SEGURIDAD ALIMENTARIA EN CUATRO COMUNIDADES MAYAS CON DIFERENTE ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL NORTE DE CAMPECHE, MÉXICO

Lucio Alberto Pat Fernández

IV. OBJETIVOS E HIPÓTESIS

IV.1 Objetivos

1. Analizar los recursos y capacidades con que cuentan los grupos domésticos y las comunidades para producir, comprar o recibir como donación los alimentos (acceso).

2. Identificar los factores externos de riesgo y vulnerabilidad que condicionan la seguridad alimentaria de los grupos domésticos.

3. Analizar las limitantes y las potencialidades de las estrategias de vida desplegadas por los grupos domésticos para lograr la seguridad alimentaria bajo el contexto externo (sistema ecológico, macroeconómico y social) actual.

4. Estimar la magnitud, la gravedad y la distribución de los grupos domésticos alimentariamente inseguros.

5. Caracterizar el tipo de inseguridad alimentaria de los grupos domésticos en el tiempo.

IV.2 Hipótesis

1. La disponibilidad, la diversidad y el acceso a los alimentos es mayor en las comunidades con sistemas agrícolas intensivos que en las de agricultura de Roza-Tumba-Quema y que las dedicadas a los servicios y a la manufactura.

2. Los grupos domésticos dedicados predominantemente al trabajo asalariado son más vulnerables a sufrir inseguridad alimentaria que los grupos domésticos (campesinos) con acceso a tierras mecanizadas o sin mecanizar (RTQ).

3. La seguridad alimentaria es mayor en los grupos domésticos con estrategias diversificadas que combinan la producción de alimentos para autoabasto y venta con el trabajo asalariado, que las estrategias campesinas basadas exclusivamente en la agricultura, y las sostenidas únicamente en el trabajo asalariado.

4. La inseguridad alimentaria es mayor y más grave en los grupos domésticos con miembros numerosos, jefe de hogar mujer y baja escolaridad del jefe del hogar.

5. La inseguridad alimentaria es cíclica en los grupos domésticos campesinos, transitoria en los grupos asalariados, y crónica en los grupos campesinos y asalariados con pobreza extrema.

 

V. METODOLOGÍA

V.1. Antecedentes del enfoque de Modos de Vida

Los modos de vida tienen sus orígenes en los estudios del campesinado de Chayanov, a principios del siglo XX. Él articulaba la estructura de la fuerza de trabajo familiar con el tamaño del predio a explotar y con las necesidades de la unidad familiar, y consideraba la necesidad organizacional de cooperación para aprovechar las ventajas de la pequeña propiedad campesina (Chayanov, 1981). Igualmente, otros autores soviéticos, como Bukharin (1927), abordan la temática desde la planificación del desarrollo.

En los años 60´s se incorporaron diferentes conceptos aislados, a través de los estudios de los sistemas agrícolas y de gestión y dirección agrícolas, que ahora integran el marco teórico de los Modos de Vida (Soussan et al., 2000). Las primeras ideas de relacionar el acceso a los recursos, las oportunidades de ingreso y acceso a la capacitación, así como la modelación cuantitativa, fueron desarrolladas en los 80´s (Blaikie et al., 1979; 1985, citado por Soussan et al., 2000).

Los trabajos de Sen sobre las “Habilitaciones” (1982) y “Funcionamiento y Capacidades” (Cejudo, 2007) se adhirieron al marco conceptual. La “Teoría de las Capacidades”, de Sen, se refieren a lo que una persona puede ser o hacer (opciones) y lo que llega efectivamente a ser o hacer (logros), gracias a sus habilitaciones y al uso que pueda hacer de ella. Por ejemplo, el disfrute de una larga vida, una mayor educación, la dignidad y el respeto de sí mismo son elementos que permiten ampliar la gama de opciones disponibles para el individuo (Cejudo, 2007; Mateo, 2001). No obstante, a la teoría de Sen se le ha criticado porque carece de articulación con aspectos políticos, culturales y de relaciones sociales.

En las últimas dos décadas se han venido integrando conceptos y métodos de análisis, abarcando la complejidad teórica para encontrar alternativas para reducir la pobreza, de las cuales, numerosas agencias de desarrollo han adoptado y llevado diversas acciones para iniciar su instrumentación. Entre estas instituciones destacan la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) y diversas Organizaciones Internacionales No Gubernamentales (ONGs) (Krantz, 2001).

V.2. Marco teórico 

Como puede verse en el cuadro 1, existen diversas definiciones de modos de vida; sin embargo, Carney (1998) propuso una definición práctica y operacional basada en el trabajo de Chambers y Conway (1992). De acuerdo con esta autora, el modo de vida (livelihood) comprende las posibilidades, activos (incluyendo los recursos sociales y materiales) y actividades requeridos para ganarse la vida. Además, un modo de vida es sustentable cuando puede hacer frente y recuperarse de estrés y shocks, manteniendo o fortaleciendo sus capacidades y activos sin deteriorar la base de sus recursos naturales.

 

El Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID, 1999) identifica cinco elementos constitutivos de los modos de vida sostenibles: a) los activos o capitales, b) el contexto de vulnerabilidad, c) las estrategias, d) las políticas, instituciones y procesos y e) los resultados. El marco de los MVS proporciona los elementos para entender el complejo proceso, las múltiples interacciones de los factores que impactan los medios de vida, así como entender los sistemas en el contexto de vulnerabilidad para crear estrategias que cumplan con los objetivos de eliminar o reducir la pobreza (figura 1).
De manera esquemática, el enfoque de MVS parte del reconocimiento de que las familias poseen un conjunto de activos o capitales. Carney (1998) identifica cinco tipos de capitales: humano, natural, financiero, físico y social, los cuales se describen a continuación.

Capital Natural: se refiere a las reservas de recursos naturales, tales como la tierra, el agua, la flora y la fauna del que disponen las familias. Estos recursos son utilizados por las familias para mantener su modo de sustento mediante el uso agropecuario, la pesca, la caza y la recolección. Un aspecto crítico de este tipo de capital son las normas o leyes de acceso a los mismos. Un ejemplo del capital natural de algunas comunidades de la zona de estudio, lo constituye la ampliación forestal, v. gr., Chunhuas, a quienes se les concedió una ampliación forestal en la Reserva de la Biosfera los Petenes (RBLP), donde se alberga una gran diversidad de flora y fauna.

Capital Humano: son los conocimientos y las habilidades adquiridas en el tiempo y espacio que el individuo usa para desarrollar cierta actividad. Este tipo de capital está determinado por la educación, las habilidades laborales y las condiciones de salud de las personas. Las teorías modernas del crecimiento económico han resaltado el papel clave de la educación para la consecución del desarrollo de los países. Las evidencias empíricas indican que a medida que las personas aumentan de grado de escolaridad, mejoran su nivel ingreso.

Capital Social: abarca los conceptos de confianza, normas de reciprocidad y redes de participación civil. Estos factores afectan las expectativas que tienen los individuos acerca de los patrones de interacción que los grupos de individuos introducen en su actividad recurrente. Algunos ejemplos de capital social son las organizaciones, las redes familiares, y los grupos sociales y económicos.

Capital Físico: son las reservas de recursos materiales producto de la acción humana que pueden usarse como flujo de ingresos futuros. Existe una amplia variedad de formas de capital físico que comprende edificios, canales de irrigación, máquinas y herramientas. Los bienes de uso duradero, como la posesión de refrigerador, un automóvil o vivienda, pueden también ser considerados como capital financiero.

Capital Financiero: es la liquidez de que disponen las personas ya sea mediante ahorros, préstamos o la conversión de otras formas de capital en capital financiero. Las familias campesinas pobres tienen dificultades para ahorrar o acceder a préstamos bancarios; sin embargo, ellos convierten otras formas de capital en capital financiero, tales como: la posesión de ganado, las reservas de maíz, los terrenos y joyas, los cuales pueden venderse y convertirse en dinero. En la región de estudio, la producción de traspatio de cerdos, aves y  árboles frutales, son formas de capital financiero que se utilizan en situaciones críticas para la alimentación, fiestas religiosas o las derivadas de alguna enfermedad.
  
Las familias son heterogéneas debido a que cuentan con diferentes cantidades y tipos de capitales. Unas tienen más recursos naturales que otras. Otras tienen más capital físico y financiero, algunas cuentan con mayor capital humano. Otras más, disponen de redes que les permiten ocupar puestos mejor remunerados que las actividades agropecuarias (Rello, 2001; Schuren, 2002). Con base en estas diferencias, las familias eligen el uso de sus capitales con el objetivo de sacarles el mayor provecho posible.

A las decisiones que realizan las familias acerca del uso de sus capitales se le conoce como estrategia de vida. Las elecciones tomadas en la estrategia definen las actividades emprendidas por las familias. Es raro que una familia se dedique a una sola actividad, generalmente realiza una compleja combinación de actividades en la que ocasionalmente predomina alguna de ellas. La diversificación de las fuentes de ingreso es una estrategia adoptada por las familias para protegerse de los factores externos. A medida que los miembros de la familia se ocupan en actividades diversas (por ejemplo, agricultura, la ganadería y trabajo asalariado) son mucho más seguras, pues la pérdida de los ingresos en una actividad puede compensarse con los obtenidos en otras actividades (Sen, 2000).

Para los propósitos de investigación y política, se han sugerido varias clasificaciones para las estrategias. Por ejemplo, Scoones (1998), identifica tres tipos: a) Intensificación (extensificación) de la agricultura, b) Diversificación y c) Migración. El primer tipo se debe al incremento de la dependencia de la agricultura como estrategia. El segundo tipo, se refiere a la diversificación del empleo, estrictamente al empleo no agrícola. El tercer tipo, se refiere a la migración y las remesas como un tipo particular de estrategia.  

Un eje principal de los modos de vida lo constituye la unidad familiar que posee diferentes cantidades y tipos de capitales. La dinámica interna familiar, las condiciones naturales de la región en que se encuentran, y las capacidades que poseen para emprender ciertas acciones reflejan la heterogeneidad en las familias. En la realidad existen familias pobres, en la misma comunidad, que poseen más capital físico y financiero; otras poseen mayor capital humano y carecen de capital natural y financiero; podría existir otro grupo que dispone de redes sociales que les permite ocupar puestos mejor remunerados que en las actividades agropecuarias (Rello, 2001; Schuren, 2002). Con base en la disposición de capitales que tienen las familias, aprovechan las ventajas que les representan con el objetivo de aumentar su bienestar familiar y enfrentar la adversidad económica y social.

Las estrategias de las familias son dinámicas; responden a las amenazas y oportunidades y, consecuentemente, se adaptan (estrategias adaptativas). En el caso de los choques, las familias instrumentan estrategias (estrategias de enfrentamiento) para evitar o aliviar las situaciones de crisis (Ellis, 2000).

Las estrategias adaptativas implican la adaptación y la reorganización del modo de vida de las familias como respuesta a los procesos de cambio de largo plazo. La reorganización es usualmente duradera e irreversible. Algunos ejemplos de estrategias adaptativas son la diversificación de las fuentes de ingreso de las familias, la adopción de nuevos cultivos, la migración, entre otros (Soussan et al., 2000).
Las estrategias de afrontamiento son aquellas que las familias adoptan en el corto plazo ante las crisis, tales como: los desastres naturales, el colapso de los mercados, la pérdida de trabajo de una persona, los conflictos sociales, etc. La mayoría de los estudios realizados se han centrado en las estrategias en contextos agrícolas. Entre las estrategias de afrontamiento agrícola existe una progresión cronológica en su ejecución, en función de la gravedad de la crisis. Las estrategias que se instrumentan en los años normales tienen como objetivo la minimización de posibles riesgos futuros. Las estrategias que se realizan cuando aparece una crisis, se basan en el ahorro para preservar los recursos productivos familiares. Finalmente, cuando la crisis es grave, las estrategias buscan garantizar la subsistencia de las personas mediante la enajenación progresiva de los bienes productivos de la familia, con la consiguiente hipoteca para el futuro de su sistema de sustento (Pérez, 2000).
Este proceso está moldeado, por una parte, por las relaciones sociales, las instituciones y las organizaciones a nivel comunitario y extracomunitario; y por la otra, por el contexto de vulnerabilidad (Ellis, 2000). Las relaciones sociales se refieren al posicionamiento social de los individuos y las familias. El posicionamiento social comprende factores como el género, la casta, la clase, la edad, la etnicidad y la religión. Las instituciones incluyen a las reglas formales, convenciones y códigos de comportamiento que regulan la interacción humana. Ejemplos de instituciones son las leyes, los derechos de propiedad y la forma en que el mercado trabaja (el mercado también es una institución). Las organizaciones son grupos de individuos unidos por un fin común. Algunos ejemplos de organizaciones gubernamentales, asociaciones de productores, compañías privadas y organizaciones no gubernamentales. Las políticas son uno de los componentes importantes del modelo de MVS. Generalmente, la formulación de políticas se asocia con las organizaciones gubernamentales; sin embargo, otros tipos de organizaciones también formulan políticas. Las relaciones sociales, las instituciones y las organizaciones son factores críticos que inhiben o facilitan las capacidades y las decisiones de elección de los individuos y las familias.

La vulnerabilidad se refiere a la capacidad de las familias (personas) para resistir o recuperarse de diferentes tipos de eventos: tendencias y choques. La característica principal de estos factores es que no pueden ser controlados por las acciones de las familias en lo inmediato y mediano plazo. Algunas tendencias importantes son la tasa de crecimiento de la población (local y nacional), la densidad de población (local), las tasa de migración, las mejoras tecnológicas en la agricultura, el crecimiento de las actividades no agrícolas en el medio rural, los cambios en los precios relativos de los productos, las políticas macroeconómicas, etc. La importancia relativa de estas tendencias varía significativamente entre las comunidades y entre las familias. Los choques son eventos como las sequías, las inundaciones, las plagas, las enfermedades y los conflictos sociales (levantamientos sociales). Los choques destruyen los capitales, por  ejemplo, los huracanes arrasan con los cultivos y provocan la muerte de personas y animales. La pérdida de los derechos del uso del suelo, los accidentes, las enfermedades repentinas y el abandono, son choques con consecuencias inmediatas en las personas.

V.3. La región de estudio

V.3.1. Localización geográfica y medio físico 

El estudio se realizó en la región conocida como el “Camino Real”, conformada por los municipios de Hecelchakán, Calkini y Tenabo. El “Camino Real” se sitúa al noroeste del estado de Campeche, México (figura 2); tiene una extensión territorial de 1,966 km2 y representa el 7.35% de la superficie total del estado (INEGI, 2001). El clima de la región es Aw1"(w) (i')g cálido-subhúmedo con lluvias en verano. La precipitación promedio anual es de 950 mm y la temperatura media de 27.8oC. El período de seca se extiende de noviembre a abril y el de lluvias, de mayo a octubre (SPP, 1981)
Según la clasificación FAO/UNESCO, en la planicie poniente predomina la asociación de suelos Litosoles y Redzinas, caracterizados por ser someros y pedregosos. En estos tipos de suelos se practica, predominantemente, la agricultura tradicional de RTQ y la ganadería extensiva. En cambio, en los lomeríos del oriente domina la asociación de Luvisoles y Nitosoles, caracterizados por ser suelos profundos, donde se practica, principalmente, la agricultura mecanizada de maíz (INEGI-SPP, 1984; Duch, 1995).

V.3.2. Población 

La región estuvo habitada desde de la época de la Colonia por mayas yucatecos; por ello, no sorprende que el 49.8% de la población actual mayor de cinco años hable el idioma maya (INEGI, 2002). Con el propósito de captar la diversidad de los modos de vida, se seleccionaron cuatro comunidades representativas de la región: Xkakoch y Chunhuas, pertenecen al municipio de Calkini, se ubican al poniente y son aledañas a la Reserva de la Biosfera de los Petenes (RBLP); Nohalal se sitúa al oriente y Santa Cruz en la parte central, ambas pertenecen al municipio de Hecelchakán.

De acuerdo con la información censal de 2000, la población del municipio de Calkini fue de 46,889 habitantes. De este total, 63% (26 mil) de la población de cinco y más años declaró hablar maya. La población municipal se distribuye en más de 17 localidades. De éstas, cuatro son localidades urbanas y concentran el 74% de la población municipal; el 26% restante se distribuye en más de 13 localidades rurales (cuadro 2).

La población del municipio de Hecelchakán, en el año 2000, fue de 24,889 habitantes. El 52% (11 mil) de la población de cinco y más años declaró hablar maya. La población municipal se distribuye en 12 localidades; de éstas, 10 son menores de 2,500 habitantes. En orden descendente, las comunidades menores a 2,500 habitantes son: Pocboc, Cumpich, Yalnon, Santa Cruz, Dzitnup, Chunkanan, Nohalal, Dzotzil, Montebello y Blanca Flor. La localidad de Pomuch y la cabecera municipal, Hecelchakán, tienen 9 mil y 7 mil habitantes, respectivamente (cuadro 3).

 

 

V.4. Métodos, técnicas e instrumentos de investigación

La metodología de la investigación se basa en el modelo descrito de Modos de Vida Sostenibles aplicada y desarrollada por diferentes autores, en especial, del Departamento para el Desarrollo Internacional (1999). La conformación de la teoría que rige el modelo de MVS aplicado se encuentra sistematizado en la figura 1. Para operativizar el análisis basado en el marco de los MVS, se necesita una gama de métodos y herramientas. En la presente investigación recurrimos a los métodos de evaluación participativa, mediante la realización de “Talleres Comunitarios Participativos” y la aplicación de un cuestionario. Ambos métodos son complementarios; el primero, recaba información con la participación activa de la gente, mientras que el segundo, es un método impersonal.

Este enfoque privilegia al grupo doméstico (household) como unidad de análisis. En nuestro caso, reconociendo la complejidad del sistema familiar de origen mesoamericano (Robichaux, 2002) identificamos al grupo doméstico (GD) bajo el principio de residencia. El GD se definió como aquel grupo formado por una familia nuclear o más de una, unidas o no por parentesco, pero que comparten la misma residencia (Estrada, 2005).

En el GD residencial es donde convergen esencialmente las relaciones económicas de la gente; es decir, las relaciones generadoras de ingreso derivadas de la producción, el trabajo asalariado y los subsidios gubernamentales. En este sentido, la delimitación residencial del GD se acopla perfectamente con el enfoque de modos de vida cuyo interés se centra en el análisis económico.

V.4.1. Enfoque participativo: talleres comunitarios 

Los enfoques participativos se encuentran bien establecidos dentro de la tradición de la investigación participativa. Estos enfoques capacitan a la gente de un lugar para hacer sus propias apreciaciones, analizar y planear, compartir información y monitorear, y evaluar actividades y programas de desarrollo (Chambers, 1992; Rodríguez et al., 1999).

En la investigación, el enfoque participativo se realizó mediante “Talleres Comunitarios Participativos” usando el método de “Grupos Focales de Discusión (GFD)”. El GFD es “focal” porque focaliza su atención en un tema específico de estudio que le es propio, por estar cercano a su pensar y sentir de la gente; y es de “discusión” porque su principal trabajo de búsqueda se da por medio de la interacción y contrastación de las opiniones de sus miembros (Martínez, 2006).

En el caso de este estudio, en el interior de cada localidad los GFD se integraron por personas interesadas en el estudio con representación social en la comunidad. Fueron conformados por hombres y mujeres para tener un balance por sexo; sin embargo, en Santa Cruz, la participación de los hombres fue significativamente mayor que la de las mujeres. Además, los GFD consideraron las diferentes clases de edades, desde jóvenes de 17 años de edad hasta personas mayores de 57 años (cuadro 4). Con estas consideraciones se recuperó la opinión comunitaria de la gente; no obstante, siempre se tienen deficiencias inherentes de representatividad y convocatoria, que si bien no fue posible eliminar, sí se redujo.
En la planeación de los talleres:

1. Se capacitó a cuatro profesionistas en la metodología de MVS y las dinámicas para obtener la información. Durante la realización de los talleres, el personal capacitado estuvo bajo supervisión de un facilitador con experiencia en la aplicación de la metodología.

2. Se contactó a las autoridades de las comunidades, a quienes se les informó el objetivo y la importancia del estudio. Posteriormente, se concertaron fechas, lugar y asistentes. Fueron invitados líderes y representantes de la comunidad, y un número balanceado de hombres y mujeres, así como de jóvenes y adultos.

3. Se diseñaron dinámicas participativas. Los talleres se trazaron con base en dinámicas participativas que responden a los conceptos de MVS (Herrera et al., 2005), de tal forma, que los resultados muestren un panorama integral de los capitales, las estrategias, el contexto vulnerabilidad, las políticas, instituciones y procesos que generan el modo de vida de los GD (cuadro 5). La descripción de las dinámicas participativas está contenida en el anexo 1.

 

 

Los talleres comunitarios se realizaron durantes los meses de octubre diciembre del 2006. Estos se organizaron en torno a cuatro mesas temáticas, cada una a cargo de un responsable: a) Salud, alimentación y educación comunitaria; b) Actividades productivas y estrategias de vida; c) Desarrollo histórico y cambios en la apropiación del territorio; y, d) diagnostico institucional. Al final de cada taller, con la participación de todos los participantes de las mesas, se realizó la priorización comunitaria de las necesidades de cambio.  Adicionalmente, a cada taller se le hizo un recorrido de campo por cada localidad.

Paralelamente a la realización de los talleres, se entrevistó a informantes claves con el propósito de profundizar en las temáticas atendidas en el taller y la historia de las comunidades. Además, se consultaron fuentes secundarias para caracterizar la zona de estudio en los aspectos socioeconómicos, productivos, institucionales e históricos.

La información obtenida en los talleres se usó como guía para el diseño del cuestionario que se presenta en la siguiente sección.

V.4.2. Enfoque cuantitativo: cuestionario socioeconómico y alimentario 

Por definición, el cuestionario es una forma de encuesta caracterizada por la ausencia del encuestador. Con este instrumento se consigue minimizar los efectos del entrevistador, al preguntar siempre las mismas cuestiones de la misma forma a cada persona (Rodríguez et al., 1999).

El cuestionario propuesto consta de dos cédulas estructuradas: una socioeconómica y otra alimentaria, compuestas por preguntas cerradas y abiertas (anexo 2). El cuestionario se sometió a una prueba piloto en GD en las localidades de Chunkanan y Dzotzil, que son aledañas a las comunidades seleccionadas. Debido al reducido número de GD por comunidad y con el propósito de contar con información robusta, durante el análisis estadístico se realizó un censo por localidad (cuadro 6). El cuestionario se aplicó durante los meses de marzo a mayo del 2007. Las entrevistas (encuestas) fueron realizadas por el investigador principal y tres personas hablantes de la lengua maya, originarias de la región. La incorporación de encuestadores bilingües (maya-español) obedeció a que la mayor parte de la población de las localidades son hablantes de esta lengua. 
 

La cédula socioeconómica recoge información de los componentes del modelo de modos de vida expuesto. La información colectada incluye información sobre la composición del GD, grado de escolaridad, fuentes de ingresos y gastos, producción agrícola, organización productiva y características de las viviendas.

La cédula alimentaria registró la disponibilidad de alimentos; es decir las cantidades de alimentos que ingresan al hogar en un período de 7 días previos a la aplicación del cuestionario. Las cantidades se estandarizaron a kilos o a gramos y se agruparon en cuatro categorías: a) granos y cereales, b) alimentos de origen animal, c) alimentos industrializados y d) frutas y verduras. Luego, las cantidades de alimentos se expresaron en términos de su contenido calórico (kilocalorías), usando factores de conversión de porciones comestibles en calorías, con base en tablas de composición de alimentos (INCMSZ, 2000). De esta forma se estimó el consumo per cápita de los GD. Simultáneamente, se estimaron los requerimientos (demanda) de calorías y proteínas de los GD ajustados por edad, sexo y actividad física de acuerdo a los criterios internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (Hoddinott, 2002) (anexo 3). Con las calorías consumidas y las demandadas se elaboró el Índice de Suficiencia Calórica (ISC). El ISC se usó como indicador de la seguridad alimentaria: ISC < 1= Inseguridad alimentaria; ISC > 1= Seguridad alimentaria. Adicionalmente, se realizó un análisis valorativo de la percepción de los GD sobre la seguridad alimentaria. Para este propósito se usó un cuestionario (cédula) modificado del método Community Childhood Hunger Identification Projects Hunger Scale (CCHIP) (Mercado y Lorenzana, 2000). Dicha escala consta de 12 preguntas que captan las alteraciones en el consumo de alimentos por restricciones en el ingreso o de recursos disponibles para la alimentación, así como las experiencias de hambre en el hogar durante los últimos seis meses.

La sección socioeconómica recopiló información sobre a) las fuentes de empleo, ingresos y gastos, b) composición de los GD, c) grado de escolaridad, d) organización productiva, e) producción agropecuaria, f) infraestructura productiva y g) características de la vivienda. Los datos del cuestionario de la sección alimentaria y socioeconómica fueron analizados con el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for the Social Sciences, versión 15).

Con los valores del ISC se realizó un análisis de conglomerados usando el método de agrupamiento de k-medias (Jansen et al., 2006). Este método calcula un valor promedio del ISC a cada conglomerado y comunidad. Ello permitió agrupar los valores del ISC en un gradiente para el análisis del consumo calórico de los GD.

Posteriormente se realizó el contraste múltiple de medias entre los gradientes del ISC y el ingreso mediante la prueba Tukey. El ingreso se desglosó en ingreso por maíz, ingreso agrícola excluyendo el maíz, ingreso por salarios, ingreso por servicios y comercio, ingreso por subsidios sociales y por subsidios productivos. Luego, los rubros de ingreso indicados se agruparon en ingreso agrícola (IA), ingreso no-agrícola (INA) e ingreso por subsidio (IS). Ello, con el objetivo de encontrar si existe relación entre los gradientes del ISC con una estrategia de ingresos específica.

Para analizar los determinantes del ingreso se contrastaron las variables pertenecientes a los capitales natural, humano, social, físico y financiero con las estrategias identificadas con el propósito de averiguar cuáles de ellos determinan la diferenciación del ingreso y el ISC. El capital natural se evaluó por el papel que desempeña la tenencia de la tierra en la diferenciación de las estrategias. Para ello, se contrastó si existen diferencias significativas en la posesión de tierras mecanizadas, tierras de RTQ y la dotación total entre las estrategias. El capital humano se examinó a partir de la escolaridad del jefe, la escolaridad promedio del GD y la jefatura del hogar. El capital social fue evaluando por la afiliación de los GD a organizaciones productivas. El capital financiero fue valorado por los subsidios sociales, los subsidios productivos, el ingreso procedente del solar y la ganadería. Por último, el capital físico fue valorado por la propiedad de equipo y maquinaria agrícola, la posesión de estufa y de letrina.

Adicionalmente, se analizó el efecto de la producción agrícola sobre el ISC. Ello se realizó mediante regresiones simples que relacionaron el ISC con la superficie cultivada de maíz y la producción de maíz destinado al autoabasto.

La política se puede considerar como un curso o un principio de acción diseñado para lograr ciertos objetivos o metas específicas, que tienden a ser más amplios y menos específicos que los programas y proyectos para aplicar las políticas.  

El ingreso de maíz considera el ingreso monetario y no monetario de la producción de maíz; el agrícola considera el ingreso procedente de la ganadería, la apicultura, el solar y la elaboración de carbón; los salarios incluyen el ingreso proveniente de la albañilería, ayudante de albañil, trabajadora doméstica, profesionista y pensiones; servicios y comercio son los ingresos derivados de las actividades de triciclero, el transporte motorizado de personas y carga, y las tiendas de abarrotes; subsidios productivos son los apoyos procedentes de los programas Procampo, Alianza para el Campo (subsidio a la compra de semilla, diesel, maquinaria e implementos) y Apoyos a la Ganadería. El ingreso por remesas es insignificante debido al bajo porcentaje de migración.

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