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Análisis crítico de la estructura organizacional en las OFCC

Alvaro Sánchez Cabrera

 

1.1.2 Tratamiento financiero en las organizaciones sin ánimo de lucro.

En cierto sentido se puede decir que las OFCC son analizadas en términos financieros siguiendo las mismas pautas pre-elaboradas para las entidades del SFTC. Por los móviles organizacionales enfocados a objetivos y fines estrictamente sociales de las cooperativas analizadas, hay una tendencia a creer que lo anterior no tiene razón de ser. Es importante resaltar que se ha perdido, dentro del análisis financiero a estas organizaciones, la verdadera interpretación que se debe hacer en lo referente al resultado operacional.

La caracterización del sin ánimo de lucro, les permite analizar sus operaciones sobre parámetros de las ejecuciones presupuéstales. De esta manera, sí para las entidades del SFTC el imperativo es la máxima utilidad que se mide en los estados de Pérdida y Ganancia, las OFCC propenden por tratar de obtener “que su presupuesto anual de Egresos e Ingresos esté equilibrado, incluyendo, desde luego, todas las provisiones encaminadas a garantizar que la organización pueda auto sustentarse financieramente y procurando su expansión empresarial” (POSADA, Carmen E., 1986: 23)

Lo mencionado tiene sus implicaciones en la construcción de indicadores de gestión y en la misma concepción de la gestión organizacional. De hecho es habitual en el sector solidario hacer comparaciones de efectividad a partir de rangos por utilidad obtenida en un periodo contable anual. Las cooperativas en general no producen utilidades sino excedentes.

Es muy normal leer en los diarios y revistas económicos y financieros colombianos, igualaciones de las organizaciones del SFCC con las del SFTC. Principalmente lo hacen a partir de la generación de utilidades (excedentes) que se colocan en rangos de mayor a menor. Las connotaciones generadas a partir de estos análisis, entre otras, han llevado a muchas de las OFCC, a ver lo social como un gasto y no como una inversión. En sentido práctico, significó el aplazamiento de muchas decisiones enfocadas a motivar lo social por temor a “perjudicar” la presentación o el impacto que pueda tener estos “gastos” en los estados financiero, en especial el estado de Perdidas y Ganancias. En palabras de Luís Arqueta en su investigación “Análisis de las estrategias cooperativas para la creación de empleo” (Op. Cit:30), la dimensión social se aborda, frecuentemente, al margen de la gestión estratégica, y se considera como una carga o costo suplementario que puede afectar la eficiencia. Todo este párrafo cuestiona los análisis de rentabilidad que se hacen a partir de la misma dinámica financiera, desconociendo el verdadero carácter social de éstas organizaciones.

Los excedentes son los que quedan del resultado operacional al cierre de un ejercicio contable. Se excluye obviamente todas las inversiones que en el cumplimiento de sus fines y objetivos las OFCC están en obligación de hacer. La norma colombiana, en sus artículos 54, 55 y 56 precisa, aunque no define propiamente el concepto, que los excedentes deben ser distribuidos como mínimo un 20% para crear y mantener la reserva de protección de los aportes sociales; un 20% como mínimo para el fondo de educación; y un 10% para un fondo de solidaridad. El remanente o 50% restante quedará a disposición de la Asamblea de los asociados. Por lo general se invierte en la misma base social (retornándolo en relación con el uso de los servicios y/o destinándolo a servicios comunes y seguridad social, entre otros), o en los procesos de fortalecimiento patrimonial para soportar los crecimientos organizacionales. “El excedente cooperativo es definido como el exceso o mayor valor cobrado a asociado o tercero en la prestación de los servicios financieros. De no ser así, el total de ingresos debería ser igual a los costos y gastos, incluyendo desde luego, todas las provisiones encaminadas a garantizar la estabilidad de la entidad financieramente y procurar su expansión empresarial” (HENRIQUEZ, Isabel C., y MONCADA, L. Doris, 1986:59)

La aplicación de los excedentes al objeto social mediante su reinversión o distribución (según voluntad de sus asociados) para otros proyectos de carácter expansionista y/o social, demuestran que hay una rentabilidad financiera cuando los ingresos son iguales a los gastos o cuando estos superan los gastos. En otras palabras las OFCC no tienen carácter lucrativo pero son organizaciones rentables entendido como tal, aquellas dinámicas financieras donde los ingresos cubren los gastos de operación más las deducciones y/o inversiones que se destinan para la estabilidad de la organización. “El superávit (excedentes) es la diferencia exacta entre el ingreso total de la cooperativa y el total de sus gastos. Pero, el superávit (excedente), no puede ser objetivo de la cooperativa. Esto puede ser únicamente un instrumento y un medio. El superávit (excedente) es el “cinturón” de seguridad, una precaución adicional que usamos dentro de nuestra política de costos que implementamos hacia los miembros (asociados) o hacia el mercado a los efectos de asegurarnos de no trabajar a perdida.” (GALOR, Zvi, 1998: 5-6).

Casi sin excepción y como enfoque de construcción de organización en las OFCC se utilizó los excedentes como formas de capitalizar los entes organizacionales (capitalización vía excedentes). Las decisiones de las Asambleas Generales abocaron para que estos recursos financieros no se repartieran en cabeza individual de los asociados sino que engrosaran el capital propio de las organizaciones. En algunos casos, se capitalizaba el 50% y en otros, porcentajes mayores. Incluso se observó que no se entregaban beneficios de acuerdo con los porcentajes arriba mencionados como lo emana la ley colombiana. Hubo ejemplos como el de la Cooperativa financiera J.F.KENNEDY en la cual los aportes de los asociados representaban solo el 9.4% del capital total de la cooperativa. Esto obviamente fragmenta y minimiza la propiedad del asociado con connotaciones en su sentido de pertenencia, relativizando su aporte frente al patrimonio total de la organización. La siguiente afirmación de un conocedor del tema va en éste sentido. “Dada la dispersión de la propiedad en las entidades cooperativas (...) el poder se concentra en los administradores y no en los cooperados o asociados de las cooperativas. (...) Un sistema de propiedad como el cooperativo que busca democratizar la propiedad, diluye el poder de los cooperados y lo concentra en los administradores (t.e.23) .


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