Revista: Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo
ISSN: 1989-4155


EDUCACIÓN LIBERADORA: UN ABORDAJE SISTÉMICO DESDE LA COSMOVISIÓN DEL BUEN VIVIR

Autores e infomación del artículo

Hugo Ernesto Solís Ferrer

Oswaldo Xavier Baque Jiménez

Ángel Paulino Arcos Coba

Docentes de la Universidad de Guayaquil, Ecuador

hugo.solisf@ug.edu.ec

Resumen:
El propósito de este artículo es recoger las conversaciones latinoamericanas actuales sobre educación, incorporando para ello una perspectiva sistémica. En una sociedad en la cual parece imponerse el paradigma occidental centrado en el neoliberalismo, el hedonismo, utilitarismo y una incredulidad generalizada de esta postmodernidad, ¿En qué sentido la educación actual sigue colonizando los saberes? ¿Cuáles son las conversaciones hoy en torno al fenómeno social “aprendizaje” en nuestra realidad latinoamericana?  ¿Qué acciones podemos realizar para hacer camino a una educación liberadora en nuestras sociedades?
En este contexto se propone hacer el abordaje de estas temáticas bajo la cosmovisión andina del “Buen Vivir”, el cual supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos/colectivos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno  valora como objetivo de vida deseable.
Palabras Claves: Educación, perspectiva sistémica, Buen vivir.

Summary:
The purpose of this article is to collect the current Latin American talks on education, adding to it a systemic perspective. In a society which seems to impose the Western paradigm centered on neoliberalism, hedonism, utilitarianism and widespread disbelief in this postmodern, what sense the current education continues colonizing knowledge? What are the conversations today about the social phenomenon "learning" in our Latin American reality? What actions can we take to make way for a liberating education in our societies?
In this context it is proposed to addressing these issues under the Andean worldview of "Good Living" which means having free time for contemplation and emancipation, and freedoms, opportunities, capabilities and real potential of individuals / groups expand and flourish so that would achieve what society simultaneously, territories, the various collective identities and values ​​each objective desirable life.

Keywords: Education, systemic perspective, good living.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Hugo Ernesto Solís Ferrer, Oswaldo Xavier Baque Jiménez y Ángel Paulino Arcos Coba (2016): “Educación liberadora: un abordaje sistémico desde la cosmovisión del buen vivir”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (septiembre 2016). En línea: http://www.eumed.net/rev/atlante/2016/09/educere.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/ATLANTE-2016-09/educere


I. INTRODUCCIÓN
Desde la época colonial hasta nuestros días el sentido de la educación que se imparte en todos los niveles (básica, bachillerato, pregrado o postgrado) e instancias (públicas o privadas) ha tenido ciertos cambios, pero a pesar de reformas, copia de modelos extranjeros o del diálogo continuo sobre buenas intenciones, aún conservamos un sistema educativo antropocéntrico de carácter absolutista “ilustrado”1   donde se fomenta el individualismo, la competencia y la desintegración.
Con la llegada de los españoles y la conquista de los territorios de la “Abayala” 2  la educación estaba bajo responsabilidad de la iglesia católica; inicialmente accedían aquellos que no fuesen indígenas, pero al caer en cuenta que éstos podían ser útiles comenzaron a “educar” con el idioma, costumbres y todo aquello que pudiese representar utilizarlos como instrumento y así someterlos.
Así mismo, un hecho histórico importante y clave para la caracterización del sistema educativo latinoamericano actual ocurre a fines del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII en Prusia. Con el fin de evitar revoluciones que ocurrían en Francia, los monarcas de la época incluyeron en la “educación” algunos de principios de la ilustración para satisfacer al pueblo, pero manteniéndolos al régimen absolutista, es decir teniendo como objetivo la formación de “obedientes súbditos”
Estas formas de colonización y dominación han operado hasta el día de hoy, sepa o no se sepa son muy potentes pues nos hace parte de un sistema colonial y despótico.
Sea cual sea el dominio del saber en qué estemos operando como docentes (No sé qué no sé: ceguera cognitiva o, sé que no sé: Ignorancia; o peor aún, no sé que sé: dominio del saber y sé que sé: saber) nos convertimos en los más fervientes devotos del sistema y es ésta precisamente el cómo se da nuestra educación.
Por lo tanto, la liberación de nuestras mentes pasa por restablecer nuestras propias formas de educación, es decir, no sumidas a la racionalidad de constructos teóricos que se dan en dominios operacionales ajenos a nuestro praxis de vida.
Es por esto que es oportuno sostener una conversación entre los diferentes actores de nuestro sistema educativo para generar nuestra propia pedagogía basada en un paradigma no lineal de desarrollo social, que ponga en el centro la vida, y es ahí que cobra importancia la perspectiva aristotélica y la sabiduría de nuestros pueblos ancestrales: “El Buen Vivir”.

II. ¿QUÉ ES EDUCAR?
Al buscar el origen del término educación encontramos que se le ha atribuido varias etimologías. Unos consideran que el origen del término puede ser educare (crianza, dota¬ción, alimentación), educere (desarrollo, extracción) o ducere (conducir, guiar) El Diccionario de las Ciencias de la Educación (1983) de Santillana realiza un análisis fonético y morfológico y recoge las voces de educare y educere en los significados anteriormente expuestos y concluye que la convivencia de ambos términos "ha permitido, desde la más antigua tradición, la coexistencia de dos modelos tradicionales básicos: directivo o de extracción o desarrollo" (Diccionario de Ciencias de la Educación, 1983,475).
En lo personal, comparto que educar es “sacar de dentro”, pero en mi experiencia en el bachillerato y universidad, la pregunta que se hacen algunos compañeros profesores, ¿qué sacamos cuando no hay nada que sacar?, peor aún se escucha la frase “son espacios vacíos”, “hay que enseñar”. Aquí se da un gravísimo error,  pues ni físicamente es posible hablar de “espacios vacíos”, ni educar se reduce a enseñar como sinónimo de llenar “espacios vacíos” con datos e información en la “cabeza” (como expresan) a las personas.
Cuando se opera en el paradigma dominante, se expresa en el lenguaje, una racionalidad ubicada en el cerebro (cabeza) y que se es racional u objetivo cuando nuestras distinciones están en los dominios explicativos de aquellos “seres privilegiados” que acceden a la “verdad”. Vale recalcar que estos “seres privilegiados” en última instancia, ni siquiera somos los profesores, ya que a veces nuestra conducta refleja un complejo de “grabadora” que repite los conocimientos producidos y transmitidos por los sistemas colonizadores y dominantes.
Entonces ¿qué sacar de dentro? (siguiendo la explicación etimológica de la palabra). Pues, los valores y virtudes, como la fortaleza, la voluntad, el autodominio, generosidad, perseverancia y demás. Es decir la autoproducción intelectual de sí mismo, el aprender a aprender, la educación de las emociones, el fomento de la inteligencia, entendida como la plasticidad conductual en un mundo cambiante.3  
 Maturana señala que la educación (incluida la preescolar), es un proceso de transformación humana en la convivencia. Es decir, que ocurre en todas las dimensiones relacionales
del vivir del niño, tanto en los espacios privados de la familia o del jardín infantil, como en los espacios públicos de la calle y el barrio. De igual manera expresa “la tarea central de la educación es prestar atención, fomentar y guiar a los niños en su crecimiento como seres humanos responsables social y ecológicamente, conscientes de que se respetan a sí mismos y a los demás”
Esto se infiere no sólo a los primeros estadios de la vida humana, sino también al adolescente, al joven, al adulto, al anciano; ya que nunca dejamos de aprender, estamos formando siempre parte del fenómeno “educación”.
Es una falacia aquella frase que dice: “Los niños son el futuro de nuestras patrias”, es una declaración en el lenguaje, en la que no apropiamos nuestra responsabilidad de transformar y ser partícipes de gestionar el cambio educativo, pues nosotros todos, en el “aquí y ahora” somos constructores (en ausencia de un futuro que aún no existe) de un presente continuo que demanda que encarnemos las problemáticas educativas y nos pongamos en acción.    

III. PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN
Como se mencionó anteriormente, el propósito de la educación ha sido adoctrinar a los seres humanos de acuerdo a marcos de referencia descontextualizados, en información relevante para ciertos oligopolios colonizadores del saber, y nuestro rol pasivo de acatar órdenes y aceptar estructuras existentes sin cuestionar.
Entonces, más que hacer “leña del árbol caído” o entrar en un juego de lamentaciones y señalamiento de culpas entre posturas políticas, dado que el planteamiento del Sumak Kawsay o Buen Vivir, no entra en la dicotomía occidental de pensamientos de derecha o izquierda como asegura Boaventura do Santos; debemos considerar este momento de la historia  como un punto de inflexión para proponer el nuevo trazado en el propósito de la educación.
Es importante para gestionar este cambio, una lectura de Morín, en su obra “La Vía: para el futuro de la humanidad”  en la que con un pensamiento lúcido, nos propone la urgencia de cambiar de rumbo, a reinventar los caminos y a empezar de nuevo, antes de que nos ganen la partida los peligros que acechan ya sobre nuestro presente.
La educación no es un área aislada de la política o la economía o la filosofía, es un pilar fundamental del proceso de cambio estructural en el horizonte del vivir bien.
En la obra citada de Morín plantea 4 crisis que se yuxtaponen: La dificultad de pensar en el presente, la paradoja de la universalización, la crisis planetaria y hacia el Abismo (motores incontrolados: Ciencia/ Técnica / Economía / Provecho). En este trabajo vitalmente reflexivo, nos incita a construir una “vía” capaz de conducirnos hacia la transformación. “Porque sólo la metamorfosis podría mejorar el mundo”. (Morin, 2011)
Entonces para que el “Buen Vivir” apuntale a una idea de metamorfosis de nuestra sociedad, expresado en el lenguaje de Morin tendría que concluirse que esa transformación requiere una reforma del pensamiento y una reforma del quehacer educativo; pero, también tendría que concluirse que esa reforma en la praxis de la educación requiere una reforma sociopolítica.
La Educación debe crear un nuevo tipo de inconformidad y rebeldía que sepa fluir entre la identidad de donde vienen las raíces y la desidentificación de donde vienen las opciones, es decir, una rebeldía más competente y consistente que la que nos trajo aquí, una rebeldía capaz de crear un nuevo sentido común intercultural (Boaventura de Sousa Santos, 2010).4
Por lo tanto, siguiendo las ideas de Morin, Maturana, Boaventura de Sousa, y la lectura de algunos autores sobre el “Buen Vivir” concluyo lo siguiente:
El propósito de la educación es guiar en el camino de llegar a ser seres humanos libres, críticos y auto-observadores, que respetan y ponen en el centro la vida, se respetan a sí mismos y a otros, mediante la generación continua de espacios de convivencia que originen colaboración, alegría, buen vivir y libertad responsable.

 IV. CONVERSACIONES ACTUALES EN EDUCACIÓN
En este espacio de reflexión propongo siete conversaciones, como base para la educación liberadora:
Conversación 1: Vocación y calidad docente. La profesión docente en todos los niveles educativos, es una de las más sensibles a los cambios sociales, políticos, culturales, tecnológicos, etc. de nuestras sociedades, ya que tiene el desafío permanente de contribuir con la formación de actores o sujetos sociales que sean capaces de emprender las trasformaciones que vive y necesita el mundo.
Se accede a la carrera docente de dos formas: por consecuencia lógica de la formación en un centro pedagógico (aquel que estudia docencia y ejerce), y por causalidades externas a nuestra praxis (profesional que por avatares de la vida ejerce docencia). Las dos situaciones son válidas para el ejercicio profesional de la educación, dado que el supuesto base más importante es la vocación, es ésta la que me motiva a prepararme para abordar el complejo desafío de educar.
En muchos casos, los docentes, más allá de haber tenido una buena formación pedagógica, se muestran apáticos, desinteresados y desanimados. Esta cuestión inevitablemente tiene repercusiones en el dominio relacional con los educandos. Frente a esto me surgen ciertos interrogantes, como, por ejemplo, ¿Qué es lo que en realidad hace a la calidad de la práctica docente? ¿Un buen docente es el más culto o el más comprometido con la práctica? ¿La calidad docente tiene que ver con la formación o con la vocación?

Por otro lado, los profesores en algunos países son los defensores de la educación colonizadora y dominante, porque sus luchas en estos últimos años se han limitado a sus reivindicaciones laborales, a pedir aumentos salariales, pero la educación tradicional continúa en las aulas. Una vez que les otorgan su mejora salarial vuelven a las aulas a seguir con el proceso de colonización a través de la educación actual.
A manera de reflexión, considero que el acceso al espacio educativo, por parte del docente debe ser motivado inicialmente por vocación, y de ahí una gran problemática de la valoración de lo cualitativo en nuestro paradigma cuantitativo, ¿cómo identifico la vocación? Luego de esto, viene el respeto y la compensación a esta crítica labor.
Se dice que el sistema educativo finlandés es el de más éxito en el mundo y, entre las razones de su éxito, se señala una que me interesa destacar: el valor que se le otorga a la profesión docente. Esa valoración, que está vinculada a determinadas condiciones para el ejercicio de la docencia, solo puede provenir de la conciencia del valor de la educación y de la voluntad para hacer realidad esa conciencia.
Si la educación no solo es valiosa, sino imprescindible; entonces, los profesores no solo que son imprescindibles, sino que también deberían ser considerados valiosos.
A la sociedad en general, en especial a la comunidad educativa: autoridades educativas, rectores, padres y estudiantes les compete devolver el valor que a la docencia le pertenece, y a su vez al docente le compete en desechar prácticas y teorías colonizadoras, y repensar en la calidad de su quehacer, y cómo esto aporta al “Buen Vivir” anhelado. 

Conversación 2: El rol del educando
Consideremos como punto de inicio esta reflexión:
"El alumno ha de cambiar también su rol y buscar un rol activo en la construcción de su propio proceso de aprendizaje. Ya no sirve el alumno que se limita a asimilar información, sino que ha de ser crítico, indagador, reflexivo, investigador, creativo" (Martínez & Prendes, 2010)
El estudiante actual en nuestras sociedades debe caracterizarse por ser espontáneo, inquieto, asertivo, interactivo, crítico, hábil en el uso de las TIC’s y ávido de experiencias y emociones nuevas; por esto, su rol ya no es el de un mero receptor, sino al contrario produce su propio conocimiento, sólo con la oportuna guía del docente, aunando, filtrando críticamente y relacionando productivamente el cúmulo de informaciones que existe, encauzando éstas en pro de su bienestar personal y comunitario, es decir, creando un aprendizaje significativo para su vida y para su entorno social.
Conversación 3: Integración de actores.
En mi experiencia como docente de educación básica y bachillerato con los niños y  jóvenes, en las reuniones con padres y tutores, en las juntas de área y curso, en las reuniones de consejo directivo, como docente universitario y en reuniones con autoridades de educación en mi país Ecuador, había algo muy recurrente: la responsabilidad última de los resultados de la educación.
Era muy curioso que cuando un compañero en la universidad comentaba que le iba mal en sus clases de preuniversitario, me decía que la responsabilidad era la mala educación por parte del colegio.
Siendo también docente de colegio, escuchaba a profesores de cursos superiores que manifestaban que cuando tal o cual estudiante no sabía o dominaba un tema en particular, el problema estaba en los profesores de los cursos inferiores. Cuando le consultaba a los profesores de los cursos inferiores, decían o que él colegio no le proveía material para estimular el pensamiento concreto o bien la responsabilidad era de los padres que no les dedicaban tiempo en la educación de sus hijos.
En las reuniones de padres o tutores, ellos indicaban que el problema era de los profesores que no sabían llegar a sus estudiantes, que no se les tenía paciencia o que simplemente no mostraban interés por hacer algún acompañamiento especial. 
En las largas sesiones de consejo directivo, se discutía las imposiciones que daba el Ministerio de Educación, la falta de compromiso de los docentes, el rol de padres y la escasez de recursos para invertir en infraestructura.
En algunos congresos de educación, escuché que autoridades regionales, locales de turno planteaba la panacea para lograr el mejoramiento en la educación, y aquí hubo la incorporación de modelos “exitosos”, tanto así que cual capricho o moda cambiaban casi por año, por ejemplo: la “educación en valores”, la “educación por “destrezas”, luego vino la “educación por competencias”, luego la “educación por prospectivas”. Cuando se preguntaba por qué no funcionaban, la responsabilidad recaía en las instituciones educativas y sus actores.
Y es que todos a la vez tenían y no tenían razón. Cada uno veía el fenómeno desde su “Weltanschauung”. 5
Entonces, resulta necesario redefinir el sistema educativo y las interacciones entre sus partes. Lejos de hablar de “culpas” por resultados, el objetivo está en encausar y reorientar esfuerzos a través de la integración de los actores.
Conversación 4: Evaluación sistemática o autonomía sistémica.
Por lo general, en el proceso de educativo, se escuchan los dolores encarnados en el cuerpo tanto de profesores como estudiantes: “los exámenes”.
Y es que las instituciones educativas tradicionales se han encargado de entrenar a los estudiantes a pasar exámenes.
En el siglo XIX, el físico y matemático Sir William Thomson, Lord Kelvin, escribió una de sus citas más célebres: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”.
En el paradigma dominante existe una especie de esquizofrenia por la medición, los estudiantes se convierten en un número más, deja de ser aquel ser humano con una riqueza profunda, llamado por ejemplo “Luz” para convertirse para el sistema educativo en “Cuatro” con cualidad “Regular”.
Existe muchos indicadores y mediciones en educación, por ejemplo en función de los resultados se tiene: Formación integral de la persona: conocer, hacer, vivir juntos, ser propuesto por UNESCO, Logros de aprendizaje en dominios claves por PISA, Aprendizaje de competencias para la vida  por OECD, entre otros.
Y es que no está mal medir, no está mal tomar exámenes. De hecho puede convertirse en una herramienta útil tanto para el estudiante como para el docente para reflexionar en qué puede mejorar y cambiar.
¡Necesario, más no suficiente! Es la frase que está más adecuada para caracterizar a la evaluación sistemática.
En una entrevista sobre el objetivo de la educación, Chomsky narra una anécdota sobre un profesor de física mundialmente famoso del MIT, un estudiante de éste le preguntó qué temas se iban a cubrir durante el semestre y su respuesta fue: “No importa lo que se cubre, sino lo que se descubre” Es que el proceso enseñanza-aprendizaje siguiendo el propósito declarado en el planteamiento de la educación liberadora, debe inspirar a los estudiantes a descubrir por sí mismos, a cuestionar cuando no estén de acuerdo, a buscar alternativas si creen que existen otras mejores, a revisar los grandes logros del pasado y aprenderlos porque les interesen.
Y si resulta complejo salir del paradigma actual, entonces debemos procurar definir qué medir, y cómo hacerlo, por ejemplo podría darse en tres esferas: cognitivo (las tradicionales pruebas y exámenes), procedimental (talleres, tareas, laboratorios) y actitudinal (valores, predisposición al proceso educativo).
Propongo que al estudiante se le dé una autonomía sistémica, y al referirme con el sustantivo “sistémico”, no pretendo usarlo como un cliché, mas bien me refiero a que el estudiante se observe a si mismo,  dentro de su proceso enseñanza-aprendizaje como parte de un sistema, definiendo en ese mundo fenomenológico los límites del  mismo según lo que desea investigar y que estén acorde al propósito de la educación.   
Conversación 5: Impacto de la artefactualidad tecnológica
Según Chomsky, la tecnología tiene un impacto neutro en la educación, es como una herramienta de carpintería; por ejemplo un formón puede utilizarse para  realizar cortes, muescas, rebajes y trabajos artesanos artísticos de sobre relieve en madera; o bien en una mente psicópata cercenar algún miembro corporal.
Es exactamente lo mismo con las tecnologías modernas, como el uso del Internet, calculadoras, agendas electrónicas, tablets, los celulares, etc. Estos de por sí pueden ser herramientas útiles sabiéndolas usar, caso contrario se ponen en nuestra contra llevándonos a un sonambulismo tecnológico. Oponerse a su uso es tan descabellado como utilizarlos inconscientemente.
En una entrevista de la ABC al físico Michio Kaku, autor del libro “la física del futuro” (donde relata sobre los avances tecnológicos de los próximos cien años en base a las investigaciones que se realizan en la actualidad) se le pregunta que si en el futuro todo el conocimiento que necesitamos estará a un clic de distancia o podrá ser insertado en nuestros cerebros, al estilo «Mátrix», ¿para qué habrá que ir a la Universidad?, o podríamos generalizarlo para que ir a una institución educativa. Él responde que pronto con pestañear tendremos acceso a toda la información sobre lo que estamos viendo gracias a nuestras lentillas. Pero cómo pensar, cómo crear estrategias y nuevas metas, eso seguirá requiriendo las habilidades que solo un tutor, un ser humano podrá transmitir. Y para eso habrá que seguir yendo a la universidad. La gente seguirá pagando por la interacción con los expertos que nos podrán enseñar a utilizar todas las herramientas a nuestra disposición. 6
Para Maturana, "La historia humana, y la de los seres vivos en general, sigue el curso de las emociones (en particular, de los deseos), no el de los recursos o la tecnología". Manifiesta que lo que guía no es la tecnología sino el deseo de usarla. La tecnología es un instrumento para hacer cosas, todos podemos aprender a usar instrumentos y cualquier actividad manipulativa porque, en definitiva, todos los seres humanos somos igualmente inteligentes. 7
Se puede concluir, que para lograr una educación liberadora, debemos enseñar los valores y antivalores que se pueden generar con el uso de las herramientas tecnológicas que por lo general son producidas por las sociedades colonizadoras y dominantes. La tecnología es neutra en sí misma, pero de un riesgo relativo según la no conciencia de su utilización.

V. CARACTERÍSTICAS DE LA EDUCACIÓN PARA EL BUEN VIVIR
Fernando Huanacuni, historiador aymara y teórico de la cosmovisión andina del “Buen Vivir” ha planteado ocho premisas para caracterizar a una educación comunitaria para el buen vivir:
La educación es de todos: Es decir que “permite asumir decisiones y responsabilidades en forma comunitaria entre todos los actores sobre asuntos educativos en espacios territoriales específicos como son el barrio, la zona, y la comunidad rural (o urbana)”.
Es permanente: La educación no se inicia ni termina en las aulas, es permanente: la vida es dinámica, por lo tanto también la enseñanza y el aprendizaje.
Es circular/cíclica: Circular: el niño también le enseña al maestro; le enseña su alegría, su inocencia, su actuar sin temor, sin estructuras, sin jerarquías, una educación de ida y de vuelta, donde ante todo, compartimos la vida. Cíclica: porque todos y cada uno de los participantes asumirán en un momento dado todos los roles que se requieran de manera rotativa, lo que ayuda a que principalmente los niños y jóvenes expresen todas sus capacidades naturales y valoren a su vez la labor que realizan los demás.
Se evalúa comunitariamente: Esto no implica despersonalizar a los estudiantes o anular la evaluación individual, que también es importante. Se trata de comprender que todo está integrado e interrelacionado, que la vida es un tejido y en él todos tenemos un lugar. En ese sentido, los estudiantes no son entes aislados sino seres integrados que son parte esencial de la comunidad.
Toda la comunidad asume la responsabilidad de educar directa e indirectamente y el equilibrio de esta comunidad para vivir bien será también responsabilidad de cada educando. Si tan sólo uno está mal, todos seremos responsables y nos incumbe a todos porque todos estaremos mal también, así que la evaluación definitivamente es también comunitaria.
 Se basa en una metodología natural: Bajo la metodología cartesiana, Occidente afirma: “ver para creer”, lo que induce a una forma de enseñanza de lógica materialista, que reconoce solamente la física mecánica y limita la percepción a lo visible material, al efecto, al fenómeno, cuando la vida no solamente es un conjunto de efectos, hay una serie de causas que se relacionan a esos efectos que no siempre son visibles; del otro lado existe un mundo invisible, un mundo intangible, ese mundo que determina nuestra forma de existencia. Entonces, la nueva metodología de enseñanza no sólo será para la razón; también considerará a ese otro mundo no lógico para sensibilizarnos e involucrarnos en él.
Pasar de lo individualista a lo comunitario significa devolvernos la sensibilidad y la percepción de la vida, a través del afecto principalmente, y no solo de la percepción a nivel humano, sino de todo ese multiverso que nos rodea, en el que la relación ya no tendría que ser de sujeto a objeto, sino de sujeto a sujeto, pues animales, plantas, la montaña, el río, la piedra, el hogar... tienen energía, por lo tanto vida y forman parte del equilibrio de la comunidad.
La educación debe trascender el aula y comenzar a formar seres humanos que puedan empezar a dinamizar la vida en una relación de equilibrio y armonía.
Es una educación intercultural bilingüe: Que permita el conocimiento de la cultura occidental y la valoración de su propia cultura a través de la enseñanza de las formas de relación comunitarias, las ceremonias y la cosmovisión propia. En la educación comunitaria el proceso es uno solo, se enseña y se aprende a la vez, porque las condiciones para el maestro son diferentes de las condiciones para el niño, que al participar en la ceremonia o en la actividad de grupo, está viviendo ese pensar-haciendo y aprender-haciendo.
Es una educación productiva: No se va a aprender sólo para fines de recreación intelectual sino para generar la acción que es la naturaleza de toda forma de vida. La acción genera productividad, pero no la acción individual sino la acción complementada. Por lo tanto, la pedagogía comunitaria, para ser productiva, necesariamente tiene que estar ligada a las leyes del multiverso, en equilibrio y armonía con la Madre Tierra y el Cosmos; la pedagogía expresada de manera natural en las comunidades está siempre ligada a los ciclos de la vida. De otro modo, la educación está descontextualizada de su entorno y de la vida.
En función de una Capacidad natural: La naturaleza ha otorgado a cada uno capacidades como la voz, el canto, la habilidad en las manos, capacidad de expresar detalles, capacidad de iniciar, de concluir, de razonar de manera abstracta, de manera concreta, de alentar, de curar, de expresar energía fuerte, energía débil, de paciencia, dinamicidad, de crear, de bailar, de cuidar, capacidad emotiva, habilidad en los pies, capacidad de describir, de escuchar y muchas otras. Estas capacidades son naturales, fluyen como el río, el ser humano no tiene que hacer mucho esfuerzo para expresar lo que la naturaleza le dio.
La educación comunitaria primero tiene que generar espacios primero para descubrirse en su capacidad, y luego para amplificar su capacidad natural. Esto no significa aislar las capacidades sino generar espacios complementarios con otras capacidades. La vida florece cuando hay diálogo, cuando hay complementación, cuando hay reciprocidad, cuando hay deliberación. Esto debe devolvernos hoy la educación.

VI. DESAFÍOS Y CONVERSACIONES FALTANTES
La idea de una educación liberadora para el ser humano no es nada nueva.  Ya Kant afirmaba que el hombre llega a ser hombre por medio de la educación.  Es decir, la educación no sólo es, o debería ser, liberadora, sino que tal liberación también se debería entender como la posibilidad de “humanizar” al hombre.
Entre los pensadores que en los últimos tiempos ha insistido en el papel liberador de la educación, está Paulo Freire. Para él, una verdadera educación sólo es posible en tanto tenga como objetivo primordial la humanización de la sociedad, lo que únicamente se dará en cuanto tal educación persiga la liberación del individuo.
Según Freire, en la educación liberadora “nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo” En este aspecto la pedagogía del oprimido de Freire concuerda con la propuesta de la cosmovisión del “Buen Vivir”.
El “Buen Vivir” en educación que implica descolonizar las prácticas educativas que tiene como sustento la “supuesta” civilización del conocimiento, las infundadas retóricas del mejoramiento de la calidad de vida en base al crecimiento económico ilimitado; esta educación que ha perennizado desde la colonia, de sumisión y humillación, de convencernos que todo lo que viene de afuera es lo mejor despreciando “lo nuestro”, al punto de lograr que permanezcamos como colistas entre los países llamados del primer mundo.
Resulta oportuno hacer conciencia y mea culpa para quienes de alguna forma somos parte de la realidad educativa latinoamericana, pero lejos de buscar responsabilidades exclusivas, es poner en primera persona la problemática actual, encarnando los dolores que se ha comentado en el presente artículo para ponernos en acción.
Así mismo pretendo plantear algunos desafíos y conversaciones faltantes en esta dinámica compleja:
•           Teología de la liberación y/o educación laica.
•           ¿Garantizar acceso a la educación o una educación pública gratuita?
•           ¿Cómo articular la educación superior en el contexto de la práctica laboral de una sociedad?
En conclusión, a mi juicio debe cambiarse la visión tradicional que se tiene de la educación y del papel que cada uno de los elementos de este proceso deben cumplir. Se debe proponer y construir un modelo de educación que libere y no enajene al ser humano, que descolonice los patrones del poder instalados por la modernidad, la colonialidad y el consumismo, que no han permitido valorar la vida, los talentos humanos locales y nacionales, las riquezas naturales y culturales. Esto implica romper todo tipo de dicotomías, como la del pensamiento de derecha o izquierda, ricos o pobres en nuestro contexto latinoamericano, ya que más que pugna de poderes, se requiere una conversación amplia para resolver esta problemática y por fin impulsar una educación liberadora.
“Lo que yo sé, lo sé con todo mi cuerpo: con mi mente crítica, pero también con mis sentimientos, con mis intuiciones, con mis emociones”
Paulo Freire

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Anón. 2012a. Chomsky. El objetivo de la educación. http://www.youtube.com/watch?v=AsZJxDsd1Q8&feature=youtube_gdata_player.
  • Diccionario Santillana De Las Ciencias De La Educacion 2003. 2a. ed. SANTILLANA.
  • Freire, Paulo. 1970. Pedagogia del oprimido. Trad. Jorge Mellado. 53.a ed. Siglo XXI Editores.
  • Huanacuni, Fernando. 2010. Buen Vivir / Vivir bien. 1a ed. Lima - Perú: CAOI.
  • Lander, Edgar (comp.). La Colonialidad del Saber: eurocentrismo y ciencias sociales. CLACSO Buenos Aires: FACES/USV. http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/lander/lander.html.
  • León (Coord.), Irene. 2010. Sumak Kawsay / Buen Vivir y cambios civilizatorios. 2a ed. Quito - Ecuador: FEDAEPS.
  • Martínez, Francisco, y María Prendes. «La innovación tecnológica en el sistema escolar y el rol del profesor como elemento clave del cambio». http://tecnologiaedu.us.es/nweb/htm/pdf/paz1.pdf.
  • Maturana, Humberto. 1995. Emociones y lenguaje en educación y política. 1a ed. Santiago - Chile: DOLMEN.
  • Morin, Edgar. 2011. La Vía: Para el futuro de la humanidad. Paidós.
  • Ramirez, René. 2012. La vida (buena) como riqueza de los pueblos. 1a ed. Quito - Ecuador: IAEN.

1 El absolutismo ilustrado o  despotismo ilustrado es un concepto político que surge en el siglo XVIII, que se enmarca dentro de las monarquías absolutas según las cuales, las decisiones del hombre son guiadas por la razón.

2 Es el nombre dado al continente americano, utilizado por diferentes organizaciones y comunidades indígenas, literalmente significaría tierra en plena madurez o tierra de sangre vital.

3 Definición realizada por Humberto Maturana en conversación sostenida en SOFOFA, 18 de octubre de 2012

4 Boaventura de Sousa Santos (2010a). “La hora de l@s invisibles”, en Irene León (coord.) Sumak kawsay/buen vivir y cambios civilizatorios. Quito: Fedaeps

5 El término Weltanschauung  es una adaptación del alemán (Welt, "mundo", y anschauen, "observar"), que se interpreta como “Cosmovisión” una expresión introducida por el filósofo Wilhelm Dilthey en su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften.

6 Entrevista realizada a Michio Kaku por la cadena ABC el  15/02/2012

7 Publicado en el artículo titulado “Que queremos de la educación”


Recibido: 25/09/2016 Aceptado: 28/09/2016 Publicado: Septiembre de 2016

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