Contribuciones a las Ciencias Sociales
Junio 2010

MOMENTOS HISTÓRICOS Y HECHOS SIGNIFICATIVOS EN LA HISTORIA DE LOS CINES DEL MUNICIPIO PUERTO PADRE

 

Yamilen Infante Cordoví (CV)
yaneisyvf@ult.edu.cu 

 

Resumen

Las investigación que tiene como tema: “Los cines del municipio Puerto Padre: un recorrido por su historia”, tiene como objetivo: Recopilar la historia de los cines del municipio Puerto Padre a través de los momentos y hechos más significativos relacionados con el surgimiento y evolución de las salas cinematográficas en el municipio desde su surgimiento hasta la actualidad.

En la época neocolonial se crearon dieciocho cines, ellos fueron: Cine Halley, Delicia, Cine - Teatro Colonia Española, Martí, Aldana, Hatuey, Rívoli, dos cines al aire libre, Cine San Manuel, de la localidad de su mismo nombre, el cine de los hermanos Marcos (Mícule), Rialto, Blanquita de la zona de Vázquez, El Patio y Estadium de la comunidad de Delicias, Armanda de Maniabón, el Yarey y el Cayo, estos locales en Puerto Padre se convirtieron en una opción cultural indispensable para el pueblo puertopadrense. En ellos no solo se exhibían filmes, sino también se realizaban conferencias, galas y espectáculos artísticos.

Con el triunfo de la Revolución, se mantuvieron el Teatro Rívoli y Blanquita hasta los años ochenta. Luego se creó otro cine al aire libre y en la actualidad se cuenta con cuatro: el cine Granma, Iremú, Amistad y Casiguaya, espacios para la presentación de filmes, galas, espectáculos artísticos, así como la realización de proyectos comunitarios y eventos, además contribuyen a la formación y promoción del talento artístico de la localidad.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Infante Cordoví, Y.: Momentos históricos y hechos significativos en la historia de los cines del municipio Puerto Padre, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, junio 2010, www.eumed.net/rev/cccss/08/yic.htm 


Desarrollo

La primera Sala Cinematográfica que tuvo lugar en el municipio Puerto Padre, surgió en febrero de 1910, con el nombre de cine “Halley” 23, caserón de mampostería, con techo de tejas. Su frente daba a la calle Lugones, hoy Víctimas del Fuerte mirando hacía el lateral de la casa de Don Cecilio Llarena y Peralejo y por el lado derecho a la calle Maceo. La primera película exhibida, silente y norteamericana, fue: La flor fatal; otras de las exhibidas fueron "La esclava blanca” y “La posada sangrienta” Las mismas eran transportadas por el ferrocarril Velazco – Sabanazo y proyectadas por medio de un aparato de manigueta a través de Miguel Ángel Oria, responsable de esta tarea.

La electricidad se obtenía por una planta que operaba Domingo Oria y Generoso Guillén. La institución contó entre sus trabajadores con Guillermo Bernaza, taquillero, y José Faura, portero. Este cine tuvo muy corta vida, ya en 1919 dejó de prestar servicio al pueblo puertopadrense al pasar a manos de Eleucipo Vázquez Aldana, quien ordenó el derrumbe del viejo edificio. En crónicas de Puerto Padre de su autor Ernesto carralero Bosch historiador de la ciudad se conoció que en el año 1912, tuvo lugar otro cine en el territorio, tal es el caso del ”Cine Delicias” 24, fundado por los socios Alberto Campaña, Juan Sánchez y Justo Rodríguez, propiedad de Agapito Gómez y hermanos.

El cine que estaba situado en la calle 24 de febrero esquina Maceo, estrenó la película norteamericana silente “El anillo de Hierro”. Este cine ofreció a la población puertopadrense, disfrutar de filmes diversos. Cada fin de semana la comunidad tenía un lugar al cual podía asistir y pasar un rato entretenido e instructivo. La revista “Cero”, de la localidad, tenía dentro de sus objetivos anunciar en una de sus páginas la motivación hacia las personas para que asistieran al cine al decir: “Estuvieron bastante buenas las películas de anoche. Asistió bastante público (…) Vaya al Cine Delicias el sábado y el domingo. Películas interesantísimas.”

Se proyectaron en su pantalla “Los dos Sargentos”, “Las víctimas del alcohol”, “Bajo dos banderas”, “Zigomar contra Nick Carter”. Según aparece en el periódico de la época, la exhibición de las películas mudas se amenizaba con la interpretación de piezas musicales por Josefa Bernaza Quintero, mas conocida como (Pepilla) con su piano. La electricidad era tomada de una planta diesel ubicada en la panadería La flor de Cuba, a unos cincuenta metros del local, propiedad de Feliciano Rodríguez. Su timbre era de mano hecho de una máquina de cocer, por sus propios dueños, el cual lo sonaban para que el pueblo conociera que ya comenzaría sus funciones, este lo convirtieron después en Fonda - Café.

La Colonia Española inauguró su nueva sede social en 1913, conocida como cine – teatro “Colonia Española”. A los seis años después, es decir en junio de 1919, se creo en la parte posterior del casino una sala de cine con el nombre “Martí”, administrado por Ramón Pintado. A través del CD “Puerto Padre en Fotos: la Villa Azul Ayer y Hoy” Compilado por Abel Sastre Matos y Francisco Carralero Velásquez 25, se pudo conocer que en dicha institución se divulgaban las películas a través de una cartelera cinematográfica.

En 1929, hace entrada el cine sonoro en el territorio, las películas se sincronizaban con la cinta de un aparato de discos llamado Vitphone que permitía escuchar la voz de los actores. La primera cinta sonora fue la mexicana “Gauchos, charros y magnolias”. Esta institución fue clausurada en 1956 por sus propietarios los hermanos Farah Awed. En el mismo año en que tuvo aparición la sala Martí en 1919, al ser derribado el cine Halley, se construyó uno nuevo en ese mismo lugar para cambiarle el nombre, su dueño lo nombró Cine Teatro Aldana, propiedad de un señor con este apellido.

Su administrador sería a partir de entonces Mariano Belío. En la nueva época se proyectaron películas de gran popularidad como Cleopatra, con Theda Bara como actriz protagónica, y El Jorobado de Notre Dame con Lon Chaney en el papel de Cuasimodo. En su escenario de tabla, se presentaron obras representadas por compañías como la de Luisa Fernanda, “La malquerida”, “La Verbena de la Paloma”, “La Dama de las Camelias”, y “El Gran Galeote”.

A la muerte de Vázquez Aldana, el cine pasó a ser propiedad de su viuda Camila Elizalde, quien lo arrendó posteriormente a diversas personas, entre ellas Antonio García, Antonio Nadal Nogueras y Panchito Machado. Cada arrendador le ponía el nombre más gustado, los que tenían que ver en muchas ocasiones con sus apellidos. Fueron también sus arrendatarios o dueños Mario Durán, Macucha Sierra, Pablo Feria y Felipe Graupera, este último le llamó Cine Hatuey, quien en 1934 lo vendió a Fernández y Montaña y estos a su vez lo negociaron con Enrique Farah Awed en marzo de ese mismo año, quien lo nombró: “Cine Rívoli”. 26

Esta institución contaba con seiscientos cuarenta y seis lunetas y una gran pantalla en la que se proyectó en 1928 la película silente “La hija del Capitán Mambí”, mientras que en la parte trasera de la pantalla algunas personas disparaban salvas, exclamaban a gritos ¡Viva Cuba Libre! cuando se representaban los combates. En el periódico “Sábado”, medio por el cual se anunciaban las películas que se exhibirían en el cine para que fueran conocidas por los pobladores, se divulgó el 14 de enero de 1950 la siguiente promoción:

Mañana domingo se estrenará en dos tandas la monumental producción en español: “La Mujer que Engañamos”, por Luis Aldás, Lina Montés y Fernando Soler.

En entrevistas realizadas a pobladores del territorio que visitaban a menudo la gran sala del Cine Teatro Rívoli -para participar tanto en sus actividades como en la apreciación de sus películas-, se conoció que fue la institución cultural más querida por el pueblo. Tenía su propio cuño que se encuentra expuesto al público en el Museo de la ciudad Fernando García Grave de Peralta.

En este centro no solo se proyectaba películas, sino que además se realizaban graduaciones, las cuales se promocionaban a través de pasquines, donde se daba a conocer el horario en que comenzaría la función y el programa, con el precio de la entrada para las lunetas y para la grada, además se realizaban actividades culturales, con personalidades de la política y la literatura.

Su escenario fue utilizado para presentar figuras de la cultura cubana, obras de teatro por grupos y compañías de renombre, como Rita Montaner, Martínez Casado, Bolito, Arechavaleta, Blanquita Amaro, Arredondo, Mimí Aguglia, Sevilla y Espígul, Sevilla – Bolito y Béjar – Areclabaleta. Además tuvieron lugar también en su escenario los dramaturgos locales Juan Fernández del Castillo, Helio Casadevall y Francisco Machado. Estos autores escribieron obras de carácter dramático de contenido social y también comedias del muy buen gusto de la época.

Varios artistas muy queridos por el pueblo cubano ofrecieron sus obras a los puertopadrenses, algunos de ellos fueron el trío Matamoros, Dámaso Pérez Prado, Sol y Germán Pinelli, con la compañía Bandera - Garrido, las hermanas Márquez, Bobi Capó, Daniel Santos con el Inquieto Anacobero, el Indio Araucano y Pedrito Rico. Cantaron personas como Benny Moré y hablaron figuras públicas tan importantes como el líder azucarero asesinado Jesús Menéndez.

El cine Rívoli sirvió también para el espectáculo artístico de la Corte Suprema Lírica. En la década de los años cuarenta Alcides Ramírez Peña y Germán López Portuondo organizaron esta actividad con el propósito de descubrir talentos y ayudarles en su desarrollo. La idea apoyada por las sociedades de instrucción y recreo y las agrupaciones musicales, por lo que fue reconocido y admirado por todos los pobladores del territorio, opción que tenían todos los puertopadrense sin distinción de raza o posición social.

Su sala aglutinada de personas disfrutaban de los matinée que brindaba al publicó los sábados y domingos para los diferentes grupos etarios, siendo el más hermoso de la localidad. El cine de más tiempo de duración fue este, pero en el año 1981 por una errónea decisión del Gobierno Municipal es demolido, perdiendo así Puerto Padre un cine-teatro y una edificación de gran valor patrimonial, tanto histórico como arquitectónico.

Puerto Padre tuvo dos cines al aire libre, en la etapa neocolonial, el primero se encontró situado en la calle Martí, esquina Maceo. Era propiedad de Don Antonio Nadal Nogueras y sus hijos Ñico, Miguel y Rafaelito. Este centro comenzaba sus funciones a partir de las seis de la tarde. Anunciaba el comienzo de su función a través de un timbre eléctrico al igual que en el entonces Cine Delicias. Rafelito su hijo movía la manivela y Ñico era el pianista acompañante: “Allá en la Siria había una mora…”. En el local donde estaba situado el cine al aire libre que fuera destruido, Rufino Vicente construyó el hotel Colón. El otro cine al aire libre estaba situado donde hoy se encuentra el hotel Comodoro y era propiedad de Hemeregildo Ramos, de muy corta vida.

Los poblados aledaños a Puerto Padre contaron además con este entretenimiento. En 1919 se creó en San Manuel un cine que perteneció a Pepe Fortunato; luego a Enrique Caram, quien vivía en Puerto Padre y lo atendía Roberto Rodríguez Almaguer en dicho poblado, dueño de este más tarde. En entrevista realizada a Zoida González Fonseca pobladora de la zona (ver anexo 1), que disfrutó de este entretenimiento a partir del año cincuenta y seis se conoció que una de las tandas comenzaban a las siete de la noche, casi siempre a los niños se le cobraba veinte centavos y a las personas mayores cuarenta.

En ocasiones el costo de su entrada valía según la calidad de la película y el gusto de la población. Una de las películas exhibidas fue “Adiós Mariquita Linda”. Finalmente este centro pasó a manos de Farah, conocido como el mayor propietario de cines en Puerto Padre. Además, se contó con la dicha de conversar con la esposa de Roberto Rodríguez Almaguer, quien actualmente vive en el poblado con sus hijas y nietas, Carmelina Rivero Aguilera51, que se desempeñó como trabajadora del mismo como taquillera.

A través de ella (ver anexo 9), se conoció el nombre de algunos de los trabajadores de este centro como: Amado Garcés, quien era el que divulgaba las películas a exhibir, esta divulgación se hacía por medio de un altoparlante, su hija Nancy Rodríguez Rivero que cumplía la función de proyeccionista y Nury Rodríguez Rivero de portera. Este fue un cine de madera con más de cien lunetas. Su construcción era de dos pisos, por decir de algún modo, porque a la parte superior se le llamaba gallinero, donde las personas también ocupaban el local para presenciar de las películas.

La gran mayoría de estas eran mexicanas y argentinas, traídas al cine por su dueño en su propio carro, buscadas a Vázquez. En este no sólo se proyectaban películas, sino que se ponían revistas musicales, la afluencia de público fue muy buena, pues constituyó un medio de entretenimiento en esa época. En 1962 fue intervenido y por las malas condiciones que tenía el local fue cerrado. Actualmente en el terreno donde se encontró este cine se encuentra una casa particular.

En esta localidad los pobladores conocieron otro cine con el nombre “La Cueva”, que perteneció a un cura de los ingleses llamado Mister Piggott. Este cine se caracterizaba por ser una Sala –Teatro, porque no sólo se proyectaban filmes, sino que también se presentaban obras de teatro, se hacían veladas con el fin de rescatar las tradiciones de los descendientes del Caribe Anglosajón La divulgación se hacia por medio de fotografías y sinopsis de la película, además a través de una bocina se enunciaba la película a proyectar. Eran americanas, argentinas, españolas e inglesas. Su entrada valía cuarenta centavos. Ofrecía funciones de seis de la tarde a ocho y según terminaba esta, comenzaba el otro filme hasta las diez de la noche. A la hora y media de haber comenzado la proyección de la película, pasaban las personas por menos valor. En el terreno donde estaba situado dicho cine, se encuentra construido el correo de la localidad.

En la zona de Vázquez en los años del veinte al treinta, Francisco García Hidalgo construyó un cine de madera, con piso en declive para que las personas que visitaran el cine pudieran apreciar mejor la película, este tenía unas ciento treinta lunetas aproximadamente. En él se proyectaron películas mudas. Fue al igual que los demás cines, una opción cultural para el poblado de Vázquez y comunidades aledañas, el cual fue vendido a Germán García que le nombró Cine Rialto.

Además de este cine, existió un cine móvil que pertenecía a los hermanos Marcos y Federico. Marcos fue un hombre que vino de Texas y que trajo por primera vez el cinematógrafo de 35 mm mudo, con las imágenes en movimiento. El dueño en conjunto con su hermano a través de una carpa móvil, alquilaban sillas y ponían la pantalla, recorrían las comunidades como Cordero, Pito Cuatro, el Roble, Yayales entre otras, al hacer entrada este a la comunidad el pueblo gritaba ¡Ahí viene el cine de Mícule!. La mayoría de las películas que se le ponía al público eran de la fauna africana.

El historiador popular voluntario de la localidad de Vázquez Arnoldo Leyva Pérez, en su entrevista (ver anexo 4) expresó que:

“el cines que mayor duración tuvo en el territorio para esa época fue el que perteneció a Hidalgo, el cual tuvo un hijo, Lauriano García que demostró gran interés por el cine. Este recibió prácticas de cine en Puerto Padre, compró un proyector de 35 mm, con corriente alterna, utilizado por varios años en la institución. Su hijo remodeló el cine con el objetivo de hacerlo más lo que aumentó a ciento cuarenta su lunetario. Además de las lunetas tenía sillas dobles y una cabina de proyección”

Esta institución contaba con pasillos laterales uno al lado derecho y otro al lado izquierdo. En la parte superior hizo una platea, el público pagaba su entrada: a la parte superior diez centavos y la parte inferior veinte. Se alumbraban con una planta eléctrica, contaban con una pantalla pequeña. En la parte posterior de esta tenía un espacio que era utilizado por los artistas para acomodarse para actuar, lo que quiere decir que en esta institución no sólo se proyectaron películas, sino que también se realizaron actividades culturales.

Además dio a conocer que la primera película que se proyectó en el cine fue “Tiro de Marcadorpa”, película que perteneció a los hermanos Marcos y a quien fue comprada posteriormente. Se proyectaron en su pantalla cortos y comedias como “El gordo y el flaco”, “El negrito y el gallego”, la película “Allá en el rancho Grande” de corte mexicana del autor Tito Guisa, entre otras como las de Pedro Infante, Jorge Negrete y Cantinflas. Las películas se anunciaban por bocinas rudimentarias en forma ovaladas, estas se llevaban a las comunidades para la divulgaban, dándole así promoción a las películas que serían exhibidas, otra de las formas empleadas eran los pasquines, repartidos como medio de divulgación.

Por su escenario transitaron figuras de la cultura de nuestro país como el grupo de comedia de Holguín, Elirio Laucano, cantante latinoamericano, el Sexteto Nacional Piñeiro, el Grupo Cultural de la localidad, dirigido por Elda García y Cuba García conocidas como Cubita (hermanas). Además actuaban los hermanos Marcán, los hermanos Figueredo, que se dedicaban a realizar comedias, Antonio López, conocido como el títere, Edelio Pérez, que tocaba la guitarra y Cecilia Güy que tocaba el piano. Muestra de que este centro de dedicaba a promover los artistas de su propio territorio.

En los años cuarenta Lauriano García se casó con una joven y en honor a su nombre le puso al cine “Cine Blanquita”. En entrevista realizada al Historiador Popular Voluntario de la localidad de Vázquez Arnoldo Leyva Pérez (ver anexo 13), se conoció que ya en 1946, la institución tiene un medio más sofisticado para la propaganda, el dueño compró un equipo que era situado en la parte alta del cine, las cinco bocinas trompetas la ponían en enserie. La persona entrevistada, que fue trabajador del mismo, varias veces le asignaba la tarea de locutor y de divulgador de las películas y actividades que se desarrollarían en el cine.

Contó con seis trabajadores, entre ellos se encontraban Raúl Caballero, Edilio Machado (Parindo), quienes se dedicaron a la promoción, con la ayuda de Arnoldo Leyva, como proyeccionistas se desempeñó el propio dueño del cine y su hermano Carlos García, Alcibiades Sierra , Víctor Nápoles y su esposa Blanca Amado, recibía los tiques en la entrada. Brindó funciones al público Martes, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo. Es válido señalar que el mayor auge de público del cine fue en el período de zafra azucarera, que los trabajadores disponían un por ciento de su salario para la recreación y en tiempo muerto la afluencia de público disminuía.

Con el Triunfo de la Revolución, el cine continuó sus funciones, las películas eran cubanas y norteamericanas. En los primeros años de 1960 - 1961 el dueño del cine apoyó a la Revolución, proporcionándole al pueblo por sus bocinas información sobre el proceso revolucionario, apoyando en esto Arnoldo Leyva Pérez y Armando Pérez Pons, además se emplearon sus bocinas como emisora local.

A partir de 1962 el dueño del cine cambió su actitud y prohibió seguir prestado servicio al pueblo. Ya en octubre de 1963 azotó el ciclón Flora a nuestro país y se le solicitó la llave del cine para evacuar a personas necesitadas de la comunidad de Vázquez y él se negó, por lo que se dictó una Resolución interviniéndole el cine, la planta y todos los efectos. Para esta acción un grupo de personas, que daban su apoyo incondicional por la revolución como Ramón Alonso, Gallego Saen, José Florencio Álvarez y Arnoldo Leyva dieron su paso al frente y pusieron entonces el cine a manos del pueblo. Por el deterioro constructivo que tenía el cine, dejo de brindar servicio al pueblo.

La localidad de Delicias no quedó exenta de esta institución, en los años cuarenta surgen dos cines en la zona, uno con el nombre El Patio, situado donde actualmente se encuentra el Bazar, con una capacidad de cuatrocientas ocho lunetas y ciento veinte taburetes que perteneció al señor Uva Sabugo. En la parte superior del cine estaba ubicado el Hotel “El Patio”, formado por diez habitaciones. En entrevista realizada a Samuel Pérez del Villar Alberti (ver anexo 3), quien visitó esta institución cultural desde niño, se conoció que en el centro se daba el llamado beneficios, personas que tenían problemas, alquilaban el cine, recaudaban dinero, pagaban la película y se quedaban con el resto. Esta era una de las formas que los dueños tenían para recaudar fondos. Trabajaron en el centro Mario Pérez como proyeccionista y Mario Pino como auxiliar. Contó con una pantalla de nailon y dos proyectores, un audio por el cual de divulgaban las película que se irían a exhibir. Su construcción era de tabloncillo y zinc. El público asistía con frecuencia al cine, por ser un medio de entretenimiento de los más admirados por la población en aquel entonces.

La promoción se hacía por un audio que se colocaba al frente del cine y luego que se acababa la película se le ponía al espectador en la pantalla la sinopsis del filme que se exhibiría en la próxima tanda. En el cine no solo se proyectaban películas sino que al igual que otros cines se realizaban actividades culturales, actuaban compañías artísticas como Pedrito Rico, Lucho Gatica y Los Chavales de España. Sus funciones comenzaban los días de semana a las dos de la tarde hasta las diez de la noche, y los fines de semana de nueve de la mañana hasta las doce del día. Este cine- teatro, fue arrendado por Miguel Farah. Dejó de funcionar por las malas condiciones constructivas que tenía la entidad.

El otro cine estuvo situado en el Estadio, que perteneció a Juan Bautista, el que llevó el mismo nombre. El Estadium, tuvo sus inicios en los años cincuenta y contó con una capacidad de ciento cincuenta lunetas. La pantalla era móvil y se corría cuando había juegos de pelota. Las películas que se exhibían se caracterizaban por ser mexicanas y de aventuras como “Tarzán”.

Otros cines de muy corta vida pero que le brindaron servicio al pueblo estuvo ubicado en la comunidad del Yarey, además de la proyección de películas de 16 mm, se realizaba en su escenario actividades culturales. Dejó de funcionar porque el dueño no quiso seguir trabajando, por lo que lo cerró y se fue deteriorando con el decursar del tiempo.

En la comunidad del Cayo Juan Claro se conoció por sus pobladores la existencia de esta institución cultural, que perteneció a Juan Batista y Mercy González. Fue fundado en 1942, se caracterizaba por ser un cine de mampostería con las lunetas de madera con aproximadamente de doscientas lunetas. Dos voluntarios Archi y Mirna Pérez Gutiérrez tenían la encomienda de caminar por toda la zona con la cartelera del cine y en compañía de ellos iba cualquier otra persona voluntario tocando una campana.

Los filmes eran transportados por el ferrocarril en el carro de las cuatro y media de la tarde y la función comenzaba a las cinco de la tarde lunes miércoles y viernes con el costo de veinte centavos. En entrevista realizada a Lucy Aguilera Leyva de ochenta y un años de edad (ver anexo 10), quien fue acomodadora del centro se pudo conocer que el cine contó con dos administradoras una fue Elisa Fernández y la otra Ercilla Ramos.

En sus inicios se desempeñaron como trabajadores Yolanda Ramírez y Reina Ramírez como proyeccionistas, Sonia Ramos taquillera, Mercy dueña y portera del cine y Ana como auxiliar de limpieza. En entrevista realizada a Leovigildo Peña (ver anexo 2), quien visitaba el cine recuerdan que la primera película exhibida fue "El Hombre de Río”. En 1957 por el déficit de dinero que tenían los dueños del cine deciden cerrarlo. En 1961 se creó en el territorio una organización que llevó por nombre JUCEY, que se dio a la tarea por la importancia que tenia este centro para los pobladores del terruño de conversar con Mercy, dueña para reparar el cine y queda entonces con ciento tres lunetas brindando el servicio a la población hasta 1978, que se encuentra deteriorado y por ser considerada esta una zona industrial fue demolido.

La comunidad de Maniabón disfrutó de este entretenimiento cultural, que llevó por nombre Cine Armanda. Su dueño fue Alfredo Cantallops quien nombró el cine de esa manera porque ese es el nombre de su hija, a quien le decían Armandina. La promoción se hacía a través de una cartelera que era colocada en el costado del cine. El dueño fue por su sala transitó Rosita Fornét, quien era amiga de Zoila, familia del dueño del cine, que ayudó al cuidado de su hija. Este dejó de funcionar al triunfar la Revolución porque se llevaron los equipos para Santiago de Cuba.

Al Triunfo de la Revolución varios de estos cines se mantuvieron en pie, pero no brindándole funciones a los puertopadrenses. Al producirse la nacionalización de los mismos solo queda en Puerto Padre ciudad el Cine – Teatro Rívoli, que desde su surgimiento fue un cine que atrajo la atención del público puertpadrense por la variedad en la programación, y a su vez el confort del local; a partir de 1959 el teatro se convertiría en una de las instituciones más prestigiosas de la localidad. Su misión consistió, desde sus inicios, en exhibir películas y realizar actividades culturales con el objetivo de enriquecer el nivel cultural de la población y de esta forma incrementar el interés por la apreciación cinematográfica.

El Cine Blanquita de la comunidad de Vázquez después de ser intervenido dejó de funcionar y al cabo de seis meses abrió sus puertas al público con dirección administrativa de principios revolucionarios. En la entrevista realizada a Martha Carralero Carralero (ver anexo 12), quien comenzó a trabajar en el centro a partir de esta fecha se pudo conocer que en la institución en sus inicios se desempeñaron como trabajadores Concepción Ordóñez administradora, Ángel Fernández, Carlos Reyes, Arnoldo Leyva organizador y divulgador de películas, Martha Carralero Carralero, Teresa Valcárcel y José, quien desarrolló la función de proyeccionista.

Antes de concluir con los cines de la etapa neocolonial, es necesario plantear un punto de vista en que se exponen algunas consideraciones acerca del cine en el período pre-revolucionario y que no se puede desconocer. Al decir de Raúl Rodríguez:

El cine es uno de los medios de difusión masiva, y en rigor el primero de estos utilizado por los norteamericanos para su trabajo de penetración cultural dirigido precisamente a intentar bloquear nuestras conciencias y endilgarnos su modo de vida…(Rodríguez;1992:121)

Es decir, que no es menos cierto que muchos de los filmes que se exhibían en Cuba eran de procedencia norteamericana, y por tanto, mostraban el modelo cultural capitalista. Después del triunfo de la Revolución, en diciembre de 1977, el poblado de San Manuel disfrutó de un nuevo cine el cual lleva por nombre Cine Granma, situado en la calle 9 # 35. Su nombre se debe al mes en que fue inaugurado, diciembre, que desembarcó el Yate Granma. En entrevista realizada al administrador del centro Julio García Pupo (ver anexo 5), se pudo conocer que los primeros trabajadores y fundadores fueron Clara Luz Castillo, Araceli Silva Rosalía García, Margarita Pozo, Maura Casanova, Rafaela, Enrique Pupo Osorio y Yoyo como proyeccionista. Una de las primeras películas que se proyectaron fueron “Manos torpes”, “El que la rompe la paga” y “El ciudadano se revela”. Desde sus inicios utilizaban dos proyectores de 35 mm, que se encuentran en el centro como patrimonio del mismo.

Esta institución cultural en 1991 fue sede de la V Sección Ordinaria de la Asamblea Municipal del Poder Popular. Declarado cine Modelo en ese mismo año por cumplir los objetivos correspondientes al primer semestre de 1998 y haber obtenido otros reconocimientos por sus resultados en el trabajo. Por su administración han pasado seis personas como Enrique Pupo, Carmen Luisa Silva, Sonja Guerrero, Rosbel Ramos, Eugenia Pino y en la actualidad Julio García Pupo.

En la actualidad en la institución laboran tres trabajadores, estos son: Pedro Barreto Santos proyeccionista, Magda Canelles Bell taquillera y su administrador Julio Garcías Pupo. No sólo se proyectan películas, sino que se realizan otras actividades como galas, espectáculos artísticos que brinda la Casa de Cultura Ángel Chichi Ferrerá de la localidad. El 24 de abril del actual año tuvo lugar en el centro un espectáculo infantil por el grupo La Colmenita de Moa, el que llenó de júbilo a todo el pueblo con la obra La Cucarachita Martina.

Se realizan también en la sala de este cine festivales como el de interpretación en Homenaje a Ricardo Ramos in Memoriam y otros. Además en el centro todos lo años se realiza en la Jornada de la Cultura, la actividad La noche mexicana en el que se promueven los aficionados inclinados hacia este género musical en el territorio. Su actividad caracterizadora se realiza los segundos martes de cada mes con los niños del quinto grado de la escuela Manuel Ascunce Domenech del territorio; estos cine clubes se desarrollan con el objetivo de incentivar en los niños el amor por el séptimo arte.

Luego de este cine se construyó en el municipio el Cine Iremú inaugurado el primero de mayo de 1981 con la película cubana Guardafronteras, que contó con una cabina de proyección, un proyector cinematográfico de 35 mm, con trescientas veintitrés lunetas, un lobby, un baño y una oficina. El local se convirtió en el escenario por excelencia por el que desfilaron figuras importantes de la política y la cultura cubana. Esta institución en la etapa se erigió como espacio para desarrollar actividades patrióticas y culturales encaminadas a la creación de valores patrióticos y de identidad cultural en el público puertopadrense.

En sus inicios, en 1983 al centro se le hizo entrega de la placa Reconocimiento por haber sido Mejor Centro en la Emulación por el XV Congreso de la Sección Sindical y la Distinción de Más Destacado Nacional. Los fundadores de la institución fueron Marisela Basulto administradora, Norma Rodríguez taquillera y Dalia Pérez como portera. En la década de los años 90 la divulgación se hacía a partir de rótulos en los cristales, se promocionaba también a través da la radio en el programa Agenda Cultural, por su administradora.

Actualmente, el cine Iremú, continúa siendo un espacio abierto para múltiples opciones. En septiembre del 2007 se le comienza una remodelación en la que pasa a ser a partir de su inauguración Cine–Teatro Iremú, rediseño que culminó en octubre del 2008, modernizando, sus instalaciones para hacerlas acogedoras al público pues su director Nolberto Batista Borrero asegura que:

El tabloncillo actual es más amplio, se cambió la carpintería, el lunetario se reparó y a pesar que disminuyó a 302, favoreció en la amplitud de su escenario. Se instaló un sistema de climatización, además de dos camerinos, una cabina de audio y luces para el teatro. (Ver anexo 14)

Por su escenario desfilaron además figuras cubanas de reconocido prestigio como Luis Alberto García, Tahimí Alvariño, Rafael Lahera, La Camerata Romeu, Carlos Luis de la Tejera y Vania Borges, estos tres últimos en agosto del 2009. Además se contó con la presencia de Leo Vera que actuó en el cine el 26 de diciembre del 2009 en la Semana de la Cultura del municipio, además de Gerardo Alfonso que nos visitó el 14 de enero del 2010, el decimista Alexis Díaz Pimienta y el grupo de teatro Andariega, quienes actuaron los días 23 y 24 de abril del 2010 respectivamente, con obras populares y de gran aceptación por el público para niños, jóvenes y adultos, presentadas a los dos últimos Los Machos y París.

En entrevista realizada a la especialista de cine del municipio Rosa Curbelo Calixto (ver anexo 15), se conoció que ya desde períodos anteriores a la remodelación, esta sala cinematográfica se había vestido de gala para recibir personalidades de la cultura nacional, cuyo renombre le aportó al cine de aquel entonces un prestigio con la presencia de esos invitados, entre los que se destacaron Luciano Castillo, Rosita Fornés, Humberto Solás, Mario Limonta, Eslinda Núñez, Pastor Vega, Daysi Granado, Coralia Veloz, Abel Prieto y Rubén del Valle, entre otros.

Entre los eventos que se desarrollan cada año se distingue por su importancia el Festival Nacional de Apreciación Cinematográfica CINEMAZUL. En entrevista realizada a Pedro Guerra Bombín uno de sus fundadores (ver anexo 16), expresó sobre este evento que:

“fue fundado en Puerto Padre en los albores de 1994, cuando el país estaba atravesando por un momento difícil y polémico de su historia. Fueron años de confusión para algunos, de desesperanza para otros, de limitaciones económicas y de reafirmación nacional para los más alumbrados, que a través de una lucha de resistencia se atrincheraban para preservar y realzar los valores más auténticos de nuestra identidad cultural. Bajo este signo sociocultural y político surge Cinemazul, cuando un grupo de jóvenes amantes de este arte deciden crear un evento cinematográfico diferente a los que ya existían en el país, para debatir, analizar y aprender sobre el séptimo arte y a la vez, promover lo mejor de la cinematografía mundial”.

Además se conoció en la entrevista que el evento nace durante una muestra de cine convocada por la Asociación Hermanos Saíz en Puerto Padre, en un almuerzo en el Centro Turístico Balcón del Oriente, Juan Manuel Herrera Álvarez, Yamil Rodríguez Montaña, Luciano Castillo Rodríguez, Jesús Ávila Ávila, Manuel Martínez Hadad y Ramón Pérez Peláez de la provincia de Las Tunas, acuerdan realizar en la Ciudad de los Molinos, un festival sobre cine que respondiera a los intereses del movimiento cineclubístico de esa época, que tuvo como primera sede al municipio Puerto Padre y más tarde pasó a la cabecera provincial.

En el hecho de buscar la diferencia surge la idea de que el centro del programa estuviera en el papel de los cineclubes, especialmente en los cine-debates que se realizaban, y que fuera el moderador el que concursara. Es por esto que el carácter distintivo lo marca un moderador, representante de un cine club, que guía el debate de un filme y opta por el premio al mejor cine debate, bautizado como Premio Ola, referencia a la ola marina por ser Puerto Padre una ciudad de mar, y a la que sus moradores reconocen como la Villa Azul de los Molinos.

El Festival Nacional de Apreciación Cinematográfica Cinemazul, promueve el cine debate y propicia el intercambio entre cine clubistas, críticos, realizadores y artistas; desarrolla además múltiples acciones en torno a la cultura cinematográfica, permitiendo a muchas personas formarse un criterio acerca del complejo lenguaje audiovisual, su labor ha devenido ejemplo de la materialización de la política cultural y artística del municipio, al posibilitar el acercamiento a otras manifestaciones como la literatura, el teatro, la danza, las artes plásticas, de las cuales el cine se nutre, tomando elementos que defiende, para crear y desarrollar la sensibilidad de quienes asistan a los ciclos de programaciones.

Todas estas peculiaridades lo convirtieron desde su nacimiento en un evento único, no sólo en el país, sino además en Iberoamérica. Los fundadores del municipio fueron Gilberto Domínguez Serrano y Pedro Guerra Bombín, quienes han recibido el reconocimiento por su contribución en dicho evento.

Otro de los eventos que tienen lugar en el cine son: el Basilia Cobas in Memoriam es un evento de interpretación musical, en el que se presentan todos los aficionados de las Casas de Culturas de todos los poblados y el Rafael Nadal in Memoriam es de la manifestación de teatro. Asimismo en el ámbito de las actividades, en el cine se pueden destacar las galas organizadas por la Dirección Municipal de Cultura, la Casa de Cultura Enrique Peña Sánchez, la Asociación Hermanos Saíz, el Canal Azul para las celebración de sus aniversarios, y de la creación del MININT, se realizan también homenajes por los años de vida artística de personalidades e intelectuales del municipio, entre los que se destacan Sandra Fernández, Alcibiades Puig, Máximo Pérez, Ernesto Díaz, entre otros.

El cine se desempeña como sede del grupo de teatro del territorio “Casiguaya”, integrado por jóvenes de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, quienes realizan galas y espectáculos los cuales muchos tienen lugar en la Semana de la Cultura puertpadrense en el que satisface el gusto del público puertopadrense. La actividad caracterizadora que lleva a cabo la institución es el Cine Debate, espacio que se dedica a desarrollar el gusto estético por el cine en los niños de la escuela Josefa Agüero del territorio, el cual lleva por nombre el Cine Club “Sala de Sueño”. Esta actividad se realiza todos los terceros jueves de cada mes, a las dos de la tarde y es dirigida por el director municipal Nolberto Batista Borrero.

En general el Cine Teatro Iremú, que cuenta actualmente con once trabajadores, entre ellos Rosa Curbelo Calixto especialista municipal, María de los Ángeles Sánchez Ojeda responsable de la videoteca, Melba Polo Reyes portera, Maité Rodríguez Reyes miscelánea, Alberto Ricardo Martínez taquillero, Yanet Ferrás Fajardo proyeccionista, Yeral Rodríguez Pascual operador de audio, Rafael Cabrera Pupo CVP y Inalvis Solórzano Soto como auxiliar general, Norberto batista Borrero, director de cine en el municipio, que radica en este y Yaquelin Laguna Almaguer, administradora del mismo, quien informó en la entrevista realizada elementos necesarios a conocer de la institución (ver anexo 6).

Esta institución cultural ocupa un lugar sustantivo para el pueblo, su espacio contribuye a impulsar y promover los jóvenes talentos de la ciudad y el país. Sin embargo, si bien no es menos cierto que este cine teatro es el centro de actividad cinematográfico y cultural por excelencia del municipio tampoco se puede dejar de mencionar otras instituciones que vieron la luz en las primeras décadas del triunfo revolucionario que desempeñaron un papel importante en la cultura puertopadrense.

Tal es el caso del cine de Vázquez Amistad, abierto al público el 20 de diciembre de este mismo año con la película norteamericana “Ruta Suicida”, que cuenta con doscientas treinta lunetas, fue edificado por una brigada especial de Camagüey, donde estuvo levantado el cine Blanquita. El nuevo cine tenía más acústica, equipos sofisticados y ventiladores extractores de aire. Los filmes que se proyectaban se caracterizaban por ser cubanos, por lo que el público podía disfrutar de la producción que con tanto esfuerzo producía el ICAIC.

Además de la exhibición de películas, en la institución se realizaban actividades culturales, y conciertos de piano. Esta institución cultural, que contó con cuatro trabajadores: Alberto Ricardo, Teresa Valcárcel, Icel Velázquez y Zoila Peña Veloz, se vio afectado por el período especial, sufrió deterioro y la afluencia de público fue disminuyendo, perdió la pantalla grande, por lo que en los años noventa se introdujo el video como medio de sustitución de los existentes que se encontraban en malas condiciones, con el objetivo de continuar brindándole al publico sus películas.

A pesar de que no se complacía al mayor público del territorio en cuanto a la proyección de filmes en pantalla grande, se les ofrecía espectáculos culturales que satisfacían sus preferencias. En entrevista realizada a la administradora de dicho cine Zoila Peña Velázquez (ver anexo 7), se conoció que actualmente cuenta con ciento ochenta y nueve lunetas y con cinco trabajadores ellos son: Lidia de la Rosa Vidal, quien desempeña el papel de taquillera, Bárbara Alonso Reyes como miscelánea y María Vázquez Ramos como la proyeccionista.

El centro tiene concebida actividades en conjunto con la Casa de Cultura Juan Gómez Fonseca de Vázquez, que se le ofrece al pueblo espectáculos del grupo de teatro “Mascara en rima”, grupo respetado por los pobladores de la comunidad por su buena adquisición y eventos como el Rafael Nadal y Pablo Velázquez. En el año 2009 estos no se efectuaron en su sala por las malas condiciones constructivas que tiene el local. Pero se efectúan reuniones del Partido Comunista de Cuba, Federación de Mujeres Cubanas, CDR y otras organizaciones de masas.

Tiene al igual que los demás cines del municipio su actividad caracterizadora que lleva a cabo Zoila Peña Velázquez, con el nombre “Imagen”, que se realiza una vez al mes, patrocinada por Pablo Velázquez desde su creación y al fallecer la empieza a dirigir Ernesto Peña trabajador de la Casa de Cultura. En el diseño de este espacio se concibe con la proyección de un filme, como un primer momento, el debate de la película y se culmina con una actividad cultural.

El último cine edificado en el municipio Puerto Padre fue el Casiguaya, con doscientas setentas lunetas, inaugurado el 26 de julio de 1982 en la comunidad de Delicias. La película que propició la inauguración del local fue “Polvo Rojo”, del director Jesús Díaz, y los actores Adolfo Llauradó, René de la Cruz, José Antonio Rodríguez, Cristina Ovin y Tito Junco y se realizó una actividad cultural que abrieron las puertas de un nuevo cine puertopadrense.

Entre sus fundadores están Mirtha Álvarez (portera), Julio Cruz (miscelánea), Mario Pérez (proyeccionista) y Ana Guevara (auxiliar). En la actualidad laboran Martha Labrada Heredia (administradora), Olga Damas Suárez (proyeccionista), y Pedro Luís (taquillero). Su administradora Martha Labrada Heredia en la entrevista realizada expresó que:

“el cine fue reparado en el 2008 y cuenta actualmente con doscientas veintisietes lunetas. Su divulgación era variada, se hacía a través de visitas a diversas escuelas, centros de trabajos, hogares maternos y de ancianos, apoyándose en los carteles, rótulos en la cristalería, además se colocaba la sinopsis de la película para promocionar sus cintas cinematográficas. En la institución se desarrollaban proyectos comunitarios con las personas interesadas por el séptimo arte”. (Ver anexo 8)

Su proyecto comunitario era con el objetivo de trabajar con los niños y jóvenes de la comunidad, donde se llevaba a cabo un cine debate con el fin de fortalecer en los niños el amor al cine y con este profundizar sus conocimientos cinematográficos. Se conoció también que por su escenario transitó una de las figuras más representativas del cine cubano el 23 de mayo del 2008, Luis Alberto García, dejando a su paso un recuerdo a todo el pueblo de la comunidad de Delicias, quien llenó de júbilo al disfrutar de la presentación del filme “Madrigal”, por este actor, quien es su protagonista.

En la actualidad el cine Casiguaya no ofrece funciones al público pues a raíz del paso del ciclón como se hizo alusión anteriormente el centro quedó afectado, por lo que el su equipamiento técnico fue trasladado temporalmente hacia el cine Granma para cumplir la misión de exhibir películas y realizar actividades culturales con el objetivo de satisfacer culturalmente a la población y de esta forma incrementar el interés por la apreciación cinematográfica.

Luego de haber realizado un estudio sobre el surgimiento de los cines del municipio Puerto Padre a lo largo de un siglo, se puede afirmar que han sido importantes los momentos y hechos ocurridos en su espacio dentro del territorio puertopadrense que permiten comprender su historia. En general, el municipio Puerto Padre contó con dieciocho cines en el período neocolonial. Las salas de cine de ayer, las películas de todos los tiempos, el cine argentino (Gardel, Libertad Lamarque), las cintas mexicanas (Jorge Negrete, Pedro Infante, María Félix) en los años cuarenta y cincuenta, los grandes filmes de entonces Charle Chaplín (Canillitas) y las películas de vaqueros satisficieron la necesidad espiritual, de placer estético de los puertopadrenses que aman sin lugar a dudas el llamado séptimo arte.

A partir de 1959, varios de estos cines se mantienen; pero al producirse la nacionalización solo quedan, en Puerto Padre ciudad el Rívoli y Blanquita en Vázquez. En la actualidad el municipio cuenta con 4 cines de 35 mm, brindándole servicios a la población solamente dos, el Cine–Teatro Iremú”y el Cine Granma de San Manuel, los cuales proyectan filmen en pantalla grande al pueblo de Puerto Padre.

La llegada del séptimo arte constituyó una nueva opción de entretenimiento. Las diversas actividades programadas por los cines han contribuido a la participación del pueblo en sus galas, eventos, actividades culturales y patrióticas. Además, dichos espacios se han convertido en locales para acceder a toda la producción de filmes cubanos, así como para promover el talento artístico de la localidad.

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