Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LA HISTORIA FAMILIAR Y COMUNITARIA COMO VÍA PARA EL APRENDIZAJE DE LA HISTORIA NACIONAL Y DE LA VINCULACIÓN DEL ALUMNO DE SECUNDARIA BÁSICA CON SU CONTEXTO SOCIAL

José Ignacio Reyes González



 

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Ambiente histórico en que se desenvuelve la vida social cubana desde 1959

La Revolución Cubana, desde su comienzo se propuso no solo transformaciones de tipo política, sino que traía consigo una revolución en lo social, en especial en lo educacional y lo cultural. Para lograr la incorporación consciente y la participación cualitativa cada vez mayor del pueblo, se hizo necesario elevar el nivel cultural, lo que significaba una educación para todos y con todos.

La revolución educacional y cultural era la base para la interpretación y la comprensión de la vida social y toda la complejidad de elementos que intervienen. Todos eran protagonistas de la Revolución como alfabetizadores, maestros populares, médicos del servicio rural, fundadores de Granjas del Pueblo y cooperativas agropecuarias, obreros de sus nuevas fábricas, combatientes de Girón y de la lucha contra bandidos, movilizados durante la Crisis de Octubre, defensores de las fronteras, luchadores por la justicia en otras tierras hermanas, fundadores de los CDR y las milicias, la FMC, maestros en la ciudad y en lo más recóndito del campo cubano.

La historia se construía diariamente y en cada lugar del país; sus protagonistas: su propio pueblo. Lo histórico estaba en lo que se hacía por la consolidación de la Patria independiente, pero a su vez volviendo sobre nuestra historia pasada como medio de conectar las raíces con el presente.

El valor de rescatar el estudio de la historia nacional había sido sentenciado por F. Castro (1968), llamando a estudiar las raíces de nuestra historia como la base de la formación de la conciencia histórica. Ha sido F. Castro (1968, 1973, 1978, 1989, 1993, 1997) el que ha sistematizado sus ideas con relación al valor de recurrir a la historia como una manera de mantener la unidad de la nación, encontrar sus fuentes originales para no renunciar a su continuidad, aunque con la capacidad suficiente para adaptarnos a las nuevas circunstancias. F. Castro (1998).

La Revolución ha trabajado intensamente por rescatar la historia nacional y para ello se crearon instituciones históricas dedicadas a la investigación, archivos, museos, bibliotecas, que con un alto nivel científico han venido recopilando los hechos y fenómenos históricos. Junto a las anteriores acciones los medios de difusión masiva (TV, cine, radio, teatro, prensa) se han encargado de revelar, divulgar y elevar a un nivel cultural y artístico los valores históricos nacionales.

Mientras esto sucede a nivel social en la escuela se ha reforzado en las últimas currícula la recreación de lo histórico, al diseñarse un sistema de disciplinas históricas, incluyendo el estudio de la obra y el pensamiento martiano con la creación de las Aulas Martianas y la publicación de los cuadernos martianos.

Es indudable que se ha venido desarrollando un determinado nivel de pensamiento histórico colectivo en nuestro pueblo, que se concreta en las peculiaridades de las instituciones, los profesionales de la cultura y la educación, la comunidad, la familia, los ciudadanos comunes, con la heterogeneidad que esto supone, pero nutriéndose de los mismos resortes e impulsados por los mismos principios.

Sucede como afirma C. Vitier (l993: 9) “que nuestra identidad no ha de ser salvada como una prueba perdida, porque ella consiste en ser creada día a día”. Por eso para no perder los nexos indisolubles desde el presente con el pasado histórico y como base para la construcción del futuro, se necesita no perder los hilos que como un torrente pueden confluir en el proceso de formación ciudadana y la labor educativa de la escuela.

El estudio que se presenta en este epígrafe permite revelar la fuerza que ha tenido y tiene en Cuba la participación del pueblo en la construcción de su historia y la conciencia que ha ganado del propio papel protagónico. No obstante se pone de manifiesto la siguiente contradicción: ¿está siendo aprovechada en todas sus potencialidades esta peculiaridad en que se ha estado desenvolviendo la sociedad cubana en las últimas cuatro décadas caracterizada por un ambiente histórico, por el protagonismo de su población en la construcción de su país, por el modo en que lo investigan y lo divulgan las instituciones culturales, por lo que se enseña en los diferentes niveles de enseñanza?


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