LA DESILUSIÓN SEXENAL

Óscar Antonio Jiménez Morales

Filtro 1:
La problemática del Estado del Bienestar, el mercado y la globalización neoliberal.

Vargas Hernández1 establece que la globalización (neoliberal) es un factor importante que ha contribuido a la disfuncionalidad de las instituciones del mercado, la sociedad y el Estado, generando graves consecuencias en la economía, la política, la sociedad y la cultura de nuestros pueblos. Los intereses de las empresas transnacionales se contra-puntean con los intereses de las grandes empresas nacionales y con más razón con los de las micro, pequeñas y medianas empresas al grado de que muchas de éstas sucumben a los embates del capital transnacional.
Aunado a que los intereses de los dueños de este capital e inversionistas se sobreponen a los intereses colectivos de las sociedades pues los procesos de diferenciación por los que atraviesan los Estados-nación bajo la globalización, reducen las funciones y los recursos del Estado en beneficio del mercado monopólico, oligopólico y transnacional. Por lo tanto, la lógica financiera que supuestamente quiere avanzar con la lógica de la democracia, también entra en conflicto porque simplemente, la democracia es incompatible por definición con la naturaleza del capitalismo neoliberal.
El Estado-nación ya no puede dar marcha atrás y volver a proteger su economía, ni tampoco orientarse a la demanda social, bajo las condiciones que le impone la globalización. Vargas Hernández indica que, en parte esto se explica, porque la evolución del capitalismo ha requerido del Estado para que cumplan con ciertas tareas que no le proporcionan beneficios directos y por lo tanto influye en su comportamiento.2
Al igual, establece que el Estado es en cierta manera, un representante oficial del capitalismo afirmación que comparto con él cabalmente pues debemos recordar que el Estado surgió o más bien, se convirtió, en un instrumento para salvaguardar los intereses del capital y como una necesidad de gobernabilidad de una sociedad con una división de clases sociales, una de las cuales, la clase dominante, necesita de instrumentos para proteger sus intereses al garantizar y al crear las condiciones necesarias para la reproducción y acumulación de procesos y medios de producción que son el origen de su poder y riqueza3
Ni el Estado, ni el mercado, ni la sociedad civil tienen la suficiente capacidad por sí mismas para lograr la gobernabilidad de una sociedad. Vargas Hernández establece que podemos tener una economía de mercado, pero no podemos aceptar una sociedad de mercado; completamente de acuerdo con lo segundo pero no con lo primero, pues una economía de mercado implicaría tener una economía en la que sus mercados sean competitivos o que existan varios oferentes, evidentemente no la tenemos en el sistema económico capitalista dominado por la triada Estados Unidos, Japón y Unión Europea pues la presencia de grandes monopolios y oligopolios transnacionales emanados principalmente de aquélla, desvirtúan las “bondades” de un sistema de competencia en el mercado o los mercados; este asunto lo establece Samir Amin en una de sus obras publicadas en el año de 20034. Además de los mercados, que en la práctica se encuentran controlados por monopolios y oligopolios transnacionales, como ya hemos establecido, la sociedad necesita instituciones que sirvan a fines sociales como la libertad, la justicia social y la distribución de la riqueza.
Esas instituciones existen en países concretos, pero no en la sociedad global. A su vez, una sociedad que aprecia la libertad tiene en el nihilismo un reto para evitar al Estado totalitario que bajo su poder involucra y sofoca a los seres humanos. De acuerdo con Vargas Hernández, las asimétricas consecuencias sociales, políticas, económicas y territoriales de la globalización neoliberal son parcialmente un resultado de la lógica de los procesos de globalización por sí mismos. También, parcialmente, de las relatividades de la economía nacional y el poder geopolítico y, en parte, de la constitución, prioridades y lógicas de las formas de capitalismo que organiza los espacios nacionales y locales. Vista la globalización desde estos espacios, aquélla es la continuidad de la experiencia capitalista; la globalización es una etapa superior del desarrollo del sistema capitalista, o como veremos más adelante, es una etapa superior a la llamada Economía mundo capitalista que hoy en día está en crisis.
El Estado ya no desempeña las funciones que tenía anteriormente, dejando un vacío que no ha podido cubrirse por ninguna de las instituciones existentes. La comprensión adecuada de nuestra condición presente, demanda atención a la conceptualización y teorización de los recursos, naturaleza y consecuencias de la globalización de las diferentes formas de capitalismo que ahora organizan sus respectivos territorios dentro de la economía mundial y a sus múltiples articulaciones. Bajo la tesis de que el capitalismo globalizador es un proceso de destrucción creativa como resultado de un manejo de las tensiones entre caos y orden, se explica que las empresas globales están reemplazando a las empresas que operan solamente en un territorio nacional.
La dinámica de la economía ha hecho obsoletos muchos mecanismos a nivel micro para la administración de los costos organizacionales. Las organizaciones pueden ser vistas como unas economías en miniatura en las cuales la propiedad de los activos conlleva el poder de los directivos para definir las reglas del juego. La racionalidad económica es la base de la "lógica del mercado" y de la gobernabilidad de la sociedad bajo el principio dominante que la naturaleza y conducta humana, como una inviolable verdad, pueden ser caracterizadas por la persecución de la maximización de beneficios personales que aseguran el autointeresamiento.
Hasta cierto punto, empero, existen fines sociales o motivaciones de conductas económicas enraizadas en un contexto societal, aunque los medios necesarios para lograrlos sean económicos o no económicos. Bajo el modelo emergente de globalización neoliberal, esta "lógica del mercado" se aplica a todo tipo de relaciones económicas, políticas y sociales, lo que da como resultado una creciente sublimación de la política y un desprecio de la realidad social.
En la era de la globalización el Estado-nación está en crisis, la crisis del Estado-nación lo empuja a su transformación, acotada como un componente de los procesos de "reestructuración global" asociados con la emergencia de un capitalismo transnacional, ya no es el Estado-nación modelado como un actor que tiene coherencia y un destino propio dentro de una jerarquía de poder internacional y como resultado de una racionalidad de intereses. Por otra parte, la presencia activa del Estado en las diferentes actividades económicas, polariza el debate de las funciones del mercado, el Estado y la sociedad en la asignación de los recursos y se dan diferentes interpretaciones acerca del papel óptimo de los gobiernos.
Sin embargo, hay que reconocer que este debate está perdiendo validez debido a que las fronteras y divisiones entre Estado, mercado y sociedad son más fluidas y porosas. Las fronteras entre las empresas y los Estados son todavía más permeables que aquéllas entre los Estado-nación, porque cada persona que pertenece a la empresa es al mismo tiempo ciudadano de al menos un Estado-nación. No obstante, es preciso indicar que los Estados nación son los representantes exclusivos de la ciudadanía, lo que los hace ser diferentes de otros agentes tales como los organismos públicos o privados internacionales, las empresas transnacionales y multinacionales, las organizaciones no gubernamentales, entre otras. Los supuestos fracasos del Estado de Bienestar o Estado Keynesiano por no representar ya los intereses del capitalismo globalizador, requieren de mutaciones radicales, el nuevo Estado surge a partir de propuestas de políticas monetaristas y de una economía política neoliberal-ortodoxa por las Escuelas de "Chicago" y de “Stanford".
Este nuevo paradigma se fundamenta en el supuesto de que los agentes económicos actúan correctamente, con conocimiento de causa y son progresistas socialmente; la estrategia fundamental es limitar la participación del Estado en la economía. El capitalismo global socava el poder absoluto del Estado y rinde la dualidad existente entre público-privado y economía-política que presiona al Estado nación a renunciar a su función de mantener el bienestar social y su contribución al desarrollo humano, contradictoriamente cuando la sociedad necesita la protección contra los excesos del mercado; por otro lado, la soberanía nacional se debilita cuando están incrementándose las relaciones de interdependencia entre los diferentes países del mundo. El argumento de la irreversibilidad de los procesos de globalización está permeando la reforma del Estado y los nuevos diseños de sus funciones.
Muchas de las funciones que originalmente corresponden al Estado-nación están siendo transferidas a instancias supranacionales debido a una presión exagerada que ejercen “los procesos de globalización”. Esta supranacionalidad tensiona al Estado-nación buscando espacios más allá de las fronteras físicas y culturales, aunque no lo deja vacío del todo. En realidad “los procesos de globalización” por un lado están desmantelando las instituciones y funciones del Estado pero por otro lado está apoyando su recomposición mediante nuevas instituciones y funciones. Territorio, moneda, fuerzas armadas, etc., están en constantes procesos de cambio. El cuestionamiento sobre la legitimidad del papel que el gobierno debe tener para intervenir el mercado y en los asuntos privados es muy antiguo, y en términos generales se acepta como respuesta normativa y como una justificación, que el gobierno interviene en el mercado cuando éste falla en sus funciones. No obstante, no existe una teoría normativa que sea satisfactoria con respecto a las funciones apropiadas del gobierno en una economía mixta, es más bien resultado de estudios empíricos. Por tanto, el modelo de las fallas del mercado también falla, como cualquier otro modelo deductivo porque no deriva suficientemente de lo empírico, no es suficientemente inductivo y sólo se fundamentan en métodos de entendimiento que derivan proposiciones específicas de principios generales sin mucha atención los hechos observados, es más como comenta Samir Amin, esos modelos son imaginarios pues no hay evidencia empírica que los sustente5.
Los nuevos roles emergentes en las responsabilidades del Estado incluyen las formas en que éste afecta al mercado.
El nuevo Estado emergente es un Estado capitalista neoliberal que se ha convertido, al decir de Cox6 en la "correa de transmisión" de “los intereses globales” a los nacionales. Por lo tanto, el nuevo Estado es una agencia para el ajuste de las políticas económicas nacionales y las prácticas de las exigencias percibidas de la economía global o mas bien dicho, de los intereses de los centros capitalistas (los países de la triada según Samir Amin) desplegados principalmente en la periferia del sistema capitalista.
Esto puede apreciarse con el crecimiento de las agencias estatales que cada vez se conectan más a la economía global. El Estado emergente está transitando de un Estado interventor a un Estado facilitador de las actividades del sector privado. El papel del Estado en el desarrollo económico ha cambiado radicalmente desde la crisis de la década de los ochenta y se ha acelerado con “los procesos de globalización”. Pero la reducción de funciones del papel del Estado en la política económica no es una condición suficiente para el habilitamiento de otras instituciones. No obstante, en un entorno de globalización neoliberal, el Estado tiene problemas para garantizar el bienestar de los ciudadanos que se encuentran desempleados, marginados o excluidos socialmente.
En otras palabras, las instituciones que garantizaban el bienestar social se han vuelto disfuncionales. Pero tampoco el nuevo orden propuesto por la globalización neoliberal no ha creado las instituciones que resuelvan los grandes desajustes que genera y que enfrenten los costos sociales. Igual que antes, el sistema de asistencia social del Estado ayuda a ciertos sectores empresariales y otros estratos sociales que han sido debilitados por las “fuerzas de la globalización”, pero no a quienes lo necesitan por su condición de ser marginados del desarrollo; efectivamente, debido a que los “vientos de la globalización” neoliberal son tan fuertes, los países necesitan más Estados para sus naciones.
Ahora bien, ya hemos dado los argumentos suficientes en torno a la problemática del Estado del bienestar, el mercado y la globalización neoliberal, asunto y filtro, (en nuestro modelo teórico) que nos prepara y obliga, a entrar a discutir, en primera instancia, la teoría de la Economía mundo, en segunda, la discusión de la globalización neoliberal y sus representantes: FMI y BM, en tercera, El Neoliberalismo, como modelo puro y, en cuarta, la “relación” Democracia – Neoliberalismo (teorías en el “citoplasma” según la construcción de nuestro modelo teórico).

La exposición de la economía mundo, se torna importante toda vez que nos ayudará a comprender, en términos teóricos, los desequilibrios que se gestan en el ámbito mundial y que dichos desequilibrios conllevan a un proceso de dominación del centro o de los centros a las periferias cuyo culmen se alcanza en la globalización, en la llamada globalización neoliberal, entremos pues a la exposición.

1 Vargas Hernández, José Guadalupe, Los roles emergentes del Estado en la gobernabilidad global, consultado el 10 de noviembre de 2005 en www.rcci.net/globalizaciòn/2001.

2 Idem

3 El Estado en el Capitalismo se formó en el siglo XVII y se consolidó en el XIX tanto el ámbito de la ideología, las organizaciones y las instituciones. Para lograr sus propósitos, se imponen la racionalidad del sistema, las condiciones legales y las políticas que guían la acción de las instituciones económicas y sociales. El Estado tuvo como objeto muchas propiedades mensurables tales como el poder y la riqueza. Las condiciones de operabilidad del capitalismo cambian y ahora, en la etapa neoliberal, necesita de un Estado mínimo, cuya existencia haga viable un gobierno para el mercado. El nuevo rol que el capital tiene en la globalización requiere de una subordinación del Estado a sus intereses

4 Amin, Samir, Más allá del capitalismo senil. Por un siglo XXI no norteamericano, Buenos Aires, Argentina, ed. Paidós, 2003.

5 Ibidem.

6 Citado por Vargas Hernández, José Guadalupe, Los roles emergentes del Estado en la gobernabilidad global. Opus Citatum.

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