Contribuciones a las Ciencias Sociales
Agosto 2010

LA ACTITUD DE ALGUNOS CIENTÍFICOS ANTE LOS FENÓMENOS MÍSTICOS DE LOS SIGLOS XIX Y XX

 

Domingo Muguercia Doctu (CV)
muguercia@infomed.sld.cu

 

Objetivos

Contribuir a la profundización y actualización de nuestros alumnos de pregrado de algunas tesis en las temáticas sobre la religión como forma de la conciencia social y su relación con algunas concepciones sobre la salud que no son del todo recogidas en las bibliografías orientadas que poseen.

Resumen

Este artículo tiene por finalidad contribuir al esclarecimiento entre nuestros alumnos de pregrado de algunas formulaciones en el tema acerca de la religión como forma de la conciencia social y su relación con algunas concepciones sobre la salud que no son del todo recogidas en las bibliografías orientadas que poseen. Salta a la vista al profesor y al alumno que al tratar el tema, dichas bibliografías nos documentan sobre posiciones que ya han sido enriquecidas por el tiempo y los avances de las ciencias en nuestro país y a nivel internacional. Esto sucede no solo con el contenido filosófico del tema, sino además con el tratamiento que recibe nuestro paradigma actual en medicina y el lugar que debe ocupar en el mismo la llamada Medicina Natural y Tradicional.

Teniendo en cuenta que precisamente al revisar algunas tesis de otros autores cubanos sobre estas temáticas de las MNT, se hace abstracción precisamente a las referencias de corte filosófico o se refieren a ellas de forma histórica o descriptiva, nos hemos dado a la tarea de comenzar a paliar en lo posible este vacío.

Esta es la razón y no otra por lo cual no comienzo el análisis desde los albores de las concepciones filosóficas de las MNT, sino que me concentro en la segunda mitad del siglo XIX y la visión de algunos científicos de la época, resaltando el papel jugado por el filósofo F. Schopenhauer en el debate candente que se sostenía en aquellos días sobre estas cuestiones. Después resalto ya en el siglo XX como la ciencia tiene que retomar algunos asertos de este filósofo al respecto del magnetismo y su comprobación científico práctico. No conocemos quien desde la filosofía en el siglo XIX haya contribuido con más exactitud a esta sintetización, aunque no podemos desconocer el papel que jugaron en siglos anteriores los médicos que se dedicaron a las concepciones mítico mágicas en medicina; por otra parte en Schopenhauer tales concepciones aparecen erradicadas, dejando solo los razonamientos de carácter científico natural, empalmados como es lógico, con sus conclusiones idealistas conocidas.

El autor no se propone criticar las posiciones filosóficas idealistas de F. Schopenhauer, así como tampoco las posiciones de los materialistas vulgares o de los médicos que en el siglo XIX y comienzos del XX se reputaban como grandes magnetizadores. Tampoco, por razones obvias, puedo dar un panorama más completo de otras áreas de la problemática que están proyectadas en artículos del autor cuya terminación se hará próximamente.

Palabras clave: concepciones filosóficas en las MNT, Schopenhauer precursor, comprobación científico practica
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Muguercia Doctu, D.: La actitud de algunos científicos ante los fenómenos místicos de los siglos XIX y XX, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, agosto 2010, www.eumed.net/rev/cccss/09/dmd.htm 


Desarrollo

“No se puede amar ni odiar algo si previamente no se conoce. Defender o denigrar una cosa, una idea o una ciencia sin conocerla sería el fundamento de la ignorancia”.

Leonardo DaVinci ( 1)

En verdad, no es nada nuevo que al no tener una explicación científica ante un hecho determinado muchas veces nos vamos por su ridiculización o adoptamos una actitud irónica como respuesta, que puede se muy ingeniosa, sin embargo, no estamos ante una actitud realmente científica Esto lo contemplamos al menos desde el siglo XIX en el que eminencias como el sabio biólogo inglés Thomas Huxley ( y no fue el único) contribuyeron a formar esta actitud despectiva ante estas manifestaciones, en este caso al insultarse por una invitación que le hacia la Sociedad Dialéctica de Londres en 1869 para estudiar el fenómeno del espiritismo:

“¡Antes vivir como un barrendero que decir necedades desde el reino de los muertos por boca de un médium que se alquila a razón de veinte chelines por sesión! (2 )

Esta actitud que si bien está totalmente justificada por la oportunidad que éstas creencias ofrecen a todo tipo de fulleros, tramposos y embaucadores para vivir de los incautos, también tiene aristas que deben ser de la mayor atención para la ciencia y que no pueden ser descuidadas en los tiempos actuales como lo fueron prejuiciosamente en ambos siglos pasados. Si la ciencia actual se hubiese atenido ciegamente a esa actitud decimonónica dudo mucho que el hipnotismo hoy en día no fuese considerado sólo de utilidad para la superchería y que la Alquimia hubiese ofrecido alguna base para la ciencia contemporánea. Otra posición, a mi juicio más inteligente, sostuvo el filósofo alemán F. Schopenhauer (1788-1860) al afirmar que:

“la ciencia médica había salvado en su tiempo la cura por simpatía y el magnetismo animal de los restos de la vieja magia porque (la ciencia médica)…garantiza el que no ha de recibir un fuerte impulso en contrario el péndulo de la opinión, ni hemos de volver a la superstición de los tiempos rudos.” (3)

No obstante, lo cierto es que desde el medioevo en que la Inquisición desató una feroz persecución a los representantes de estas ideas; en el curso de los siglos del XVII hasta el XX, se ha pasado de la represión a la burla y al tratamiento más despectivo del contenido de sus principales doctrinas. Es necesario reconocer que en el siglo XIX en particular, contribuyó mucho a ello la actitud vocinglera y de espectáculo de feria que ofrecían los Spencer Hall y los partidarios del mesmerismo, de la misma forma que los representantes del materialismo vulgar le impartían la misma tónica a su doctrina aunque con signo contrario. Si bien desde el punto de vista político estos fenómenos tuvieron su connotación específica en ese siglo, desde el plano científico nos dejaron la tradición de no someterlos a un profundo análisis y descartarlos rotundamente y de forma total. Por otra parte es sabida la actitud mantenida por la llamada medicina occidental ante la medicina tradicional y natural que deslegitimizaba tales intentos hasta nuestros días. Lo que nos puede asombrar es que esa actitud aun se mantiene a nivel mundial en algunos círculos de la misma forma que se mantienen también aquellos que pretenden ver en los últimos asertos sobre todo de la ciencia médica la corroboración de sus doctrinas místicas. Ni una ni otra posición nos conducirá a la verdad científica, más bien servirán de obstáculo a la misma. Considero necesario mantener una mente fría y escéptica, pero abierta a toda corroboración que se obtenga de la práctica científica acerca de estos fenómenos, sin inferir nada más, pero eso en el marco de la más sobria seriedad y honestidad científica.

No debemos olvidar tampoco el papel que a jugado la casualidad en el terreno de la ciencia cuando menos esperábamos una corroboración de un hecho científico determinado, la ciencia, como muchas veces a pasado en siglos anteriores, a solucionado lo que fue motivo de muchas polémicas y suposiciones de hombres de ciencia y filósofos, en particular, nos podríamos imaginar a un Schopenhauer hoy en día ante estos hechos: ¡Sabía que estaba en lo cierto, aquí vemos un agente ejerciendo su voluntad en otro agente natural! Sí, pudiéramos contestarle, sólo que dichos agentes nunca se enterarán de ello.

Desde luego, sin negar la elevada valoración que tenemos de la teoría en general, no consideramos muy científico tampoco su absolutización extrema, después de todo ¿de donde partió toda teoría? ¿A dónde tiene que volver toda teoría para continuar?

El siglo XIX europeo, por su parte, iba a ser testigo además, en esa misma línea, de otro acontecimiento no menos sorprendente: a partir de esas mismas ideas místicas anteriores aparecería un elemento que sentaría época para la ciencia: el magnetismo animal.

Precisamente seria este filósofo idealista alemán A. Schopenhauer el que incursionó en campos como la Fisiología, Anatomía, Física y muchos más de su época, buscando establecer la validez de su tesis acerca de la voluntad como agente primario de todo lo existente en la naturaleza, el que finalmente hallara en el magnetismo animal su confirmación convirtiéndose en su mas entusiasta propagandista, pues su aparición coincidía con la aparición de su obra cumbre en 1818 "El Mundo como Voluntad y Representación".No obstante, no seria hasta 1836 con su obra "Sobre la Voluntad en la Naturaleza" donde encontraríamos sus ideas mas sistemizadas sobre el asunto, en dicha obra el filósofo nos revela que sin proponérselo y ni siquiera imaginarlo es precisamente en el magnetismo animal donde pudo comprobar fehacientemente el rol de la voluntad como en ninguna otra; por supuesto, no pretendemos aquí criticar las posiciones idealistas subjetivas de Schopenhauer y lo insustancial de su tesis en el mundo de hoy, donde el magnetismo animal y el animismo en general han sido superados; no obstante, es justo destacar que a nuestro juicio fue muy oportuno que en sus escritos se recogieran valoraciones y experiencias sobre la aplicación del magnetismo aun a pesar de las evidentes limitaciones que se desprenden de sus conclusiones, al admitir que se dotaran a los elementos químicos de "voluntad" en sus comportamientos en las observaciones a nivel de laboratorio. Sin embargo, en el magnetismo animal es evidente que la voluntad del magnetizador jugaba un papel de primer orden para lograr dichos experimentos. Para nadie es un secreto que hasta hoy día para hipnotizar a una persona o llevarla a un estado cataléptico es imprescindible la acción del especialista que dirija tal procedimiento según su previa "voluntad" y un paciente que también acepte voluntariamente su rol.

Desde luego, no es en relación a la voluntad que queremos destacar la obra de este filósofo, sino a los juicios certeros acerca de la magia y el magnetismo y la significación de los mismos en esa época. Este autor precisaba:

"Preséntasenos, pues, desde luego, el magnetismo animal como la metafísica práctica, concepto en que la designaba ya, llamándola magia, Bacon de Verulam, en su clasificación de las ciencias". (Instauratio Magna, libro III) ( idem)

Y en otro párrafo más abajo:

"...de tal estado de cosas ha ido haciéndose valer poco a poco, elevándose hasta la certeza, a pesar de tantas razones y prejuicios a ella opuestos, la opinión de que el magnetismo animal y sus fenómenos son idénticos a una parte de la magia de antaño, a aquella famosa arte secreta, de cuya realidad han estados convencidos durante todas las edades no sólo los duramente perseguidos siglos cristianos..." (idem )

"Que se la tomaba muy en serio aun en la ilustrada época romana, bajo los Antoninos, pruébalo la hermosa defensa de Apuleyo contra las acusaciones de encantador (oratio magia) que se le dirigieron amenazando su vida, defensa en que no se esfuerza más que en alejar de sí tal reproche, pero sin negar, ni mucho menos, la posibilidad de la magia, entrando a las veces en tan fútiles detalles como los que suelen figurar en los procesos medievales contra las brujas."(idem )

Seguidamente Schopenhauer precisaba que el pueblo en general nunca había dejado de creer en la magia ni aun en Inglaterra y que al menos hay una rama de la antigua magia que quedaba en pie dentro del pueblo: las curas por simpatía de lo cual no se podía dudar dado los innumerables ejemplos de curas por este medio de las verrugas o la conjura de la eripsela o las fiebres.

Por si hay dudas remite al lector al famoso Archivo de Magnetismo Animal de Kieser.

Al respecto el filósofo recomendaba a cualquiera que quisiera saber hasta donde llegaban las prácticas mágicas que leyeran la obra de Tiedemann bajo el título de "Disputatio di questione,quae fuerit articum magicarum origo" Marb, 1787,obra premiada por la universidad de Gotinga pues según el, "asómbrase el que la lea de la perseverancia con que,a pesar de tantos contratiempos, ha perseguido la humanidad en todo tiempo y lugar los pensamientos de la magia infiriéndose de aquí que tiene que haber para ello una profunda razón, por lo menos en la naturaleza humana ......"(idem ) Sin lugar a dudas en estas afirmaciones de Schopenhauer, que sabemos que en su tiempo no se tuvieron en cuenta, al silenciar además toda su obra filosófica por un periodo bastante largo, es justo destacar su acerto.No sólo el pueblo de Inglaterra de esa época no abandonó la magia sino que hasta actualmente en pleno siglo XXI todavía se mantiene en diversos círculos a nivel mundial. También es otro acerto el decir que de la magia se salvó para la ciencia médica el Magnetismo Animal (el Magnetismo Animal para el siglo XIX, la Magnetoterapia y la Bioenergética para los siglos XX y XXI se puede agregar hoy ante el cuadro científico actual).No es discutible el papel de premisa científica que jugó el magnetismo animal para estas ciencias jóvenes a pesar de las evidentes limitaciones que hoy observamos en el. Limitaciones que eran de suyo las que tenían todas las ciencias de esa época.

Podemos asegurar por las mismas palabras del filósofo que nadie como el supo "entresacar algunas verdades de la moserga de patrañas, engaños e insensateces, como las que se conservan en los escritos de Agrippa de Nestheseim, W. Bodinus, Del Rio, Bindseldt y otros."(idem)

Es de todo punto válida su observación final, independientemente del punto de vista con que se mire:

"Semejantes ideas no pueden haber nacido empíricamente, ni puede ser su confirmación por la experiencia lo que las haya mantenido en todos los pueblos durante los tiempos todos, puesto que en la mayoría de los casos ha de haberle sido adversa la experiencia. Opino, por lo tanto, que hay que ir a buscar muy en lo hondo el origen de esa idea tan universal en la Humanidad toda, y tan inextinguible a pesar de oponérsele tanto la experiencia y de ser opuesta al sentido común..."(idem)

Ni más ni menos señor Schopenhauer la ciencia actual ha seguido y sigue "buscando en lo hondo" las causas de tal permanencia a través del conocimiento científico y no en la dirección que usted deseaba y ha encontrado maravillosos tesoros que se empeña en aplicar en beneficio de la salud del hombre. Sin embargo, a pesar de todo, la posteridad tendrá que reconocer que este filósofo ayudó decididamente en tan ardua como ingrata jornada a partir de los conocimientos acumulados en el siglo que le tocó vivir. Esta pequeña reseña, de un relato poco conocido que les presento a continuación confirmará lo antes expuesto:

“Durante los años 70 del siglo pasado, un estudiante de postgrado llamado Richard Blakemore estaba examinando bacterias provenientes de pantanos marinos bajo el microscopio, cuando algo le resultó raro. Todas ellas se agrupaban en un extremo. ¿Qué las atraería? Blakemore tuvo una inspiración: quizá las bacterias se dirigían hacia el norte, dirigidas por el campo magnético de la tierra. Así resultó, ya que cuando apoyó un imán cerca de ellas, fueron atraídas por el polo norte del imán.

Blakemore y Richard Frankel, un físico del MIT, luego descubrieron que es lo que orienta a las bacterias –cristales de magnetita, un óxido de hierro. Este mineral magnetizado es sintetizado por las bacterias y se alinea a si mismo y las bacterias con el campo magnético de la tierra.

Desde el descubrimiento de Blakemore, se han encontrado docenas de especies animales que poseen magnetita. Hoy en día, muchos investigadores creen que esta sustancia juega un papel en el sentido magnético de los peces, aves, abejas, tortugas marinas y topos.

Aunque la magnetita sea el material necesario para percibir el campo magnético, todavía no se sabe como se vincula con el sistema nervioso de los animales.

El primero en descubrir minerales magnéticos en animales fue Joseph Kirschvink, un investigador de la Universidad de Princeton. Cuando puso a las abejas en un magnetómetro, la máquina indicó la presencia de un pequeño material magnético en el abdomen de los insectos. Luego, estas partículas magnéticas fueron encontradas en los cuerpos de todo tipo de animales, incluyendo palomas, salmón, y tortugas marinas. En la mayoría de los casos, la extracción química y difracción de electrones han demostrado que la partícula es magnetita.

Por supuesto que el solo hecho de poseer magnetita no significa que el animal lo use para su orientación. Sin embargo, en los últimos años, los investigadores han logrado probar que la magnetita afecta el comportamiento. En algunos experimentos, los animales son expuestos a un pulso breve de energía magnética. El pulso revierte los polos de la magnetita, y como consecuencia, reorienta a los animales en 180 grados. En 1992 Kirschvink entrenó abejas para que vuelen hacia el norte y luego remagnetizó la magnetita de los insectos. Luego de eso, las abejas volaron hacia el sur.”(7)

Para nosotros evidentemente es un ejemplo que nos muestra como ante los fenómenos del misticismo, independientemente que se tenga una cabeza escéptica y desprejuiciada, es necesario profundizar en su forma específica de reflejar el mundo y no calificarla de falsa sin mas ni mas, es necesario a través de su forma fantasiosa y complejamente invertida desentrañar sus aspectos esenciales. Saber que tenemos que desechar y que debemos investigar para la posteridad científica que nos aguarda, tal es nuestra misión práctica ante una forma de reflejo que podrá ser ilusoria y fantasiosa pero evidentemente rechazará siempre el calificativo de falsa. De una falsedad completa no puede nacer nada con contenido objetivo admitido por todos.

Esto es para mi mantener el "lado activo" del conocimiento humano en las condiciones actuales de la ciencia como materialistas dialécticos y no como idealistas de forma abstracta, que se detienen ante la posibilidad real de profundizar en la práctica a través de la investigación científica. Esta y no otra es la razón por la cual nosotros en nuestro país debemos seguir profundizando en todos los fenómenos que inicialmente no comprendemos o la ciencia occidental no tiene una explicación loable todavía de los mismos, pues la tradición popular los señalan vinculados a la salud del hombre y con ciertos resultados. Sobre todo debemos analizar los planteamientos de los filósofos antiguos o modernos a la luz de las modernas ciencias y someterlos sin miedo a la comprobación científica, sean de la escuela que sean y sin ningún prejuicio. Esto nos corrobora certeramente las palabras de Engels en su 8tva. Tesis Sobre Feuerbach:

"La vida social es, en esencia práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica."(8)

Conclusiones

Considero a modo de conclusión que ante los fenómenos del misticismo, independientemente que se tenga una cabeza escéptica y desprejuiciada, como se mostró por algunos científicos y filósofos del siglo XIX, es necesario en nuestro siglo profundizar en su forma específica de reflejar el mundo y no calificarla de falsa sin mas ni mas, es necesario a través de su forma fantasiosa y complejamente invertida desentrañar sus aspectos esenciales. Saber que tenemos que desechar y que debemos investigar para la posteridad científica que nos aguarda, tal es nuestra misión práctica ante una forma de reflejo que podrá ser ilusoria y fantasiosa pero evidentemente rechazará siempre el calificativo de falsa. De una falsedad completa no puede nacer nada con algún contenido objetivo admitido por todos.

Esto es a mi entender como se debe sostener el "lado activo" del conocimiento humano en las condiciones actuales de la ciencia como materialistas dialécticos y no como idealistas de forma abstracta, que se detienen ante la posibilidad real de profundizar en la práctica a través de la investigación científica. Esta y no otra es la razón por la cual nosotros en nuestro país debemos seguir profundizando en todos los fenómenos que inicialmente no comprendemos, o la ciencia occidental no tiene todavía una explicación loable de los mismos, pues la tradición popular los señalan vinculados a la salud del hombre y con ciertos resultados. Sobre todo debemos analizar los planteamientos de los filósofos antiguos o modernos hijos de las circunstancias reinantes; a la luz de los adelantos de las ciencias y someterlos sin miedo a la comprobación científica, sean de la escuela que sean y sin ningún prejuicio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Rensoli Laliga L. Paracelso.Editorial Felix Varela. La Habana, Cuba.

(2) Engels F. “Los Naturalistas en el Mundo de los Espíritus Dialéctica de la Naturaleza. Editorial Grijalbo S.A., México16, D.F. 1961

(3) Schopenhauer A. La Voluntad en la Naturaleza. Alianza Editorial, Madrid, 1982

(4) Schopenhauer F. El mundo como Voluntad y Representación Biblioteca Económica Filosófica, Madrid, 1896

(5) Ciencia El magnetismo animal I Spectrum, The Institute of Electrical and Electronics Engineers, Inc, (Marzo, 1996)

(6) \WordWebPagePreview\magnetismo animal.htm

(7) Goiz Duran I. Biomagnetismo, link http:// www.dsalud.com/número76_2.htm

(8) Marx C. y Engels F. Tesis Sobre Feuerbach. En: La Ideología Alemana. Editora Política, La Habana

 


Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-7833
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