LA DESILUSIÓN SEXENAL

Óscar Antonio Jiménez Morales

Neoliberalismo, “modelo puro”. Antecedentes históricos y construcción teórica

A principios de la década de los setenta, finaliza una larga etapa de crecimiento del capitalismo a nivel internacional __iniciada al término de la Segunda Guerra Mundial__en la cual Estados Unidos desplegó sus intereses como potencia hegemónica en el mundo1 instaurándose como paradigma económico la corriente de pensamiento Keynesiano y la política del Estado Benefactor o del bienestar para, entre otras cosas, hacerle frente a la “amenaza” del socialismo-comunismo.
La disminución progresiva de la industria manufacturera en los países industrializados, el crecimiento en los niveles de desempleo, y el decremento del Producto Interno Bruto (PIB)2 en los mismos daban cuenta de la severa crisis a la que entraba el capitalismo mundial. Los factores 3 que habían dado pie al pujante dinamismo económico de la segunda post guerra habían casi desaparecido del escenario.
Un aspecto esencial en la comprensión de aquella crisis del capitalismo mundial lo constituye el hecho de que Estados Unidos deja de ser la potencia hegemónica, pues ante los avances económicos de Alemania y Japón, se intensificó en un primer momento, la competencia comercial y económica entre ellos. La pérdida de productividad de la economía norteamericana propició un fuerte déficit en su balanza comercial y la consecuente debilidad del dólar como divisa mundial. 4
Otros factores emergentes que se sumaron a la crisis del capitalismo mundial en esa década fueron: el crecimiento de la liquidez internacional, el incremento de los precios del petróleo (1973), el aumento de las tasas de interés, y principalmente, las políticas económicas de corte “neoliberal-monetarista” auspiciadas por el BM y el FMI impulsadas en la mayoría de los países capitalistas, principalmente, en los subdesarrollados entre estos últimos los de América Latina.
Los principales problemas estructurales que presentaban los llamados países en vías de desarrollo y, particularmente, los de América Latina eran: déficit comercial, déficit fiscal e incapacidad para generar ahorro interno. Al término de la década de los setenta y principios de la de los ochenta se añadía un gran problema más: la crisis de deuda externa.
Esta última situación se explica por la convergencia de los siguientes factores: a).- como resultado de la deliberada política de los Estados Unidos por recuperar su hegemonía en el ámbito mundial y por recuperar grandes montos de capital hacia finales de la década de los setenta, las tasas de interés en el mercado financiero internacional se elevaron enormemente lo que incrementó el costo de la deuda acumulada por los países latinoamericanos5; b).- como resulta lógico, esta política norteamericana cambia la dirección del flujo de los recursos financieros hacia su territorio, lo que redujo la disponibilidad de créditos externos para América Latina, a esta situación, se le suma la caída del precio de las materias primas exportadas por esos países.6
Ante el temor de una catástrofe financiera mundial, tanto bancos privados como el Banco Mundial y el FMI echaron a andar “paquetes de rescate”en donde la influencia de estas instituciones es decisiva ya que, como hemos adelantado, no sólo condiciona las políticas económicas de los países deudores sino también el otorgamiento de nuevos créditos por parte de la banca transnacional.
A este conjunto de “paquetes de rescate” y políticas de ajuste, estabilización y reestructuración de la economía se les conoce como “fondomonetarismo neoliberal”.7
En principio, la complejidad de las crisis dista mucho del diagnóstico que el monetarismo y el neoliberal monetarismo hace de las mismas: la inflación, el desempleo, los desequilibrios externos, entre otros, no son propiamente problemas de carácter monetario, sino fenómenos que manifiestan problemas más profundos. 8
No obstante, la influencia del pensamiento monetarista en los programas de control de la inflación adoptados por muchos países sólo ha exacerbado y prolongado la gravedad de las crisis. Esto es particularmente cierto en el caso de los países en vías de desarrollo, principalmente latinoamericanos, quienes al poner en práctica políticas de corte neoliberal monetarista, han sumergido a sus economías en una fuerte recesión económica que ha afectado drásticamente los niveles de vida de amplias capas de la población. En este sentido, este tipo de políticas tienen el objetivo, entre otros, de mantener la capacidad de pago de los países deudores con las instituciones acreedoras y ajustar sus economías a la de los países centrales (países industrializados) conformando una amplia dependencia económica, pues tan sólo basta ver, como botón de muestra de esa gran dependencia económica, el caso de México, en el cual, a principios de 2009 se han registrado ya despidos masivos y semi masivos, en muchas de las ensambladoras de la industria automotriz y electrónica norteamericanas asentadas en México.9
Para el caso de los países industrializados y, en concreto, los principales socios del FMI (Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y Japón), los asuntos y políticas que se pregonan en el paradigma monetarista simplemente no se llevan a cabo, tal es el caso de Estados Unidos que hasta la década de los noventa presentaba la deuda más grande del mundo, las prácticas proteccionistas más profundas y el mayor déficit fiscal.
Estados Unidos, es el país miembro del FMI que tiene el mayor poder de veto y de voto en esa institución y, por tanto, sus intereses están fuertemente reflejados en las políticas que pugna la misma10, sin embargo, en ese país se realizan políticas pragmáticas que incluyen déficit y superávit según las necesidades del ciclo, protecciones para los sectores menos competitivos, políticas proteccionistas, altos subsidios a algunos productos agropecuarios, “mientras se exigen políticas fuertemente ideologizadas a las economías emergentes, aperturas comerciales en desventaja y equilibrios externos que ellos no respetan”.11
El principio de funcionamiento es evidente, los países más desarrollados disfrutan de relaciones favorables de poder así como de renta histórica que les dan márgenes para llevar al cabo políticas económicas y sociales enmarcadas dentro de la llamada social democracia y así poder cubrir satisfactoriamente esferas de democracia societal o de  ciudadanía social en sus respectivos entornos, esto les otorga ventajas sobre las economías emergentes y/o en las calificadas como en desarrollo, al tiempo que pueden exigir a éstos el sostenimiento de una rotunda ortodoxia neoliberal codificada y auspiciada por ellos.
Debemos decir que los programas de ajuste y estabilización se fundamentan, en términos generales, en el enfoque monetarista de la economía, desde el cual, la única posibilidad de resolver los problemas antes mencionados, es reducir el incremento de la demanda interna a través de las siguientes medidas:
a).- Política fiscal restrictiva: que supone reducciones en el gasto público, disminución en los subsidios y aumento tanto en los impuestos como en los precios y tarifas de los bienes y servicios del sector público.
b).- Contracción monetaria: que implica disminución del crédito bancario destinado a los sectores público y privado en la esfera productiva, pero en el ámbito del consumo, éstos son muy amplios.
c).- Devaluación de la moneda nacional: que desestimula la especulación y la fuga de capitales.
d).- Congelamiento o reducción de los salarios reales: para frenar presiones inflacionarias12
e)- Liberalizaciones de controles de precios y reducción del control del Estado en la economía: con el objetivo de que el mercado opere sin interferencias y los recursos se asignen con una mayor eficiencia.
Dentro de las políticas de reestructuración económica destacan principalmente, la conversión de economías cerradas y semi cerradas a economías abiertas al comercio internacional, con el supuesto objetivo de corregir su déficit comercial, sin embargo, el verdadero objetivo radica en acomodar éstas economías a las economías centrales; en otras palabras, para que la Economía u Oligopolio mundo funcionen sin restricciones. Por otra parte, se encuentra una política más, la eficiencia microeconómica y el impulso al agente económico privado para dirimir en algún grado la “ineficiencia” del aparato industrial.
David Ibarra13, sintetiza estas políticas en tres aspectos generales:
a).- Fortalecimiento del mercado como el mecanismo idóneo de asignar eficientemente los recursos y absorber las actividades que abruman a la administración estatal. En la medida en que el estado deje de participar o intervenir en la economía, podrá escapar más fácilmente de las demandas encontradas de los diversos grupos de interés que ponen en riesgo su legitimidad política al quedar crecientemente insatisfechas. Si las exigencias excesivas condenan al fracaso a muchos programas gubernamentales, la autoridad pública debe resguardarse dispersando la responsabilidad de las fallas lo más que resulte posible.
b).- La defensa del principio tradicional de la igualdad de oportunidades, pero el rechazo a la igualación de condiciones sociales o económicas (de ingreso o resultados) por ser peligrosa a la libertad. No se repudió por completo al Estado Benefactor, pero se le restringe a proveer servicios y seguridad con un mínimo de interferencia en los asuntos privados, y a socavar los alicientes a la inversión y el trabajo.
c).- El ordenamiento de las relaciones sociales en la agenda de la acción gubernamental: en el ámbito económico pierden terreno el empleo o el crecimiento como objetivos dominantes de la política. Antes han de asegurarse la estabilidad de los precios, el reestablecimiento de los alicientes a la inversión, la eficiencia competitiva internacional, así como emprenderse otros ajustes calificados de estructurales.
Es preciso aclarar que estas medidas, si bien constituyen los lineamientos centrales de los programas de ajuste sugeridos por el FMI, no tienen una aplicación mecánica y absoluta: su puesta en marcha depende de las condiciones económicas, políticas y sociales de cada país, aunque ya hemos advertido que, muchas de las veces, éstos ni siquiera se consideran, y operan mecanismos meramente dogmáticos y mecanicistas.14
Es preciso apuntar además, que dentro de tales puntos subyace una idea principal y muy significativa, la cual es el insistente seguimiento de la llamada “teoría cuantitativa del dinero” que le atribuyen al mercado monetario el papel central responsable en la explicación de la inflación (dogmatismo del mercado).
Y en concordancia con Arturo Ortiz Wadgymar15 emplearemos indistintamente el vocablo neoliberalismo, monetarismo, neoliberal monetarismo y fondo monetarismo, porque en realidad son parte de lo mismo, aunque el monetarismo sea la explicación “neoliberal” de la inflación y de otras políticas, y “fondo monetarismo” sea la adopción integral de las ideas y políticas del Fondo Monetario Internacional.
No obstante, es preciso apuntar que el llamado neoliberalismo, está conformado por tres grandes vertientes que dan cuenta de su complejidad teórica y de sus fines ideológicos: El monetarismo de Milton Friedman, la Nueva Macroeconomía Clásica de Lucas –Sargent y la Economía de la Oferta de Laffer-Wanniski. (ver el cuadro 1).
Ahora bien, existen diferencias teóricas importantes entre cada una de ellas, pero tienen una ideología en común: “eliminar el estado keynesiano (en los países desarrollados) y, adicionalmente, el estado planificador y promotor del desarrollo económico (en los países en vías de desarrollo).16
En términos generales, las políticas de estabilización, ajuste y reforma estructural auspiciadas por el FMI y BM pugnan por un adelgazamiento del Estado y su salida paulatina de actividades económicas consideradas como estratégicas (energía, comunicaciones, agua y telecomunicaciones), así como por la eliminación de subsidios, reducción del déficit presupuestal, incremento de los precios de los servicios ofrecidos por el Estado, control de la inflación por la vía monetaria, apertura comercial, entre otras; es decir, pugnan por una política monetaria, crediticia, subsidiaria y fiscal altamente restrictivas cuyo objetivo fundamental, como ya hemos establecido pero queremos insistir, es asegurar la capacidad de pago de los gobiernos deudores para con las instituciones acreedoras.

Cuadro 1


Neoliberalismo

Monetarismo

-Milton Friedman

Nueva Macroeconomía Clásica17

-R. Lucas
-T. Sargent

Economía de la Oferta

-A.Laffer
-Gilder
-Wanniski

Fuente: Ramales Osorio, Martín Carlos, Neoliberalismo y Democracia (notas), Universidad Tecnológica de la Mixteca, 2002.

 

Este es el precio que deben pagar los gobiernos que solicitan créditos a esas instituciones; el resultado es un fuerte acotamiento a la soberanía económica de aquellos países, entre ellos, por supuesto, México.
Ahora bien, una vez expuesto el modelo puro del neoliberalismo y, al conocer y comprender sus antecedentes históricos y composición teórico ideológica, podemos “relacionar” éste con la democracia y con la ciudadanía social e integral, es preciso apuntar que la exposición anterior no fue ociosa, ahora tenemos más herramientas de análisis para poder comprender que los responsables de la políticas de ajuste en el FMI y el BM, no son los mejores teóricos, ni los mejores estrategas, sólo aplican, como hemos dicho, políticas dogmáticas “de mercado” sin considerar, muchas de las veces, las particularidades del lugar en donde se ejecutan; resultado de ello: detrimento de las oportunidades de desarrollo de la llamada ciudadanía integral, desarrollo humano y democracia societal, ya estaremos tratando este asunto en apartados posteriores. En este tenor, ¿en qué consiste la supuesta relación entre neoliberalismo y democracia? ¿es posible relacionarlos? si es así, ¿de qué manera puede existir? Las respuestas a estas interrogantes las daremos con los argumentos que se expondrán en el apartado subsiguiente.


1 En 1945 Estados Unidos concentraba las tres cuartas partes del capital invertido en el mundo, las dos terceras partes de su capacidad industrial y las tres cuartas partes de las reservas de oro mundiales; además seguía siendo la única potencia nuclear.

2 Ver las cifras de Naciones Unidas y de la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

3 La existencia de una capacidad ociosa en la economía norteamericana, la reconstrucción europea y japonesa, la integración de Europa, la modernización agrícola e industrial en los países desarrollados y la liberalización del comercio internacional.

4 El presidente norteamericano Richard Nixon declara la eliminación de la convertibilidad de dólares en oro en el año de 1971, y la devaluación del dólar frente a las monedas del mundo, inaugurando así una etapa de inestabilidad monetaria y de fuerte especulación con las monedas en el ámbito mundial.

5 Para el caso de México, éste fue un factor que deterioró en gran medida el escenario económico y político del entonces presidente José López Portillo (Jefe del Ejecutivo federal de 1976- 1982), el financiamiento de su faraónico proyecto petrolero fue hecho con empréstitos extranjeros; el incremento de las tasas de interés elevaron la deuda del gobierno mexicano en gran medida, lo cual, combinado con la disminución de los precios del petróleo a inicios de la década de los 80, la fuga de dólares y los errores de apreciación económica del propio López Portillo propiciaron, en palabras de su entonces secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog; “un despilfarro brutal” y la necesaria declaración, de la moratoria de pago, ante la comunidad financiera internacional.

6 Deterioro de los términos de intercambio internacional.

7 Por “fondomonetarismo neoliberal” entendemos el conjunto de medidas de política económica que se instrumentan en un país endeudado como resultado de un acuerdo internacional suscrito entre el país en cuestión y el FMI y, a través de un documento conocido como Carta de Intención. Ver Ortiz Wadgymar, Arturo, Los sexenios neoliberales, México, D.F. Ed. Nuestro Tiempo, 2001

8 Arias Lovillo, Raúl, Economía, Xalapa, Veracruz,. Secretaría de Educación Pública, 1993.

9 Según la revista Proceso: “son miles de hombres y mujeres desocupados que, si los sentaran juntos, llenarían la mitad del estadio Azteca” tan sólo en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde se encuentra un número significativo de maquiladoras; se calcula que 45 mil obreros perdieron su trabajo en 2008 tan sólo en esa frontera, antes considerada la “meca” nacional del empleo (aunque precario). Turati, Marcela, “En espera de una vacante inexistente” en Proceso, Febrero de 2009.

10 En la reunión del Comité de Desarrollo del FMI y el BM celebrada el 17 de abril de 2005 en Washington, los delegados de América latina con excepción de México exigieron a nombre de la mayoría de países latinoamericanos una discusión abierta para otorgar mayor representación e influencia de los países en desarrollo en los organismos multilaterales. El entonces secretario de Hacienda de México, Francisco Gil Díaz, fue el único delegado latinoamericano orador que no hizo ninguna referencia al tema. DPA y AFP, “A excepción de México, América Latina exige más presencia en el FMI y BM” en La Jornada, México, Distrito Federal, 18 de abril de 2005, pag. 18.

11 González, Felipe, “Crisis de la política: causas y respuestas eficientes” en La democracia en América Latina, hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos, Opus citatum, pag.41.

12 Los salarios reales, son los calculados al restar la inflación correspondiente al periodo de estudio (deflactación). No es que los salarios nominales disminuyan, los que lo hacen, son los reales, esto es observable hasta que se lleva al cabo el proceso de deflactación, de lo contrario, sólo nos quedamos con la ilusión monetaria del incremento salarial nominal (aunque en México, dicho incremento es demasiado lento)

13 Ibarra David, Política y Economía, semblanzas y ensayos, México, D.F., Ed. Miguel Ángel Porrúa, 1999.

14 Desde 1982 América Latina ha estado transfiriendo recursos financieros al exterior: hasta 1988 la suma transferida alcanzó los 177.3 mil  millones de dólares, monto constituido por 239.5 mil millones en pago de intereses y utilidades menos 62.2 mil millones de dólares por entrada de capitales. Ver Arias Lovillo Raúl, Economía, Opus Citatum.
 Debemos decir que la enorme cantidad de recursos que los países de América Latina han venido transfiriendo al exterior__principalmente hacia Estados Unidos, en virtud de que el capital norteamericano es mayoritariamente el principal acreedor__ contribuye a que la economía de ese país y sus aliados como Gran Bretaña sean verdaderamente unos parásitos de las economías del Sur.

15 Ortiz Wadgymar, Arturo, Los sexenios neoliberales, Opus Citatum.

16 Ramales Osorio, Martín Carlos, Neoliberalismo y Democracia (notas), Universidad Tecnológica de la Mixteca. 2002.

17 La Nueva Macroeconomía Clásica aliada de la Nueva Derecha y al conservadurismo que se apoya en la teoría de la elección pública, basada en los trabajos de Buchanan y Tullock (1962), favorecen el establecimiento de reglas constitucionales para controlar las acciones del Estado, limitar sus intervenciones y reducir su crecimiento (Gilbert and Michie, 1997), aunque es dudosa la aseveración de que la Nueva Macroeconomía Clásica se apoya en el trabajo de elección pública de Buchanan. Por otro lado, la Nueva Macroeconomía Clásica considera la intervención del Estado como ineficiente y las reglas como los medios para limitar y reducir hasta lo posible la intervención del del gobierno (Gilbert and Michie, 1997). El gobierno ya no es más un lugar para las simples estructuras de los flujos de materiales planeados. El manejo de los asuntos públicos requiere de un acercamiento altamente diferenciado en las cuales las decisiones finales se toman sobre la base de una cascada de decisiones preliminares (Köning, 1998). Esta reevaluación del papel del Estado se encuentra "...estrechamente asociada con una reevaluación de las estrategias y mecanismos para promover el desarrollo y lograr la reactivación económica..." en los términos de Salazar Xirinachs. Sin embargo, la limitación de las funciones del Estado en materia de economía política no garantizan el adecuado funcionamiento de otras instituciones.

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