El nuevo sindicalismo
El cambio afecta incluso a la función y estrategias de los sindicatos . El
sindicato, sin abandonar su función de bienestar social, debe convertirse en un
factor positivo para lograr la integración y suma de cooperaciones ante los
nuevos requerimientos competitivos que las empresas han de enfrentar, o sea
operar como un factor contribuyente a la productividad. Se trata de estructurar
nuevas e ingeniosas respuestas ante nuevos planteos, tales como:
Frente a la creciente individualización y diversificación del empleo, no se
trata de suprimir la negociación colectiva sino de lograr una formulación
equilibrada y armónica para todos los intereses en juego, que tenga en cuenta
las nuevas condiciones de la economía.
Frente al endurecimiento de la competencia globalizada, es necesario desarrollar
una responsabilidad compartida, para elevar al máximo la productividad.
Frente a la segmentación y diferenciación del mercado de trabajo, participar en
actividades que tiendan a incrementar la empleabilidad de las personas, evitando
sobre todo el desempleo crónico y sin retorno.
Frente a la disminución de la fuerza laboral afiliada a sindicatos, crear nuevas
ofertas de servicios que hagan atractiva la afiliación y consoliden la
legitimidad de la representación sindical.
Frente a la internacionalización de la fuerza laboral, particularmente en áreas
del mundo que están viviendo procesos de integración, que configuran un nuevo
desafío para las entidades sindicales nacionales.