Tesis doctorales de Economía


LA TUTORÍA A ESTUDIANTES DE ECONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD DE SONORA

José Darío Arredondo López
 


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3.4 La tutoría en la Universidad de Sonora

En el estado de Sonora, la tutoría académica está siendo adoptada como un programa estratégico por las instituciones de educación superior.

La Universidad de Sonora, adopta el modelo planteado por ANUIES, de acuerdo al documento Programas Institucionales de Tutoría (Biblioteca de la Educación Superior, 2000).

La Universidad de Sonora, a partir del Plan de Desarrollo Institucional 2001-2005, contempla dentro de sus programas estratégicos el correspondiente a la tutoría. Para el Programa de Tutorías, señala como Objetivo General: “Elevar la calidad del proceso educativo a través de a atención personalizada de los problemas que influyen en el desempeño y rendimiento escolar del estudiante, con el fin de mejorar las condiciones de aprendizaje y desarrollo de valores, actitudes y hábitos que contribuyan a la integridad de su formación profesional y humana.” La rectoría adscribió el programa de tutorías a la Dirección de Servicios Estudiantiles (DISE), como prioritario entre los programas que esa dependencia tiene a su cargo. En ese carácter, la dirección general de la DISE, se encarga de la coordinación del Programa Institucional de Tutorías (PIT).

En el primer informe anual de rectoría, 2001-2002, aparece el primer reporte oficial de actividades preparatorias para la puesta en marcha del programa de tutorías en el ciclo escolar 2002-2003, entre ellas, la integración de una comisión coordinadora nombrada por el rector e integrada por representantes de cada una de las divisiones y de la DISE, la cual se encargó de la difusión del programa y a “definir aspectos relacionados con la capacitación de los tutores y la elaboración de un diagnóstico de necesidades de tutorías. Entre otras actividades se editaron tres números del Boletín de tutorías con un tiraje de tres mil ejemplares cada uno” (Informe anual 2001-2002).

El diagnóstico de necesidades de tutorías, se realizó mediante la aplicación de una encuesta “a una muestra representativa de 800 alumnos, con el propósito de conocer aspectos relacionados con su situación económica, condiciones de estudio, orientación profesional, expectativas educativas y ocupacionales y hábitos de estudio, entre otros” (Informe anual 2001-2002). No existe evidencia de que se haya tratado de indagar la opinión de los estudiantes acerca de un programa de apoyo a su desempeño, así como tampoco la hay sobre la opinión de los profesores y autoridades departamentales. En ese sentido, hablar de un “diagnóstico de necesidades de tutorías” despierta más dudas que certezas en esta etapa.

La capacitación de los profesores tuvo como primer evento un diplomado en tutorías, impartido por cinco instructores de ANUIES, con 120 horas de duración al cual asistieron 37 maestros de tiempo completo, designados por sus respectivas autoridades divisionales; también se llevó a cabo el primer curso-taller de formación de tutores, el cual duró 40 horas y estuvo a cargo de algunos de los profesores que cursaron el diplomado en tutorías. Cabe aclarar que dicho curso-taller sobre los fundamentos de la tutoría se ha convertido en un evento de capacitación anual, pero su duración se redujo a 20 horas. Los profesores que asisten a dicho curso se entienden capacitados para ejercer de tutores mediante la acreditación por parte de la DISE.

Durante junio de 2003, se ofrecieron dos cursos para acreditación de tutores así como siete cursos distintos a fin de que los tutores se inscriban en aquellos de su interés. Cabe aclarar que para la programación de los cursos no hubo ningún tipo de sondeo de opinión entre los docentes, sino que fue la DISE quien programó de acuerdo con sus posibilidades y relaciones con ANUIES y otros organismos.

En el segundo informe de la gestión rectoral, se advierte que la comisión coordinadora cambia de denominación y se convierte en Comisión de Seguimiento y Evaluación del Programa (en adelante Comisión de Seguimiento), y reporta que “...está trabajando una propuesta de formación de tutores, de tal manera que los profesores-tutores tengan la posibilidad de especializarse en temáticas específicas.” Otra actividad que emprende es “la formulación del reglamento de tutorías, y se espera que en el transcurso del año 2003, el proyecto se presente a la instancia correspondiente para su análisis y en su caso, aprobación” (Segundo Informe 2002-2003). Sobre este último aspecto, hasta agosto de 2007 no había sido posible la aprobación de dicha propuesta. Tampoco se puede hablar de que exista especialización de los tutores.

El programa avanzó en el diseño de un sistema web con información sobre los alumnos, conteniendo los resultados de la Encuesta de Primer Ingreso, del Examen de Conocimientos y Habilidades Básicos (EXCOHBA) que se realiza al ingreso de los estudiantes, e información general (nombre, teléfono, dirección, etc.), así como el Kárdex de los alumnos. Esta información sólo puede ser consultada por el tutor designado en cada caso, de manera que el responsable del programa o el coordinador divisional están ajenos a la información que les pudiera permitir conocer las características de los estudiantes participantes y, por ende, programar las actividades que permitan corregir las situaciones anómalas detectadas. En otras palabras, no es posible hacer un diagnóstico de necesidades de tutoría por parte de los directamente responsables de que el programa funcione en cada unidad académica. La información está centralizada en la DISE.

Además de la información anteriormente referida, el sistema informático sirve para el registro, la consulta y la edición de entrevistas, sean individuales o grupales, por parte del tutor correspondiente.

Es importante hacer notar que a partir de este informe, se incluyen actividades que la DISE emprende con la cobertura del programa, aunque no estén estrictamente ligadas a los supuestos de la tutorías: “Se impartieron 12 talleres, ocho con el tema de habilidades sociales, dos sobre resolución no violenta de conflictos y dos de autoestima en las tres unidades regionales, para el apoyo a procesos educativos durante el semestre 2002-2, con la participación de 235 estudiantes de las diferentes carreras de la Institución” (Segundo Informe, 2002-2003).

En el período 2004-1 se lleva a cabo el Primer Foro Interno de Tutorías, así como la participación en la organización del Primer Encuentro Nacional de Tutoría, llevado a cabo en Colima, en el mes de junio de ese año.

Respecto al primero de los eventos, fue organizado por la DISE y contó “con la participación de 58 ponencias de docentes de las tres unidades académicas regionales de la Universidad. En las ponencias se abordaron los temas: Detección de necesidades de tutoría, Logros y dificultades de la operación del Programa Institucional de Tutorías, así como Relación tutor-tutorado” (Informe 2003-2004).

En agosto de 2003, se crea el Módulo de Servicios Psicopedagógicos, que cuenta con dos áreas: Atención Psicológica y Atención Pedagógica. Respecto a la primera, se informa que cuenta con un psicólogo experimentado que ha atendido la consulta estudiantil, además “Se diseñaron doce trípticos con temas de salud mental, los cuales incluye una autoevaluación, lo que ha permitido que el estudiante identifique si presenta algún problema psicológico y si requiere de atención profesional” (Informe 2003-2004).

La capacidad de atención del módulo resultó insuficiente. La ausencia de un diagnóstico que permitiera proveer la respuesta institucional adecuada, pronto quedó evidenciada por la demanda del servicio, de tal suerte que, “Se realizó una campaña de difusión del Módulo de Servicios Psicopedagógicos en los diferentes departamentos de la Universidad, la cual se suspendió en virtud de la falta de capacidad para atender todas las solicitudes del servicio” (Informe 2003-2004).

Por lo que corresponde al Área de Atención Pedagógica se realizaron las siguientes acciones: “Durante el siguiente semestre se atendieron de manera individualizada 25 estudiantes que han sido canalizados por su tutor por presentar problemas, principalmente de reprobación. En estos casos, se brindó orientación sobre estrategias de aprendizaje y plan de vida y carrera.” Asimismo, el informe da cuenta de que “Se elaboraron y distribuyeron trípticos sobre hábitos de estudio” (Informe 2003-2004).

Por otra parte, se reporta que “La Comisión de Seguimiento y Evaluación concluyó el anteproyecto de Reglamento del Programa Institucional de Tutoría, para ser presentado ante las instancias correspondientes, para su discusión y, en su caso, aprobación” (Informe 2003-2004).

En el informe 2003-2004, se advierte que “Se revisó y adecuó el Sistema Informático de Tutorías, en coordinación con la Dirección de Informática.” y señala lo que parece ser un logro: “El Sistema Informático de Tutorías, permitió la generación de los reportes solicitados por el Programa de Estímulos al Desempeño Académico.”

Lo anterior perfila el sentido de la tutoría en el marco del sistema de puntos. La tutoría, informatizada, se convierte con fluidez en un programa que permite el acceso a puntajes que se convierten en dinero adicional para los profesores. Ser tutor (o más bien, estar acreditado como tal) es una actividad deseable para incrementar el ingreso personal.

Paralelo a esto, la DISE plantea un “Modelo curricular de capacitación de tutores”, consistente en una serie de cursos sin necesariamente obedecer a un orden secuencial determinado, sino más bien un conjunto de temas impartidos en un determinado período de tiempo: “A lo largo de estos cursos se ha brindado capacitación tanto en los aspectos fundamentales de la tutoría, como en áreas de mayor especificidad, tales como herramientas de la tutoría individual y grupal, características socio-psicológicas del adulto joven, desarrollo de la comprensión lectora, problemas psicológicos vinculados al rendimiento académico, entre otros temas de interés” (Informe 2003-2004). El tutor puede inscribirse en cualquiera de ellos sin importar el orden, ya que no existe seriación o un número de créditos que supongan la profundización o especialización del profesor en materia de tutoría. Por otra parte, la programación de los cursos y sus contenidos, dependen de la disponibilidad, no de una estructura curricular que los exija. Pudiera decirse que no existe propiamente un “modelo curricular de capacitación”.

Durante el ciclo escolar 2004-2005, la DISE elaboró y puso en marcha “una propuesta de Plan de Acción Tutorial, la cual fue acordada con los Coordinadores y Responsables del PIT” (Informe 2004-2005). Tal acuerdo simplemente subrayó el papel operativo de los coordinadores divisionales y los responsables de tutorías en los programas de licenciatura. Parte de las actividades asignadas por la DISE a las unidades académicas fueron las de difusión del PIT, proporcionando información a los estudiantes sobre las ventajas de contar con el apoyo de un tutor en el desarrollo de sus estudios, así como dar a conocer los servicios institucionales disponibles para los estudiantes.

Un aspecto digno de subrayarse, es el siguiente: “Se remarca también la importancia de participar en eventos y actividades extracurriculares, con el propósito de complementar su formación y atender aspectos que contribuyen a su formación integral, tal como lo plantea el nuevo modelo curricular” (Informe 2004-2005).

Al respecto, la institución emprende la tarea de reformar su modelo curricular, con el ánimo de cumplir las recomendaciones emanadas del Programa Nacional de Educación 2001-2006, en el sentido de dar flexibilidad al currículo, reducir las seriaciones de materias e incorporar temas tales como “Aprender a aprender”, “Ética y desarrollo profesional”, “Nuevas tecnologías de la información”, “Características de la sociedad actual”. También se convirtieron en obligatorias las actividades artísticas y deportivas, toda vez que tienen asignada una cierta cantidad de créditos en el plan de estudios. Asimismo la tendencia fue la de reducir el número de horas aula en los cursos, con el propósito de equilibrar la carga teórica y la práctica.

Lo que ocurrió fue una especie de reacomodo de materias y la incorporación de las recientemente creadas, pero sin modificar los aspectos centrales de la didáctica. Es decir, se reacomodaron los cursos sin variar la forma en que se imparten, con lo que tenemos una estructura que cambia porcentualmente los contenidos, pero que mantiene las mismas prácticas docentes.

En el mejor de los casos, mantener intacto el contenido de las materias básicas de la carrera, la forma de impartir los cursos, los recursos didácticos, el “nuevo modelo curricular” no cambia para mejorar el currículo, sino que le da nueva forma al mismo contenido. En el peor escenario, los cambios producidos para acatar el “nuevo modelo curricular”, terminan disminuyendo contenidos y los planes de estudio acaban por alterar severamente el perfil de egreso; la teoría es sacrificada en aras de una práctica dudosa en términos de la preparación de los estudiantes.

En el caso de Economía, se opta por cubrir las formalidades del cambio, pero se mantiene intacto el contenido de las materias fundamentales de la carrera, y ello se explica de la siguiente manera: había que defender la carrera pensando en el perfil de egreso, contra lo que fue una imposición que se juzgó antiacadémica por parte de la administración universitaria. Los docentes de Economía no fueron consultados acerca del sentido que deberían tener los cambios. Se decretaron y ya.

El Plan de estudios 2004-1 de la licenciatura en Economía, resulta ser el primero en el que se hacen cambios formales sin consultar previamente a los directamente interesados: profesores, estudiantes, empleadores. En este caso las autoridades departamentales fueron urgidas a asumir el “Nuevo modelo curricular”. En las anteriores reformas al plan de estudios de Economía, se había tenido una intensa participación, discusiones largas y profundas acerca del tipo de cambio, del cómo y el para qué de la reforma. Aquí se inaugura la preeminencia del criterio de la administración sobre la academia. Pero, había que cumplir las adecuaciones que la SEP juzgó pertinentes para la educación superior, de cara al siglo XXI. La autonomía universitaria adquiere un nuevo significado frente a los apoyos presupuestales que el PNE promete.

En este contexto, la tutoría universitaria también parece adecuarse al nuevo modelo, guardando las formas enunciativas de la nueva relación, pero, continúa sin tener que ver propiamente con el currículo.

La DISE pide a los coordinadores y responsables del PIT por primera vez un informe anual, correspondiente a 2004, a fin de concentrar la información de las actividades de los profesores de tiempo completo acreditados como tutores. Contempla: “estatus de los tutores dentro del programa como activos o inactivos; total de tutorados por tutor; número de entrevistas realizadas por cada tutor durante el período mencionado y su clasificación en sesiones individuales o grupales; así como, los cursos de tutoría acreditados por los maestros.” La DISE puntualiza que: “En este reporte también se identifican los principales temas abordados por los tutores por tipo de sesión (inicial, individual o grupal), los motivos de entrevista más frecuentes, las canalizaciones más comunes y los motivos de desempeño académico mayormente señalados por los estudiantes a partir de sus calificaciones parciales” (Informe 2004-2005).

Resulta útil aclarar al lector que los datos solicitados por la DISE en el informe de referencia, son los que centraliza la propia dependencia solicitante, ya que el sistema informático la provee de esa información. Lo anterior sirve para mantener ocupados a los tutores, los responsables y los coordinadores divisionales, con el argumento de que “así se comprometen con el programa”, según expresó la titular de la DISE al investigador.

En el Informe 2004-2005, una vez más, aparece el siguiente reporte: “Por su parte, la Comisión de Seguimiento y Evaluación del PIT concluyó la propuesta de reglamento General de Tutorías, y será sometida en breve a la evaluación de las diferentes instancias involucradas para su aprobación por parte de los órganos competentes.”

En relación con el reglamento, sigue un párrafo que resulta inquietante: “En este documento se reconoce a la tutoría como una responsabilidad institucional de la Universidad de Sonora, para lo cual el programa realizará funciones operativas, de seguimiento y evaluación, de apoyo especializado, de investigación, desarrollo y capacitación.” Lo anterior genera una cierta ambigüedad en cuanto al supuesto de que el reglamento detalla y pormenoriza una ley, o si se quiere una norma de carácter obligatorio, no existiendo en este caso alguna de la cual se pudiera derivar este ordenamiento. Baste recordar que fue en el Plan de Desarrollo Institucional 2001-2005, donde aparece por primera vez la tutoría como programa estratégico de la Universidad. Fue la administración central universitaria la que dio vida a la tutoría, siguiendo la recomendación del PNE vigente.

Al respecto, el programa de tutorías ha funcionado desde sus inicios bajo la guía de un documento conteniendo los lineamientos generales de su operación, que está disponible en línea, en la dirección: www.dise.uson.mx/images/new/lineamientos%20PIT-2.doc, además de otro documento guía también en línea, referido a la justificación y explicación del modelo de tutoría que adopta la institución, disponible en la dirección electrónica www.dise.uson.mx/images/new/TUTORIAS-Prolust.doc (27/11/2006).

Asimismo, en el período de referencia, se informa que “la Comisión revisó y reformuló los criterios de evaluación en el rubro de tutorías del Programa de Estímulos al Desempeño Docente del Personal Académico” (Informe 2004-2005), lo que significa que se revisaron los puntajes asignados tanto a coordinadores, responsables y tutores por las actividades realizadas en el ejercicio de la tutoría. El Programa de Estímulos al Desempeño Docente es conocido coloquialmente por los académicos como “tortibeca”, lo que significa un sobresueldo que depende del número de puntos acumulados y que va de uno a siete salarios mínimos adicionales al sueldo normal. Como es de suponer, la tortibeca resulta ser un aliciente para que los maestros busquen ser tutores o, más apropiadamente, estar acreditados como tales y tener alumnos asignados.

La administración universitaria, en este nuevo período de la gestión, se propuso lograr la consolidación del programa de tutorías y así lo expresa el objetivo general de dicho programa en el Plan de Desarrollo Institucional 2005-2009: “Consolidar el Programa Institucional de Tutorías, con el fin de coadyuvar en la mejora continua de la calidad del proceso educativo, a través de la atención personalizada de los problemas que afectan el desempeño y rendimiento escolar del estudiante.”

Dentro de las metas para el período 2006-2009, se encuentran: “3. Establecer la regulación de la tutoría incluyendo manuales de procedimientos.” Asimismo,

“4. Ampliar y mejorar el Sistema Informático de Tutorías a fin de facilitar la actividad tutorial.” Aquí encontramos una reiteración de propósitos que permite suponer cierto grado de incapacidad para el logro de lo formulado. La academia y la administración parecieran profundizar un desencuentro, a estas alturas evidente.

Mientras que el modelo de tutoría adoptado muestra signos de agotamiento, en cambio, la DISE gana espacios antes reservados a la actividad académica. Mientras que nuevamente da cuenta de la “creación del Módulo de Servicios Psicopedagógicos”, anuncia una ampliación de su espacio físico, ubicado en lo que fueron las instalaciones iniciales de la Escuela de Medicina, “Las instalaciones cuentan con cubículos para atención individual, una sala de relajación que atiende a tres jóvenes diariamente y en quienes se atiende el proceso de manera física y mental” y además, “se tiene un Área de Atención Grupal, donde se dan alrededor de 30 talleres por semestre, con temas como depresión, ansiedad, desarrollo humano, autocontrol y fármaco-dependencia, entre otros.”

Cabe señalar que para el año 2007, la DISE tiene nuevas instalaciones. Se construyó un amplio y moderno edificio circular de dos plantas, con un amplio mezanine central, dotado con mobiliario y equipo de primer nivel difícilmente discernible como propio de instalaciones universitarias para uso académico, en el que concentra sus actividades. Ahí se produjeron, “nueve pláticas sobre Salud Mental y Desarrollo Humano sobre los siguientes temas: Estrés, Ansiedad, Depresión, Alcoholismo, Optimismo, Transición y Cambio, Disolución de Barreras, Crecer y Envejecer e Ira.” Asimismo, “Se elaboraron temas en relación con el Desarrollo Humano: Compañerismo, Envidia, Mentira, Familia y Paz.” (Informe 2005-2006)

Entre otras actividades reportadas, las de difusión siguieron en forma de trípticos con información sobre salud mental, así como la existencia de un servicio de Orientación Vocacional donde se presentan al estudiante “perfiles profesionales con finalidad de mejorar y avanzar en su proyecto académico.” En este último caso, salta la pregunta de la utilidad de un servicio de orientación vocacional que se ofrece a personas que ya eligieron y están estudiando una carrera, considerando que la Institución universitaria no cuenta con niveles previos al de licenciatura (Informe 2005-2006).

Por otra parte, en el año 2006, se realiza el Primer Encuentro de Tutoría Región Noroeste de ANUIES, teniendo por sede la Universidad de Sonora, en el que participaron académicos de 24 instituciones, de Sinaloa, Chihuahua, Baja California y Baja California Sur, y el estado anfitrión, Sonora. Este acontecimiento da cuenta de la capacidad de gestión de la administración, que es capaz de organizar eventos de por sí importantes, haciendo que sea inevitable la paradoja de que el cuidado en las relaciones hacia el exterior esté ausente en su interior.

En otro asunto, llama la atención que dentro del rubro de tutoría, se reporten actividades de índole distinta a los aspectos sustantivos del programa, como son las convocatorias de la modalidad transitoria de titulación por Experiencia Profesional, así como la aplicación de exámenes generales de egreso aplicados por CENEVAL; también llama la atención que la DISE se adjudique las pláticas sobre las opciones de titulación como una forma de promover la titulación. Sobre este último particular, el comentario consiste en que dichas actividades son propias de los coordinadores de los programas de licenciatura, conocedores desde luego del Reglamento Escolar así como de las modalidades de titulación apropiadas para cada caso.

De acuerdo con los propósitos del Plan de Desarrollo Institucional, se emprende la tarea de dar un marco normativo a la tutoría. Los atisbos del 2005, el reinicio del 2006 y la incertidumbre del 2007, tienen como puntos nodales una serie de eventos que se pueden resumir de la siguiente manera: Se realiza una serie de reuniones por parte de la DISE con los integrantes de la Comisión de Seguimiento y los coordinadores divisionales, donde éstos últimos tienen el trabajo de seguir la pauta trazada por la DISE respecto al qué hacer. En ningún momento se realiza una consulta a los profesores y estudiantes y en ningún caso se abren espacios de discusión acerca del programa de tutorías.

Las reuniones de trabajo llegan a tener escenarios fuera del campus: en dos ocasiones la reunión se celebra fuera de la ciudad, en ambos casos en centros turísticos de la entidad. El trabajo sigue la pauta de los planteamientos de la DISE, que mantiene su postura de autoridad a pesar de que la sospecha del fracaso de la tutoría acumula evidencias y alcanza niveles de certidumbre.

El trabajo realizado a fin de cumplir el objetivo de la administración, consiste en la formulación del proyecto de reglamento, la elaboración de un “Plan de Desarrollo Institucional de Tutorías”, una propuesta de innovación del PIT varias veces reformulada, a aplicarse selectivamente, a modo de prueba piloto a partir de agosto de 2007.

Resulta interesante comentar en este espacio que la DISE termina por declarar, al interior de su estructuras organizativas, la necesidad de reformar el modelo de tutoría universitario que se encargó de instrumentar, controlar, evaluar; y ahora, innovar. En las reuniones con la Comisión de Seguimiento y con los coordinadores se plantea la interrogante de “¿cómo hacer que funcione el programa?” Pero dicha realidad no ha servido para “bajar” al terreno de lucha cotidiana de los profesores y plantear francamente los problemas del programa, y asumir una posición autocrítica de cara a los docentes, en espera de un acuerdo real que permita hacer compromisos donde participen todos.

La reforma al programa, que se pretende aplicar de manera selectiva, como prueba piloto, a partir de agosto de 2007, carece de lo mismo que la inicial: participación colegiada de los directamente involucrados. Lamentablemente, la innovación sigue siendo vertical, acordada por un pequeño grupo de universitarios, seguramente comprometidos con la institución, pero alejados, para el caso que nos ocupa, de la vida académica real de su universidad, en buena medida por entrar en la dinámica de asumir compromisos que son de la administración.


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