LA FORMACIÓN LABORAL DEL BACHILLER TÉCNICO EN LA ESPECIALIDAD AGRONOMÍA

Daniel Tiofilo Thompson Zulueta

1.2. Fundamentos teóricos de la formación laboral agrícola del Bachiller Técnico en la especialidad Agronomía

La relación que existen entre ciencia, técnica, tecnología y producción se ha visto en un creciente fortalecimiento a partir de la primera mitad del siglo XX, ejemplo: el desarrollo de la energía nuclear, la electrónica, de las comunicaciones, de la agricultura, la introducción de la computación y otros más; son prueba irrefutable de los fuertes vínculos entre estas categorías. De ahí que resulte interesante, antes de abordar el problema en cuestión, detenerse a reflexionar sobre estas para posteriormente valorar cómo se relacionan con la categoría producción.

Luego de haber consultado diversas fuentes bibliográficas entre las que se pueden citar a Núñez, J (1999), el Diccionario Filosófico (1981), Quinteros, J (2000), y un colectivo de autores del CITMA (2005), se entiende que:

La ciencia es una actividad profesional dirigida a la adquisición de nuevos conocimientos sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento; que modifica la visión del mundo real y enriquece la imaginación y la cultura (es el saber humano)

La técnica constituye los medios (instrumentos, máquinas, herramientas, equipos e implementos) que emplea el hombre como ser social para satisfacer sus necesidades; representa el hacer.

La tecnología (desde el punto de vista artefactual) es un sistema de pasos o procedimientos que se ejecutan con equipos, máquinas, herramientas u otros instrumentos o medios necesarios (técnica), regidos por leyes, modelos teóricos, tendencias, principios, categorías, etc; establecidos por una determinada ciencia; dirigidos a solucionar problemas dados en la esfera social. Es la fusión de la ciencia y la técnica. Constituye el saber hacer.

Una vez realizadas estas reflexiones, se debe partir del criterio de que el desarrollo de la ciencia y la tecnología propician un aumento de la productividad tanto en el concepto de cantidad como de calidad; por lo que existe una estrecha relación entre ciencia-técnica-tecnología-producción. Sin embargo ¿qué es la producción?

La producción según Andreiv (1982) “puede interpretarse como un elemento derivatorio del desarrollo de la ciencia y la técnica y a su vez en el desarrollo de la sociedad y el volumen de producción de un artículo en un año puede satisfacer las necesidades del hombre de hoy, pero mañana dado al crecimiento social no, esto coloca a la producción por debajo de la demanda y es entonces que esta impone a la ciencia la búsqueda de una nueva tecnología que establezca un equilibrio oferta-demanda”

A través del tiempo las entidades productivas agropecuarias han sufrido cambios en la tecnología, lo cual ha sido una de las causas que ha incidido en la formación laboral en el Bachiller Técnico en Agronomía. Ahora bien, este cambio tecnológico es condicionado por el eje central de desarrollo de la producción que se denomina el modo de producción,

Para MARX, C (1984) “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia...”

De los análisis realizados por los clásicos del Marxismo, queda claro que el modo de producción está históricamente determinado por las relaciones dialécticas que se dan entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, las cuales al operar con cambios en la tecnología que inciden en el desarrollo de la sociedad, entran en contradicción, imponiéndole al desarrollo de la ciencia y la tecnología la necesidad de cambios en las concepciones que rigen su desarrollo.

Según Marx, C (1984) “el hambre es el hambre, pero el hambre que se satisface con la carne cocida, comida con tenedor y cuchillo, es un hambre distinta de la del que come la carne cruda sirviéndose de las manos, las uñas y los dientes.” De la cita planteada por Marx, se infiere que la producción de objetos materiales se presenta como el fundamento del consumo, y esa misma producción está caracterizada por la naturaleza de las fuerzas productoras; sin embargo ¿qué son las fuerzas productivas? Para Godelier, M (1996) las fuerzas productivas “son las fuerzas de que se vale la sociedad para influir en la naturaleza y transformarla” Ellas establecen los siguientes elementos:

1. Los instrumentos de producción: herramientas, equipos, dispositivos y máquinas, con los cuales son producidos los bienes materiales y las mismas herramientas.

2. Los hombres que actúan: es decir la fuerza laboral calificada encargada de operar y explotar los instrumentos o medios de trabajo, en función de su número y de los conocimientos científicos y habilidades técnico – profesionales.

De este análisis se infiere que el progreso de las fuerzas productivas significa el desarrollo de los medios de producción y en consonancia con ello del propio hombre, de su preparación cultural y científico – tecnológica. El perfeccionamiento de los instrumentos y medios de trabajo existentes y la creación de otros nuevos más productivos, son el eje del desarrollo de la producción social.

Sin embargo la vida material y el sistema económico de una sociedad no dependen solo de las fuerzas productivas ni son solamente el efecto de un proceso técnico, de una relación entre el hombre y la naturaleza, sino que al mismo tiempo son un proceso social, o sea es el efecto de las relaciones sociales.

Godelier, M (1996) afirma que “el trabajo productivo en el seno de una sociedad es la unidad indisoluble de las fuerzas productivas de que dispone y de las relaciones de producción que las caracterizan. La unidad de esos dos conjuntos de estructuras en el seno de producción constituye el modo de producción propio de una sociedad. Fuerzas productivas y relaciones de producción son dos aspectos de un solo proceso, aquel por el cual una sociedad se procura los bienes materiales necesarios para su vida.”

Desde una perspectiva artefactual, el modo de producción establece la lógica del desarrollo de un determinado proceso productivo, dirigido a elaborar productos de alta calidad en el mercado, para lo cual se requiere de un personal técnico con una formación laboral, en correspondencia con el desarrollo de la ciencia y la tecnología que opera en la entidad productiva agropecuaria donde labore profesionalmente.

La ciencia establece el nuevo conocimiento, el cual hace que se diseñen las máquinas, implementos, instrumentos, equipos y otros medios que constituyen la técnica a emplear para aplicar el nuevo conocimiento aportado por la ciencia. La tecnología en tanto ofrece el método para operar con la técnica y desarrollar todo el nuevo conocimiento que ofrece la ciencia.

A través del método que establece la tecnología se desarrolla el proceso de producción en una entidad productiva agropecuaria. Este método se aplica mediante el modo de producción que se establece en la misma.

El modo de producción se determina mediante las relaciones que se dan entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción que se establecen en el propio proceso, siendo el desarrollo de las fuerzas productivas determinado dialécticamente por las relaciones que se dan entre los medios de producción que constituye la técnica que se emplea en el modo de producción y las fuerzas productivas que constituye el personal técnico que debe poseer una formación laboral requerida para operar con dichos medios de producción.

Y es precisamente a través del modo de producción que se contribuye a dar respuesta a las necesidades materiales de la sociedad para contribuir a su crecimiento y desarrollo histórico concreto.

En la medida que las necesidades de la sociedad se hacen cada vez más crecientes y se impone la necesidad de contribuir a lograr un mayor acercamiento al equilibrio oferta – demanda, la ciencia produce mediante la actividad científico – investigativa, nuevos conocimientos que modifican a la técnica y por ende se perfecciona la tecnología.

Del análisis que se viene realizando y con el objetivo de profundizar en la formación laboral del Bachiller Técnico en la especialidad Agronomía, resulta pertinente analizar desde el punto de vista psicopedagógico el abordaje teórico a este proceso, el que se dirige a la búsqueda de elementos que permitan explicar la presencia de la Pedagogía y de la Psicología en dicha formación; de ahí que se presentan las leyes y principios pedagógicos que la regulan.

Álvarez, C (1999) explica dos leyes fundamentales que a juicio del investigador se manifiestan en la formación laboral del Bachiller Técnico en Agronomía. A continuación se presenta la esencia de cada una y las relaciones que se dan entre ambas para la orientación de todo el proceso.

Ley de la escuela en la vida.

Esta ley establece la relación que debe existir entre el proceso profesional (proceso productivo que se desarrolla en la entidad productiva agropecuaria) y el proceso de formación del profesional (proceso docente que se desarrolla en la institución educativa), ya que es necesario para lograr la formación de profesionales de excelencia, integrar los dos procesos de forma sistemática. La relación entre el proceso y el medio social se concreta en la relación entre el problema y el objeto, y ellos con el objetivo que el sujeto concibe. Estas relaciones son las que determinan que el objetivo se convierta en el componente rector del proceso, porque es el que configura la solución de la necesidad (solución del problema profesional).

El problema profesional constituye la necesidad que tiene la sociedad y que requiere de la actuación del profesional para satisfacerla, el cual, a diferencia del problema científico, se sabe para resolver. El objeto constituye el área de trabajo en la cual se manifiesta el problema profesional que tiene un aspecto fenoménico externo en donde se manifiestan los problemas profesionales que se denominan esferas de actuación y otro esencial donde están presentes las leyes que rigen el comportamiento de ese proceso denominadas campos de acción. El objetivo es lo que se requiere alcanzar para satisfacer la necesidad que implica la modificación del objeto; es decir, es la aspiración del sujeto para resolver el problema profesional.

Una vez analizada la primera ley establecida por Álvarez, C (1999), se procede a analizar, la segunda ley, derivada como consecuencia de la primera.

Ley de la educación mediante la instrucción.

Esta ley, se deriva de la primera, es decir, considera la relación entre el objetivo, el contenido y el método, para orientar la dinámica del proceso. En correspondencia con el objetivo trazado, se determina el contenido precisando dentro de él, el método, conformando un sistema mediante el cual se instruye, educa y desarrolla simultáneamente.

Para que el Bachiller Técnico en Agronomía tenga la formación laboral necesaria que le permita resolver con eficiencia, los problemas profesionales, el proceso de enseñanza debe crear situaciones de aprendizaje para que el estudiante, adquiera los conocimientos esenciales de la ciencia correspondiente a la profesión en cuestión, logrando sus modos de actuación correspondientes.

Estas situaciones de aprendizaje que son necesarias para que el estudiante asimile el método de trabajo, se materializan a través del método de enseñanza, y se establece una regularidad entre ambos. En este proceso, el contenido es aquella parte de la realidad objetiva sobre la cual recae la acción del profesional, o sea, es aquella parte de la cultura que debe ser objeto de asimilación por parte del futuro profesional para cumplir el objetivo.

Finalmente, para que el estudiante pueda apropiarse y aplicar adecuadamente los métodos de trabajo, el docente deberá emplear determinados métodos de enseñanza a través de todo el proceso de formación laboral que le permita al estudiante desarrollar modos de actuación profesional.

Estas dos leyes se interrelacionan entre sí, y forman un sistema que constituye un elemento básico para la planificación, ejecución y evaluación de la formación laboral de los estudiantes, que permita el desempeño exitoso en el cumplimiento de las tareas y de las ocupaciones propias de su profesión al incidir sobre su objeto de trabajo.

Teniendo en cuenta estas leyes la investigación asume los principios del proceso de Educación Técnico Profesional continua del obrero aportados por Abreu (2004), los que no se contraponen con los principios para la dirección del proceso pedagógico en los cuales se sustenta la Pedagogía Cubana, y que son sistematizados por Addine, González y Recarey (1999) pues ellos, son ideas rectoras y fundamentos que constituyen una generalización y que, por tanto, se aplican a las exigencias de la formación laboral. Estos principios son:

Principio del carácter cultural general y técnico-profesional integral del proceso de ETP continua del obrero: significa atender en el proceso de formación de la cultura integral la unidad de lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador en función de una cultura político e ideológica, económica- productiva y tecnológica del estudiante.

Principio del carácter social y económico productivo del proceso de ETP continua del obrero: se concreta en el desarrollo de una conciencia de productores en los estudiantes, la familiarización con las particularidades de la actividad agrícola y el empleo con vistas a su inserción plena en este contexto. Abarca también el estímulo al ahorro de energía, de materiales, así como la protección al medio ambiente, el uso de los medios de protección e higiene del trabajo y su importancia en el mantenimiento de la salud como obrero.

Principio del carácter diferenciado, diversificado y anticipado del proceso de ETP continua del obrero: el mismo tiene en cuenta la diferenciación en el sentido de concebir al obrero como ser único, irrepetible, con sus particularidades y diferencias individuales; diversificada en lo referido al cambio, la transformación del medio físico, simbólico y afctivo de la ETP, que facilite la formación de ese obrero integral, el cambio de los escenarios de la ETP, alejamiento del academicismo estrecho del aula como lugar privilegiado de clases: la incorporación de la tecnología de la información y la computación, y anticipada, pues se hace imprescindible formar con visión de futuro , un obrero para hoy pero con una preparación que le permita transitar por el cambio, adaptarse a él y qenerarlo.

Principio del carácter integrador de la relación escuela politécnica-entidad productiva-comunidad en el proceso de la ETP continua del obrero: se instrumenta en la promoción y ejecución del trabajo conjunto entre el Colectivo Pedagógico(docente) y el Colectivo Laboral( instructor), para desarrollar actividades que estimulen ese fin, en función de una eficiente formación del obrero, de acciones educativas de la organización sindical y el vínculo con la entidad productiva. La realización de actividades que integren a los estudiantes con la comunidad, en función del desarrollo cultural de esta y la mejor formación del futuro obrero.

Principio del carácter protagónico del estudiante de la ETP en el proceso de formación en el grupo estudiantil y en el colectivo laboral: parte de que el proceso de preparación del futuro profesional se produce en colectivo, el estudiante inicialmente comienza su formación en el grupo- clase, grupo quiado pdagógicamente y donde el docente fundamentalmente crea condiciones educativas para lograr la formación del estudiante y que en años posteriores el mismo pueda incorporarse al colectivo laboral.

Por tanto la conjugación de estos principios sustentados en las leyes que explica Álvarez, C (1996), constituyen bases teóricas que orientan la formación laboral del Bachiller Técnico de la especialidad Agronomía, lo que constituye un aspecto importante a considerar dentro del proceso formativo.

Este proceso de formación en Cuba es consecuente con el enfoque histórico – cultural desarrollado por Vigotsky, L. S. (1935) el que ha considerado al individuo como ser social, cuyo proceso de desarrollo va a estar condicionado a partir de una mediatización social e histórica, la cual tiene lugar mediante los procesos educativos desde su nacimiento, y que se constituyen en los transmisores de la cultura legada por las generaciones precedentes.

Para que el estudiante haga suya esa cultura en el proceso de formación, se necesita que el mismo sea activo, reflexivo y regulado, ello permite aprender, de forma gradual, acerca de los objetos, procedimientos, las formas de pensar y actuar en el contexto histórico social en el que se desarrolla.

En este enfoque la formación laboral del Bachiller Técnico en Agronomía, desde el proceso formativo tiene una doble condición; la de ser un proceso social, como se ha destacado, pero al mismo tiempo tiene un carácter individual, cada estudiante se apropia de esa cultura de una forma particular por sus conocimientos y habilidades previos, sus sentimientos y vivencias, conformados a partir de las diferentes interrelaciones en las que ha transcurrido y transcurre su vida, lo que le da el carácter irrepetible a su individualidad, o sea, se logra este proceso a través de la delimitación en cada estudiante de su zona de desarrollo próximo (ZDP).

Para Vigotski (1935) la ZDP se define como "la distancia entre el nivel real de desarrollo determinado por la capacidad de resolver un problema y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz".

Según Rico, P (2003) la Zona de Desarrollo Próximo es “el espacio de interacción entre los sujetos, que como parte del desarrollo de una actividad, le permite al maestro operar con lo potencial en el alumno, en un plano de acciones externas, sociales, de comunicación, que se convierten en las condiciones mediadoras culturalmente que favorecen el paso a las acciones internas individuales (lo ínter psicológico pasa a un nivel intra psicológico de desarrollo individual al decir de Vigotski)”

De este concepto se infiere que los responsables del desarrollo del proceso de formación laboral del Bachiller Técnico en la especialidad Agronomía, deberán proyectar toda la labor formativa a partir de la delimitación de la zona de desarrollo próximo de sus estudiantes. Con ello se logra una mejor atención a las particularidades de la personalidad y por ende un mejor resultado en la formación laboral. De ahí que se asume este postulado en el proceso de formación de estos bachilleres.

Este proceso tiene una respuesta social y económica dado a que exige la capacidad de trabajo en colectivo, integran la actuación profesional a través de experiencias sociales distintas; en un plano interno a partir de reflexiones y vivencias y en un plano externo mediante los comportamientos conductuales, está estructurado por formaciones psicológicas cognitivas (hábitos y habilidades); motivacionales (interés por la profesión, valores, autovaloración) y afectivas (emociones y sentimientos) e Integra conocimientos, habilidades, destrezas y comportamientos que se manifiestan en el saber, saber hacer, saber ser y saber emprender en condiciones de trabajo agrícola.

Otro postulado recurrente que permite analizar la correlación entre educación y desarrollo del estudiante en el proceso de formación laboral en una determinada etapa de su vida, lo constituye la Situación Social del Desarrollo (SSD), dado a que la misma promueve el desarrollo teniendo en cuenta que las influencias entre el estudiante y el entorno no se producen de manera espontánea, sino que surge a partir de su interrelación con los adultos) quienes les plantean dichas exigencias y ejercen esas influencias, de ahí que sea una situación social.

Estas influencias no se ejercen mecánicamente sobre el estudiante, sino que este juega un papel principal, puesto que también ejerce su acción sobre lo que le rodea en el proceso de formación laboral, haciendo uso de instrumentos, máquinas e implementos para interactuar con el objeto de trabajo, donde intervienen docentes, trabajadores, directivos y la propia familia.

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