METODOLOGÍA PARA EVALUAR LA SOSTENIBILIDAD DE LA VIVIENDA TRADICIONAL Y SU APLICACIÓN EN LA REGIÓN HUASTECA POTOSINA, MÉXICO



Rigoberto Lárraga Lara (CV)
Miguel Aguilar Robledo (CV)
Universidad de Texas en Austin
Humberto Reyes Hernández (CV)
Javier Fortanelli Martínez (CV)
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
rigobertolarraga@gmail.com


Resumen:

Con base en una revisión de la literatura, trabajo de campo y de laboratorio, este artículo presenta una metodología para evaluar la sostenibilidad de la vivienda tradicional y su aplicación en la región Huasteca Potosina, México. Así, el artículo se divide en cinco partes en las que se investiga la pertinencia de un enfoque metodológico interdisciplinario para identificar los componentes que le dan sostenibilidad a la vivienda tradicional; también el artículo analiza la metodología de evaluación antecedente y, en especial, el método Oktay y Hoskora (2005)  que, con las adecuaciones pertinentes, ejemplifica cómo evaluar la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina. Como se evidencia en este artículo, un reto es identificar y evaluar los componentes que hacen sostenible a la vivienda tradicional y, si procede, plantear acciones para su fortalecimiento. Asimismo, el artículo destaca los siguientes componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional: continuidad del conocimiento empírico, autosuficiencia en el la obtención de materiales, utilización del intercambio solidario de fuerza de trabajo, auto-dependencia alimentaria, continuidad en el paisaje arquitectónico y asequibilidad en la obtención de la vivienda. Por último, el artículo concluye que la sostenibilidad de vivienda tradicional constituye un patrimonio cultural, por lo que debe ser evaluada de forma holística para su comprensión y fortalecimiento.

Palabras clave: Evaluación, sostenibilidad, vivienda tradicional, Huasteca Potosina, México.

Abstrac:

Based on a literature review, fieldwork and laboratory, this paper presents a methodology for assessing the sustainability of traditional housing and their application in the Huasteca, Mexico region. Thus, the article is divided into five parts in which the relevance of an interdisciplinary methodological approach is investigated to identify the components that give sustainability to traditional housing; Article also discusses the evaluation methodology and history, particularly the Oktay and Hoskora method, with appropriate adjustments, exemplifies how to evaluate traditional housing in the Huasteca. As evidenced in this article, a challenge is to identify and evaluate the components that make sustainable traditional housing and, if appropriate, propose actions to strengthen them. Also, the article highlights the following components of sustainability of traditional housing: continuity of empirical knowledge, self-sufficiency in the production of materials, use of supportive exchange of labor, food self-reliance, sustainability and affordability in the architectural landscape in obtaining Property. Finally, the article concludes that the sustainability of traditional housing is a cultural heritage, so that should be evaluated holistically for understanding and strengthening

Keywords: Assessment, sustainability, traditional housing, Huasteca Potosina region, Mexico

INTRODUCCION

Para entrar en materia, coincidimos con Torres (2007:12) en que la arquitectura tradicional es heredera del conocimiento empírico producto de la experimentación ancestral de los pueblos indígenas en sus construcciones. Este cúmulo de experiencias sintetiza la búsqueda constante de los pueblos por satisfacer las necesidades básicas de adaptación al medio natural y nos muestra su forma de ver e interpretar el mundo; esta búsqueda hace de este conocimiento un conocimiento dinámico, ya que éste es constantemente readaptado, renovado y expandido.
Aunque el vocablo sostenibilidad es ajeno al léxico indígena, sus referentes empíricos no lo son porque están presentes en la práctica arquitectónica tradicional, que, a nuestro juicio, contiene los elementos de sostenibilidad siguientes: i) continuidad en el uso ancestral de conocimientos constructivos; ii) continuidad en la conservación del conocimiento arquitectónico ancestral –parte del patrimonio cultural indígena de México-; iii) continuidad en el uso de diversos materiales locales extraídos del escenario mega-diverso de flora y fauna donde se inserta; iv) poca o nula dependencia externa de materiales y conocimientos constructivos, con lo cual se robustece la autosuficiencia y relativa independencia de las comunidades rurales; v) costos de construcción acordes con el contexto económico local caracterizado por baja liquidez y abundancia de fuerza de trabajo; vi) existencia de mecanismos de reciprocidad –como la “vuelta de mano”- que no sólo reducen los costos de construcción también contribuyen a la continuidad de prácticas solidarias tradicionales; vii) conservación del conocimiento in situ porque se transmite de manera práctica de una generación a otra, de padres y abuelos a hijos y nietos;  viii) participación de la mayor parte de los integrantes adultos, hombres y mujeres, de cada familia en los proyectos de construcción; ix) la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisface la mayor parte de sus necesidades de vivienda.

  • La interdisciplinariedad en la comprensión de los componentes de la sostenibilidad de la vivienda tradicional.

Al estudiar los antecedentes de la vivienda tradicional nos encontramos que sus hallazgos quedan definidos y encerrados en disciplinas tradicionales como la arquitectura o bien la antropología, las cuáles describen a través de técnicas y métodos sus componentes, sin embargo, estas disciplinas de forma aislada encuentran dificultades para explicar sus tendencias y problemáticas, así como, la determinación económica, cultural e institucional de sus contextos.
Debido a lo anterior fue necesario explorar el concepto de la sostenibilidad bajo una perspectiva interdisciplinar, la cual requiere metodológicamente de la colaboración de diferentes disciplinas y, en general, la colaboración de especialistas procedentes de diversas áreas tradicionales.
Lo anterior permitió primero, entender el concepto complejo de la sostenibilidad; segundo permitió ubicar los componentes que permiten la autosuficiencia, autonomía y autodependencia de las técnicas ancestrales con que resuelven su necesidad de vivienda; tercero nos permitió entender porque se ha ido deteriorando el conocimiento y uso de los materiales y técnicas en la construcción de la vivienda tradicional.
“La disciplina es una categoría organizacional en el seno del conocimiento científico; ella  instituye allí la división y la especialización del trabajo y ella responde a la diversidad de los  dominios que recubren las ciencias.” (Morin, 2013:1)
Una de las virtudes del enfoque disciplinar es el dominio del lenguaje sobre los temas que ha ido apropiando. No obstante, este enfoque encuentra dificultades al retomar conceptos complejos que implican relaciones multidimensionales en su abordaje como es el caso de la sostenibilidad, cometiéndose errores de interpretación o bien quedándose en aportaciones superficiales y no precisas.
La institución disciplinaria entraña a la vez un riesgo de hiper-especialización del investigador y un riesgo de cosificación del objeto de estudio donde se  corre el peligro de olvidar que este es extraído o construido. El objeto de la disciplina será  entonces percibido como una cosa en sí; las relaciones y solidaridades de este objeto con  otros, tratados por otras disciplinas, serán dejadas de lado, así como también las ligazones y  solidaridades con el universo del cual el objeto es parte. Por ejemplo las investigaciones sobre ciclo de vida de los materiales de construcción, donde utilizan herramientas y técnicas para cuantificar el impacto de los materiales desde la “cuna hasta la tumba” especializan a tal grado sus herramientas que no pueden relacionar las dimensiones económicas, sociales, culturales e institucionales alrededor de los materiales para la construcción con el medio ambiente natural, teniendo un gran sesgo por su hiperespecialización.
La apertura es por lo tanto necesaria. Ocurre que aún una mirada amateur, ajena a la disciplina, aún más a toda disciplina, resuelve un problema cuya solución era  invisible en el seno de la disciplina. La mirada novata impone a la elaboración de una nueva visión, ya que puede, frecuentemente,  pero a veces con razón, permitirse esta visión.
"Un verdadero viaje de descubrimiento no es el de  buscar nuevas tierras sino tener un ojo nuevo". Jaques Labyrie nos ha sugerido el teorema  siguiente, que sometemos a verificación: "Cuando uno no encuentra la solución en una  disciplina, la solución viene desde afuera de la disciplina". (Morin, E. 2013:3.)
Esto lo vemos en las propuestas de ecovillas y ecoaldeas donde los “no arquitectos” experimentan con técnicas y materiales locales, integradores, con ciclos de vida de bajo impacto antrópico, con énfasis en la gobernanza, la diversidad cultural, la equidad, la asequibilidad, el uso eficiente de energías renovables, la calidad de vida, el desarrollo endógeno entre otros.
“La conjunción de nuevas hipótesis y del nuevo esquema cognitivo  permiten articulaciones, organizativas o estructurales, entre disciplinas separadas y permiten  concebir la unidad de lo que estaba hasta entonces separado”. (Morin, E. 2013:6)
La arquitectura trata de diseño de espacios, materiales y técnicas de construcción, pero esta no es solamente cálculos matemáticos de resistencia de materiales en techos, paredes, sino también responde a un entorno tanto económico, institucional, social, cultural y evidentemente ambiental-geográfico. Sin embargo, las ciencias físicas no son el pedestal último y  primitivo sobre el que se edifican todas las otras; estas ciencias, por fundamentales que sean, también son humanas en el sentido que aparecen dentro de una historia  humana y de una sociedad humana. La elaboración del concepto de energía es inseparable de la tecnificación e industrialización de las sociedades occidentales en el siglo XIX. Por lo cual, en  un sentido, todo es físico, pero al mismo tiempo, todo es humano. El gran problema es,  entonces, encontrar la difícil vía de la articulación entre las ciencias que tienen cada una,  no sólo su propio lenguaje, sino conceptos fundamentales que no pueden pasar de una lengua  a la otra.
En fin, no es sólo la idea de ínter y de transdisciplinariedad lo que es importante. Debemos "ecologizar" las disciplinas, es decir, tomar en cuenta todo lo que es contextual  comprendiendo las condiciones culturales y sociales, es decir, ver en qué medio ellas nacen,  plantean el problema, se esclerosan, se metamorfosean. Es necesario también lo metadisciplinario, el término "meta" significando superar y conservar, es necesario  que una disciplina sea a la vez abierta y cerrada.
“Hace falta pensar también que aquello que está más allá de la disciplina es necesario  para la disciplina, para que ella no sea automatizada y finalmente esterilizada, lo que nos  reenvía a un imperativo cognitivo formulado ya hace tres siglos por Blas Pascal, justificando las  disciplinas mientras tenía un punto de vista metadisciplinario: "siendo todas las cosas causadas  y causantes, ayudadas y ayudantes, mediatas e inmediatas, y todas entreteniéndose por un  lazo natural e insensible que liga las más lejanas y las más diferentes, yo considero imposible  conocer las partes sin conocer el todo, tanto como conocer el todo sin conocer particularmente  las partes" (Morin, 2013:6)

En conclusión, para qué servirían todos los saberes parcelarios sino para ser  confrontados, para formar una configuración respondiendo a nuestras demandas, a nuestras  necesidades y a nuestros interrogantes cognitivos.

  • Cómo medir la sostenibilidad en la vivienda tradicional

En la búsqueda de instrumentos para evaluar la sostenibilidad de la vivienda nos encontramos con los siguientes autores: Morillon (2009) con un texto que nos habla de criterios para la sostenibilidad de la vivienda; CONAVI (2008) quien establece los criterios e indicadores para desarrollo habitacionales sustentables. Ambos textos se concentran en el ahorro y eficiencia energética y llegan a autoproclamar que con ellos se puede medir la sostenibilidad de los “desarrollos urbanos integrales sustentables”, usando estos indicadores para la obtención de hipotecas verdes (Morillon, 2008) y otros subsidios para urbanizadores. En textos más críticos encontramos a Isunza (2010) quien menciona la política ambiental para la vivienda sustentable, Hernández (2008:23) propone al diseño sustentable como una herramienta para el desarrollo de la arquitectura. Otros autores como: Verdaguer & Cárdenas (1999), Boyle (2004), Gaja (2005), Di Paula (2006), Villalobos & Schimidt (2008); por otro lado, Hernández & Delgado (2010), profundizan sobre la sostenibilidad y hacen propuestas para medirla, la mayoría de los casos son propuestas para casos en el ámbito urbano.
Por otro lado, la sostenibilidad de la vivienda tradicional en el ámbito rural, encontramos a los siguientes autores: Aulicino (2008), quien propone una metodología para evaluar la sostenibilidad de la vivienda y utiliza siete categorías (energía, transporte, humo, materiales, agua, dirección y entorno); De Paula, Tenorio (2010), quien propone una metodología para evaluar la sostenibilidad de la vivienda en las Amazonas; Fox (2008); Kibwage (2011); Oktay (2005); todos ellos quienes hacen aportaciones al concepto de la sostenibilidad en la vivienda tradicional y algunos criterios para medirla.
Destacado entre los últimos autores: Oktay & Hoskora (2009) quienes en su texto ofrecen los resultados de la aplicación de su metodología para la evaluación de la sostenibilidad de la vivienda en el barrio de Samanbahce, metodología que hemos de presentar y adecuar para el caso de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.
La metodología propuesta por Oktay y Hoskora (2009) está compuesta por técnicas cualitativas y cuantitativas, tales como observaciones, análisis físicos, funcionales y sociales en el lugar, consultas de algunos residentes a través de entrevistas informales no estructuradas, así como el uso de un criterio de selección y medición mediante el uso de la técnica de escalamiento 1-5.
Según el modelo de Oktay y Hoskora, los indicadores relevantes son seleccionados para evaluar la sostenibilidad del estudio de caso con el objetivo de orientar la planificación futura, conservación, el fortalecimiento y el desarrollo de las decisiones en la zona, es importante enfatizar lo anterior ya que un indicador solo es útil si puede referenciar un camino que se recorre hacia la sostenibilidad y no tan solo un punto estacionario de observación.
A diferencia de otros métodos de medición de la sostenibilidad de la vivienda (Aulicino, 2008; Boyle, 2004; CONAVI, 2008; DePaula& Tenorio, 2010; Gaja, 2005; Hernández, 2003; Jong-Jing, Rigdon, 1998; Kibwage, 2011; Morillon, 2009; Wiston& Pareja, 2007) la propuesta por Oktay y Hoskora cuenta con más elementos en la categorización de la sostenibilidad, elementos que nos permiten entender de manera integral los componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional.
A lo anterior, se puede observar en la tabla 2 que en los últimos diez años existen esfuerzos importantes por medir la sostenibilidad de la vivienda, la mayor parte de estos esfuerzos plantean sus criterios en la sostenibilidad ambiental en especial al referente del ahorro de energía, transporte, emisiones, agua, ciclo de vida de los materiales y recursos naturales. En menor medida y de forma aislada se encontraron trabajos de investigación que analizan otras dimensiones como: la sostenibilidad social bajo los criterios de bienestar humano, calidad de vida, inclusión social y participación; de igual manera la sostenibilidad económica bajo los criterios de accesibilidad y producción; la sostenibilidad cultural bajo los criterios de Identidad, continuidad - cambio, y  la transmisión de conocimiento en el seno de las comunidades;  y por último la dimensión institucional bajo los criterios de gobernanza y autonomía. Estas últimas cuatro dimensiones aunque poco exploradas en la arquitectura  las encontramos estudiadas de manera más profunda por otras disciplinas.
El modelo de medición de Oktay y Hoskora fue utilizado en Samanbahce al norte de Chipre y presentado sus resultados en el 2010 de acuerdo a los autores el modelo aborda de manera holística todos los problemas (ambientales, sociales y económicos y culturales) que participan en el contexto local, y proponen que para evitar la degradación de la sostenibilidad de la vivienda precaria en el barrio de Samanbahce (al interior de la antigua ciudad amurallada) fortalecer los componentes de sostenibilidad económica, social, ambiental y cultural en los nuevos proyectos de intervención del Estado en coparticipación de los habitantes del barrio de Samanbahce.

  • Metodología para evaluar la sostenibilidad de la vivienda tradicional de Oktay y Hoskora (2005)

Según algunos expertos, “los indicadores de sostenibilidad deben proveer información relevante, valida, consistente, fiable y comparable, medible y completa” (Segnestam, 2002:7) desarrollados por lo general para sitios específicos y están diseñados para medir el progreso hacia la sostenibilidad y no deben ser apropiados para otro sitio sin las adecuaciones pertinentes.
“Para ser útiles los indicadores deben ser capaces de decirnos (a) si existe la sostenibilidad en los asentamientos y si esta mejora o deteriora en relación los criterios de sostenibilidad u objetivos deseables, y (b) como estas tendencias están relacionadas con las tendencias en la estructura espacial, organización urbana y estilo de vida” (Macleren, 1996:3)
Los indicadores de sostenibilidad (ambiental, económica, cultural, social y política) nos dan la información de análisis que en su conjunto muestran si estos sistemas pueden mantenerse a largo plazo o si están siendo degradados.
“Desde la realidad no podemos determinar cuándo una comunidad se ha vuelto verdaderamente sostenible los indicadores de sostenibilidad no nos puede decir que tan lejos debemos de ir pero si nos permiten saber si nos estamos moviendo en la dirección correcta” (Macleren, 1996:9)
Siguiendo a Macleren (1996) los indicadores puede ser útiles y eficaces sí son seleccionados específicamente para un área. En consecuencia Oktay y Hoskora (2009) han desarrollado un marco para la selección de indicadores de sostenibilidad para evaluar el nivel de sostenibilidad de la vivienda en un barrio histórico al norte de Chipre el cual adecuaremos para su aplicación en el diseño de indicadores para la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.
El proceso específico de selección de indicadores propuesto por Oktay y Hoskora (2009) cuenta con los siguientes diez pasos:

  • Identificación del “deber ser”: Dependiendo de la meta definida por un caso específico, los objetivos son necesarios para lograr esta meta.
  • Determinación de los factores causantes de la problemática y características de un área específica.
  • Construcción de indicadores que indagan sobre las causas. Según Mitchell, et al. (1995), En los casos en que los indicadores no están disponibles, los nuevos indicadores tienen que ser construidos ", esta construcción debe hacerse en consulta con los sujetos pertinentes del conocimiento"
  • Tener la lista de indicadores iníciales. Esta lista inicial por lo general consiste en algunos indicadores que en muchas ocasiones no son relevantes para un área de estudio. A fin de entender su importancia el siguiente paso es
  • Evaluación de indicadores: Prueba de la relevancia, validez, consistencia, claridad, exhaustividad, el atractivo de los medios de comunicación y la comparabilidad de los indicadores inicialmente seleccionados. 
  • Tener la lista de los indicadores finales para un área caso específico.
  • Definiciones y los objetivos de los indicadores seleccionados para el área de caso.
  • Selección de un método de medición de los indicadores.
  • Analizar el entorno natural, construido y socio-económicos de un estudio de caso a través de multi-métodos de análisis dimensional (es decir, análisis histórico y de ubicación; uso de la tierra de la encuesta; estudio arquitectónico y evaluación: encuesta de tráfico y transporte; encuesta social; el análisis de patrón urbano, el análisis de paisaje urbano, el análisis de pérdida de espacio, etc.)
  • La medición de los indicadores seleccionados y averiguar el nivel de sostenibilidad de los casos seleccionados

Este método permite evaluar de manera multidimensional la distancia entre el estado actual de la vivienda tradicional y “el deber ser” hacia la sostenibilidad. En el análisis de este método observamos como limitante la lectura final de los resultados, ya que en ella se pueden leer una cantidad limitada de datos y la lectura de tendencias se hacía compleja a medida que el universo de variables y número de casos aumentaba, razón por la cual se decidió tabular los resultados, procesarlos y organizados para su análisis en los programas de análisis multivariables Twinspan y DCA herramientas que por lo general son utilizadas clasificación de especies en investigaciones ambientales.

  • Método utilizado para la evaluar la sostenibilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina

Las adecuaciones pertinentes para el uso del instrumento metodológico en la Huasteca Potosina1 gira en torno a: primero, el contexto geográfico; segundo, la adecuación del ámbito urbano al rural; tercero, el contexto político en el tipo de intervención del Estado sobre la vivienda; cuarto, enfoque de sostenibilidad Latinoamericano; quinto, se utilizará una categoría emergente más (la sostenibilidad política) ya que esta explica muchos de los problemas del deterioro de los componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional; sexto, la obtención de datos de forma directa por la falta de datos a nivel local en las comunidades de la Huasteca Potosina.
La Huasteca Potosina, abarca 20 municipios, y su extensión es de 11,409 km2, que representa 18.3 por ciento de la superficie del estado de San Luis Potosí, México. La Sierra Madre Oriental cruza esta región en una dirección SENW. Son de gran importancia los ríos Tamuín, Pánuco, Gallinas, Moctezuma y Valles, así como algunas lagunas que se forman en los ríos Tamuín, Tancuayalab y Tanquián, destacando por su tamaño Orilla Grande, Tigre y Lavaderos. En términos climáticos la Huasteca Potosina es una región tropical subhúmeda que cuenta con remanentes de selva mediana perennifolia, selva baja caducifolia, encinar tropical y palmar (Algara Siller, et al., 2009:56).  La vegetación es de bosque tropical con la mayor exuberancia en la sierra y más escaso en la llanura costera donde predomina el bosque tropical espinoso. La vegetación de sabana se alterna con bosques formados por árboles corpulentos, arbustos y lianas (Algara Siller, et al., 2009:56).
El dato sociodemográfico más significativo y que le confiere un tinte de contraste y riqueza cultural a la Huasteca Potosina es la presencia de tres etnias, Nahua, Teenek y Xi´iuy, que en conjunto representan cerca de la mitad de la población total de la región. En la región Huasteca, se ubican 431 localidades, donde más del 75% de sus habitantes son de habla indígena (Ávila Méndez et al., 2005:23), es en este contexto cultural y socio demográfico la investigación encuentra un nicho de observación y análisis para evaluar la vivienda tradicional de los Nahuas y Teenek.

En esta evaluación se trabajó con un universo de 607 viviendas de dos grupos étnicos (Nahua y Teenek) ubicadas en 10 localidades indígenas representativas de la Huasteca Potosina, aplicando de forma aleatoria 82 encuestas que representan el 13.5% del total de viviendas de las 10 localidades. En ellas se aplicaron 11 indicadores adecuados de la metodología de Oktay & Hoskora, y se analizaron los resultados por medio de los ordenadores de multivariables DECORANA y TWINSPAN.

i.- Primer paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Identificar el “deber ser” de la sostenibilidad de la vivienda tradicional

Los criterios seleccionados que nos permitirán relacionar los datos con el “deber ser” de la sostenibilidad son: para la dimensión económica el criterio es la equidad; para la dimensión social son la calidad de vida y la participación comunitaria; para la dimensión ambiental los criterios son la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales; para la dimensión institucional, el criterio es la gobernanza; en la dimisión cultural los criterios son la continuidad y el cambio del conocimiento tradicional (UNESCO:2009).
Estos indicadores están planteados en términos de autosuficiencia, autogobierno, y auto-dependencia, los cuales se establecen como el “deber ser” de la sostenibilidad (Tetreault, 2004:55). Siguiendo a Toledo (2000) a medida que se acerquen los pueblos a los estándares de sostenibilidad tendrán mayor control: ambiental, social, económica, institucional y cultural de su entorno.

Metas para la sostenibilidad de la vivienda tradicional: el “deber ser”
Dimensión ambiental: el desafío de la conservación y el manejo sustentable de los recursos.

  • Proteger el sistema biofísico que permite la obtención de insumos a la vivienda.
  • Usar de manera sustentable los ecosistemas y la naturaleza.
  • Utilizar preferentemente recursos locales, naturales, abundantes renovables, bioasimilables, aceptables por la población local.
  • Aplicar el principio de reciclaje y re-uso en todos los procesos materiales posibles reduciendo desechos.
  • Desarrollar procesos de producción, construcción y explotación no contaminantes ni agresivas para el medio.
  • Priorizar el uso de recursos (materiales, agua, energía) del entorno natural en la edificación, considerando la capacidad de carga de este y estableciendo compensaciones si esta es superada.
  • Reducir en general el consumo de materiales en la edificación, instrumentar el uso de materiales renovables y/o con menor consumo energético en su fabricación y puesta en obra y/o reciclados o reutilizados.
  • Analizar el ciclo de vida de los materiales y evaluar el costo total en términos energéticos incluyendo sus externalidades derivadas del transporte.
  • Reducir la producción de residuos en las fases de construcción y demolición y reciclar y revalorizar los residuos resultantes.
  • Incrementar la eficiencia energética de la edificación tanto en la fabricación de materiales, como en la fase de construcción y puesta en obra, así como en el ciclo de vida completo de la vivienda.
  • Implementar el manejo integrado de los desechos sólidos domésticos, incluyendo el tratamiento y la deposición final adecuada

Dimensión Social: El desafío de la calidad de vida en la vivienda tradicional

  • Permitir el desarrollo del capital social para su reproducción en el presente y futuro.
  • Superar el déficit de vivienda y servicios de saneamiento.
  • Satisfacer las necesidades humanas de la vivienda (Hernández:2003)
  • Satisfacer las necesidades de vivienda en el presente y en el futuro.
  • Garantizar la equidad en la oportunidad de acceso a la vivienda (m2 y calidad).
  • Fomentar la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisface la mayor parte de sus necesidades de vivienda.
  • Lograr la confiablidad en la estructura y materiales empleados y acabados por parte de los ocupantes.
  • Facilitar la construcción, rescate y bienestar de la cultura bioclimática y su aceptación de sus ocupantes en relación al bienestar social.

Dimensión Política/Institucional: el desafío de la gobernanza y la participación comunitaria

  • Facilitar la participación comunitaria y la gobernabilidad democrática en los comités de desarrollo y mejoramiento de vivienda.
  • Promover instrumentos y regulaciones legales para asegurar la sostenibilidad ambiental de la vivienda tradicional.
  • Facilitar la participación comunitaria en los consejos consultivos en los temas relacionados con la vivienda.
  • Descentralizar territorios y toma de decisiones.
  • Ejercitar el derecho y la participación de pueblos indígenas.

Dimensión económica: el desafío de la equidad

  • Alcanzar la autonomía e independencia de los organismos crediticios para la construcción de vivienda.
  • Fortalecer la autonomía en la gestión, tiempos y costos de la vivienda tradicional.
  • Permitir poca o nula dependencia externa de materiales y conocimientos constructivos, con lo cual se robustece la autosuficiencia y relativa independencia de las comunidades rurales.
  • Garantizar la vivienda accesible al 100% de la población costos de construcción acordes con el contexto económico local caracterizado por baja liquidez y abundancia de fuerza de trabajo.
  • Fortalecer la equidad en la oportunidad de acceso a una unidad de vivienda de iguales dimensiones y calidad.
  • Buscar el bajo costo de sustitución de vivienda en caso de contingencia ambiental (inundaciones).
  • Fortalecer las relaciones de solidaridad e intercambio de fuerza de trabajo que permite un precio accesible aún 100% de la población.

Dimensión Cultural: el desafío de la continuidad y el cambio del conocimiento tradicional en la vivienda (UNESCO:2009)

  • Promover el uso y desarrollo de tecnología tradicional para la vivienda en un proceso de adaptación continua de los ecosistemas locales.
  • Incorporar eficientemente  innovaciones sustentables a las necesidades contemporáneas de los usuarios de la vivienda tradicional.
  • Facilitar la trasmisión del conocimiento racional de generación a generación.
  • Fortalecer los lazos de identidad cultural a través de la unidad del paisaje arquitectónico y su relación estrecha al entorno natural.
  • Permite la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisfacen a la mayoría las necesidades de sus usuarios y enriquece la diversidad cultural.
  • Permitir la continuidad en la conservación del conocimiento arquitectónico ancestral –parte del patrimonio cultural de México-.
  • Proteger el conocimiento indígena y la trasmisión del conocimiento en el seno de las comunidades.
  • Alcanzar la participación de la mayor parte de los integrantes adultos, hombres y mujeres, de cada familia en los proyectos de construcción.

Estas metas fueron extraídas de diferentes fuentes (ver Tabla 3) construidas por categorías de análisis de acuerdo a los criterios de sostenibilidad seleccionados construyen el “deber ser” de la sostenibilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.

Podemos resumir el “deber ser” en los siguientes ideas: continuidad del conocimiento de técnicas y manejo de materiales locales; conservación de una identidad cultural, uniformidad del paisaje arquitectónico tradicional; autosuficiencia en la obtención de materiales, de preferencia renovables y de bajo o consumo energético; autonomía de los usuarios para tomar decisiones de gestión y diseño de las construcciones; continuidad del sistema de participación solidaria en la transmisión de conocimiento e intercambio de fuerza de trabajo; independencia de organismos e instituciones para la construcción y mejoramiento de su vivienda; continuidad en el desarrollo local de tecnología tradicional en su proceso de adaptación continua a su medio ambiente; continuidad en la diversidad de espacios y funciones necesarias para satisfacer la mayoría de sus necesidades de habitabilidad de las familias contemporáneas.

ii.- Segundo paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Determinación de los factores causantes de la problemática y características de un área específica de estudio de caso.

Problemáticas, desafíos y crisis actuales de la VT en la HP
A medida que los pueblos sustituyen sus técnicas de construcción tradicional y uso de materiales locales por aquellos exógenos de tipo industrial, se va deteriorando: primero, la continuidad del intercambio solidario de fuerza de trabajo “vuelta de mano”; segundo, la trasmisión de conocimiento de técnicas y uso de materiales de construcción en el seno de la comunidad, ya que los nuevos sistemas constructivos requieren conocimiento más especializado; tercero, al no utilizarse los elementos vegetales como insumos en la construcción de la vivienda se pierde el interés en el manejo del recurso y este va desapareciendo al no procurarse su renovación o cultivo; cuarto, la capacidad de las personas de tomar decisiones respecto al tiempo y costo de la construcción de las nuevas viviendas, ya que estas decisiones se subordinan a los tiempos electorales o administrativos de los programas de subsidios, maniatando así a las comunidades a los apoyos gubernamentales o en algunos casos de ONG´s; quinto, la diversidad cultural al no reproducirse la vivienda tradicional se pierde uno de los componentes que dan identidad a los pueblos rurales e indígenas, componente que de acuerdo con Echeverría (2008), Moya(1984) y Fox (2008) constituye un patrimonio cultural; sexto, la equidad en la obtención de la vivienda, debido al intermediarismo y a las relaciones no equitativas de poder, (algunas personas tienen mayor acceso a los recursos que otras y encontramos casonas de los comisariados ejidales de doble planta y numerosos cuartos, mientras a otros solo les llegan 4 láminas y un puño de blocks que no les sirven ni para una barda); séptimo, la conexión mística y sagrada de una selva que provee los insumos de alimento y refugio, sustituida por una visión “progresista” de explotación de los recursos y dominio de la naturaleza (Toledo, 2000:125); octavo, en la autosuficiencia económica los recursos provenientes de la selva y el intercambio de fuerza de trabajo aseguran una vivienda para cada nuevo núcleo familiar, no así, aquellos que dependen de los programas de gobierno los cuales piden ciertas características y tienen limitados los recursos en tiempos y cantidades.
La suma del deterioro de cada uno de estos componentes hace cada vez menos sustentable la construcción y uso de la vivienda rural.
Antes de entrar en materia cabe mencionar nuestra postura la cual coincide con la UNESCO(2009) -para la sostenibilidad del conocimiento tradicional- en donde se enfatiza que el dinamismo de dicho conocimiento está en la continuidad y el cambio producido en el seno de las comunidades, no obstante según Samano y Romero (2008) los cambios producidos de manera abrupta son asimilados como “sustitución de” y no “como innovación”, esta tensión entre innovación y continuidad es el verdadero reto que enfrenta la diversidad cultural de los pueblos en el ámbito rural.
Las causas percibidas del deterioro de los componentes que hacen sustentable a la vivienda tradicional son de naturaleza diversa. Entre las causas más importantes se encuentran: primero, los productos finales de los programas de gobierno para la erradicación de la pobreza que se traducen en acciones mecanicistas proveyendo paquetes de materiales industrializados y pisos firmes de concreto que en su ejercicio se distribuyen a través de las redes existentes de poder, con los vicios que estas ya poseen; segundo, la devaluación local de los componentes culturales que les dan a las comunidades identidad, sustituyendo los elementos tradicionales por aquellos que se consideran como “modernos”, “progresistas” o de integración a la sociedad mestiza, “una vivienda de material me hace menos pobre a los ojos de los demás”; tercero, cuando se hace una evaluación de costo beneficio es más económico lo “regalado” que lo que requiere responsabilidades ambientales, sociales, culturales e institucionales.
Aunque el problema ambiental entorno a la vivienda es bastante amplio nos enfocaremos a los componentes más significativos en la construcción de vivienda, dejando a un lado aquellos elementos complejos como el “cambio climático” y otros que requieren muchos indicadores agregados y el entendimiento de sistemas complejos para su comprensión.
La problemática en torno al deterioro de los componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional es el resultado de la interacción de problemas que se relacionan y tienen sinergias, estos los podemos ordenar en cinco grupos: ambientales, económicos, sociales, culturales e institucionales.
La sustitución de los materiales y técnicas tradicionales por preindustriales y exógenos a las comunidades impacta el medio natural de la siguiente forma: aumento del consumo de energía fósil para climatización de los espacios interiores de la vivienda, mayor uso de energía fósil y generación desechos en la extracción, transformación y transportación de los materiales pre-industrializados, inapropiada gestión de los recursos maderables de la selva, mayor consumo de recursos para la obtención de insumos, disminución de coeficiente de ocupación del predio y disminución de la huerta de traspatio.
Sus consecuencias en el ámbito social se reflejan en: la disminución de la práctica de “vuelta de mano”, aparición de nuevos espacios y funciones en la vivienda, la intervención exógena y paternalista a través de los subsidios, migración y disminución de la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones en el seno de las comunidades. En general se perciben varios factores que nos hacen pensar en una disminución de la calidad de vida de los usuarios, entre los que se mencionan: dependencia, inequidad, e insuficiencia, lo cual presiona a los usuarios a la migración para obtener “la vivienda de materiales que anhela”, convirtiéndose estos cascarones en símbolo de dicha, fortuna y éxito del migrante, y al mismo tiempo en desdicha e infortunio para las familias que no vuelven a ver a sus migrantes.
Agrupados en los económicos están presentes: la pérdida de autonomía y autosuficiencia al incorporase insumos externos a las localidades como el crédito y los materiales pre-industrializados; el incremento de la dependencia a las instituciones para suplir la vivienda a través de los subsidios como medio de adquisición; el sobre precio y la especulación de los insumos exógenos a las localidades. El sobreprecio de la mano de obra especializada, el incremento del costo de cimentación, e impermeabilización de cubiertas, el incremento del costo de refuerzo y estructura. La aparición de nuevos elementos como ventanas, muros interiores, bajadas de agua pluvial, incrementos en los costos de electricidad para enfriar los espacios internos.
Los problemas culturales manifiestos son: la pérdida gradual de identidad y cohesión social al incrementarse las diferencias en el paisaje arquitectónico -sustitución de técnicas y materiales-; cambio de costumbres y nuevos elementos en la cosmovisión de las comunidades al considerarse las construcciones de materiales preindustriales como símbolo de progreso y desarrollo económico; aparición de sistemas constructivos más especializados donde no todos los elementos de la familia pueden participar de igual forma que lo hacían con las viviendas tradicionales –lo que conlleva a una perdida en la trasmisión del conocimiento de generación a generación-; deterioro del patrimonio cultural al disminuir diversificación de soluciones ancestrales sobre todo aquellas prehispánicas aún sobrevivientes.
iii.- Tercer paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Construcción de indicadores que indagan sobre los factores causantes.
“…en los casos en que los indicadores no están disponibles, los nuevos indicadores tienen que ser construidos, esta construcción debe hacerse en consulta con los sujetos pertinentes del conocimiento" (Mitchell, G. et al., 1995:104).

En respuesta a los compromisos internacionales Agenda 21, México elaboró 134 indicadores de desarrollo sustentable IDS en cuatro categorías (sociales, económicos, ambientales e institucionales) de estos los indicadores relacionados con la vivienda son 29 de los cuales dentro del modelo PER hay 8 de Presión, 8 de Estado y 13 de Respuesta. La información de estos indicadores esta analizada a nivel nacional y algunos a nivel estatal, se encontró muy poca información a nivel regional y casi nada a nivel local por lo que se levantará información en sitio.
A nivel estatal se encuentran los indicadores de sostenibilidad urbana elaborados por Villasís (2010) para la ZMSLP-SDGS en ellos encontramos un sistema de 42 indicadores basado en el modelo UN-Hábitat, mismo que tiene una agrupación en cinco ejes temáticos: vivienda, desarrollo social, manejo ambiental, desarrollo económico y gobernanza. De estos se han tomado 17 indicadores que tienen una relación directa con la vivienda en general y no solamente con la de tipo urbano.
Por otro lado, CONAVI (2008) propone para evaluar la sostenibilidad de desarrollos habitacionales 18 indicadores agrupados en 4 categorías: a)- ubicación, densificación de suelo, verticalidad y servicios, b)- Uso eficiente de energía, c)- Manejo adecuado de residuos sólidos. Todos ellos para el ámbito urbano, con una parcial respuesta a la sostenibilidad ambiental y nula atención a las otras cuatro dimensiones de la sostenibilidad. Estos indicadores se utilizan para evaluar los proyectos de urbanización que solicitan un apoyo gubernamental llamado “Hipoteca Verde”. Los criterios e indicadores de CONVI son muy parecidos a los utilizados por las certificaciones (Leadership in Energy and Environmental Design) LEED-ND y los usados por Alucino (2008), Boylé (2004), De Paula Tenorio (2010), Jong-Jing, Rigdon (1998).
Oktay y Hoskora (2009) utilizan 29 indicadores los cuales se distribuyen en las siguientes categorías: 5 económicos, 10 ambientales, 10 sociales, 3 culturales, todos relacionados con la sostenibilidad de la vivienda, de estos solo 12 aplican en el estudio de caso de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina y se requieren obtener los datos a través de entrevistas semiestructuradas y encuestas por hogar.
De los indicadores seleccionados se extrajeron 37 los cuales tienen metodologías ya diseñadas y validadas, y se propone construir 6 indicadores alternativos utilizando las metodologías ya citadas.

iv.- Cuarto paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Tener la lista de indicadores iníciales. Esta lista inicial por lo general contiene algunos indicadores que en muchas ocasiones no son relevantes para un área de estudio de caso por lo que ameritan un filtrado posterior.
Lista de indicadores iníciales.
De los 43 indicadores expuestos en el primer filtro (tabla 4) se encuentran 37 que cuentan con hojas metodológicas ya elaboradas (IDS, ESALAC, UN-HABITAT, Oktay) y 6 indicadores alternativos propuestos para evaluar la sostenibilidad en el ámbito rural de la vivienda tradicional; 6 de los 43 no se encuentra disponible su información y el profundizar sobre ellos nos apartarían de la dirección de la presente evaluación por lo que se excluirán y se dejará para futuras investigaciones; 4 requieren monitoreo y 2 de ellos puede ser encontrada la información en el censo de población, para 28 de ellos se requiere que los datos se obtengan en campo; 8 de ellos requieren de análisis y observación especializada; para 6 de los indicadores se requerirá una adecuación del concepto ya que en su formato original no satisface la realidad rural, como es el caso de la durabilidad de los materiales de la vivienda; para 6 más no aplica con los objetivos planteados para la vivienda tradicional por lo que serán excluidos; por ultimo para la mayor parte de ellos será indispensable la información local tomada en sitio.
v.- Quinto paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Evaluación de indicadores: Prueba de la relevancia, validez, consistencia, claridad, exhaustividad, el atractivo de los medios de comunicación y la comparabilidad –Kotval (2001:44), Hollanders (2002), - de los inicialmente seleccionados indicadores.
Después de determinar la lista de indicadores iníciales, el siguiente paso es el proceso de evaluación. Los indicadores son sometidos a distintos criterios que los validan y vinculan con el estudio de caso en particular, a fin de averiguar si estos indicadores son relevantes, accesibles y medibles para el caso específico.
Del primer filtro al segundo fueron excluidos 9 indicadores (6, 7, 22, 24, 26, 27, 29, 30 y 33) por las dificultades en la obtención de datos, su ámbito geográfico y método de obtención. Por otra parte, de la lista de 34 indicadores de la figura 7 se excluirán 7 indicadores más, estos son (8, 9, 12, 13, 19, 37 y el 39) principalmente por los problemas encontrados en la calidad de los datos causados por los instrumentos metodológicos utilizados en la obtención en campo, esto no quiere decir que no sean relevantes sino que los instrumentos con que se cuenta actualmente para su medición son insuficientes para trabajarlos de manera, fiable y mensurable. De los 27 restantes la mayoría están enfocados a ordenar y a ofrecer datos relevantes de los recursos locales que nos permiten medir la sostenibilidad de la vivienda en el ámbito rural.

vi.- Sexto paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Tener la lista de los indicadores finales para un área caso específico.

En general la lista de indicadores de sostenibilidad para la vivienda tradicional aun que es examinada por las políticas internacionales, según Macleren (1996:3) para cada comunidad se debe determinar su definición en la búsqueda de causales para la sostenibilidad local. Por lo cual, los  27 indicadores presentados en la Tabla 6, se agruparon en 5 categorías, las cuales nos permitirán ordenar la información por dimensiones de la sostenibilidad algunos de los indicadores se agregaron por su afinidad por lo que presentamos como lista final 14 indicadores que representan los componentes de sostenibilidad encontrados en la vivienda tradicional y que nos dan la pauta para medir la sostenibilidad de la vivienda en una estudio de caso.
Lista final de indicadores de sostenibilidad para la vivienda tradicional se organiza en los siguientes indicadores agregados.
Autosuficiencia en la obtención de materiales insumo de la vivienda tradicional
Grado de auto dependencia alimentaria al interior de la vivienda
Manejo sustentable de los desechos domésticos
Ahorro energético a través de los elementos bioclimáticos de la vivienda
Operación de un Comité local para asuntos relacionados con el manejo sustentable de los insumos relacionados con la vivienda
La suficiencia de la vivienda para garantizar la salud física y psicológica de sus usuarios
Suficiencia de la vivienda para resolver las necesidades básicas de sus usuarios
Se trasmite eficientemente el conocimiento de técnicas y materiales ancestrales
La vivienda y su construcción trasmiten simbolismos y tradiciones en el seno de la comunidad
Existe uniformidad en el paisaje arquitectónico
La vivienda es accesible
Equidad en la calidad, tipo y tamaño de la vivienda
Grado de participación comunitaria
Auto dependencia en las decisiones en tiempos y costos de sus viviendas.

vii.- Séptimo paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Definiciones y los objetivos de los indicadores seleccionados para el área de caso (Ver hojas metodológicas).
 
viii.- Octavo paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Selección de un método de medición de los indicadores (Ver hojas metodológicas).
ix.- Noveno paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Analizar el entorno natural, construido y socio-económicos de un estudio de caso a través de multi-métodos de análisis dimensional (Ver hojas metodológicas).
x.- Décimo paso del modelo de Oktay y Hoskora:

  • La medición de los indicadores seleccionados y averiguar el nivel de sostenibilidad de los casos seleccionados (capítulo IV de la tesis referida).

A manera de ejemplo, definición y análisis se muestran: primero: los criterios de selección que nos permitió tomar una muestra representativa de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina; y una de las hojas metodológicas utilizadas, la cual corresponde al indicador de autosuficiencia, en esta hoja podemos observar los componentes requeridos en la metodología de Oktay y Hoskara y su metodología de medición.

  • Criterios de selección

Para la obtención de las localidades de estudio dentro del universo de 431 localidades en la Huasteca Potosina se tomaron los siguientes criterios:
1:- Cultural. Asociado al lenguaje (CIESAS:1998), se determina que las localidades con más del 75% de habla indígena concentra la mayor parte de los conocimientos ancestrales de su grupo étnico, considerando el lenguaje como un indicador medible, si bien la vivienda, el vestido y las tradiciones son elementos que muestran un grado de unidad étnica es el lenguaje el elemento medible más accesible de identificar, este puede encontrarse de manera gráfica en la cartografía de Instituto Nacional de Lenguas Indígenas INALI 2005, en sus cartas 19,20,62 y 94 para los grupos Teenek, Xi´ui y Nahua.
Nota: debido a que la vivienda tradicional se encuentra en toda la región huasteca con diversas variantes y en espacios geográficos de características diferentes, se reconocen como significativas para el presente estudio las viviendas localizadas en localidades indígenas de más de 75% de hablantes indígenas, identificándose un total de 431 localidades.
2.-Demográfico. Asociado al número de habitantes de la localidad, se tomó en cuenta las localidades indígenas de más de 400 hasta 2500 habitantes, las cuales según Bolis (2003) son representativas del ámbito rural y conservan en mayor medida los componentes rurales y sus costumbres.
3.- Políticos. Asociado a los instrumentos administrativos por los cuales reciben subsidios y programas de gobierno del plan nacional de desarrollo, fondos especiales para la vivienda FOHAPO y asistencia contra desastres naturales. En este criterio se toma en cuenta los límites municipales como elemento importante para la aglomeración de las Unidades de Trabajo de Campo, UTC.
Nota: este es tan solo un criterio, no en todos los casos define el límite de la UTC ya que intervienen los demás en el criterio de juicio.
4.- Geográfico. Asociado a la proximidad e interrelación de las localidades, Hernández (2003) refiere que existen fuertes lazos de unidad social y sentido de pertenencia en espacios identificados como barrios, definidos como aquellos que pueden ser recorridos a pie en un tiempo de 18 minutos, estos espacios los denomino Unidad de Localización Básica ULB, y son cuadrantes de 2500m de radio, estos cuadrantes aglomeran de 2 a 15 localidades en 80 ULB.
5.- Económica. Asociado a los intercambios de comercio y servicios entre localidades, Toledo (1996) menciona la importancia del control económico en el campesinado, la existencia o ausencia de este define las condiciones para su desarrollo local. Se incluirán en un UTC aquellas localidades que contienen fuertes lazos de intercambio comercial y de servicios.
6.- Límites geográficos. Asociado a los elementos naturales (ríos, montañas, acantilados, vegetación densa) que ponen distancia entre las localidades. Además, incluidos en estos límites esta la falta de comunicación carretera eficiente (terracerías o caminos en mal estado). Estos límites nos permitirán definir el contorno de las UTC.
7.- Accesibilidad. Asociado a la aceptación de la localidad para que se realice el trabajo de campo (permiso para levantar la encuesta y otros instrumentos). A su vez, que permita los elementos suficientes para guardar la integridad física del investigador, y sea de fácil tránsito (no muy alejado de la carretera 3 Km)
8.- Trabajos investigación antecedentes. Se tomara en cuenta para el criterio de juicio que en las localidades existan trabajos de investigación antecedentes que permitan a la localidad tener familiaridad con el investigador.
9.- Trabajos de intervención. Al igual que el punto anterior se tomara en cuenta las localidades con intervenciones de ONG´s y programas de gobierno –pro vivienda- ya que se pretende medir entre otras cosas su respuesta.
En suma, de acuerdo a los criterios anteriores se determinaron 10 UTC por sus características de proximidad, demografía, configuración geográfica, identidad étnica y división política. De aquí se propone una localidad por UTC determinando 10 localidades para hacer las observaciones especializadas y aplicar la encuesta que nos arroje la información requerida para evaluar la sostenibilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.
De este trabajo de inclusión se escogerán 10 localidades en las cuales se trabajará a más profundidad y se harán recomendaciones para el fortalecimiento de la sostenibilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.
Localidades seleccionadas:

  • La Lima, Cd. Valles (UTC 9-ULB-T19-11C-INALI/UAM) por su antecedente de intervención en la administración del presidente Salinas de Gortari y porque ya se levantó una primera encuesta de 20 hogares y se reconocen a 5 especialistas en la construcción de vivienda tradicional además se encontraron elementos que indican presencia de materiales orgánicos suficientes parta continuar contrayendo con ellos. Y cumplen con los criterios de inclusión mencionados.
  • Puhuitze, Aquismón (UTC 10-ULB-T20-3C-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera y dentro de un corredor importante entre dos zonas de vegetación densa.
  • Tanjajnec, San Antonio (UTC 12-ULB-T20-4G-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera y dentro de un corredor importante, además participa en proyectos de desarrollo con la Ong “Visión Mundial”.
  • Lanim, Aquismón (UTC 14-ULB-T20-5D-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera, en él se encuentra un trabajo de investigación de la escuela de enfermería.
  • Atlamaxatl, Matlapa (UTC 16-ULB-T20-6E-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera y ser la de mayor número de habitantes en su ULB.
  • Mayotla, Coxcatlan (UTC 2-ULB-N62-3J-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera, y participar en proyectos de desarrollo comunitario con Visión Mundial, y porque en ella se levantó una encuesta a 15 viviendas identificando 3 especialistas en la construcción y elementos que nos permiten afirmar que existen recursos vegetales para construir vivienda tradicional.
  • Tlacuapa, Xilitla (UTC 3-ULB-N62-5J-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera, y estar en cercanía la una zona de vegetación densa.
  • Chiconamel, San Martin Chauchicuautla (UTC 6-ULB-N62-6N-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera, y al centro del UTC, con más de 1000 habitantes.
  • Atlajque, Tamanzunchale (UTC 7-ULB-N62-9L-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar a fácil acceso por carretera, y al centro del UTC y localizada a las orillas de una zona de vegetación densa.
  • Zohualo, Tancanhuitz (UTC 17-ULB-T18-14D-INALI/UAM) por cumplir con los criterios de inclusión utilizados y estar en un lugar de fácil acceso por carretera y contar con el trabajo de participación comunitaria de Visión Mundial, AC.

Por último, en la búsqueda del fortalecimiento de los componentes de la sustentabilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina nos fue necesario utilizar un instrumento de evaluación, el cual, fuera de ser el fin último de la investigación fue tan sólo una herramienta de análisis que nos permite entender la complejidad de la sustentabilidad, sus variables, sus criterios y dimensiones, para poder hacer un esfuerzo de entender las relaciones multivariables, identificar tendencias y proponer recomendaciones que nos lleven un paso más hacia la vivienda rural sostenible.

CONCLUSIONES

Entre las conclusiones generales a las que llega este artículo, caben destacar las siguientes: Aunque han existido diversas metodologías para evaluar la sustentabilidad de la vivienda tradicional en las últimas décadas, sólo la propuesta por Oktay y Oskara (2005) se adecua por su carácter holístico al abordar de manera consistente las cinco dimensiones de la sostenibilidad.
La vivienda tradicional es sostenible al tener continuidad en los siguientes componentes: : i) continuidad en el uso ancestral de conocimientos constructivos; ii) continuidad en la conservación del conocimiento arquitectónico ancestral –parte del patrimonio cultural indígena de México-; iii) continuidad en el uso de diversos materiales locales extraídos del escenario mega-diverso de flora y fauna donde se inserta; iv) poca o nula dependencia externa de materiales y conocimientos constructivos, con lo cual se robustece la autosuficiencia y relativa independencia de las comunidades rurales; v) costos de construcción acordes con el contexto económico local caracterizado por baja liquidez y abundancia de fuerza de trabajo; vi) existencia de mecanismos de reciprocidad –como la “vuelta de mano”- que no sólo reducen los costos de construcción también contribuyen a la continuidad de prácticas solidarias tradicionales; vii) conservación del conocimiento in situ porque se transmite de manera práctica de una generación a otra, de padres y abuelos a hijos y nietos;  viii) participación de la mayor parte de los integrantes adultos, hombres y mujeres, de cada familia en los proyectos de construcción; ix) la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisface la mayor parte de sus necesidades de vivienda. Componentes que la hacen autónoma, autosuficiente y autodependiente del aparato paternalista del Estado.
Lo anterior, permite a la vivienda tradicional  continuar en el tiempo respondiendo a las necesidades de sus usuarios tomando recursos suficientes de su entorno y permitiendo que estos existan en el futuro para las siguientes generaciones. No obstante, los componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional no están en toda la Huasteca en la misma condición, en algunos puntos el grado de deterioro esta por agotar la base que hace sostenible esta actividad, por ello debemos construir instrumentos que evalúen la sostenibilidad de la vivienda tradicional y fortalecer los componentes necesarios para salvaguardar el patrimonio cultural que nos ofrece este tipo de vivienda rural.

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Fecha de recepción: 10 de junio de 2014
Fecha de aceptación: 05 de enero de 2015

1 El presente artículo es una parte del Capítulo III de la tesis doctoral inédita “Componentes de la sostenibilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina: hacia una vivienda rural sostenible” del Programa Multidisciplinario de Posgrados en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. El Capítulo I reporta el estado del arte de la sostenibilidad de vivienda tradicional; el Capítulo II describe el análisis de conceptos; el Capítulo III el marco de evaluación; y por último, el Capítulo IV el análisis y la discusión de resultados.


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