INFORME SOBRE LA CULTURA FINANCIERA EN LAS MICRO, PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS YUCATECAS

ISBN-13: 979-13-990322-9-1

Fecha publicado: 20/01/2026

Autores

Lucio Jesús Uc Heredia. Coordinador, Laura Guillermina Duarte Cáceres. Coordinador

La cultura financiera, desde una perspectiva empresarial, es un tema poco estudiado en las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes). La cultura financiera en las empresas puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso, particularmente si se trata de un sector empresarial vulnerable como lo son las MiPymes en México. Desde la teoría de los recursos y capacidades, una cultura financiera fuerte representa una ventaja competitiva para las empresas debido a que las habilita para hacer frente a varias restricciones o riesgos financieros o, bien, para aprovechar las oportunidades financieras que el entorno puede ofrecerles. En este sentido, fortalecer la cultura financiera en las empresas es una estrategia dirigida que contribuye a la sostenibilidad empresarial, y que proporciona una ventaja competitiva a quien la posea, impactando favorablemente al desempeño empresarial.    

 

Las MiPymes son un sector de la economía que en muchos países se consideran vulnerables debido a las limitaciones y restricciones a las que tienen que hacer frente. La importancia de este sector es tal, que el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 incluye estrategias para fortalecerlo, tales como propiciar un buen clima de negocios para la inversión en este tipo de empresas, el acceso al financiamiento y el fortalecimiento de la competitividad (PND, 2024). A nivel mundial también existen objetivos y metas para la inclusión financiera de este sector, como la meta 8.3 del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8, que establece que los gobiernos propicien políticas orientadas a promover el acceso a servicios financieros ONU (2024).  

 

En términos generales, se considera microempresa a un negocio de cualquier sector (comercial, industrial o de servicios) que tenga hasta diez empleados y ventas anuales de hasta cuatro millones de pesos. Una empresa pequeña es aquella que cuenta con hasta treinta trabajadores si es comercial, y hasta cincuenta empleados si es de servicios, cuyos ingresos anuales sean de hasta cien millones de pesos. Se consideran empresas medianas aquellas que tienen hasta cien trabajadores en los sectores comercial y de servicios, cuyas ventas anuales no superen los 250 millones de pesos (Huerta, 2023).

 

En su gran mayoría, las MiPymes en Latinoamérica son organizaciones informales, surgidas de los procesos de atomización social producto de la integración de estas economías al proceso de globalización (Nuño, 2012).

 

En este informe se explora la cultura financiera de una muestra de MiPymes del Estado de Yucatán, México, analizándola en las cuatro dimensiones que la conforman: conocimiento financiero, actitud financiera hacia el financiamiento, comportamiento financiero y experiencia financiera. Mediante una encuesta se preguntó a los directores o administradores de estas empresas sobre sus prácticas, percepciones y vivencias. De igual manera se exploran otros aspectos importantes relacionados con este tema, tales como la propensión al riesgo, el desempeño de la empresa y la sostenibilidad empresarial. Mediante los hallazgos realizados se busca comprender cómo estas empresas abordan sus decisiones financieras y los retos que enfrentan en el camino hacia una mayor sostenibilidad y competitividad.

 

El fortalecimiento de estas áreas no solo contribuirá a una mejor toma de decisiones económicas dentro de las empresas, sino que también permitirá un crecimiento más sostenible y competitivo en el mercado. La implementación de estrategias que fomenten la educación financiera y el acceso a herramientas tecnológicas será clave para optimizar la administración de recursos y minimizar riesgos. Además, una mayor cultura financiera facilitará la planificación a largo plazo, impulsando la estabilidad y resiliencia de las MiPymes ante cambios en el entorno económico. 


Una de las principales dificultades que enfrentan las MiPymes es la ausencia de un plan de negocios, lo que obstaculiza el acceso a financiamiento y dificulta la coordinación eficiente de sus recursos físicos y humanos. Esta carencia genera operaciones empresariales más complejas e ineficientes, retrasando su crecimiento.

 

Diversos factores contribuyen al acceso del financiamiento de la MiPymes, siendo el más relevante la tasa de interés: el 85% de las micro, pequeñas y medianas empresas identifican este aspecto como el principal impedimento para obtener crédito, según un estudio realizado por la Fintech Clara. El segundo factor, de acuerdo con el mismo análisis, es la gran cantidad de requisitos exigidos para acceder a estos créditos. Esta situación afecta al 55% de las microempresas, al 55% de las pequeñas y al 51% de las medianas (Molina, 2023).

 

Aunque las Pymes no disponen de los mismos recursos que las grandes corporaciones, su principal fortaleza radica en su flexibilidad. Esta característica les permite adaptarse con mayor rapidez a los cambios del entorno. Su estructura organizacional, generalmente más sencilla y con menos niveles jerárquicos, facilita procesos de toma de decisiones más ágiles y transparentes. Además, mantienen una relación más cercana con sus clientes, lo que les permite responder de manera más efectiva a sus necesidades (Ganser, 2003).

 

El estudio de la cultura financiera ha suscitado un importante interés académico y profesional en la última década como consecuencia de la elevada complejidad del entorno financiero actual y las limitaciones financieras que enfrenta la sociedad (Gómez-Guillamón et al, 2023). Ha cobrado gran importancia en la agenda de todos los países a nivel mundial pues se ha identificado como un factor influyente en la toma de decisiones cotidianas de inversión y financiamiento (Quevedo, Briano, Castañón, 2016). En el contexto empresarial la cultura financiera se entiende como “la combinación de conciencia, conocimiento, habilidades, actitudes y comportamiento que debe tener un emprendedor o un propietario o gerente de una micro, pequeña o mediana empresa para tomar decisiones financieras eficaces para iniciar un negocio, administrar un negocio y, en última instancia, garantizar su sostenibilidad y crecimiento” (OECD, 2018, p. 4).

 

Prialé, et al., (2011) amplían esta noción y añaden que la cultura financiera es la capacidad de las personas para adquirir e identificar los conceptos económicos y financieros que son utilizados de manera común, pero que también implica todo el conjunto de conocimientos comportamientos, actitudes y habilidades que encuadran el contexto de la toma de decisiones en cuanto a las finanzas. Asimismo, Ticona, et al., (2023) atribuye que dos de los aspectos más importantes en la cultura financiera, aluden a la forma en la que se relaciona con el bienestar y las metas económicas, pues una sana cultura en las finanzas dejará de lado el desconocimiento que debilita y perjudica en la economía y en cambio, destacará que la participación en la administración de las finanzas otorga a las personas familiaridad y acercamiento a la estabilidad de los negocios a lo largo del tiempo. La mencionada cultura financiera comprende el conocimiento sobre las finanzas, las creencias que se tengan al respecto, así como los usos y las costumbres en la forma de analizar y evaluar la información financiera en el contexto económico, para la toma de decisiones tendientes a lograr un bienestar individual y social. La población tiene cierto nivel de cultura financiera, que se adquiere en el entorno familiar y social (Li Ng, 2007-2008), pero abarca un espectro más complejo sobre la vida económica y financiera de la sociedad en su conjunto, por lo que debería ser promovida desde el interior de las organizaciones.

 

Zsótér (2018) menciona que la definición de cultura financiera debe incluir principalmente la comprensión de aspectos como bienestar y comportamiento financiero, las actitudes financieras, retribuciones a largo plazo y perspectiva de tiempo. Y aunque toda su investigación gira alrededor del individuo y sus finanzas personales, se debe recordar que son los mismos individuos los que se sitúan en el centro de las organizaciones y que en lo individual o en su conjunto están tomando decisiones estratégicas sobre las mismas. Este autor explica que el bienestar financiero está estrechamente ligado a los objetivos y valores trazados en función de una previa planeación, para lo cual el control financiero y la capacidad para afrontar imprevistos económicos es fundamental. Por su parte, en cuanto a la perspectiva del tiempo, Zsóter (2018) subraya que el éxito de las decisiones está determinado en cómo se percibe el tiempo y como tal, esto no corresponde a una característica predeterminada, sino más bien a una característica aprendida donde el contexto y los factores externos tienen gran impacto.

 

La cultura financiera está conformada por varios elementos interrelacionados; de acuerdo con Molina et al. (2022) los 4 elementos más importantes que conforman la cultura financiera son la actitud financiera, el comportamiento financiero, el acceso al financiamiento y la experiencia financiera.

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