Tesis doctorales de Economía


USOS, CONSUMOS Y ATRIBUTOS QUE LOS JÓVENES GUANAJUATENSES OTORGAN A LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN

Jorge Alfredo Blanco Sánchez


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Sociedad de la información

La sociedad de la Información es un término desarrollado a partir de la globalización y la modernidad. En cierto sentido es el resultado del desarrollo de las “TIC” para el intercambio de mensajes a través de medios electrónicos, los cuales permiten que las sociedades tengan nuevas herramientas de expresión. Pero también es el resultado de una nueva forma de producir capital que las economías de los países centrales han promocionado para el consumo de tecnologías de vanguardia que aceleran ciertos procesos productivos, de almacenamiento, distribución y administración (Becerra, 2003, p. 21)

Los investigadores están de acuerdo en afirmar que nunca, como hasta ahora, había estado la sociedad en su conjunto tan articulada en torno a la actividad tecnológica, y nunca la tecnología había tenido tan fuertes repercusiones sobre la estructura social, económica, y en especial, sobre la estructura cultural de una sociedad. Los orígenes de la Sociedad de la Información (SI) se encuentran ligados con el desarrollo de la humanidad y por tanto puede pensarse que se articula como tal o se sobrepone a partir de un modelo anterior existente, pero desgastado u obsoleto. El modelo anterior al que se hace referencia es el denominado “Estado Benefactor” o de bienestar , donde los gobiernos compartían la función de ser juez y parte en la producción de la riqueza de una nación. En algunos casos los gobiernos administraban la riqueza energética, en otros los medios de comunicación estaban en manos del Estado, en otros casos estaban detrás de monopolios u oligopolios estratégicos. Sea cual fuere la cuestión, la situación reinante se encontraba, en la mejor de las situaciones, en el modelo industrial tradicional. Es decir, la producción estandarizada y masificada era para ese entonces la mejor manera de producir riqueza y la mejor opción de controlar la fuerza laboral tanto por la maquinaria utilizada como por la forma de organizar a los trabajadores.

Ante este panorama de industrialización, que para Javier Echeverría (1998, pp. 8-11) sería el segundo entorno, o sea, la creación de la ciudad y la zona urbana en el cual los hombres viven alrededor o en las cercanías de las fuentes de trabajo como las fábricas; surge el proyecto de Sociedad de la Información en tanto posibilidad de desarrollo, al proponer en primera instancia digitalizar toda fuente de información, para procesarla, almacenarla y distribuirla por diferentes medios. La combinación de textos, imágenes y sonido puestos conjuntamente en un soporte tecnológico, más la interconexión planetaria en redes informacionales fueron los escenarios detonadores de nuevas esperanzas de desarrollo mundial. Este gran salto, modificó completamente la estructura laboral por la propuesta de un nuevo modo de desarrollo y un nuevo modelo de producción, pero no sólo eso, también la vida familiar se encontró con este nuevo entorno. En principio se le adjudica a la forma de producción, pero hay que tomar en cuenta que la forma de vivir también fue modificada, no por gusto, sino como efectos o secuelas de una nueva forma de organizar el trabajo.

Por tanto, es importante remarcar que la sociedad de la información se considera un nuevo modo de desarrollo. No se puede dejar de diferenciar hasta este momento, la dicotomía de la SI como una concepción debatible. Ya que por un lado, el surgimiento de las TIC revolucionó el modelo de producción y la manera de mirar la economía; y por el otro la SI se vislumbra como un modelo de desarrollo para la población. Es decir, como el modo de proporcionar bienestar a la sociedad. Este nuevo modelo informacional propuso modificaciones interesantes, nunca antes puestas en práctica. Por ejemplo la información se convirtió en la materia prima, en el insumo primordial para los procesos productivos; otro elemento a destacar fueron los costos de producción y procesamiento de información, ya que se volvieron considerablemente menores que en el modelo anterior; y el más notorio de todos fue que con el nuevo modelo se incrementaron sustancialmente las capacidades de producir, procesar, almacenar y enviar información a cualquier parte del planeta.

Pero entonces, siguiendo con el planteamiento de Becerra (2003, pp. 19-21), el verdadero problema a partir de este contexto es por un lado, la disponibilidad de acceso y uso que la sociedad mantiene a partir de las TIC, junto con la habilidad de codificación y decodificación de la basta información que fluye a través de las redes informáticas, para alcanzar un desarrollo tanto económico, productivo, como social y cultural. Y por el otro, las necesidades reales de una SI que busca una nueva forma de propiciar beneficio social en base a la calidad de las relaciones humanas, la igualdad y la equidad democrática entre sus miembros, mediante el uso y consumo de las herramientas tecnológicas manipuladas por el hombre a partir de una racionalidad de recursos disponibles dentro del marco de la misma cantidad de oportunidades culturales y sociales propios para una comunidad específica. Para hacer más claro en este planteamiento, vale la pena diferenciar entre la propuesta teórica instrumentalista desarrollada en la construcción de la “Supercarretera de la Información”, de las redes informáticas, en los procesos de digitalización, organización y control del flujo de la información, en los artefactos que promueven una producción más globalizada y por tanto generadora de riqueza por la eficiencia y la eficacia en los flujos info-comunicacionales. Apoyada fundamentalmente por los Estados Unidos al tratar de interconectar a todo el planeta en un mismo sistema informático.

Por el otro, la teoría crítica, constructivista, donde las TIC son valiosas a partir de los usos que la sociedad hace de ella. No sólo por la cantidad de información que fluye dentro de la red, tampoco por la cantidad de herramientas tecnológicas disponibles, sino por la generación de conocimiento útil, de carácter simbólico que convergen en un proyecto social y cultural propio de las comunidades que buscan un nuevo modo de desarrollo humanístico, tendiente a considerar la cultura como un valor preponderante en la comunicación humana. Tanto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 1997 como la Comisión Europea (CE) en 1998 declaran las implicaciones de este nuevo modelo tecnológico, pero solamente desde la perspectiva positivista (instrumentalista) y señalan que desde el marco económico la SI permite expandir el libre mercado, realizar un salto en la productividad, incrementar la riqueza en la industria tecnológica.

En el aspecto social, el mismo documento, indica que la SI permite un acceso más directo a las fuentes de conocimiento, implica un mejor aprovechamiento del tiempo productivo y mejora la calidad de vida de los individuos. Aunque no queda muy claro el cómo se podría dar esa calidad de vida para los usuarios. En la actualidad se puede constatar que esas declaraciones se quedaron en buenas intenciones, en una simple propuesta, ya que en el presente son fácilmente refutables. Principalmente por el simple hecho de tener a disposición las nuevas tecnologías, no se ha generado un incremento en la calidad de vida de los habitantes en las sociedades occidentales. O por lo pronto no es palpable ni mesurable en este momento temprano de estudio. Por el contrario, se propició un mayor consumo de productos y servicios tecnológicos, un incremento en el control del capital por empresas privadas y una falta de mano de obra calificada, hasta el día de hoy, no capacitada en su totalidad para desempeñar las nuevas labores informáticas.

Castells (1995), Mosco (1994), Dieterich (2000) entre otros, indicaron oportunamente de los impactos que producirían los modelos informáticos, y aunque la lista es extensa, solamente se mencionan algunas de las más relevantes para el presente estudio: Una de las novedades más notables para finales del siglo XX y principios del XXI, fue garantizar la conexión mundial en redes o autopistas de la información, cuya aplicación prioritaria consistió en transmitir de manera segura los flujos de datos financieros para la construcción de mercados de capitales mundiales. Esto implicaba garantizar a las grandes empresas e instituciones gubernamentales y no gubernamentales su oportuno funcionamiento, pero no necesariamente ofrecer conectividad a el grueso de la población, dado el nivel de inversión necesaria, el asunto quedó en la posibilidad económica y estratégica de cada país. Favoreciendo por tal motivo a los países centrales o desarrollados.

Otro rasgo importante fue impulsar la privatización de las empresas encaminadas a desarrollar alguna actividad relacionada con las tecnologías de la información y la comunicación con exención de impuestos o tasas preferenciales de financiamiento para su rápido crecimiento y en algunos países se garantizó el régimen monopólico por cierto periodo de tiempo para amortizar su inversión. Si se analiza a la sociedad de la información, desde un punto de vista instrumentalista, es notoria la potencialidad productiva, económica, de las actividades informáticas, desarrolladas a partir de los cambios tecnológicos, pero si lo observamos desde una perspectiva constructivista, nos damos cuenta que la SI en términos generales tiende a partirse entre una minoría de actores tecnologizados y una gran mayoría de excluidos, no tecnologizados, despojados y marginados del mercado productivo y sin suficientes opciones para consumir la tecnología nueva.

Más allá de la retórica del supuesto bienestar por la llegada de la nueva era tecnológica, debería estar el de la prosperidad social, la cual obligaría a los gobiernos y empresas privadas interesadas en el desarrollo tecnológico a satisfacer las necesidades urgentes de la sociedad, como son educación, salud y alimentación. De hecho la democratización de los medios informáticos o la horizontalidad asumida por el Internet, no son notorios en el análisis de igualdad de oportunidades para los ciudadanos comunes y corrientes en esta sociedad informática. La misma Comisión Europea, en un documento llamado el Libro Verde subraya que el gran reto:

“...consiste en asegurar que la Sociedad de la Información se convierta en un medio para crear una sociedad más inclusiva. La Sociedad de la Información debería ser una sociedad para las personas y por las personas para revelar el poder de la información y no para crear desigualdades entre “ricos” en información y los “pobres” en información” (Comisión Europea, 1996, p. 6)

Las razones fundamentales por las cuales se hace tanto énfasis en el aspecto social de la implantación de las TIC obedece en síntesis a tres factores determinantes: El primero y ya mencionado es que la información se convierte en un insumo fundamental, movilizador de nuevos procesos productivos. Por eso tanta insistencia en digitalizar cualquier dato o proceso relevante. El segundo factor está contextualizado por la economía, al señalar que los costos de producción son inferiores por la manipulación eficiente de la información digitalizada, además de que aumenta la capacidad de producción, procesamiento, almacenaje y distribución gracias a los sistemas computarizados y a las redes de conexiones mundiales. En este ámbito quedan implícitos los aspectos de la inmediatez, la velocidad de procesamiento, la comunicación en línea y los portales donde a cualquier hora y en cualquier momento se pueden solicitar servicios y mercancías.

El tercer factor, el más importante para el presente estudio y el que tiene mayores problemas para ponerse en práctica, se refiere al acceso social que las tecnologías permiten, la habilidad necesaria de parte de los usuarios para interpretar a los artefactos tecnológicos y su concepción implícita de uso. En otras palabras, se hace énfasis en la conceptualización que la propia sociedad debe de aceptar como tal, a partir de las tecnologías disponibles para su uso y consumo y los requerimientos que la propia tecnología establece como protocolo de trabajo. Castells (2000, p. 31) hace referencia a la interacción dialéctica que se establece entre la tecnología y la sociedad, tratando de encontrar puntos de convergencia propios y mediadores al grado de indicar que la tecnología no determina a la sociedad sino que la “plasma” y por su lado la propia sociedad tampoco determina la innovación tecnológica sino que la utiliza.

Este tratar de establecer un encuentro dependiente entre tecnología y sociedad es por parte de la segunda el inicio de la sociedad de la información como organización creada a partir de la dualidad antes mencionada para abrir la posibilidad de que la SI sea el escudo que permita sofocar el desarrollo tecnológico incontrolable (concepción fatalista), tratando de frenar aquellos aspectos no beneficiosos para la comunidad que se apropia o se sirve de dicha tecnología informacional. Este escudo protector, nos permite recordar que la teoría sustantiva del determinismo tecnológico se encuentra presente en todo el desarrollo innovador de las TIC, ya que los investigadores y pensadores de la evolución tecnológica lo tienen en mente al tratar de limitar la autonomía de la tecnología dentro de la sociedad, por tal motivo como respuesta al impacto, surge el escudo protector como una forma de repeler la influencia de una fuerza desmedida, no controlable por el hombre y expuesto él mismo a su influjo.

De esta manera, el escudo (SI) se construye como respuesta a la fuerza incontrolable de la tecnología, no como un medio manipulador, sino como un medio protector de esa fuerza negativa que perjudica la estabilidad del ser humano. Por tal motivo se puede afirmar que la sociedad de la información es consecuencia, no es el origen de las tecnologías de la información y la comunicación, sino el resultado de las mismas. Si esto fuera cierto, la relación entre TIC y SI quedaría en un plano lineal de dependencia entre TIC y SI. Asunto que se considera distorsionado, porque la propuesta se concentra en establecer una interdependencia entre tecnología y sociedad en términos generales, pero en casos específicos las fuerzas influyentes tecnológicas son superiores a las mediaciones que los usuarios aplican a la propia herramienta tecnológica. En otros casos las modificaciones tecnológicas son notorias por la forma en que la sociedad ha alterado y adaptado los artefactos y sus procesos.

En este sentido, no existe una relación de beneficio directo entre la tecnología y el desarrollo social y cultural estandarizada, igualitaria y homogénea para los ciudadanos. No sólo con referencia a personas del mismo país o de la misma región. La idea se encamina más que nada a establecer mecanismos que permitan evaluar los beneficios tecnológicos palpables en función de los factores sociales y culturales específicos en una cierta comunidad. Ya se había mencionado que el término sociedad de la información era polisémico y por tanto abierto a múltiples interpretaciones. Uno de ellos se refiere a que la propia SI se encuentra en proceso de formación, recientemente iniciado y en constante descubrimiento de sus fronteras. Se han esbozado algunas ideas de sus consecuencias, también se le ha tratado de definir y delimitar, pero hasta el momento sin gran certeza.

Existe una gama variada de términos que se agregan a la SI, como por ejemplo, Sociedad Postindustrial y que en algunos casos se consideran como posibles interpretaciones o enfoques del mismo fenómeno, tales son los casos de Sociedad del Conocimiento, Economía del Conocimiento, Sociedad Red, Brecha Digital, TIC, Telépolis o Tercer Entorno. La Sociedad del Conocimiento (Valenti: 2002, pp. 2-6) abre la posibilidad de encontrar una postura de desarrollo con tendencias tanto humanísticas como tecnológicas ya que propone vislumbrar al proceso informático, no sólo como una simple transferencia de datos, sino como la posibilidad de transferir y convertir esos datos valiosos en conocimiento útil, productivo, con valor económico y social, dándole a la sociedad un desarrollo incluyente. Este postulado parte del principio que la información produce conocimiento y ese conocimiento enfocado a una estrategia de desarrollo concreta, será agente detonador de progreso económico, social y cultural.

Pero el conocimiento no se da por una acumulación de información valiosa, sino que tiene que pasar por un proceso de integración, de amalgamación, de interacción con otra serie de conocimientos para su reinterpretación o innovación. Este proceso es exclusivo del hombre y tiene sentido sólo para el ser humano, además es simbólico y altamente subjetivo; ingredientes que la tecnología no puede hasta este momento evaluar por sí misma.

De esta manera, la utilidad está en función de la sociedad y de sus instituciones, totalmente independiente de los artefactos que faciliten su gestión. A este proceso creativo, constructivo e innovador se le denomina gestión del conocimiento. Para lograr la gestión del conocimiento es necesario contar con condiciones propicias, entre las cuales, las fundamentales son de carácter económico, político, social y cultural. Las condiciones que favorecen una participación e interacción del conocimiento se encuentran en las universidades, los gobiernos, los centros tecnológicos, las organizaciones no gubernamentales y los ciudadanos profesionalizados que inciden directa o indirectamente en el proceso, al igual que los usuarios. Todos ellos son los actores de la gestión del conocimiento y tienen que estar estrechamente relacionados para compartir información y producir una estrategia que genere conocimiento aplicable a productos específicos que agreguen valor de capital.

Castells (2001, pp. 28-32) indica que a pesar de todo lo dicho anteriormente la sociedad de la información no está determinada por las TIC, sino que está impregnada de una nueva forma de organización económica, social y cultural motivada por el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. De esta manera, y eso es lo relevante, el Internet como tal no es una tecnología, Internet simboliza una nueva forma de organización de la producción. De esta forma, Internet favorece los procesos productivos, pero también es una herramienta que facilita la organización de los servicios, de las actividades sociales comunicativas y la difusión de aspectos culturales.

Para el presente trabajo, esta última afirmación es de suma importancia, ya que se le ha dedicado una cantidad importante de páginas a tratar de explicar la relación existente entre ciencia, tecnología, sociedad y cultura como marco de referencia para indagar las implicaciones que tienen las tecnologías de la información y la comunicación en el proceso de desarrollo y de progreso para la humanidad. La propuesta de Castells puede ser discutida, estar de acuerdo con ella, no implicaría necesariamente echar abajo toda la argumentación tecnológica determinista y constructivista, al contrario, es el sustento para aclarar en parte la complejidad implicada en esta nueva forma de organización económica, política, social y cultural como un todo interrelacionado que permite a las TIC estructurar la nueva forma de convivencia entre los diferentes actores antes mencionados.

En este mismo marco conceptual, la sociedad de la información reconstruye una nueva estructura social, ya que las sociedades informáticas entran en la era postindustrial, pero dentro de un ámbito cultural inserta condiciones propias de la postmodernidad, que hasta el momento no se han tratado, pero que estarán presentes a lo largo de la investigación. En la actualidad, no se sabe el verdadero efecto combinado que tendrán las sociedades avanzadas, tanto por el impacto de la revolución tecnológica, el postindustrialismo, la globalización económica, la movilización política, los cambios culturales referidos a la edificación de nuevos sujetos, sus identidades y los movimientos sociales de reacomodo a la nueva realidad o a la virtualidad.

El tercer entorno como contexto de la sociedad de la información, incluye todos los factores antes mencionados, interconectados entre sí por muchos caminos y veredas, precisamente como se encuentra la Red de redes en el ciberespacio. No existe ya la posibilidad de alinear todos los factores en un modelo donde el inicio y el final están bien definidos y delimitados, ahora todos juntos intervienen y se combinan bajo las reglas de la interconectividad de un complejo suceso que representa a la nueva realidad.

La complejidad se encuentra bien representada en la tradición de Ciencia, tecnología y Sociedad (CTS), la cual trata de envolver a los conocimientos, los procesos, las herramientas y los actores en un solo contexto para indicar que su dependencia y su interactividad son producto de su constante relación sea intencionada o no. Así será explicada en el siguiente apartado la direccionalidad o bidireccionalidad de los supuestos procesos en que las construcciones propias del hombre se encuentran entrelazadas.


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