Revista: CCCSS Contribuciones a las Ciencias Sociales
ISSN: 1988-7833


PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Y SUS ECOSISTEMAS: UNA MIRADA DESDE LA SOCIOPEDAGOGIA

Autores e infomación del artículo

Rolando Medina Peña*

Arturo Bofill Placeres**

Universidad Metropolitana del Ecuador

rolandormp74@gmail.com

Resumen:
En el recorrido realizado en nuestro trabajo, hemos pretendido abordar desde posiciones históricas, sociales, axiológicas, pedagógicas y didácticas, el reconocimiento e importancia de interrelacionar estas ciencias para lograr una correcta educación y concientización en la protección del medio ambiente y sus ecosistemas. A pesar de confirmarse la necesidad de perfeccionar la educación ambiental desde la enseñanza superior, los aspectos que aquí abordamos, pueden ser utilizados por distintos entes sociales, siempre y cuando se motiven a lograr una integral protección medioambiental, sirviéndole de referente teórico práctico para tales fines, así como de orientación para el mejoramiento de las condiciones materiales, culturales y espirituales que permitan al hombre satisfacer sus múltiples necesidades y en especial sus necesidades básicas. Este deberá ser el eje del contenido de la educación ambiental lo que implica, de hecho, una educación para el desarrollo sostenible que la humanidad necesita.

Palabras Claves: Medio ambiente, ecosistemas, didáctica, naturaleza, sociedad.

Abstract: 
In the course of our work, we have tried to approach from historical, social, axiological, pedagogical and didactic positions, the recognition and importance of interrelating these sciences to achieve a correct education and awareness in the protection of the environment and its ecosystems. Although the need to improve environmental education from higher education is confirmed, the aspects we address here can be used by different social entities, as long as they are motivated to achieve an integral environmental protection, serving as a theoretical reference for such purposes, As well as guidance for the improvement of material, cultural and spiritual conditions that allow man to meet his multiple needs and especially his basic needs. This should be the core of the content of environmental education, which implies, in fact, an education for sustainable development that humanity needs.

Keywords: Environment, ecosystems, didactics, nature, Society.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Rolando Medina Peña y Arturo Bofill Placeres (2016): “Protección del medio ambiente y sus Ecosistemas: una mirada desde la sociopedagogia”, Revista Contribuciones a las Ciencias Sociales, (octubre-diciembre 2016). En línea:
http://www.eumed.net/rev/cccss/2016/04/ecosistema.html

http://hdl.handle.net/20.500.11763/cccss201604ecosistema


1. DESARROLLO
1.1. El medio ambiente.  Síntesis de algunos elementos históricos como partida.

La  unidad naturaleza-hombre-sociedad es un importante  postulado del Marxismo y con él se fundamenta metodológicamente el enfoque de  numerosas problemáticas relacionadas con el  medio  ambiente. Existen  afirmaciones de los fundadores del Marxismo en cuanto  a las características de la relación hombre-naturaleza. Una de  las más  importantes es la que postula que "la naturaleza es para  el hombre  un eslabón que relaciona al hombre con el propio  hombre" (Marx y Engels, 1976: 48).
Un   jefe  Seattle1 , de la tribu Suwamish (1855), escribiría en respuesta a uno de los presidentes de los estados Unidos "   Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano”
Hombres,  de diferentes latitudes geográficas y diversas  culturas, coinciden en advertir la compleja y recíproca interrelación entre los seres humanos,  el  resto  de  los seres  vivos  y  la  naturaleza,  en general, considerándose en las doctrinas científicas como ecosistemas medioambientales.
Es  frecuente definir a la naturaleza como el conjunto, el  orden  y  la  disposición  del mundo material en que se  desenvuelve  el  hombre.   Aun   cuando  esta  definición  no  satisface   nuestra  concepción   del hombre  como ente natural-social, tampoco  niega la  certeza  de   la  afirmación  marxista  relacionada  con   el condicionamiento  mutuo  de  la historia de la  naturaleza  y  la historia  humana;  actualmente  la   relación   hombre-naturaleza  se   concibe como relación sociedad-medio  natural, o sea,   ante  todo  como  algo social (Guerásimov,  1976: 21).
Del análisis integral de estos elementos, podemos precisar tres aseveraciones fundamentales:

  • En el desarrollo de la naturaleza, el hombre surge.
  • En  la   naturaleza  encuentra  el  hombre  las    condiciones     naturales     y   los  recursos  que  le  permiten   subsistir  y    desarrollarse.
  • El  contacto fundamental entre el hombre y la  naturaleza  es     la práctica productiva del hombre.

Los  enfoques  antropocéntricos han  influido en  una  ubicación sobrenatural  y hasta a veces prepotente de la especie humana  en  relación   con  los  restantes componentes del  medio  natural.  En  el   Génesis  se  plantea: "Tener  dominio  sobre los peces  del  mar, sobre las  aves  del cielo, los animales domésticos y salvajes  y los reptiles"2 , aunque la religión cristiana no  es partidaria de la intervención del hombre en el orden natural.
En  el  decurso  de los tiempos e incluso,  en  la   actualidad,  persisten  tendencias  a  entender,  como tarea  importante   del  hombre,  el sometimiento de la naturaleza. En nuestra América, no tardaron en hacerse palpable  pensamientos egocéntricos ambientales del humano supuestamente racional, pero sin una visión íntegra de lo frágil, delicado e importante de los ecosistemas, no careciéndose de manifestaciones y consignas   tales como "el hombre puede más  que  la  naturaleza",  llegando a la vanagloria triunfalista de concebirse el terreno  desmontado  o  el  pantano desecado  como    resultados positivos del desarrollo y el poderío técnico alcanzados.
En el Siglo XIX, precisiones emitidas por clásicos marxistas aleccionaban que el hombre el verdadero dominio del ser humano sobre la naturaleza, consistía en lograr interiorizar y aplicar consecuentemente sus leyes3 . Contraproducentemente con este siglo, No siempre el hombre tuvo una relación ecológicamente  antagónica con  su ambiente, los habitantes del período prehistórico mantuvieron relaciones de predación con su medio natural, respetando su equilibrio en sus relaciones de sustento, basadas fundamentalmente en la caza, recolección y pesca.
Con el propio desarrollo de la humanidad en sus formaciones precapitalistas, aparecen las actividades agrícolas y ganaderas, que inician el desequilibrio ambiental, incidiendo en gran medida el proceso de perfeccionamientos de los instrumentos de trabajo, haciéndose cada vez más extensas las áreas deforestadas y los ecosistemas alterados de su ambiente natural. La fauna cayó bajo el impacto  mortífero de   armas  cada vez  más  sofisticadas, aunque el daño  mayor  a  estos   recursos   lo vemos   en  la  devastación    de   bosques  naturales   con  diversos fines. En general la  producción, con  sus  demandas  de  materias  primas  y  con  sus   desechos, constituye un factor cada vez más influyente en los problemas  de la calidad ambiental. 
El  capitalismo  es  la fase en que, aún cuando  la   ciencia   y  la técnica  registran  avances sustantivos,  el poder  humano  para   afectar  la  naturaleza   se   incrementa desmedidamente;  concebir   el  ambiente como fuente de materias primas, determina las relaciones de   rapiña  con   la   naturaleza.   La  flora  y   la    fauna,  consecuentemente,   son afectadas.  Comprendemos, en  esta  misma etapa,  cómo   la   progresión notable  de   la   ciencia   y  la  técnica  acentuaron  los  problemas ambientales como nunca antes.
Tres direcciones fundamentales según nuestro juicio, agudizan esta vital problemática: la  contaminación   ambiental,  la  explotación  irracional  de   los recursos  y  el  peligro  de la guerra, que  incluye  la  amenaza nuclear. La biosfera  ha  sido  nuestra  compañera  de  infortunios   ante estas  problemáticas.  Ella  ha recibido, con  mucho  rigor,   el  impacto    de   la  acción  antrópica   de   modo   directo,    o indirecto,   por  las  consecuencias   ambientales    de    estas acciones.
Una    interesante  forma  de  relación  hombre-naturaleza,   que contribuyó   a  estrechar   estos  vínculos  y  a  consolidar  la posición   de  muchos animales  en el plano afectivo del  hombre, es  la  domesticación. Sobre su origen en la historia, hay más de una  explicación: una de las  variantes,  planteadas   se  basa   en  el  testimonio  etnográfico  en cuanto  a grupos de cazadores que llevaban a  sus   moradas   las crías  de animales que  cazaban    ( Ribeiro, 1992: 39);   otras, interpretan  que  la creciente solvencia nutricional  del  hombre atrajo,  a su proximidad, algunas especies que se  acercaban  con  el  fin  de alimentarse de los desperdicios de sus  banquetes   o  sus cosechas  ( Bernal, 1986: 45), planteándose a los perros como   los  primeros en acogerse a esta condición en el  paleolítico.
Los  datos coinciden en situar a la domesticación en la  base  de la  posterior explotación económica de los animales; en cuanto  a sus orígenes , es difícil  aceptar que  haya  tenido lugar de  un modo  único;  a  los  mecanismos   aquí mencionados,    pudieran agregarse   otros   que   actuaron   aislados   o    simultáneos. Existe,  además,  la  posibilidad  de  que,  en  situaciones   de desastres,  tales como  huracanes,  incendios,   inundaciones   y heladas,   la necesidad  de sobrevivencia condujera a que hombres  y   animales  salvajes  convivieran en  pequeños  espacios,  como islotes,  balsas   o  cuevas, donde  se  establecieran  vínculos, antecedentes de este tipo de relación.
La  domesticación,  además  de su repercusión  posterior   en  la producción   pecuaria,  constituyó  una  vía  concreta   de   que  conociéramos   mejor  a los  animales,  sus   particularidades  y  sus  necesidades  biológicas, y lo que  es   muy  importante,  se materializara, en el plano ecológico y afectivo,  la  posibilidad  de convivencia del hombre con otros miembros  de  su reino en  el planeta.
Se   plantea  que  la extinción  de  los grandes animales  obligó al hombre a  dejar  la caza  y  dedicarse  a la ganadería y a  la  agricultura  (Paskang y Rodsievich, 1983:165),  esta  extinción se ha atribuido a  las técnicas  de caza del  paleolítico (Bernal,  1986:80).  Lo  cierto es, que se ha comprobado diversas causales de desaparición de especies,  en  donde los cambios  climáticos y otros factores, pueden haber influido.
Coincidimos   con  la concepción de la caza, como   fuente   casi exclusiva de alimentación, durante las tres cuartas partes de  la  historia  humana (Paskang y Rodsievich, 1983:164),  lo que  ratifica la función  de la  fauna en nuestro  surgimiento  y desarrollo.   El  enfoque   de   la  posibilidad   de    que   la agricultura  y  la  ganadería  atenuaran  el  impacto  sobre   la fauna  (Bernal, 1986: 76), es  mucho   más   discutible;  el  principal  enemigo   de la fauna, en todos los  tiempos,  fue  la  degradación  de sus  ecosistemas naturales, hecho muy relacionado con la extensión de la agricultura y la ganadería.
En   otro   sentido, la actividad agropecuaria  sería  un   punto  importante   de  desarrollo  de  la  concepción  causa-efecto  en relación  con los seres vivos, ya que el hombre necesitó  conocer sobre sus ciclos de  vida e incluso, aspectos ecológicos, aunque a  un  nivel ontogenético,  elemental y práctico. 
Partiendo de los estudios de J. Bernal, se  puede  resumir que,    durante la   antigüedad,     se    impusieron     teorías ingenuas  o  místicas,  que confundían   la  comprensión  de   la  naturaleza.  Las   ciencias naturales  no  fueron  mucho más allá   de  catálogos  discursivos, basados  en  observaciones comunes de  pescadores,   agricultores,  etc. Sin embargo,  se  plantea  que, mucho  tiempo  después, perduraba la creencia   de    que   estos  antiguos   habían   logrado    un    gran  conocimiento   de   la naturaleza  (en  el  sentido  de su  dominio).   Se  decía,   por  ejemplo, que "Alejandro, instruido  por  Aristóteles (...)  podía  volar   por   el aire en  un  carro   arrastrado    por  águilas" (Bernal, 1986:194).
Dentro  de los adelantos que el hombre logra en los primeros  dos tercios  del milenio, hay algunos que alcanzaron  una  incidencia especial  en  el  marco natural y social;  entre  ellos,  debemos destacar   la  pólvora,   el cañón y la  escopeta,  que  no  sólo colocaron   al  hombre civilizado  en  una  situación  de   clara  superioridad   frente   a  "nativos"  (Bernal,  1986: 96),  sino   que devinieron  una   mortífera vía  de  aniquilamiento  de  especies animales   y   vegetales. En este mismo orden podemos citar como claras evidencias históricas- sociales: El  cañón arponero fue el enemigo mortal para las ballenas, similar  al  que  constituye hoy la  sierra  eléctrica  para  los ecosistémicos boscoso  del  mundo.
La época medieval, en general, no aportó cambios sustanciales  al conocimiento   de  la naturaleza, ni a  las  normas  de  relación  medioambientales. En   los  estudios  de  las  diferentes  posiciones   científico-filosóficas  posteriores, alrededor de nuestro objeto,  se  sigue enfatizando    en   el   hombre   como     dominador   de  los ecosistemas:  "El  naturalista puede ser útil  para  promover  el imperio  del hombre" (Bernal,  1976: 112),  resultando este  criterio el que en un  momento  dado  contribuyó  al impulso  de  las  ciencias  naturales, pero   regidas   por  su fuerte carácter  antropocentrista, las cuales llegaron no solo a ser discrepadas por  el sacerdote, maestro, escritor, filósofo y político cubano Félix Varela, sino denunciadas, al expresar: "el hombre todo lo refiere a sí  mismo,  y  lo aprecia según las utilidades  que  le  produce" (Varela, 1992: 152).  
La presentación por Carlos Darwin (Siglo XIX) de una teoría evolutiva más convincente 4, contribuyó al combate a las doctrinas de las formas ideales (Platón)5 o de las causas finales (Aristóteles)6 , pero la magnitud de la misma radicó según (Bernal, 1986: 510), en el establecimiento de un principio unificador para el universo de los seres vivos, es decir que ya se iniciaba el abordaje teórico de lo que posteriormente las distintas ciencias validarían como ecosistemas.
En estrecha relación a la praxis  de  las  ciencias   naturales,   la  agricultura,  la  medicina  y  otras, se desarrollaron   también  en  este  período   un  conjunto de saberes (conocimientos) que serían básicamente imprescindible  para   la comprensión   posterior   del  componente  biótico,  su importancia  en la naturaleza, sus exigencias y  los efectos del factor antrópico sobre este, destacándose los trabajos  en  sistemática de  Yablokov y la develación del ciclo de los elementos de Liebig7 .
Los   estudios  bioquímicos,  en  general,  sirvieron   para   el  posterior  conocimiento   de  la interacción  química  entre  los organismos,   de la  acumulación  de  contaminantes en los  seres vivos  y  de  sus efectos. La    genética   (G.  Mendel)8   fue  más  adelante  una   de   las  disciplinas  llamadas  a argumentar la protección  de  los  seres vivos,  planteando  el problema de la conservación del  fondo  de genes,   enriqueciendo el   concepto   de biodiversidad. Los  estudios biogeográficos dieron una visión más amplia  de  la flora, la fauna y los biomas terrestres.
En  el andar transitorio hacia el siglo XX, se fueron  abriendo  camino  la biología  del  desarrollo,  la  fisiología y   la   palentología, entre  otras,   pero enfatizamos en la teoría  de   la  evolución que,  desde  el  plano  científico-natural, ayudó  al  hombre  a encontrar su lugar en la naturaleza" (Bernal,1986: 121); y en el desarrollo   de   concepciones  filosóficas    renovadoras   que, encabezadas por el materialismo dialéctico e histórico ( C.  Marx y  F.  Engels),  contribuyeron a una visión  más   objetiva   del  mundo, desplazando el antropocentrismo, el idealismo metafísico y  otras  muchas  tendencias  que no favorecían  la  marcha  de   la  sociedad  hacia  la   optimización   de   la   relación   hombre-naturaleza.
No  obstante,  el  saldo  positivo  en  el  campo  científico   y socio filosófico tuvo   gran  influencia en los avances logrados en  el siglo  XX.  La  concreción de las ideas  sobre  la  necesidad  de proteger el medio ambiente tuvo su inicio más patente en la segunda mitad del  siglo XIX, donde predominó la idea de la protección, en contradicción antagónica con la utilización, resultando la veda una vía fundamental protectora, naciendo en ese entonces muchos de los territorios vedados en América del Norte y Europa. Estas ideas permanecieron vivas hasta la primera mitad del siglo XX.
Constituyeron características distintivas en la actividad protectora medioambiental en este período, el  predominio  de iniciativas   particulares  mediante   recursos   recabados   con abnegación  y también el florecimiento de sociedades  con   estas mismas características, el nacimiento y modificaciones de legislaciones ambientales, las cuáles fueron abordando temas novedosos en la Ciencia Jurídica para su época, como la prevención y las responsabilidades, tanto públicas como privadas, no obstante, no fueron ni son suficiente para impedir la continua  depauperación   de  los  ecosistemas medioambientales.
Un   estudio,  que   realizamos partiendo del derecho comparado, en cuanto   al cumplimiento de   las legislaciones ambientales en el continente americano,  nos   arroja,  como dificultad  más  sobresaliente, sobre todo,  en la primera  mitad del  siglo  XX, la certidumbre del  incumplimiento  reiterado  de estas  regulaciones  que,  en  sentido  general,  han  tenido  un carácter positivo.
1.2.  Ciencia, producción y medio ambiente. Relación necesaria, pero no del todo observada.
En  un trabajo de esta naturaleza, no debe faltar el análisis  de la   categoría  producción,  y su  vinculación  con  todos  estos  factores,  así como un balance de beneficios y  perjuicios  hacia el  patrimonio  del  hombre en general,  que  se   derivaron  del  proceso  de  creación de bienes materiales necesarios   para   la existencia de la sociedad humana.
Hay  que valorar, en todo el período conclusivo del siglo  XIX  y gran   parte   del  XX, los efectos que en  este  campo   de   la protección  puede   haber  ejercido el hecho de que   la  ciencia  estuviera   al servicio  del  lucro privado (Bernal , 1986: 134), así como  la  mentalidad científica pesimista que predominó en la transición  entre  ambos siglos.  Pero,  no obstante, la  ciencia y  la  técnica  no dejaron  de   desarrollarse  y se  acentuó"  la  comprensión  de  la  protección  de  la naturaleza como condición necesaria  para  el desarrollo de la economía.
Partimos del modo de producción como determinante de la  sociedad misma,   de  sus  ideas  dominantes,  sus  concepciones   y   sus  instituciones,  y  de  las fuerzas  productivas  como   principal  factor   (medios  de  producción  y  hombres),   que  expresa  la relación  de los productores con los objetos y con   las  fuerzas   de    la    naturaleza y sus ecosistemas,  utilizadas   para    producir     bienes materiales necesarios. A la vez,   dentro  del  modo  de  producción,  consideramos   las relaciones  de  producción, tomando como básicas  las  relaciones  de   propiedad sobre los medios de producción y su incidencia  en nuestro  objeto de   estudio,  así  como  otras  categorías relacionadas, como distribución  y consumo, vinculadas igualmente al problema  de la protección.
Primordial resultan las políticas empleadas para gobernanza de la  producción (la economía), incidiendo estas en gran medida a actuar como freno o desarrollo en la solución de la  contradicción entre la necesidad de  cantidades   de recursos y la protección de la naturaleza. En relación con el aumento de la productividad, pensamos que este hecho,  en   el  campo   de  la  actividad  agropecuaria,   tiene incidencia  directa en  la no utilización   de   nuevas   tierras  vírgenes   para  dedicarse   a   la agricultura  y la  ganadería. En esto, también desempeña  una  importante función  la selección genética  de plantas y animales. Este  trabajo  de   mejoramiento  de  razas y variedades se  conjuga  con  procesos biotecnológicos para  la  multiplicación  de las   unidades  reproductivas  y  el mejoramiento del potencial biótico.
Estos  últimos avances han tenido aplicación en la  salvación  de especies  amenazadas pero, en menor escala, su mayor  utilización ha  sido  en el desarrollo de la producción y, de  modo  mediato,  evitando la  necesidad  de  desmontar ecosistemas  naturales para  lograr nuevas producciones. La racionalidad en la producción ahorra recursos que, de un  modo o  de  otro,  provienen  de  la  naturaleza. 
El  hombre  ha  ido obteniendo modestos logros en este campo, pero para nada permiten versionar un futuro deseable. No   obstante a  estos logros, los daños a los recursos   naturales básicos para la subsistencia humana han sido considerables. En el curso de  quinientos años, en el mundo se han destruido cerca  de dos   tercios   de los  bosques  existentes (Jachaturov, 1988:.23).
La planificación económica, bajo la supervisión gubernamental, es un aspecto de obligada referencia en este complejo tema. Varios países trabajan en coalición el tema de la preservación de los ecosistemas desde una perspectiva de planificación económica, entre ellos Cuba, Ecuador, Venezuela, Argentina, Colombia, entre otros, resultando una vía organizada para   proyectar  y ejecutar  la utilización  integral  de los  ecosistemas,  abarcando la tala, la agricultura en general, la piscicultura, la  pesca   y  la caza, reforestación,  la planificación de reservas, la  protección e introducción controlada de nuevas especies, por solo mencionar algunos resultados.
Para lograr esa correcta planificación es necesario tener en cuenta entre otros elementos, la interpretación de que en la naturaleza todo está indisolublemente  interrelacionado  (integridad),  los procesos   y  fenómenos  ocurren  con  determinada   periodicidad (ritmicidad),  como  sucede,  por ejemplo, en  el  ciclo  de  los materiales; estos procesos no se interrumpen (continuidad), y  el todo es único y a la vez diverso (diferenciación espacial), además de que la  conservación  de  la materia  viva  refleja  la  esencia  del problema   de la protección del medio ambiente  al decir de  (Yablokov  y   Ostroumov,  1984:  233);  llegar   a  esta    conclusión,  resulta   de   importancia  trascendental    para  orientar   las  acciones  científicas,  económicas  y sociales,  que  tiendan  a solucionar el equilibrio de nuestros ecosistemas ambientales.
1.3. Ecología y biodiversidad. Sólo apuntes.
Es   importante     apreciar    el   valor   ecológico    de    la  biodiversidad  en  sus tres niveles: ecosistémico,  específico  y genético,  y entender el  importante desempeño de la fauna en  el equilibrio   ecológico, mediante  su  participación  en el  ciclo  de   materiales,   en  la regulación de las poblaciones y  en  la reproducción  de  las plantas (polinización y dispersión  de  las semillas),  así  como   formas   no  menos   importantes  de   la utilización directa, como el control  biológico  de plagas  y  la comprensión  cabal de la dimensión  estética  de  la flora  y  la fauna,  más  allá   de  una  función  ornamental  en  los  ámbitos antropizados.
En  la actualidad, no puede hablarse de una teoría acabada  sobre la  conservación  de los seres vivos; sin embargo, hay  un  grupo importante   de  postulados  que  resumen   preliminarmente   los conocimientos alcanzados; estos son, en síntesis:

  • Existencia  de la vida en forma de biogeocenosis.
  • Variedad cualitativa, como base,
  • Autoconservación, como propiedad principal de la vida.
  • Carácter único del fondo de genes de cada especie.
  • Existencia de estrechos vínculos interespecíficos.
  • Integración de las poblaciones en un sistema.
  • Tamaño    de  la  población,  como  factor    importante    de     conservación.
  • Conservación    de  la naturaleza, como  condición   para   un     desarrollo socioeconómico armónico.
  • Conservación  de la materia, viva como aspecto  prioritario  a        considerar  en  el sistema de  valores  y principios  éticos  del  hombre.

De   estos  postulados,  se derivan  vías  concretas  para   la  protección de la fauna silvestre,   entre  las  que se  destacan: conservar  las biogeocenosis, as! como la variedad cualitativa  y el  genofondo; priorizar la protección de poblaciones pequeñas  y armonizar  el desarrollo socioeconómico con  las  potencialidades naturales del territorio.
A  la luz de un pensamiento ecológico más avanzado, hemos  podido comprender  el  daño que causamos al medio ambiente, por la falta  de planificación  centralizada, la contaminación, la  destrucción  y  la  fragmentación  del  hábitat,  el   carácter   privado   de   muchos   recursos,   en  contradicción  con   la   necesidad   de protegerlos,   el alto porcentaje de introducción, la gran  carga recreativa en  los ecosistemas  y otros factores de esta  índole, que se traducen, según A.V. Yablokov y S.A. Ostroumov (1984),  en pérdidas   económicas  ,  pérdidas  sociales  no  calculables   y oportunidades   perdidas. .  Los  cálculos   más   conservadores establecen  entre  5  y 7 millones de dólares  el  costo  de  una especie que se extingue.

1.4. Socio pedagogía general y ecosistemas ambientales. Elementos para la reflexión educativa y guía epistemológica.

Internacionalmente no ha dejado de ser una preocupación para la enseñanza superior, como responder eficientemente y no con ciertas limitaciones, a la  interrogante  en cuanto a cómo influir  en  las  nuevas generaciones, para incrementar la participación en la  protección del  medio  ambiente y sus ecosistemas.  Tema que a pesar de reconocer que se trabaja, no siempre se tienen en cuenta algunos elementos técnicos necesarios para lograr este fin.
Nuestra  intención  de abordar determinados conocimientos y habilidades básicas, vinculados a actitudes y conductas  que  favorezcan  la intervención de los alumnos en la protección del medio  ambiente y sus ecosistemas, tiene  sus  bases psicológicas en los  aspectos  estructurales  y funcionales de la personalidad, en especial, en la  mediatización de las operaciones cognoscitivas en las funciones reguladoras, en un nivel consciente volitivo, que se exprese en valores positivos elevados, que se determinen los conocimientos, las habilidades  y sus vías de tratamiento, precisamente en función de esos procesos valorativos,  teniendo en cuenta que "la  información que  no  se integra en sistemas personalizados se conserva como esencialmente reproductiva y pasiva, careciendo de valor para la regulación del comportamiento" ( Mitjáns, 1989:37-38).
Existen numerosas definiciones de actitud, en las cuales esta  se concibe como: expresión integral de la personalidad,  preparación para  realizar  ciertos  actos,  predisposición  que  orienta  el comportamiento del sujeto, disposición en relación con el  objeto y otras. La variedad de definiciones tiene, como elemento  común, la  manifestación concreta de la personalidad hacia los  objetos, los  sujetos y las situaciones, de un modo integral, que  incluye lo comportamental, lo valorativo y lo emocional.
Existen  numerosas teorías y enfoques que tratan de  explicar  la formación y el cambio de actitudes; el estudio de las  posiciones de  varios  autores9 ,  nos  condujeron  a concluir que en esta labor son importantes:

  • Las  vivencias y las experiencias que adquieren relevancia  para   el alumno.
  • Los contenidos de la información que modifican sus creencias.
  • La imitación de personas con quienes el alumno se  identifica.
  • Las  acciones  didácticas  que vinculen  la  enseñanza  con  las necesidades  del  alumno,   principalmente  con  las  necesidades superiores  que garantizan la  expresión activa y creadora de  la personalidad.

Somos  del  criterio  de  que  aquellos  contenidos  que  inciden marcadamente   en  la  formación  de  actitudes   (por   ejemplo: importancia  de  los ecosistemas boscosos), deben enseñarse en  relación  con las necesidades básicas del hombre. Estudios importantes realizados por uno de los más destacados teóricos de la psicología del desarrollo, fundador de la psicología histórico-cultural y claro precursor de la neuropsicología soviética (Vygotski, 1988: 76), siempre enfatizó en lo primordial en la actividad y su unidad indisoluble con la psiquis, la que se forma y se manifiesta en la  actividad,  bajo  la  influencia  de  los  factores  histórico-culturales   y sociales  que  posibilitan el desarrollo. El  enfoque  histórico-cultural  estableció  una  relación  entre  la  actividad  y   la comunicación,  en  el proceso de interiorización  de  las  formas sociales de actuación, en el proceso de socialización, por lo que puede  afirmarse  que  la comunicación es uno  de  los  elementos desarrollados por este enfoque 10 .
Partiendo como base del  enfoque histórico-cultural, este nos ilustra los elementos a considerar en  la organización de los aspectos didácticos a tener en cuenta cuando requerimos preparar en temas ecosistémicos ambientales; uno de  estos  aspectos a destacar es el estudio de la acción  y  sus características,  que  se concibe en tres  etapas  fundamentales: orientación,  ejecución y control, sobre una  base  motivacional, una orientación adecuada y un control variado.
En relación con las características de la acción y sus etapas  de formación,  destacamos  la  importancia de la  forma  material  o materializada: dar al alumno objetos reales, modelos y  esquemas, a partir de una base orientadora de la acción con un sistema  de indicaciones  que  tenga en cuenta que las  tendencias  cambiantes, según (Rico y Silvestre,1997: 46), proponen la participación de los alumnos  en la fase de orientación.
La importancia axiológica de estos elementos la encontramos según nuestro juicio, en el carácter consciente de la acción, ya que para el cumplimiento de  nuestros fines sicopedagógicos  tiene  gran  importancia,  al  cumplir   la   acción: comprenderla, fundamentarla, saber (alumnos y profesores) lo  que estamos haciendo y por qué.
Continuando el referente doctrinal  de la teoría marxista-leninista del conocimiento, analizamos la práctica como criterio de la verdad, considerada como fuente  del conocimiento  y esfera de aplicación. La práctica, como  criterio de  la verdad, es base del principio de la relación de la  teoría con la práctica, a partir del cual, ratificamos la orientación de analizar la práctica, para la determinación de los objetivos, as! como   de  planificar  actividades  aplicativas  del   contenido, enriquecerlo y perfeccionarlo en la práctica, y ejemplificar  con situaciones  vinculadas preferiblemente a lo contextual, todo  lo cual favorece la participación de los alumnos.
A pesar del respeto debido, no asumimos la posición de algunos expertos que plantean que  la educación ambiental sustituye el principio de la vinculación  de la teoría con la práctica; este principio nos ha orientado  hacia una  concepción adecuada de la educación para el medio  ambiente, en  cuanto  a combatir las tendencias hacia el  teoricismo  o  el pragmatismo,  en  este  y en otros  muchos  campos  del  quehacer pedagógico.
Para contribuir a la participación del sujeto en los aspectos que delimita  nuestro  objeto, vemos la necesidad  de realizar un abordaje didáctico,  cuyo punto de partida sea el análisis de la  práctica real,   histórica,  relacionada  con  los  problemas  del   medio ambiente, sus ecosistemas,  y orientándonos, en este caso, hacia aquellos que  más afectan en un territorio determinado.
A  partir  del  análisis  de las posiciones  de  (Talízina, 1980: 43)  y teniendo  en  cuenta  las leyes de  la  didáctica11 ,  valoramos  la importancia  de  que se determinen: un modelo  de los  objetivos,  un  modelo de los contenidos  y  un  modelo  del proceso, en correspondencia con el enfoque histórico-cultural;  y con  la ley didáctica sobre las relaciones del  proceso  docente-educativo  con  el  contexto social (Álvarez, 1996: 52).  La  relación  entre  la sociedad  y la escuela se debe abordar con la comprensión de  que la  sociedad  no  se conciba aisladamente,  sino  en  interacción compleja con la naturaleza; a este complejo de interacción es  al que denominamos medio ambiente.
La  relación entre la derivación y la integración en  el  proceso docente -educativo es retomada en nuestra posición teórica,  para argumentar  cómo nuestras recomendaciones doctrinales pueden lograr la aplicación  de sus  contenidos  en  el  contexto  territorial,  a  la  vez   que contribuye  a   que  la enseñanza tienda, en  su  integración,  a acercarse a la vida.
Aun  cuando se incorporan elementos teóricos básicos para  lograr nuestros objetivos, opinamos que una propuesta de este tipo  debe ser  esencialmente  integradora,  de  manera  que  posibilite  el contacto  de  los alumnos con determinados objetos reales  en  el contexto territorial.  La  vinculación de la escuela con la vida incluye la relación  de la  escuela con una realidad, en la que los problemas  del  medio ambiente tienen una importancia crucial   para la salvación de la propia vida y lo que compromete en el futuro de la humanidad.
Es  primordial considerar la relación entre la instrucción  y  la educación  en  el  proceso  docente-educativo;  esta  exige    la utilización  de  las potencialidades educativas del contenido  de la  enseñanza y establece que las asignaturas  encierran  grandes posibilidades de actuar sobre la conducta de los alumnos (Álvarez, 1996: 59) .
Al abordar los fundamentos pedagógicos generales que sustentan nuestras reflexiones, destacamos la ley de la relación entre la  instrucción y  la  educación,  a  partir de la  cual  se  hace  evidente   la necesidad de un contenido  que sea connotado por los alumnos. El plano institucional elegido, la escuela, es el ámbito  lógico, ya  que  es la  institución central del  sistema  de  influencias educativas.  Esta  debe plantearse la formación integral  de  los alumnos,  con orientaciones valorativas expresadas en sus  formas de sentir, pensar y actuar, que se correspondan con un sistema de valores  e ideales positivos en relación con el medio ambiente, sus ecosistemas  y el desarrollo sostenible.
Una  tarea  importante  de  nuestra labor  es  la  selección,  la elaboración y la síntesis de aquellos principios y normas que  se relacionan  con  este objetivo y promover su ejercitación  en  la práctica. Aun  cuando existen elementos de planificación  para  un  enfoque ambiental  de la asignatura, en la práctica existen  dificultades más  o  menos patentes; entre las que analizamos:  partir  de  un problema  no integrador de enseñanza,  contenidos  centralizados, métodos  que exigen la actividad cognoscitiva   reproductiva,  al tratar  los  temas  de   importancia  y  protección,  formas   de organización limitadas a la clase y deberes (tareas) individuales para la casa, las cuáles evaluamos de manera esquemática, sin tener en cuenta argumentos motivacionales en el alumnado.
También  planteamos  otras  dificultades  como  la  carencia   de materiales didácticos  contextualizados, el sistema  comunicativo con  un  modelo de interacción centrado en el  profesor,  el cual presenta dificultades en su preparación para el   tratamiento  de estos contenidos.
Con estas reflexiones académicas, sería importante que desde la didáctica se busque el perfeccionar  la práctica tradicionalista con un enfoque biosferocentrista; lograr la  integración  en un  plano  contextual,    descentralizado  en problemas ambientales territoriales, con lo cual se contribuye  a solucionar  la  importante contradicción entre  centralización  y descentralización  del   proceso  docente-educativo;  jerarquizar estos problemas ; orientar el proceso  hacia la sostenibilidad  y la calidad de la vida y priorizar la participación.
La vía para lograr este fin, sería la consideración de los métodos  de  enseñanza.  Partiendo de  la  clasificación  de  los métodos  según el grado de participación , el método  expositivo, la  elaboración  conjunta  y el trabajo independiente  marcan  un ascenso escalonado de la participación de los alumnos.
Asumimos  la posición de (Hernández, 1997: 25), en cuanto  a  tener en cuenta la sucesión  científica de la  complejidad de las tareas, el aumento gradual de la independencia, y la  orientación hacia la solución de problemas. Es  medular que los alumnos planifiquen, organicen  y  rectifiquen sus acciones, evitando aquella participación que "tiende a concentrarse en la fase ejecutiva del proceso, desconociéndose en muchas  ocasiones, la necesidad de que se involucren  en la  fase de orientación y de que sean activos participantes en el  control de la actividad de aprendizaje" (Rico y Silvestre, 1997: 46).
Resumimos  a  continuación los elementos  fundamentales  por  los cuales consideramos debe regirse el diseño de una propuesta socio pedagógica para la protección del medio ambiente y sus ecosistemas:

  • La naturaleza social de la psiquis, partiendo de la  interacción con  la  realidad  mediante la actividad y  la  comunicación;  la mediatización  de las operaciones cognoscitivas en las  funciones reguladoras  del  comportamiento,  vinculada a  la  formación  de intereses  de  los alumnos hacia las  actividades  educativas  y esencialmente  que estos intereses se vinculen a necesidades.  La necesidad  de  una base orientadora efectiva que enfatice  en  el carácter  consciente  de  las  acciones. Tener  en  cuenta  a  la adolescencia  como  etapa de formas superiores  en  los  procesos cognoscitivos,  en  la  cual se agudiza la  función  crítica  del pensamiento.
  • La  ley didáctica de la relación del  proceso  docente-educativo con el contexto social y la contradicción entre  centralización y descentralización del proceso docente-educativo. Esta  relación implica  al  medio  ambiente y sus ecosistemas,  como  complejo  de   interacciones sociedad-naturaleza.
  • La  relación entre la derivación y la integración en el  proceso docente-educativo, retomada para argumentar la aplicación de  los contenidos  en  el contexto territorial, lo que contribuye  a que la  asignatura  sea un sistema que tienda, en su  integración,  a acercarse a la vida.
  • La ley didáctica sobre la educación mediante la instrucción (Álvarez, 1996: 62);  asumiendo a la vez:

  -   La relación entre la profundización en los conocimientos y el     desarrollo de habilidades    con la formación de convicciones  y     puntos de vista, así como de las  actitudes que favorecen la     participación.
   -  La contribución de las asignaturas a la instrucción acerca de     la  protección  de la naturaleza, partiendo  de  sus  propios  contenidos, y  la importancia de aprovechar sus potencialidades educativas.

1.5. Breves consideraciones didácticas para la educación ambientalista y ecosistémica.
El análisis histórico de la relación hombre-ambiente nos  condujo a  un conjunto de ideas y posiciones, que pasaron a formar  parte de  la fundamentación de estas breves consideraciones didácticas.  Entre las  afirmaciones más generales en este campo resumimos:

  • El  incremento de los conocimientos ecológicos  viabiliza,  de    forma  creciente,  la posibilidad  de  optimización   de   las       relaciones  del  hombre con el resto  de   los  representantes de la biosfera.
  • La  ciencia y la tecnología han gestado el caudal cognoscitivo   que  permitir   un nuevo tipo de relación, sobre una base  más sólida.

El  biosferocentrismo se refleja en este estudio como un  enfoque de  la  relación hombre-naturaleza, que toma en  consideración  a todas las formas de vida con que compartimos este planeta. En este accionar la  educación  ambiental y ecosistémica tiene una importante función, constituyendo unas de las grandes contribuciones del siglo XX.
Las problemáticas ambientales pueden constituirse en problemas de enseñanza   en   las   diferentes   asignaturas.   Los   enfoques interdisciplinario, multidisciplinario y transdisciplinario de la educación  ambiental,  son importantes en la  materialización  de esta idea. Una   de  las  importantes  contribuciones  de   la   Conferencia Intergubernamental  de Educación Ambiental de Tbilisi (1977)12   fue la  elaboración y el establecimiento de principios, que ayudan  a orientar la labor educativa en este campo.
En  lo  relacionado con el enfoque de la  educación  ambiental  a distintos   niveles,  enfatizando  en  lo local,  se  afrontan  contradicciones en varios países, entre el carácter nacional de los programas de  las asignaturas y el marco contextual del proceso  docente-educativo. De aquí, derivamos que la educación ambiental  debe estructurarse con  un nivel adecuado de descentralización del  proceso  docente educativo, tomando como punto de partida el enfoque  territorial; se  define  al territorio, de modo general, como  la  porción  de naturaleza  y  espacio en que una sociedad, o parte  definida  de ella,  encuentra los recursos y las condiciones  para  satisfacer sus  necesidades,  y  apreciamos su  importancia  como  marco  de proyectos de educación ambiental, teniendo en cuenta, entre otros aspectos,   la   diferenciación  territorial  de  los   problemas ambientales.   
Hay  una  relación importante entre la  descentralización  de  la educación  ambiental  y la  participación de los  alumnos  en  la organización  de  experiencias  y  soluciones  alternativas.   Es evidente  que  la  participación  debe estar altamente  ligada  a   la contextualización  de las propuestas, que también es un marco  en que  los  alumnos pueden cumplir un principio importante,  el  de descubrir  síntomas  y  causas de los  problemas  ambientales  en correspondencia  con los contenidos que estudian en  los centros docentes. Vincular  la  educación  ambiental  al  territorio  provincial, municipal, cantonal, parroquial, entre otros,  favorece la integración de sus contenidos,  ante  los problemas ambientales de esos ámbitos, y la participación de  los alumnos en la solución de esos problemas, trabajándose aparejadamente el valor responsabilidad en este.
Evaluamos colateralmente en nuestro trabajo estos aspectos y  a la vez decidimos incluir:

  • Énfasis en las problemáticas de carácter territorial.
  • Jerarquización de estas problemáticas.
  • Enfoque biosferocentrista de la relación hombre-naturaleza.
  • Desarrollo sostenible vinculado a la calidad de la vida.
  • Actualización permanente a  la luz de un enfoque dinámico  de    la problemática ambiental.
  • Priorización del aspecto participativo, bajo el enfoque de  la       investigación-acción.
  • Desarrollo  de habilidades intelectuales,  enfatizando  en  la    valoración  (de efectos, causas y soluciones posibles).

Estos son elementos a reflexionar y considerar en la selección del contenido  didáctico orientados hacia  problemas  del  medio ambiente y sus ecosistemas. No obstante reconocemos otras  habilidades importantes, estas son: observar (zonas,   objetos),  identificar  (especies,  otros  objetos)   y argumentar (importancia, relaciones, interacciones); además,  una habilidad integradora: proteger.

2. Conclusiones
Nuestro trabajo no pretendió agotar esta importante temática, correspondiéndonos solamente el deber de incentivar a la comunidad científica internacional a reflexionar y ampliar sobre las distintas aristas en que el mismo puede ser doctrinalmente tratado.
La vitalidad y oportunidad de lograr la relación de la estructuración del trabajo académico  de  educación ambiental sobre la base de solucionar problemas concretos que  se presentan  a  nivel  local y  provincia,  con  la promoción  del  estudio de la legalidad ambiental y su cumplimiento, en  alumnos, profesores y profesionales en sentido general, es un punto de partida conclusivo al cual arribamos, el cual permite su identificación y ejecución de tareas operativamente más viables y solubles.
Desde la educación se hace necesario la constante promoción a incorporar las actualizaciones de temas medioambientales en los planes de estudios, radicando su éxito en su apoyo en métodos participativos de enseñanza  (de  elaboración  conjunta  y  de  trabajo independiente,  entre  otros  )  ; así mismo,  debe aprovechar las experiencias de la  investigación-acción (apoyados en el trabajo extraescolar), tomando de ella  su enfoque generalizado, e incluyendo  el estudio de caso extensivo, por sus ventajas en cuanto a su carácter concreto, clarificador y de comprometer a los alumnos en las acciones de solución.
Opinamos que una propuesta didáctica integradora, en el campo  de la educación ambiental, puede apoyarse en muchos elementos de  la investigación participativa (el carácter democrático, el aprender  haciendo, el  énfasis  en la comunicación interpersonal,  los  estudios  en situaciones naturales y el carácter transformador), la que, como variante de la investigación-acción, hace confluir tres procesos: el investigativo,  el educativo y el de desarrollo y transformación de la realidad.
3. Recomendaciones.

  • La  problemática del medio ambiente debe ser analizada  como  la principal  fuente  del  contenido  de  la  educación   ambiental, atendiendo a su dinámica  y a su jerarquización.
  • Constituye   una  tarea  impostergable  la   determinación   del contenido  ambientalista  de cada disciplina  y  asignatura,  con enfoque  interdisciplinario  y transdisciplinario,  así  como  la metodología del tratamiento de estos contenidos, los cuales deben estar en correspondencia con la problemática ambiental  vinculada a  la materia o la especialidad, contextualizados e integrados  a un nivel territorial.
  • El  biosferocentrismo  debe asumirse como un importante  aspecto del  contenido de la enseñanza, ante las relaciones  contradictorias entre lo antrópico y lo biosférico.
  • El  desarrollo  sostenible, teniendo  como  centro la calidad de
  • la  vida,  es  un  elemento  básico  de  la  educación  ambiental contemporánea.
  • A   partir  de  la  comprensión  del  concepto   de   desarrollo sostenible,  la  educación  ambiental   exige  un  contenido  que incorpore  prioritariamente lo territorial ( en  los  territorios agropecuarios   se   deben  incluir    temas   tales   como:   la lombricultura, el control biológico de plagas,  la cría de  fauna silvestre en libertad, la acuicultura, la repoblación  faunística y  forestal,  y el incremento de la  productividad  agropecuaria, entre otros). 
  • Es  conveniente  estimular el desarrollo  de  las  posibilidades creativas  del profesor y las potencialidades  participativas  de los  alumnos,  como sujetos del  proceso  docente-educativo;  que actúen  como pensadores activos, reveladores de  conocimientos  y soluciones, con iniciativa y responsabilidad, de modo que admitan el correspondiente grado de incertidumbre.
  • Debemos enfatizar en la toma de decisiones  y la realización  de acciones  ante problemas ambientales, en correspondencia  con  la investigación  participativa.  Que el  proceso  docente-educativo establezca  nuevos tipos de relaciones sobre el principio  de  la participación.
  • En  la  formación permanente de los alumnos  y  los  profesores,     deben tenerse en cuenta las particularidades de la cultura de los factores involucrados. 

Referencias bibliográficas.
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Yablokov, A. y  Ostroumov, S.  (1984): “Conservación de la naturaleza  viva: problemas y perspectivas”, Editorial  Unestorgizdad,  Moscú.

* Licenciado en derecho, Máster en Ciencias Sociales y Axiología, Candidato a Doctor en Ciencias Jurídicas en la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires, Argentina, autor de varios artículos científicos en la rama del derecho, ciencias sociales y pedagogía

** Ingeniero Industrial, Doctor en Ciencias Económicas, sus principales trabajos de investigación han estado relacionados con la Gestión en la Educación Superior, Gestión Turística y Gestión de inventarios.

1 El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Washington. A cambio, promete crear una “reservación” para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.

2 Ver: (Génesis 1:26), Dios crea esta tierra y su cielo y todas las formas de vida en seis días — Se describen los hechos de cada día de la Creación — Dios crea al hombre, varón y hembra, a Su propia imagen — Se da dominio al hombre sobre todas las cosas, y se le manda multiplicarse y henchir la tierra.

3 Ver Obras escogidas de Marx y Engels, de 1976. En esta detallan: "nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de alguien situado fuera de ella. Nosotros, por nuestra sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas adecuadamente".

4 En el siglo XIX, el naturalista británico Charles Darwin formuló sobre bases científicas la moderna teoría de la evolución en su obra El origen de las especies (1859), también las más airadas reacciones procedieron de los estamentos eclesiásticos: el modelo evolutivo cuestionaba el origen divino de la vida y del hombre. Una vez más (y en ello reside la trascendencia histórica de la obra de Darwin), los avances científicos socavaban convicciones firmemente arraigadas, dando inicio a un cambio de mentalidad de magnitud comparable al de la revolución copernicana.

5 La teoría de las formas o teoría de las ideas es una de las bases de la filosofía platónica. Procede de una división entre un mundo de cosas sensibles, (mundo sensible) y otro que no se puede percibir por medio de los sentidos (mundo inteligible) donde habitan las ideas. El autor contempla dichas ideas como la estructura, los modelos a partir de los cuales se basan las cosas físicas, que no son más que copias imperfectas de aquellas. Para Platón en el mundo de las ideas no existen la dualidad ni el cambio; es el mundo de lo que realmente es. En oposición a éste nos encontramos el mundo sensible, o realidad aparente, la cual es reflejo del primero y en el cual nos hallamos, que no es; sin embargo tiene algo de real por su participación en lo inteligible. De este modo Platón acaba con la antinomia de Heráclito y Parménides (o problema de lo uno y lo múltiple) pues las cosas cambian en el mundo material y son inmutables y eternas en el inteligible.

6 La noción aristotélica de causa es más amplia que la actual; nosotros entendemos por causa sólo lo que Aristóteles llamaba causa eficiente y causa final. Para este filósofo causa es todo principio del ser, aquello de lo que de algún modo depende la existencia de un ente; o de otro modo: todo factor al que nos tenemos que referir para explicar un proceso cualquiera. Para entender cualquier ente debemos fijarnos en cuatro aspectos fundamentales (cuatro causas): la causa material o aquello de lo que está hecho algo; la causa formal o aquello que un objeto es; la causa eficiente o aquello que ha producido ese algo y la causa final o aquello para lo que existe ese algo, a lo cual tiende o puede llegar a ser.

7 Ver: A.V, Yablokov, Conservación de la naturaleza viva: problemas y perspectivas, 1984 pp.219-220). A finales del siglo XIX y vinculado a los estudios agrícolas, F.V. Liebig fue develando el ciclo de los elementos, aspecto de notable incidencia en el contenido de la ecología, rama esta última que alcanza su expansión en la década del 50 al 60, del siglo XX.

8 Gregor Johann Mendel, fue un monje agustino católico y naturalista nacido en Heinzendorf, Austria, quien descubrió, por medio de los trabajos que llevó a cabo con diferentes variedades del guisante o arveja (Pisum sativum), las hoy llamadas leyes de Mendel que dieron origen a la herencia genética. Los primeros trabajos en genética fueron realizados por Mendel. Inicialmente efectuó cruces de semillas, las cuales se particularizaron por salir de diferentes estilos y algunas de su misma forma. En sus resultados encontró caracteres, los cuales, según el alelo sea dominante o recesivo, pueden expresarse de distintas maneras. Los alelos dominantes, se caracterizan por determinar el efecto de un gen y los recesivos por no tener efecto genético (dígase, expresión) sobre un fenotipo heterocigótico.

9 Ver: Distintos análisis y doctrinas abordadas por los siguientes autores sobre las actitudes y sus cambios: Lamberth, J. (1980): “Psicología Social”, Editorial Pirámide, Madrid; Domínguez, D. (2000): “ Pedagogía Ambiental: propuestas de cambio para una sociedad comprometida”, Cooperativa Universitaria Sant Jordi, Barcelona; Morales, P. (2000): “Medición de actitudes y educación: Construcción de escalas y problemas metodológicos”, Universidad Pontificia Comillas, Madrid; Llopis, J y Ballester, M. (2001): “Valores y actitudes en educación: Teorías y estrategias educativas, Editorial Tirant lo Blanch, Valencia; Cano, J. (2002): “La ecoescuela. Una fórmula para la educación ambiental”, Sevilla: Junta de Andalucía-CECJA; Fernández, R.; Hueto, A.; Rodríguez, L. y Marcén, C. (2003). ¿Qué miden las escalas de actitudes? Análisis de un ejemplo para conocer la actitud hacia los residuos urbanos. Ecosistemas 2003/2. Disponible en www.aeet.org/Ecosistemas/032/educativa1.htm. Consultado en 27/11/2016 a las 20:28.

10 En los textos de Vygotski se encuentran presentes varios conceptos de especial relevancia que constituyen sus posiciones teóricas, tales como herramientas psicológicas, mediación e internalización. Uno de los más importantes conceptos sobre el cual trabajó y al cual dio nombre es el conocido como zona de desarrollo próximo, el cual se engloba dentro de su teoría sobre el aprendizaje como camino hacia el desarrollo. Por otra parte, su trabajo contempló a lo largo de su vida otros temas, como: el origen y el desarrollo de las funciones mentales superiores; la filosofía de la ciencia; metodologías de la investigación psicológica; la relación entre el aprendizaje y el desarrollo humano; la formación conceptual; la relación entre el lenguaje y el pensamiento; la psicología del arte; el juego entendido como un fenómeno psicológico; el estudio de los trastornos del aprendizaje y el desarrollo humano anormal (rama que era denominada defectología)
Vygotski señalaba que la inteligencia se desarrolla gracias a ciertos instrumentos o herramientas psicológicas que el/la niño/a encuentra en su medio ambiente (entorno), entre los que el lenguaje se considera la herramienta fundamental. Estas herramientas amplían las habilidades mentales como la atención, memoria, concentración, etc. De esta manera, la actividad práctica en la que se involucra el/la niño/a sería interiorizada en actividades mentales cada vez más complejas gracias a las palabras, fuente de la formación conceptual. La carencia de dichas herramientas influye directamente en el nivel de pensamiento abstracto que el niño pueda alcanzar.

11 De acuerdo con el criterio de algunos autores, se ha arribado a diferentes sistemas de leyes o relaciones didácticas: (Babanski, 1982), (Klingberg, 1985), (Álvarez,1999) : En función de nuestros propósitos, hemos declarado un sistema de leyes / relaciones dialécticas que se manifiestan en el proceso de enseñanza aprendizaje y que, evidentemente, tiene puntos de contacto con otros sistemas expuestos por otros autores, en este caso la singularidad de nuestro sistema está en la apreciación que se tiene del comportamiento de las relaciones que se establecen entre los componentes del proceso; entre las que se destacan: Relación objetivo – contenido – método; Relación diagnóstico – elemento causal – resultado; Relación educación – desarrollo; Relación entre lo general y lo particular del contenido; Relación entre la inducción y la deducción y Relación escuela – familia – comunidad / sociedad.

12 En la misma se declararon elementos importantes, tales como: La educación ambiental debe impartirse a personas de todas las edades, a todos los niveles y en el marco de la educación formal y no formal. Los medios de comunicación social tienen la gran responsabilidad de poner sus enormes recursos al servicio de esa misión educativa. Los especialistas en cuestiones del medio ambiente, así como aquellos cuyas acciones y decisiones pueden repercutir de manera perceptible en el medio ambiente, han de recibir en el curso de su formación los conocimientos y aptitudes necesarios y adquirir plenamente el sentido de sus responsabilidades a ese respecto. La educación ambiental, debidamente entendida, debería constituir una educación permanente general que reaccionara a los cambios que se producen en un mundo en rápida evolución. Esa educación debería preparar al individuo mediante la comprensión de los principales problemas del mundo contemporáneo, proporcionándole conocimientos técnicos y las cualidades necesarias para desempeñar una función productiva con miras a mejorar la vida y proteger el medio ambiente, prestando la debida atención a los valores éticos. Al adoptar un enfoque global, enraizado en una amplia base interdisciplinaria, la educación ambiental crea de nuevo una perspectiva general dentro de la cual se reconoce la existencia de una profunda interdependencia entre el medio natural y el medio artificial. Esa educación contribuye a poner de manifiesto la continuidad permanente que vincula los actos del presente a las consecuencias del futuro; demuestra además la interdependencia entre las comunidades nacionales y la necesaria solidaridad entre todo el género humano. La educación ambiental ha de orientarse hacia la comunidad. Debería interesar al individuo en un proceso activo para resolver los problemas en el contexto de realidades específicas y debería fomentar la iniciativa, el sentido de la responsabilidad y el empeño de edificar un mañana mejor. Por su propia naturaleza, la educación ambiental puede contribuir poderosamente a renovar el proceso educativo.


Recibido: 30/11/2016 Aceptado: 13/12/2016 Publicado: Diciembre de 2016

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