LA DESILUSIÓN SEXENAL

Óscar Antonio Jiménez Morales

Paliativos sociales neoliberales: “Oportunidades” y “Seguro Popular”

Paliar el hambre de un segmento, aunque sea cuantitativamente importante, de los pobres es el objetivo. Se palia el hambre de los mismos, en conciencia de que es una forma de obtener votos, evitar revueltas y dejar incólume la desigualdad, porque la pobreza no será superada con tales programas y la riqueza se dejará intocada.
Los programas focalizados a los hogares o personas en pobreza extrema constituyen el elemento esencial del modelo neoliberal en materia social. La ideología neoliberal, debemos recordar, en materia social se finca en los planteamientos de Friedrich Hayek1, padre fundador de esta corriente, ahora dominante y en decadencia. El neoliberalismo, heredero del liberalismo, establece también que la interferencia del Estado, de sindicatos y de otras instituciones contrarias a la “competencia perfecta”2 son las causas de todos los males en materia económica. En esta ideología sólo hay dos excepciones a la no intervención del Estado: los bienes públicos3 y el apoyo a los pobres extremos, éstos definidos como las personas que sin apoyo externo no podrían “competir” en el mercado y, por tanto, no tendrían acceso a “la igualdad de oportunidades” que, para los tecnócrtas, es uno de los valores más altos junto con el de la libertad.
El “Oportunidades” que nació como “Solidaridad” en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y seguido como  “Progresa” en el sexenio de Ernesto Zedillo es la expresión más elaborada de este enfoque en México, y el Banco Mundial lo ha convertido en paradigma para el mundo subdesarrollado. En la apología de estos programas el argumento de la eficiencia en el uso de los recursos es central. Sus defensores sostienen que, dado que los recursos públicos son muy limitados, es indispensable canalizarlos sólo a los pobres extremos. Los pobres no extremos quedan excluidos, y por supuesto, los no pobres.
Julio Boltvinik4 indica que cuando se focaliza hacia los hogares en pobreza extrema se generan dos tipos de errores: primero, de inclusión, que consiste en otorgar los beneficios a hogares que no son pobres extremos; y, segundo, de exclusión, que se fundamenta en no otorgar los beneficios a hogares que sí son pobres extremos. Los neoliberales ignoran los errores de exclusión y, en defensa de la focalización, sólo argumentan que los programas focalizados reducen  al máximo los errores de inclusión.
Empero, cuando se toman en cuenta ambos errores los programas focalizados de apoyo alimentario o de otro tipo resultan menos eficientes que los subsidios universales. En otras palabras, que de acuerdo con el exclusivo criterio de eficiencia, estos programas no cumplen con su promesa.
Boltvinik5 indica que los errores de ambos tipos en el programa “Oportunidades” son gigantescos pues con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH)6, de 2004, del total de 25.85 millones de hogares que había en el país en el tercer trimestre de 2004, 3.47 millones, el 13.4 por ciento, eran beneficiarios del “Oportunidades”. Utilizando el “concepto” de pobreza de “capacidades” de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) había 5.08 millones de hogares en situación de pobreza de capacidades de acuerdo al ENIGH, 2004. Con base en esta cifra, la Sedeso decidió expandir la cobertura hasta 5 millones de hogares, cobertura que se alcanzó en 2004 y se mantuvo así en 2005.
Ahora bien, un nuevo planteamiento se fincó en la Sedeso, claro, con fines electorales: el otorgamiento de un apoyo monetario de 250 pesos mensuales a los adultos mayores de 70 años7, prácticamente a la totalidad de los que viven en pobreza de capacidades.
No obstante, la eficiencia real es muy baja, de los 3.47 millones de beneficiarios del programa en todo el país en 2004, 1.64 millones no eran pobres de capacidades. Es decir, el error de inclusiones de 47.3 por ciento. El programa clasificó mal a uno de cada dos beneficiarios. Este es el error que los programas focalizados deben reducir al mínimo. “Oportunidades” ni siquiera califica como un programa que hace bien lo que se supone debe hacer bien dentro del tipo de programas al que pertenece.
Ahora bien, Boltvinik8 también establece que los errores de exclusión son todavía más altos. A escala nacional, 63.9 por ciento de los pobres de capacidades, 3.25 millones de hogares, estaban excluidos de los beneficios del programa, cifra que llegaba a niveles de escándalo en el medio urbano, donde 81.6 por ciento de los pobres de capacidades, 226 millones de hogares, estaba excluido.
Incluso en el medio rural, donde la cobertura era ya mucho más alta al levantarse la ENIGH, 2004, el error de exclusión era de 40.6 por ciento, involucrando a 0.9 millones de hogares. En otras palabras la ENIGH 2004, reveló inconsistencias con el programa “Oportunidades”.9

Cuadro 9
Participación en el ingreso corriente total por hogar (porcentaje) e índice de Gini, México, 2000- 2004

 

2000

2002

2004

 

100.0

100.0

100.0

I

1.5

1.6

1.6

II

2.6

2.9

2.9

III

3.6

3.9

3.9

IV

4.6

4.9

4.9

V

5.7

6.1

6.0

VI

7.1

7.4

7.3

VII

8.8

9.3

9.1

VIII

11.3

11.9

11.6

IX

16.1

16.4

16.2

X

38.7

35.6

36.5

Coeficiente de Gini

0.481

0.454

0.460

Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, varios años.

Las familias pertenecientes al decil más alto, de acuerdo a la ENIGH, 2004, obtienen una media de ingresos 23 veces mayor al de las familias del decil más bajo, los primeros cinco deciles sólo obtienen el 18 por ciento del ingreso, los primeros 8, el 45.2 por ciento del mismo (ver cuadro 9). Una familia de la clase media alta en México gana, en un año, lo que una de las más pobres consigue en más de dos décadas. Ésa es otra de las múltiples caras de la desigualdad social y económica.
La economía mexicana, en el sexenio de Fox, mostró un retroceso, aún más agudo,  en cuanto a la manera de distribuir el ingreso. Boltvinik apuntó que el hermetismo con que la Sedeso y el INEGI guardaron los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2004,  apunta dos hechos: La pobreza rural en México se agravó desde el penúltimo año de gobierno de Vicente Fox y, “Oportunidades”, en realidad tiene una cobertura menor en un millón 500 mil hogares respecto de los 5 millones que oficialmente difunde como beneficiarios.10
“Mientras la cobertura de Oportunidades era de 5 millones de hogares desde finales de 2004, la captada en la ENIGH 2004 es de sólo 3 millones 528 mil, por lo cual parecerían haberse esfumado casi 1.5 millones de hogares beneficiarios de dicho programa”.11
En el análisis de Julio Boltvinik y Araceli Damían, investigadores del Colegio de México, encontraron que la pobreza rural, que había venido disminuyendo casi milagrosamente entre 2000 y 2004, aumenta sustancialmente entre 2004 y 2005.12 El Coeficiente de Gini registró en el 2004, 0.460 (ver cuadro 9).13 Como referencia,  dicho coeficiente en un país como Suecia es de 0.200 y en Estados Unidos de 0.38.14
El Programa de Atención a Adultos Mayores de Zonas Rurales (PAAM), a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social, funciona de manera irregular desde su inicio. Un balance elaborado por funcionarios de la dependencia permitió establecer que desde 2003, cuando empezó a operar, se lanzó sin contar con recursos humanos y materiales que permitieran verificar que los empadronados se situarían en el umbral de la pobreza alimentaria, como exige su ejecución. Así la Sedeso registró un total de solicitudes aproximadamente tres veces superior a lo estimado, lo que complicó la tarea de realizar una buena selección de beneficiarios y provocó desequilibrios en la entrega de recursos.15
Además en 2004, cuando empiezan a surgir denuncias de legisladores del PRD y PRI por el uso electoral16, reaplicaron las reglas de operación correspondientes a 2003.
La “sospecha” que Fox externó respecto de que habría un descenso en el número de pobres extremos de 15 por ciento17.  Permite fincar otra sospecha: ¿Cómo es que Los Pinos y, en particular Fox, pudieron tener acceso a información privilegiada (marzo de 2005) cuando todavía no se habían dado los resultados definitivos de la ENIGH 2004? Derivar de ahí porcentajes de pobreza resulta falso y manipulador, como se caracterizó la forma de actuar de Fox durante todo su sexenio.

Cuadro 10
Evolución de la pobreza entre 2004 y 2005
Método oficial


Medio y tipo de pobreza

Nacional

2004

2005

Diferencia

Alimentaria

18,034,166

17,731,739

-302427

Capacidades

25,653,956

24,538,780

-1,115,176

Patrimonio

48,971,350

47,366,756

-1,604,594

Rural

Alimentaria

10,939,687

11,985,578

1,045,891

Capacidades

14,171,346

15,157,609

986,263

Patrimonio

22,555,121

23,04,093

1,148,972

Urbano

Alimentaria

7,094,479

5,746,161

-1,348,318

Capacidades

11,482,610

9,381,171

-2,101,439

Patrimonio

26,416,229

23,662,663

-2,753,566

Fuente: La Jornada, agosto 2006.

En el sexenio de Fox, México cayó al lugar 70 en cuanto al ingreso per cápita, y al 80 si el ingreso se mide por la capacidad real de compra.18 La desigualdad en la distribución del ingreso en México se ha mantenido en un estado generalmente elevado y, lejos de ser una característica transitoria, ha perdurado hasta el presente.
En junio de 2006, la Sedeso admitió que de 15 mil 455 expedientes de adultos mayores, 6 mil 549 presentaban datos incompletos y deficiencias de elegibilidad, lo que les impedía, al día 30 de junio de 2006, enviar los apoyos correspondientes.19
Por otra parte, es preciso apuntar que trabajadores del IMSS- Oportunidades denunciaron violaciones a sus derechos laborales, ya que no les respetan su jornada laboral de ocho horas, no les pagan horas extra, son obligados a dar un promedio de entre 35 y 40 consultas diarias, laboran sin material suficiente, medicamentos, equipo ni capacitación, no están incluidos plenamente en el contrato colectivo del trabajo y muchos ni siquiera están basificados.20
Ahora bien en cuanto al Seguro Popular, éste también constituye un asunto paliativo, pero fraudulento, mal planeado e insuficiente del servicio público de salud. Veamos, el aumento en la cobertura de servicios médicos del Seguro Popular no está respaldada por el personal médico suficiente.
Trabajadores del Instituto Nacional de Cancerología denunciaron que cumplir la oferta va más allá de las palabras, además de que el “fraudulento” Seguro Popular sólo acarrea jornadas duplicadas, sin mejora en las condiciones laborales.21
El actuario Juan Antonio Fernández, comisionado de Protección Social en Salud, estimó que uno de cada cinco centros de salud de la red del Seguro Popular, 575, incluyendo clínicas, hospitales generales y de especialidades, no cuenta con las condiciones para dar el servicio a los pacientes, por lo que podrían ser retirados del programa. Según Fernández, hay muchos hospitales que no cumplen y los “autorizamos condicionalmente” a que tengan un médico y un farmacobiólogo, surtan las recetas, abran todos los turnos, cuenten con guardias durante el fin de semana y dispongan de servicio de urgencias. El actuario indica también que “el fraudulento programita ni es seguro ni es popular pues opera en otra realidad”.22
En muchas de las entidades del país, los centros de salud enfrentan desabasto de medicamentos, material quirúrgico, médicos calificados y muchas familias inscritas en el Seguro Popular siguen costeando los medicamentos.23
Bien, hemos visto en este apartado que ni “Oportunidades” ni el “Seguro Popular” han sido programas que en verdad atiendan a las necesidades de los usuarios, la focalización como estrategia seguida por estos, sigue a pie juntillas lo recomendado por el Banco Mundial en el sentido de erogar lo mínimo en seguridad social y desaparecer los programas o estrategias universales, de hecho, es el Banco Mundial la institución que financia dichos programas; si esto fuera poco, “Oportunidades” y el “Seguro Popular” se han convertido, o más bien, son desde que se fundaron, plataformas electorales en beneficio del partido en el poder (PAN); hoy, en los albores de las elecciones federales intermedias de 2009, este instituto político utiliza dichos programas, en forma mediática, para hacer propaganda electoral a su favor en complacencia del Instituto Federal Electoral.
El desorden económico no es particular de los sectores antes analizados, los demás rubros de la seguridad social también forman parte de este desastre pues, al igual, se impusieron en ella criterios cortoplacistas, privatizadores y fondomonetaristas. Entremos pues a la discusión.

1 Junto con Milton Friedman.

2 En los hechos, y como hemos establecido en el Capítulo 1, la competencia perfecta no existe, ni mucho menos la autorregulación de los mercados, la gran regulación de estos últimos se finca desde el poder de los monopolios y oligopolios principalmente transnacionales de la triada capitalista.

3 Los bienes públicos son aquéllos de los cuales no es posible excluir a nadie como fin y como administración de justicia.

4 Boltvinik, Julio,  “Economía moral” en La Jornada, 2005.

5 Ibidem.

6 Es importante decir que la ENIGH distribuye el total de hogares del país en partes iguales en grupos de diez. En el grupo 1 se encuentran los hogares con menor participación en el ingreso y en el décimo los que disfrutan de una mayor participación. A estos grupos se les llama deciles.

7 También como una de las estrategias para ganar adeptos principalmente electorales así como uno de los mecanismos puestos en marcha por el gobierno federal para contrarrestar las estrategias del ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

8 Boltvinik, Julio, “Economía moral” Opus Citatum.

9 Ya en la administración de Calderón, éste anunció un incremento de tres mil millones de pesos al presupuesto del Programa “Oportunidades” sin especificar el origen de los recursos, éste, se calificó como “apoyo adicional” para el consumo de energía de 5 millones de familias, en promedio, la ayuda será de 50 pesos mensuales, que serán entregados bimestralmente. La Jornada, enero de 2007.

10 Boltvinik, Julio, en entrevista con la Jornada, agosto de 2006.

11 Ibidem.

12 Ibidem.

13 Recordemos que el Coeficiente de Gini mide la concentración de una variable, en este caso el ingreso, dicho coeficiente fluctúa entre cero y uno, entre más se acerque a este último, mayor será la concentración, en este caso del ingreso.

14 Banco Mundial.

15 La Jornada, junio de 2006.

16 Estas fuerzas electorales también han utilizado programas sociales como plataformas electorales y, así, asegurar algunos miles de votos en diferentes comicios.

17 La Jornada, marzo de 2005

18 Banco Mundial

19 La Jornada, junio de 2006.

20 La Jornada, febrero de 2008.

21 La Jornada, septiembre de 2005.

22 La Jornada, julio de 2006.

23 Ya en el sexenio de Calderón, el Seguro Popular cubrirá los gastos de la atención médica de los linfomas, tumores de los ganglios linfáticos, cuya posibilidad de cura es de 70 por ciento en los casos que reciben el tratamiento adecuado, los que además tienen su mayor prevalencia entre la población económicamente activa. La Jornada, febrero de 2009.

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