Tesis doctorales de Economía


¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA DECISIÓN DE COOPERAR TECNOLÓGICAMENTE?

Eunice Leticia Taboada Ibarra

 

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Mecanismo y Selección de la Cooperación Tecnológica Inter Firma

Para responder a las preguntas: ¿por qué las firmas cooperan tecnológicamente entre sí? y ¿qué elementos o variables inciden en la decisión de cooperar tecnológicamente?, se presenta la mecánica de funcionamiento e impacto de la CTIF y la manera en que la empresa decide respecto a cooperar tecnológicamente con otra.

Para tal efecto, en los dos apartados siguientes se expone, respectivamente, el mecanismo por el que se considera que la CTIF da lugar a que la firma se adapte a los cambios del medioambiente, y el proceso de selección de la CTIF como forma de coordinación de recursos.

3.1. Mecánica de Funcionamiento e Impacto de la Cooperación Tecnológica Inter Firma

Como se apuntó previamente, el planteamiento de este trabajo respecto al impacto de la CTIF es que al fortalecer o expandir las capacidades tecnológicas de la empresa, le permite mejorar su capacidad de respuesta tecnológica a las exigencias competitivas que enfrenta. El desarrollo completo de tal proposición muestra la forma en que se considera que el comportamiento colaborativo entre firmas, bajo ciertas condiciones, da lugar a que la empresa obtenga ventajas tecnológicas y con ello posibilita el mejoramiento de su competitividad.

De manera simplificada la mecánica de funcionamiento e impacto de la CTIF es la siguiente (véase el diagrama 1 que muestra el objetivo, resultado e impacto de la CTIF): la mejoría y ampliación de las capacidades tecnológicas mediante esta forma de cooperación, es resultado de que con el actuar conjunto en el renglón tecnológico, la empresa obtiene y aprovecha mejor los recursos al hacerse de información tecnológica y al aprender interactuando en la realización de proyectos de producción, de reducción de costos, de mejoras organizacionales o de investigación y desarrollo, lo que posibilita la consecución de ventajas tecnológicas.

Estas ventajas, obtenidas por la modificación en la forma de hacer las cosas, se pueden manifestar mediante reducción de costos, resolución de problemas tecnológicos y mayor actividad innovativa de la firma, afectando positivamente su competitividad y favoreciendo mayor competencia en los mercados en los que ésta participa .

A su vez, la búsqueda de tales ventajas se propicia ante la presión de la competencia, que en la actualidad implica competir no sólo por precio y calidad, sino también por flexibilidad y eficiencia bajo un esquema de orden y variabilidad . Se considera que la actividad cooperativa genera competencia porque el sentido de la cooperación tecnológica es rebasar los límites del conocimiento actual para responder a los cambios del entorno .

De esta manera, la cooperación tecnológica entre empresas que compiten o con especialización complementaria contribuye a la dinámica inter firma debido a que al robustecer sus capacidades tecnológicas, les permite mejorar su resultados y esto promueve la competencia, al mismo tiempo que es ésta última la que propicia que se asuma esta estrategia .

Por otro lado, debido a que la CTIF tiene el propósito de ampliar las capacidades tecnológicas de las empresas que la llevan a cabo y éstas capacidades son las que les permiten poner en práctica los ajustes en la forma de hacer las cosas, se considera que es una alternativa cuyos resultados normalmente no son de corto plazo, por lo que habilita para obtener ventajas tecnológicas en el mediano y largo plazos, incidiendo positivamente en la competitividad de la firma en esos lapsos. La razón por la que la CTIF “faculta” tecnológicamente a la empresa en esos términos, se explica a continuación.

De forma simplificada, la coordinación de recursos económicos en un momento dado, implica el ajuste de recursos que son asequibles en el corto plazo y otros que sólo pueden serlo en el mediano y largo plazos. El ajuste de recursos en el corto plazo sólo incluye la modificación en las cantidades de los bienes y servicios requeridos para producir más de lo que ya se genera, sin cambiar la forma en que se produce. En este caso no se involucra la alteración de las especificidades, cualidades o capacidades de los recursos que ya se utilizan (retomando a Bell y Albu, 1999, simplemente se mantiene la eficiencia del sistema de producción establecido invocando las capacidades de rutina de operación). La empresa que hace estos ajustes puede permanecer en el mercado aprovechando la oportunidad que se le presente y puede obtener ventajas económicas en el corto plazo. Para hacerlo puede actuar conjuntamente (cooperar) con otras firmas con el fin de obtener descuentos por volumen, para satisfacer volúmenes de producción que rebasan su capacidad instalada, o para fijar un precio. Sin embargo, este tipo de cooperación inter firma, no es tecnológica (es económica, exclusivamente) y sólo permite ser competitivo en el corto plazo (véase diagrama 2).

Cuando los ajustes para dar respuesta a las exigencias del mercado o para aprovechar las oportunidades del mismo, implican modificación en la forma de hacer las cosas (en la tecnología), en las capacidades técnicas y/u organizacionales, entonces se involucran procesos de mediano y largo plazos, ya sea porque hacerse de los recursos necesarios (incluidas las capacidades) toma tiempo o porque formarlos y adecuarlos así lo requiere. Esta es la razón por la que los resultados de la CTIF no necesariamente son de corto plazo.

A pesar de que con esta forma de coordinación de recursos tecnológicos es posible, bajo ciertas circunstancias, allegarse de conocimiento en mejores condiciones que con otras y con ello obtener los resultados antes señalados, la propia naturaleza del conocimiento y la dificultad de establecer este tipo de relación propician que la mejora y expansión de capacidades tecnológicas de la firma sea un proceso que tome tiempo; además de que lograr avances en los renglones mencionados tiene alto grado de dificultad y hasta cierto punto puede parecer contradictorio. Sin embargo, obtener esos resultados es lo que permite la permanencia de la firma en el mercado.

De todo la anterior se concluye que la mejora y expansión de capacidades tecnológicas de la firma es un proceso que requiere tiempo y es lo que la habilita para responder a las exigencias del mercado; los resultados de la CTIF serán favorables en la medida en que la información y el conocimiento tecnológico adquiridos por esta vía, se traduzcan en la mejoría y ampliación de las capacidades tecnológicas y esto dé lugar a una mejor respuesta tecnológica de la firma y con ello de su competitividad .

Como se muestra en el diagrama 1, esa mejor respuesta tecnológica y competitiva es factible en la medida en que se reduzcan los costos (incluidos los de transacción), se tenga una mayor capacidad para enfrentar problemas tecnológicos y/o se eleve la actividad innovativa de la empresa. El logro de esos resultados implica establecer una relación entre empresas que presente menores fricciones y costos transaccionales que si la actividad se llevara a cabo internamente; que las rutinas necesarias para la vinculación inter empresarial puedan aprovecharse (las internas) y generarse (las de la interacción) de tal forma que reporten resultados positivos en términos cognitivos y económicos, y que la empresa cuente con los recursos pertinentes para llevar a cabo la interacción, teniendo claro su objetivo y los alcances y consecuencias de la relación.

Para exponer la manera en que elementos de estas tres teorías se articulan para explicar la CTIF de forma más integral, a continuación se muestra el razonamiento y el contexto en el que se selecciona la cooperación tecnológica como alternativa de coordinación de recursos.

3.2. Proceso de Selección de la Cooperación Tecnológica Inter firma como Forma de Coordinación de Recursos Tecnológicos

Para comprender el proceso de selección de la CTIF con base en los supuestos y razonamientos de este marco explicativo complementario, se realizan las siguientes precisiones:

(i) Importan los recursos iniciales de la firma (incluidas sus capacidades), pero también el proceso de creación de nuevos productos y servicios a través de la innovación porque permite ampliar el alcance de los mismos;

(ii) Interesa distinguir entre recursos individuales y colectivos (rutinas);

(iii) Las mejoras tecnológicas de la empresa se explican por el aprendizaje individual, por el colectivo y por las conexiones que se establezcan para vincular el flujo de conocimiento que se genera;

(iv) Son tres los motivos para cooperar tecnológicamente con otra empresa: tecnológico, económico o ambos,

(v) En la selección de la forma de coordinar los recursos importa la estrategia de la empresa, pero también su estructura y sus capacidades innovativas;

(vi) Las empresas participantes en un acuerdo de cooperación tecnológica normalmente buscan desarrollar con éste su base tecnológica;

(vii) Es fundamental el reconocimiento y estimación de los costos (incluidos los de transacción) que implica cualquier forma de coordinación de recursos antes de seleccionar alguna de ellas;

(viii) Los resultados de la cooperación tecnológica inter firma, al igual que de cualquier otra estrategia de la empresa, no son generalizables.

A continuación se profundiza respecto a cada punto.

i) Importan los recursos iniciales de la firma (incluidas sus capacidades), pero también el proceso de creación de nuevos productos y servicios a través de la innovación porque permite ampliar el alcance de los mismos. Debido a que los recursos son heterogéneos y hasta cierto punto inmóviles, la empresa busca coordinarlos de manera que logre su mejor uso al menor costo posible; así mismo, busca continuamente resolver los problemas tecnológicos que enfrenta y responder o incluso adelantarse (innovar) a los requerimientos tecnológicos y económicos del medioambiente en que se desenvuelve, todo ello con la finalidad de permanecer en el mercado y obtener beneficios.

Con base en los recursos con que cuenta la empresa es que decide respecto a los productos o servicios que va a ofrecer y a la forma en que va a generarlos. Esto porque sus condiciones actuales, reflejan los cambios acumulados sobre su condición antecedente y las condiciones actuales determinan en buena medida sus condiciones futuras. Así, las innovaciones en la forma de hacer las cosas y en el ofrecimiento de nuevos productos y servicios son un proceso continuo y dinámico, pero vinculado en gran medida a los recursos iniciales y acumulados de la empresa.

ii) Interesa distinguir entre recursos individuales y colectivos (rutinas). En la decisión de cooperar, así como en los procesos de planeación y ejecución de las actividades conjuntas, los recursos individuales y colectivos de cada firma son el factor clave, ya que son los que permiten que la empresa ofrezca distintos servicios individual o conjuntamente aprovechando el conocimiento que la relación colaborativa genera. De aquí la importancia de conocer bien los recursos específicos con que se cuenta .

Cuando sólo se analizan las opciones hacer (integración vertical) o comprar (adquirir en el mercado), la distinción de los componentes de las capacidades tecnológicas en habilidades y conocimientos individuales y habilidades y conocimientos colectivos (rutinas), así como la importancia de cada una dentro de las opciones, puede ser hasta cierto punto irrelevante. Sin embargo, cuando también se incluye la alternativa de cooperar, la diferenciación tiene sentido en la medida en la que pueden ser precisamente habilidades individuales (como parte de los recursos de la empresa en cuestión) las que resulten determinantes para interactuar con recursos individuales y colectivos (rutinas) de otra empresa mediante un acuerdo de cooperación tecnológica en beneficio de costos o capacidades de la primera.

Cuando los costos burocráticos (costos de intercambio internos) son altos, la empresa puede realizar inversiones conjuntas utilizando algún recurso interno (recurso físico o habilidad individual) para vincularse con otra y obtener las capacidades que requiere; o puede utilizar sus capacidades a menores costos burocráticos al vincularse con otra empresa y obtener el recurso que necesita. De esta forma se destaca la importancia de contar con recursos humanos calificados tecnológicamente para no depender del mercado exclusivamente y para generar y aprovechar las oportunidades tecnológicas que se presenten.

iii) Las mejoras tecnológicas de la empresa se explican por el aprendizaje individual, por el colectivo y por las conexiones que se establezcan para vincular el flujo de conocimiento que se genera. Esto es resultado de que tanto los individuos como las empresas son depositarias del conocimiento tecnológico; de que en muchos casos el conocimiento del individuo es significante y efectivo en conjunto y sólo en el contexto de la empresa, y de que las interacciones de los individuos y de las empresas son importantes y tienen implicaciones más allá de las económicas (de aquí que los acuerdos tecnológicos deban ser examinados principalmente como lugar de conocimiento).

iv) Son tres los motivos para cooperar tecnológicamente con otra empresa: tecnológico, económico o ambos. Aunque en todos los casos el objetivo de establecer un acuerdo de cooperación tecnológica es hacerse de información y conocimientos tecnológicos, el motivo por el que se busca mejorar las capacidades tecnológicas puede ser distinto. Al recurrir a esta alternativa de coordinación de recursos la empresa puede tener una motivación tecnológica o cognitiva (tener mayor capacidad de resolución de problemas tecnológicos o aumentar su actividad innovativa), económica (reducir sus costos actuales) o ambas. Todo ello buscando mejorar su respuesta tecnológica.

Cuando se busca básicamente la complementariedad tecnológica y/o generación de conocimiento, la motivación es de carácter tecnológica; cuando se busca la eficiencia en la producción y el intercambio (disminución de costos de producción, innovación y transacción) o la reducción de riesgos financieros, la motivación prevaleciente es la económica.

Por las características de los procesos de aprendizaje e innovación y la evolución de los agentes y de las transacciones, se puede considerar que la reducción de costos (el motivo económico) es principalmente un objetivo de plazo más corto (aunque con su disminución la empresa logra un mejor empleo de sus capacidades y “libera” recursos y capacidades); mientras que contar con las capacidades tecnológicas para enfrentar los requerimientos tecnológicos y de mercado (motivo tecnológico) tiene alcance de mediano y largo plazo, ya que el desarrollo de las capacidades toma tiempo y sus resultados pueden observarse en un lapso mayor (sin embargo, contar con las capacidades e irlas consolidando conduce a la reducción de costos). Por su naturaleza, hay más incentivos para intercambiar y compartir información y conocimiento cuando la motivación es tecnológica. Esto, como se verá, incide en la selección de la forma del acuerdo de CTIF.

v) Importa la estrategia de la empresa, pero también su estructura y capacidades innovativas. Que la empresa elija entre diferentes opciones de coordinación de recursos, no es suficiente para que alcance su objetivo. Debe considerar la coherencia entre su estrategia, estructura y capacidades innovativas (fundamentales), porque tal como señala Nelson (1991), resulta esencial para conseguir el objetivo planteado .

Cuando la empresa decide, debe tener claro el objetivo a alcanzar y la estrategia para alcanzarlo. En el caso específico de la decisión de cooperar tecnológicamente con otra empresa se busca la ampliación de las capacidades tecnológicas y, dependiendo de las condiciones específicas de la empresa y de su entorno tecnológico, competitivo y relacional, la motivación para ampliarlas puede ser tecnológica y/o económica, esto determinará en buena medida la estrategia a seguir (los compromisos y requerimientos necesarios) para alcanzar dicho objetivo.

La estructura descansa básicamente en el stock de conocimientos y recursos; en el manejo de la cantidad y calidad del flujo de conocimiento y en la forma en que estos elementos están organizados. La evaluación de la situación prevaleciente y potencial y del alcance de los mismos para llevar a cabo la estrategia, así como de la forma en que está asimilando y espera asimilar el flujo de conocimiento actual y potencial, durante y después de un acuerdo de este tipo, son centrales. Evidentemente, como reflejo del funcionamiento actual de la estructura de la empresa se tienen los costos que está implica, y en la decisión de optar por la estrategia de CTIF se deben considerar tanto los costos de establecer el acuerdo, conseguir, recibir y asimilar el flujo de recursos y conocimiento, así como evaluar los beneficios que este flujo generará.

La estructura y estrategia de la empresa determinan su búsqueda, sostenimiento y formas de innovación (a su vez, las capacidades innovativas inciden en aquellas). En el caso de la CTIF, la vinculación tecnológica con otra firma exige claridad respecto a lo que se puede ofrecer y se obtendrá. Al pretenderse la ampliación de las capacidades tecnológicas, en sí mismo se está buscando desarrollar las capacidades de innovación aprovechando la especialización y la flexibilidad que ofrece esta alternativa estratégica. La importancia de esa búsqueda mediante acuerdos de cooperación, radica en su incidencia positiva en la competitividad de la empresa en la medida en la que no sólo contribuye a la generación de innovaciones, sino también al aprendizaje tecnológico de la empresa.

vi) Las empresas participantes en un acuerdo de cooperación tecnológica normalmente buscan desarrollar con éste su base tecnológica. Esta situación tiene sentido porque en la medida en la que se avanza sobre la propia trayectoria tecnológica, se aprovecha el conocimiento codificado y tácito de la empresa (incorporado tanto en las habilidades individuales como en las rutinas organizacionales de la misma), se utilizan las rutinas de interacción ya establecidas por las partes, y se propicia un avance más orientado de las rutinas de búsqueda. Todo esto “facilita” que exista coherencia entre la estrategia, estructura y las capacidades fundamentales de la firma .

Lo anterior favorece el fortalecimiento de las rutinas individuales y colectivas y con ello la interacción de las partes y la difusión más ágil de conocimiento, dando lugar a un mejor aprovechamiento de recursos y a la reducción en los costos de transacción implicados en esta forma de vinculación tecnológica.

El mejor aprovechamiento de recursos significa utilizar la experiencia, el conocimiento de las partes y su trabajo conjunto, lo que propicia la generación de más servicios de los recursos con que cuenta la firma, economizándose de esta forma tanto costos de producción y conocimiento, como de vinculación. La reducción de este último tipo de costos (de transacción) se presenta porque es más fácil y menos costoso elaborar contratos, realizar su monitoreo y hacerlos cumplir si las firmas tienen experiencia en el área en la que se comprometen. Esto da lugar a que la empresa continúe especializándose, a que la incertidumbre disminuya y a que el oportunismo que pueda enfrentar sea menor.

En términos comparativos los costos de transacción son menores con la cooperación porque la racionalidad limitada es menor que internando la transacción debido a que de esta forma la empresa se especializa en lo que sabe hacer. La incertidumbre disminuye porque las firmas se sujetarán a un contrato relacional y conjuntamente enfrentaran los cambios del entorno y, en su caso, compartirán riesgos financieros y tecnológicos. El oportunismo que puede presentarse es menor en la medida en que el conocimiento previo de las partes y la inclusión de salvaguardas en el contrato atenúan dicho comportamiento.

vii) Es fundamental el reconocimiento y la estimación de los costos (incluidos los de transacción) que implican las diferentes formas de coordinación de recursos, antes de seleccionar alguna de ellas. La decisión de la empresa de interactuar activamente con otras con el fin ampliar sus capacidades tecnológicas, además de considerar el aspecto cognitivo, se realiza evaluando y contrastando los costos que se enfrentan y enfrentarían interna y externamente; esto es, llevando a cabo dentro de la empresa la actividad en cuestión o comprándola.

No tener idea de los costos que implica producir, comprar o cooperar, puede provocar que la selección de la forma de coordinación de recursos tecnológicos sea errada. El conocimiento respecto a los costos e implicaciones que puede tener la vinculación con proveedores y compradores (internos y externos) y con la competencia es fundamental para la evaluación de la forma más conveniente de transmitir y recibir información, habilidades y tecnología.

viii) Los resultados de la cooperación tecnológica, al igual que de cualquier otra estrategia de la empresa, no son generalizables. Debido a que para dominar una tecnología se requieren habilidades, tanto de personas como de la empresa (rutinas), así como el esfuerzo e inversión de parte de la misma; el dominio tecnológico que se alcanza es incierto y específico (varía de empresa a empresa de acuerdo a sus recursos). Esto explica en buena medida los resultados diferenciados que dos empresas pueden tener al establecer un acuerdo de CTIF tratando de ampliar sus capacidades tecnológicas .

Con estas precisiones se facilita comprender la forma en que se selecciona esta forma de coordinación de recursos. Para tal efecto a continuación se presenta la ‘estimación de última instancia’ y el ‘contexto’ de la decisión de cooperar tecnológicamente.

3.2.1. Estimación de Última Instancia en la Decisión de Cooperar Tecnológicamente: Evaluación de Costos, Recursos y Capacidades Tecnológicas

En la medida en la que tanto los individuos como las empresas poseen capacidades disímiles, se requiere de la complementariedad de las mismas. El punto en el que la empresa se apoya en capacidades poseídas por otras es cuestión de costos (que enfrenta y puede ahorrar), pero también del conocimiento (que tiene y a los que puede acceder) para producir determinado bien o para realizar una actividad específica .

En la consideración de costos, recursos y capacidades involucradas en una actividad y en la evaluación de realizarla internamente, conjuntamente (cooperando) o comprándola, la empresa evalúa:

i. los costos de producción implicados en cada alternativa

ii. los recursos con que cuenta

iii. los costos de transacción

• internos (costos burocráticos)

• de la relación de mercado (de compra-venta)

• de la relación de cooperación

iv. las capacidades tecnológicas

• de la empresa

• disponibles en el mercado

Los resultados de la evaluación conjunta de los cuatro elementos antes enlistados, permiten entender bajo qué condiciones la empresa decide en última instancia respecto a la forma de coordinar sus recursos para obtener un producto específico que implica capacidades tecnológicas que son de relevancia para su actividad presente o futura.

La decisión de hacer, comprar o cooperar, dependerá de qué tan importante son para la empresa las capacidades tecnológicas involucradas en la actividad en cuestión (importancia por la cercanía o impacto en el núcleo tecnológico de la firma y en el desarrollo de sus capacidades innovativas ); de si cuenta con ellas al nivel deseado ; de la disponibilidad de las mismas en el mercado; de la posibilidad de que la empresa tenga los recursos necesarios para participar en un acuerdo de CTIF con el fin de hacerse de las mismas , y de los costos de transacción implicados en las distintas alternativas .

El ahorro en costos no incurridos (tanto de producción como de transacción) y las ventajas en cuanto a los conocimientos (ampliación y/o mejora de capacidades tecnológicas) ganados en el corto, mediano y largo plazos, son los elementos centrales por los que se selecciona cooperar tecnológicamente y no producir internamente o comprar en el mercado.

De esta manera, si se supone que las capacidades tecnológicas involucradas en la realización de una actividad son de relevancia para la actividad innovativa de la empresa en cuestión, la selección de la alternativa de coordinación de recursos de acuerdo a cada una de las situaciones que a continuación se describen (véase el diagrama 3) , se explica de la siguiente forma:

a) Cuando la empresa no cuenta con las capacidades tecnológicas involucradas en la realización de una actividad que le es de relevancia para generar un bien o servicio. La carencia de capacidades tecnológicas aunado a que las mismas se consideren esenciales, da lugar a que la opción de coordinación de recursos sea la cooperación tecnológica (coopera I en el diagrama 3), siempre y cuando las capacidades tecnológicas estén disponibles en el mercado y que sea factible para la empresa contar con los recursos necesarios para participar en un acuerdo de CTIF con el fin de hacerse de ellas. En esta situación es de mayor trascendencia hacerse de la capacidad (aprenderla o generarla mediante el acuerdo de cooperación), que enfrentar un menor costo al adquirir el producto. En este caso, la motivación de la CTIF es evidentemente tecnológica (MT) con perspectiva de resultados de mediano y largo plazos. Bajo las mismas circunstancias pero sin contar con los recursos para establecer el acuerdo de CTIF, la empresa comprará la actividad en el mercado (compra I), con consecuencias negativas sobre su capacidad innovativa posterior y de dependencia en el mediano y largo plazos; o puede producir (produce I) buscando generar las capacidades (mediante learning by doing), sabiendo que se encontrará en desventaja competitiva.

Si la empresa no cuenta con las capacidades y las mismas no están disponibles en el mercado, la empresa buscará generarlas por cuenta propia (produce II), sabiendo que, en ese momento no enfrentará competencia. Otra opción, bajo las mismas circunstancias es la de generarlas conjuntamente mediante cooperación (coopera II), dependiendo de que cuente con recursos para cooperar, de que haya otra empresa en su misma situación y con intereses similares y de que considere que tal opción es la más conveniente en términos económicos y estratégicos. Tanto en la decisión de producir (produce II) como en la de cooperar (coopera II), el motivo fundamental es tecnológico.

b) Cuando la empresa cuenta con la capacidad tecnológica en condiciones competitivas de especificidad, calidad y costos de transacción. Bajo estas condiciones la empresa se encuentra en la mejor situación para producir el bien o servicio que requiere (produce III) y tiene la posibilidad de explotar al máximo sus ventajas y posibilidades de innovación respecto a la misma.

c) Cuando la empresa cuenta con las capacidades tecnológicas al nivel deseado en especificidad y calidad, pero sus costos de transacción son mayores que los que enfrentaría comprando o cooperando tecnológicamente. Con este escenario de entrada la empresa sabe que lo que requiere es mejorar sus costos internos (burocráticos), por lo que su búsqueda tiene una motivación económica. La alternativa a seleccionar dependerá de la existencia de otra empresa con interés en cooperar y de si cuenta con recursos para establecer tal acuerdo.

Si no hay disponibilidad de otra empresa, la firma en cuestión continuará produciendo (produce IV); también lo hará (produce V) si habiendo empresa disponible, no cuenta con los recursos para cooperar. Si cuenta con ellos, podrá aprovechar el conocimiento que ya que tiene, utilizando parte de sus recursos en una estructura organizacional distinta (coopera III) que le permitirá emplear sus capacidades tecnológicas obteniendo el producto o servicio a menores costos de transacción.

d) Cuando la empresa cuenta con las capacidades tecnológicas a costos de transacción menores que los que enfrentaría comprando o cooperando , pero con un nivel de calidad y especificidad menores a los deseados. Esta situación es la inversa a la descrita en el punto anterior. En este caso la empresa es competitiva en sus costos de vinculación internos, no así en el nivel de sus capacidades tecnológicas, razón por la que su motivación de búsqueda de mejora es tecnológica. También aquí la opción a seleccionar dependerá de la existencia de una empresa interesada en cooperar tecnológicamente y de que la empresa en cuestión cuente con recursos para llevar a cabo tal acuerdo.

Cuando hay disponibilidad en el mercado de las capacidades al nivel deseado por la empresa, entonces la estrategia es la de cooperar (coopera IV), siempre que tenga los recursos para incursionar en un acuerdo de CTIF. Si no los tiene, entonces produce (produce VI) aprovechando su ventaja en costos. También producirá (produce VII) si no existe disponibilidad por parte de una firma para establecer un acuerdo de cooperación.

e) Cuando la empresa no cuenta con las capacidades tecnológicas a costos de transacción menores que los que enfrentaría comprando o cooperando , ni con un nivel de calidad y especificidad deseados. En estas condiciones, si bien la empresa cuenta con las capacidades tecnológicas requeridas, éstas no son competitivas, ya que presentan deficiencias tanto en costos como en calidad y especificidad. Al igual que en los dos escenarios anteriores, la empresa tiene tres alternativas para mejorar sus capacidades, pero a diferencia de aquellas, aquí se mezclan motivos tecnológicos y económicos para cooperar intentando subsanar tales deficiencias.

De esta manera si en el mercado hay disponibilidad de las capacidades y la empresa en cuestión tiene los recursos necesarios para cooperar, cooperará (coopera V); si no tiene tales recursos, producirá (produce VIII). Si no hay contraparte con la que establecer un acuerdo de cooperación tecnológica, continuará produciendo (produce IX). En estos dos últimos casos la intención es “aprender haciendo” con la finalidad de mejorar tanto en calidad, especificidad y costos. Sin embargo, en la última situación producirá sin tener competencia.

f) Cuando las capacidades tecnológicas a considerar no son importantes para la actividad innovativa de la empresa y sin embargo cuenta con ellas (escenario no ilustrado en el diagrama 3). En estas condiciones la empresa tiene dos alternativas, una es producir el bien o servicio y la otra es la de establecer un acuerdo de CTIF. Producirá, cuando no haya en el mercado el bien o servicio en esas condiciones. También lo hará cuando habiendo disponibilidad de este último, hacerlo le reporte beneficios económicos y no le implique distracción de recursos de importancia para mantener o acrecentar sus capacidades tecnológicas, principalmente las innovativas. Lo hará porque de esa manera podrá conservar el nivel competitivo de las capacidades involucradas. Si lo que produce es un insumo que la misma empresa emplea, puede tenerlo sin dificultad y en condiciones de especificación y costo adecuadas.

Decidirá cooperar tecnológicamente con el fin de aprovechar sus capacidades sin distraer más recursos de los necesarios al transferir/compartir sus conocimientos a otra firma, obteniendo a cambio otras capacidades o recursos y liberando de está forma recursos y capacidades para asignarlas a áreas que le son de interés. Bajo estas circunstancias se puede decir que el motivo de la cooperación, mezcla cuestiones tecnológicas y económicas, en el sentido de que al aprovecharse la ventaja que se tiene sobre el mercado al contar con las capacidades tecnológicas en condiciones competitivas de especificación y de costos de transacción, puede acceder a otras actividades o conocimientos para incidir positivamente en los costos de transacción o especificación de alguna capacidad tecnológica que le sea fundamental .

En general el interés para generar o hacerse de capacidades tecnológicas está fuertemente determinado por varios elementos, entre otros, las características de la competencia que enfrenta la empresa, el régimen tecnológico en el que tiene lugar la actividad innovativa y las características del posible socio tecnológico (estos aspectos se abordan en el punto siguiente). Sin embargo este ejercicio respecto a la selección de la forma de coordinación de recursos tecnológicos tuvo como objetivo principal destacar las condiciones últimas bajo las cuales se selecciona cooperar tecnológicamente. Como puede observarse depende de la consideración de condiciones externas e internas a la propia empresa y responde a distintas motivaciones.

En el esquema simplificado del razonamiento para seleccionar entre internar, cooperar o comprar un producto o actividad en función de capacidades, recursos y costos que implica, se hizo abstracción de elementos que son muy importantes en la evaluación de los mismos y en la propia decisión de participar y establecer un acuerdo de cooperación tecnológica inter firma. Debido a que son factores de índole diversa, a continuación se les presenta de manera agrupada para de esa forma tratar de que su impacto e importancia puedan ser dimensionados y que su inclusión complemente y contextualice el análisis antes presentado.

3.2.2. Elementos que Conforman el Contexto Sobre el que se Decide Cooperar Tecnológicamente: Características de la Empresa, el Producto, el Proceso y las Transacciones Implicadas, así como del Medioambiente Tecnológico, Competitivo y Relacional

Son las características del producto y de las transacciones involucradas en su obtención; las condiciones específicas de la empresa y del medioambiente tecnológico y competitivo de la actividad innovativa de la misma y las particularidades del socio tecnológico y las especificidades del vínculo a establecer con el mismo, los que inciden en la decisión de optar por la CTIF como forma de coordinación de recursos para obtener un producto en cuestión.

Estos elementos influyen también en el motivo para cooperar (tecnológico y/o económico) y con ello, en la modalidad del acuerdo de CTIF (alianza tecnológica estratégicas, convenio para compartir y/o transferir tecnología, o acuerdo de subcontratación tecnológica) por el que la empresa busca ampliar sus capacidades tecnológicas, y en la posibilidad y el éxito de cooperar tecnológicamente.

Con el fin de profundizar en el contexto que conforman los elementos antes señalados, en las páginas siguientes se les aborda agrupados en cinco categorías (véase la tabla 1).

A) Relacionados con el Producto (su producción y desarrollo)

Entre los factores a evaluar en la decisión de establecer un acuerdo de CTIF se encuentran los que tienen que ver con la ubicación del producto respecto a su ciclo de vida y al momento del proceso de producción del mismo, ya que esto tiene implicaciones respecto al nivel de incertidumbre y la divergencia de expectativas respecto al futuro por parte de los involucrados en una relación tecnológica; en los niveles de inversión, de readecuación de recursos y del desarrollo de capacidades tecnológicas; en la disponibilidad para enfrentar contratiempos y costos elevados, así como para compartir información tecnológica.

En las etapas tempranas del ciclo, la incertidumbre es más alta; conforme el producto se desarrolla, los cambios normalmente se vuelven incrementales. Las estrategias a seguir en ambos momentos son distintas: en el primero puede ser más conveniente la cooperación tecnológica, que en el segundo. Asimismo, es diferente la posición de la firma respecto a la idea de cooperar dependiendo de la etapa de la producción en la que participa y del grado de interdependencia que exista entre las etapas, ya que por ejemplo, si el patrón de interdependencia es bajo, genera menos problemas en términos de coordinación y de desarrollo innovativo y, en consecuencia, es más factible la opción de cooperar.

Por supuesto que la empresa determinará cómo coordinar sus recursos en función de la importancia que para ella tiene la actividad o producto en cuestión, en términos no sólo de su proceso productivo sino de su papel y desarrollo futuro en el mercado. Cuando la actividad es de importancia o resulta fundamental, las estrategias para obtenerla y desarrollarla serán más cuidadosamente evaluadas e implicarán mayor interés para su desarrollo posterior en términos de costos, calidad y disponibilidad. En tal situación es más factible que la empresa prefiera no cooperar o hacerlo bajo condiciones muy específicas.

B) Características de las Transacciones Involucradas en la Obtención del Producto

Este grupo de factores hacen claramente referencia al planteamiento de Williamson, por lo que son los elementos que están detrás de los costos de transacción incluidos en los cinco escenarios descritos en líneas previas.

Con relación a la especificidad de activos involucrados en las transacciones que implica la realización de un bien o servicio, se retoma la definición de Williamson que es muy amplia : “inversiones durables que se realizan en apoyo a transacciones particulares” y, en este caso, explícitamente se incluyen tanto recursos como rutinas de la empresa .

Así, si bien es cierto que ni la teoría evolutiva ni la de recursos utilizan el término de activo específico, por la definición y características del concepto, los elementos que diferencian a las firmas en estas dos teorías (rutinas y recursos) pueden clasificarse como tales, en la medida en que algunas habilidades o servicios y algunas rutinas pueden ser específicos para una transacción o para un cliente en particular (hecho que es probable que se presente en una relación de cooperación tecnológica inter firma de un sistema tecnológico complejo).

El involucramiento de activos específicos o no específicos tiene consecuencias en el interés de las partes para cooperar y en la forma de hacerlo. La complejidad en la elaboración, contenido y seguimiento de los contratos difiere en forma considerable según los activos involucrados, lo mismo sucede con los costos que pueden enfrentarse al utilizarlos para producir un bien bajo distintas modalidades de coordinación de recursos.

La frecuencia con que se realiza la transacción y el nivel de incertidumbre que genera la naturaleza del conocimiento involucrado son factores de importancia para la decisión de cómo coordinar los recursos y, en su caso, para seleccionar la forma de CTIF, ya que estos hechos tienen implicaciones en el terreno de la contratación, del proceso de aprendizaje y de la vulnerabilidad de las partes al establecer un acuerdo específico. A mayor especificidad de activos, mayor frecuencia de la transacción y mayor complejidad del conocimiento involucrado, más posibilidades de enfrentar problemas de interacción y contratación (por lo tanto, menor probabilidad de establecer un acuerdo de CTIF).

Al respecto, la existencia o la posibilidad de establecer normas, reglas o estándares, para que funjan como mecanismos de control, es un hecho de importancia ya que con su existencia pueden contribuir a hacer codificable y público parte del conocimiento ; a disminuir el oportunismo, porque generan confianza (Lara, 2001) y, a abaratar los contratos: ex ante, durante y ex post a su ejecución (porque reducen los costos de planeación, adaptación y monitoreo).

Con relación al oportunismo, se reconoce que por naturaleza el agente económico busca su propio provecho por lo que las partes pueden preferir no establecer una relación cercana para evitar enfrentar comportamientos oportunistas. Sin embargo, se coincide con Madhok respecto a que “es más prudente para una firma invertir en una relación, que simplemente asumir oportunismo y, en concordancia, protegerse de él. El supuesto implícito aquí es que mientras que el potencial de oportunismo está siempre presente, el acto de oportunismo es variable. [En este sentido], el oportunismo es un factor a manejar, más que una restricción estructural. Suponer oportunismo de todos, todo el tiempo, es restrictivo y conservador” (Madhok, 2000:85 y 89).

La empresa va a establecer una relación de cooperación tecnológica en función de evaluar un conjunto amplio de variables, entre ellas la posibilidad de que se presente el oportunismo de parte de su socio. Sin embargo, existen formas de protegerse de él o de ir atenuando la posibilidad de que se presente. Esto a través del mejor conocimiento de las partes (por relación previa de las mismas, por establecer un acuerdo de cooperación que inicie con alguna actividad simple, por la especificación de reglas de comportamiento, etc.), de la elaboración conjunta de normas y estándares, y por el propio funcionamiento y resultados de la relación.

Se enfatizan estos aspectos porque en realidad es difícil establecer ex ante las salvaguardas necesarias para protegerse de lo que puede presentarse ex post, además de lo costoso y hasta cierto punto limitante que puede resultar este hecho .

C) Características Específicas de la Empresa (con relación al producto)

Como se señaló en su momento, la decisión de cómo coordinar los recursos es una cuestión de disponibilidad de los mismos y de los costos que implica obtenerlos, manejarlos, combinarlos y aprovecharlos. Contar con los recursos como tal no es suficiente, se requiere que tengan las características y especificidades pertinentes para utilizarlos técnicamente.

Es especialmente relevante la manera en la que los recursos humanos aportan sus conocimientos individual y colectivamente a través de las rutinas organizacionales de la firma. Importa la forma en la que trabajan en equipo, la experiencia que tienen, la disponibilidad y facilidad para aprender y para innovar. Respecto al staff directivo y al equipo de investigación y desarrollo, tal como lo enfatizan Barnard (1938) y Penrose (1959), son recursos que tienen un rol fundamental para la empresa en el sentido en el que son los que, por su propia naturaleza, deciden la forma en que deben combinarse y coordinarse los recursos. Además son los que visualizan y determinan la forma de abordar las oportunidades productivas que se presentan (Penrose, 1959) y, en términos de la teoría evolutiva (Nelson y Winter, 1982), son los que están a la cabeza de las rutinas de búsqueda de la misma.

El manejo de la disponibilidad de recursos y la eficiencia productiva, da cuenta de la manera en la que la empresa responde a la competencia y está relacionado con la trayectoria tecnológica que ha seguido y con la manera en la que ha desarrollado y fortalecido su base tecnológica y su núcleo tecnológico. Estos elementos expresan la claridad que la empresa ha tenido para manejar sus recursos y para diagnosticar las necesidades específicas para seguir avanzando al respecto. La actividad innovativa y la percepción de la “ubicación” de la empresa con relación a la frontera tecnológica, influyen en la necesidad y posibilidad de establecer un acuerdo tecnológico.

Para aprovechar la base tecnológica y para fortalecer su núcleo tecnológico, importa que la firma siga desarrollándose en lo que sabe hacer. En este sentido los acuerdos de CTIF son una alternativa para seguir especializándose con la flexibilidad que esta estrategia puede ofrecer: a menores costos, con menor riesgo de innovación, controlando mejor los recursos y ampliando en determinado momento la gama de actividades en las que se participa.

D) Entorno o Medioambiente Tecnológico y Competitivo

La consideración del medioambiente tecnológico está siempre presente en las decisiones más importantes de la empresa. Cuando la decisión es respecto a la forma más conveniente de coordinar los recursos, o la estrategia más útil para allegarse de tecnología (conocimiento), el entorno tecnológico necesariamente tiene que ser contemplado. Debido a que la decisión de cooperar tecnológicamente y la forma de hacerlo se refieren justamente a estos hechos, a continuación se abordan agrupadamente una serie de factores que se considera dan cuenta del medioambiente tecnológico y competitivo de una actividad determinada .

El medioambiente tecnológico es de importancia porque marca las pautas de comportamiento estratégico que la empresa debe seguir para enfrentar la propia naturaleza variable e incierta del proceso de innovación. Es variable por la búsqueda continua de las empresas para poner en marcha nuevas formas de hacer las cosas (por innovar); es incierta porque la dirección que sigue ese proceso de búsqueda tiene esa característica, las empresas no aprenden con la misma facilidad y velocidad y tampoco tienen certeza respecto a lo que el mercado demandará y seleccionará. Sin embargo, la empresa en sus decisiones debe tratar de mantenerse cerca de la frontera tecnológica y considerar las características y trayectoria que están siguiendo tanto los procesos de búsqueda como los de selección.

El grupo de factores del medioambiente tecnológico y competitivo a considerar en la decisión de cooperar tecnológicamente están enlistados en la tabla 1 y se explican a continuación.

D.1 Complejidad Tecnológica de la Actividad Innovativa

Para describir la especificidad del medioambiente que enfrenta la empresa al realizar su actividad innovativa, se refieren las categorías utilizadas por Malerba y Orsenigo (1993, 1997) al caracterizar el régimen tecnológico.

Este concepto, provee de una descripción multidimensional que permite analizar el medioambiente tecnológico en los siguientes términos: oportunidad, apropiabilidad, acumulatividad y complejidad de la base tecnológica. Estos elementos definen prescripciones e intercambios amplios y determinan la naturaleza e intensidad de los procesos de competencia y selección, la distribución geográfica de actividades innovativas y los límites relevantes del proceso innovativo. A continuación se refieren brevemente, para relacionarlas con la temática bajo estudio.

► Condiciones de Oportunidad (facilidad de innovar, dado un monto de recursos invertido en investigación y desarrollo). Cuando el nivel de oportunidad es alto, probablemente la actividad innovativa se realizará internamente; conforme desciende el nivel de oportunidad, hay más posibilidad de que surja el interés por cooperar tecnológicamente, ya que la inversión requerida y los riesgos se pueden compartir .

► Apropiabilidad (posibilidad de proteger las innovaciones de la imitación y de extraer las ganancias de las actividades innovativas). Un nivel alto de apropiabilidad significa que existen mecanismos para proteger los conocimientos que se generen. Así, un ambiente de mayor apropiabilidad, tiene repercusión positiva sobre el establecimiento de acuerdos de cooperación tecnológica, ya que los conocimientos de las partes y de proceder conjunto, pueden ser protegidas . Al respecto debe avaluarse la existencia y efectividad de derechos de propiedad intelectual, el que haya o no estándares y las dificultades contractuales, entre otras.

► Acumulatividad (grado en el cual la generación de conocimiento nuevo se construye sobre conocimiento actual). Un alto nivel de acumulatividad favorece la especialización de actividades innovativas a lo largo de la trayectoria tecnológica y amplifica las ventajas de quienes ya participan en ella. Los acuerdos de CTIF entre participantes de la trayectoria son más factibles que con nuevos participantes, ya que buena parte del conocimiento se encuentra acumulado en sus rutinas y sus recursos. La experiencia de los socios realizando sus actividades y participando en acuerdos de cooperación es fundamental cuando la acumulatividad es un factor relevante para generar conocimiento.

► Complejidad de la Base Tecnológica (propiedades del conocimiento sobre el que se basan las empresas innovadoras). Las propiedades del conocimiento se refieren a la naturaleza del conocimiento y a los medios de comunicación y transmisión del mismo. Son cuatro los factores a distinguir: grado de codificación, nivel de generalización, nivel de descentralización o independencia y grado de complejidad. Los cuatro se conjugan y crean escenarios distintos para la generación y comunicación del conocimiento y, en este caso, para propiciar, o no, un ambiente de cooperación tecnológica. Por ejemplo:

a) En condiciones caracterizadas por la estandarización, codificación, independencia y no complejidad del conocimiento, es más fácil comunicar y acceder al conocimiento. En este caso el interés de cooperación tecnológica es nulo o bajo y la cercanía geográfica de los agentes es poco relevante.

b) Cuando el conocimiento es complejo, tácito, centralizado y especializado, el interés de las empresas por participar en un acuerdo de CTIF (formal o informal) es de importancia. Esto porque es sólo con la cercanía de las partes que es posible transmitir el conocimiento involucrado. Se requiere de interacción “cara a cara”, entrenamiento, movilidad de personal para lograr avanzar en la actividad innovativa y en la resolución de problemas tecnológicos.

De aquí que “donde tanto el know how de los insumos es único y no sustituible (porque es propiedad y específico a la firma, o es de ubicación especifica), o es tácito y no codificable, la cuestión basada en costo se vuelve menos relevante y las consideraciones estratégicas, tales como las competencias medulares, tienen gran importancia” (Narula, 1999: 13). En el primer caso, lo relevante es disponer del conocimiento (lo que no quiere decir que el costo deje de importar), por lo que la motivación de un acuerdo de CTIF será estratégico más que económico; lo mismo sucede cuando el insumo es tácito y no codificable, ya que la dificultad de su especificación y monitoreo hace que lo relevante sea contar con él más que el costo de tenerlo. En situaciones en los que la disponibilidad del insumo no es altamente restringida y en las que el mismo es más estandarizado (tiene un mayor componente codificado o codificable), la cuestión del costo se vuelve más importante que la tecnológica (“el costo se vuelve importante si existen opciones”. Narula, 1999:13).

De esta manera, la naturaleza y características de la base del conocimiento tecnológico afecta la forma en que se establecen los mecanismos de interacción para generar nuevos conocimientos colectivos (entre éstos, los acuerdos tecnológicos), al incidir en la forma como aprenden los participantes, en el grado en el que tiene lugar el aprendizaje y en el contenido y monitoreo del contrato.

D.2 Complejidad del Sistema Tecnológico

La complejidad del sistema tecnológico en el que la empresa está involucrado, se refiere a la arquitectura de los productos generados y a la interconexión de las actividades productivas (Britto,s/f); está relacionada con la composición de conocimiento y tecnología. De esta forma, en un sistema tecnológico complejo , las innovaciones requieren de la integración de diferentes disciplinas científicas y tecnológicas, y la actividad innovativa, de la contribución de una variedad de competencias. A mayor complejidad del sistema, hay mayor necesidad de dirigir múltiples tecnologías (Cusumano, 2000).

El incremento de la complejidad del sistema tecnológico dificulta el acceso a activos y a competencias complementarias, influyendo de forma importante en la manera en la que se organizan las relaciones inter firma. En el caso específico de los acuerdos de CTIF, incide en su intensidad y forma, ya que la complejidad tecnológica del sistema demanda de cooperación, pero también dificulta su práctica.

En los sistemas tecnológicos complejos, en la medida en que sea factible que los conocimientos y capacidades tecnológicas de diferentes empresas de distintas áreas tecnológicas logren interactuar con un objetivo común, la posibilidad y éxito de un acuerdo de cooperación será mayor. Sin embargo, en el logro de este hecho y en la selección de la forma de cooperación, son determinantes tanto las características del régimen tecnológico, como las de los posibles participantes del acuerdo.

Si se relaciona la complejidad del sistema tecnológico con la complejidad de la base tecnológica, se puede establecer que a mayor complejidad de ambos, la motivación para cooperar es tecnológica y que, a menor complejidad, la motivación empieza a tener mayor componente económico. Cuando ambos niveles de complejidad son bajos, puede ser que no haya necesidad de cooperar; la firma puede adquirir el producto en el mercado o puede producirlo, según su actividad central e intereses (véase gráfico 1).

D.3 Naturaleza del Cambio Técnico

El cambio económico que genera la modificación de las especificaciones o procedimientos de una actividad, depende de la forma en ésta última se inserta en el conjunto de actividades con las que está directamente vinculada. En concordancia, la manera en que está organizada la cadena productiva en términos técnicos, determina en buena medida la forma en que una actividad, o las modificaciones a la misma, tienen lugar. Si las actividades están fuertemente relacionadas, los cambios que se generan necesariamente afectan al sistema, si las actividades se realizan y vinculan de manera independiente en términos técnicos, puede decirse que son autónomas y, por lo tanto, sus modificaciones generan cambios económicos independientes, sin impacto de importancia sobre el resto de las actividades.

“Si el cambio es sistémico, la organización interna la provee a menos costos, ceteris paribus. Si el cambio es autónomo, los cambios tienen lugar en subsistemas separados sin afectar grandemente la forma en que los subsistemas están conectados –entonces el mercado puede tomar ventaja del conocimiento descentralizado y especializado, puede estar en ventaja relativa” (Langlois y Foss,1997:21) . Con está lógica, la actividad se puede llevar a cabo a través de un acuerdo de cooperación tecnológica cuando el cambio es autónomo. Sin embargo, cuando el vínculo interempresarial es tal que aunque el cambio sea sistémico es factible el funcionamiento de tal acuerdo, ésta puede ser la alternativa seleccionada . La selección final, depende de la evaluación de los factores que previamente se han explicado y de las características del socio tecnológico (que se explican más adelante).

D.4 Nivel y Velocidad del Cambio Técnico (Tasa de Innovación)

Respecto a la actividad innovativa, importa no sólo el que se realice sino la calidad o el nivel de la misma y la rapidez con que se generan las innovaciones. En tales hechos influyen las condiciones tecnológicas, regulatorias y competitivas que prevalecen en los distintos mercados, así mismo, el tipo de empresas que en ellos participan y las estrategias que éstas estén siguiendo para llevar a cabo sus actividades de investigación y desarrollo.

Donde la calidad y velocidad del cambio técnico es mayor, hay más exigencias competitivas y, por lo tanto, mayor necesidad de los interesados en incorporar y/o generar innovaciones, por lo que se propicia la CTIF como alternativa estratégica para mantenerse en la dinámica innovativa .

D.5 Grado de Competencia y Cooperación Tecnológica

El comportamiento cooperativo se ha convertido en un factor muy importante para decidir quien gana en el mercado (Okada, 2000). De aquí que la trascendencia de diferenciar el grado en que este comportamiento está presente en las distintas actividades y mercados.

El impacto positivo de la cooperación en la explicación de la dinámica interfirma, parece proceder no sólo del hecho de que un medio ambiente cooperativo permite a los productores compartir información y conocimiento tecnológico, innovar e incrementar su capacidad tecnológica, sino también de que estimula la competencia para realizar innovaciones .

Es así que en la decisión de participar en un mercado y en la selección de la forma de hacerlo, resulta conveniente considerar la presencia de cooperación tecnológica en el mismo, ya que este hecho tiene repercusión en la forma de competir. El que sea un ambiente que mezcla cooperación y competencia tecnológica, genera un espacio en el que los agentes económicos que en él participan están más habituados a seguir normas y valores que se han desarrollado por el proceder acumulativo conjunto . Aspecto totalmente distinto, al que se presenta en un ambiente no cooperativo.

De lo anterior se puede concluir que mientras mayor es la presencia de cooperación y competencia tecnológica, mayor es la probabilidad de que los acuerdos de CTIF sean la alternativa estratégica que se seleccione.

D.6 Nivel de Incertidumbre Ambiental (Tecnológica y Económica)

El nivel de incertidumbre ambiental en realidad es una variable que refleja de manera “agregada” el efecto que tienen todos los factores tecnológicos antes descritos. Esto es, las especificidades y los cambios en cada uno de ellos explican el ambiente variable e incierto que enfrenta la empresa al no poder conocer el alcance de tales modificaciones.

Así mismo, la empresa no puede tener certeza respecto a la demanda que enfrenta, ni puede tener control absoluto respecto a la disponibilidad de los insumos, por lo que dependiendo de la naturaleza del producto y de las características del mercado, afrontará distintos grados de incertidumbre económica y tecnológica.

A manera de resumen, en la Tabla 2 se presenta el contraste de la intensidad de la cooperación tecnológica inter firma considerando cada uno de los elementos que se incluyeron como generadores del medioambiente tecnológico y competitivo en torno a una actividad específica. La parte sombreada de la tabla se refiere a las condiciones en las que, ceteris paribus, es más factible encontrar la CTIF como forma de coordinación de recursos.

E) Características del Socio Tecnológico y del Vínculo entre los Participantes en un Acuerdo de Cooperación Tecnológica

Por la complejidad tecnológica del producto y del sistema tecnológico del cual forma parte, y por la naturaleza cognitiva y competitiva de los agentes económicos, establecer un acuerdo de CTIF presenta dificultades que no son siempre sencillas de resolver. Aunque la evaluación que la empresa hace es respecto a recursos, capacidades tecnológicas y costos, detrás de estos elementos hay un contexto que determina sus características, condición e interrelación. Ese contexto es considerado para la decisión de cooperar y también influye en las especificidades del socio tecnológico y del vínculo que establezcan. La selección del socio tecnológico es un asunto de relevancia en tanto que de una selección adecuada depende en buena parte el éxito del acuerdo.

La selección de socio está basada en la interacción entre sus características y los beneficios de la firma; la preferencia de ésta en algún tipo de socio sugiere la existencia de ventajas más favorables en interactuar con él que con otros (Okada, 2000). Tallman señala que “la búsqueda y selección del socio es críticamente importante. Una reducción del riesgo de mala selección es buscarlo con intereses compatibles (Ring y Van de Ven, 1994) y con capacidades de absorción similares (Nti y Kumar, 2000). La búsqueda debe considerar la reputación de los socios potenciales, una cuidadosa evaluación de sus activos estratégicos y otros activos y de sus relaciones de mercado” (Tallman 2000: 102).

La antigüedad del vínculo inter empresarial, el grado de interdependencia entre las partes y las relaciones de comunicación y confianza previas entre las mismas son importantes como punto de partida. Esto porque generan un ambiente sobre el cual avanzar para pensar en establecer el acuerdo de cooperación.

Que las empresas se puedan entender (manejen el mismo lenguaje), tengan afinidad en sus bases de conocimiento y puedan complementarse es importante en la idea de actuar conjuntamente y para establecer un propósito común. De no contarse con estos elementos, se dificulta de entrada la posibilidad de este tipo de relación.

Al inicio de la relación, pero sobretodo para su continuidad, importa: la afinidad en el conocimiento base, la distancia cognitiva entre los socios, la convergencia de expectativas respecto al futuro y el grado de flexibilidad para el aprendizaje tecnológico interactivo de las empresas involucradas. Si difieren en cuanto a las expectativas, pueden no coincidir respecto a los objetivo y estrategias de cooperación. Si no son flexibles para interactuar tecnológicamente, o la distancia cognitiva entre ambos es amplia, los resultados de la relación tecnológica pueden no ser los deseados o la relación puede concluir antes de lo previsto.

Del conocimiento y evaluación que cada empresa tenga de sus recursos, capacidades y requerimientos, así como de lo que la contraparte pueda ofrecerle, dependerá en buena medida el tipo de contrato o acuerdo que establezcan, así como los grados de exclusividad que se manejen. La experiencia que tengan realizando este tipo de relaciones tecnológicas, facilita la forma de relacionarse (el contrato) y con ello la posibilidad de alcanzar el objetivo para el que se coopera.

El contrato o acuerdo será, en mayor o menor medida, complejo, formal y codificable, dependiendo de la actividad innovativa, de la complejidad tecnológica del producto y del sistema tecnológico, de la disponibilidad o no de las capacidades tecnológicas, del involucramiento de los núcleos tecnológicos, del grado de confianza y comunicación de las partes y del alcance y dificultad del objetivo planteado entre las mismas.

Por ejemplo se considera que mientras más conocimiento tácito esté involucrado en la actividad para la que se coopera, más incompleto es el contrato que se establece y mayor la necesidad de cercanía geográfica y organizacional entre los cooperantes. Esta mayor incompletez lleva a la utilización creciente de salvaguardas y compromisos creíbles (Williamson, 1985) que marcan la pauta y condicionan la existencia y continuidad de la relación (tal es el caso de la inclusión de rehenes, la renovación de contratos en función de alcanzar objetivos específicos, etc.).

De cualquier forma lo que se establece normalmente en un acuerdo de CTIF es un contrato relacional , en el que además de incluirse salvaguardas, hay flexibilidad de las partes para hacer ajustes en la medida en la que el acuerdo se lleva a cabo con una perspectiva de largo plazo.

Para complementar lo anterior y con ello concluir con los factores que conforman el contexto en el que se selecciona cooperar tecnológicamente, se agrega un elemento que vincula la forma de relacionarse con el socio tecnológico (la parte contractual), con la importancia y naturaleza de la actividad innovativa de la empresa: la consideración de los riesgos tecnológicos.

Los riesgos tecnológicos pueden surgir por no considerar los mecanismos organizacionales y contractuales apropiados para proteger el conocimiento y la innovacón presente y futura. Esta deficiencia puede ser altamente costosa no sólo en términos económicos sino estratégicos, ya que tales riesgos tienen que ver con la apropiación de ganancias y con la protección de futuras oportunidades estratégicas. El tener presente la existencia e implicaciones de este tipo de riesgos es un elemento más a considerar en la evaluación de la forma de coordinación de recursos tecnológicos y, en su caso, de la forma de relacionarse y de establecer los contratos correspondientes.

Figuereido y Teece (2000), destacan tres riesgos específicos de posible ocurrencia en transacciones de alta tecnología, los mismos tienen que ver con la pérdida de control del ritmo, progreso y dirección, tanto del desarrollo tecnológico presente y futuro como de los productos que surgen de la propia innovación.

La pérdida de la posibilidad de imponer el ritmo del desarrollo tecnológico en la vanguardia tecnológica, se presenta por no contar con las capacidades necesarias para producir los componentes decisivos basados en tecnología de punta y que brindan ventaja estratégica. En este caso el problema, más que económico, es que la empresa en cuestión queda imposibilitada para acumular las capacidades de importancia estratégica para el desarrollo de nuevos productos (la contraparte es la que determinará el ritmo y la dirección del desarrollo tecnológico de la industria). Este tipo de pérdida también puede enfrentarse por no ser capaz de generar “convergencia de expectativas” y con ello la debida secuencia en el desarrollo de tecnologías complementarias. En estas circunstancias se pueden generan condiciones que afectan la ventaja competitiva de la empresa al retratarse el ritmo tecnológico.

El control sobre el desarrollo tecnológico en la vanguardia tecnológica deja de tenerse por la pérdida de control sobre conocimientos y propiedad intelectual, derivado de una inadecuada apropiabilidad o protección contractual. Finalmente, se puede enfrentar exclusión tecnológica, esto es, no ser considerado en el diseño del producto por manipulación estratégica del mismo.

Los riesgos tecnológicos pueden presentarse porque el socio actué de forma oportunista, por ejemplo, que al aprender las capacidades deseadas disuelva la alianza, aún cuando la contraparte no haya completado el conocimiento deseado; o que establezca el acuerdo de cooperación fundamentalmente para aprender las capacidades de la contraparte con la finalidad de volverse su competencia. Así mismo, por la falta de cuidado o experiencia de la empresa que coopera para proteger sus recursos (incluidos la información, conocimiento, capacidades y propiedad intelectual) y los que se surgen de la relación tecnológica.

De aquí que el riesgo tecnológico se derive de la forma en que se relacionan los socios, (de como cada uno asigna, maneja y protege los recursos involucrados en la alianza tecnológica; de la forma en que resguarda los recursos que genera la propia relación, y los productos o procesos que resulten de la misma). Para protegerse de tales riesgos tecnológicos, y según sea el caso, es necesaria la adecuada selección de la forma de organización de recursos, así como de la forma contractual. Al respecto las alternativas van desde la integración vertical hasta contratos con una gran variedad de salvaguardas contractuales o la utilización de salvaguardas relacionales . En su momento la readecuación de la forma de organización y de contratación puede llevarse a cabo, aunque puede ser altamente costosa y puede ser provocada por causas diversas .

De lo expuesto a lo largo de este punto es posible concluir que es más fácil entender la razón, la mecánica y los resultados de la cooperación inter firma cuando se cuenta con elementos que pueden ayudar a describir y a articular los distintos factores que están detrás de la decisión y el contexto de la empresa para cooperar tecnológicamente con otra.

Para completar lo expuesto hasta esta parte del capítulo, se presentan de manera agrupada las formas de cooperación tecnológica, destacándose algunas de sus características con el fin de subrayar sus diferencias.


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