Tesis doctorales

EL IMPULSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPAÑOL, FELIPE GONZÁLEZ, A LOS PROCESOS DEMOCRÁTICOS Y DE PAZ EN NICARAGUA Y EL SALVADOR, 1982-1996

Belén Blázquez Vilaplana

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A. DELIMITACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO

Cuando se comenzó la presente investigación, si existía algo sobre lo que la doctoranda tuviera certeza, era su interés por la realidad iberoamericana y el deseo de adentrarse en la misma desde las herramientas conceptuales y teóricas que a su disposición ponía la Ciencia Política. Mas, América Latina como ente abstracto, era y sigue siendo, un elemento inabarcable e inoperante y, por tanto, el primer paso era reducir y redefinir el objeto central del estudio. De ahí que tras un período de lectura de algo más de dos años, en los cuales se fueron desechando algunos temas y aparcando para momentos posteriores otros, se decidiera delimitar el estudio hacia la temática que a continuación se presenta. De entre todas las posibilidades que se abrieron en aquel momento seleccionamos como nuestro objeto de estudio el intento de adentrarnos en el conocimiento de un personaje de la vida política española, el Jefe del Ejecutivo, a través de sus acciones en los procesos democráticos y de paz en Nicaragua y El Salvador.

Aunque ello no se realizara con un fin biográfico, sino que nuestro interés estuvo guiado por conocer con mayor profundidad uno de los elementos configuradores de la institución política que este actor político lidera y encabeza, el gobierno. Buscando con ello un análisis comparativo entre la regulación constitucional y legal del Presidente del Gobierno y la realidad de su actuación. Y ello, en relación con las actividades realizadas en un ámbito determinado de la vida política española: el exterior. Por cuanto, el estudio se hace partiendo de la consideración del Jefe del Ejecutivo como actor de la política exterior española en particular, y del acontecer político de nuestro país en general, durante los años de gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Pero no sólo un actor más, como se intentará demostrar a lo largo de la investigación, sino el verdadero protagonista de las acciones emprendidas en la realidad objeto de esta tesis. Para cuyo conocimiento se realizará un análisis de sus discursos y acciones, de lo que dijo y de lo que hizo. Todo ello con un trasfondo tanto teórico como conceptual: el liderazgo, el cual va a influir de manera directa e indirecta en todos y cada uno de los acontecimientos expuestos. En este caso tanto en relación con el ámbito internacional como con su proyección hacia el contexto nacional. De este modo se enlazaba en la investigación dos intereses de la doctoranda: el conocimiento de América Latina y el del sistema político español. Por supuesto, ello nos llevaría en el análisis, al pretenderse la objetividad científica y la omnicomprensión intelectual, a fijar la atención de la investigación más allá de su única persona y entorno inmediato, como elemento complementario del eje central del estudio Un razonamiento lógico en este punto, llevaría a aquel que se acercara a esta investigación a plantearse el interrogante de por qué este objeto de análisis y no otro, por qué estos países y no otro, etc. Se debe a que un estudio de estas características, realizado de forma general y, por tanto, sin concretar en un área geopolítica o material y en un espacio temporal, es no sólo un intento imposible de abarcar, sino que sobre todo, no proporcionaría una información útil de cara a profundizar en el conocimiento de uno de los actores políticos con mayor trascendencia en la historia democrática contemporánea española2. La investigación, por ello, se fijó como objetivo en un primer momento el centrarse en los procesos que se llevaron a cabo en dos países iberoamericanos, concretamente en los procesos que durante la crisis centroamericana y tras la misma desembocaron en la consecución de la paz y la democracia en Nicaragua y El Salvador en la década de los 90. Sería lo que en Ciencias Sociales y concretamente en Política Comparada se conoce como estudios de caso3. Avances posteriores en las materias de estudio, y el conocimiento que se obtuvo de manera directa en el escenario del conflicto, dieron lugar a que se decidiera por parte del investigador a dejar el caso de Nicaragua, como el marco espacial para analizar el objeto del estudio y utilizar el caso de El Salvador como elemento referencial en todos y cada uno de los aspectos tratados4. Esta utilización como país de control de la situación salvadoreña, se hizo consciente de los riesgos que lo mismo implicaba, por cuanto, para que el mismo pudiera considerarse puramente como tal en una investigación experimental, debería contar con idénticos indicadores que el primer país. Más, en un tipo de investigación como la que nos propusimos encarar, la identificación era y sigue siendo imposible, los países no son cobayas de laboratorio que el investigador pueda crear y modificar conforme la investigación lo precise. De ahí, que lo que se buscase, tal y como se irá explicando a lo largo de la investigación, fuera un país que por sus peculiaridades y realidades sociales, geográficas, políticas, históricas y económicas, se asemejara al primero en el mayor número de variables posibles5. Pensamos que éste es el caso que ejemplifica El Salvador, tal y como se argumentará en el capítulo 5.

El estudio que se presenta a continuación procede expositiva y metodológicamente de lo general a lo particular. Es decir, comenzaremos con una aproximación teórica general, una revisión de los conceptos sobre lo que entendemos por política exterior, y sus caracteres en el sistema político español, haciendo hincapié en los peculiares rasgos presidencialistas de esta parcela del ámbito político en el contexto español democrático, junto a un análisis de la figura del Jefe del Ejecutivo y sus proyecciones internacionales, su relación con la conceptualización del liderazgo en Ciencia Política, etcétera, para luego concretar esas ideas tanto en el estudio de caso, como en el país de control. Estos diferentes aspectos se expondrán con detalle cuando se mencione la estructura de la investigación. Sin embargo, es necesario indicarlo aunque sea de manera genérica, para entender cómo se fue delimitando y concretando el objeto central de la investigación. Ello sin perder de vista en ningún momento, que nuestro fin último es centrarnos en las acciones emprendidas por el Presidente del Gobierno español con relación a los acontecimientos nicaragüenses y secundariamente salvadoreños durante el gobierno socialista. Por tanto, y en relación con la idea anteriormente expuesta, aunque el comienzo de la investigación fueron los sucesos que ocurrieron en ambos países, y que despertaron el interés internacional, sin concretar en ningún aspecto, ni actor determinado con antelación, posteriormente y a medida que se fue avanzando en el conocimiento, nos decantamos en centrarlo en los acontecimientos relacionados con el Presidente del Gobierno español. Mas, y aunque se redunde en alguna idea expuesta, no como personaje público, sino como representante de una de las instituciones políticas del Estado.

Ello no quiere dar a entender que se busque en la investigación la realización de una biografía del personaje, ni un perfil político y/o social del mismo. Sino un acercamiento científico a una de las personas que han marcado el rumbo de la democracia en España y que según ha entendido la investigadora, debido a la cercanía del mismo, no se ha tratado aún con la suficiente objetividad y, por qué no decirlo, cientificidad. De ahí el interés de un estudio de estas características, en un momento en el cual la transcendencia, personalidad, carisma, etcétera, de las personas que encabezan y/o lideran los proyectos políticos son no sólo eje de amplios debates dentro y fuera de la academia, sino también, elemento de actualidad política. Pero es que, además, no podemos olvidar en ningún momento, que son estas personas las que en última instancia llevan a cabo y dan forma a los proyectos estatales. Puesto que son ellos los que representan, de manera simbólica o real, al Estado. Posteriormente se profundizará en ello, pero adelantemos la crítica hacia la existencia de numerosos documentos sobre tal personaje que intentándose enmarcar dentro de las investigaciones periodísticas, se acercan mas a la chabacanería intelectual, cuando no a la bazofia periodística. Con todo los respetos hacia los periodistas. Considero que es un momento oportuno para llevar a cabo tal investigación. Su decisión de abandonar la escena pública, tras las elecciones del 96, al menos en cuanto a la intervención de manera directa en los asuntos políticos en unos años de “oposición de gobierno” del partido socialista, así como la dimisión de la Secretaría General del Partido, ha conllevado el que comenzara a “verse” a este actor político con cierta añoranza e historicidad, y muchos gramos de curiosidad. Y todo ello, sin necesidad en ningún caso de tener que esperar para convertirlo en elemento de análisis, a que el mismo desaparezca físicamente, como ha pasado en la mayor parte de los casos en los cuales el objeto de estudio es un personaje público. Dando lugar estas aproximaciones realizadas hasta el momento, en el caso que nos ocupa, más a una alegoría del mismo que a un análisis crítico y objetivo de sus aportaciones al sistema político español, sobre todo, si se considera su “no alejamiento” de posiciones de primera fila en la política del país. Consciente, por tanto, conforme a lo expuesto, de las posibilidades que existen por parte del propio interesado, de dar o no veracidad a las conclusiones de este estudio si el mismo llegara a su conocimiento, por cuanto no ha querido hacerlo en el momento de su realización. Este objetivo general de la investigación, conlleva implícitamente la necesidad de profundizar en el estudio de la política exterior, en la teoría y en la práctica. No como una simple descripción de sucesos, sino como una Política Pública cargada de una serie de connotaciones que la hacen alcanzar ciertas peculiaridades debido, entre otros puntos que a continuación se van a desarrollar, a que la misma se implementa y, por tanto, está condicionada por la influencia de actores externos. Y, de ahí, a la necesidad de analizarla en relación directa con éstos. Debiéndose, además, de tenerse en consideración el medio en el cual tienen lugar la mayor parte de las acciones relacionada con la misma: la sociedad internacional. Aunque bien es cierto, que en el caso español que nos ocupa y debido al modo en el cual se configura en estos momentos la vida pública española, fundamentalmente por la pertenencia de España a la Unión Europea (UE), es difícil encontrar una política pública que no tenga que tener en cuenta de manera explícita o implícita el entorno internacional en su configuración e implementación. No se entrará en el debate de si en la actualidad es posible utilizar únicamente variables nacionales o internacionales en las explicaciones de acontecimientos o realidades políticas, pero sí indicar que la gran diferencia entre ambas políticas públicas, como más adelante se verá, es el hecho de que en la política exterior el Estado, la mayor parte de las veces no tienen que llevar a cabo las acciones fuera de sus fronteras naturales6. Y, por tanto, sin la seguridad que jugar en casa proporciona a los diferentes actores políticos que intervienen en la misma y que en última instancia, la definen. El análisis entre estas realidades difiere, pues, en el número de elementos a tener en cuenta en el mismo y de las variables a considerar.

Las hipótesis concretas de cada capítulo se van a ir desarrollando en la introducción a los mismos, con vista a facilitar su exposición analítica. En algunos casos, y si así lo requiere el apartado de la investigación en que nos encontremos, aparecerá una hipótesis general que servirá de línea conductora y diversas hipótesis secundarias conforme se vaya desarrollando la estructura del estudio. Siendo el fin último de la investigación, demostrar o refutar la tesis de partida: las acciones emprendidas por el Presidente del Gobierno, Felipe González, hacia Nicaragua y El Salvador en busca de la paz y de la instauración de la democracia, fueron consecuencia no del interés nacional de España hacia la zona, sino de los contactos personales del mencionado actor. Sus relaciones con la Internacional Socialista (IS) y con sus líderes, tanto europeos como latinoamericanos, dieron lugar a un intercambio implícito de favores políticos, a saber: el apoyo de la misma al PSOE para la consecución de la legitimidad en el entorno nacional e internacional durante los primeros años de la transición a cambio de incluir en la agenda de la política exterior española socialista, la búsqueda de la salida negociada al conflicto centroamericano, entre otros temas de política exterior. Los cuales dieron lugar al primer intento serio de formulación de una política exterior democrática y que se irá mencionando por sus interconexiones con esta realidad. Aunque ello, no signifique, que las acciones realizadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores, y por ende, las del Ministro del ramo, no tuvieran conexión y se apoyaran en las decisiones del Presidente del Gobierno. Sino que estas decisiones, fueron las que marcaron las líneas de orientación del citado Ministerio y no a la inversa. Sobre este tema, se tratará en distintos capítulos de la investigación.

Este sería el momento de volver a retomar la explicación del por qué ésta y no otra investigación, es decir, de cómo concretamos el análisis en el objeto de estudio mencionado. Cuando nos enfrentamos al estudio de la política exterior española en la etapa democrática, aparecen reiteradamente en los mismos dos temas con mayor profundidad e intensidad que el resto, la problemática de la OTAN y la participación de España en la UE en sus diversas “modalidades”, es decir, los procesos de negociación, de integración y evolución de esta. Secundariamente aparecen los análisis sobre otras áreas geográficas de interés para la vida política española, tales como el Magreb, Iberoamérica, Israel, etc. y de otras áreas temáticas, a saber, defensa, derechos humanos, cooperación, inmigración, refugiados, etc. En muchos de estos casos, sin establecer diferenciaciones claras y precisas sobre los unos y los otros. Haciéndose escasa referencia a aportaciones teóricas sobre esta política pública y dejándose llevar en más casos de los considerados a nuestro entender como acertados, por una mera descripción anual de lo acontecido en el ámbito exterior como proyección de las decisiones alcanzadas en el interior o en Organismos Internacionales (OI). Incluso siendo simplemente la enumeración con detalle de la transposición al exterior de acontecimientos y decisiones cuyos actores principales son algunas instancias gubernamentales del llamado ámbito doméstico. Y ello, porque la Ciencia Política en este campo, ha tendido a resguardarse en un segundo plano, dejando pleno protagonismo a la historia o al derecho en detrimento de sus propias aportaciones. Entendiendo a la primera como la Ciencia que narra los hechos acontecidos y a la segunda como la que indica las bases jurídicas de las acciones emprendidas, pero, en ambos casos sin incidir en su explicación, es decir, sin buscar un por qué.

Esta problemática, que ha aparecido a lo largo de la investigación y que se irá refiriendo a lo largo de la misma, incide en la necesidad de delimitar el estudio desde la Ciencia Política, con especial cuidado en relación con aquellos aspectos relacionados con la Historia7, o/y el ámbito de las Relaciones Internacionales8. Debe en este punto hacerse la salvedad de que este análisis no es un estudio propiamente dicho de Relaciones Internacionales, cuanto una investigación desde la Ciencia Política de la figura de unos de los posibles actores de la política exterior de un Estado, en este caso del Jefe del Ejecutivo en un régimen parlamentario como es el español9. Lo cual no impedirá que en determinados momentos tengamos que utilizar categorías de análisis de las Relaciones Internacionales pero sin profundizar en las teorías de dicho campo de conocimiento. Peter Gourevitch planteaba que el objetivo de los estudiosos de las Relaciones Internacionales era buscar explicaciones basadas en el sistema internacional, pero que había momentos de la investigación en que era necesario hacer incursiones en la política doméstica, aunque la intención última de sus investigaciones fuera la comprensión de la dinámica internacional10. Esta misma argumentación pero a la inversa será la que se utilice en esta investigación.

Del mismo modo, se ha buscado no realizar una simple enumeración de datos, fechas, sucesos, sino dotar a los mismos de un por qué, de una carga conceptual y teórica que permita comprender y dar significado a lo ocurrido durante esos años y no únicamente describir los acontecimientos11. Se busca ir más allá de estos hechos históricos, pero sin despreciar en ningún momento la riqueza que esta multidisciplinariedad presta a la investigación.

Y ello porque la realización de un estudio con profundidad sobre la política exterior de un Estado, desde el punto de vista de la Ciencia Política, no consiste sólo en la narración de los principales sucesos producidos en dicho campo, en una enumeración de fechas, lugares, actores, etc. puesto que si nos dedicásemos a hacer lo referido, nos quedaríamos en una mera descripción, la cual por sí sola no explica la naturaleza de un sistema político, ni nos permite entender el por qué de los acontecimientos12. Nos quedaríamos en definitiva en la labor del historiador, cuyo reino según Octavio Paz13, consiste en, al igual que el poeta, el de los casos particulares y los hechos irrepetibles, al mismo tiempo, como el científico con los fenómenos naturales, el historiador opera con series de acontecimientos que intenta reducir, ya que no a especies y familias, a tendencias y a corrientes. Pero nuestra labor en esta investigación no es la de un historiador, sino la de un científico de la política, y de ahí las diferencias marcadas.

De este modo, se convierte en uno de los principales problemas a la hora de plantear los objetivos españoles en esta materia gubernamental, el que muchas veces se ha realizado, por ejemplo, un análisis conjunto de las necesidades y estrategias a seguir en América Latina y en el Mediterráneo como objetivos secundarios, sin tener en consideración las particularidades sociales, culturales, políticas y económicas de cada una de estas zonas geográficas y geopolíticas. Y ello, cuando las hay, y de muy diverso signo. Por ejemplo, en el caso que nos ocupa, América Latina es una realidad excesivamente amplia, heterogénea, rica, compleja, etcétera, como para pretender un análisis extensivo de las acciones del Presidente del Gobierno en ella, durante los catorce años que estuvo al frente del Ejecutivo. Ello ha llevado no sólo al diseño de planes de actuación equivocados, sino también a la evaluación errónea de sus consecuencias.

El siguiente análisis se va a centrar precisamente en uno de estos grandes cajones de sastre existentes en la política exterior española, el cual es a su vez, un subárea dentro de América Latina, Centroamérica. Esta, por tanto, se encuentra incluida en una de las áreas geográficas que se podrían clasificar como secundarias en cuanto a su dedicación en la investigación en los últimos años, pero prioritaria en cuanto al interés y presencia en la agenda política española: Iberoamérica14. A su vez, hay que delimitar territorialmente, puesto que si se expusiera el estudio como un análisis de la posición y actuación de Felipe González hacia Centroamérica, tendría que incluir en el mismo a Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Honduras y según los autores que consideremos, Panamá15. Pero en este caso en concreto, el análisis se va a centrar únicamente en dos de los países mencionados, Nicaragua y El Salvador16. Lo cual no quiere decir, que debido a las particularidades de la investigación y a las necesidades que se vayan planteando a lo largo de la misma, se dejen de hacer menciones hacia los otros países referidos y sus relaciones con España. Puesto que si esto se hiciera, muchos de los acontecimientos expuestos dejarían de tener sentido y /o significación y esto es precisamente lo que buscamos con este estudio.

Aunque la razón última para centrarme en estos dos países y no en otros aparece detallado en el capítulo 5, al exponer el estudio de caso y el país de control, hay que destacar aquí y ahora, que dentro de las posibilidades que brindaban las realidades sociopolíticas de ambos, el objetivo del estudio se concretó en analizar en estos los procesos democráticos y de paz de los años 80 y 90. En este punto, sería necesario aclarar esta terminología. Y ello debido no sólo a la temática que su denominación implica, sino también al período temporal que abarca la misma. En primer lugar, al referirnos a los procesos de paz, entendemos con ello los diversos acontecimientos que se fueron sucediendo en Nicaragua y en El Salvador para acabar con el conflicto bélico en que se encontraban ambos países a comienzos de la década de los 80. El caso nicaragüense, abarcaría desde 1979 con el triunfo de la Revolución Sandinista hasta el 25 de febrero de 1990 con la celebración de las “primeras” elecciones libres en el país17, tras la dictadura somocista y el período de gobierno del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN). Ello es así, porque durante esos años se sucedieron enfrentamientos civiles y militares principalmente entre las fuerzas sandinistas y la llamada “contra”, financiada por Estados Unidos18. Mientras, en el caso salvadoreño, el período de análisis comprendería desde el golpe cívicomilitar que instaló en el poder a la denominada “Junta Revolucionaria de Gobierno” a mediados de 1979 y el levantamiento consiguiente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) hasta el 1 de enero de 1992, momento en el cual se produce la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México, los cuales ponen fin al proceso de guerra civil encubierta que existía en el país, al menos, formalmente.

El alcanzar esta situación de fin de hostilidades implicaría formalmente dar paso a un proceso de instauración democrática, el cual se caracteriza por el libre juego de fuerzas políticas; la libre elección por los ciudadanos de sus gobernantes; el respeto de las minorías y las mayorías; la existencia de las libertades públicas y derechos humanos y la separación y equilibrio de poderes. Esto nos permitirá ampliar el análisis hasta la fecha de 1996, para así poder jugar con la variable que incide en el momento en el cual el actor político centro de esta investigación, abandona el cargo que hasta entonces ocupaba, consecuencia directa de la pérdida de las elecciones legislativas del partido que encabezaba. Lo cual no quiere expresar que en ese momento ambos países ya hubiesen consolidado sus procesos democráticos, sin posibilidad de vuelta atrás. Puesto, que como se ha venido demostrando, aún cuando se ha dado un gran avance siendo determinantes especialmente los realizados tanto en aspectos constitucionales, como electorales, lo cierto es que ambas democracias se encuentran aún en sus primeros años de rodaje. Es más, en estos momentos a lo que se enfrentan es a un agravamiento de la situación derivado del aumento de la injusticia social, la exclusión y la pobreza en estos países19. Como afirma Ignacio Medina, las causas originales de la guerra, en cuanto a la terrible injusticia social que todavía acorrala a grandes mayorías de la población, no han desaparecido en Centroamérica durante los gobiernos civiles. Tampoco la represión violenta gubernamental desapareció20 (...) Sin embargo, para Centroamérica, el logro de la paz representa un optimista punto de partida para la construcción de su futuro21. Esta situación ha originado a su vez numerosos análisis que se centran en la situación sociopolítica de esta zona geográfica tras el fin de las hostilidades y en cuáles son sus posibilidades de cara al nuevo siglo en el que acabamos de entrar.

Pero es que, a su vez, esta diferenciación entre lo que hemos considerado procesos de paz y los procesos democráticos, nos posibilita establecer dos momentos a la hora de realizar el análisis de la actuación de nuestro objeto de estudio. Así, esto permite analizar, entre otras cosas, si las actuaciones del referido actor fueron de la misma intensidad y carácter en ambas circunstancias; si una vez alcanzada la situación formal de paz en estos países se modifican los actores que intervienen, el modo, la forma de intervención, etc. Si se aumenta o disminuye las relaciones bilaterales y los contactos oficiales entre los altos dignatarios del país, así como los extraoficiales. Si estos responden a lo recogido en los documentos analizados en el punto anterior, etc. Dará la posibilidad de comprobar si los cambios se deben a cuestiones relacionadas con la evolución de la problemática centroamericana o si son consecuencia de la evolución interna de la vida política española independientemente de qué rumbo toman estos dos países o si ambos campos, la política interior y la política exterior, se interconexionan, tal y como se analizará en el capítulo 2. Y responder, en la medida que las fuentes documentales lo permitan, a por qué el Gobierno español, y en concreto su Presidente del Gobierno, se ocupó con tanto ahínco y dedicación personal a una zona geográfica y dentro de ella a unos países, que apenas suponían beneficios para España tanto en función de los intereses nacionales, como de aspectos económicos, culturales, etc.

De cualquier modo, hay que subrayar que el hecho de que se hayan elegido ambos países como referentes, no quiere dar a entender que se equiparen en ambos casos todo lo ocurrido en el transcurso de estos años23. Este es uno de los aspectos que como veremos en las conclusiones del trabajo, puede aportarse como resultado de la investigación. Y ello, porque en la mayor parte de los estudios que sobre esta área geográfica se realizan, se tiende a entender Centroamérica como un todo uniforme, independientemente de aspectos diferenciadores y, por tanto, determinantes para explicar qué ocurrió y en qué circunstancias. Las implicaciones norteamericanas en la zona y la crisis que azotó esta área en la llamada “década perdida”, han llevado a que en numerosos análisis no se diferenciaran entre sociedades, que más allá de las similitudes que les brinda el comenzar sus períodos de liberalización nacional en la misma década y el encontrarse en el mismo espacio geopolítico, guardan entre sí enormes diferencias.

Pero es más, es que son precisamente estas diferencias, una de las características que se quieren resaltar en la realización de la investigación24. Por cuanto, uno de los interrogantes a responder, estriba en saber por qué existen tantas disimilitudes, no sólo en cuanto ayuda material, económica o personal hacia cada una de estas zonas por el gobierno socialista español, sino también, de interés explícito e implícito; de seguimiento por la clase política y los medios de comunicación, y de contactos formales e informales. Se volverá a incidir sobre ello más adelante.

Así mismo, tampoco es nuestro objetivo establecer las diferencias de la política exterior del Gobierno encabezado por José Mª Aznar con lo realizado por su antecesor25, sino más bien, mostrar cuáles fueron los compromisos del mismo frente a las Cámaras españolas, sus electores, los representantes de su partido; los dirigentes exteriores, etc. con referencia a los sucesos que azotaban al istmo centroamericano. Tema que aparecía, como expondremos, recurrentemente en su agenda cuando se encontraba en la oposición y el cual fue el eje de muchos de los encuentros que mantuvo durante esos años con diversos actores de la escena internacional. De ahí, que parte de la investigación se centre en las declaraciones que sobre este tema tuvo a bien brindar a la opinión pública, tanto española como extranjera, recogidos en diferentes textos, documentos y prensa escrita.

Pero sí es cierto como algunos autores han señalado, que existieron fuertes vínculos y conexiones entre ambos procesos. Así, Eulogio de Jesús Guerra Payés afirmaba que El Salvador fue uno de los primeros países en recibir influencia de la Revolución Sandinista. El 15 de Octubre de 1979, se produjo un golpe de Estado que depuso al General Carlos Humberto Romero. EE.UU apoyó el recambio del mandatario salvadoreño, como una medida que pretendía evitar que la situación salvadoreña entrara en un creciente proceso de “Nicaragüicización” en DE JESÚS GUERRA PAYÉS, EULOGIO (1988); La Política exterior de la Administración Reagan y la crisis salvadoreña 1981-1984; Universidad Nacional de Heredia; Escuela de Relaciones Internacionales; Tesis de Grado; Costa Rica.

Hemos considerado, que esta introducción no era el lugar adecuado para exponer de manera detallada las diferencias existentes entre ambos países, más allá de sentimientos nacionales o históricos. Diferencias que se pueden apreciar en relación a aspectos tan diversos como el PIB; la población; la extensión geográfica; la deuda externa, etc. Y ello, por nombrar sólo algunos de los posibles indicadores a los cuales se puede recurrir en este tipo de análisis. Además, a lo largo de todo el capítulo 5, dedicado en exclusiva a ambas realidades sociopolíticas, se hará una referencia a este tema.

“Aznar llegó con ganas de cambiarlo todo, sin visión europeísta, y con ganas de variar las alianzas y algunas orientaciones exteriores. La segunda legislatura tiene un marcado sesgo exterior, pero sin una dirección clara. Con Cuba, tras el error inicial, rectificó. Con Marruecos, las relaciones se han enfriado por motivo de pesca y con unas amenazas de Aznar hacia Rabat que allí no olvidarán fácilmente. Con Europa, Aznar se separó del tradicional eje franco-alemán para unirse en un frente atlántico a Blair, sólo para descubrir que, pese a algunos intereses compartidos, otros muchos les separan. (...) Diario “El País”, 27 de mayo de 2001.

“Dificultades para la política exterior española. El Ocaso de Exteriores”.


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