Las redes de migrantes como parte incorporada en el habitus
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LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL COMO ESTRATEGIA DE REPRODUCCIÓN FAMILIAR EN LA REGIÓN ORIENTE DE TLAXCALA.

José Dionicio Vázquez Vázquez

 

 

 

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CAPÍTULO V. RESULTADOS

5.1 Las redes de migrantes como parte incorporada en el habitus

En entrevistas que se realizaron a familiares de migrantes y a un migrante en los municipios de Terrenate y de Atlzayanca, se pretendió dar cuenta de la existencia de redes de migrantes que les permiten traspasar las fronteras para trabajar en los Estados Unidos. Se inicia con el caso de un migrante del municipio de Terrenate que recientemente regresó de California, y posteriormente se abordan los casos de familiares de migrantes. El migrante Margarito, tiene conocimiento que desde hace 16 años los oriundos se dirigían hacia los Estados Unidos, es decir, desde el año de 1990.

La primera vez que se fue a los Estados Unidos lo hizo por medio año cuando tenía 29 años por invitación expresa de unos amigos, quedándose con su familia por espacio de 2 meses, para volverse a ir otro medio año. Al llegar a su destino el patrón les dio alojamiento y comida. La segunda vez, habiendo conocido el lugar a donde fue a trabajar, fue requerido por su patrón y éste pagó al denominado “coyote” para que lo pasara a California. Quienes lo pueden recibir ahora son sus sobrinos quienes por su lado han cruzado la frontera y viven en California.

El trabajo que desarrollaba era el de la corta de lechuga, apio, melón, sandía y elote; ganando 7.25 dólares la hora, sin pago de gastos médicos, pero sin resentir la discriminación en el lugar de trabajo. Siendo la temporada alta de la cosecha de noviembre a diciembre. Al enviar remesas su pareja utilizó algún recurso para construir los muros de lo que va a ser su casa. Ahora, aún cuando fue devuelto, quiere volverse a ir a California, pero su pareja lo disuade de que no lo haga.

En otras cuatro entrevistas realizadas en Terrenate, quienes ayudaron a los migrantes a cruzar la frontera fueron los familiares que ya estaban establecidos en los Estados Unidos. Pagaban al “coyote” la “pasada” y recibían a sus familiares, dándoles alojamiento y consiguiéndoles trabajo. En los últimos tres casos, los migrantes han cruzado con la ayuda de los “coyotes” sin tener algún familiar o conocido que los reciba, es decir, se van sin tener algún destino preestablecido.

Los destinos de los migrantes fueron California (2), Washington (3), New York (3), Virginia (1). En la mayoría de los casos, cuando llegan los migrantes a sus lugares de origen se quedan en promedio de 2 a 4 meses, variando también su estancia en Estados Unidos, yendo de 1 a 5 años.

Mientras que a la pregunta sobre la existencia de alguna organización de migrantes o comité del pueblo que apoye a los migrantes, señalaron que no existe alguna; y más bien, los apoyos son esporádicos de parte de los familiares que existen en los lugares de destino o del pago que se hace a los “coyotes” para que los “pasen” hacia los Estados Unidos.

Los familiares de los migrantes se abstienen de hacer comentarios respecto a quiénes los pasan, pues existe un temor de que regresen a sus familiares migrantes cualquier nivel de gobierno de México o, que les retiren apoyos a las familias de origen de algunos programas de los cuales son beneficiarios los hijos de los migrantes. Algunos familiares de los migrantes que se fueron desde hace cinco años no han regresado, pero siguen enviando remesas a los jefes del hogar.

Los padres de los migrantes tienen la percepción de que la ausencia de alguna organización migrante se debe a que pueden ser localizables sus familiares y devueltos hacia sus lugares de origen o, que el mismo gobierno les quite lo que han ganado durante meses o años.

Por lo anotado anteriormente, se nota la existencia de relaciones que apoyan al migrante, como lo es el amigo que informa de algún trabajo, quien ya ha visitado los Estados Unidos y tiene información primaria del lugar de destino y de quién los va apoyar a cruzar la frontera. Según los requerimientos del patrón, es el número de personas que son invitadas a partir, asegurándoles el pago del “coyote” y el lugar de destino.

Luego, los oriundos que deciden quedarse en el lugar de destino, apoyan a los familiares que van por primera vez a trabajar o a probar suerte. Al reconocer el patrón el trabajo de los migrantes, les paga lo que cobra el “coyote” por su traslado y les da trabajo, alojamiento y comida. Son grupos pequeños los que se organizan, pero no existe una asociación reconocida con alguna filial en los lugares de destino.

En dos localidades más de Atlzayanca se ubicaron a algunos otros familiares de migrantes que permitieron referir información respecto a la calidad de la redes, con lo datos que a continuación se enuncian. En la localidad de Lázaro Cárdenas, considera el Presidente de Comunidad que la migración hacia los Estados Unidos data desde hace 10 años, es decir, que tiene conocimiento que desde el año de 1996 se desplazan los oriundos hacia el norte.

Así, a los primeros migrantes los esperaban los “coyotes” en la frontera de Tijuana para pasarlos a los diferentes destinos que, a la fecha siguen siendo a los lugares de New York , Atlanta y San Francisco. Actualmente, no se organizan para partir y se van de forma individual y siguen utilizando los coyotes, que pagan los familiares que ya se encuentran viviendo en los Estados Unidos, dándoles el apoyo de alojamiento y comida, aunque de manera individual se dedican a buscar trabajo.

Cuando regresan a visitar a sus familiares, que es cada dos o cinco años, se quedan con ellos de uno a dos años máximo, y vuelven a partir en busca de más trabajo. Si bien se reconoce que existen familiares que ya los esperan en el lugar de destino, aún no existe alguna organización que les apoye desde la localidad hacia los Estados Unidos. Lo que desean es que los distintos niveles de gobierno los apoyen para organizarse sin temor a alguna represalia hacia los oriundos. De hecho, la desconfianza no es al interior de la comunidad sino hacia el gobierno en general, pues temen que deporten a sus familiares al dar información sobre el destino o la situación informal en la que se encuentran.

En la pequeña localidad de Concepción Hidalgo existe migración hacia los Estados Unidos desde hace veinte años, es decir, desde los 80, a decir de los entrevistados (en su totalidad, jefes o jefas de hogar).

Se presenta primero el caso de un hijo de familia que se fue a Los Ángeles California partió en el 2002 y a la fecha no ha regresado. El apoyo que recibió para irse fue el que le brindó un cuñado para cruzar la frontera, a través de un “pollero” pagado por el familiar, recibiéndolo el familiar en el lugar de destino, dándole alojamiento, comida y trabajo. Para partir, el hijo migrante se fue con un grupo de cinco personas, siendo una decisión que consultó previamente con toda la familia.

La segunda jefa de hogar da cuenta de la partida de su hijo, el esposo y un sobrino. Refiere que en la localidad desde hace 13 años tiene conocimiento del fenómeno de la migración. Sus familiares se fueron en el 2004, por estos meses llegaron a la localidad y volvieron a irse, mientras que su sobrino partió desde el 2003. En el 2005 llegaron sus familiares por espacio de ocho días para volverse a ir a New York su esposo e hijo y a Washington el sobrino.

Quienes ayudaron a pasar la frontera a los familiares fue el sobrino de la jefa del hogar, quien los recibió en Washington apoyándolos con alojamiento, en tanto que un compadre de la familia les consiguió trabajo en New York, donde actualmente se encuentran. El motivo por el cual el hijo decidió acompañar a su padre es una deuda que rebasa los 60 mil pesos por una operación de apéndice. Lo grave del asunto es que el hijo fue operado en septiembre de este mismo año y partió en octubre. La otra preocupación de la jefa de hogar es lo caro que es mantenerse en los Estados Unidos, como lo es la renta de la casa, el servicio de teléfono, más el pago de los intereses (al 20%) del préstamo adquirido para pagar la operación.

Esta familia es una de las más representativas, pues según los lugareños tienen alrededor de trece años migrando hacia el norte. En una de las primeras partidas de sus familiares, un “pollero” de Huamantla se ofreció a pasarlos a los Estados Unidos, pagándole el servicio con antelación. El caso es que el “pollero” los dejó en la frontera sin ningún dinero, dejando endeudada a la familia. El asunto llegó a los tribunales sin que el citado “pollero” fuera detenido, quedando la sospecha de que éste tuvo más recursos para no pisar la cárcel, sin pagar al menos lo que había defraudado. Un caso de impunidad, citan los familiares.

La percepción de hace cuánto tiempo tiene conocimiento sobre la migración, varía en cada entrevista. Así, el siguiente informante refiere que parten de la comunidad desde el año 2000. Quien partió es su hermano menor, cumpliendo el 22 de octubre del 2006, dos años de irse a trabajar a San Fernando California. En total, hace dos años partieron junto con su hermano cinco oriundos de la comunidad, recibiéndolo algunos parientes que residen en San Fernando, ofreciéndole a su llegada alojamiento, comida y trabajo. Respecto a la existencia de alguna organización de migrantes o de familiares migrantes, considera el informante que no existe, aduciendo que hay poca gente que se interese en desarrollar el trabajo, anexándole el poco apoyo que se dan entre migrantes.

Un informante que tiene la percepción que desde hace 9 años desde la localidad parten hacia los Estados Unidos, refiere que su familiar se fue en el año 2002 y regresó en el 2006. Un familiar lejano lo ayudó a cruzar la frontera, brindándole las facilidades mínimas de alojamiento y comida. El migrante desarrolló su trabajo en presas de Los Ángeles. El entrevistado señala que no hay alguna organización de los migrantes donde se puedan apoyar mutuamente en las salidas hacia el país vecino.

Existe otro caso donde el familiar migrante parte por primera vez en el 2006 hacia Ontario California, para trabajar en una fábrica como obrero. Para tomar esa decisión consultó previamente a su familia. Pudo partir gracias al apoyo que familiares le dieron en el lugar de destino. Ignora el entrevistado si existe alguna organización de apoyo a migrantes en la localidad.

Hay quienes mediante los “polleros” que contacta algún familiar se organizan para cruzar la frontera. Es lo que señala una jefa de hogar que hace referencia a la partida de sus sobrinos que desde hace dos años no han regresado. El vínculo, por lo tanto, es el “pollero” en este caso, quien los trasladó hasta New Jersey donde se encuentran los familiares de los migrantes. El citado “pollero” es contactado en el municipio de El Carmen Tequexquitla para organizar a algún grupo que desee cruzar la frontera. La presencia de estas personas indica la ausencia de alguna organización propia de los migrantes.

Otros migrantes ya tienen conocidos y familiares radicando en el lugar de destino, como el caso del familiar que lo pasaron sus conocidos para que se fuera a trabajar a Los Ángeles, ofreciéndole los servicios básicos de alimentación y de alojamiento. Partió el año pasado y aún no regresa.

Respecto a la ausencia de organización desde el lugar de origen se debe a la multiplicidad de destinos a los que se dirigen los oriundos y la falta de tiempo y recursos para iniciar la actividad de acciones más grupales. Así lo afirma el familiar del migrante que partió hacia Idaho, que en 15 años sólo ha visitado su familia una vez, es decir, hace 7 años aproximadamente, estando un año en la comunidad. Se fue de “mojado”, y sólo el “pollero” le prestó el servicio de cruzar la frontera, lo cual constata lo que se viene planteando respecto a la ausencia de organización de migrantes en la localidad.

Hay quienes se fueron y ya regresaron con su familia, habiendo trabajado en California por un período de 3 años. El familiar que señala lo anterior es el primo del migrante, ausente éste al momento de la entrevista. También refiere que su familiar no recibió algún tipo de ayuda para cruzar la frontera y que falta interés y recursos para organizarse en la comunidad. Una práctica que parece general es la consulta que hacen los migrantes a la familia antes de partir hacia sus lugares de destino.

Otros en cambio, hace un año (2005) no pudieron cruzar la frontera, pero en este lo hicieron y se fueron a Corona California, mediante la ayuda de unos primos que ya trabajan en los Estados Unidos. El apoyo consistió en alojamiento, comida y trabajo para dos personas con las que se fueron de la localidad de Concepción Hidalgo. Al igual que la mayoría de los familiares de los migrantes, partieron con su anuencia para tomar esa decisión.

Un jefe de hogar refiere que los primeros migrantes se fueron a los Estados Unidos desde los años 50. Estas personas son las que introdujeron con sus ganancias la línea de autobuses que transportaba a las personas de Altzayanca a Huamantla. Posteriormente vendieron la línea de autobuses y partieron rumbo a Papaloapan. Respecto a sus hijos, refiere que el varón partió desde hace 10 años y la hija hace tres. El primero los vino a visitar a los tres años de su partida, quedándose un año en su hogar, en tanto que la hija aún no regresa. Los hijos consultaron con el resto de la familia previamente para partir hacia Idaho con la ayuda de un paisano que trabaja en Washington, apoyándolos con comida, alojamiento y consiguiéndoles el trabajo actual. Lo que les comenta el patrón de sus hijos es que les está prometiendo que muy pronto trabajarán para él por contrato. Finalmente, la dificultad de partir se debe a la ausencia de alguna organización de migrantes en la localidad.

Uno de los destinos recurrentes es New York, y hacia allá se fue otro integrante de la localidad el año pasado (2005) y no ha regresado a ver a la familia. Unos primos le apoyaron con el “pollero” que lo contactó para que cruzara la frontera, recibiéndolo en su destino sus familiares, dándole los recursos necesarios: la comida y el alojamiento.

Hay personas que comentan que tienen conocimiento de que hace 20 años sus parientes cruzaron la frontera hacia los Estados Unidos. Un integrante de algunas de las familias hace tres años partió hacia San Fernando California con el apoyo de un conocido. Él sólo debió buscar trabajo para pagar su comida y alojamiento. Es uno de los pocos casos en que sin algún tipo de ayuda la persona cruzó la frontera enfrentándose a todo tipo de riesgos. Sus familiares también lamentan la falta de apoyo del gobierno y la carencia de organización de los propios migrantes.

Los primeros migrantes se fueron con gente de Altzayanca, Huamantla y de la localidad de Concepción Hidalgo, refiere otro entrevistado, hace como 15 o 20 años. Fue el caso de sus hermanos que a mediados de los 80 se fueron a trabajar a New York. Durante algunos años trabajaron en el país vecino y regresaron a sus lugares de origen. A los primeros migrantes no los apoyó nadie para pasar la frontera, como en el caso opuesto de dos de sus sobrinos, quienes los “coyotes” o “polleros” los esperaron para que cruzaran la frontera.

De las 23 entrevistas expuestas se puede extraer que las redes que existen en las localidades de los municipios de Terrenate y Altzayanca, son pequeños grupos o individuos que aún son incipientes como redes propiamente dichas, sin embargo, lo que resalta es el contacto o vínculos que tienen, ya con los familiares que llegaron primero a los lugares de destino, ya con los denominados “polleros”. El nivel de organización, tanto en los lugares de origen como de destino aún son inmaduras, pero la calidad de la ayuda o el apoyo que reciben los migrantes al llegar a sus destinos se puede denominar como buena, pues en la mayoría de los casos el apoyo se traduce, además del alojamiento y la comida, en trabajo que les permite a través de él enviar recursos a sus familiares.

En síntesis: existen redes de migrantes que aún no se convierten en asociaciones, en cambio tienen una vital importancia los pequeños grupos o las individualidades que se organizan para partir hacia los Estados Unidos. En ese país ya cuentan con vínculos o contactos familiares que les apoyan a los candidatos a migrar con el pago al “pollero” o “coyote”, quien los traslada hasta el lugar de destino, donde sus familiares o amigos los apoyan con alojamiento, comida y a veces con trabajo. Quienes migran más son los jóvenes y varones, siendo el número mínimo de familias completas que han partido, por lo menos en las localidades mencionadas.

La mayoría de las familias de origen desean que hubiese mayores fuentes de empleo para que ya no migren sus familiares hacia el país del norte. Además, consideran que el apoyo del gobierno debiera ser mayor. La desorganización entre los migrantes no obedece a una desconfianza entre los oriundos, sino a la dispersión de los contactos que cada familia o individuo tienen, el tiempo y los recursos que se requieren para fijarse objetivos que beneficien a la comunidad. A eso se le puede agregar la baja disponibilidad de las personas para organizarse desde los lugares de origen, porque la mayor parte del tiempo tienen que ver cómo complementan el ingreso que les envían sus familiares. La dispersión alcanza también a los migrantes, pues los lugares de destino pueden ser múltiples, cosa que les dificulta organizarse en los lugares de destino.

Por último, se escuchan informaciones de las propias familias de gente conocida que día a día comenta la necesidad imperiosa de partir. Al parecer todo es cuestión de tiempo para que, al menos a Concepción Hidalgo, localidad de Atlzayanca, le llegue el día en que sólo se encuentre habitada solamente por mujeres, niños y ancianos.

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