Tesis doctorales de Ciencias Sociales


PERIODISMO AMBIENTAL Y ECOLOGISMO, TRATAMIENTO INFORMATIVO DEL VERTIDO DE AZNALCOLLAR EN EL PAÍS, EDICIÓN DE ANDALUCIA 1998-1999

Rogelio Fernández Reyes



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4.2.- Barómetro Ambiental de CEIA

Por su interés y por lo que nos puede aportar a nuestra investigación, a continuación recogemos información analizada por el Centro de Estudios de Información Ambiental de Barcelona. En los cuadros podemos apreciar que el vertido de Aznalcóllar fue la temática ambiental más destacable y que dicho suceso elevó considerablemente el espacio destinado a la información ambiental.

Análisis de los 9 meses del Barómetro Ambiental

A lo largo de 9 meses CEIA desarrolló un minucioso estudio sobre el tratamiento realizado por 10 diarios , 7 de ámbito general y 3 de ámbito económico, de la información de medio ambiente. El análisis de estos 9 meses proporcionó una serie de resultados, algunos de los cuales se muestran a continuación.

Evolución de la Presencia Ambiental: El porcentaje medio de información de medio ambiente acumulado a lo largo de nueve meses respecto al total de información publicada fue de:

2,3% +/- 0,7

Porcentaje medio de la Información de Medio Ambiente por cada uno de los diarios analizados

Evolución del Porcentaje de Medio Ambiente entre Octubre de 1997 y Junio de 1998

Las Temáticas Ambientales más presentes en los Medios de Comunicación estudiados

Evolución de la frecuencia de aparición por temáticas ambientales

Los 10 temas más tratados

Tres ideas básicas del Barómetro Ambiental

La evolución del porcentaje de información ambiental se representa en una recta que tiene una pendiente positiva, es decir, se ha apreciado un aumento del porcentaje de información de medio ambiente que aparece en los medios de comunicación.

Existe poca dispersión sobre el tipo de temas tratados, siendo los que aparecen más aquellos relacionados con el impacto y la contaminación.

La diferencia entre el número de artículos de cabecera y el número total acostumbra ser menor al principio y al final de una noticia.

4.3.- Relato de los hechos

La primera información con la que nos hemos encontrado referente a la contaminación del Guadiamar por las minas de Aznalcóllar data del 30 de julio de 1994. Está firmada por José María Montero y titulada “La Cepa denuncia la contaminación por metales pesados del Guadiamar” . En ella la confederación ecologista denunciaba que la empresa Foret, ubicada en el polo químico de Huelva, había vertido en las minas, ilegalmente, unas 300.000 toneladas al año de desechos, con un alto porcentaje de metales pesados como zinc, plomo y arsénico. Esto podría estar afectando, a través de la contaminación del río Guadiamar, principal aporte hídrico del Parque Nacional de Doñana, a cultivos y aves.

Como observaremos el suceso había sido predicho por distintos agentes. Ya en 1985, la CEPA había denunciado deficiencias en la construcción de la balsa . Igualmente, investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNAS), dependiente del CSIC, habían señalado en numerosos trabajos, publicados en los años 80 y 90, la existencia de significativos niveles de metales pesados en el cauce del Guadiamar (procedentes de las explotaciones mineras), y habían advertido del riesgo que suponía para el Parque Nacional de Doñana la existencia de una balsa de residuos, de tales dimensiones, en la cabecera del cauce que regaba las marismas del Guadalquivir:

“Incluso llegaron a sugerir, a las distintas administraciones responsables, la redacción de un plan de emergencia que contemplara esta posibilidad, de manera que, en caso de catástrofe, pudiera actuarse con celeridad, evitando que el vertido alcanzara el territorio más sensible (se habló, incluso, de algún sistema mecánico que permitiera <<taponar>> el cauce, aguas debajo de la balsa). Nadie tomó en consideración el aviso ni las sugerencias del IRNAS” .

Según recordará una información tras el vertido “la Cepa denunció en dos ocasiones, en 1994 y en 1996, filtraciones en la balsa de las minas”. También, el catedrático de Derecho Administrativo, Ramón Martín, en un artículo recordaba que “se viene denunciando la situación de peligro por esta causa (se refiere a vertidos) desde 1976, lo que reiteradamente ha conocido el Patronato del Parque, e incluso el juez”.

Es importante distinguir las denuncias referidas a las filtraciones de las referidas a la construcción de la balsa, ya que, posteriormente al vertido, habrá equívocos en cuanto a lo ya denunciado.

Como ya apuntábamos en el comienzo, el 20 de enero de 1996, la denuncia procede de un ex trabajador: “Una firma minera contamina dos ríos, según uno de sus ex directivos”. Como aviso de lo que habría de ocurrir, Manuel Aguilar, ex-jefe de la instalación de las minas de Aznalcóllar, propiedad de la multinacional sueca Boliden–Apirsa, reclama a la Junta de Andalucía “la inmediata” clausura del yacimiento “para evitar un desastre natural de consecuencias incalculables”. Denunciaba varios fallos en la construcción de la presa de lavado de los minerales y vertidos de residuos contaminantes (plomo, arsénico, zinc, mercurio, entre otros) a los ríos Agrio y Guadiamar, este último afluente que atraviesa el Parque Nacional de Doñana. De la construcción de la presa Aguilar destacaba:

“La presa de residuos no está construida con los materiales adecuados, sino con desechos que deberían haber sido arrojados al vertedero ”.

La Consejería de Medio Ambiente confirmó el vertido contaminante pero no atendió la petición de clausura del yacimiento por fallos en la construcción. Por su parte, Manuel Aguilar, ex-jefe de la instalación, es objeto de insultos, pintadas y pasquines por su denuncia . Quizás estos sucesos influyeron en la desaparición voluntaria por la que optó dicho ingeniero de minas cuando ocurrió el desastre ecológico.

A lo largo de 1996 otras dos informaciones aparecen en El País refiriéndose a las irregularidades de las minas de Aznalcóllar . Ambas tienen como protagonista al fiscal de medio ambiente andaluz, quien investiga vertidos y filtraciones de residuos a partir de una denuncia de la CEPA (Confederación Ecologista Pacifista Andaluza). De igual manera, no se atiende a los fallos en la construcción de la presa vaticinados por Manuel Aguilar.

A las 3.30 horas de la madrugada del día 25 de abril de 1998 se produce el desastre ecológico con la rotura del muro de contención de la balsa de estériles de la explotación minera de Aznalcóllar (Sevilla), propiedad de la empresa Boliden-Apirsa. La brecha abierta llegó a medir más de 50 metros, con un desplazamiento horizontal del muro de 60 m. Cinco millones de metros cúbicos de agua ácida cargada de metales pesados, en una ola de 500 metros, arrasó el cauce del río Guadiamar -principal aporte hidrológico de las marismas de Doñana-, aniquilando más de 4.600 hectáreas de cultivo y poniendo en grave situación el espacio protegido de Doñana, uno de los mayores emblemas naturales de Europa. Resultan afectados diez municipios de la cuenca, en la provincia de Sevilla: Aznalcóllar, Sanlúcar la Mayor, Olivares, Benacazón, Pilas, Huévar, Aznalcázar, Villamanrique de la Condesa, Villafranco del Guadalquivir y Puebla del Río.

Con respecto a la fauna y la flora, quedaron inundados todos los hábitats incluidos en el cauce fluvial, con una particular afección en la zona de Entremuros. En cuanto a la fauna piscícola, en los primeros días murió la totalidad en el río Guadiamar, retirándose carpas, albures, barbos, anguilas, ranas y cangrejos.

Las actividades desarrolladas en las zonas afectadas quedan prohibidas, procediéndose a la destrucción de las cosechas contaminadas. Se paraliza la actividad minera y se efectúa una regulación de empleo que afecta a más de 500 trabajadores de la mina. Igualmente se prohibe las actividades pesqueras a lo largo del Guadiamar y Brazo de la Torre, viéndose afectadas otros 100 vecinos dedicados a la captura del cangrejo rojo, camarones y angulas.

El 26 de abril de 1998, un día después de que José Borrell derrotara a Joaquín Almunia en las elecciones primarias, convocadas por los socialistas para designar al candidato a la presidencia del Gobierno español, la catástrofe de las minas de Aznalcóllar se abre paso en el diario El País ocupando, entre el texto y la foto, el mayor espacio de la portada. La rotura de la presa de mineral de Aznalcóllar, situada a 60 Kilómetros del Parque Nacional de Doñana, origina lo que ha sido evaluado como el mayor desastre ecológico de España. Su eco internacional se reflejó en los arranques informativos de la CNN.

El mismo 26 de abril, se destinan dos páginas en la sección de sociedad para cubrir la noticia. La desinformación general origina dicho día que en la portada se dé por hecho el desastre ecológico en Doñana: “La rotura de una presa con agua ácida causa un desastre ecológico en Doñana” ; y, en el titular del interior se cambie por “asedia Doñana”: “Una ola de agua contaminada asedia Doñana” . Como veremos, la confusión informativa fue una constante en los primeros días:

“Resulta muy curioso comprobar cómo muchas de las noticias sobre la catástrofe de Doñana no han sido realizadas por los expertos ambientales, sino por otros profesionales designados por los responsables de los informativos generales, procedentes de la sección de política o de nacional. Esta escasez de la oferta y esta separación de los temas del ámbito estrictamente ambiental, propicia un tratamiento que puede favorecer una cierta distorsión en lo que se comunica”

Sobre si la contaminación llegó o no a Doñana, en los días siguientes se originó una porfía: por un lado el Parque Natural Entorno de Doñana sufrió graves daños en los 20 kilómetros del cauce del Guadiamar; por otro lado, el Parque Nacional de Doñana dividió a los distintos agentes sociales sobre si se sobrepasaron o no sus límites.

El día 27, en la portada, aparece “La riada tóxica arrasa grandes extensiones del entorno de Doñana”. Como subtítulo: “Los diques protegieron el parque, pero se perdieron 5.000 hectáreas de cultivo”. Sobre el titular hemos de reparar que entorno está escrito con minúsculas, cuando se trata del Parque Natural Entorno de Doñana. Esta incorrección será una constante en estos días. Por otro lado, cuando en el subtítulo se afirma que “los diques protegieron al parque”, se refiere al Parque Nacional, porque, como ya hemos expuesto, el Parque Natural fue cruzado por la ola contaminada. Por lo tanto el término Parque es utilizado, de manera sesgada, para el Parque Nacional.

Las fuentes informativas son escasas, dispares y en ocasiones muy poco significativas, lo que generó mucha desinformación en los primeros días:

“Durante los primeros días casi nadie se atrevió a opinar sobre el suceso, amparándose en lo “inesperado” del mismo y en la “falta de datos fiables”. Al margen de las asociaciones ecologistas, que habían seguido el tema durante todos esos años, un puñado de científicos fueron los únicos que, desde el primer momento, se atrevieron a dar la cara en los medios de comunicación, tratando de explicar lo sucedido, aventurando repercusiones y soluciones, lamentando los hechos... Se arriesgaban a equivocarse, claro que sí,... no se cansaron de repetir que eran hipótesis, y que manejaban más incertidumbres que certezas, pero no rehusaron su papel como transmisores de conocimientos complejos a una sociedad que demandaba información fiable sobre un suceso de gran repercusión. Ellos fueron durante los primeros días, un oasis en medio del desierto porque, a efectos informativos, las distintas administraciones prefirieron malgastar los momentos iniciales en una sonora guerra a propósito de sus respectivas competencias y responsabilidades. Algo parecido a lo que ocurrió en 1986, cuando se produjo la masiva mortandad de aves en Doñana. Aquella lección parece que no sirvió de mucho...”

Según Montero, en ese desconcierto inicial importaba más el pulso político que el análisis técnico. La mayoría de los medios de comunicación tuvieron que improvisar “auténticas secciones de medio ambiente” para poder atender un suceso de tal magnitud:

“eran presa fácil de un buen número de “especialistas” de dudosa reputación profesional, simples agoreros o ecologistas de última hora. La demanda de información era muy elevada, la oferta de datos y opiniones fiables era, sin embargo, ridícula en comparación con la primera, y el nivel de “especialización ambiental” de que disponían la mayoría de los medios era, igualmente, ridículo. El cóctel perfecto para que, mientras los medios y sus periodistas “se ponían al día”, y las fuentes informativas más relevantes también se “organizaban”, aparecieran un buen número de noticias plagadas de errores, teñidas por el catrastrofismo o la superficialidad, o, sencillamente, falsas”.

Ese mismo desconcierto se mostraba en algunos titulares extranjeros: “Cosechas de tomates cubiertos por el lodo tóxico en Andalucía” (Agencia Reuter), “La basura (el lodo) amenaza la fauna española” (Daily Telegraf), “Aguas ácidas provocan una catástrofe ecológica en Andalucía” (Le Monde) .

Para atender la demanda informativa la Junta de Andalucía, como veremos poco más adelante, colocó un retén de guardia que suministraba información a diario y a distintas horas. Al pincipio a los medios locales, más tarde a los nacionales e internacionales. Se crearon subgrupos de especialistas y técnicos de la administración.

“En aquellos días –recuerda Rafael Camacho - preguntaban desde Francia, Alemania y Reino Unido qué pasaba en la Costa del Sol...”

El mismo día 27, un editorial titulado “¡Qué desastre!” analiza el vertido poniendo su atención en que la opinión pública conozca quién tiene las responsabilidades, “cuidadosamente dispersas entre organismo nacionales y autonómicos”. En esta ocasión, el diario estudiado se mantiene independiente.

Otras dos páginas, en este día, ampliarán la información del vertido. Esta, como en muchas otras ocasiones, se centrará sobre todo en las consecuencias naturales, hecho criticado por los agricultores y afectados de la zona.

A partir del 28 de abril, el caso aparecerá denominado como “el desastre de Doñana”. Los días anteriores se habla de la rotura de la presa, de riada tóxica o del vertido tóxico, pero en adelante aparecerán vinculados los vocablos desastre y Doñana . Ello originará las protestas de quienes se ven afectados por la mancha de la imagen de la palabra Doñana.

Dicho día 28, en la portada , se reflejan las acusaciones cruzadas entre la ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, y el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Las inculpaciones durarán varios días, hasta que, el día 1 de mayo , deciden colaborar aportando una “máxima cooperación”.

Otra incorrección en el titular de portada del jueves 30 de abril: “La empresa minera de Doñana duda si reconstruir o cambiar la presa de sitio” . Como hemos expuesto, Boliden tiene sus instalaciones en Aznalcóllar, muy lejos de Doñana. Por su parte, la empresa sueca actúa rápidamente y acepta las responsabilidades tal como lo muestra la portada del 2 de mayo : “La empresa minera pagará los daños de Doñana sin esperar una orden judicial”. Esta disposición convenció a la opinión pública y dejará de estar en el punto de mira.

Canal Sur, en exclusiva, emitió en 1996 el testimonio de un antiguo técnico de las minas que denunciaba las graves deficiencias que presentaba la balsa de las minas de Aznalcóllar. Describía lo que habría que ocurrir dos años después y a pocos metros donde se produciría la rotura.

José María Montero narra así la reacción de Boliden con la televisión andaluza:

“Apenas habían transcurrido 48 horas desde que se emitió la noticia cuando los máximos responsables de Boliden, llegados desde Suecia, convocaban una rueda de prensa en Sevilla. A su juicio, tanto la denuncia del antiguo empleado de las minas como las imágenes que mostraban las filtraciones formaban parte de una <<campaña de desprestigio>>. Incluso llegaron a acusar a Canal Sur TV (nada dijeron de El País, que también publicaron unas fotos elocuentes) de haber <<manipulado las imágenes>>, grabando <<residuos urbanos>> para hacerlos pasar por el <<supuesto vertido de la balsa de Aznalcóllar>>. Y a aquella rueda de prensa siguieron unos cuantos de días de presiones, más o menos veladas. Los portavoces de Boliden no se cansaron de recordarnos el impacto que tendría el cierre de las minas en el municipio de Aznalcóllar, y la responsabilidad que a Canal Sur TV le correspondería en el despido de cientos de trabajadores”.

A partir del 30 de abril, la consejería de Medio Ambiente, dentro del marco estratégico de intervención, y del programa de comunicación e información, comienza a transmitir, a nivel local, autonómico, nacional e internacional, información sobre la evolución de los acontecimientos: estado de la situación, ubicación geográfica del accidente, recomendaciones a la población, datos analíticos en aguas y sedimentos muestreados e incidencias en el medio natural. Estos datos son igualmente facilitados a través de internet , en una página web. Posteriormente la consejería desarrolló y editó, en soporte CD-ROM, una aplicación informática conteniendo información relativa a la cartografía de los terrenos afectados, situación de los trabajos de restauración realizados, legislación aplicable, resultados de los análisis y descripción del Corredor Verde.

Como ya hemos adelantado, el 1 de mayo es noticia la coordinación entre el Gobierno y la Junta de Andalucía: “Gobierno y Junta de Andalucía se coordinan tras cinco días de desastre en Doñana”. La intencionalidad del redactor queda patente.

Por otro lado, en estos días, la afluencia de artículos de opinión, cartas al director, opinión del lector y viñetas referidas al vertido muestran la preocupación de la opinión pública al respecto .

Con la puesta en marcha de la comisión de coordinación entre la administración del Estado y la Junta de Andalucía, se abordan las medidas de urgencia para minimizar los efectos de la catástrofe: a las medidas iniciales de contención de la riada tóxica y la salvaguardia de la salud de los habitantes de la zona, le sigue la decisión de retirar los lodos contaminantes tanto del cauce del río, como del resto de la zona afectada. Para ello se dividió el área afectada en tres zonas mientras se determinaba la responsabilidad jurídica. El sector más próximo a la mina, desde la balsa al puente de la Doblas, lo limpió Boliden; del cauce y las márgenes del Guadiamar desde el puente de Las Doblas hasta el límite de Entremuros se responsabilizó la Administración del Estado a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir; y el resto de los terrenos, en torno a un 73% de la superficie, la Junta de Andalucía.

Según los datos cartográficos del Instituto Tecnológico GeoMinero (ITGE), más de dos millones de metros cúbicos de lodos tóxicos estaban depositados sobre los cauces de los ríos Agrio y Guadiamar. A ello se le añaden otros cuatro millones de metros cúbicos de agua ácida retenida en la zona de Entremuros.

Hubo consenso en retirar el lodo antes del periodo de lluvias. En lo que no estaban todos de acuerdo es en la utilización de la maquinaria pesada. Según algunos estudios, la remoción de lodos no será completa. Quedará un porcentaje que el CSIC evalúa en un 10 %, y García Novo (catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla) en un 2%, sin retirar .

Llama la atención la entrevista publicada el 3 de mayo de dos páginas dedicadas a José Borrell como candidato a la presidencia del Gobierno. Dicha entrevista se realizó en el coto de Doñana. Las dos fotos que acompañan al texto (en una de ellas, la principal, aparece bastante contento) son con Doñana de fondo. Sin embargo no hay ninguna pregunta o referencia al vertido de las minas de Aznalcóllar. Además, en un editorial del 9 de mayo se recuerda que “la precariedad de la presa ya fue denunciada al anterior ministro de Obras Públicas, José Borrell”. Por lo tanto la omisión es evidente. Posiblemente se tratara de un requisito para la realización de la entrevista, siguiendo una estrategia política que el periodista, Juan G. Ibáñez, hubo de aceptar.

Lo que sí refleja la entrevista es que el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno estuvo en la Feria de Sevilla, celebrada en esta semana. El que altos representantes políticos y de la administración asistieran a la feria, fue objeto de críticas. En el proceso de investigación, una fuente fidedigna con alta responsabilidad en uno de los espacios protegidos de Doñana, confesaba la frivolidad con que representantes con peso iban por la mañana a ver cómo evolucionaba el vertido tóxico y las tardes las dedicaban a la feria.

Dos y tres domingos más tarde , los días 17 y 24 de mayo, el diario dedicará entrevistas a doble página a la ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, y al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, como una muestra más de lo importante que fue para la opinión pública el desgraciado evento.

El 4 de mayo y los siguientes días, la información comenzó a centrar la mirada en la retirada de lodos tóxicos . Por otro lado, la atención de las cartas al director, opinión del lector o del contestador automático se dirige hacia las responsabilidades , sobre todo políticas. Las peticiones de dimisión son constantes, incluso una de ellas es de Alfonso Guerra, que generará una reacción de rechazo en su mismo partido . A todo ello contestará el presidente de la Junta afirmando que no admitirá dimisiones. En estos primeros días, Doñana se convierte en un tema destacado en la agenda de los medios. Además del volumen de información y opinión aparecidos, queda reflejado en las secciones que aparece: un destacado en Televisión/Radio (2/5/98), en el Suplemento Ciberpaís (7/5/98), en columnas fijas...

Pocos días antes de que se cumpliera un mes del desagraciado evento, la administración autonómica propone una solución para paliar los efectos de la catástrofe: la compra de fincas para la regeneración del cauce hasta convertirlo en un corredor verde. Otros temas que siguen acaparando la atención son la búsqueda de las causas de la rotura y, sobre todo, la retirada de lodos. En cuanto a las causas de la rotura, las pesquisas de la Guardia Civil apuntan al principio a un movimiento de tierras no detectados por inclinómetros averiados .

Los ecologistas que más activos estuvieron, sobre todo en los dos primeros meses, fueron Cepa, Seo y Greenpeace . La Confederación Ecologista Pacifista Andaluza llevaba mucho tiempo detrás del tema, como ya hemos podido comprobar, y realizó un seguimiento con declaraciones; la Sociedad Española de Ornitología colaboró bastante en la recogida de peces y huevos y también participó en declaraciones sobre las consecuencias naturales que habría de tener el suceso ; Greenpeace hizo las declaraciones a través de ruedas de prensa y no actuaron de forma espectacular como en otras ocasiones. Según recuerda Ruiz de Larramendi, director del Parque Nacional de Doñana,

“Greenpeace tuvo un comportamiento más extraño con ruedas de prensa, análisis... esperaba que hicieran algo más llamativo como llevar lodos a Estocolmo...; y Adena tardó en reaccionar”.

Otro tema tratado a finales de mayo es el cambio de recorrido de la romería del Rocío , que genera otro tanto de informaciones y opiniones.

En el mes de junio se van asentando los temas tratados. Estos son: la retirada de lodos, la petición de responsabilidades y cuestionamientos de sistemas de control. Más tarde serán la depuración de aguas tóxicas y de nuevo la retirada de lodos lo que atraerá la atención de los medios. En los meses de julio y agosto se refleja la preocupación de que las aguas de otoño lleguen antes de que se retiren los lodos para evitar su entrada en el Parque Nacional.

En septiembre se originan dos confrontaciones: una entre el Gobierno Central, que quiere construir un muro de contención para impedir la entrada de los lodos tóxicos en el caso de que las fuertes lluvias desborden el río Guadiamar, y la Junta de Andalucía, que no se decide a su aprobación. Al final, José Luis Blanco, consejero de Medio Ambiente, da luz verde al proyecto.

La segunda tensión se producirá entre las distintas posturas sobre la reapertura de las minas de Aznalcóllar . Por un lado, Guillermo Gutiérrez, responsable de la Consejería de Trabajo e Industria, y José Luis Blanco, consejero de Medio Ambiente.

Entre los afectados están los municipios que han visto sus tierras enfangadas o aquellos que temen que los efectos de la contaminación influyan negativamente en sus economías. Todos ellos se unen en octubre para pedir ayudas para atender los efectos de la <<pucha>>, que es como llaman al lodo tóxico en el lugar. Este será otro de los asuntos más tratados en las semanas siguientes .

En los meses de noviembre y diciembre comienza a tener peso la controversia suscitada alrededor de la reapertura de las minas. A partir de enero será el tema principal, hasta que el 25 de marzo, la Junta andaluza “autoriza con condiciones la reapertura de la mina” y el 7 de abril “Boliden reanuda la actividad minera” .

Sobre la capacidad de convocatoria entre los ecologistas y los afectados, el periodista Joaquín Fernández recuerda:

“La supuestamente generalizada conciencia ecológica ha modificado comportamientos personales, políticos o empresariales, pero no aglutina voluntades de revuelta. Tras la catástrofe de las minas de Aznalcóllar, los ecologistas convocaron manifestaciones en Sanlúcar de Barrameda, Sevilla y Madrid. Entre las tres, no superaron en número a la que tuvo lugar en Aznalcóllar en defensa de los puestos de trabajo de los mineros. <<Medio ambiente sí, trabajo también>>, gritaban. Como si los ecologistas defendieran lo contrario”.(Fernández: 1999, 8)

Como solución del desastre ecológico se consolida un proyecto multidisciplinar denominado Corredor Verde del Guadiamar. Se trata de recuperar un flujo de especies y procesos ecológicos entre los ecosistemas de Sierra Morena y los del litoral de Doñana. Con ello, se perseguiría una de las demandas más importantes de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Renpa): constituir un sistema de áreas naturales comunicadas funcionalmente por corredores ecológicos.

Resumiendo, el proyecto del Corredor Verde del Guadiamar se articula en cuatro líneas de actuación: a) Diseño y desarrollo del Corredor fluvial del Guadiamar; b) Seguimiento, control y remediación de la contaminación de los segmentos fluviales afectados por el vertido minero; c) Restauración ecológica de los segmentos fluviales y llanura aluvial del río Guadiamar; d) Integración de los sistemas naturales y humanos de la cuenca del río Guadiamar.

Recordando aquel año desde el punto de vista profesional, Miguel Montaño, considera a Aznalcóllar como un hito dentro del periodismo ambiental:

“Supone la gran catástrofe que llama la atención internacional. Pero ha habido un olvido del proceso. Se ha contado el hecho, el acontecimiento, pero no se ha contado el proceso. En aquel momento se puso en marcha un gran despliegue científico-técnico y humano sin precedentes en la historia. Quizás no todos los medios se han hecho eco de lo que es ese esfuerzo. Por otro lado, se han hecho por primera vez los protocolos de actuación de una catástrofe de este tipo. Y eso es un dato positivo”.

El 25 de abril de 1999, un año después del vertido, el titular de un reportaje resume la situación: “La herida de Doñana sigue abierta”(Anexo IV, Documento 114).


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