Contribuciones a las Ciencias Sociales
Marzo 2010

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA ADICCIÓN ADOLESCENTE


 

Cristina Masiel Nava Flores (CV)
nava.cris@gmail.com

  

La droga es una necesidad que se registra como una constante a lo largo de la historia de la humanidad y cuyo fundamento está basado en la incapacidad que los seres humanos tenemos para aceptar la condición de finitud inherente al fenómeno de la vida.

“La dependencia a las drogas ha sido definida como un estado de malestar producido por la suspensión brusca de una droga en el individuo que ha estado sometidota los efectos del fármaco mediante su administración repetida en forma crónica. La dependencia puede manifestarse solamente por apreciaciones subjetivas y sensaciones molestas de insatisfacción, poco definidas en cuanto a su naturaleza, que dan lugar al deseo (desde moderado hasta muy intenso) de obtener mediante el consumo de la droga los efectos y sensaciones percibidas en anteriores administraciones. Estas características corresponden a la dependencia psíquica o psicológica”

Se podría decir que los sujetos que son débiles, que han vivido algún tipo de frustración y por consecuente se ha lesionado su Yo, presentan un debilitamiento y una distorsión que en muchas ocasiones no permite que se tenga un funcionamiento normal.

El hombre siempre ha intentado escapar a su destino, buscando trascender y para ello recurre a la fantasía, a su capacidad de invención para encontrar algo que le de mayor significado que el fatalmente asignado por el “determinismo biológico”, ese algo puede ser entonces una religión, una filosofía o una conducta adictiva o franca adicción.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Nava Flores, C.M.: Factores que influyen en la adicción adolescente, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, marzo 2010, www.eumed.net/rev/cccss/07/cmnf.htm 


El propósito de este escrito es precisamente para indagar acerca de cuáles son los factores que influyen en el desarrollo de una adicción, específicamente de la adicción a una droga. El abuso de las drogas es un fenómeno dinámico y multi-determinado, la psicopatología requiere de una confluencia de factores de origen biológico, psicológico y social y además los mecanismos de dependencia fisiológica no son idénticos de un sujeto a otro.

Según estudios realizados desde la perspectiva psicológica, el origen de la drogadicción se debe a la falta de amor y abandono entre otras consecuencias psicológicas. El hombre al nacer y durante una cantidad de tiempo importante, necesita de dedicación, atención, y cuidados amorosos para desarrollarse, integrarse adecuadamente e ir fortaleciendo su Yo, para Freud el Yo, significaba; “una organización neuronal constituida por un grupo de neuronas que están constantemente investidas y cuya presencia perturba discursos que la primera vez se consumaron de manera definida. El Yo inhibe las vivencias de dolor y de afectos”

Cuando la formación del Yo es inadecuada vemos entonces aparecer trastornos de personalidad y también adicciones, principalmente en lo que respecta a la etapa de la adolescencia, ya que durante esta etapa de la vida el adolescente tiene diversos cambios fisiológicos y psicológicos.

En el adolescente el análisis y la síntesis empiezan a concentrarse, la curiosidad y el interés aumentan, el sistema nervioso empieza a desarrollarse en su interior, comienza una lucha que terminará en crisis, por lo cual su comportamiento es inestable, el descubrimiento de su Yo profundo lo hace ser inconsciente y egocentrista y por tal razón el adolescente tiene conflicto con el medio que lo rodea y debido a tal situación puede ser la puerta abierta para entrar a la puerta equivocada que es, la drogadicción.

Evidentemente la adolescencia es la etapa más vulnerable para desarrollar una adicción a la droga, pues el período de resolución del proceso de formación es la etapa de la separación del grupo familiar y del enfrentamiento en el mundo externo.

Cuando un(a) adolescente muestra un Yo débil tendrá que necesitar de una fuerza extra para cumplir con este desafío. Habiendo conocido el (la) adolescente la droga como una posibilidad de escapar o enmascarar su debilidad a través del mundo, de la ilusión esto puede convertirse en una dependencia.

Las influencias de las actitudes así como el comportamiento observado de otras personas, ya sean individuales o sociales, como la familia, el grupo de amigos, compañeros, la comunidad o el entorno pueden ser determinantes para el consumo de drogas.

La familia ha constituido uno de los principales grupos para el desarrollo del sujeto desde la infancia hasta la etapa de la adolescencia. La familia proporciona un modelo y una formación que van relacionados con los sentimientos, la socialización, las capacidades intelectuales, la moral y los valores que se necesitan en la vida adulta.

Hoy en día por diversas razones, ya sean por cuestiones laborales, económicas, personales o simplemente por comodidad de los adultos que son padres, un número cada vez mayor de adolescentes pasan la mayor parte del día lejos de sus padres, y debido a ello no existen actividades de aprendizaje ni crecimiento dentro de la familia, incluso esto suele pasar en los primeros años de vida. La actitud ante esta situación puede ser variable: despreocupación, inconsistencia, rutina o irresponsabilidad, Estas circunstancias resultan ser inadecuadas ya que no se presta al adolescente la debida atención al desarrollo afectivo y psicológico indispensable para que los adolescentes tengan madurez, adecuada autoestima y puedan involucrase sin temor en su medio social, afectivo e intelectual de manera sana.

Por lo tanto, los años que van de la infancia a la adolescencia son decisivos en los aspectos del desarrollo en el niño, ya que en estos primeros años éste aprende actitudes, orientaciones básicas para sí mismos y para los demás, así como también dependerá de los recursos psíquicos con los que cuente y de los vínculos establecidos con la familia. Cuando un sujeto no ha tenido una relación armónica con la madre, la reacción con su mundo interno se distorsiona y por tanto se perturba su capacidad para percibirse a sí mismo (autoestima) y a los demás.

La familia es un conjunto de seres humanos que establecen tipos de vínculos especiales, por ello es generadora del fenómeno adictivo, donde encontramos adictos, dentro de la misma familia está presente la droga o modelos adictivos como técnica de supervivencia por uno o más miembros de la familia. “Si la familia no proporciona al adolescente las armas para emprender una guerra en contra de todo aquello que socialmente se señala como malo, saldrá vencido sin haber si quiera salido al campo de batalla; la habrá perdido desde mucho tiempo atrás”

Algunos aspectos que influyen en el desarrollo del adolescente desenvuelto en su familia son la falta de comunicación, la pobreza familiar, la desintegración, la baja autoestima entre otros más que contribuyen a la destrucción de la familia.

Esta desestructuración familiar, ya sea por divorcios, razones económicas, producto de la pobreza y falta de cultura son fenómenos que encontramos en todos los países latinoamericanos y principalmente en México.

Los malos tratos, los matrimonios disueltos, la falte de trabajo, el deseo de aventuras, la orfandad, la inseguridad familiar, la incomprensión de los padres, el desalojo del hogar paterno, los conflictos entre hermanos, los cambios y traslados de casa o otros problemas más son situaciones que hacen que los adolescentes se refugien en las drogas. Es importante mencionar que principalmente la drogadicción va a tener presencia en aquellos medios en los cuales la familia y los miembros que la componen forman una pseudocomunidad.

Tomando en cuenta a la familia como medio socializador y donde se encuentran las primeras relaciones afectivas que puedan proporcionar o no la drogadicción en el desarrollo del adolescente, considero que la desintegración familiar, la formación de buena autoestima (incluyendo el amor y el buen trato dentro de la familia), relaciones conflictivas, cuestiones económicas (pobreza-riqueza) son puntos que a continuación mencionare para enfocarme a la formación de la adicción.

Desintegración familiar

Las relaciones que sostienen principalmente los menores que sus padres durante la etapa de la adolescencia son uno de los factores que proporcionan el desarrollo de la drogadicción.

Sharon Wegscheirder-Cruse menciona que “un drogadicto es todo aquel que proviene de una familia emocionalmente represiva” La mayoría de las familias que reprimen los sentimientos de un adolescente, hacen que esos sentimientos no expresados se conviertan en ira, dolor, culpa, temor, etc.… Por esa razón al no permitir la expresión plena de los sentimientos, nuestras familias nos preparan para un sistema adictivo. Muchos padres no escuchan a sus hijos, no les conceden importancia, incluso algunos de ellos les llegan a fastidiar y se hacen de oídos sordos.

Querer y entender a un adolescente es difícil, guiarlo es complicado y descubrir su personalidad aún más, pero si los padres comprendieran las acciones, reacciones, sentimientos, sueños e ideales, podrían entender y tener paciencia a la juventud. Si la familia no brinda un lugar establecido con amor y buen ejemplo, pues esto traerá consigo una posible familia disfuncional, es por ello que un factor decisivo en el comportamiento de un sujeto va a ser el entorno familiar.

Cuando una familia es disfuncional cuando dentro de ella existen vínculos violentos como el maltrato físico y psicológico entre los padres, el maltrato a los hijos, la indiferencia, el estrés, el alcoholismo de alguno de los padres, etc.… y aquí es precisamente cuando esta puede ser una puerta a que los menores se enganchen hacia la adicción.

Debido a esta situación, no se tiene atención en lo que sucede con respecto a los hijos adolescentes, ya que son parcialmente abandonados y esto hace que éstos estén en peligro de perder su bienestar físico y psicoemocional, así como también su capacidad de seguridad en sí mismos. Este problema por lo tanto se agudiza y trae como consecuencia que algunos adolescentes recurran a conductas autodestructivas como el consumo de alcohol, droga y en casos extremos intentos de suicidio, ya que entran en conflicto y por consecuente en crisis y depresión.

Una de las causas que también propicia una adicción la desintegración familiar y sobre todo con la presencia de intrusos, es decir; cuando hay la existencia de un padrastro o madrastra en la familia de los adolescentes ya que conviven con ellos (as) y en ocasiones no mantienen una buena relación entre ambos.

Algunas madres o padres según sea el caso, dan al menor este tipo de maternidad o paternidad y ante tal situación el adolescente opta por tomar un camino erróneo como es el de la drogadicción, este camino equivocado lo sigue porque en muchas ocasiones los padrastros/madrastras son personas extrañas para ellos y a demás en varios de los casos llega a existir violencia física y por supuesto psicológica.

Desafortunadamente hay veces que la madre o padre del (la) adolescente, al no poder revelarse ante la nueva autoridad “padrastro o madrastra” permiten el maltrato de éstos hacia sus hijos (as), por esta situación los padres al no tener un padre legítimo, optan por recurrir a la calle y en ella encontrar conductas antisociales como el alcoholismo, la drogadicción, la delincuencia, etc.….

La desintegración familiar y la adicción también tiene presencia cuando algunas mujeres por falta de cultura, recursos o por un amor mal entendido no escuchan las demandas de sus hijos adolescentes, y debido a ello los menores abandonan su hogar y a falta de una figura masculina existe una ruptura y conflicto entre la madre y el hijo.

Por otra parte una causa aparente de una adicción tiene que ver con la inadecuada relación que existe entre hermanos, los celos por la preferencia, las faltas acreditadas injustamente, la comparación de superioridad realizada por los adultos, las burlas por defectos físicos o mentales, el color de piel, los castigos, los regaños mal aplicados y las recompensas y halagos brindados en exceso, dan como resultado formaciones de carácter inhibido, hipocresía, desencanto, el abandono del seno familiar, la droga y el alcohol con el fin de olvidar o evadir la realidad.

Este tipo de educación irresponsable ha dejado una huella traducida en adolescentes adictos a las drogas, el alcohol, el ocio y la delincuencia entre otras cosas más.

Los adolecentes que desafortunadamente no han tenido una familia unida y que el matrimonio de sus padres se ha visto disuelto trae como consecuencia miseria, abandono, desamor y odio; los cuales se van acomodando causando un peligro grave que puede verse notoriamente y con repercusiones en la etapa de la adolescencia.

Los aspectos represivos saltan a la vista, la droga se usa para no sufrir, evadirse, soportar; pero indudablemente el mundo de la droga no es un mundo feliz…

Maltrato y Baja Autoestima

En la infancia se adquieren o no las ideas básicas sobre uno mismo y las actitudes que se necesitarán en la adolescencia para enfrentarse con situaciones cada vez más difíciles. Se debe generar una autoestima favorable, con la cual el sujeto tenga un sentimiento de confianza que le permita tomar iniciativas y explorar nuevas cosas, lo que le llevará a tener tropiezos pero de esa manera podrá tener un aprendizaje y crecimiento.

Sin estas actitudes y sentimientos básicos, serian difíciles las repercusiones propias de la adolescencia, tal es el caso del aprendizaje en el desenvolvimiento social, afectivo e incluso económico independientemente de la familia. Es necesario tener una personalidad propia, aprender a establecer relaciones con personas fuera de su familia que permitan relaciones satisfactorias y faciliten el crecimiento, asumir la propia sexualidad y desarrollar su propio papel social dentro del concepto que la sociedad le demanda y por otro lado crear relaciones constructivas de su mismo sexo, saber enfrentar la responsabilidad de engendrar una nueva vida y de contribuir a su desarrollo.

Todo sujeto debe desarrollarse en una sociedad, no vive aislado, es por ello que la sociedad debe examinar la función de la familia, la iglesia, los amigos y la colectividad para facilitar el paso de la infancia a la adolescencia y posteriormente a la adultez y con ello los adolescentes puedan desarrollar la competencia personal, social e intelectual. Su función primordial es crear un sentimiento de confianza, de plenitud y personalidad que permiten al sujeto enfrentarse y resolver las situaciones adversas.

La autoestima de un (a) adolescente se fue formando a través de los años por medio de la familia, en primer momento por parte de la madre y posteriormente por diferentes personajes con los cuales establece sus primeros vínculos para socializar.

Si un menor es agredido o sufre violencia, su subjetividad se forma con un rechazo hacia la autoridad, incluso a hacia los valores familiares. Cuando un adolescente presenta baja autoestima, desconfianza en sí mismo así como en sus capacidades, todo ello es causa de un maltrato infantil que al paso de su desarrollo se va manifestando.

El maltrato no es un medio educativo eficaz, por el contrario es un recurso equivocado al que recurren algunos padres para “educar” a los menores teniendo una idea errónea que esa es una forma de que crezca correctamente pero en realidad esta violencia lo único que va generando es un sentimiento de autodestrucción, basada en la represión de las emociones, sentimientos, actitudes y conductas de los adolescentes.

Para que un adolescente tenga conformada una adecuada autoestima y subjetividad deberá ser un niño que crezca con amor, apoyo, estimulación, respeto, confianza por parte de los integrantes de la familia.

Relaciones inestables

A veces los jóvenes encuentran en la calle un refugio debido a las carencias que presentan en su vida. Estos adolescentes o jóvenes no encuentran en el grupo familiar comprensión, intimidad, cariño y un adecuado entendimiento con sus padres inclusive mantienen relaciones conflictivas con sus hermanos, lo cual provoca que huyan de su casa varias veces hasta llegar al rompimiento de los lazos familiares adentrándose de esta forma a la vida en la calle sin importar lo que implique estar en esta situación.

El divorcio entre los padres es uno de los factores que influye en el cambio de vida de los adolescentes y la iniciación en las drogas como un micro refugio a la vida inútil y vacía, tienen que recurrir a la adicción para olvidar el remordimiento fugaz y no pensar en que no valen nada como personas, no han hecho nada bueno y sobretodo que no sé sienten parte del mundo. Estos niños, menores, adolescentes o jóvenes tratan de perderse en las sombras nebulosas de los solventes, los barbitúricos, la marihuana, la cocaína, el alcohol, etc.…. para poder crearse un mundo ficticio que les haga “sentirse bien” y sobrellevar la vida.

Cuestiones económicas

En México, la pobreza se puede observar a diario por las calles, miles de adolescentes se encuentran limpiando parabrisas, vendiendo chicles, cantando en el metro o microbús, atendiendo puestos, etc.….

La mayoría de ellos al no tener educación y trabajo se inclinan peligrosamente al ocio y la vagancia, otros tantos tienen que robar, prostituirse, esperar desperdicios de comida o inhalar solventes e ingerir drogas para seguir sobreviviendo.

Adolescentes alejados de sus casas, que no recuerdan las caras de sus progenitores, adolescentes que abandonaron ese hogar con asco e ira por tener padres o madres prostitutas o alcohólicos, adolescentes que emigraron a otros barrios o ciudades y fueron acercándose a entornos difíciles se ven envueltos en las adicciones.

Es importante mencionar que la mayor parte de estos adolescentes son y se sienten marginados por la sociedad, “la juventud marginada prácticamente ha sido orillada al subempleo y desempleo masivo, como una enorme masa poblacional, que por su misma posición social se lanza a la búsqueda de espacios de interacción social propios”

La juventud marginada se ha convertido en una enorme masa, en su mayoría compuesta por adolescentes, que no estudian ni trabajan y que por su misma posición social se lanza a la búsqueda de espacios propios y a la construcción de un mundo mejor supuestamente, dentro del cual existen fuertes lazos de unión generados entre ellos mismos que van desde escuchar música, bailar y consumir drogas.

En ese grupo dentro del cual se siente parte, le “brindara” esa compañía y afecto que no encontrará en el grupo familiar y que se irá transformando gradualmente hasta convertirse en un sujeto que decidirá probar todo hasta llegar al consumo de drogas.

Conclusiones

En este escrito podemos concluir que el problema de la drogadicción constituye en la actualidad un motivo de reflexión y preocupación en la población adolescente.

La adicción a la droga es un problema que afecta principalmente a la familia y que ella misma propicia que uno de sus miembros se convierta en un adicto, es por ello que el problema de las drogas cambia la estructura familiar generando así la pérdida de valores, la comunicación y la interacción dentro de la misma.

Debido a esta situación el adolescente busca caminos para disminuir la tensión y la angustia que son provocados por el entorno en el que se encuentra inmerso y es como busca la droga para refugiarse.

El consumo de drogas se debe principalmente a que el adolescente tiene problemas psicológicos, individuales, colectivos, económicos y ambientales y al no saber manejarlos se “refugia” en algún tipo de adicción.

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Lucrecia Vera Fecha: 04 del 02 de 2013 - 04:05
Muy valioso el texto,solo quisiera saber las posibles recomendaciones,para el caso que describo.Me he a bocado sola a la educación de mi hijo desde sus 4 años de edad,fue a partir de que su padre me pide el divorcio.No he vuelto a rehacer pareja desde entonces y vivimos solos.A los 9 años,le robo unas lapice-ras a su compañero en la escuela,donde hizo, muy buena primaria.Inmediatamente consulte con una psicologa,y concurrimos durante 6 meses a la terapia.Ella dijo que ese acto es normal en esa edad.Nos dio el alta.Consideró que yo,había logrado, lo que muchos, aun en matrimonios, no pueden lograr a veces,( educar al niño)Pero que este acto es peligroso en la adolescencia.Hoy mi hijo tiene 18 años y en reiteradas ocasiones me robo dinero. Siempre hemos mantenido comunicación,pese a las dificultades. Lo llamo al dialogo para su reflexión y asume lo sucedido con dolor y verguenza. Estamos muy tristes los dos buscando la solución pero no la encontramos en la terapia .Muchas Gracias!

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