Observatorio de la Economía y la Sociedad China
Número 12 -  septiembre 2009

EMPERADOR TAIZONG, EL ALMA DE LA DINASTÍA TANG

 

Zhizhen 
Publicado en La Gran Época
http://www.lagranepoca.com/articles/2009/10/24/3753.html 
 

 

Durante su reinado, la sociedad china floreció y simbolizó lo que las generaciones siguientes siempre quisieron imitar

La dinastía Tang (618-907 d.C.) fue fundada por el Emperador Taizong, quien pasó a la historia como uno de los mejores emperadores de la historia china. Durante su reinado, China floreció en todos los aspectos, incluidos el comercio, la sociedad, la literatura y las artes. Se dice que en ese tiempo, no había necesidad de que la gente cerrara sus puertas con llave, y que si alguien dejaba algo olvidado en algún lado, siempre podía volver y encontrarlo. La prosperidad de la época y el liderazgo del emperador y sus funcionarios personifican la cima de esta dinastía que las generaciones posteriores siempre quisieron imitar.

Taizong se preocupaba por el bienestar de su pueblo, tanto en el presente como en el futuro, así que puso especial énfasis en educar a su sucesor. En chino, Taizi (el príncipe de la corona) es también llamado Chujun (rey en espera). El príncipe Li Zhi era una persona recta y amable, pero le faltaba coraje y determinación.

 


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Zhizhen:: "Emperador Taizong, el alma de la dinastía Tang" en Observatorio de la Economía y la Sociedad de China Nº 12, septiembre 2009. Accesible a texto completo en http://www.eumed.net/rev/china/


El emperador Taizong educó a Li Zhi para que este pudiera mantener su amable carácter y mejorara sus debilidades. Le ordenó mudarse al palacio junto al suyo, para que padre e hijo pudieran estar juntos de la noche a la mañana y que Taizong pudiera supervisar y guiar a su hijo a todo momento. Taizong también utilizó un método poco ortodoxo para educar a su hijo; él abandonó la política de enseñarle con libros, y en cambio, prefirió enseñarle reflexionando sobre las cosas que encontraban en la vida diaria.

Cuando veía al príncipe comiendo, Taizong le decía, “Recién después de un año de duro trabajo y el esfuerzo de los campesinos por arar, sembrar y cosechar, es que tenemos comida para consumir. Cuando comes, debes pensar en las dificultades que soportaron los campesinos para cosechar sus granos. La comida que estás consumiendo no se produjo fácilmente. Haz que tu corazón sienta empatía hacia los campesinos y restringe tus deseos. En ese caso, el Cielo ciertamente verá que tienes la sabiduría de ser agradecido por tu buena fortuna, y te otorgará aun más buena fortuna, permitiéndote que siempre tengas comida”.

Cuando veía al príncipe montando a caballo, Taizong le enseñaba, “Aunque el caballo es un animal doméstico, también tiene sentimientos. Debes apreciarlo. Cuando lo montas, debes pensar en la labor y el trabajo duro que este caballo está haciendo, y restringirte para no hacerlo correr mucho. No puedes agotar toda la fuerza del caballo. El Cielo verá que tienes la humanidad de tratar a las cosas con amor, y te hará rico y honorable, permitiéndote que siempre tengas caballos para montar”.

Cuando veía al príncipe navegando en un bote, le explicaba, “El agua puede impulsar un bote, pero también puede volcarlo. El pueblo es como el agua, y el monarca es como el bote. Si el monarca trata al pueblo con actos buenos y virtuosos, el pueblo amará al monarca. Si el monarca es un tirano y no muestra interés por las necesidades de su pueblo, la gente lo considerará un enemigo y lo traicionará. Tal como el agua, aunque puede impulsar un bote, también puede volcarlo. No puedes dejar de ser prudente en este asunto”.

Cuando veía al príncipe disfrutando de la brisa bajo la sombra de un árbol, Taizong decía, “Cuando un árbol crece, generalmente no crece perfectamente derecho. Un carpintero puede utilizar herramientas para convertirlo en un tronco lo suficientemente largo y fuerte como para servir de material para construir un palacio. Un monarca que crece en un palacio no puede saberlo todo, y ciertamente cometerá errores. Solo al escuchar con modestia los consejos de los ministros, el monarca puede corregirse y convertirse en un emperador digno”.

Bajo la atenta guía de Taizong, el príncipe heredero no decepcionó a su padre y se convirtió en un gran monarca. Siguiendo sus enseñanzas, estaba atento a las necesidades del pueblo y gobernaba con modestia. En muchas áreas, como política, economía, cultura y otras, construyó sobre los logros de su padre y consiguió éxitos aun mayores. Sus logros confirmaron que el emperador Taizong había elegido y educado a un merecido sucesor, siendo la última manifestación de su gran capacidad para entrenar, enseñar y trabajar con personas virtuosas.

Enseñando con su propio ejemplo

Los antiguos chinos creían en la unidad del Cielo con el hombre, y que el progreso y la decadencia del hombre reflejan los cambios en el cosmos. En las antiguas dinastías, los historiadores siempre reservaban un capítulo en sus libros de historia para describir cómo los cambios del cosmos se corresponden con el desarrollo y la caída de las dinastías. Hicieron esto para alertar a la gente e instar a reyes y emperadores a respetar al Cielo, lo que traería beneficios al pueblo.

Según la misma creencia, los desastres naturales se originan de calamidades causadas por el hombre. Los monarcas virtuosos de la antigüedad generalmente consideraban a los desastres naturales como advertencias de los dioses. Entonces hacían una autocrítica para encontrar las faltas en sí mismos, dejando en claro que ellos eran los responsables. Así gobernaba Taizong.

Hay una historia bastante conocida que cuenta que en el 628 d.C. hubo una gran sequía en Chang-an, la capital de la dinastía Tang, y en sus regiones vecinas. Las langostas plagaban la zona y se devoraban los cultivos. Se las podía ver incluso en los jardines de la realeza. Un día, el emperador Taizong tomó una langosta del jardín. Con gran seriedad, dijo, “El pueblo vive de los granos, pero ustedes se los están comiendo. ¡Ustedes están dañando a mi pueblo! Incluso si la culpa es del pueblo y los dioses las envían a ustedes para castigarlos, en realidad no es su culpa sino mía, ya que, como emperador, no cumplí bien con mi deber. Si son realmente espirituales, deberían dirigir la calamidad hacia mí, en vez de sobre el pueblo”. Dicho esto, el emperador Taizong estaba a punto de tragarse la langosta para mostrar su determinación en acabar con la plaga. Preocupado por que el emperador se enfermara, su paje intentó detenerlo. Pero Taizong respondió, “Solo espero que los dioses dirijan el desastre hacia mí en vez de hacia el pueblo. ¿Cómo podría terminar con la calamidad si tengo miedo de enfermarme?” Luego se tragó rápidamente el insecto. La determinación del emperador Taizong de sufrir por su pueblo conmovió a los dioses. Poco después, las langostas gradualmente desaparecieron. Durante las décadas que duró su reinado, las langostas no volvieron a plagar el país.


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