LA DESILUSIÓN SEXENAL

Óscar Antonio Jiménez Morales

Política salarial

La política salarial durante el gobierno foxista es la misma de topes salariales que se ha seguido en los tres sexenios neoliberales precedentes, pues el control a ultranza de la inflación en la que disminuir en términos reales los ingresos de la población (empobrecerla) es vista como un logro porque así, supuestamente, se reducirían las presiones inflacionarias. Es como el médico que se sintiera realizado porque matando al paciente ha eliminado la enfermedad.
La restricción salarial que subsiste en México se ha convertido en un verdadero despojo de orden social en el que el promedio nacional de percepción de los trabajadores es de apenas dos salarios mínimos, es decir, ocho dólares por jornada, cuando en otras naciones se paga eso por una hora, y el país padece el empobrecimiento generalizado de su sector laboral.
Los trabajadores en México además de estar entre los peor pagados del mundo, también se encuentran entre los que mayormente se acogen a la economía informal, se vinculan al submundo laboral (trabajar sin pago, sin derechos sociales, ni prestaciones como eventuales) o bien emigran.
“En México la mayor parte de los trabajadores están empobrecidos, pero las empresas tienen los porcentajes más altos del mundo de rentabilidad y plusvalía”
La oligarquía en el poder continúa profundizando en aspectos ideológicos  el asunto del salario y el de los derechos laborales (los aumentos salariales son inflacionarios), ya que esto le permite justificar atrocidades como los mini aumentos al salario mínimo constitucional, profundamente ilegal, pues, como bien señala el artículo 123 de la Constitución Política, éste debe “ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden social, cultural, material, y para promover la educación obligatoria de los hijos”.
Ahora bien, existe una relación inversamente proporcional entre el tamaño del valor real del salario y la economía informal. Es decir, a menor capacidad de salario, más economía informal, y si a esto sumamos las mercancías producidas en gran escala y una oferta masificada, el esquema es perfecto para intereses que no son nacionales.
Ante el insultante aumento a los mini salarios, las cámaras patronales aplaudieron la propuesta foxista de “incorporar la economía informal” al régimen fiscal mediante cuotas fijas, pues en el fondo es el reconocimiento y legitimación de esta actividad tras renunciar cínicamente a crecer mediante el trabajo y la distribución de la riqueza.
En contraste, la falta de una política general sobre las condiciones laborales, salariales y de prestaciones en el gobierno de Fox y, en la de sus predecesores, provocó un trato injusto en el país y, de forma específica, en la burocracia pues los funcionarios de primer nivel controlan 79.6 por ciento de las plazas y concentran 56.4 por ciento del gasto corriente en sueldos.
Sólo como botón de muestra, el otrora titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela Huitrón percibía un sueldo mensual de más de 640 mil pesos, al tiempo que el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez capta un suelo anual de 2 millones 568 mil 500 pesos.
Ahora veamos los ingresos de la población ocupada en 2006, (cuadro 3 y gráfico 3). El cuadro muestra siete rangos de ingreso de la población ocupada así como las tasas de participación de los mismos. En éste es factible apreciar que el rango establecido de más de 1 hasta  2 salarios mínimos es el que registra la mayor tasa de participación (22.0%).
El 55.9 por ciento de la población económicamente activa percibe hasta tres salarios mínimos. El 74% de la PEA en México percibe hasta 5 salarios mínimos. Mientras que sólo el 10.5 por ciento de la misma población percibe más de 5 salarios mínimos. Ésta constituye una prueba más de la profunda desigualdad económica que impera en nuestro país.

Cuadro 3
Ingresos de la población ocupada, México 2006.


Rango

Tasa de participación (%)

Hasta un salario mínimo

14.6

Mas de 1 hasta 2 salarios mínimos

22.0

Más de 2 hasta 3 salarios mínimos

19.3

Más de 3 hasta 5 salarios mínimos

18.1

Más de 5 salarios mínimos

10.4

No recibe ingresos

10.5

No especificado

5.1

Total

100

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.
Veamos, durante el sexenio en estudio y sin considerar el mini incremento de los salarios mínimos del 20 de diciembre del 2006, suena a redundancia; el salario mínimo aumentó en promedio sólo cinco por ciento anual. El incremento nominal en los seis años fue de once pesos con 98 centavos, pues transitó de 35 pesos con 23 centavos a 47 pesos con 21 centavos (promedio por zonas). Esto arroja que el promedio anual fue cerca de dos pesos (ver cuadro 4).

Cuadro 4

Salarios mínimos por zonas, promedio anual e incremento nominal, México 2000 - 2006


Año

Zona A
(pesos diarios)

Zona B
(pesos diarios)

Zona C
(pesos diarios)

Promedio categorial
(pesos diarios)

2000

37.90

35.10

32.70

35.23

2001

40.35

37.95

35.85

38.05

2002

42.15

40.10

38.30

40.18

2003

43.65

41.85

40.30

41.93

2004

45.24

43.73

42.11

43.69

2005

46.80

45.35

44.05

45.40

2006
20/dic/06

48.67
50.57

47.16
49.00

45.81
47.60

47.21

Incremento nominal

10.77

12.06

13.11

11.98

Fuente: Elaboración propia con datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos acordó el día 20 de diciembre de 2006 un aumento general de 3.9 por ciento a esa percepción básica de los asalariados mexicanos. El salario mínimo de 50.57 pesos en el área geográfica A, y en las regiones B y C la percepción mínima sería de 49 y 47.60, respectivamente.
No olvidemos que la deflactación es el proceso mediante el cual restamos la inflación en un periodo de tiempo a una variable en cuestión que, en este caso, son los salarios nominales. En otras palabras, vamos a convertir los salarios nominales a precios del año 2000 el cual es nuestro año base con el objetivo de tener un análisis real que pueda ser conmensurable o medible.
Los salarios nominales, una vez deflactados, se denominan salarios reales, veamos el cuadro 5  y describamos rápidamente el proceso para que al lector no le quede ninguna duda del mismo:

Cuadro 5:
Salarios reales, nominales y proceso de deflactación; México, 2000-2006.


Año

Salarios
Nominales
(pesos diarios)

INPC

Tasa de Inflación Anual

Índice Inflacionario
Anual

Índice
Inflacionario
Acumulado

Tasa de Inflación
Acumulada

Salarios reales

2000

35,12

93,2481

---

---

---

---

35,12

2001

37,57

97,3543

4,4

1,044

1,044

4,4

35,99

2002

39,74

102,904

5,7

1,057

1,1035

10,35

36,01

2003

41,53

106,996

3,97

1,0397

1,1473

14,73

36,20

2004

43,3

112,55

5,19

1,0519

1,2069

20,69

35,88

2005

45,24

116,301

3,33

1,0333

1,2471

24,71

36,28

2006

47,05

121,015

4,05

1,0405

1,2976

29,76

36,26

Fuente: Elaboración y método propios con datos de INEGI y Banco de México.

Para llevar al cabo este proceso, necesitamos el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que como ya hemos indicado en el Capítulo 4 es el mejor indicador para medir la inflación; en este sentido, lo primero que debemos hacer es precisamente medir la inflación en cada uno de los años así como la inflación en todo el periodo.
Como podemos apreciar en el cuadro 5 la primera columna corresponde a la delimitación del periodo en estudio, en la segunda transcribimos los salarios nominales medidos en pesos diarios, para este caso, hemos transcrito los salarios nominales para la categoría A. En la siguiente columna anotamos el INPC del mes de diciembre, mientras que en la cuarta obtenemos las tasas de crecimiento inflacionario anual.
En la quinta columna obtenemos el índice inflacionario anual, precisamente con el objetivo de hacer operable, en términos matemáticos, los porcentajes de inflación anual; en la siguiente anotamos el índice inflacionario acumulado, el cual se obtiene multiplicando cada uno de los índices inflacionarios anuales uno por uno. En la siguiente columna simplemente transformamos estos últimos índices a porcentajes para así hacer más inteligible el proceso de medición de la inflación acumulada en el periodo de estudio.
En esa penúltima columna podemos observar en el cuadro que la inflación acumulada en el periodo 2000-2006 fue del 29.76 por ciento, en otras palabras, si un artículo en el año 2000 tenía como precio $8.60 ¿cuál fue su precio en el año 2006 si sabemos que la inflación en todo el periodo se incrementó 29.76%? La respuesta es $11.15, ¿Cómo lo sabemos? Pues simplemente multiplicando el precio de ese artículo en el 2000 de $8.60 por el índice inflacionario acumulado del año 2006 (1.2976) y el resultado es el que hemos anotado líneas arriba. De modo que si quisiéramos obtener la tasa de crecimiento de esos precios, la tasa sería precisamente 29.76%.
Ahora bien, ya hemos medido la inflación del periodo, pero de lo que se trata es de restarla a los salarios nominales para obtener los reales con el fin de homologarlos todos a precios del año 2000. Para esto, lo único que debemos hacer es dividir cada uno de los salarios nominales entre el índice inflacionario acumulado correspondiente.
En este tenor, en el gráfico 4 podemos apreciar la evolución tanto de los salarios nominales como la de los salarios reales, debemos decir que durante el sexenio de Fox, los salarios reales se mantienen, es más recuperan aproximadamente un peso con respecto al año 2000. En otras palabras, lo que las familias podían comprar en el año 2000, lo pudieron hacer en el año 2006.
La evolución de los salarios reales, la podemos observar más detalladamente en el gráfico 5. En dicho modelo estadístico, podemos apreciar que los salarios reales mínimos fluctúan, en el periodo 2000-2006, entre 35.12 pesos diarios y 36.28 pesos diarios. El punto más alto se registra en el año 2006, mientras que el mínimo en el año 2000.
Cuadro 6
Salarios reales, nominales y proceso de deflactación, México, 1952-2006.


Año

Salarios
Nominales
(pesos diarios)

INPC

Tasa de Inflación Anual

Índice Inflacionario
Anual

Índice
Inflacionario
Acumulado

Tasa de Inflación
Acumulada

Salarios reales

1952

0,0067

0,0126

 

 

 

 

0,0067

1958

0,012

0,0183

45,23

1,4523

1,4523

45,23

0,0083

1964

0,0215

0,0208

13,66

1,1366

1,6507

65,07

0,0130

1970

0,032

0,0245

17,78

1,1778

1,9442

94,42

0,0165

1976

0,096

0,0562

129,38

2,2938

4,4596

345,96

0,0215

1982

0,364

0,314

458,71

5,5871

24,9160

2391,60

0,0146

1988

8

11,963

3709,9

38,0987

949,2655

94826,55

0,0084

1994

15,27

28,605

139,11

2,3911

2269,7887

226878,87

0,0067

2000

37,9

93,248

236,47

3,3647

7637,1580

763615,80

0,0050

2006

48,67

121,02

29,77

1,2977

9910,7400

990974,00

0,0049

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI y Banco de México.

Por otra parte, si es que analizamos los salarios reales durante las diferentes estrategias de crecimiento en el largo plazo (1952-2006), tenemos que durante el milagro mexicano los salarios reales van incrementándose a pesar de las políticas de contenciones salariales aplicadas también durante ese periodo.
Los salarios reales obtenidos después de aplicar el proceso de medición de la inflación y de deflactación se encuentran todos a precios de 1952, año en que inicia el periodo de gobierno de Adolfo Ruiz Cortines (ver cuadro 6).
En el cuadro 6 podemos apreciar en la columna de tasa de inflación acumulada, que en el año de 2006, dicho porcentaje se ubica en 990,974.00 por ciento; en otras palabras, desde 1952 hasta el año 2006, la inflación se incrementó en ese porcentaje, mientras que los salarios reales decrecieron desde esa año hasta 2006 en un -26.86 por ciento, en otras palabras, en 2006, con los salarios mínimos en México ya no se pudieron adquirir la misma cantidad de artículos que se adquirían en el año de 1952.
Pero si comparamos los salarios reales con respecto a los precios de 1982, estos perdieron el 66.43 por ciento de su poder adquisitivo; un 70.30 por ciento con respecto al poder adquisitivo que se tenía en 1970, y una pérdida del 77.20 por ciento con respecto a los precios de 1976.
En el gráfico 6, es posible apreciar que, de hecho, el incremento en los salarios reales se registra desde 1952 hasta 1976, hay que decir también que en el subperiodo 1952-1976, tenemos diferentes pendientes en las líneas que conforman el gran gráfico, por ejemplo, la pendiente 1958-1964 es más pronunciada que la de la pendiente 1964-1970 y que la pendiente 1970-1976 es más pronunciada que la inmediata anterior, en otras palabras, los salarios reales crecieron en mayor medida en los sexenios de Adolfo López Mateos y de Luis Echeverría que en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz.

Sin embargo, a partir de la crisis económica gestada en el último año del sexenio de Luis Echeverría (1976, pico más alto en el gráfico) tenemos que los salarios mínimos reales de los mexicanos se van prácticamente a pique, la caída es sumamente pronunciada hasta 1988, a partir de ese año, dicha caída sigue estando presente pero ya no en las misma magnitud que el subperiodo antes mencionado. La caída de los salarios reales en el ritmo establecido en 1988 perdura hasta el año 2000, último año del sexenio de Zedillo, para frenarse ya en el sexenio de Fox, sin embargo, a pesar de ello los salarios reales en ese sexenio sólo tuvieron una mejoría de un peso en términos reales, como ya hemos establecido en párrafos anteriores.
Completemos este análisis con el fenómeno inflacionario, pues es el crecimiento de esta variable el que a final de cuentas impide que los salarios reales crezcan, o bien, que el poder adquisitivo de los salarios o los ingresos disminuya a través del tiempo.
Observemos el gráfico 7 el cual nos da cuenta del crecimiento inflacionario en México desde 1952 hasta el año de 2006, ahí podemos observar, como en el largo plazo, y en los sexenios de los gobiernos en donde se han aplicado las políticas de ajuste, estabilización y reforma estructural de la economía auspiciados por el FMI y el BM, la inflación ha crecido en una proporción mucho mayor en comparación a los sexenios insertos en el otrora modelo  de crecimiento económico denominado “sustitución de importaciones”, aunque hay que decir que los últimos dos sexenios de dicha estrategia, las administraciones de Echeverría y de López Portillo, fueron también inflacionarios y mucho más que en los sexenios que los antecedieron. Observemos que en el subperiodo 1982-1994, la inflación es por mucho, mayor que los anteriores sexenios, sin embargo, el subperiodo 1994-2000, es el periodo de tiempo en que la inflación crece en mayor medida en comparación con todos los sexenios neoliberales, gráficamente, esto lo podemos apreciar por la pendiente tan pronunciada que muestra el segmento de recta, de hecho uno de los factores explicativos de ello, lo constituyó la crisis económico financiera de 1994-1995, recordemos que en este bienio, la inflación creció 52 por ciento. Ya en el sexenio 2000-2006, el crecimiento inflacionario se moderó en gran medida.

Ahora bien, analicemos esto rápidamente por partes, es decir, en cada uno de los modelos de crecimiento seguidos por los distintos gobiernos de México. Empecemos con el modelo neoliberal monetarista.
En el gráfico 8, podemos apreciar mejor lo que antes ya indicamos, la pendiente del segmento de recta en el sexenio de Ernesto Zedillo es la más pronunciada, por lo tanto, es el periodo en donde más se incrementó la inflación.
En el gráfico 9, podemos apreciar que los sexenios tanto de Echeverría como de López Portillo son los más inflacionarios dentro del otrora modelo de crecimiento por sustitución de importaciones. 
El periodo que muestra el segmento de recta con una pendiente más pronunciada es precisamente el que va de 1972 a 1982, el sexenio de López Portillo, que en comparación con el de Echeverría es significativamente más pronunciada. A todas luces, repetimos, es durante los gobiernos dentro del modelo neoliberal monetarista en México, en donde la inflación ha crecido mucho más, lo que, en términos prácticos, se traduce en que sus famosas políticas de estabilización no han tenido éxito en el largo plazo.

Ahora veamos el asunto del panorama pensionario en el periodo de tiempo 2000-2006, toda vez que también constituye un aspecto importante dentro la valoración del bienestar social y económico de los ciudadanos:

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