Contribuciones a las Ciencias Sociales
Abril 2010

MUTACIONES Y RECICLAJES DE LOS ROLES DE GÉNERO EN LATINOAMÉRICA ANTE LA CRISIS ECONÓMICA INTERNACIONAL
Una mirada crítica desde la antropología cultural
 

 

Ángel Christian Luna Alfaro (*)
luna.alfaro@gmail.com


 

La crisis económica y financiera internacional ha tenido diversos efectos sobre América Latina. Podemos suponer dos grandes escenarios: uno sombrío, poco alentador y carente de un futuro optimista y por otro, la traza de ciertas posibilidades o alternativas de vida, éstas últimas, a mi juicio, sólo partirán de las y los interesados, o sea, aquellas personas afectadas directa o indirectamente por esta crisis, por ende, en este proceso, los sistemas de gobierno y grupos de poder (sociedades religiosas, grandes comerciantes, inversionistas, empresarios, entre otros), como en la mayor parte de ocasiones, no se encuentran capacitados e interesados en auxiliar de una manera clara y eficaz, pero de eso último, bien sabemos que no es novedad.

El panorama para la ya citada crisis, no es uniforme, debido a las características históricas, culturales y socioeconómicas de cada región. Esto desde luego hace que cada grupo humano, adopte posturas que simbolicen diferentes cosas según la circunstancia del momento y del lugar. En muchos casos, los roles tradicionalmente impuestos en diversas comunidades americanas, han sufrido mutaciones y reconfiguraciones, siendo interesante notar, por apenas poner un ejemplo, que algunos varones han tenido que asumir trabajos de carácter “doméstico”, mientras que sus conyugues (mujeres), se han visto obligadas a tomar el papel del trabajo en el ámbito público (extra-doméstico), asumiendo el rol de proveedoras. Este último asunto, ha traído como consecuencia muchos conflictos tanto en las formas de relacionarse con la pareja y/o resto de la familia. En varias comunidades arraigadas bajo usos y costumbres ancestrales, se presentan fuertes juicios por parte de los y las ancianas, quienes asumen el papel de transmisores de los valores, moral, credo, entre otras prácticas de carácter sociocultural.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Luna Alfaro, A.C.: Mutaciones y reciclajes de los roles de género en Latinoamérica ante la crisis económica internacional, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, abril 2010, www.eumed.net/rev/cccss/08/acla.htm 


Para el caso de las féminas que habitan desde México hasta la Patagonia, que laboran fueran de casa, ha traído como consecuencia, más allá de una emancipación, una labor extra, que se suma a las ya acarreadas durante siglos: atención a las y los hijos, esposo, labores de la casa y ahora el de proveedora de los bienes económicos.

La situación ha sido tan dramática para los esquemas de pensamiento “tradicional”, que muchos hombres han aprendido que ante las necesidades básicas del hogar y la familia, como la alimentación, ya no importa quien la pueda traerla, o facilitarla, “la cosa es comer”. Así que el orgullo patriarcal y machista se tiene que dejar de lado, cuando se trata de alimentarse, pero los cambios, en cuanto a las formas de relacionarse las parejas heterosexuales, así como su interacción sociocultural, es casi la misma, y si han de presentarse cambios, estos se manifestaran con lentitud.

Al mismo tiempo, y en consecuencia de presiones de las instancias internacionales, los ámbitos políticos latinoamericanos se feminizan, y comienzan a dibujar ciertos intentos “en el papel” de incursión de las mujeres a las esferas del poder. En este proceso, muchas mujeres se entregan a un juego patriarcal, donde ellas sirven de “presta nombres”, ayudando a los partidos políticos a cumplir con cuotas de “participación política de mujeres”. Una vez que éstas obtienen los puestos, son destituidas por los varones, obligándolas a pedir “permisos” para ausentarse por “tiempo indefinido”, de su puesto logrado. En este proceso, muchas son las familias que utilizan a las hijas, esposas, sobrinas, etc., quienes son utilizadas por las personas de “peso”, y que permanecen tras bambalinas, en el escenario sociopolítico de las localidades ubicadas en la región conocida como América Latina, sin negar, que otros espacios sean víctimas del mismo mal, es en la región citada, donde se puede notar estas nuevas formas sutiles de suplantación del poder y la estructura patriarcal, un proceso de reciclaje que para fortuna de los principales involucrados, esta surtiendo efectos positivos.

Las líneas de acción y manifestación de los diversos ámbitos de las sociedades en Latinoamérica, como es de esperarse, se han polarizado, haciendo resurgir líderes y lideresas sociopolíticas que adquieren desde un ropaje sobrio y conservador, mismo que se cobija en discursos identificados con alguna religión de largo arraigo en tierras americanas, obsesionados con el rescate de “los valores familiares y de nuestros ancestros”, valores bastante aborrecidos por las nuevas formas de pensamiento, adictas a las redes sociales de carácter virtual, hijas e hijos de una cultura de lo rápido, lo inmediato, lo light, con muchas dificultades para sorprenderse por el mundo material. También podemos ver a las mujeres empresarias o académicas que fracturan el esquema de vida de la idea de familia, dando paso a nuevos estilos que se adaptan a las exigencias socioeconómicas internacionales. El amasar fortunas, se deja de satanizar, y surge, por parte de los nuevos movimientos religiosos, teologías de la prosperidad que ven con buenos ojos, tener todas las bendiciones de Dios en esta vida. También vemos nuevos grupos armados, donde llama la atención ver mujeres que ante la falta de oportunidades de empleo, el ostracismo social y acarreadas por la inercia de miseria y falta de atención de los gobiernos, toman las armas y hacen frente a lo que consideran una verdad o estilo de vida.

Por si fuera poco, las problemáticas sociales, tales como la delincuencia y la descomposición social están siendo resueltas “con mano dura”, militarizando las ciudades, sin tener en cuenta la insatisfacción de las necesidades fundamentales de los y las latinas para vivir dignamente, así como los derechos expresados en diversas leyes y constituciones de gobierno tales como: el trabajo, la salud, la vivienda, la alimentación, la educación, la cultura, la recreación, entre otros, por lo tanto su solución que urge es debería ser de carácter político social y no policíaco militar.

En medio de este contexto, sólo nos resta analizar las particularidades, esas pequeñas y medianas acciones que mujeres y hombres efectúan en sus espacios de vida, así como los factores que detonan las mismas. Es aquí donde urge la visión humanística antropológica, histórica, sociológica, psicológica, educativa, entre otras más, de esta manera crear apoyos acordes a las exigencias y necesidades del grupo en cuestión. Estos trabajos pueden ser más efectivos que los supuestos programas sociales, que generalmente se trazan en una ya pervertida configuración del campo sociopolítico con fines clientelares.

Lo ya citado no es la solución, es una alternativa, que bien puede ser complementaria a otras más ya experimentadas; es imperativo cambiar la noción monofocal que tienen muchas disciplinas o ciencias; se empeñan a ver y entender a la humanidad bajo modelos matemáticos, medibles y fáciles de incluir en una tabla llena de variables al puro estilo positivista.

Si al menos intentamos salir de la evaluación fría de una ecuación que responde a una fórmula y volvemos a una alternativa humanística, nos podríamos ahorrar lo predicho desde diversas ciencias: el desbordamiento de malestares aun peores a los que hemos visualizado, quizás, al menos debamos hacer un esfuerzo más, creo que nos lo merecemos.

* Etnohistoriador ENAH. México. E/mail: luna.alfaro@gmail.com

 


Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-7833
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