Revista: Oidles Observatorio Iberoamericano del Desarrollo Local y la Economía Social


EL DELTA DE MÁLAGA
CONFLUENCIA Y EVOLUCION DE FLUJOS MIGRATORIOS EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MÁLAGA (2000-2011: LA EVOLUCIÓN DE LOS COLECTIVOS BRITÁNICO, MARROQUÍ Y RUMANO

Autores e infomación del artículo

Francisco J. Calderón Vázquez

fjcalderon@uma.es

Universidad de Málaga


Resumen
El presente trabajo estudia el nexo entre áreas metropolitanas y fenómenos migratorios en el mundo global, mediante el análisis descriptivo-evolutivo de los flujos migratorios en el área metropolitana de Málaga (2001-2011). El estudio combina ópticas genéricas y singulares: planteando desde una panorámica genérica del fenómeno hasta la evolución, perfiles y características de tres flujos migratorios concretos: británico, marroquí y rumano, colectivos muy significativos y muy representativos de las distintas corrientes migratorias presentes en la zona malacitana.  

La investigación realizada resalta tanto las mutaciones observadas en el volumen y composición de los flujos migratorios como las peculiaridades y diferencias observadas entre los mismos, derivándose una consideración compleja y singularizada del fenómeno migratorio. Asimismo, se evidencia el impacto de la crisis del mercado laboral sobre los colectivos objeto de estudio. Por último, el área metropolitana de Málaga emerge como un nodo de referencia en la cartografía migratoria global.   

Palabras Claves: Migraciones globales, áreas metropolitanas, colectivos migratorios, perfiles grupales, mercado laboral de extranjeros, oferta y demanda de empleo extranjero  

MALAGA`s DELTA
THE CONFLUENCE OF DIFFERENTS MIGRATORY FLOWS IN THE MALAGA`S METROPOLITAN AREA (2000-2011): THE EVOLUTION OF THE BRITISH, ROUMENIAN AND MOROCCAN COMMUNITIES

Abstract
The present paper considers the relationship between Metropolitan’s Areas and migrations flows, from an panoramic overview to an specific perspective: the analysis of the evolution of three national immigrants groups in Malaga’s metropolitan area: British, Moroccans and Rumanians. The paper explores the migration process of these inflows in the metropolitan area, providing details about stocks evolution, age, sex, residence, employment (contract’s offer) and unemployment (job hunting) referred to this migrants communities.


The paper underline the changes observed in the resident stock of migrants and its changing characteristics in order to get a better comprehension of the migratory phenomenon in Malaga’s Metropolitan Area.


Key Words: Global migrations, metropolitan areas, national migrants communities, groups migrants profile, employment and unemployment of migrants communities, jobs supply and demand for migrants.  



Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato:


Francisco J. Calderón Vázquez (2015): “El delta de Málaga. Confluencia y evolución de flujos migratorios en el área metropolitana de Málaga (2000-2011: la evolución de los colectivos británico, marroquí y rumano”, Revista OIDLES, n. 18 (junio 2015). En línea: http://www.eumed.net/rev/oidles/18/delta-malaga.html


1.- Introducción: Áreas Metropolitanas y Flujos Migratorios 
Las áreas urbanas han sido, históricamente, el container territorial donde los procesos de división y especialización del trabajo han tenido lugar, procesos cuyo resultado mas directo era la expansión continuada de la producción material y de la productividad, factores que están en la base de la economía capitalista moderna: la acumulación de los excedentes no consumidos generaba el capital necesario para la reinversión en nuevos ciclos productivos, de modo que las ciudades fueron el receptáculo espacial de los procesos de acumulación de capital, encarnados en la industrialización (Marshall, 1919), pero no solo, puesto que mantener los avances en productividad hacía imprescindible la innovación tecnológica y el conocimiento. Luego las ciudades, además de capital, acumulan innovación y conocimiento (Hoover y Vernon, 1959; Munford, 1961; Vernon, 1966; Thompsom, 1969; Berry, 1971), factores que se difunden y desbordan en el espacio físico gracias a las interacciones e intercambios a través de las jerarquías urbano-territoriales, es decir, desde las áreas metropolitanas y grandes ciudades a las ciudades medias y de éstas a las pequeñas y a las zonas periféricas y ultraperiféricas (Vázquez Barquero, 1990).


Esta centralidad de las áreas urbanas, en particular de las metropolitanas, en los procesos de acumulación de capital y generación de innovaciones, se ha intensificado, aun mas si cabe, con la globalización y la progresiva aparición de las denominadas “ciudades globales” (Sassen, 1991). Dicha centralidad “reforzada”, provoca que actualmente las áreas metropolitanas tiendan a maximizar las economías de escala y de aglomeración inherentes al hecho urbano, así como a acentuar su doble rol, por una parte, como grandes actores productivos y, por otra, como grandes mercados, revitalizándose, de un lado, el campo gravitatorio que las grandes urbes ejercen en su derredor y, del otro, fortaleciéndose las interacciones con otras áreas urbanas, su hinterland y el resto del mundo. Ello provoca que, en el mundo global, se intensifiquen la fuerza tractora y la capacidad de succión de las áreas metropolitanas, atrayendo hacia su centro, como si de un gran campo magnético se tratara, flujos de capitales, inversiones, flujos de nuevos productos, ideas y flujos de personas que provienen de zonas periféricas, ciudades medias, otras grandes ciudades, o de otros países.


En la perspectiva migratoria, por tanto, las grandes urbes y las áreas metropolitanas constituyen, ahora mas que nunca, los “puertos” de destino y recepción de los grandes flujos migratorios globales (Portes, 2001; Balbo y Tuts, 2005). No parece que existan dudas acerca de la relación interactiva flujos migratorios con áreas metropolitanas, en el sentido de que los grandes flujos migratorios internacionales tienen como destino migratorio preferente las áreas metropolitanas (OCDE, 2011; Brezzi y Piacentini,  2010; Brookings Institution, 2010). Por sus diferenciales lingüísticos, étnicos, culturales, religiosos, orígenes continentales, nacionalidad, niveles de renta, etc., esas corrientes humanas en transito, constituyen verdaderos ríos de gentes diversas que, al confluir en un mismo punto, van a provocar que el territorio metropolitano se vaya haciendo más y más multicultural y plural en todos los sentidos. 

Dado que las áreas metropolitanas constituyen el primer espacio de incorporación de los migrantes hacia el idioma, cultura y modo de vida locales (Portes, 2001), va a ser aquí donde comienzan a manifestarse las transformaciones socioculturales derivadas de la presencia de grandes flujos migratorios en un espacio urbano determinado, ya sea en la composición de la población, en el carácter de la vida urbana, en las interacciones entre autóctonos y aloctonos, etc. En cualquier caso, la zona urbana donde se ubiquen comenzará a trasformarse moldeándose el paisaje urbano una vez más (Tilly, 1990; Massey et allia, 1998).


Por tanto, las áreas metropolitanas constituyen laboratorios a cielo abierto de interacción social, humana y cultural entre la población local y los recién llegados, por ello las áreas metropolitanas podrían considerarse observatorios privilegiados de ese nuevo y globalizado mundo, donde se desdibujan fronteras y los elementos de transnacionalidad aparecen cada vez con mas fuerza en nuestra realidad. 

En el presente trabajo, se revisa la confluencia de flujos migratorios de diversa índole, condición y finalidad en el área metropolitana de Málaga, centrando el estudio en las características y comportamiento de tres flujos migratorios concretos: británico, rumano y marroquí. Flujos muy significativos tanto por volúmenes cuantitativos y arraigo como por sus posibles proyecciones de futuro en tierras malacitanas. La “confrontación” en paralelo de tales colectivos podría resulta bastante sugestiva, ya que si bien todos los colectivos puedan considerarse como inmigrantes en tierras malacitanas, ni su consideración teórica parece la misma, ni su percepción por parte de la población local parece similar.


En este sentido, los colectivos marroquí y rumano aparece conceptuados, claramente, como tales “inmigrantes” (consideración atemperada en el caso rumano por su pertenencia a la UE), dado que las motivaciones que explican su hecho migratorio van a estar situadas, básicamente, en la esfera socio-laboral (Pernía y Narváez, 2003; Ocaña, 2005; López de Lera, 1995; Viruela y Domingo, 2001; Salvá i Tomás, 2002; Carvajal Gutiérrez, 2003; Salvá i Tomás, 2004) mientras que el colectivo británico aparece encuadrado (como los restantes colectivos nórdicos) en el grupo de los “residentes extranjeros” (Rodríguez et al. 1998; Rodríguez et al. 2004; Rodríguez y Warnes, 2002, Echezarreta, 2005), es decir, jubilados, pensionistas, empresarios, ciudadanos o familias, provenientes de la Europa Nórdica o Central, cuyas motivaciones migratorias tienden a ser básicamente “residenciales”, orientadas a la búsqueda de calidad de vida, al descanso y al ocio, tradicionalmente asentados en la denominada Costa del Sol, el litoral de poniente de la provincia malacitana. 

En esta peculiar “confrontación”, el colectivo marroquí parte como arquetipo de los flujos migratorios provenientes de países africanos o asiáticos. Colectivos, a priori, de complicada o, cuando menos, no fácil integración en el contexto malacitano, dado su diferencial lingüístico, cultural, étnico y religioso con la sociedad receptora. Por su parte, los nacionales rumanos, aparecen, junto con búlgaros, ucranianos y rusos, como prototipo de los flujos provenientes de los países del antiguo “telón de acero”, corrientes de reciente aparición tanto en la provincia como en el área metropolitana (la huella estadística se remonta solo al 2004 para los municipios) observándose un acelerado crecimiento en los últimos años.


Ambos colectivos, junto con los latinoamericanos, pueden considerarse como protagonistas básicos de esa gran oleada migratoria que ha experimentado el área malacitana y, por ende, la Provincia de Málaga en el periodo 1996-2010. El análisis descriptivo se realiza a partir de datos provenientes de fuentes estadísticas. Para los datos demográficos y poblacionales se emplean registros procedentes de las base de datos INE (2012), para los datos sociolaborales registros procedentes de las base de  datos ARGOS (2012) y del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE (2012). El análisis descriptivo plantea como referentes: la evolución por cuantías, sexos y anualidades, la definición del perfil migratorio a partir del estudio de cohortes etarias, la distribución de los colectivos en los municipios del área metropolitana y, por ultimo, la inevitable referencia al mercado laboral, mediante el análisis simultaneo de la contratación y de la demanda de empleo de tales colectivos

2.- El área metropolitana de Málaga como destino migratorio
Aun cuando no exista una uniformidad en cuanto a catalogación y características fundamentales de las áreas metropolitanas españolas, dado los diferentes criterios sobre commutering y metodologías empleadas en su configuración (Boix Doménech, 2007), para las clasificaciones al uso de mayor relieve: europeas (Rozemblat y Cicille, 2003), nacionales (Ministerio de Vivienda, 2000; 2005; Roca et allia 2005; Serrano 2006) y Regionales (Feria, 2000; Feria y Susino, 2005) el área metropolitana de Málaga se plantea como una de las más importantes de España y Andalucía, ocupando un lugar en la jerarquía metropolitana nacional que oscilaría (dependiendo del estudio y metodología empleada) entre el quinto puesto con 15 municipios y un millón de habitantes (Serrano, 2006) y el séptimo (Roca et al., 2005). A nivel regional la metrópolis malagueña se sitúa en segunda posición. Si parecen existir coincidencias en torno a sus debilidades como tal aglomeración metropolitana: débiles niveles de actividad económica general (una de las mas bajas de España) y especialización excesiva en actividades terciarias (turístico-residenciales) y construcción, resaltando la dependencia de las mismas (Fullaondo, 2007; URBAN audit., 2008).  

El área metropolitana de Málaga1 comprende los siguientes municipios2 :
Tabla Nº 1 Características geofísicas y poblacionales de municipios metropolitanos


Municipio

Superficie
Km²

Población
Total
2011

Población  Extranjera

Port.
(%)

Altitud
msm.

Distancia
Urbe Km

Tipología

Alhaurín la Torre

82

36.730

3.501

10%

104

18

Periurbano

Alhaurín el Grande

73

23.807

5.528

23%

270

30

Periurbano

Almogía 

164

4.221

499

12%

357

23

Rural

Benalmádena

27

63.788

20.815

33%

280

22

Litoral (Montaña)

Cártama

105

22.867

2.169

9%

151

17

Periurbano

Casabermeja

68

3.675

328

9%

506

20

Rural

Colmenar

66

3.673

495

13%

696

29

Rural

Fuengirola

10

74.054

26.327

36%

6

27

Litoral

Málaga

395

568.030

47.925

8%

11

-

Urbe Litoral

Míjas

148

79.262

32.743

41%

428

30

Litoral (Montaña)

Pizarra

63

9.137

888

10%

80

30

Periurbano

Rincón Victoria

27

40.339

3.099

8%

8

12

Litoral

Totalán

9

768

45

6%

281

22

Rural

Torremolinos

20

68.181

17.756

26%

49

18

Litoral

TOTAL

1.257

998.532

162.118

16%

 

 

 

Elaboración Propia. Datos INE (2012), y SIMA (2009)
Aunque el centro económico del área sea la ciudad de Málaga, gran urbe que polariza la mayor parte de la población activa y los centros financieros, las grandes factorías turístico-terciarias están radicadas en las ciudades medias litorales: Benalmádena, Fuengirola, Míjas y Torremolinos. Esta circunstancia provoca que dichos núcleos urbanos y la conurbación litoral resultante tengan un gran protagonismo en la vida económica metropolitana, focalizando la mayor parte de la actividad económica turístico-terciaria e inmobiliaria-constructiva. Ello ha provocado una gran expansión demográfica y urbana de los mismos, así como una gran interacción económica y poblacional entre dicha conurbación y la otra gran capital económica costasoleña: Marbella.


Esta dualidad de centros gravitatorios de actividad provoca que el área metropolitana malacitana resulte bastante atípica en relación a otras, observándose claros elementos policéntricos en su configuración. Por su parte, los núcleos periurbanos de Alhaurín de la Torre, Cártama o Rincón de la Victoria actúan, entre otras funciones, como núcleos  dormitorio de la capital, además de desarrollar actividades agropecuarias y terciarias. La rápida evolución de las comunicaciones y transportes ha provocado un cambio estructural en las dinámicas residenciales dominantes dentro del espacio metropolitano, de manera que un número muy importante de personas va fijando su residencia en los núcleos de población limítrofes con la urbe metropolitana, aún teniendo su lugar de trabajo en Málaga capital o en el litoral, afirmándose de manera rotunda el fenómeno urban sprawl o crecimiento suburbano difuso (Coq Huelva, 2012) en tierras malagueñas.


Por lo que respecta a su consideración como destino migratorio, una de las características fundamentales del área metropolitana de Málaga es, precisamente, el alto porcentaje de población extranjera empadronada y residente (Fullaondo, 2007), de tal modo que en el periodo 2001-2004, fue la primera entre las metrópolis españolas por población extranjera, quedando, a partir del 2005, solo por debajo de Madrid. En este sentido, los datos contenidos en los gráficos n.1 y n.2, ofrecen una “imagen en movimiento” de los procesos migratorios que se han producido en el área metropolitana de Málaga en el intervalo 2001-2011.


La “imagen” proporcionada resulta bastante significativa, observándose la práctica triplicación del volumen de población extranjera empadronada en la zona metropolitana malagueña durante el periodo 2001-2010, pasando de suponer los extranjeros del 7% (2001) de la población metropolitana a alcanzar el 16% de la misma en el 2010. En su distribución por sexos se observa una tendencia bastante acentuada a la paridad en términos cuantitativos, alternándose a lo largo del periodo de estudio fases de cierta preponderancia masculina (2003-2008) con fases de predomino femenino (2001-2003). Si bien, en las dos ultimas anualidades el sesgo femenino es bastante claro. 

Contemplando el grafico nº 2, resulta indudable la importancia de la contribución de la población extranjera al proceso de expansión demográfica durante el periodo de referencia (2001-2010), constituyendo un dinamizador fundamental del mismo. Igualmente, se hace manifiesta la consideración de los extranjeros como un grupo poblacional de gran importancia, presente  y futura, en el conjunto de la población malacitana, tanto metropolitana como provincial.


Por lo que se refiere a la distribución de la población extranjera por grandes grupos de edad, la panorámica, ofrecida por el gráfico n. 3, muestra una expansión muy acentuada de las cohortes de población potencialmente activa, al pasar de los 40.000 efectivos en el 2002 a situarse sobre los 115.000 en 2011.


Produciéndose, de facto, casi la triplicación de dicho contingente. Esta expansión de los grupos de activos pasa por una fase de despegue (2002-2004) seguida por otra de aceleración (2004-2008), teniendo como resultado la práctica duplicación de los efectivos de la cohorte. A partir del 2008, se observa una clara ralentización de dicho impulso, observándose incrementos interanuales muy modestos en el periodo 2008-2011 (+12.350) en relación a los de anteriores etapas, lo que al tratarse de activos potenciales podría ser indicativo de dificultades en el mercado laboral.     

En las restantes cohortes etarias la progresión, aunque evidente, es más modesta en términos cuantitativos aunque no lo es en términos porcentuales como indica el grafico n.4, puesto que las cohortes infantiles triplican su volumen a lo largo del periodo, pasando de los 7.360 efectivos del 2002, a superar los 21.000 (2011), habiendo logrado igualar e incluso superar a los mayores de 65 años en determinados momentos. De lo anterior, se infiere que se han producido (y que están en acto) procesos de reagrupación familiar y de llegada de familias migrantes muy significativos. Las repercusiones sociales, educativas y sanitarias de tales procesos constituirán un condicionante fundamental de la realidad cotidiana (Carvajal y Corpas, 2006) de la gran mayoría de los municipios del área metropolitana.


Por lo que respecta a grupo de mayores de 65 años, flujo migratorio de gran importancia y tracción tanto en la zona metropolitana como en toda la Costa del Sol, éstos han continuado su crecimiento a lo largo del periodo, partiendo de una base cuantitativa que superaba los 11.000 individuos (2002), ha logrado casi “tocar” los 25.000 efectivos a finales del periodo. Se observa, en el caso de los mayores de 65, una disminución de su tamaño relativo como grupo frente a las restantes, dado los muy intensivos ritmos de crecimiento de los grupos de activos potenciales y de menores (vinculados a los mismos), ello explica la disminución de sus porcentajes de representatividad dentro de la población extranjera residente en el área metropolitana (Graf. n. 4), pasando de suponer el 19% del total de la misma, a bajar hasta el 14% (2005-2009). Sin embargo, a finales del periodo los mayores de 65 vuelven a superar nítidamente a los menores de 16, recuperando posiciones y alcanzando el 15%.


Ello implica una disminución evidente, en los ritmos de crecimiento del grupo de menores, lo que indirectamente parece indicar, bien problemas, bien obstáculos sobrevenidos en los procesos de reagrupación familiar, ya trabas u impedimentos para los adultos a los que están vinculados los menores, como parece afirmar la disminución observada en el porcentaje de activos potenciales que pasa del 73% al 71% del total.


Una posible explicación de lo anterior, vendría de la mano de introducir el elemento sexo en relación con la evolución de los grupos de edad, circunstancia que se lleva a cabo en el grafico n.5, donde puede observarse con claridad como los problemas (en los grupos de activos potenciales), se centran sobre todo en los varones, quienes a partir del 2009 sufren una ralentización evidente en sus ritmos de crecimiento. Momento en el que son superados claramente por sus coetáneos femeninos, quienes se constituyen en el contingente mayoritario dentro del grupo de edades 16-64. Cambio muy significativo puesto que explica, por una parte, las tendencias feminizadoras observadas en la evolución del conjunto de la población extranjera y, por otra, aclara la ralentización observada dentro del grupo de los activos a la que hacíamos referencia anteriormente. Asimismo, introduce el impacto de la crisis en la población extranjera y, en particular, en los colectivos migrantes.


Por lo que respecta a la localización territorial de la población extranjera dentro del área metropolitana malacitana, los gráficos nº 6 y 7, plantean una panorámica evolutiva de la misma durante el intervalo 2001-2011, empleando cada una de las anualidades como hito geográfico y temporal. El resultado muestra un crecimiento intenso, constante y continuo de la población extranjera en todos y cada uno de los municipios metropolitanos, lo que nos da idea de la fuerza y el vigor del proceso migratorio. Asimismo, se observan interesantes variaciones en la localización de dichos grupos humanos a lo largo del periodo. Así, en 2001, la distribución territorial de los extranjeros parece seguir un patrón urbano-litoral muy definido, dado que los grupos de ciudadanos extranjeros ubicados en la franja litoral costasoleña y residentes en las ciudades medias litorales (municipios de Míjas, Benalmádena, Fuengirola y Torremolinos) suponía el 77% de la población total extranjera de la zona metropolitana. El núcleo fundamental de esa extranjería se situaba en el municipio de Míjas, en ese momento verdadera “capital” cosmopolita del área metropolitana, mientras que Marbella lo era a nivel provincial. El 23% restante se ubicaba entre Málaga capital (17%) y los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce (destacando la concentración de Alhaurín el Grande) y en el Rincón de la Victoria.


En el 2011, se observa un giro radical en ese estado de cosas, la novedad fundamental reside en el cambio observado en el rol de la ciudad de Málaga que, de ser un actor secundario, se convierte en la primera gran concentración de población extranjera del espacio metropolitano, multiplicando por seis “su” población extranjera residente, próxima a los 48.000 efectivos y superando en volumen de extranjeros a Míjas. Ello no significa que haya menguado la población extranjera de las ciudades medias litorales que continúan atrayendo notables flujos de extranjeros, pero en menor medida relativa. Prueba de ello es la bajada constante del porcentaje de población extranjera litoral sobre el total metropolitano, que ha pasado del 77% al 60% durante el periodo 2001-2011.


Un aspecto a resaltar es la progresiva extensión de la población extranjera a todas las localizaciones del área metropolitana, a lo largo del periodo de estudio. En el 2011, se identifican contingentes de ciudadanos extranjeros “consolidados”, en todos los municipios metropolitanos. Particularmente intensa, resulta esta circunstancia en los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce (en particular, en los casos de Cártama, Alhaurín de la Torre y Alhaurín el Grande) y en el Rincón de la Victoria.


Por lo que respecta al origen continental de los flujos migratorios los datos disponibles, agrupados en el gráfico n. 8, plantean una imagen bastante definida de tan abigarrado conjunto. Así, la gran mayoría de población extranjera presente en el área metropolitana malacitana es de origen “europeo”3 , agrupación que supone el 62% del total de extranjeros. Tal y como evidencia el grafico n. 8, los europeos han crecido de manera constante e intensa en el intervalo 1996-2011, superando los 100.000 efectivos en la ultima anualidad considerada. Tras los europeos, aparecen americanos (18%), africanos (15%) y, por ultimo, los de origen asiáticos quienes constituyen el 4% del total.


La evolución de los diferentes grupos continentales refleja con precisión el impulso de los diferentes flujos migratorios. Así, en una primera etapa (1996-2002) el predominio de los europeos será casi total, con porcentajes superiores al 75% del total. En una segunda fase (2003-2008), se desplegaran con fuerza los flujos provenientes de América (particularmente sudamericanos) y África (básicamente marroquíes), quienes alcanzaran su clímax migratorio en el 2008. En ese momento, los flujos americanos lograran porcentajes superiores al 23%, mientras que los flujos africanos se moverán en torno a porcentajes del 15%. En las ultimas anualidades (2009-2011), el impulso de los flujos americanos pierde vigor, reduciéndose paulatinamente sus cuantías y porcentajes. En esta última etapa, los flujos africanos mantendrán su senda de crecimiento si bien de forma mas ralentizada. Los asiáticos por su parte, fundamentalmente nacionales chinos, continuaran creciendo, lenta pero constantemente, moviéndose en torno al 4% del total, habiendo superado, en cualquier caso, los siete mil efectivos.


3. Desglose por colectivos nacionales: Británicos, Marroquíes y Rumanos 
Ese “todo” de población extranjera, residente y empadronada en el área metropolitana, se desglosa en una profusa gama de nacionalidades, pudiendo distinguirse casi una veintena de grupos nacionales “representativos”, es decir, grupos integrados por más de 300 efectivos. Si bien, los grupos nacionales mas destacados reseñables en términos cuantitativos (más de 5.000 efectivos empadronados en el área metropolitana) y territoriales (presencia en todos o casi todos los municipios metropolitanos) resulten ser los colectivos británico, marroquí, argentino y rumano, colectivos que por si solos, significan el 42% del total de la población extranjera del área metropolitana, lo que nos da idea de su importancia como tales grupos nacionales.


Los británicos, empadronados en los municipios de área metropolitana, suponen casi el 25% del total de extranjeros residentes, por lo que uno de cada cuatro extranjeros del área metropolitana es británico, dato que evidencia la vitalidad del colectivo anglosajón. Mientras que los marroquíes suponen el 11% del total de extranjeros y rumanos y argentinos el 4%. La evolución conjunta de los mismos (graf. n. 9), muestra una secuencia in crescendo en el  periodo 2003-2011, duplicándose los efectivos marroquíes, sextuplicándose los ciudadanos rumanos y ganando mas de un 75 % los británicos. En ese cuadro, los nacionales argentinos son los únicos que presentan una curva de perfil descendente, apreciándose una regresión notable en su volumen demográfico, perdiendo en torno al 30% de sus efectivos, a partir del 2008 en adelante.


3.1.- Evolución del colectivo británico en el área metropolitana
El caso de los nacionales británicos en tierras malagueñas es, sin lugar a dudas, peculiar. Se trata de una de las nacionalidades residentes de mayor tradición y solera en el espacio malacitano, en particular la Costa del Sol, donde los “ingleses” han formado parte del paisaje humano desde las primeras décadas del siglo XX. Su evolución cuantitativa en el periodo 2003-2011, muestra un comportamiento expansivo muy dinámico durante toda la etapa, como se evidencia del grafico n. 10: la secuencia expansiva parte de un “suelo” en torno a los 22.000 efectivos en el año 2003, que se convertirán en casi 37.000 en el 2011, por lo que su masa critica aún no llegando a duplicarse, crece sustancialmente (+15.787).


Los británicos, empadronados en los municipios de área metropolitana, suponen casi el 25% del total de extranjeros residentes, por lo que uno de cada cuatro extranjeros del área metropolitana es británico, dato que evidencia la vitalidad del colectivo anglosajón. Mientras que los marroquíes suponen el 11% del total de extranjeros y rumanos y argentinos el 4%. La evolución conjunta de los mismos (graf. n. 9), muestra una secuencia in crescendo en el  periodo 2003-2011, duplicándose los efectivos marroquíes, sextuplicándose los ciudadanos rumanos y ganando mas de un 75 % los británicos. En ese cuadro, los nacionales argentinos son los únicos que presentan una curva de perfil descendente, apreciándose una regresión notable en su volumen demográfico, perdiendo en torno al 30% de sus efectivos, a partir del 2008 en adelante.


Por lo que se refiere a los patrones de distribución territorial del contingente británico, dentro del área metropolitana, su evolución (sintetizada en el grafico nº 11), muestra una difusión territorial de amplia capilaridad, por cuanto que ya en el 2003, estaban presentes en casi todos los municipios. Si bien, sus mayores concentraciones se daban en las ciudades litorales de la Costa del Sol occidental, en particular en Míjas, donde residía, prácticamente, la mitad del contingente británico. Otras localizaciones preferentes eran Benalmádena, Fuengirola y, en menor medida, Torremolinos. También resulta muy destacable su presencia en los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce  y en los más “rurales” de la corona metropolitana como Almogía. Contrasta con todo ese despliegue la muy escasa presencia inglesa en la capital metropolitana.


En el 2011, se observa como el colectivo británico, además de afianzarse en sus cuarteles litorales, crece también de forma muy significativa en todos los municipios continentales. Así, la población británica continua creciendo de forma clara en todas las ciudades litorales, superando los 14.000 efectivos en Míjas, casi alcanzando los 7.200 en Benalmádena y muy cerca de los 6.000 en Fuengirola. Igualmente, crece en los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce, constituyendo la localidad de Alhaurín el Grande es caso más significativo, puesto que va a superar (en residentes británicos) a un municipio costero y cosmopolita como Torremolinos, convirtiéndose, de esta manera, en la cuarta aglomeración británica del área metropolitana. Igualmente, se observa una progresión muy notable en todas las municipalidades de la corona metropolitana superando el centenar de efectivos en Casabermeja y los dos centenares en Colmenar y, hecho inédito, casi alcanzado la veintena en un pequeño municipio como Totalán. 

Por lo que se refiere al perfil grupal del colectivo británico, el grafico n.12, define la distribución de la población inglesa por grupos quinquenales de edad en la provincia de Málaga, observándose un claro predominio de los grupos edad madura y avanzada, con un destacado protagonismo de las cohortes comprendidas entre los 55 a los 75 años. Hemos de tener en cuenta que el porcentaje de ingleses mayores de 60 sobre el total asciende al 41%, mientras que los ingleses mayores de cuarenta y menores de 60 constituyen el 31% del total.


Evidentemente, los grupos de jóvenes y de mediana edad solo representan una fracción minoritaria, los comprendidos entre 25 y 40, es decir particularmente activos, solo suponen el 12% del total, mientras que los grupos infantiles y juveniles alcanzan el 16%. Este perfil demográfico, tan sesgado hacia las cohortes de edad avanzada e incluso a la tercera edad,  plantea al colectivo británico, como un flujo migratorio, en su conjunto, poco orientado al mercado laboral, en particular al trabajo por cuenta ajena. Aunque ello no signifique, en absoluto, que dentro de ese colectivo de nacionales británicos no haya segmentos de individuos cuya principal preocupación sea el trabajo o la búsqueda de trabajo aunque, en términos grupales, se trate de una minoría.    

En su distribución por edades y sexos (graf. n. 13), se observa un cierto predominio femenino en las cohortes entre 25 y 65 años, con la excepción del grupo quinquenal de 55 a 59 años, donde los hombres presentan una ligera ventaja. Por el contrario, en los grupos infantiles y en las cohortes de la tercera edad, el predominio es claramente masculino.


La grafica n. 14 se refiere a la evolución de la contratación, por sexos, de nacionales británicos en la provincia de Málaga, entre el 2004 y el 2010. Contratación que parece seguir una acentuada oscilación a la baja, pasando de rozar los casi 7.000 contratos en el 2006, a situarse en torno a los 5.300 en el 2009, perdiéndose el 30% de las contrataciones. Esa sustantiva bajada de las contrataciones de nacionales británicos ha traído un sustancial aumento en la demanda de empleo de dicho colectivo, que se ha casi triplicado en ese mismo lapso temporal, como evidencia el grafico n.15. Dentro del colectivo de trabajadores británicos, se aprecia un acentuado sesgo femenino tanto en la contratación como en la demanda.


Si tenemos en cuenta que la población británica residente en la provincia de Málaga superaba en el 2011, los 72.000 efectivos (INE, 2012), mientras que la residente en el área metropolitana rozaba los 37.000 (INE, 2012), hemos de considerar que tanto su oferta como demanda de empleo se mueve en cifras muy restrictivas. Ello obedece al perfil mayoritariamente “residencial” del contingente británico en la zona. Pero los árboles no deben ocultar el bosque, dentro de ese colectivo británico residente existen segmentos de individuos/as cuya orientación se dirige hacia el mercado laboral, trabajando o pretendiendo trabajar en la zona de acogida, aunque se trate, en términos cuantitativos, de una minoría. La información provista por las graficas 14 y 15 es de interés, puesto que rompe, el mito de los británicos como tales “residentes extranjeros” en exclusiva, aun cuando la mayoría del colectivo parezca moverse en esas coordenadas.


3.2.- Evolución del contingente marroquí en el área metropolitana
Los datos disponibles referentes a la evolución cuantitativa del colectivo marroquí, agrupados en el grafico nº 16, parecen indicar una dinámica de crecimiento sostenido y constante de los flujos migratorios procedentes del Reino Jerifiano, en el conjunto del área metropolitana. Si bien, se observa una cierta ralentización de sus ritmos de crecimiento en las ultimas anualidades. En términos generales, los nacionales marroquíes pasan de un “suelo” demográfico situado en torno a los 8.700 efectivos (2003), a alcanzar los 17.600 a finales del periodo, duplicando prácticamente su cuantía.


Como podemos observar, se trata de un flujo migratorio de signo claramente masculino, característica puesta de relieve por diversos autores (Carvajal Gutiérrez, 2007; Carvajal Gutiérrez y Corpas Alba, 2005), aunque el crecimiento de ambos sexos marcha, prácticamente, en paralelo, a lo argo de todo el periodo. En cualquier caso, el diferencial entre varones y mujeres marroquíes permanece a partir del 2005, anclado en torno a los 2.000 efectivos.


Por lo que se refiere a sus pautas de distribución territorial dentro del área metropolitana (graf. n.17), su evolución parte, en el 2003, de una situación de práctica polarizacion en torno a Málaga capital, urbe donde la concentración de marroquíes va a superar los 4.000 individuos, la mitad del contingente total en ese momento. Igualmente, las ciudades medias litorales van a resultar nodos muy importantes para los flujos migratorios marroquíes, especialmente Torremolinos y Fuengirola, núcleos litorales que albergan comunidades marroquíes de casi 2.000 efectivos en el primer caso y por debajo de los 1.500 en el segundo. A éstas les siguen Míjas y Benalmádena con alrededor de 500 efectivos cada una.


En el resto de localidades metropolitanas los marroquíes aparecían en escasas cuantías, si bien presentes en todas y cada una. En definitiva, en el año 2003, las tres primeras localizaciones: Málaga capital, Torremolinos y Fuengirola concentraban a mas del 85% del colectivo marroquí residente en el área metropolitana. En concreto, la capital suponía el 48% de toda la población marroquí metropolitana. Si tenemos en cuenta que en el 2003, la población marroquí “metropolitana” alcanzaba los 8.869 efectivos, es decir, el 66% del total de los residentes marroquíes empadronados en la provincia (13.150), en esa anualidad, podemos tener conciencia cierta de la importancia de la ciudad de Málaga en el esquema migratorio marroquí.


En el 2011, los nacionales marroquíes continúan manteniendo, en lo básico, el patrón tendente a la polarizacion tanto en la capital como en las ciudades medias litorales. Si bien desciende el porcentaje de concentración: Málaga ahora supone el 47% del total de residentes marroquíes dentro del área metropolitana, y la suma de los tres enclaves básicos en el 2011, “solo” el 74%. Esta disminución parece obedecer a una “apertura” de la población marroquí hacia otras localizaciones metropolitanas como Míjas o Benalmádena, enclaves donde se triplica el numero de residentes marroquíes pasando en el caso de Míjas de los 637 efectivos (2004) a los 2.198 en el 2011, mientras que en el caso de Benalmádena se pasa de 470 a 1.390 efectivos. Asimismo, se observa un descenso del peso especifico de la población marroquí “metropolitana” dentro de la provincial, pasando de suponer el 66% en el 2003, al 60% en el 2011.


Como tal grupo nacional, en el 2011, los marroquíes están presentes en todas las municipalidades del área, incluyendo, además de las localidades costeras, los municipios de la “corona metropolitana” (Almogía, Casabermeja, Colmenar y Totalán) los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce (Pizarra, Cartama y los dos Alhaurínes) creciendo netamente en todos. Destaca, en términos cuantitativos, Alhaurín el Grande donde los residentes marroquíes se acercan al medio millar, mientras que los grupos del Rincón de la Victoria y de Alhaurín de la Torre se aproximan a los dos centenares.


Por lo que respecta a los perfiles migratorios del colectivo marroquí, la distribución por grupos de edad de la población marroquí, sintetizada en el grafico n.18, muestra una pirámide de edades muy peculiar, sesgada, por una parte, hacia los grupos de jóvenes en edad laboral (25-44, años) y, por otra, hacia los niños de muy corta edad (0-4 años). Esta acentuada dualidad tiene un enorme peso porcentual puesto que los grupos de activos jóvenes constituyen el 59% de los efectivos marroquíes, mientras que las cohortes infantiles y juveniles (0-19, años) suponen el 25% de los miembros del colectivo, teniendo un particular significado (e importancia) la cohorte de la primera infancia integrada por neonatales y niños hasta 4 años que alcanza el 11% de los efectivos marroquíes. Los restantes grupos tienen un significado bastante marginal, dentro del colectivo, puesto que las cohortes maduras (45-64), van a suponen el 14% del colectivo, mientras que los ancianos (+65) solo el 2%.


A tenor de los datos recogidos en el grafico n.19, el predominio de los efectivos masculinos sobre los femeninos parece bastante generalizado, con la excepción de las cohortes de la Tercera Edad y del grupo comprendido entre los 20-24 años, bastante paritarios. Ese sesgo masculino resulta muy evidente en las cohortes de jóvenes activos (25-44 años) puesto que mas del 60% de sus  efectivos son varones. Las mujeres marroquíes si se aproximan mucho a los varones en las cohortes infantiles y juveniles y en los intervalos “maduros” de 45-54 y jóvenes de 25-29.


A partir de tales registros, el colectivo marroquí se configura como un colectivo acentuadamente “activo” (a diferencia de los británicos) tanto por la elevada proporción de personas en edad laboral existente (y, entendemos, con necesidad de trabajar) como por la numerosa presencia de inactivos, particularmente menores, cuyas necesidades vitales básicas deben ser, imperiosamente, atendidas. Tal situación parece indicar una tendencia muy acentuada a la reagrupación familiar en el colectivo marroquí, o, incluso, a la joven familia migrante, como protagonista fundamental de la aventura migratoria. En definitiva, los perfiles migratorios muestran un colectivo fundamentalmente orientado al trabajo y, en este sentido, a la obtención de renta, pero no solo. También parece evidente la búsqueda de la reagrupación familiar y, en este sentido, tanto la inserción social como la permanencia en el destino migratorio, es decir, buscar y conseguir una vida mejor en todos los aspectos, no se trata solo de trabajo sino también de vivienda, educación, salud, etc.     

Si relacionamos los patrones de distribución territorial analizados con los perfiles migratorios reseñados el colectivo marroquí, en términos generales, parece seguir una estrategia de diversificación territorial muy interesante, donde el peso de las redes sociales (familiares y no familiares) parece muy importante, así como su fijación a los núcleos donde pueden existir mas oportunidades laborales, dada su necesidad de trabajo, vistas las cargas familiares existentes. Precisamente, este “buscarse la vida” parece resultar, a tenor de los datos recogidos en los gráficos n. 20 y 21, cada vez mas difícil, para los miembros del colectivo marroquí.


Las consecuencias de la crisis económica en el mercado laboral malacitano, parecen evidentes a partir del 2008, dada la caída observada en los niveles de contratación para los ciudadanos marroquíes de ambos sexos. Caída que parece no tener fin, observándose simultáneamente un enorme crecimiento en la Demanda de empleo de los miembros del colectivo marroquí (graf.21). Los datos disponibles no parecen dejar lugar a dudas. A destacar, el muy elevado desempleo femenino, 44% del total, en un colectivo, como vimos anteriormente, acentuadamente masculino.


3.3.- Evolución del colectivo Rumano en el área metropolitana
Dentro del abanico de nacionalidades residentes en el área metropolitana, los nacionales rumanos constituyen, además del grupo mas significativo dentro de los provenientes de la Europa Oriental, el grupo nacional de mayor “intensidad” en su flujo migratorio, tal y como evidencia el gráfico nº 22, intensidad entendida como crecimiento exponencial y fulgurante de sus cuantías, puesto que entre 2004 y 2011, pasan de los 1.000 a los 7.178 efectivos. 

La fase de mayor intensidad expansiva se da en las anualidades 2006, 2007 y 2008, años en los que la pendiente de la curva se acentúa de forma notable, llegando y asentándose en dos ejercicios casi 3000 personas. Aunque en las últimas anualidades (2009-2011) el ritmo de llegadas haya descendido, los incrementos interanuales continúan siendo muy altos (casi +600 efectivos de media por año. Como vemos su distribución por sexos es muy paritaria, alternándose ligeramente unos sobre otros.


Por lo que respecta a los patrones de distribución territorial del colectivo rumano (graf. 23), en el año 2005 (año de su consolidación censal como tal grupo nacional), se observaba una tendencia a la polarizacion de dicho colectivo en Málaga capital.


Urbe donde se concentraba entre el 40% y el 50% del colectivo rumano. El resto se hallaba fragmentado entre los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce, principalmente en Alhaurín el Grande, destacando también las concentraciones de Pizarra y Cártama. Asimismo, su presencia era una constante en todas las localidades costeras, destacando Torremolinos, Fuengirola, Benalmádena y el Rincón de la Victoria, con grupos de efectivos en torno al centenar. Observándose, además de la polarizacion una tendencia a la distribución territorial capilar, estando presentes en todos los municipios del área metropolitana, sin excepción.


La distribución municipal de los nacionales rumanos en el 2011, confirma el mismo patrón, aunque la progresión de la escala sea notoria. Así, en Málaga capital se superan sobradamente los 3.000 efectivos, cuando en el 2004 no se alcanzaban los 900. En las restantes localizaciones metropolitanas, el crecimiento, en todas y cada una del colectivo rumano, ha sido la constante. Resulta muy notorio el crecimiento observado en los municipios periurbanos del Valle del Guadalhorce, destacando Alhaurín el Grande que casi alcanza los 700 efectivos, segunda concentración tras la capital metropolitana, aunque sean los casos de Cártama y Pizarra los de mayor significado, puesto que en ambas localidades se han convertido en la primera nacionalidad por delante de británicos, marroquíes y latinoamericanos. El crecimiento también es la norma en los municipios litorales, continuando su progresión, prácticamente uniforme, puesto que todos los municipios han pasado de estar situados sobre el centenar de efectivos en 2004, a moverse en el limite del medio millar de efectivos en la ultima anualidad considerada. Por último, también se observan oscilaciones al alza en los municipios de la corona, especialmente en Casabermeja.


En lo que respecta a la distribución por grupos de edad de la población rumana, el grafico n. 24, muestra una pirámide de edades muy sesgada hacia los grupos jóvenes en edad laboral, constituyendo un grupo nacional acentuadamente “activo”, por cuanto que el 72% del colectivo se encuadra en el arco entre los 20 a 44 años, constituyendo tanto los grupos infantiles-adolescentes como los grupos de la tercera edad, segmentos poco significativos.


En su distribución etaria por sexos, el grafico n. 25, muestra como los varones superan a las mujeres en todos los grupos quinquenales, a excepción de las cohortes comprendidas en el arco 15-29 años y en los grupos de tercera edad. La paridad intersexos se observa en las cohortes maduras. Esta situación de abundancia de efectivos femeninos en las cohortes de muy jóvenes y maduras parece obedecer a algún tipo de especialización funcional relacionada con el mercado laboral.  

Precisamente, es en el mercado laboral y, de modo particular, en la evolución favorable de los niveles de empleabilidad de los nacionales rumanos tanto varones como mujeres, como muestra el grafico n. 26, donde parece radicar el motor de ese ritmo intensificado en su migración a tierras malagueñas, al que anteriormente hacíamos referencia. En este sentido, las ganancias en contratación, observadas para los nacionales rumanos, contrastan con las perdidas observadas para marroquíes e ingleses en el mismo lapso temporal.


Sin embargo, el acelerado incremento en la demanda de empleo de los nacionales rumanos (Graf. n. 27), de uno y otro sexo, observado a partir del 2008, plantea un horizonte incierto, también para los rumanos.
Tal incremento, parece indicar un enfriamiento evidente de las dinámicas laborales, extensivo a todos los colectivos de inmigrantes. Este “parón”, unido a la llegada constante de nuevos efectivos, produce un estado de saturación que se traduce en una aumento considerable del numero de demandantes de empleo de tales colectivos. Esta difícil realidad es la que parece reflejar el grafico n. 28, donde se sintetiza la evolución de la demanda de empleo mensual de los colectivos marroquí, rumano y británico desde enero del 2006 hasta febrero de 2012.


A tenor de estos datos, parece clara tanto la estacionalidad del trabajo de los extranjeros como el impacto de la crisis del mercado laboral sobre los colectivos migrantes, que deriva en un incremento exponencial de la demanda de empleo por parte de estos colectivos a nivel provincial. Situación especialmente dramática en los casos marroquí y rumano. La persistencia de tan difícil situación genera grandes dudas en la aventura migratoria en tierras malacitanas, poniendo grandes dosis de incertidumbre en un futuro, ya de por si incierto, para todos los colectivos migrantes en tierras malagueñas.


4. Conclusiones y Reflexiones
El área metropolitana de Málaga en el periodo 2001-2011, parece confirmar las tendencias globalizadoras genéricas que se han venido observando en los últimos décadas en otras áreas metropolitanas tanto nacionales como extranjeras.


En este sentido, la tendencia a la expansión de la población extranjera empadronada se confirma de modo especialmente acentuado en el caso malacitano, triplicándose la población extranjera residente en el conjunto de los municipios metropolitanos. Crecimiento especialmente notorio en la capital metropolitana y en las ciudades medias litorales de la Costa del Sol. Afirmándose, por una parte el carácter cosmopolita de la zona  y, por otra,  abriéndose la gama de nacionalidades presentes en el territorio metropolitano desde los tradicionales “residentes europeos” a los flujos migratorios procedentes de Hispanoamérica, África, la Europa del Este y, en menor medida, de Asia.


La llegada y asentamiento de estos importantes flujos migratorios en el territorio metropolitano, a partir de la segunda mitad de los 90 y en particular durante el periodo 2001-2011, ha ido convirtiendo, paulatinamente, al  espacio metropolitano en una suerte de delta, donde desembocan muchos y diferentes ríos. Un delta humano, pluriétnico, pluricultural y plurinacional, confluyendo en el mismo punto corrientes de gentes diversas que tratan de iniciar una nueva y mas fructífera vida en tierras malagueñas.


La irrupción de estas nuevas corrientes parece haber alterado los patrones migratorios tradicionales de la zona, en los que el arquetipo del “residente” europeo (nórdico o anglosajón) era el predominante. Iniciándose una etapa de gran crecimiento de los grupos migratorios de motivación sociolaboral prioritaria. Ello no significa que los grupos de motivación prioritariamente residencial no hayan seguido creciendo, han continuado con su crecimiento pero de forma menos intensiva.


Las nuevas corrientes migratorias presentan como único denominador común la prioridad hacia la inserción socio laboral en un primer momento y hacia otros horizontes (reagrupación familiar) con posterioridad, por lo que la necesidad y demanda de trabajo parecen constituir el motor fundamental de sus procesos migratorios y su consecución o no, el limite de viabilidad de su presencia en la zona.


El análisis de los colectivos británico, rumanos y marroquí, muestra hasta que punto flujos migratorios que coinciden en el mismo tiempo y espacio físico, tienen poco en común. En este sentido, los diferentes perfiles grupales, comportamientos y características básicas de cada flujo migratorio, lo hacen propio, peculiar y diferente del resto.


Por ello, aun cuando todos sean inmigrantes que convergen en el delta malacitano, cada uno de estos flujos presenta unas peculiaridades y características propias que lo identifican, por una parte, y lo diferencian, por otra de los restantes. Ello hace que el fenómeno migratorio en tierras malacitanas esté marcado por una acentuada complejidad, apareciendo como un gran mosaico formado por numerosas y diferentes teselas.


Esta complejidad de formas y de comportamientos, de características y peculiaridades que resulta fundamental identificar y conocer para la comprensión de lo fenómenos migratorios en el área metropolitana de Málaga y en otras españolas y europeas, hace necesaria una relectura del hecho migratorio desde perspectivas innovadoras, mas acordes con la realidad de nuestro tiempo global, posibilitando una mejor comprensión de fenómenos migratorios polimórficos de difícil encuadre y explicación teórica.


Esa mejor “comprensión” del fenómeno migratorio actual resulta fundamental de cara tanto a la propia gestión de la cosa migratoria como a la gestión de la diversidad resultante de dichas migraciones y, en ultima instancia a la definición de políticas e instrumentos concretos. Gestión que se antoja muy complicada, dada la propia complejidad de la temática migratoria, la amplia gama de flujos migratorios presentes en el área metropolitana y las peculiaridades que pueda presentar cada uno. Todo ello situado en el contexto extremadamente recesivo de la crisis y de la contracción del gasto publico en acto. Ese cúmulo de circunstancias plantea la gestión de la diversidad en el área metropolitana de Málaga (y en las restantes metrópolis españolas) como un desafío de enorme complejidad.


En este sentido, el impacto de la grave crisis económica por la que atraviesan tanto la provincia de Málaga como el área metropolitana, tiene como principal secuela una aguda contracción del mercado laboral que registra, a partir de 2008, una dramática caída del volumen de contrataciones y un incremento exponencial en los niveles de demanda de empleo.


Situación especialmente difícil para los colectivos de inmigrantes, particularmente, para los colectivos marroquí y rumano (con especial incidencia en los varones) principales protagonistas de las estadísticas de desempleados extranjeros en la provincia de Málaga, que parecen haber entrado en una espiral de paro, que parece no tener fin. Situación, de extrema dificultad (aliviada solo en parte, entendemos, por la economía sumergida y el autoempleo) para unos colectivos caracterizados, precisamente, por su necesidad de empleo y de consecución de renta.  

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Consultados entre 3/2/12 y 10/4/12. Ultima consulta 10/4/12 a 20.30. horas  

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Recibido: 24/05/2015 Aceptado: 06/06/2015 Publicado: Junio de 2015

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