Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LAS DOCTRINAS POLÍTICAS DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL: DEL FALANGISMO A LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Héctor Gómez Peralta
 




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2.2 El proyecto político de Manuel Gómez Morin y el primer cuerpo doctrinario del Partido Acción Nacional.

La Nación no está formada por individuos abstractos ni por masas indiferenciadas, sino por personas humanas reales, agrupadas en comunidades naturales, como la familia, el municipio, las organizaciones de trabajo o de profesión, de cultura o de convicción religiosa

Principios de Doctrina del PAN de 1939 La construcción de un orden nuevo la tenemos que empezar por el hombre y pasar por sus unidades orgánicas, y así subiremos del hombre a la familia, y de la familia al municipio y, por otra parte, al sindicato y culminaremos con el Estado, que será la armonía de todo.

José Antonio Primo de Rivera

Fundador de la Falange

Manuel Gómez Morin nació en Batopilas, Chihuahua en 1887. Hijo de padre español y madre mexicana de ascendencia francesa -razón por la cual no se acentúa el apellido Morin-. Su padre murió a los 24 años de edad, por lo que en 1911, Gómez Morin, junto con su madre se trasladó a León Guanajuato donde estudió en el colegio del “Sagrado Corazón”, posteriormente entró a la preparatoria “María Inmaculada” que fundó el Obispo Emeterio Valverde y Téllez. En 1913 la familia se volvió a mudar, ahora a la ciudad de México. Manuel ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria. En 1918 terminó sus estudios en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México ; desde 1916 trabajó en un despacho de abogados ubicado en el edificio del Banco de Londres y México. En 1921 realizó estudios de Economía en la Universidad de Columbia, en Nueva York .

En la década de los 20 fue subsecretario de Hacienda en el gobierno de Obregón, subsecuentemente fue asesor financiero en el gobierno de Calles, durante ese periodo tuvo un papel activo en la creación de las más importantes leyes económicas posrevolucionarias: la Ley Orgánica del Banco de México (1925), la Ley de Crédito Agrícola (1926), y la primera Ley de Impuestos Sobre la Renta. Inmediatamente después de su regreso de Estados Unidos se unió a la planta docente de la Universidad Nacional de México. A principios de 1927 fue consejero legal de la embajada soviética. Entre 1927 y 1928, los años más duros de la guerra cristera, se ausentó de México al realizar una serie de viajes a España. A su regreso participó en la campaña de José Vasconcelos contra el PNR como tesorero de campaña.

Al perder las elecciones, Gómez Morin trató de convencer a Vasconcelos de iniciar un partido político, de institucionalizar un movimiento que fuera oposición permanente, que “influyera en el gobierno desde enfrente del gobierno”, creando una fuerza política que presentara propuestas y cuadros profesionales para la administración pública . Pero la propuesta de institucionalizar a la oposición fue rechazada por Vasconcelos, en parte porque no creía en los partidos políticos, sino que consideraba que la “salvación de México” se daría por su liderazgo personal y carismático. Vasconcelos no aceptó porque consideraba que había sido víctima de fraude electoral, por lo que defendía la tesis de que sólo por medio de las armas sería posible quitar del gobierno a los “masones revolucionarios” . Como consecuencia de lo anterior, Gómez Morin se retiró a sus negocios privados como abogado hasta 1933, cuando fue Rector de la Universidad Autónoma de México .

La alianza entre Manuel Gómez Morin y las organizaciones estudiantiles católicas se dio durante su estancia en la Universidad Autónoma de México. Las organizaciones estudiantiles católicas apoyaron en 1933 al futuro fundador del PAN, por medio de la CNE que tenían bajo su control la UNEC, para que se convirtiera en Rector de esa casa de estudios. Gómez Morin encontró en esos grupos católicos la base sobre la cual llevaría a cabo su proyecto de crear un partido político de oposición .

En su carrera privada se especializó en derecho corporativo y bancario, y fue especialmente partidario de mezclar capital doméstico y foráneo, como en la empresa Euzkadi, o cuando en 1936 diseñó el proyecto para instituir jurídicamente a la primera sociedad controladora que se organizó en México denominada VISA, con sede en Monterrey. Su prestigio y experiencia financiera hizo que obtuviera en 1937 el puesto de asesor técnico en una comisión que Estados Unidos creó para ayudar a Ecuador en sus problemas económicos .

Como podemos observar, la trayectoria política y profesional de Gómez Morin, hasta su nombramiento como Rector de la Universidad tenía muy poco (o nada) que ver con el movimiento político católico. Los líderes de las organizaciones estudiantiles católicas eran sus ex-alumnos, lo cual le granjeó a Gómez Morin un profundo y sincero respeto por parte de las organizaciones católicas, haciendo del ex-rector la figura ideal para dirigir a la organización política de oposición que le hiciera frente al partido oficial de los gobiernos revolucionarios. Pero las relaciones entre el fundador del PAN y las organizaciones católicas no implicaron que el partido fuera confesional. Entonces, ¿en qué consistía el modelo doctrinario y programático del partido de Manuel Gómez Morin?

Dentro del amplio y diverso espectro ideológico de fuerzas políticas anti-liberales, y al mismo tiempo anti-socialistas, de los años 20 y 30, cuyos programas de gobierno bebían de la doctrina católica, existía una corriente que algunos autores denominan derecha secular, la cual es definida como un movimiento político que tuvo su auge en el periodo entreguerras en México y España, integrado por grupos de laicos que, pese a que sus raíces culturales y nexos políticos provienen del catolicismo, no tienen como estandarte principal una política pro-clerical o de restitución de privilegios para la Iglesia, sino que enarbolaban proyectos que buscaban el progreso y la industrialización nacionalista por medio del corporativismo. Buscaban una modernización anclada en la tradición y cultura hispanista .

En las siguientes páginas mostraré como el proyecto del fundador del PAN, Manuel Gómez Morin, se enmarcaba dentro de ese ideal político hispanista y modernizador, cuyo proyecto de partido era una organización de “notables”, de “minorías excelentes” , donde en lugar de encontrar a los elementos que integran a una “oposición leal”, su posición política variaba entre una oposición anti-sistema y una oposición semi-leal, con un proyecto político sustentado en el modelo orgánico .

Para iniciar nuestro análisis del proyecto de Gómez Morin, debemos de tener en cuenta la coyuntura del periodo entreguerras cuya característica, salvo en el mundo anglosajón, fue el hundimiento de los valores e instituciones de los regímenes políticos liberales basados en el parlamentarismo y procesos electorales para elegir y renovar a las élites políticas.

En el periodo entreguerras, los “regímenes orgánicos” o corporativos que derrocaron a los sistemas liberales eran vistos por muchos como la fuerza del futuro, una vía de modernización viable y de vanguardia. Entre ellos se encontraba Manuel Gómez Morin.

Comúnmente los trabajos académicos sobre el fundador de Acción Nacional, y dentro de las mismas filas del partido, le otorga el calificativo de “el liberal”, pero esa afirmación no es adecuada, si por liberal entendemos que pertenece a la tradición política del liberalismo, y no solamente como sinónimo de progreso y modernidad.

Si tomamos como referencia la coyuntura política y social del periodo entreguerras, Gómez Morin era secular, progresista y modernizador, pero no un liberal. Su antiliberalismo se muestra desde sus orígenes intelectuales, como se muestra en su tesis para ser abogado intitulada La Escuela Liberal en el Derecho y en la Política (ensayo crítico), donde concede cierto valor histórico al pensamiento liberal:

Tenemos en México una profunda veneración por el liberalismo y debemos conservar esta veneración, que es históricamente justa. Después de la Independencia, la única época en nuestra historia que podemos recordar sin rubor, es la época de la Reforma, y los únicos movimientos sociales posteriores un poco elevados, han sido los que significan una renovación de la lucha entablada por el liberalismo para ganarse las conciencias y el poder .

Sin embargo, de ahí en adelante no son más que críticas y ataques al liberalismo por parte de Gómez Morin:

Pero es tiempo ya de que guardemos esta veneración para la intimidad del recuerdo y archivemos en nuestro museo la doctrina liberal, con sus postulados y sus conclusiones. Seguirá siendo útil para muchas cosas; pero no debemos de adoptarla si queremos trabajar en Política o en Derecho (…) la escuela liberal no sólo es insuficiente política y científicamente, sino que es, también, perjudicial a la investigación científica y al progreso político .

En el resto de su tesis se dedica a refutar, uno por uno, los pilares del liberalismo político y jurídico como lo es el Individualismo , el Contrato Social y la Teoría de la Representación del Pueblo , pero sobre todo, al concepto de Soberanía Popular, el cual considera la negación de la Soberanía por la Gracia de Dios :

Podemos, pues, con derecho, afirmar que no es un principio científico el de la soberanía popular y que, por lo tanto, no se nos impone al construir un sistema de Derecho público o la redactar una Constitución; que lo que ese principio establece mal en términos abstractos, nos lo proporciona bien la vida; que para fundar una democracia o para construirla, podemos prescindir de él (p. 16).

En nombre de la soberanía popular, se creó todo un sistema de “legalismo”, cuyos resultados expondré después. En nombre de la División de Poderes, se pretendió ligar el espíritu de libre y justa interpretación judicial en Derecho Privado. En nombre de los Derechos Individuales, se ha pretendido poner trabas al movimiento obrero, no sancionando, por ejemplo, el contrato colectivo de trabajo (p. 34).

El fundador del PAN, más que un intelectual, era un hombre de acción, pero no concebía a la técnica administrativa sin la guía de la doctrina moral que evitaría que se corrompiera en la forma como lo hacían los gobiernos revolucionarios que en lugar de buscar el bien común, buscaban el poder para sí mismos: “No positivismo ni pragmatismo siquiera. Es posible otro camino: el de la técnica. Técnica, que no quiere decir ciencia. Que la supone pero a la vez supera realizándola subordinada a un criterio moral, a un ideal humano” .

El hecho de que en 1927 haya sido brevemente consejero legal de la embajada soviética no significó una simpatía con el marxismo. El entonces joven Gómez Morin, frente a una Unión Soviética con escasos años de vida de la cual no tenía información precisa, aunado al hecho de que en el medio universitario sólo se hablaba de un bienestar generalizado en ese país, sintió una inicial curiosidad, casi inmediatamente convertida en desilusión y crítica, regresando con más fuerza a sus orígenes católicos. Incluso al momento de retirarse escribió: “Creo, como usted, que el verdadero socialismo y la única acción eficaz, deben de estar inspiradas en una idea cristiana y deben de realizarse con procedimientos técnicos” .

Ha sido ampliamente documentado por una de las biógrafas de Gómez Morin, Soledad Loaeza , el hecho de que el fundador del PAN tenía una “influencia y sincera admiración” por el gobierno español de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) que sirvió, más que como un simple referente, como “un modelo a seguir”, pero queda la duda ¿qué y cómo era el régimen de Primo de Rivera?

El General Miguel Primo de Rivera, con el visto bueno del rey Alfonso XIII, el apoyo de una buena parte del sector patronal, la Jerarquía católica y el alto mando militar, encabezó en 1923 un Directorio Militar que concentró en su persona todos los poderes del Estado. Proscribió a todos los partidos, con excepción de uno creado por él mismo denominado Unión Patriótica . Pero el tipo de gobierno que Gómez Morin admiró y tomó como modelo fue a partir de 1925 cuando se dio paso a un Directorio Civil, igualmente dirigido por Primo de Rivera, y se creó una institución de representación corporativa siguiendo la doctrina orgánica, la Asamblea Nacional (1927) integrada por gremios de trabajadores, la Iglesia, las patronales y las universidades .

Primo de Rivera impulsó una economía nacionalista con un fuerte proteccionismo estatal que pretendía el autoabastecimiento y el crecimiento industrial interno. Se fijaban los precios únicos o máximos de los productos, evitando la inflación, y con la dirección de un Estado que sustituyó a la débil iniciativa privada en áreas estratégicas se dio una explosión sin precedentes de la industria pesada y minera, generando un crecimiento notable en las tazas de empleo de la clase trabajadora .

La legislación social, aunque imponía límites al trabajo de la mujer, construyó viviendas obreras e instituyó un sistema de capacitación y formación profesional. Pero al mismo tiempo, como era obvio, se reprimieron violentamente las centrales obreras anarquistas y comunistas. Sólo el sindicalismo católico fue respetado.

El régimen de Primo de Rivera tenía a la economía como el motor del progreso, y encarnaba la pretensión de los grupos conservadores españoles de convertirse nuevamente en una potencia mundial. Miguel Primo se proponía la “reconstrucción nacional”, devolviéndole a España una posición de fuerza en el concierto de las naciones, lo cual generó intervenciones militares en el norte de África y pensó que podía recuperar el “liderazgo de las naciones latinoamericanas”. La ideología oficial del régimen era el hispanismo . Fue precisamente esa doctrina política la principal herencia que tuvo Gómez Morin del régimen de Primo de Rivera.

El hispanismo no es la simple simpatía por España, sino una doctrina muy concreta que plantea la idea de la “raza hispana”, que a diferencia del nazismo, no es una categoría estrictamente biológica o genética, sino sobre todo es una forma de vida y cultura construida en el proceso de formación del Imperio español que la diferencian claramente de otras naciones.

Para la doctrina hispanista, ese “espíritu” fue trasladado a las colonias y transmitido a los nativos, de tal manera en que éstos quedaron definitivamente integrados a la “raza de la Hispanidad”. Esta “raza” son la cultura, la historia, las tradiciones, la religión y el lenguaje propios de la “patria espiritual”. Lo anterior implica una estructura jerárquica en la que los antiguos pueblos colonizados deben reconocer a España como la creadora de su propio ser, a partir del siguiente razonamiento: los territorios conquistados y colonizados por los españoles obtuvieron su “definición espiritual” gracias a su contacto con España a través de conquistadores, colonizadores y misioneros peninsulares, y por ello deben ver a “la generadora de su humanidad” como “la madre patria”, postulándose una “hegemonía espiritual” .

La doctrina hispanista llevó a Gómez Morin a ser miembro fundador del “Instituto de Cultura Hispánica”, donde confluían los más connotados intelectuales católicos de México como Manuel Palomar y Vizcarra, José Vasconcelos y Jesús Guiza y Acevedo . Ese instituto tenía una relación muy estrecha y sólida con el “Consejo de la Hispanidad”, órgano que dependía del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, y tenía la comanda de promover “todas aquellas actividades que tiendan a la unificación de la cultura, de los intereses económicos y de poder relacionados con el mundo hispano” . El hispanismo de Gómez Morin se encuentra en múltiples partes de sus escritos, pero se muestra de manera más diáfana en su obra intitulada “España Fiel”.

España Fiel fue originalmente una conferencia que el fundador del PAN impartió en 1928 en la Ciudad de México, inmediatamente después de regresar de uno de sus viajes por las diversas regiones de la España de Miguel Primo de Rivera. A lo largo de sus páginas, donde describe y alaba los múltiples logros del modelo modernizador corporativo y tecnocrático , se muestra una fascinación y admiración por el país Ibérico, alabando la prosperidad de la industria y minería del norte , y en las zonas donde se percató de la existencia de subdesarrollo, se lo atribuyó a la acción creadora que la “madre patria” luego de siglos de cumplir con su “misión civilizadora” desde el siglo XVI, similar al de una mujer exhausta luego del parto:

En Castilla se ven todavía los dolores con que se alumbró el Nuevo Mundo. Su acción centrífuga de siglos llevó a otras partes el caudal de sus virtudes y de su esfuerzo. Para ella no guardó nada: se acabaron sus árboles, se secaron sus fuentes. De ese grande palacio señorial que en un tiempo protegió el valle y el pueblo, no queda ya sino un paño de muralla almenada; de aquel otro castillo, una torre en ruinas .

Resaltan en su obra los halagos a un modelo de desarrollo económico basado en las ya mencionadas “instituciones intermedias”, que forman parte del modelo orgánico:

La sola economía, por otra parte, está imponiendo nuevas formas de vida. A ojos vistas se transforma Andalucía: nuevos riegos, terrenos recién abiertos al cultivo, plantaciones modernas amorosamente cuidadas, enorme incremento de producción, hechos todos que llevan por el camino de una nueva organización rural .

El origen familiar de Gómez Morin, cuyo padre era español, no es un argumento válido para comprobar su hispanismo, pero sí lo son sus filiaciones políticas con los grupos hispanistas y nexos con La Falange (Consejo de la Hispanidad), sus proyectos personales con una inspiración directa en la doctrina orgánica y, sobre todo, sus propias declaraciones, como la siguiente:

España y el mundo creyeron que hace siglos finó la obra española; España y la América nuestra, parecen creer que sólo el pasado las liga y las une, sin ver que el viejo ardimiento puede volver a la acción y reanudar la obra que truncó un mal siglo. ¿Acaso no son hispánicas las raíces del actual movimiento mexicano? ¿Quién, como España, entendió nuestro problema? Después de España, nadie hizo nada aquí, ni en el papel siquiera, por la salvación del indio, por la explotación del suelo, por la elaboración de un futuro engrandecimiento. Y en lo mejor de ahora, no se hace otra cosa que andar los viejos caminos que España trazó .

Pero, ¿qué pensaba Gómez Morin sobre la manera en que se dio la instauración del régimen hispanista del General Primo de Rivera? Para él, ese golpe militar estaba plenamente justificado, pues además de que reactivó la economía española, lejos de provocar caos e incertidumbre jurídica, consideraba que el liberalismo constitucional que se violentó no tenía ninguna legitimidad por alejarse de las raíces hispánicas:

España se ha creído retardada y desorganizada, y tiene una estructuración firme y segura y actual. España se cree hoy sin norma porque aparentemente unos cuantos echaron a un lado la ley, y en realidad esa ley, una pobre constitución sin arraigo, nunca tuvo valor, jamás coincidió con las verdaderas normas vitales de España. España parece no tener libertad, y sólo vive y prospera porque su libertad está por encima de la fuerza que parece limitarla .

Pocos años después, ya terminado el gobierno de Primo de Rivera e instalada la frágil y efímera república española (1933), Gómez Morin le confesó a José Vasconcelos su opinión sobre el tipo de régimen que para él fue la España de Miguel Primo:

A mí no me ganó España poco a poco. Fue un caso de amor a primera vista. Y su crisis política era visible ya con toda claridad en septiembre del 27 y que eran más graves entonces porque parecían pasar inadvertidas para la mayor parte de las gentes de allá, en medio de la embriaguez de novedad y de optimismo de aquel año cumbre del régimen dictatorial. Para el que llevaba ya la experiencia de México, y aunque aquella dictadura era más suave que nuestras piadosas democracias, no podía pasar ignorada la tarea de descomposición que la dictadura representaba en España. Sólo que con dictadura y todo, España daba entonces, para el que llegara de México, una impresión de respeto, de tranquilidad, de holgura y de alegría. Era el oasis, pobre junto a un jardín inglés; pero tan rico y feliz junto al desierto” .

Otro de los elementos mediante los cuales se le atribuye al fundador del PAN el calificativo de “liberal” es por su proyecto municipalista, como si el municipio formara parte de la teoría federalista, y ese tipo de gobierno local se opusiera al centralismo de la administración pública.

El municipio, junto con las organizaciones gremiales llamadas sindicatos, es una de las principales “instituciones intermedias” entre la familia y el Estado, consideradas “naturales” que integran la ya tan citada teoría orgánico-corporativa que era moneda corriente dentro de los círculos católicos e hispanistas de la época, sobre todo después de la publicación de Quadragesimo Anno que hacía una reivindicación de dichas instituciones.

El proyecto municipalista de Gómez Morin, al igual que el de Primo de Rivera, consideraba al municipio como una “unidad natural”, el cual es por sí mismo un planteamiento opuesto a las asociaciones construidas por la acción deliberada de los individuos racionales y autónomos del liberalismo clásico que Gómez Morin siempre criticó, puesto que en su proyecto municipalista la normatividad local está regida por la tradición, no creada contractualmente por los individuos . Es muy sugerente que el lema tanto de Primo de Rivera, como de la Falange española, y repetido hasta el cansancio en los primeros documentos del PAN, fuera la célebre trilogía “familia, municipio y sindicato” , elementos perfilados como unidades naturales mediante las cuales se debía de dar la participación política.

Incluso la concepción de autonomía municipal dentro de esa doctrina, es pensada como fueros municipales, en los cuales se hace una reivindicación muy importante del cabildo, que era una institución de los ayuntamientos en los cuales se representaban los grupos importantes de la comunidad local frente a los poderes nacionales que intentaban destruir las estructuras tradicionales .

En los Principios de Doctrina del Partido Acción Nacional de 1939 se aprecia, párrafo por párrafo, la correspondencia explícita y directa del pensamiento del panismo de la primera hora con el hispanismo orgánico y antiliberal de la época:

“El desarrollo interno de México, su verdadera independencia y su colaboración eficaz con la comunidad internacional dependen fundamentalmente de una celosa conservación de la peculiar personalidad que nuestra nación tiene como pueblo Iberoamericano, producto de unificación racial y ligado esencialmente a la gran comunidad de historia y de cultura que forman las Naciones Hispánicas” .

Se define al partido como opuesto al individualismo liberal con referencia explícita y directa al modelo orgánico del hispanismo:

La Nación no está formada por individuos abstractos ni por masas indiferenciadas, sino por personas humanas reales, agrupadas en comunidades naturales, como la familia, el municipio, las organizaciones de trabajo o de profesión, de cultura o de convicción religiosa .

Los Principios de Doctrina de Acción Nacional clamaban por el reconocimiento de las mencionadas “instituciones intermedias” por parte del Estado. Pero iban más allá, pedían que fueran “ordenadas y jerarquizadas”, desigualdad que también era pensada como un elemento natural y requisito para que el gobierno fuera una “expresión genuina de la Nación”. Esa era su idea de democracia .

Pero también se repiten, de manera exacta, los ataques que Quadragesimo Anno hizo a la concepción marxista del Estado:

Las doctrinas que fincan la solución de los problemas sociales en la lucha de clases, son falsas, inhumanas y contrarias a las leyes más fundamentales de la vida social. Es anti-social y monstruosamente injusta la concepción del Estado como instrumento de lucha al servicio de una clase social cualquiera que sea, para destrucción o dominación de las demás.

Necesidad de la Nación es la justicia social, no la lucha de clases, y el Estado debe enfrentarse a todo desorden de la sociedad y a toda injusticia en cuanto constituyan el motivo y la causa de las luchas sociales .

Durante los años en que Gómez Morin fue Presidente del PAN, desde su fundación en 1939 hasta 1949, la publicación oficial del partido La Nación se dedicó a divulgar las políticas y logros del régimen franquista, así como odas a las tradiciones hispánicas. La díada Falange-España, era presentada como un elemento salvador de la civilización occidental frente a la amenaza que representaba el comunismo para las libertades religiosas, laborales y de propiedad, mucho antes de que lo hicieran las democracias liberales (y protestantes) como Estados Unidos e Inglaterra.

Por si quedaran dudas sobre el linaje hispanista y corporativo del PAN de la primera época, en el Programa Mínimo de Acción Política se rechaza el principio de democracia liberal donde se representan Estados Federados en el Poder Legislativo, y en su lugar se plantea la representación corporativa de la sociedad, donde la Cámara de Representantes estaría ocupada por “las comunidades intermedias y los intereses económicos, sociales y culturales de la Nación” .

Es muy importante aclarar que en ningún momento trato de decir que Gómez Morin o los demás líderes panistas querían una dictadura o un gobierno de tipo fascista; ellos compartían con Primo de Rivera y la Falange los valores y el proyecto modernizador hispanista, pero se deslindaban de los medios autoritarios para lograr esos fines. En la documentación consultada no encontré evidencia directa de antisemitismo, o deseos de totalitarismo por parte de Gómez Morin, o de la militancia católica que abrazó su proyecto, como sí lo hacían Salvador Abascal y los sinarquistas.

El primer proyecto de Acción Nacional consistía en un Estado corporativo y orgánico “acorde con nuestra Hispanidad” formado por asociaciones que se construirían de manera voluntaria, no por coerción o imposición del gobierno, a diferencia de lo que hacía el Partido de la Revolución Mexicana (PRM 1938-1946) y luego el Partido Revolucionario Institucional (PRI 1946-presente), motivo por el cual el corporativismo hispanista de Gómez Morin criticaba al corporativismo oficial de los revolucionarios . Además, como mencioné anteriormente, el PRM y el PRI conservaban el liberalismo constitucional del Estado mexicano haciendo corporativo sólo al partido, mientras que los panistas de la primera hora querían que todo el Estado mexicano fuera corporativizado.

Como podemos ver, el proyecto político de Manuel Gómez Morin no era exactamente el mismo que el de los militantes de la UNEC. El fundador del PAN tenía un programa que si bien tenía raíces católicas, no era clerical pues no buscaba la defensa de la Iglesia. Ocupaba un lugar central y de mayor peso en su proyecto la modernización económica, basada en una administración guiada por técnicos y universitarios. Gómez Morin hacia separación entre la esfera religiosa y la política, a pesar de que algunas veces llegó a elaborar escritos con un claro sentido católico, como su célebre ensayo intitulado “Envío”, con motivo de las fiestas del 50º aniversario de la coronación de Nuestra Señora de Guadalupe . Aunque parezca contradictorio, a pesar de que su proyecto corporativo y modernizador tenía sus raíces en la tradición de la Iglesia, siempre se opuso a la confesionalización del partido:

No creo que haya un movimiento católico en la política de México. Los católicos mexicanos, justamente por serlo y porque conocen cuál es el ámbito de su convicción religiosa y cual el de la política, no desean que haya un movimiento político-católico en México, de la misma manera que se oponen a un movimiento político anticatólico .

Lo anterior también se vio reflejado en los Principios de Doctrina de Acción Nacional, donde no se pedía una legislación de privilegio para la Iglesia, sino que se exigía la libertad religiosa y de ideas que cancelaba la educación socialista que Gómez Morin tanto combatió como Rector de la Universidad Nacional:

El Estado no tiene ni puede tener dominio sobre las conciencias, ni proscribir ni tratar de imponer convicciones religiosas (…) la libertad religiosa, de convicción, de práctica y de enseñanza, debe ser real y plenamente garantizada en México y debe desaparecer de las leyes y de la actividad del Estado toda medida directa o indirectamente persecutoria .

A diferencia de Gómez Morin, los militantes de la UNEC y la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), provenían directamente del movimiento cristero y su proyecto político estaba firmemente anclado en las directrices de la Doctrina Social de la Iglesia.

Aunque el grupo más importante dentro del primer Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN eran los activistas católicos que provenía de las organizaciones con quienes Gómez Morin entabló relaciones en su estancia en la Universidad, existían otros dos grupos que integraban al CEN: intelectuales hispanistas que tenían relaciones y afinidades con Gómez Morin y, finalmente, los banqueros e industriales atraídos, en parte, por el prestigio financiero y las conexiones del fundador del PAN con la banca nacional e internacional .

Un análisis de la composición del CEN y del Consejo Nacional panista de 1939 muestra la militancia socioeconómica y religiosa del nuevo partido. Los abogados constituyeron el 31% del CEN y el 37.2% del Consejo. Clasificando a los abogados, ingenieros, físicos, arquitectos maestros, químicos y demás profesionistas, juntos eran el 54.8% del Comité y 73% del Consejo. El 24.2% eran banqueros. Un dato relevante es que únicamente el 6.5% de los miembros del CEN eran banqueros. En realidad la mayoría de los dirigentes fundadores fueron profesionistas que eran o habían sido activistas católicos de la UNEC o la ACJM .

Por lo anterior, no es correcto afirmar que el PAN era solamente un “partido de ricos y banqueros”, ya que además de que los empresarios eran los menos, y las clases medias urbanas y profesionistas eran los más, para ser parte del partido era más importante el lazo intelectual y cultural que la extracción económica. Aunque la clase social era un elemento que influía, no determinaba. Además de que la mayoría de los industriales y banqueros eran al mismo tiempo militantes de alguna organización vinculada a la Iglesia católica, como es el caso de Miguel Estrada Iturbide, que fundó General Hipotecaria, pero fue también líder de la UNEC, por lo que la separación entre “militantes católicos” y los empresarios que entraron al partido no debe de ser tajante .

Es relevante mencionar que además del activismo e historial católico, la conformación de la primer dirigencia panista descansaba en el prestigio y ascendiente intelectual de sus integrantes, muchos de ellos con experiencia en la administración pública, siendo algo coherente con la intención de Gómez Morin de que el partido proporcionara a los “expertos” que nutrieran a los aparatos de gobierno.

Tanto en el Consejo Nacional como en el CEN estaban ex-rectores como Valentín Gama, Fernando Ocaranza y Ezequiel Chávez; ex-directores de facultades como Mauricio Campos y Trinidad García; pero sobre todo ideólogos del hispanismo como Jesús Guiza y Acevedo y Nemesio García Naranjo (Ministro de Educación Pública durante el gobierno de Victoriano Huerta -de 1913 a 1914- ). Manuel Bonilla había sido Ministro de Comunicaciones en el gobierno de Francisco I. Madero, Toribio Ezquivel Obregón ex-líder del Partido Anti-Reelecionista (aunque luego sirvió en el gabinete de Huerta). Aquiles Elorduy fue diputado federal maderista, y Miguel Alessio Robles embajador en España durante el gobierno de Obregón .

Entre los banqueros e industriales estaban miembros de los cuerpos directivos de varias corporaciones financieras como Juan Amezcua y Emilio Cerví del Banco Mexicano, Manuel Escandón del Banco de Comercio, Miguel Estrada Iturbide de General Hipotecaria y Carlos Novoa del Banco Industrial. Novoa fue también director de la Asociación de Banqueros Mexicanos de 1937 a 1941. Bernardo Elosúa era un acaudalado propietario de una fábrica de ladrillos en Monterrey, y Ernesto Robles León director de la compañía Bacardí, son algunos de los más destacables empresarios que fundaron al PAN .

Lo que atrajo a los industriales y banqueros a sumarse al proyecto de Gómez Morin, fue lo atractivo que para ese sector de la burguesía era la doctrina orgánica que se oponía al sindicalismo basado en la lucha de clases y, sobre todo, su sacralización de la propiedad privada en contraposición a las expropiaciones del gobierno. En pocas palabras, el proteccionismo de la propuesta doctrinal de Gómez Morin fue la causa de la inicial, aunque efímera, militancia empresarial en el partido.

En su origen el PAN fue un proyecto que se oponía al modelo cardenista, pero cuando ese modelo fue desechado por los siguientes gobiernos, y en su lugar los presidentes adoptaron políticas pro-empresariales, la propuesta de Gómez Morin fue careciendo cada vez más de sentido. Su proyecto hispanista y secular de modernizar a México por medio de las “minorías excelentes” se esfumó en el transcurso de la década de los 40, sobre todo después de 1946 cuando terminan los gobiernos dirigidos por militares.

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial y a partir de Miguel Alemán, cada vez más los militares fueron desplazados de los puestos de gobierno por técnicos y universitarios . Mediante la cooptación gubernamental, de los cuadros de expertos y profesionistas, conocida como la política de la “mano tendida”, el PRI se hacía cada vez más del apoyo de las clases medias ilustradas que apoyaron inicialmente al PAN .

Por si fuera poco, los gobiernos priístas se dieron a la tarea de crear y fortalecer una burguesía nacional pujante y competitiva; por medio de una política paternalista de subsidios y creación de infraestructura, utilizando la maquinaria corporativa que creó Cárdenas, pero ahora para otorgar una mano de obra barata y controlada, además de crear condiciones para la protección de sus mercados, crédito abierto, contratos monopólicos y rescate de empresas y empresarios en quiebra .

Empezó así una “desbandada” de aquellos sectores cuyo principal descontento con el cardenismo era su política económica y sindical -empresarios y profesionistas-, volviéndose el panismo, hasta la década de los 60, un partido doctrinario sin un proyecto de gobierno alternativo al desplegado por el PRI, de militancia católica sin experiencia de gobierno (aunque mucha dentro de las organizaciones de la Iglesia) en vez de los técnicos y expertos que fundaron al partido, sobre todo en la dirigencia .

Ante la inviabilidad del proyecto de Gómez Morin, pues había sido superado por el PRI, ocupó un lugar central en la doctrina panista Efraín González Luna, cuya exposición de su proyecto, ideología y acción política veremos a continuación.


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