Contribuciones a las Ciencias Sociales
Septiembre 2013

PRINCIPIOS Y VALORES ANDRÓGINOS UNA OPCIÓN DE VIDA



José Raúl Rodríguez Galera (CV)
rgalera1964@gmail.com
Universidad Tecnológica ECOTEC

Resumen

Los hombres y las mujeres no podemos continuar siendo opuestos irreconciliables, transgresores de la naturaleza propia de lo humano, violadores por conveniencias y egoísmos, manipulaciones y desatinos, ajenos al legado de saberes para una mejor existencia. Las relaciones de equidad y paridad de género representan un estado deseado, con fundamentos de rigor al servicio de lo humano y de su formación para la vida en sociedad, de modo que la intervención formativa sea al menos eficazmente direccionada, de manera que legitime paridad para el equilibrio personal y la armonía relacional entre unos y otras.

Si somos producto de la cultura, resultado del desarrollo socio económico y de las  condiciones de una época; en este particular la denominada sociedad del conocimiento para un cambio de época, ejerzamos la influencia para pensar diferente, acto cultural fundamental, para la manifestación concreta de la historia personal de cada ser con responsabilidad en, de y para la cultura, con proyectos de vida progénero para la consecución genero sensible cuidado salud.

La gestación de una cultura de vida andrógina pensando diferente, que promueva en principios y valores andróginos relaciones humanas que subyacen en el orden natural, impregnadas en el modelo de desarrollo humano con las leyes que rigen, manifiestas en relaciones de subordinación, un ser humano biopsicosocial sexuado, en convivencia prosocial y progénero, para su condición humana género sensible cuidado salud en la sociedad del conocimiento, en tanto construcción  desconstrucción social para la transformación viril femenil interior y relacional deseada.

A la cotidianidad le urgen dos puntos de vista pero una sola intención, masculinidades y femineidades para la reflexión, como oportunidades para mejorar durante la socialización de los géneros en la transferencia de las construcciones sociales acerca de cómo deben ser las mujeres y los hombres y qué deben hacer ante los impactos que estas relaciones de poder tienen sobre la salud de unos y otras. Se necesita de  educar, comprender  y respetar para esgrimir entendimiento, respeto, justicias y paz que tribute a la diversidad desde los géneros en equidad  y paridad en atención a la gran variedad para la compresión de lo humano.

Palabras clave

Género-Progénero-Androginia-Sexualidad-Salud-Paridad-Principios-Valores

Abstract

Males and females can not continue being unrecognized to an infringement of their own the nature of a human being, is violating for the benefit and selfish, manipulations and mistakes, the legacy from it´s knowledge to a highest existence. The relationship of gender equity and parity  represent a wish condition, with rigour foundation to the human service and by your training for life in the community, being the educational intervention at least set out by an effective way to get that legitimize parity to the personal balance and the harmony of the relationship between males and females.

If we are a culture and a result of consequence of the development socio-economic and of the era condition in private this one denominates the knowledge of society for an era chance, practice the influence to think different, basic culture act, for specific demonstration of the personal history of every human being, with responsabilty to the culture, with progender life project for the sensible gender as a results in health care.
The culture gestation from androgynous life thinking different, that promotes it´s principles and androgynous values with human relationship that are hidden in the natural order, cover in the model  of human development with laws that rule, expressing the subordinate relationship, that is a sexological biological psychological and social human being, in prosocial coexistence and progender, for your human condition sensible gender health care in the knowledge of society while social is built and destroyed for the transformation of male and female interior and interaction.
Day by day we urge two points of views but for just one intention, males and females reflexed on this like oportunities to set better during socializins of the genders transferring the social conditions that should have the impact over the health of men and women, we need to teach, understand and respet the of use understanding, respet, justice and peace that pay to the diversity from the gender in equity and parity for the attention to the big diversity of the human understanding.

Key-words

Gender, Pro-gender, Androgynous, Sexuality, Health, Parity, Principles, Values



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Rodríguez Galera, J.: " Principios y valores andróginos una opción de vida", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Septiembre 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/androginia.html
  1. CRECIMIENTO INTERIOR Y RELACIONAL PROGÉNERO UN PROCESO DE CONVERSIÓN Y TRANSFORMACIÓN CULTURAL

1.1 El ser humano como centro y entorno al desarrollo

La ciencia se ha convertido en un elemento dominante de nuestras vidas, no obstante, si perfilamos términos concomitantes, ha traído grandes avances a la humanidad, pero también graves peligros. La acumulación de saberes en la trayectoria legada por lo humano a su especie, hace cada vez caso omiso a la sabia del crecimiento personal y social en correlato a las leyes naturales que acompañan la existencia. Se trata de una inscripción por sucesión en el recorrido vital de desarrollo cognitivo, afectivo y volitivo en el acontecer, con la certeza de que la irrupción para el ajuste, provee de lo inminente para el encuadre a los estereotipos socio culturales de contexto patriarcal androcéntrico, sin pensar en el descarrío de la inmanencia en el proceso de desarrollo para la diversidad a plenitud, esencia real del ser humano, en el enriquecimiento, disfrute y transformación en el despliegue de potencialidades de crecimiento hacia la libertad para ser y hacer, en contraposición a la persistencia del encuadre en el ejercicio obstinado de las similitudes para la posesión y el control manipulador.

Constituye evidencia legitima, los ancestrales extremos de opuestos biológicos que marcan y establecen las diferencias entre mujeres y hombres,  condicionamientos humanos como génesis y prolongación de desigualdades, inequidades y disparidades reductibles entre unos y otras, dando lugar a la explotación del hombre y la mujer por el hombre y la mujer (HmXHm), que implica la explotación con saña del hombre a la mujer (Ham), atentando directamente contra el equilibrio personal y armonía cósmica de los seres humanos en la construcción sociocultural e histórica de la masculinidad y la feminidad anclada en la diferencia sexual, entendida como desigualdad interior que emanada hacia el exterior se materializa en discriminación, incomprensión,  violencia y nos aparta de lo humano, que no es la persona entorno al desarrollo como centro, sino, la persona hombre, mujer, ambivalente como centro y entorno al desarrollo.

Luego, si la clave del desarrollo sustentable es el ser humano hombre y mujer sobre la base de una  educación renovada, progénero, pensando diferente, y esta es inverosímil tal como el propio desarrollo orientado hacia novedosas alternativas con personas sexuadas, no sexistas, entonces la esencia de la sustentabilidad del ser humano tiene su clímax en el completamiento y realización de la espiritualidad  individual del hombre y la mujer y su potencialidad como ser prosocial y social en relaciones personalizadas y socializadas. Pensemos entonces que la respuesta estratégica consiste en lo que podamos influir a cada persona, para que la intervención formativa progénero sea abundante en beneficio propio y ajeno. Estos esfuerzos tienen su recompensa en la sistematización y consecutividad sin fin…, en ello va la diseminación de lo que para ser grande empieza siendo pequeño.

Claro está, que la transformación humana precisa de principios, lineamientos, reglas que guíen la formación conductual sobre la base del conocimiento y los afectos de modo que este sistema abierto, la personalidad sexuada de género, en su gestación evolutiva, en su devenir de persona sexuada a ser humano intergenérico sensible, cuente con un sistema de fundamentos o principios andróginos que rija su desarrollo interior y relacional. Siempre  pensando que los principios son externos a nuestra conciencia, a nuestra voluntad, y gobiernan, de hecho, si los identificamos y asumimos, hemos de beneficiarnos como lo hace la naturaleza en su equilibrio natural, si la falacia es de manipulación impetuosa, casi inescrupulosa, so pretexto de completarnos en el prediseño androcéntrico etnocentrista, entonces se nos interrumpe para el encuadre al prediseño sexista antisocial, al acomodo social contextual patriarcalmente preestablecido en nuestra occidental cultura.

La gestación de una cultura de vida andrógina pensando diferente, que promueva en principios y valores andróginos relaciones humanas que subyacen en el orden natural, impregnadas en el modelo de desarrollo humano con las leyes que rigen, manifiestas en relaciones de subordinación, un ser humano biopsicosocial sexuado, en convivencia prosocial y progénero, para su condición humana género sensible cuidado salud en la sociedad del conocimiento,1 en tanto construcción  desconstrucción social para la transformación viril femenil interior y relacional deseada.
Para conseguir la heterogeneidad que pretendemos en materia de formación de la personalidad sexuada de género, en el ámbito de la sexualidad y los géneros, es imprescindible la búsqueda coherente en el accionar género sensible con principios que rijan la construcción desconstrucción, de lo contrario, ¿cómo se puede lograr la contribución al desarrollo sustentable en tanto cada persona debe ser responsable de su relación con el medio socio ambiental contextual en su sentido más amplio, si objetivamente no se contribuye en primera instancia al desarrollo personal y relacional en el más humano sentido de responsabilidad andrógina entre unos y otras? Hacia dónde si no, se podría dirigir entonces la formación de cada individualidad sin perder el sentido de lo humano. Lo cual nos coloca en la disyuntiva, respecto a lo que constituye el centro, si el desarrollo  o las personas.

O se prioriza de alguna manera lo humano, desde su estado interior y relacional, o al mantenerse invertido como se percibe por elección humana, continuará el declive cada vez más hacia la depredación entre los seres humanos y consigo la destrucción, nada natural que no sea el propio hombre y la mujer, amparará la hecatombe que se cierne sobre lo masculino y lo femenino, contrario a como hace la naturaleza sabiamente en cada uno de sus restantes depredadores para el equilibrio sabio-natural; principios universales que existen independientemente de nuestra conciencia, que interrumpido por la especie “más racional”, se pretende sostener hoy a duras penas. Estamos frente a frente, colapsadores – naturaleza, en vez de transformadores – naturaleza), bien cerca del punto máximo extremo, el vacío existencial.

Los hombres y las mujeres no podemos continuar siendo opuestos irreconciliables, transgresores de la naturaleza propia de lo humano, violadores por conveniencias y egoísmos, manipulaciones y desatinos, ajenos al legado de saberes. Las relaciones de equidad y paridad representan un estado deseado, la contradicción identificada se denomina problema y clama de intervención desde todos los puntos cardinales para que la intervención formativa sea al menos eficazmente direccionada, con fundamentos de rigor al servicio de lo humano y de su formación para la vida en sociedad, que legitime paridad para el equilibrio personal y la armonía relacional entre unos y otras. Si somos producto de la cultura, resultado del desarrollo socio económico y de las  condiciones de una época; en este particular la denominada sociedad del conocimiento para un cambio de época, ejerzamos la influencia para pensar diferente en el acto cultural fundamental para la manifestación concreta de la historia personal de cada ser con responsabilidad en, de y para la cultura, con proyectos de vida progénero y la consecución genero sensible cuidado salud.

A la cotidianidad le urgen dos puntos de vista pero una sola intención, masculinidades y femineidades para la reflexión, como oportunidades para mejorar durante la socialización de los géneros en la transferencia de las construcciones sociales acerca de cómo deben ser las mujeres y los hombres y qué deben hacer ante los impactos que estas relaciones de poder tienen sobre la salud de unos y otras. Se necesita de  educar, comprender  y respetar para esgrimir entendimiento, respeto, justicias y paz que tribute a la diversidad desde los géneros en equidad  y paridad en atención a la gran variedad para la compresión de lo humano.

No es menos cierto que la institucionalización sigue pautas preestablecidas por la sociedad patriarcal, todo lo cual subyace en representación de los modelos y comportamientos que obedecen a una construcción sociocultural en un contexto histórico concreto para hombres y mujeres, desde enquistadas creencias, estereotipias que tipifican la masculinidad y la feminidad y los mandatos culturales que garantizan el disciplinamiento para los géneros a través de la educación formal, informal y los currículos ocultos presentes en el interjuego de las relaciones entre los géneros en los ámbitos institucionales, así como el etnocentrismo y el propio imaginario social. No obstante,  los géneros son construcciones y deconstrucciones y pueden reorientarse de modo consabido  ante  nuevos proyectos de vida, hacia el bienestar cuerpo mente en ejercicio a la propia determinación de cómo vivir las sexualidades personalizadas de género.

Mientras socialmente se advierte la necesidad ya de variar al menos los estándares androcentrista preestablecidos,  unos y otras en su medio contextual se muestran más inflexibles y se discriminan y maltratan continuamente, sin sopesar que puede ser un hombre tierno, delicado y hacendoso y no pierde ni su potencia por mostrar sentimientos,  ni su virilidad  en rasero cuestionable debe implicar descredito. En tanto una mujer proveedora, fuerte, hecha a la competencia de lo económico y a la realización social, nada pierde de delicadeza, debilidad y ternura. Ambos en capacidad plena de llorar o no hacerlo.
Al recordar al personaje humorístico, “El bacán de la vida”, representado por el actor cubano Nelson Gudín, al mismo tiempo nos vendrá a la mente la figura del ridículo que se puede hacer frente a unos y otras, si nos comportamos de la forma en que el personaje representa de manera visible e invisible los extremos de lo masculino y lo femenino, visible, encarnado en su propia persona como “Bacán” al asumir los roles asistenciales correspondientes en sociedad androcentrista a la mujer, e invisible, por los recuentos que hace sobre la supuesta esposa que nunca aparece en escena, aunque se percibe por su descripción en los roles instrumentales aprobados y reprobados, pero masculinos, abiertos a las oportunidades y al placer de ser varón.

En ambos casos, sólo se reflejan los lados bien extremos al punto de ridiculizar las funciones y roles de cada género desde posiciones con base sexual contrarias, al interpretar los roles genéricos correspondientes a lo femenino siendo hombre, mientras suprime todas sus libertades masculinas y se las confiere a su cónyuge mujer, limitando a esta de sus quehaceres asistenciales y femeniles, y otorgándole los espacios sociales y demás prebendas varoniles sin restricción. A  la vez que produce asombro y risas, se infiere la urgente necesidad al cambio. Hombre – mujer, rígidos, obcecados e intransferibles en sus comportamientos preestablecidos por las asignaciones de sociedad patriarcal, poniendo en evidencia con nitidez el no pensarse siquiera en el lugar ajeno, para él en representación de ella (resignación)  es la palabra clave que caracteriza y recrea el personaje, por lo que le corresponde sociocultural e históricamente ante los roles de la mujer. Para ella, en el papel masculino que Gudín en el personaje hace notar explícitamente, aun cuando es su esposa, la palabra clave  es (realización), al no  faltarle ni por un instante, a su supuesta equivalencia en condición de hombría que queda otorgada por nacimiento.

Las resistencias nos agobian, nos limitan, engendran un destino inevitable de fatalismo para la  mujer y para el hombre que se evidencia en desventajas más que en ventajas, respecto a la cultura de la desigualdad,  inequidad y  discriminación, y aunque siempre a favor del rol de género masculino, en detrimento de ambos, absolutamente. Apropiemos una visión novedosa para la transformación, que parta del examen interior, autovaloración, sintonía cuerpo mente, armonía en la responsabilidad andrógina en la interacción.

De lo que se trata es de la búsqueda de la plenitud para unos y para otras, no de permanecer en los extremos o de  intercambiar los extremos en una lucha desesperada, sostenida, desgastadora y al final antagónica, de quítate  tú para ponerme yo, volveríamos a las andadas, sólo que si triunfan las féminas sería en sentido inverso, entonces necesitará la especie de otros dos o tres milenios para determinar por cuál de los extremos es más conveniente, como si ya no lo hubiéramos sufrido. Ante lo cual se hace impostergable la alianza para unos y otras en la comunión oportuna viril femenil del espíritu.

  1. PRINCIPIOS ANDRÓGINOS.   UNA SOLUCIÓN PROGÉNERO SIN CONFRONTACIÓN                             
    1. Presupuesto metodológico general

Los elementos generales básicos de la metodología participativa seleccionada para implementar intervención formativa de crecimiento humano en alianza y desarrollo sustentable 2, se establecen sobre la base de la teoría dialéctica del conocimiento en proceso de “práctica-teoría-práctica”  para el bienestar, la salud y la calidad de vida, de modo que conduzcan a la apropiación consciente para la práctica transformadora por parte de  los participantes,  y que propicien cambios y generen acciones a partir de los propósitos trazados, para lo cual adoptar una posición  metodológica que de coherencia interna y externa desde una concepción dialéctica sustentada en los principios andróginos, resulte pertinente, en tanto no se caiga en sobredimensiones o supremacías de una categoría en detrimento de la otra. Si nos basta saber que la búsqueda creativa sustentada en las leyes naturales nos ofrece las fórmulas para mantener equilibrio y unidad. A saber: … “y así como no hay hijo sin padre y sin madre, así no hay persona sin la comunión oportuna de los elementos viriles y femeniles del espíritu”.3
Pares de opuestos en interacción, internos y externos, ya que un contrario no puede existir sin el otro, precisamente uno determina al otro y viceversa. Los elementos constituyentes son, por naturaleza, dialécticos, contradictorios, a saltos y negándose periódicamente en el desarrollo. El elemento común, requerimiento articulador o información extremadamente útil, determina la identidad en la  racionalidad dialéctica de la  interacción de los sistemas tríadicos como cualidad indispensable de los sistemas. En tanto, todos y cada uno de los elementos constituyentes en la interconexión dialéctica de unidad y lucha, quedará explicitado en el sistema de cada principio andrógino como sistema tríadico del sistema de principios andróginos, tal cual surge la síntesis de la unidad y lucha entre la tesis y la antítesis, en el devenir de la búsqueda activa en su cualidad, lo pensado.

Esta metodología dialéctica, es el camino adecuado para como punto de partida del proceso desde la práctica real sistemática hacia nuevos niveles de comprensión, favorezca el accionar para  transformar la realidad interior y relacional. Todo lo cual da lugar a la interacción multilateral entre todos y todas sentida y vivida, dada en diferentes formas, manifestaciones y dirigida desde un proceso consciente, el PEMI 4 .

El siguiente nivel de comprensión de la realidad sobre la base del primero consiste en iniciar el proceso de teorización a partir de la práctica y no sobre ella. Todo lo cual permite avanzar y ascender a niveles más organizados de pensamiento. No obstante, no se vuelve al mismo punto de partida, sino que generamos una espiral que avanza y se enriquece permanente y progresivamente con el conocimiento, flexibilidad, sensibilización y comprensión, cada vez más complejo, en atención al punto de partida para la transformación. 

Es conveniente destacar, que no todo el conocimiento y experiencia está absolutamente en el que  ejerce la dirección de los  miembros del grupo, aunque uno de los roles fundamentales de los facilitadores consiste en el aporte de la teoría como parte esencial del proceso formación–acción, para descifrar e intervenir desde dentro a favor de la actuación activa y consciente de todos y todas para la transformación. Lo que no implica recurrir a la forma tradicional, “verticalista” o “bancaria”, ya que la premisa fundamental está basada en el proceso activo de participación personal, el cual se enriquece al convertirse en grupal y socializado para los niveles de crecimiento humano trazados en lo personal y social en las relaciones intra e intergenéricas.

A su vez,  procurando mediante la construcción y desconstrucción de nuevos saberes en el proceso de acumulación y avance cualitativo y en correspondencia con el grado de desarrollo mediado por  nexos y relaciones, el universo cultural personal, grupal y de profundización ascendente en el plano consciente, accede  dialéctica y paulatinamente a la práctica transformación como nivel de introducción con el conocimiento y la apropiación de un modelo científico formativo prospectivo y andrógino de interpretación de la realidad en proceso consciente asumido. De cualquier manera, el regreso a la práctica no es el hecho final del proceso, ni el proceso teórico en su profundidad posible y completitud máxima, significa estar capacitado para volver a la práctica, sólo que esta vez media lo pensado. Pues no se estaría siendo coherente con la teoría del conocimiento que sostiene que la práctica es fuente de conocimientos y criterio valorativo de la verdad.

Se trata de que todos y cada uno de los participantes generen sus análisis, produzcan sus conocimientos, cuestionen su  propia concepción y práctica y teoricen sobre ella.   Todo   esto   es sólo posible con una participación comprometida  lo cual implica un proceso de reflexión que avanza dinámica y creativamente. Siendo lo más importante la apropiación consciente, crítica y oportuna.

También es necesario señalar que el empleo de técnicas participativas, además de hacer atractivo y lúdico al PEMI para la sensibilización, aprendizaje y desaprendizaje, nunca  pueden ser aplicables de forma mecánica. Ellas no definen, ni son el conocimiento en sí; son sólo herramientas de apoyo, el estímulo que propicia la participación para la generación de conocimientos, actitudes y valores. Tienen sus características, sus alcances, sus limitaciones y para utilizarlas hay que conocerlas y saber manejarlas, por lo que se recomienda tener en consideración los siguientes requerimientos.

  1. Cuándo, por qué,  para qué, hasta dónde, son algunas de las preguntas que el facilitador debe tener muy claramente contestadas al utilizarlas como condición para la selección y empleo de los procedimientos de aplicación.
  2. Las condiciones objetivas (tiempo, lugar) y materiales (recursos, medios), con lo que tendrán vía de hecho.
  3. Determinar por parte de los facilitadores, el tema y sobre todo los objetivos  que se pretenden alcanzar con la utilización de una o varias técnica, por lo que las características, la intensidad y otras particularidades condicionarán el contenido temático y los objetivos de cada sesión, de ahí que cada técnica y los procedimientos deben ser adaptados a estas condiciones.
  4. El conocimiento, la experiencia, la habilidad y la creatividad de los facilitadores que dirigen estas técnicas, influirá definitivamente en la efectividad de las mismas en las personas implicadas.
  5. Las técnicas recogen hechos, situaciones, contenidos, valores; reflejan la realidad sus diferentes aspectos, y las interpretaciones que sobre ella se tienen.
  6. La acción-participativa como medio y no como un fin, debe contener las condiciones de querer, saber y poder hacer para la sensibilización, implicación, entendimiento y accionar consecuente.
  7. Deben permitir la  sistematización de los objetivos de cada sesión, para la construcción y desconstrucción de saberes en el PEMI, para la acción transformadora en salud, bienestar y calidad de vida.
  8. Para que la dinámica grupal sea mucho más provocadora y eficaz, se recomiendan técnicas que favorezcan: vivir situaciones en el desempeño de roles que se perciben ajenos, incitar a la participación activa, vivenciar dinámicas progénero, dramatizaciones en que se desafíe la lógica de lo cotidiano, empleo de nuevos códigos actitudinales, teórico conceptuales y práctico metodológicos, entre otros recursos y procedimientos.

Nos referimos a una construcción personalizada y socializada de mujeres y hombres procurando conocimientos, comprensión y sensibilización en la búsqueda de la libertad de los prejuicios discriminatorios, sexistas y excluyentes, de la independencia de contaminación humana por condicionamientos tales como el de ver al desarrollo erróneamente como centro de la vida y no al revés: a la persona en su interacción como centro del desarrollo pero en torno a este, conduciéndolo para su efectividad,  tal cual explicamos con antelación, lo que presupone la integración de las grandes áreas del conocimiento de las ciencias, pues la vida toda es un sistema.

No solo necesitamos saber de ciencia y de tecnología, ¿y lo humano?, o es que acaso la ciencia y la tecnología no son procesos sociales, y su funcionamiento y desarrollo es impensable al margen del contexto social que las contiene y condiciona, no solo necesitamos saber de ciencia, tecnología y sociedad, sino más que nada, sobre la relación entre ellas, por la inmediatez con que caduca la tecnología y por el desafío que cada vez impone la tecnociencia a los seres humanos. Abogamos por tecno-científico con valores renovados para legitimar la paridad de género desde una concepción prospectiva y andrógina de género. (Rodríguez Galera, 2013: 5)

2.2 Importancia del Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico.

La idea esencial radica en el ejercicio de interacción desde la praxis individual y grupal, para que mediante ésta, se permitan soluciones concretas en la formación integral de la personalidad sexuada de género, procurando el establecimiento de relaciones comunicativas intergenéricas afectivas-efectivas con carácter dialógico, equitativo, flexible, participativo, en la misma medida que se crean condiciones óptimas para el desarrollo pleno de la paridad de género en relaciones intergenéricas y que de este modo tributen a la superación de la fuerza, el poder, la disparidad y la discriminación, por equilibrio, paridad, armonía y estabilidad genérica abierta a la responsabilidad intergenérica para la sustentabilidad del desarrollo humano.
No es menos cierto que a la juventud corresponde el papel principal y eminentísimo en toda sociedad, por constituir prioritariamente ésta el sostenimiento en todos los órdenes más inmediatos de la vida, responsables en lo adelante del legado y por la asunción inminente de responsabilidades en muchos ámbitos, en particular por el sentido de sostener, pero también el de irradiar, son estas las razones por la que se proyecta hacia esta etapa de la vida con énfasis especial la intervención formativa progénero, no obstante,  su aplicabilidad en PEMI, puede ser ajustada en tanto se tenga en consideración la asequibilidad de saberes sobre la sexualidad y los géneros para cualquiera de las etapas del desarrollo de la ontogénesis humana. He ahí su importancia primordial. 

Y asimismo, cada vez, se presenta un nuevo reto a sexólogos y generólogos en el área de la influencia formativa, demandando de todas y todos una exigente preparación para enfrentar con más aciertos que desaciertos  y con suma responsabilidad y respeto, la atención a la diversidad desde las especificidades en correspondencia a las edades, que hará se cumpla con  mayor  rigor científico, gradualidad y derivación, el despliegue y desarrollo de la ideología progénero, para el alcance de su ideal más elevado, la paridad de género e intergénero. Parafraseando a Sigmund  Freud, no olvidemos que el niño y la niña son los padres del hombre y la mujer.

2.3 Objetivos generales de la educación de la sexualidad personalizada de género desde una Concepción Prospectiva y Andrógina de Género.

Depende la efectividad del PEMI, no sólo del despliegue consciente de esfuerzos en la conducción y guía de funciones, conocimientos y tratamiento para la educación de principios y valores andróginos en coherencia y sistematización sobre bases científicamente fundamentadas, sino también, de una sistémica estructuración de objetivos que se deriven de manera gradual y progresiva y de la atención  a las peculiaridades y especificidades de las edades en cada etapa de la vida de los seres humanos, con las cuales se pretenda trabajar.

Sin lugar a dudas, los objetivos generales de la educación de la sexualidad personalizada de género, trazados desde la Concepción Prospectiva y Andrógina de Género 5 masculino y femenino, se derivan de los propósitos macros del sistema de desarrollo de la personalidad de los seres humanos, en su concepción más integral, los que no pueden contribuir al desarrollo único de la personalidad  a secas, pues los miembros de la especie humana como hemos analizado, somos sexuados y nos expresamos en nuestro devenir con nuestros modos propios inherentes a esta estructura, desde la construcción inicial del “yo” sexuado, hacia los géneros sociales.

Razón por la cual, la educación de la sexualidad personalizada de género en esta dirección debe orientar la formación de hombres y mujeres del futuro, bien alejada de la educación tradicional sexista, estereotipada, que promueve la división, la fragmentación, la polarización antagónica de lo viril y de lo femenil de cada persona y entre las personas, sacrificando cada individualidad, y enfocando el no desprendimiento de la dependencia rígida y obcecada de una moral viciada por conveniencias androcentrista enraizadas en la segregación, el egoísmo y la exclusión, que tienen sus fundamentos en la propiedad privada y en la división social del trabajo, engendrando y problematizando cada vez más el poder, la fuerza y tendientes a relaciones de dependencia, sumisión, culpa y dolor.

Los objetivos en cuestión, pretenden se produzca un efecto  contrario al mecanismo que recorre una trayectoria de sufrimientos, privaciones, desigualdades e inequidades que afectaron y afectan el equilibrio y la armonía ante la capacidad truncada de la libertad humana, para:

  1. Flexibilizar mediante la participación multilateral activa, dialógica alternada y bidireccional el establecimiento de ambientes dados al disfrute de afectos compartidos desde cada individualidad, trabajando en el descubrimiento monoico intrasubjetivo, para un enriquecimiento mutuo intergenérico en el fortalecimiento de participación, entendimiento, libertad interior, afectos, protección, esparcimiento, identificación sexuada monoica y creatividad.
  1. Sensibilizar desde las necesidades humanas fundamentales en el ámbito de las sexualidades personalizadas de género, para resarcir la pobreza espiritual a tenor del reconocimiento de la realidad intra e intersubjetiva para una existencia modificada en cualidad y calidad de vida en un enriquecimiento mutuo intergenérico, donde emerjan sentidos, ideas y posibilidades renovadas de vida con una connotación cualitativamente potencial, hacia la igualdad, la equidad y la paridad de género e intergenérica.
  2. Comprender la necesidad de búsqueda de soluciones comunes donde cada persona implicada favorezca a los demás, una vez favorecida al iniciar con dinamismo, compromiso y creatividad la internalización género sensible  en paridad de género, para la desarticulación del  “orden” condicionado, preestablecido y la reestructuración en pos de lo nuevo a partir de la concepción prospectiva y andrógina de género en relaciones recíprocas desde un enriquecimiento mutuo intergenérico.
  1. Potenciar los principios y valores andróginos para el crecimiento humano intergenérico de una sexualidad personalizada de género, que trascienda desde la diversidad singular, única e irrepetible, hasta la reciprocidad genérica abierta, para el logro de la plenitud humana dual o paridad de género de lo viril femenil, masculino y femenino en interacción equilibrada y recíproca, como expresión fundamental de la  concepción prospectiva y andrógina de género.
  1. Desarrollar el fortalecimiento de la ideología progénero que siente sus bases en la igualdad, equidad y paridad en enriquecimiento mutuo intergenérico para el bienestar, la salud y la calidad de vida en condiciones de equilibrio y armonía, para el ejercicio comportamental simétrico de los géneros desde lo individual y lo social, para unas y otros, orientados hacia la androginia como punto de intercepción potenciador de la riqueza humana en su diversidad.

La intención de  guiar el PEMI hacia término feliz,  es mediante  el modo lógico en que se organicen las acciones que coadyuven  compromisos enfáticos para desarrollar en la práctica herramientas de dirección en relación con los métodos, procedimientos y otras técnicas que se sigan para su desarrollo, a lo que denominamos estrategias de acción progénero, las que favorezcan una interacción proactiva y efectividad en la satisfacción de las necesidades interiores y relacionales género sensible, todo, hacia una connotación intencional de aprendizaje desaprendizaje. Se trata de un despliegue entre unas y otros que implica internalizaciones que modificarán la  organización de saberes previos.
Estrategias  progénero o procedimientos género sensible para la intervención formativa en el PEMI.

  1. Amigable en tanto precisa y realizable, proactiva capaces de esgrimir defensas sin confrontación.
  2. Práctico participativo de modo que involucre y potencie.
  3. Innovadora y liberadora, toda vez para crear y recrear.
  4. Introspección y sinergia cuerpo mente para el desarrollo de la observación interior y búsqueda del equilibrio.
  5. Compromiso y proyección; si decisión y visión entonces disciplina e imagen.
  6. Comprender para ser comprendido en ejercicio de la empatía, la asertividad y la comunicación multidireccional en su cualidad y funcionalidad personal emisor receptor al unísono.
  7. Internalización y plenitud en realización personal y servicio de lo humano.
  8. Cooperación y renovación en armonía  con lo diverso desde lo diverso, guía, sello,   identidad, servicio creativo interior y relacional.
  9. Empoderamiento interior y relacional progénero, liderazgo progénero con pensamiento andrógino emergente, la comunión oportuna viril femenil. Una cultura de vida género sensible, pensando diferente con independencia, talento y creatividad.
  10. El líder progénero en mí, servicio interior y relacional interdependiente.
    1. Sistema de Principios Andróginos para la formación  de la Sexualidad  Personalizada de Género  en Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico.

En las áreas de formación del ser humano para la vida; pretender hoy,  en sociedad del conocimiento y con el impacto de las  Tecnologías de  la Información y las Comunicaciones (TICs), hacer lo mismo que hacíamos ayer, representa acelerar mucho más la involución para unos y otras. Urge fortificar el pensar no sólo para el desempeño laboral, sino para el liderazgo personológico, género sensible, de modo que cada ser humano se coloque en el centro del desarrollo en el conocimiento de sí mismo y de los demás con mayor certeza para discernir que predecir, para el crecimiento propio y ajeno, para desarrollo óptimo de habilidades y hábitos necesarios a la autonomía y para  servicio de lo  humano.
La perspectiva tradicional, patriarcal, androcentrista y jerárquica de conciencia humana egoísta, limitada e individualista, es irreconciliable en sí. Si aplicamos por el igual, no por el contrario, hemos de estar en presencia de una alternativa al menos no reactiva. Nos referimos a aperturas, a posiciones renovadas, más humanas, en tanto sea cabalmente completada, cada vez, la sexualidad de género como dimensión de la personalidad con valor agregado, comunión oportuna viril femenil, para hombres y mujeres en reciprocidad ilimitada, sin barreras dominantes, ni obstrucciones a la participación equitativa de los géneros en procesos cada vez más potenciadores de sustentabilidad para el desarrollo humano en todos los ámbitos, y con todos y todas.

Es el proceso evolutivo biopsicosocial un sistema abierto, susceptible de intervención, orientación, guía e influencia en constante formación interior y relacional, especialmente en lo relacionado con la esfera psicosexual y exige de lineamientos que en la práctica constituyan  punto de partida y que en proceso de carácter inmanente, como tendencia, desde el comienzo asegure la transformación para la vida progénero, legitimando comunión oportuna viril femenil en cada persona, mediante la apropiación sostenida por un sistema de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para la interacción humana.

Las leyes y principios al existir fuera de nuestra conciencia rigen los procesos de desarrollo, sólo deben ser advertidas, concebidas para la razón e internalizadas en ejercicio permanente, esto evita reducir la formación al acontecer, a métodos, técnicas y procedimientos, ya que no garantizan en sí mismo la eficiencia en el progreso, aunque salgan como fueren previstos en objetivos de cualquier alcance. Cada práctica; entonces, requiere del conocimiento del principio que la sustenta, la interiorización hace que se manifiesten en nuestro pensamiento y posterior proyección. Una cultura de vida pensando diferente, no puede prescindir de alinear principios y valores andróginos con las leyes naturales, en su quehacer de intervención formativa, ya sea curricular o transversal, eso sí, toda vez tenida en consideración por los sistemas educativos que se consideren a la altura de los tiempos que corren.

El perfeccionamiento humano comenzó a cuestionarse ¿Cuándo debo saber de mí, para no pasar inadvertido como ser humano, al menos de mí ser, por el magno universo? Para el tránsito vital hoy, en actividad, comunicación y socialización, no debemos perder de vista lo  proactivo, lo prosocial, lo independiente, lo creativo, lo comprometido y no por ser el último el menos importante, el desarrollo a plenitud de la sensibilidad como ser interior y relacional en el cumplimiento de los siguientes principios andróginos 6 .

  1. Principio de la responsabilidad de género e intergénero.
  2. Principio del carácter monoico y andrógino de género.
  3. Principio del respeto a la diversidad  desde la diversidad singular.
  4. Principio del equilibrio y la armonía en paridad de género y paridad intergenérica.
  5. Principio de la unidad viril femenil o “comunión oportuna viril femenil” en la formación de la personalidad sexuada de género.
  6. Principio del  enriquecimiento mutuo intergenérico en reciprocidad dentro y fuera  del Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico.
  7. Principio de atención  a la libertad personal dentro del carácter relacional del desarrollo humano.
  8. Principio de la sintonía cuerpo mente en la unidad orgánica intergenérica.
  9. Principio del carácter de género transformador y trascendente en lo personal y social. Liderazgo progénero.

- Principio de la responsabilidad de género e intergénero.

El sexista existente en el hombre y en la mujer, impide en cada caso por prediseño en la transmisión acrítica, visualizar en un plano de género sensible la responsabilidad intergenérica en la interacción entre unos y otras. De este modo, se generan relaciones contradictorias con barreras sexistas en el ámbito psicosexual humano de   asignaciones y roles de género a partir de pautas y estereotipos genéricos socioculturales de patriarcado tradicional. Mucho más de irresponsabilidad que de responsabilidad con la vida humana. Determinándose los modelos más rígidos e inflexibles generadores de malestares y sufrimientos ante sobrecargas en los “obligados desempeños” masculinos y femeninos, con abundantes y sostenidas exigencias además sobre las mujeres. Influir las estrictas y aparentes diferencias preestablecidas para unos y otras, constituye el inicio que gesta la responsabilidad mutua en mujeres y hombres.

La exigente  vinculación con la vida requiere de influir y ser influido durante el tránsito vital, con comprensión y confianza, para la complejidad y trascendencia de los actos que en orientación y guía renovada den fe de la plenitud y la responsabilidad progénero para el equilibrio de lo humano. La estructuración de novedosos puntos de vista y comportamientos, exige de la responsabilidad de género e intergénero para potenciar nuevos saberes frente a los rigores sexistas del mundo real, para reducir al menos los presupuestos y estandarizados prejuicios género sexistas, que aunque obsoletos, aún manipuladores etnocentristas del imaginario social que perjudican la personalidad sexuada de género del hombre y de la mujer en el ejercicio de la equidad y la paridad de género, en esgrimir género sensible cuidado salud en capacidad de valoración, sensibilidad y decisión.

En nuestras manos está el influir a otros y otras para diseminar como elemento común la responsabilidad de género e intergénero, para el crecimiento interior y relacional en transmisión crítica género sensible. De este modo estaríamos ofreciendo oportunidad al gran dilema de la Concepción Prospectiva y Andrógina de Género, el formador debe ser formado en PEMI, potenciando los nuevos saberes para ser proyectados por unos y otras  frente a los rigores androcéntricos del mundo real y críticamente transformar nuestra realidad con pensamiento andrógino emergente.

La adquisición del compromiso de género e intergenérico en responsabilidad, precisa de la formación de capacidades cognitivo, afectivas y volitivas para elegir y obrar ante demandas actuales de la interacción genérica abierta como responsables de la vida y ante la vida sin injusticias patriarcales androcéntricas. Esto es posible sobre la base de la Concepción Prospectiva y Andrógina de Género para que promueva entre otras  cosas equilibrio interior y armonía relacional desde cada persona y en cada relación intergenérica con conciencia crítica y compromiso humano, en capacidad de valorar, elegir y asumir en libertad de decisión, del desarrollo y autonomía alcanzados y por alcanzar.

- Principio del carácter monoico y andrógino de género.

No implica la búsqueda de un modo de comportamiento y regulación personal como única y estricta línea a seguir en la vida, sino que en la conjugación de lo singular sensible y la restante diversidad se pueda potenciar un desarrollo armónico para aprender a ser hombre y aprender a ser mujer en equilibrio, en condición de persona a ser humano, haciendo posible la materialización de la idea de que es coherente y oportuno el florecimiento de lo viril femenil en cada persona, favoreciendo el desarrollo humano sustentable como meta en sí y desde sí, dando paso a la paridad 7 para la incursión de nuevos proyectos de vida donde se garantice desarrollo plano, equitativo y en paridad de género e intergenérica 8, donde cada persona involucrada no sienta que puede desde lo profundo de sus sentimientos sino también que sea consciente del quiero hacerlo, de manera que sea capaz entonces de implicarse en el yo puedo y quiero hacerlo, para el avance, condición para propiciar una participación activa y creativa de las mujeres y los hombres para la vida interior y relacional.

El equilibrio interior en cada persona ha de procurar la potenciación  del respeto y la responsabilidad hacia las demás personas con independencia de condición alguna. Es vital el fomento y formación de la personalidad sexuada de género que no embargue la esencia de la individualidad sexuada ni biológica, ni psicológica, todo lo que hará emerger el crecimiento individual y social de manera sana, prosocial y holística, lo cual implica no sólo la expresión sistémica, sino a su vez que cada componente del objeto sea portador del objeto como un todo, ofreciendo así la cualidad distintiva en apropiación sostenida por un sistema de conocimientos, acciones y operaciones, actitudes, principios y valores andróginos que sobre los saberes novedosos de la sexualidad y los géneros favorezcan un comportamiento comprometido con disfrute pleno desde una prospectiva de género 9 erigida en la libertad,  la  elección y la responsabilidad. En otras palabras ser portador y portadora en sí mismo de la androginia como cualidad de cada ser, o sea, donde cada cual, sea persona género sensible aunque con sus características propias e individuales.

El cultivo de nuestra espiritualidad concibe en las personas actitudes relacionales de amor, justicia, equidad y paridad de género, produciendo y recreando la vida. Este principio promueve la descentralización masculina  abriendo oportunidades para el intercambio recíproco de ambos géneros en pensar, organizar y decidir sobre el presente y el futuro de todos y todas. Este renovado carácter más humano en tanto dimensión en paridad para hombres y mujeres sin barreras dominantes, ni obstrucciones a la participación par de los géneros en procesos cada vez más potenciadores de humanización y sustentabilidad para el desarrollo humano, precisa de implicación y compromiso personal y  prosocial.

Este principio gesta la ideología progénero, su requerimiento articulador es el establecimiento del encuentro, encuentro interior y relacional género sensible y el cuidado de la salud.

- Principio del respeto a la diversidad desde la diversidad singular.

Parte del valor intrínseco del reconocimiento a la diferencia, exige que el ser humano hombre o mujer conciba la diversidad desde sí mismo y no fuera de sí, como habitualmente se presenta en la práctica cotidiana, donde no se asume la persona propiamente como lo diversa que es, única e irrepetible, ante los demás, sino erróneamente de forma contraria, con énfasis en la externalidad, quedando él o ella fuera, como si estuviéramos exentos de pertenecer a la misma especie, más aún, hemos de identificarnos como persona que se construye y desconstruye en el devenir de su existencia de afuera hacia adentro.

En el imaginario social    habita el prejuicio de que todos los que nos rodean tiene que ser precisamente como somos, sentimos y hacemos o de lo contrario ipso facto se irrespeta, se reta, se provoca y se obliga a asumir lo preestablecido o por el contrario, una vez marginado se acrecienta el dolor ante la aversión propugnada que no ceja en su creíble empeño. La diversidad como génesis inmanente de cada ser, ofrece la riqueza que subyace en la libertad personal, la que favorece la vida, la que perpetúa la existencia y el esplendor humano, la que una vez consabida nos hermana, solidariza e integra sobre la base del respeto para la paz entre todos y todas.

La singularidad es el requerimiento articulador en el devenir de lo diverso interior y relacional, para el conocimiento de sí y de la cultura de vida género sensible, para la conexión en comunión oportuna de lo uno y lo mismo.

- Principio del  equilibrio y la armonía en paridad de género y paridad intergenérica.

La transformación creadora de la realidad personológica en paridad de género e intergenérica no puede prescindir de un profundo carácter personalizado y socializador, para ello se necesita en el encuentro entre lo femenino y lo masculino, no sólo lo que nos hace diferentes, sino además aceptar lo que de hombre y mujer hay en cada cual, involucrando en ello conocimientos y afectos, respeto a lo diverso, responsabilidad y reciprocidad, de manera que se integre sobre la base de la sensibilización, el entendimiento, la comunicación alternada y bidireccional equitativa emisor recetor al unísono, implicando y comprometiendo de forma crítica, para la convivencia genérica sin discriminación concebida desde cada persona hasta la sociedad toda, contenidas en las relaciones de parejas e institucionalizadas como la familia, la escuela y otros.

La esencia del equilibrio y la armonía en paridad de género e intergenérica se inicia cuando se comienzan a enfrentar y dejar en el pasado los condicionamientos rígidos y estereotipados preestablecidos, con disposición y actitud progénero en equidad y paridad para la realización personal femenina y masculina. Se deben superar silencios y desconocimientos oportunamente para facilitar aciertos al iniciar la búsqueda de nuevos saberes,  para entender y entenderte, pensar y pensarte como persona inconclusa e inacabada para la satisfacción de la realización como fuente de bienestar físico y espiritual.

El equilibrio como elemento articulador garantizará, al menos, la incursión a la armonía relacional, una vez se asuma en necesidad del conocimiento de sí, desde un pensamiento en capacidad para transformar y transformarse, claro no se produce por decreto, estará dado en el interjuego dialéctico de las categorías biopsicosocial con el influjo de intervención formativa progénero, lo interno y lo externo, que implicará la incursión de legitimación de paridad de género e intergénero. Manifestación genuina de transformación de persona a ser humano género sensible.

- Principio de la unidad viril femenil o “comunión oportuna viril femenil” en la formación de la personalidad sexuada de género masculino y de género femenino. 

Dejando al margen estereotipos, tabúes y prejuicios para que mediante la práctica en enriquecimiento mutuo intergenérico se potencie la formación de un ser humano, donde se imprima mayor compromiso, intencionalidad, mayor preparación intra e intersubjetiva con carácter genérico no excluyente, sin dicotomías entre unos y otras, para que la intención de las relaciones desde cada ser humano que asume la paridad de género, esté en función de la entrega para el disfrute en flexibilidad y  con apertura al perfeccionamiento constante más afectivo, equitativo y en paridad entre unas y otros para bienestar, salud sexual y calidad de vida.

Hay que desaprender vivenciando la sexualidad a plenitud, con menos despersonalización y egocentrismo por parte de ellos y dependencia y estereotipias por parte de ellas, es permitirse  percibir y sentir, aceptar y tolerar, disfrutar y amar al prójimo sin mitos, ni tabúes.

Se trata de vivenciar y experienciar, evitando la perturbación al fluir natural de nuestra capacidad creativa para la libertad y el placer existencial de disfrute a plenitud en comunión dual para la integración cuerpo mente, presta a la correspondencia sin disparidad para dar y recibir comprensión, facilitar los derechos humanos, los sexuales y oportunidades materiales y espirituales, para la  satisfacción de un ser, más humano.

Cada persona debe involucrarse en su formación para la vida y conseguir oportunamente en la sistematización la comunión viril femenil, elemento común para cada persona en capacidad de poseer tanto la herencia genética como la transmisión psicosocial de mamá, de papá, y sus similares en extenso, independientemente del sexo biológico que erróneamente  impera en el acontecer androcéntrico. Todo lo cual repercutirá como esencia de la ideología progénero en  seres humanos para la alianza y desarrollo sustentable antes referenciado.

- Principio del enriquecimiento mutuo intergenérico en reciprocidad dentro y fuera del Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico.

Concebido como parte integrante de la preparación en la vida y durante esta, desde donde se inicia la formación de roles instrumentales protagónicos y asistenciales complementarios arcaicos y ligados a la fuerza de la costumbre desde estereotipos de desigualdad, discriminación y prejuicios sexistas, para propiciar la intervención atinada y certera para la instrumentación de la equidad y la paridad de género y en ejercicio pleno, tributar a este modo de disfrutar la vida con todos y todas y para el bien común entre unos y otras.

El pensamiento y la cultura al ser maleables, flexibles, susceptibles de transformación mutua, en tanto esta última se encarga de los ajustes para el perfeccionamiento en el arraigo social, quien luego propugna el empuje para el servicio. Servicio de lo humano. Beneficio, abundancia, cooperación en enriquecimiento mutuo intergenérico, toda vez en modelo formativo prospectivo y andrógino de género para crecimiento interior y relacional en internalización de liderazgo progénero dentro y fuera del PEMI.

El ser humano en conocimiento de sí y su cultura de vida, íntimamente conectados. Debemos comprender que el pensamiento se transforma en cultura y esta en pensamiento, lo que da lugar a la triada, donde el pensamiento y la cultura ordenan al ser humano en transformación hacia donde ha  de ir, y este a su vez, dice al pensamiento y a la cultura como se presenta, si sensitivo o resistente, ante lo cual, no se puede prescindir  de la orientación, de la guía progénero cultivada para recibir y ofrecer, en libertad. Doble intencionalidad, lo interior y lo relacional, que se presenta para mediatizar en servicio abundante y sensible de lo humano. Un ser que en transformación género sensible promueve y aporta a su realidad humana en el acontecer, en la convivencia. No olvidemos el poder del acontecer al cual se subordinan en el quehacer los afectos, aún  cuando esgrimamos principios y valores andróginos alineados e internalizados y en fase de cristalización hacia la autonomía.

- Principio de la  atención  a  la  libertad personal dentro del carácter relacional del desarrollo humano.

La falta de conocimiento de sí, bloquea la apertura a la libertad personal limitando también la libertad política y espiritual. Mientras no se asegure esta última, sentenció José Martí, no se asegurará la libertad política. Si procuramos el fomento de la cultura espiritual, en tanto contribuimos al desarrollo de la facultad natural del ser humano para obrar con responsabilidad consabida y atinada, en su beneficio personal y social género sensible, se asegura el ejercicio axiológico de la virtud en el fortalecimiento de principios y valores andróginos novedosos que constituyan el instrumento del pensamiento para gestar la cultura de vida que se ajuste a las necesidades sentidas de equidad y paridad de género e intergénero. Principios y valores que alineados orientan la determinación y el accionar humano para la integridad, dignidad y libertad personal dentro del carácter relacional del desarrollo humano.

Los espacios deben manifestarse sin coacción, prediseño,  ni manipulación, influir en el desarrollo de la autoestima, autovaloración y autonomía para el paso de la dependencia a la independencia y el desarrollo y despliegue de la toma de decisiones responsables en el establecimiento de los límites de la sexualidad personalizada de género en su construcción y desconstrucción en interacción social para la autorrealización personal relacional.

- Principio de la sintonía cuerpo mente en la unidad orgánica intergenérica.

La sintonía cuerpo mente constituye la representación tangible de nuestra existencia y de nuestra identificación singular como personas, constituye el yo y es elemento esencial para el desarrollo de la opinión y autovaloración personal, tributando desde la identidad sexuada a la identidad de género en cada persona única e irrepetible en su devenir psicosocial.

Las maneras de percepción del cuerpo mente de cada persona, no son absolutamente individuales, sino que están influidas por las personas que nos circundan, y con  denodado énfasis desde la infancia especialmente por las personas más próximas; generalmente familiares, luego en la pubertad por los coetáneos y por la sociedad en general. Las maneras como los demás nos ven, funciona como un espejo que nos devuelve la imagen ajustada o desajustada según la concebimos. Todo lo cual incide en un comportamiento moldeado socialmente, ante el hecho de no poder prescindir de relaciones sociales, por la obligada necesidad de coexistir socialmente, dado que todo fenómeno psicológico es el resultado de la acción dinámica de los procesos internos y externos desde su génesis, actuando sobre cada persona durante su  existencia.

De modo que lo interno y lo externo no interviene directamente o por separado, sino que interactúan como un sistema donde cada uno mediatiza al otro, y a la vez, ambos son mediatizados por la propia actividad psíquica; la personalidad sexuada de género, según el nivel de desarrollo alcanzado en cada etapa. Y por ende, el producto final de este interjuego dialéctico tiene un carácter único e indivisible en cada ser humano, siendo imposible fraccionarlo para conocer hasta donde cada cualidad psicológica es el resultado de una u otra de sus premisas, por cuanto ella conforma, en sí misma, un fenómeno nuevo, cualitativamente diferente, irreducible a sus elementos de base o a la simple sumatoria de estos.

- Principio del carácter de género transformador y trascendente en lo personal y social. Liderazgo progénero.

Holismo biopsicosocial, donde cada realidad humana es concebida como un todo, distinto de la suma de las partes que lo componen, evitando con esta concepción la fragmentación en la cultura por medio de un pensamiento acrítico que se deje llevar por la masa en el acontecer especulativo etnocentrista. El carácter personal individualizado activo y transformador de la psiquis humana contiene y trasciende lo biológico y lo social. El modo de ver y proyectar la vida, es igual a lo que “somos, sentimos, pensamos y hacemos”, experiencia y expresa  la sexualidad personalizada de género masculino o femenino, aunque desde una posición renovada exime y redime al cuerpo - mente - espíritu y redimensiona al ser total porque en última instancia, lo psíquico determina el comportamiento cotidiano de la fisiología, pues el contener es trascender, superar y determinar, dado porque la negación es activa y en los procesos de cambio lo nuevo niega a su antecedente en el desarrollo.

Las sociedades son cambiantes en la medida en que se ejerza influencia de formación en el pensamiento, si unificada aún más ágil, depende de todos y todas. Somos capaces de construcción y desconstrucción de nuestros modos de vida y con ello de los sistemas sociales. Demos paso a la confianza para el crecimiento de lo humano, de persona a ser humano, sacudamos la reticencia.

La sexualidad acá es dimensión de la personalidad y con ella manifiesta está la identidad de género que constituye el núcleo integrador con el rol de género y la orientación sexo erótica, ante lo cual asumimos  personalidad sexuada de género para desde su formación en el devenir se presente género sensible cuidado salud.

SISTEMA DE PRINCIPIOS ANDRÓGINOS
(Rodríguez Galera, 2013)

REQUERIMIENTO
ARTICULADOR
O ELEMENTO COMÚN

VALORES ANDRÓGINOS
(Rodríguez Galera, 2013)

Principio de la responsabilidad de género e intergénero.

responsabilidad

Responsabilidad humana intergenérica

Principio del carácter monoico y andrógino de género.

encuentro

Androginia

Principio del respeto a la diversidad  desde la diversidad singular.

singularidad

Diversidad singular

Principio del equilibrio y la armonía en paridad de género y paridad intergenérica.

equilibrio

Compromiso genérico o equidad de género

Principio de la unidad viril femenil o “comunión oportuna viril femenil”  en la formación de la personalidad sexuada de género.

comunión

Paridad de género o plenitud humana dual

Principio del  enriquecimiento mutuo intergenérico en reciprocidad dentro y fuera  del Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico.

servicio

Respeto mutuo intergenérico

Principio de atención  a la libertad personal dentro del carácter relacional del desarrollo humano.

libertad

Enriquecimiento mutuo intergenérico

Principio de la sintonía cuerpo mente en la unidad orgánica intergenérica.

entendimiento

Autonomía de género

Principio del carácter de género transformador y trascendente en lo personal y social. Liderazgo progénero.

interacción

Reciprocidad genérica abierta

                           
Fig. 1 Principios y valores andróginos alineados. Génesis del crecimiento humano interior y relacional género sensible para la consecución de la salud sexual en proceso de desarrollo progénero.
Fuente: Elaboración propia.

Fortalezas para un liderazgo progénero.

  1. Voluntad de cambio interior y relacional.
  2. Colaboración mutua.
  3. Responsabilidad de género e intergénero.
  4. Capacidad  investigativa.
  5. Capacidad de innovación (crear)  y de liberación (recrear).
  6. Capacidad para internalizar logros en el plano personal e introducir  logros en la realidad social.
  7. Capacidad de reflexión en, de y para la interacción género sensible.

Proceso de desarrollo progénero para la formación del líder progénero en mí. Una cultura de vida pensando diferente.

Acciones y operaciones progénero para saber hacer.

  1. Imagen y proyección progénero, tiene en su base y desarrollo lo proactivo y prosocial para defender con razones sin confrontación.
  2. Inmanente, el fin contenido en la tendencia desde el comienzo de novedosos proyectos de vida género sensible.
  3. Prioridad para el despliegue de autonomía e independencia en el entrenamiento para discernir, predecir, elegir y decidir.
  4. Visión en modelar, en la sistematización, en los criterios y juicios de valor, en crear y recrear.
  5. Desprendimiento en la maduración para el servicio de lo humano,  toda vez comprender para ser comprendido.
  6. Equilibrio, sinergia, comunión oportuna viril femenil para el espacio de armonía relacional.
  7. Renovación inmanente, retroalimentación en  la terminación de determinado ciclo donde se establece el principio de uno nuevo en el que pueden repetirse algunas particularidades del anterior.  
  1. VALORES ANDRÓGINOS. UNA SOLUCIÓN PROGÉNERO SIN CONFRONTACIÓN   

Los valores andróginos los asumimos como cualidades, características e ideas acerca de lo que sentimos firmemente en el ámbito de la sexualidad y los géneros, una vez internalizados como modo de vida y alineados con los principios andróginos, rigen, mandan e imperan en el proceder y toma de decisiones en la interacción 10 .
 

  1. Responsabilidad humana intergenérica
  2. Androginia
  3. Diversidad singular
  4. Compromiso genérico o equidad de género
  5. Paridad de género o plenitud humana dual
  6. Respeto mutuo intergenérico
  7. Enriquecimiento mutuo intergenérico
  8. Autonomía de género
  9. Reciprocidad genérica abierta

Responsabilidad humana intergenérica.

Implica apreciar la realidad relacional en paridad y con asertividad, asumiendo posiciones de criticidad para comprenderla y desarrollar el compromiso auténtico interior y relacional de respeto, cooperación, empatía y altruismo entre todos y todas. Aprender a ser en elección para el tránsito vital como ser sexuado género sensible ante la complejidad y trascendencia de los actos propios y ajenos, en interacción y comunicación franca, con el desarrollo de la confianza, la comprensión y la sensibilidad, hacer oposición digna a la culpa, a la sanción, al castigo, a la represión y al silencio.

Androginia.

Armonía interior en cada persona con mesura, sensatez y prudencia que potencie el respeto a la diversidad desde la diversidad singular,  jerarquizando la comunión oportuna viril femenil del espíritu, en aras del desarrollo personal y social a partir de la identificación monoica de género, la que sobre la base de su origen, no embarga la sexuada esencia humana. Androginia, una manera de ser.

Capacidad de la personalidad sexuada de género, sistema abierto y dinámico en constante cambio y transformación, que en su unidad orgánica  de lo instructivo y lo formativo, se presenta flexible, reflexiva y en vinculación con la vida para la autorrealización, en este particular como ser humano viril femenil. 

Únicamente tendrá lugar en la desarticulación de falsos conceptos, con veracidad y claridad frente al conocimiento especulativo etnocentrista. Con alternativas progénero a las asignaciones sociales y roles estereotipados y estigmatizados en el imaginario social. Enfrentando la invisibilidad femenina  sin el uso de la fuerza, ni la confrontación desde los extremos machistas y feministas, sino en alianza y desarrollo sustentar con razones progénero el crecimiento humano en paridad de género e intergenérica.

Diversidad singular.

Autentificar lo singular, favoreciendo el respeto a la individualidad y al prójimo, en la medida en que seamos capaces de asumir que la diversidad parte de cada persona en particular. La diversidad singular como valor andrógino se podrá estructurar, si somos capaces de intervención e influencia formativa progénero para desarticular la intolerancia histórica a lo diferente, la rivalidad humana ante lo diverso, visto como ajeno y fuera de la singularidad que excluye de la magnificencia  lo diferente, a pesar, de ser los seres humanos producto psicosocial en otros y otras.

Asimismo desarticular la culpa ancestral que la razón humana bate de un lado a otro como pelota en manos infantiles. La rígida estereotipia de irrespeto a los semejantes al ser considerados desiguales por educación domesticadora, autoritaria, manipuladora y despersonalizada. Al desarticular la preferencia por el desencuentro enraizado en quienes no podemos prescindir de relaciones sociales.

Compromiso genérico o equidad de género.

Entendimiento e internalización de la responsabilidad del servicio hacia los congéneres y la sociedad en general, sin estigmatizaciones por el género y sus consecuencias frente a las asignaciones sociales en el ejercicio de los roles prediseñados.

Paridad de género o plenitud humana dual.

Más que mera igualdad de lo masculino y lo femenino, inquiere de “comunión oportuna viril femenil del espíritu” humano en desarrollo pleno de relaciones intergenéricas asertivas, prosociales y progénero en cada persona y entre las personas, en beneficio de la salud, el bienestar y la calidad de vida.

Respeto mutuo intergenérico.

Requiere de la comprensión del influjo que genera únicamente el amor, dos que se convierten en uno y que a su pesar, siguen siendo dos.

El respeto mutuo intergenérico tiene lugar cuando sólo prevalece íntegramente el respeto propio y ajeno en calidad de nuevos saberes progénero, de manera que no se distorsione en la relación de los géneros la complementariedad simultánea para el entendimiento, la reciprocidad para el intercambio y la simetría adecuada que propicie la satisfacción a plenitud en relaciones intergenéricas entre iguales, sin que medie el poder, o la supeditación a este.

Enriquecimiento mutuo intergenérico.

Disposición para favorecer el pensamiento con carácter proactivo, prosocial y progénero en las relaciones de los géneros. Cualidad andrógina y monoica  por excelencia. Camino emergente de la interacción que permita abiertamente tomar parte activa en el proceso de crecimiento humano progénero. Favorecer toda vez el ejercicio de interacción en unidad y lucha pero que genere la interpretación de la alianza sobre la base del respeto y la confianza para la intervención y la guía progénero e intergénero.

Autonomía de género.

Despliegue de independencia género sensible autogestionada, imagen y proyección progénero. Visión género sensible para el bienestar y consecución de la salud sexual. La persona en formación cultural contextual es el resultado de la interacción sistémica y holística de múltiples factores y a la vez es portadora en sí misma de ese desarrollo cultural, social e historio en constante cambio y transformación.

Reciprocidad genérica abierta.

Significar la interacción recíproca que posibilite potenciar el desarrollo personal en el intercambio relacional, si somos conscientes de la importancia trascendente de la búsqueda para la singularidad en las otras personas, para la construcción de la personalidad sexuada de género, única e irrepetible.

VALORES UNIVERSALES

NECESIDADES HUMANAS FUNDAMENTALES
(Portocarrero, 1993)
(Lorenzo García, 2008)

VALORES ANDRÓGINOS
(Rodríguez Galera, 2013)

Responsabilidad

Participación

Responsabilidad humana intergenérica

Familia

Subsistencia

Androginia

Autenticidad

Identidad

Diversidad singular

Diálogo

Entendimiento

Compromiso genérico o equidad de género

Libertad

Libertad

Paridad de género o plenitud humana dual

Respeto

Protección

Respeto mutuo intergenérico

Comprensión

Afectos

Enriquecimiento mutuo intergenérico

Fortaleza

Esparcimiento

Autonomía de género

Justicia

Creación

Reciprocidad genérica abierta

                    
Fig. 2  Relación de valores andróginos en correspondencia con necesidades humanas fundamentales y con nueve de los valores universales básicos.
Fuente: Elaboración propia.

“La cultura crea formas especiales de comportamientos, modifica la actividad de las funciones psíquicas, construye nuevos estratos en el sistema en desarrollo del comportamiento del hombre (…). En el proceso de desarrollo histórico, el hombre social cambia los medios y procedimientos de su comportamiento, transforma las actitudes y funciones naturales, elabora y crea nuevas formas de comportamiento, específicamente culturales”. (Vigotsky, 1989: 93).

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-Rodríguez Galera,  J.  R. (2009): “Ética, tecnociencia y género”. Conferencia Magistral. CD Memorias Segunda Conferencia Nacional sobre la Participación de la mujer en la Meteorología y la Hidráulica en el Marco del V Congreso Cubano de Meteorología. Fortaleza Morro – Cabaña. La Habana.
-Rodríguez Galera, J.R.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html
-Rodríguez Galera, J.: "Liderazgo progénero para la acción social", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Agosto 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/sexualidad.html
-Trilla J. (coordinador): (2002) “El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI”. Editorial Grao, de IRIF, S.L. Barcelona.
-Zilberstein  Toruncha, J. y otros (2006): “Preparación pedagógica integral para profesores integrales”. Editorial Félix Varela. La Habana.

1 Puede observarse para su mejor comprensión la Fig. 5. Una  cultura de vida pensando diferente. Rodríguez Galera, J.: "Liderazgo progénero para la acción social", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Agosto 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/sexualidad.html

2 Definición citada en Rodríguez Galera, J.: "Liderazgo progénero para la acción social", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Agosto 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/sexualidad.html

3 Sentencia martiana para el bien común de los pueblos,  asumida y traspolada por el autor de este artículo  a la Generología como fórmula del  desarrollo humano inmanente en el porvenir, de persona a ser humano progénero, citada en Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html

4 Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico (PEMI). Definición citada en Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013,
www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html

5 Definición citada en Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html

6 Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html

7 Paridad: Más que mera igualdad entre lo masculino y lo femenino, inquiere desarrollo pleno de relaciones intergenéricas asertivas, prosociales y progénero pero desde cada persona, en beneficio de la salud, el bienestar y la calidad de vida.

8 Ambas definiciones citadas en Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html

9 Definición citada en Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html

10 Rodríguez Galera, J.: "Comunión oportuna viril femenil una brecha al etnocentrismo", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2013, www.eumed.net/rev/cccss/25/etnocentrismo.html