Tesis doctorales de Ciencias Sociales

ESTRUCTURAS REGIONALES EMERGENTES Y DESARROLLO TURÍSTICO SUSTENTABLE: LA REGIÓN COSTA SUR DE NAYARIT, MÉXICO

Ulises Castro Álvarez




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CAPÍTULO I. MARCO TEÓRICO.

1. Introducción

La idea Europea de progreso, que con el desarrollo del capitalismo y su instauración en el norte de América se convirtió en occidental ha marcado toda la reflexión sobre la posterior noción de desarrollo vinculada estrechamente a la concepción de crecimiento, como lo reflexiona Jordi de Cambra (2006, p.86):

“El desarrollo es conceptuado reduccionistamente como crecimiento económico, en un proceso esencialmente técnico-económico que, por un lado, privilegia el crecimiento económico como condición y causa del desarrollo general y, específicamente del desarrollo social; y, por otro lado, parte de una ingenua y acrítica – pero no por ello carente de contenido ideológico – concepción de la expansión tecnológica como motor de un crecimiento que permitirá una mayor acumulación de riqueza que, a su vez, nos llevará al reino de la libertad. Está claro que el modelo a seguir, necesaria y universalmente, es el de los denominados países desarrollados, bajo la guía de una ciencia económica presuntamente avalorista y desinteresada que promete que, si se sigue un proceso gradual y ordenado, algún día el pastel será suficientemente grande como para que haya para todos, anteponiendo la eficiencia y posponiendo la equidad, ideología y subdesarrollo del desarrollo.”

La utilización de esta conceptualización en el diseño de las políticas de desarrollo ha llevado a grandes desigualdades Norte-Sur, a la creación de amplias áreas de pobreza en los países del norte y más aún en los del Sur, grandes concentraciones de capitales, degradación de la diversidad cultural y perjuicio irreversible del medio ambiente.

Estos resultados han modificado la noción del concepto de desarrollo, llevándolo a un plano más social en donde las dimensiones son más amplias, dejando muy clara la diferencia entre éste y el crecimiento, la integración teórica de los conceptos crecimiento y desarrollo, se encuentra en dos grandes corrientes del pensamiento, una; congruente con lo establecido dentro del capitalismo global y otra, conformada por quienes lo impugnan y pretenden un modelo menos asimétrico.

2. Las teorías que explican el fenómeno del desarrollo regional.

El desarrollo como fenómeno complejo, no se presenta de manera homogénea, se refleja diferencialmente entre espacios mostrando desequilibrios, disparidades regionales y problemas que requieren ser estudiados para buscarles solución adecuada, situación que se intensifica hoy en día por las relaciones globales de la sociedad que lo integran con base al modelo hegemónico del capitalismo y que influyen sobremanera en los contextos regionales y locales, estableciendo lógicas territoriales diversas.

Con base en ello resulta de fundamental importancia analizar las diferentes teorías que tratan de explicar el fenómeno del desarrollo a escala regional desde la perspectiva del sistema capitalista, en las que se observan visiones igualmente diferenciadas. En general, se reconoce la existencia de dos enfoques teóricos en los que se pueden clasificar estas teorías, mismos que contienen elementos que reflejan los contextos históricos en que fueron elaborados, las problemáticas existentes en esos momentos y cargas ideológicas que obedecen a posturas de intereses en las que se busca fortalecer o disminuir las posiciones de poder de grupos sociales.

Cabe hacer notar que además de estos dos enfoques de dominio general, a partir de las condiciones actuales donde el proceso de globalización es creciente, han venido surgiendo nuevos planteamientos que incorporan al análisis los efectos de este proceso global al ámbito regional.

De esta manera, se puede señalar por una parte, a las teorías que tienen como base la convergencia espacial del desarrollo, sustentados en la corriente neoclásica quienes plantean fundamentalmente la capacidad de las fuerzas del mercado para solucionar los desequilibrios espaciales, encontrando en los empresarios y los consumidores a través de su actitud racionalista el mecanismo para alcanzar el equilibrio en la medida que se busca optimizar por los primeros el rendimiento del capital y por los segundos la utilidad en el consumo, a este grupo de pensadores y las teorías que proponen se les conoce como el enfoque del desarrollo equilibrado, (Peña, 2006).

El mecanismo para alcanzar el equilibrio se basa en la libre movilidad de los factores productivos, tanto de capital como del trabajo, la unicidad de las funciones de producción, difusión perfecta de las innovaciones y tendencia a la igualación de los rendimientos marginales y precios en los diferentes territorios, siendo esto último lo más importante en el proceso. Esta corriente considera el espacio como un proceso simple de razonamiento circular donde cualquier desajuste se reflejará en los precios de los factores productivos y de los productos de consumo y en el que las fuerzas del mercado harán que vuelva el equilibrio, (Miguel, 2006).

Por otra parte, se encuentran las teorías que mantienen como premisa fundamental la divergencia espacial, quienes consideran que los desequilibrios y disparidades son originados por la propia dinámica del capitalismo, planteando que las fuerzas del mercado no pueden eliminarlos, requiriéndose para ello la intervención de los poderes públicos de manera activa, consciente y voluntaria. Consideran que el espacio es heterogéneo en la dotación de factores económicos y no económicos creando relaciones espaciales que producen las disparidades o desequilibrios que se reproducen o incluso se agravan en lugar de corregirse, (Peña, 2006).

Las nuevas perspectivas teóricas respecto del desarrollo regional que considera al territorio como un elemento activo y dinámico en el que los aspectos endógenos cobran relevancia, se convierte finalmente en un tercer enfoque, el cual debe revisarse conjuntamente con las aportaciones recientes que integran al complejo fenómeno de la globalización y sus impactos en la escala regional, como paradigma actual para explicar el desenvolvimiento territorial.

Peña (2006) establece la relación existente entre las corrientes teóricas y sus objetos de estudio, mencionando la existencia analógica entre los tres enfoques que como corrientes de pensamiento atienden los aspectos: a) teorías/modelos de convergencia, relacionados con la noción de espacio/región homogénea, b) teorías/modelos de divergencia, relacionadas con la noción de espacio/región nodal y planificada, y; c) teorías/modelos de globalización, relacionadas por la noción de espacio/territorio/globalización.

De manera esquemática las diferentes teorías que se integran en estas corrientes de pensamiento se pueden observar en el siguiente cuadro:

En este contexto teórico, para esta investigación se mantiene la coincidencia de pensamiento con los autores que critican las posturas derivadas del enfoque equilibrado, cuyos supuestos base son poco realistas con insuficiente evidencia empírica que los apoye, ya que no existe la movilidad perfecta de factores, lo que condiciona y limita sustancialmente la tendencia a la igualdad en la remuneración de los mismos en las regiones, convirtiendo a esta condición casi imposible de alcanzar (Asuad, 2001, p. 64).

Como consecuencia, se toma como elemento teórico explicativo tanto el enfoque de divergencia (noción de espacio región nodal, planificada) como el relacionado con la noción de espacio, territorio y globalización, la razón de esta postura se basa en que existen mayores evidencias empíricas en torno a que las disparidades en el ingreso y la producción regional son producto de las fuerzas del mercado que tienden a generar desequilibrio y un proceso continuo y acumulativo de desigualdad, (Asuad, 2001, p. 65).

En este sentido teórico sobresalen las aportaciones de Gunnar Myrdal, Francois Perroux, Albert Hirshman y la escuela estructuralista. Cabe aclarar que Paul Krugman aunque con un punto de partida un tanto neoclásico, aporta elementos importantes para la explicación del desarrollo regional que también son tomados en consideración.

Myrdal es de los pensadores que inician la identificación y diferenciación entre crecimiento y desarrollo con un enfoque sistémico e integral, al incorporar en sus planteamientos teóricos los factores económicos y no económicos del fenómeno del desarrollo. Critica el supuesto de la teoría neoclásica de que el desarrollo es un juego de suma cero, donde existen fuerzas en diferentes sentidos que a la postre se neutralizan y llevan al equilibrio el sistema social, construye sus planteamientos teóricos con esta base e integra lo que se conoce como la causación circular acumulativa.

El carácter sistémico de esta teoría se identifica al considerar que todos los factores que intervienen en el proceso de desarrollo se encuentran interrelacionados, convirtiéndose todos y cada uno de ellos en causa y efecto de los mismos, por lo que el cambio en un factor produce inevitablemente cambio en otro factor y a su vez influye al primero, originando de esta manera una interacción mutua y acumulativa, (Myrdal, 1959, p. 28).

Al incluir en el análisis los factores tanto económicos como no económicos, hace una taxonomía en seis categorías: a) Producto e ingreso, b) Condiciones de Producción, c) Niveles de vida, d) Actitudes hacia la vida y el trabajo, e) Instituciones y f) Políticas. Las categorías son compuestas y se integran por variables que;

“están tan entrelazadas en virtud de la causación circular que un cambio en cualquiera de ellas induce a las otras a cambiar en forma tal que estos cambios secundarios refuerzan al primer cambio, con efectos terciarios similares sobre la variable que fue afectada en un principio y así sucesivamente”, (Myrdal, 1959, p. 29).

Este autor esboza como la principal tarea científica el análisis de las interrelaciones del sistema, tomando en cuenta las influencias de fuerzas externas y el impulso del propio proceso interno.

La causación circular tiene su origen según Myrdal en el “accidente histórico”, originado por la decisión del establecimiento o ampliación de una empresa o proyecto importante que origine la dinámica en una región. Se considera accidente porque es posible que haya diversas regiones que puedan contar con condiciones para el buen desempeño de la empresa o proyecto, siendo finalmente una circunstancia la que pueda impulsar a la toma de decisión sobre una localización específica.

La dinámica generada por esta empresa o proyecto importante, iniciará con la demanda de mano de obra, que incrementará el ingreso y el mercado interno regional ampliando la demanda de otros productos y servicios que tendrán efectos en la inversión y el empleo, provocando un proceso de causación acumulativa positiva en la actividad económica y social. Esto a su vez origina migración hacia esa región, mayor movilidad de capital y movimiento de mercancías, aparecen las economías de escala y de aglomeración.

Myrdal considera que la migración, la movilidad de capital y el comercio, es decir las fuerzas del mercado, así como funcionan positivamente para las regiones prósperas, son los “factores de estancamiento” que operan de manera acumulativa en forma adversa para las regiones con menor dinámica, incrementando su deterioro. Este señalamiento soporta el hecho de que unas regiones crecen en detrimento de otras, en otras palabras, la existencia de un desarrollo desequilibrado que se refleja en disparidades en los niveles de bienestar. (Myrdal, 1959, p. 39).

La migración de mano de obra de una región pobre hacia una región próspera, se desarrolla de manera generacional, lo que significa que la población más productiva sale hacia las regiones más ricas, reduciendo las posibilidades en la región pobre, igualmente funciona la movilización de capitales que a diferencia de lo que sostienen los autores neoclásicos, es muy raro que lo hagan de las regiones ricas a las pobres, más bien buscan la expansión del mercado y las máximas utilidades que se encuentran en las regiones prósperas, el comercio opera en el mismo sentido, buscando aprovechar los incrementos de la demanda creados por la expansión y la dinámica acumulativa.

Cabe destacar que en la generalidad de la dinámica económica se puede observar este comportamiento de los factores de producción, sin embargo, en algunas actividades como el turismo, particularmente el capital se moviliza hacia las regiones pobres (principalmente en las zonas costeras) con el propósito de recapitalizarse a partir de la renta del suelo mediante el negocio inmobiliario, y el aprovechamiento de la mano de obra barata.

Al igual que los “efectos retardadores”, Myrdal; identifica los “efectos impulsores”, definiéndolos como aquellos que permiten un movimiento expansionario de los centros de crecimiento económico hacia otras regiones, representando efectos de apoyo derivados de la dinámica de las regiones en crecimiento hacia las zonas de influencia que se encuentran a su alrededor. Estos efectos impulsores surgen en la medida que las áreas cercanas a los centros nodales se integran, complementando los bienes y servicios requeridos por la dinámica económica, lo cual implica crecimiento de la producción, del empleo, del ingreso y del mercado interno de estas regiones, que puede convertirlas en regiones prósperas, este resultado depende de las diferencias entre los efectos impulsores y los efectos retardadores ejercidos por los centros económicos de mayor dinamismo, (Myrdal, 1959, p. 44).

Con esta base Myrdal establece que la función que debe asumir el Estado es desarrollar o promover los efectos impulsores y reducir los efectos retardadores mediante la instrumentación de políticas públicas precisas tal y como lo hacen los países ricos, de esta manera, se reducen las disparidades entre las regiones y se tiende a una convergencia. Si no se toman estas medidas y se deja a la libre fuerza del mercado la divergencia y desigualdad regional será cada vez más marcada y profunda.

En este mismo sentido se encuentra el contenido de la teoría de la polarización o teoría de los polos de crecimiento, formulada por Francois Perroux quien comparte la visión de Myrdal respecto de que tanto el crecimiento como el desarrollo no se presentan de manera homogénea en el territorio, sino que por el contrario, tiene como naturaleza el desequilibrio.

Cuadrado Roura, lleva a cabo un análisis del contenido de la teoría en su concepción original, en el cual menciona que Perroux parte de tres puntos básicos para estructurar su aportación teórica: a) La existencia de desequilibrios sectoriales y espaciales como parte intrínseca en el proceso de crecimiento económico, b) La existencia de determinados complejos productivos que ejercen influencia polarizadora e impulsora sobre el resto de la economía, y, c) La importancia de la innovación, prioritariamente del aspecto tecnológico en el desarrollo de diversas secuencias del crecimiento económico y de los desequilibrios que acusa en su proceso, (Cuadrado, 1997, p.130).

Estos planteamientos surgen de bases empíricas en las que se observa que el desequilibrio en el crecimiento, se presenta tanto en el nivel sectorial como espacial dado que no todos los sectores de la economía crecen a la misma velocidad ni con la misma intensidad, derivando la afirmación de que algunos sectores que crecen a mayor velocidad se convierten en el motor del crecimiento global de la economía, la cual por consecuencia crece desequilibradamente con un reflejo similar en el territorio.

Es importante mencionar que Perroux es uno de los autores que diferencian claramente el crecimiento y el desarrollo, clarificando que el desarrollo; además de incorporar al crecimiento implica aspectos de carácter cualitativo relacionado con aspectos estructurales de la sociedad.

Otro elemento incorporado al planteamiento de Perroux es la noción de que determinados complejos industriales ejercen un amplio poder de dominación sobre el resto de la economía, el cual se refleja en los flujos y relaciones con los demás sectores y subsectores económicos, esta dominación es un elemento explicativo de la evolución estructural de la economía y su crecimiento. Los complejos pueden ser desde una unidad productiva de gran tamaño o un conjunto de ellas que influencian, arrastran y acumulan a otras unidades productivas o sectores del sistema económico, de tal manera, que dominan e impulsan su capacidad de crecimiento durante un determinado periodo.

El carácter complejo de las relaciones económicas, tecnológicas, e incluso físicas determina que estas unidades productivas funcionen como polos de crecimiento, (Cuadrado, 1997, pp.132-133).

La innovación resulta un elemento fundamental en este planteamiento teórico en tanto que Perroux la considera como el factor que incita y provoca el desarrollo, el concepto de innovación es de carácter shumpeteriano donde se establece que el crecimiento económico se manifiesta como un proceso sucesivo de nacimiento o muerte de de industrias o actividades innovadoras. Mediante este elemento, Perroux explica el inicio de la dinámica económica en la escala regional a diferencia de lo planteado por Myrdal respecto del “accidente histórico”.

En esta visión teórica resulta de fundamental importancia el concepto abstracto de espacio que Perroux utiliza, en el cual considera que las fuerzas económicas rebasan la idea de fronteras determinadas por criterios administrativos, comarca, región o país dado que estas conforman sistemas de relaciones que pueden ser consideradas como deslocalizadas, de ahí que el autor hace una diferenciación entre espacio geonómico y espacio económico, (Cuadrado, 1997, p. 135).

La importancia de estas definiciones se encuentra en que la conceptualización de espacio lleva a la definición de los polos de crecimiento. En torno al espacio, Perroux identifica tres tipos: a) El espacio como contenido de un plan, b) El espacio como campo de fuerzas, y, c) El espacio como conjunto homogéneo, en los cuales se encuentra la identificación de relaciones por demás complejas, (Cuadrado, 1997, p. 136).

Para el primer tipo de espacio, su definición se constituye en el ejercicio de las unidades productivas que establecen una serie de planes donde manifiestan sus relaciones con el resto de los actores económicos, así una empresa establece un plan de relaciones con proveedores, trabajadores, instituciones, consumidores etc., generando un espacio a partir de ellas.

Para el caso del espacio como campo de fuerzas, se definen las relaciones a partir de identificar que el espacio económico está formado por centros o polos de los cuales emanan fuerzas centrífugas y donde acuden fuerzas centrípetas. De esta manera, los polos atraen los actores y materias para la producción y generan aglomeración, o en su caso los alejan, creando un conjunto de relaciones que finalmente determinan la zona de influencia de cada polo.

El espacio como conjunto homogéneo se identifica con el hecho que las organizaciones que operan en un determinado espacio, cuentan con estructuras homogéneas entre sí tanto en lo económico como en lo espacial, tales como estructura tecnológica, de precios, de mercado, etc.

A pesar de que empíricamente pueden encontrarse de manera superpuesta los tres tipos de espacios, el espacio como campo de fuerzas se identifica en mayor medida con el concepto de polo de crecimiento, estas bases teóricas han sido utilizadas en diversas etapas históricas para el diseño de políticas públicas en la promoción del desarrollo en varios países entre los que se encuentra México.

En el ámbito global resulta importante recuperar los planteamientos de Paul Krugman en lo que se conoce como la Nueva Geografía Económica, modelo estructurado tomando en consideración el aporte de Marshall, Walter Isard, Von Tünen, Myrdal y Kaldor, que corresponden al enfoque neoclásico pero Krugman manifiesta una gran diferencia y desacuerdo con los planteamientos de esta corriente de pensamiento en torno al proceso de desarrollo convergente. Parte de los cuestionamientos: ¿Por qué se concentra la actividad económica en unas determinadas localizaciones en vez de distribuirse uniformemente por todo el territorio? ¿Qué factores determinan los sitios en los que la actividad productiva se aglomera? ¿Cuáles son las condiciones para la sostenibilidad o la alteración de tales situaciones de equilibrio?, (Moncayo, 2001, p. 24).

Krugman construye su entramado teórico sobre la base de que “en el comercio y la especialización, los rendimientos crecientes, las economías de escala y la competencia imperfecta son de lejos más importantes que los rendimientos decrecientes, la competencia perfecta y la ventaja comparativa; y que las economías externas por tamaño del mercado y por innovación tecnológica que apuntalan dichos rendimientos crecientes, no son de alcance internacional y ni siquiera nacional, sino que surgen de un proceso de aglomeración de naturaleza regional o local”, (Moncayo, 2001, p. 25).

La explicación encontrada por Krugman para los rendimientos crecientes con aglomeración espacial, se basa en el resultado que ejerce lo que denomina fuerzas centrípetas y fuerzas centrífugas. Las fuerzas centrípetas son aquellas que promueven la concentración geográfica de las actividades económicas, identificándolas como: a) El tamaño del mercado, que permite el encadenamiento hacia delante y hacia atrás de los procesos productivos y economías de escala, b) Los mercados laborales densos, que permiten reducciones de costos, y, c) Las economías externas puras, que igualmente reducen costos y permiten rendimientos crecientes. Las fuerzas centrífugas las define como: a) Los factores fijos, b) Las rentas fijas, y, c) Las deseconomías externas; factores que tienen que ver con la tierra y los recursos naturales que van modificando sus precios en función de los niveles de aglomeración y con los efectos de la congestión generada por la misma aglomeración, fuerzas que operan en sentido opuesto a las centrípetas.

Los rendimientos crecientes son la principal fuerza centrípeta que favorecen la concentración de las actividades económicas en unos pocos espacios y se encuentran vinculados a la competencia imperfecta observada por la operación de grandes empresas que influyen sobre manera en los mercados de consumo y de abastecimiento, ello se refleja igualmente en externalidades positivas o negativas sobre el entorno, que se traducen en aumentos o disminución de las utilidades o beneficios en actividades o empresas, explicándose así las disparidades en el crecimiento económico entre territorios y la tendencia a la no convergencia, (Merchand, 2006).

La Nueva Geografía Económica de Krugman, otorga un papel relevante a la escala regional que puede observarse en la afirmación de que la economía internacional es un caso espacial de la geografía económica y para comprenderla se debe empezar por entender lo que sucede al interior de las naciones, donde las regiones tienden a una mayor especialización y su comercio puede ser mayor que el de los propios países, (Merchand, 2006). Empíricamente pueden observarse regiones interiores que sus flujos globales son mayores que los nacionales, generando dinámicas de aglomeración y crecimiento superlativas.

El turismo como actividad global tiende a conformar regiones globales que se integran a los círculos de capital mundial en donde las inversiones extranjeras son factores determinantes en la conformación de las estructuras económicas.

Krugman al igual que Myrdal se manifiesta favorablemente respecto del proceso divergente y acumulativo del crecimiento regional en aquellas regiones donde existe un proceso inicial de aglomeración, de la misma manera, explica que este proceso puede ser producto de una contingencia histórica donde el crecimiento se reflejará paralelamente en detrimento de otras regiones donde no se presenten estas condiciones, así establece que el libre juego de las fuerzas del mercado tiende a la intensificación de las disparidades regionales y a generar polarización.

En esta misma concepción de divergencia en el proceso de desarrollo, se encuentra lo esbozado por Raúl Prebisch en su modelo centro-periferia, en el cual se establece que el desarrollo y el subdesarrollo son dos caras de la misma moneda representada por las relaciones derivadas del sistema capitalista, donde los países desarrollados o del centro generan tecnología y productos manufacturados, mientras que los países subdesarrollados o periféricos les proveen de recursos naturales, energéticos y mano de obra barata a través de relaciones desiguales en el comercio que se traducen en transferencia de valor de los países periféricos a los centrales, creando estructuras económicas y sociales diferenciadas.

Mientras que en los países centrales se observan estructuras homogéneas en cuanto al nivel de productividad y tecnología, sueldos e ingresos, en los países periféricos se muestran estructuras heterogéneas con presencia de sectores que utilizan alta tecnología y productividad desarrollando actividades económicas con orientación a la exportación en contraste con presencia de sectores tradicionales con bajos niveles tecnológicos y productividad que producen escasa riqueza, situación que se manifiesta igualmente en los niveles de ingreso y condiciones de vida en la población que se inserta en cada tipo de actividades. En este modelo, mantener las condiciones de subdesarrollo es condición para continuar la acumulación de capital en los países centrales.

Desde el enfoque teórico en el que el territorio no es solamente un espacio funcional que soporta los recursos y las actividades económicas, sino más bien un agente de transformación donde interactúan actores económicos y sociales que en conjunto se estructuran organizándose para integrar la economía y la sociedad, se observa la aplicación de una visión más completa y diferenciada del crecimiento y desarrollo. Con esta concepción se identifican los enfoques de espacio/territorio y espacio/territorio/globalización, en los que se encuentran las teorías que consideran que el desarrollo debe ser promovido desde el potencial de las regiones o los lugares.

En este enfoque se encuentra la teoría del desarrollo endógeno cuya tesis central se constituye con el señalamiento de que este fenómeno se produce como consecuencia de la utilización del potencial y del excedente generado localmente a partir del aprovechamiento del potencial endógeno constituido por las recursos naturales, humanos, históricos, tecnológicos y culturales de que dispone un territorio. Para lograrlo según Vázquez Barquero (2001), es necesario:

1. Crear y difundir innovaciones en el sistema productivo que pueden ser tecnológicas u organizacionales.

2. Organizar los sistemas productivos locales de manera flexible, de tal manera que se aprovechen internamente los productos locales y se genere una serie de “encadenamientos” productivos de tal manera que los insumos de las empresas sean producidos preferentemente en el mismo sitio donde se localizan y a la vez la producción se coloque en el mercado local.

3. Promover un desarrollo urbano moderno y funcional, que proporcione el espacio necesario para el desarrollo de las actividades económicas y sea el lugar de asentamiento de redes de relaciones entre actores económicos y sociales que permitan la difusión de las innovaciones.

4. Incrementar la densidad del tejido institucional local de tal manera que se fomente un sistema de instituciones capaces de generar confianza y cooperación entre los actores locales.

Por su parte, el modelo de desarrollo local retoma los aspectos del desarrollo endógeno en cuanto a la utilización de los recursos disponible en la localidad, acompañado de la conjunción de esfuerzos e iniciativas de un conjunto de actores locales para promover el fortalecimiento de la economía y el mejoramiento del nivel de vida de la población local. Según Arocena (1995), en una sociedad local existen mínimamente los siguientes elementos: un territorio con límites determinados, la generación de riqueza en dicho territorio, las relaciones locales de poder para la utilización de dicha riqueza y la existencia de una identidad propia de sus habitantes, aspectos que son importantes en los procesos de desarrollo local.

De manera muy particular Barbosa y Grippo (2001), señalan que el desarrollo local se identifica como un proceso eminentemente social, que consiste en la transformación de iniciativas individuales en una voluntad colectiva de cambio, que implica el reforzamiento de la identidad local, que construye y reconstruye cooperativa y creativamente los sistemas de innovación y aprendizaje social y tecnológico de su territorio, para participar activamente en la economía y sociedad nacional e internacional, sin deterioro de las posibilidades de empleo, ingreso, producción y calidad de vida de su población .

En el análisis, las variables utilizadas por estos autores se refieren a: la capacidad de mejorar, innovar y aprender nuevas prácticas productivas y organizacionales, la capacidad de incorporar y desarrollar innovaciones en los planos social y cultural, la existencia de factores como la densidad del tejido social y la capacidad de iniciativa de los dirigentes sociales, la calidad de las instituciones educativas y gubernamentales, la existencia de espacios y canales adecuados para la participación social, la capacidad estratégica de las empresas locales, la confianza de la sociedad en sus líderes, instituciones, y empresas, así como la existencia de condiciones materiales y sociales para la inversión, (Vargas, 2006, p. 131).

Otras aportaciones a la teoría del desarrollo desde el enfoque alternativo lo representan los estructurados como respuesta a la preocupación por el uso indiscriminado de los recursos naturales que tuvo su impulso a partir del informe del Club de Roma en el año de 1972, denominado “Los límites del crecimiento”: En este informe elaborado por un grupo de científicos de los Estados Unidos, se manifiesta la posibilidad del agotamiento de los recursos y del medio ambiente al tomar en cuenta las tendencias sostenidas de su utilización, proponiendo un modelo teórico al que definen como crecimiento cero.( César y Arnaiz, 2002).

Posteriormente surge un nuevo informe denominado “Modelo Mundial Latinoamericano”, formulado por la Fundación Bariloche de Argentina por prestigiados científicos sociales quienes proponen un modelo alternativo de los países del Sur como respuesta a la visión malthusiana del Club de Roma, demostrando que al poner en el centro del desarrollo la eliminación del hambre en los pueblos y no el estilo consumista desmedido de los países centrales, los recursos naturales actuales podían sostener a una población con un tamaño de tres veces más a la existente al principio de los años setenta.

En esta misma línea de pensamiento teórico surge la visión del desarrollo sustentable que tiene como característica un enfoque sistémico al contemplar como parte del concepto de desarrollo los aspectos económicos, sociales y ambientales, probablemente el rasgo más distintivo en esta concepción del desarrollo es la solidaridad intergeneracional al plantearse en el informe Brundtland como elemento primordial la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades, los objetivos fundamentales definidos por esta corriente teórica se pueden señalar de la siguiente manera (Vargas, 2006):

• Satisfacer las necesidades humanas básicas.

• Lograr un crecimiento económico constante pero equilibrado, aprovechando, conservando y restaurando los recursos naturales.

• Acceso equitativo a los recursos.

• Reducir las tasas de crecimiento demográfico.

• Seleccionar opciones tecnológicas adecuadas.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que el concepto como se concibió originalmente cuenta con diversas limitaciones estableciéndose con un carácter eminentemente indicativo más que normativo, acusa problemas de indefiniciones conceptuales y ausencia de una teoría que soporte la aplicación de estos procesos, César y Arnaiz (2002) encuentran implícitamente categorías ahistóricas en dos de los conceptos claves involucrados, estos conceptos son: “la satisfacción de necesidades” que asume el carácter de fin u objeto de la propuesta y “nueva racionalidad ambiental”, que también tiene la doble condición de fin y medio de realización. Por otra parte, en el contexto de las relaciones de mercado dentro del capitalismo la principal limitación se encuentra en el consumo creciente e ilimitado, asimétrico e irracional que caracteriza a la actual sociedad, la naturaleza se comercializa y es difícil controlar los mercados de los recursos naturales para garantizar la satisfacción de las necesidades futuras.


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