Tesis doctorales de Ciencias Sociales

EL IMPACTO DE LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN EN LA INNOVACIÓN: UN ESTUDIO EN LAS PYME DEL SECTOR AGROALIMENTARIO DE CATALUÑA

Gerardo Arceo Moheno




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CAPÍTULO 1. MARCO GENERAL

1.1. PRESENTACIÓN

El entorno económico actual está caracterizado principalmente por una competencia global, rápidos desarrollos tecnológicos, ciclos de vida del producto cada vez más cortos, consumidores cada día más exigentes y cambios en las estructuras organizativas de las empresas. En este ámbito, la capacidad innovadora de la empresa se hace imprescindible.

Son muchos los estudios que versan en la búsqueda de las causas reales de la presencia de la innovación en las empresas, aunque el número de investigaciones se ve disminuido cuando son enfocadas en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas (PYME). La literatura marca factores y/o condiciones que se deben dar para que se propicie y fomente la innovación, entre los cuales se encuentran las prácticas de gestión del conocimiento (GC) y las tecnologías de información (TI), decidiéndose enfocar esta investigación en estos dos factores. La teoría muestra una clara relación entre la GC y la innovación (Nonaka y Takeuchi, 1995; Teece et al., 1997), así como la relación existente entre las TI y la innovación (Hammel, 1996).

La GC ha adquirido relevancia en los últimos años, cuando se ha observado que muchas empresas, sin tener abundancia de recursos materiales, obtienen mayores ventajas competitivas que otras que los poseen. Existen innumerables estudios que muestran que el conocimiento y su adecuada gestión tienen mucho que ver con la obtención de estas ventajas, entre las que se resalta, como se ha reiterado, la capacidad innovadora empresarial.

En este panorama, no se puede pasar por alto el rol que desempeñan las tecnologías de información (TI). Son muchos los investigadores que han estudiado las relaciones entre estas tecnologías y la GC, en menor número las que estudian las relaciones entre las TI y la innovación, y escasas aquellas que relacionan los tres conceptos.

En este capítulo se plantea la necesidad de realizar una investigación que relacione los tres conceptos ya mencionados (GC, TI e innovación) en el ámbito de las PYME, por lo que el primer punto que se aborda es, precisamente, la justificación de la investigación, para continuar con los objetivos y terminar con la estructura que se sigue a lo largo del estudio.

1.2. JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

Para sobrevivir en la economía global actual, las empresas deben tener la habilidad de innovar continuamente sus productos y procesos, ofreciendo un valor añadido que sea difícil de imitar por sus competidores. Esto exige una adecuada GC que permita explotar su capital intelectual en una red cada vez más compleja de relaciones intensivas de conocimiento dentro y fuera de las fronteras organizacionales (Corso et al., 2001).

La innovación constituye un proceso empresarial que ha suscitado tradicionalmente un elevado interés entre los investigadores; incluye un amplio repertorio de actividades que van desde pruebas de laboratorio hasta el lanzamiento comercial de un nuevo producto y que, en general, se caracterizan por desarrollar nuevos conocimientos tecnológicos y/o mejorar el uso o encontrar nuevas combinaciones de los conocimientos disponibles. La innovación tiene reconocidos efectos sobre la competitividad de las empresas y constituye un importante elemento a ser considerado en la formulación de la estrategia empresarial (Nieto, 2000).

Las gestiones de la innovación y del conocimiento se encuentran estrechamente relacionadas. El conocimiento constituye, sin duda, una entrada fundamental del proceso de innovación. Asimismo constituye una importante salida, ya que los resultados innovados (llámese producto, servicio o proceso) son aplicaciones de nuevos conocimientos o combinaciones nuevas de conocimientos ya existentes. Nonaka y Takeuchi (1995) consideran el proceso de innovación como un proceso de creación de conocimiento, cuyo ingrediente principal es el conocimiento disponible, el cual necesita ser capitalizado y transferido a aquellos trabajadores que participen en el proceso.

Dada la relevancia del conocimiento, es innegable el surgimiento de una notable inquietud en cuanto a su gestión en la empresa, basada principalmente en la consideración del conocimiento como el recurso principal de la empresa, aun más importante que el capital. Bueno (2000) define la GC como la función que planifica, coordina y controla los flujos de conocimientos que se producen en la empresa en relación con sus actividades y con entorno con el fin de crear competencias esenciales.

Es evidente el creciente atractivo de este tema, considerando la abundancia de trabajos publicados sobre la GC y sus efectos sobre la innovación empresarial en las revistas especializadas; sin embargo, habría que destacar que los estudios de corte teórico han sido más numerosos que los que apoyan sus argumentaciones con pruebas empíricas (Teece, 1998).

La tecnología se puede ver como un factor clave para fortalecer el campo de la GC (Davenport y Prusak, 2000), sin embargo, son pocas las investigaciones se han llevado a cabo sobre las TI como soporte para la GC, limitándose la mayoría de las que están publicadas, a dar recomendaciones para el éxito de la GC sin base empírica alguna (Davenport et al., 1998; Fahey y Prusak, 1998). No obstante, se destaca que el uso de redes –intranet e Internet- y otras herramientas como Product Data Management (PDM), Computer Aided Design (CAD) y prototipos virtuales, han redefinido los procesos de creación, apropiación y uso del conocimiento (Baba y Nobeoka, 1998; Thomke, 1998).

Gran parte del conocimiento puede ser codificado y transmitido a través de las TI. Este proceso dio lugar a que en su día se acuñara al término “sociedad de la información”. Pero el conocimiento tácito, aquel que no se puede codificar, también es importante. La expresión “sociedad del conocimiento” se usa con el fin de incluir este conocimiento tácito, considerado como aspecto clave del proceso de creación de conocimiento (Nonaka, 1994; Nonaka y Takeuchi, 1995).

Muchos investigadores creen que las inversiones en TI conforman la infraestructura apropiada para la GC en las organizaciones (Stewart, 1997; Bontis, 1998; Anderson et al., 2003; Youndt et al., 2004), por lo que las inversiones en hardware y software se han incrementado de manera asombrosa. Esta perspectiva está relacionada con la capacidad tecnológica de capturar datos, información y conocimiento que sobrepasa la capacidad humana de absorber y analizar éstos de una manera enfocada (Shenk, 1997). Asimismo, las TI pueden proveer accesos rápidos a las fuentes externas de conocimiento y facilitar el establecimiento de intensos canales de comunicación (Corso et al., 2001). Los progresos tecnológicos son cada vez mayores, por tanto, aquellos que tienen acceso a las tecnologías para detectar y gestionar las oportunidades que surgen en los mercados, tendrán la oportunidad de explotarlas y obtener ventajas competitivas distintivas.

Aunque las TI han recibido mucha publicidad en años recientes, la confusión en el campo relacionado con la GC aun persiste, propiciado en gran manera por el dilema de distinguir entre conocimiento e información (Malhotra, 2005). Newell at al. (2002) señalan que una razón clave en el fallo de las TI como soporte a la GC es el protagonismo que se da únicamente al conocimiento que puede hacerse explícito, sin considerar el tácito. Otra de las razones principales ha sido el proponer mucha de la tecnología existente como solución única para la GC, y aunque se reconoce que las tecnologías de GC incorporan características de las tecnologías tradicionales que tratan datos e información, también se debe reconocer que rebasan estas capacidades. Esta falsa idea, unida a la extensa cobertura literaria, hace suponer que el incremento de la inversión en las TI provocará mejoras en los rendimientos organizacionales. Sveiby (1997) reconoce que está confusión ha originado que muchas empresas obtengan resultados marginales, pese a inversiones millonarias, y Malhotra (2005) indica que muchos empresarios se hayan vuelto escépticos, escepticismo que provoca el cuestionamiento del grado de implicación tecnológica requerido para un exitoso programa de GC.

Por otra parte, es ampliamente reconocido el peso que las PYME tienen en la economía actual. En la Unión Europea habían, al inicio de esta década, casi 19 millones, representando un 99.8% del tejido empresarial de la misma UE (OECD, 2002)

Tradicionalmente, las PYME compiten sobre la base de eficiencia, flexibilidad y entrega de productos y servicios en mercados y con competidores locales, propiciando un ambiente relativamente estable. Sin embargo, esta calma se ve cada vez más amenazada con la irrupción de empresas de países con economías emergentes capaces de proporcionar lo mismo a bajos costes. Para sobrevivir en esta economía global, las PYME deberán ser lo suficientemente ágiles para mejorar sus productos y servicios ofreciendo a sus clientes valor añadido mediante la innovación. Esto debe implicar el desarrollo y explotación del capital intelectual a través de redes complejas tejidas dentro y fuera de las fronteras de la empresa.

En la economía actual, la gestión del valor obtenido por el conocimiento se considera como piedra angular en el desarrollo de ventajas competitivas sostenibles, las organizaciones intensivas en conocimiento contratan “mentes” en vez de “manos”, reconociendo la necesidad de utilizar y transmitir de manera eficiente este recurso intangible, por ende, cada vez es mayor la tendencia de tratar el conocimiento de manera sistemática.

Sin embargo, casi todas las investigaciones relacionadas con el tema se han llevado a cabo en grandes empresas (debido al hecho de que las grandes empresas poseen, generalmente, más activos intangibles y conocimiento para ser gestionado), prestando muy poca atención a las PYME (McAdam y Reid, 2001), no considerando las características específicas de este tipo de empresas que podrían afectar la GC (Wong, 2005). Pese a que Okunoye y Karsten (2002) puntualizan el papel de la GC en las organizaciones exitosas, no importando de su tamaño y localización geográfica, se hace hincapié que las PYME son más que “pequeñas grandes empresas” y poseen características propias que determinan la manera en que debe conducirse una adecuada GC en las mismas. Las prácticas de GC en pequeñas empresas, como muchos aspectos de gestión, no son simplemente una réplica a menor escala de lo experimentado en las grandes empresas.

Además, en las PYME, como en las grandes corporaciones, el personal necesita apropiarse y mantener actualizado el conocimiento, lo cual resalta Frey (2001) al señalar que cada vez es más importante para las pequeñas empresas gestionar su intelecto colectivo.

Adicionalmente, es ampliamente reconocido que el uso de las TI sufre un retraso sustancial dentro de las PYME. La literatura en la adopción e implementación de TI en la innovación de productos está casi basada en su totalidad en la evidencia de grandes empresas (Harvey, et al., 1992; Mechling et al., 1995; Lefebvre et al., 1996; Raymond et al., 1998). Los pocos estudios que hay al respecto en pequeñas empresas usualmente confinan el análisis a datos estadísticos concernientes al uso por las personas de los ordenadores, del e-mail y del acceso a Internet, confiriendo a la cultura empresarial el carácter causal del gap existente entre su importancia y la falta de uso.

Es relevante hacer notar que las pequeñas empresas no deben considerarse como menos importantes o de menor influencia que las grandes, aunque el título “pequeña” lleve estas connotaciones. Las pequeñas empresas tienen sus propias reglas de juego en la economía, y forman un complemento vital y necesario para las grandes empresas en la cadena de negocios. Por tanto, no solo las grandes empresas deben mejorarse mediante la GC en la búsqueda de la excelencia.

De acuerdo a lo anterior, se hace evidente la falta de estudios empíricos que relacionen, en conjunto, la GC a las prácticas innovadoras con el apoyo de las TI, acentuándose tal carencia en las PYME. Con este trabajo se pretende contribuir a esclarecer la relación entre la adopción de prácticas de GC y el desempeño innovador de la empresa, prestando especial atención al papel que juegan las TI en ambos y entre ambos procesos.


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