Tesis doctorales de Economía


¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA DECISIÓN DE COOPERAR TECNOLÓGICAMENTE?

Eunice Leticia Taboada Ibarra

 

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2. Consideraciones de Carácter Metodológico

A continuación se incluyen algunas consideraciones de carácter metodológico que, principalmente, Williamson (1985, 1991) y Winter (1991) destacan respecto a sus teorías y a la posibilidad de complementariedad entre las mismas.

i) En opinión de Winter “hay conflictos y complementariedades entre el paradigma del costo de transacción y el evolutivo. Ambos ofrecen oportunidades para la investigación fructífera con el fin de refinar la comprensión de la naturaleza de la empresa” (Winter,1991:269).

Entre los “conflictos” de estos dos enfoques teóricos se tiene que no obstante que para la teoría de los costos de transacción la solución de diversos problemas organizativos que inciden en la disminución y/o minimización de este tipo de costos contribuye a que la empresa progrese, deja de lado la incidencia del cambio generado en el resto del sistema. Winter lo señala de la siguiente forma:

“El proceso de cambio de la forma de hacer las cosas en una empresa involucra de ordinario el ajuste incremental de un sistema complejo, interdependiente. Es posible que tal proceso genere un progreso, pero no genera una ‘respuesta’ para ninguna cuestión o lista de cuestiones bien especificadas acerca de la forma como debiera organizarse la actividad.[...] La experiencia, el aprendizaje y la adaptación pueden mejorar las cosas, o incluso lograr una optimización local aproximada, en lo tocante a la realización de una tarea de producción particular o la determinación de las fronteras de la empresa al nivel de una decisión de fabricar o comprar; pero dado que es la actuación del sistema en conjunto a lo que se refiere la retroalimentación más importante, es probable que una solución muy buena para una parte del problema sistémico lleve a otras áreas, por lo menos durante cierto tiempo, los costos de diversos errores. En tal caso, los incentivos de beneficios y los mecanismos evolutivos que favorecen la reproducción del éxito global pueden conducir a la reproducción de los errores junto con las ventajas competitivas del sistema total” (Winter,1991:266).

Respecto a las complementariedades, en la teoría evolutiva la concepción de minimización de costos incluye a los costos de transacción, que se reconoce se presentan y deben también considerarse y la búsqueda de su minimización es causa de innovaciones de carácter organizacional, contribuyendo de esta forma a la permanencia de la firma en el mercado.

“Los costos de transacción forjan la organización económica a través del tiempo porque ocurren ciertas innovaciones organizativas que permiten [superar] ciertas dificultades transaccionales previamente experimentadas. Las empresas que hacen tales innovaciones crecen y prosperan a expensas de sus rivales, con la posible excepción de las empresas que se apresuren a imitar la innovación. Esta es la concepción evolutiva de la operación real de la “minimización de costo”, ya se trate de los costos de transacción o de los de producción” (Winter, 1991:266. El subrayado es mío).

Entre las similitudes entre estas teorías se encuentra el que tienden a dirigir la atención hacia el comportamiento económico observado y no hacia conjuntos de posibilidades hipotéticas. Además de que hacen uso frecuente de pruebas históricas.

Recientemente, Nelson (2002) sostiene que solamente el esfuerzo teórico coordinado entre teorías institucionales (entre las que se encuentra la teoría de los costos de transacción) y evolutivas, puede arrojar soluciones respecto al progreso tecnológico en la medida en que “ambos campos comparten cada vez más un interés central en la comprensión de las causas determinantes del desempeño económico” (Nelson, 2002:127).

ii) Como se adelantó previamente, uno de los principales puntos de contraste entre las teorías evolutiva y de recursos está en el sitio en el que consideran se deposita el conocimiento. Mientras que para la primera, se ubica en las rutinas de la firma (sin descartar que los individuos son depositarios del mismo pero considerando que dicho conocimiento sólo tiene sentido en el contexto de la propia firma); para la teoría de recursos, está en las personas. Winter lo explica y ejemplifica de la siguiente forma:

“Es falso que los depositarios finales del conocimiento tecnológico de cualquier sociedad son los hombres que la integran, y que en sí misma, una empresa no posee ningún conocimiento, aunque es suficientemente cierto que los individuos se encuentran entre los depositarios finales del conocimiento tecnológico. Examínese la parte superior de la lista de Fortune 500 y se encontrará de ordinario compañías que han existido durante largo tiempo desde la invención de los ancestros de sus principales líneas de productos, o que anteceden a tales invenciones y se volvieron activas en líneas de productos ancestrales en una etapa temprana.[...] Parece innegable que estas corporaciones grandes se encuentran, como organizaciones, entre los depositarios más importantes del conocimiento productivo de la sociedad, y no sólo un mero invento económico de los individuos actualmente asociados con ellas” (Winter 1991:257. El subrayado es mío).

Por su parte, Foss (1997) señala que “la economía evolucionista y la de recursos se caracterizan por el énfasis fundamental de la heterogeneidad de la firma como un punto necesario de inicio. Hay muchas otras similitudes entre los dos enfoques y el enfoque de los recursos en particular se beneficiaría de ser inyectado con una dosis de economía evolucionista. Por ejemplo, éstos últimos han avanzado en el entendimiento de los mecanismos del cambio técnico –entendimiento que sería útil para desarrollar un análisis más refinado del medioambiente de la teoría de recursos y ayudaría a entender el proceso de creación de nuevos recursos [y servicios] a través de la innovación. [...] La alianza estratégica intelectual con los teóricos evolucionistas añadiría una dimensión dinámica de forma precisa y formal” (Foss, 1997:360).

iii) Finalmente, respecto al planteamiento de la teoría de los costos de transacción, se presentan las siguientes consideraciones:

a. Debido a que la teoría de los costos de transacción se centra en las relaciones de intercambio e involucra la consideración de la valuación de costos que no es factible cuantificar en muchos casos, el propio Williamson plantea la necesidad de complementariedad con otros enfoques.

“Dada la complejidad de los fenómenos examinados, la economía del costo de transacción debería usarse a menudo además de otros enfoques, en lugar de excluirlos. Sin embargo, no todos los enfoques son igualmente instructivos, y a veces son rivales más que complementarios” (Williamson, 1985: 29). “Por lo tanto, no propongo un enfoque estrecho de la organización económica que no tome en cuenta otras alternativas. Un tratamiento comprensivo tomará en cuenta todos los factores relevantes. Sin embargo, es de presumirse que se otorgará un peso mayor a los enfoques que permitan la obtención de avances mayores y más sistémicos” (Williamson, 1985:9. El subrayado es mío)

b. Con relación a los costos de transacción ex ante y ex post, es conveniente señalar que son interdependientes y que deben considerarse en forma simultánea y no secuencial. Sin embargo, ambos son difíciles de cuantificar.

”Pero la dificultad [de cuantificación] se mitiga por el hecho de que los costos de transacción se evalúan siempre en una forma institucional en la que un modo de contratación se compara con otro. En consecuencia, lo que importa es la diferencia existente entre los costos de transacción, antes que su magnitud. [...] La investigación empírica sobre el costo de transacción no intenta casi nunca la medición directa de tales costos. Por el contrario, se trata de saber si las relaciones de la organización (prácticas de contratación; estructuras de gobernación) corresponden a los atributos de las transacciones como lo pronostica el razonamiento del costo de transacción”(Williamson, 1985:32. El subrayado es mío).

c. Winter señala respecto a la valuación de los costos de transacción que: “Mucho se ha progresado en el fortalecimiento operativo de los modelos de este paradigma, es decir, en rechazar la acusación de que los costos de transacción pueden explicarlo todo. Una observación metodológica interesante es que este avance no se ha logrado por el desarrollo de técnicas para la medición directa de los costos de transacción, sino por el desarrollo de hipótesis de operación que sugieren donde es probable que surjan dificultades transaccionales severas” (Winter, 1991:260).

Los argumentos de los propios autores en torno a la complementariedad de sus planteamientos, apuntan en el sentido de reconocer las limitaciones de sus esquemas por el énfasis diferenciado respecto a la firma, pero sobretodo a la base conceptual que estiman como básica. Sin embargo, como pudo percibirse, señalan alcances y limitaciones tanto de sus enfoques como de los otros y dejan abierta la posibilidad de complementariedad para una mayor capacidad explicativa. En el punto siguiente se compendian algunos hechos que posibilitan avanzar en la consideración de elementos teóricos que expliquen conjuntamente la CTIF.


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