La inestabilidad del mercado financiero global
Si se repasa la historia de los ciclos económicos se verá que en la segunda
mitad del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, la economía global se
comportó según ciclos de expansión separados por períodos recesivos leves, que
se producían aproximadamente cada diez años, y períodos de recesión o depresión
profunda cada treinta o cuarenta años, como ocurrió en 1860, 1890 y 1930.
En comparación, el comportamiento de la economía global en las últimas décadas
del siglo XX es mucho más inestable, y aparece sacudido por crisis casi
permanentes, sin una periodicidad clara, que se inician en algún lugar del mundo
y se expanden con rapidez al resto. El mundo opera como una gran campana o caja
de resonancia de los fenómenos recesivos o de alarma económica que se produzcan
en cualquier lugar, y que tienen frecuentes efectos de arrastre.
En este fenómeno tiene mucho que ver la existencia de un mercado financiero
global, en el que las diversas plazas están sólidamente unidas por el flujo
permanente de la información y del dinero. Algunos autores atribuyen la notable
inestabilidad del sistema al alto porcentaje (aproximadamente 20%) que tienen en
el mercado financiero global los capitales provenientes de la economía
trasgresora o ilegal, que por su misma naturaleza de origen tratan de mantenerse
en movimiento, para evitar ser rastreados, y que son los que inician los
movimientos de abandono de una determinada plaza, que preanuncian la crisis.
Otro motivo es el punto de vista estrictamente especulativo y de corto plazo con
que se manejan los capitales financieros, que operan en base a dos principios:
la maximización de la ganancia y la minimización del riesgo, que en general los
hace inclinarse por inversiones en valores fácilmente realizables, para mantener
movilidad.