EL “MODELO DE COMPETENCIA PERFECTA”
“Triste época en la que vivimos, en la que es más fácil romper un átomo que un
prejuicio”.
Albert Einstein
A pesar de que llevadas hasta sus últimas consecuencias, estas construcciones
imaginarias poseen contradicciones o son claramente contrarias a toda
posibilidad real, no dejan de ser importantes como punto de partida para la
elaboración teórica si se tienen en consideración estas salvedades. Sin embargo,
la adopción de una metodología matemática con un trasfondo “mecánico” en busca
de un mayor rigor y precisión, en lugar de una metodología lógica, genera otros
problemas y confusiones que debemos evitar si queremos comprender de forma clara
el funcionamiento de la economía y en que consiste el problema del ciclo
económico.
Tomemos, por ejemplo, el “modelo de competencia perfecta”. En esta
representación, el “infinito” número de participantes hace que ninguno de ellos
pueda alterar los precios individualmente, mientras que en un mercado monopólico
el único productor sí puede hacerlo. Sin embargo, en la realidad, los precios se
mueven según como varia la oferta (stock) y demanda de productos, no dependen de
la cantidad de productores presentes en el mercado. Una misma variación en la
cantidad producida en iguales mercados debe tener el mismo efecto sobre el
precio en un monopolio que en un mercado competitivo. Además de este error
conceptual, creer que el “movimiento” de precios se sujeta a la cantidad de
participantes en lugar de la demanda y stock ofertado, la “rigurosa” matemática
cae en la inconsistencia de decir que en un mercado de competencia perfecta
ningún participante posee influencia individual sobre el precio pero todos
juntos sí. Generalmente, la siguiente afirmación es que en realidad, la
pendiente de la curva de demanda y el efecto del individuo particular es mínima
o despreciable sobre el mercado. Sin embargo, rigurosamente hablando, no es lo
mismo decir que la pendiente es cero a que es mínima, ya que si queremos ser
precisos, la curva de ingreso marginal tendrá una pendiente inferior (la mitad)
a la curva de demanda. Si además nos encontramos con que en el agregado los
costos marginales de los “infinitos” pero “finitos” productores es igual a la
del productor monopolista, entonces el mercado de competencia perfecta,
rigurosamente hablando, es semejante al caso del monopolista, con la maravillosa
conclusión de que matemáticamente escribimos que el precio depende de la
cantidad producida, P(q), pero el modelo está armado de forma tal que en
realidad depende de la cantidad de productores.
En resumen, detrás de las curvas y ecuaciones hay fuertes contradicciones y
conceptos erróneos que pueden derivar en un análisis equivocado o viciado del
proceso económico. Dos de estos conceptos erróneos son justamente el de
competencia perfecta y el de monopolio. Mientras por competencia perfecta se
entiende un mercado lleno de productores, por monopolio se entiende un mercado
donde hay uno solo. En realidad, lo que hace que un mercado sea perfectamente
competitivo o no, no es la cantidad de participantes, sino la libertad que haya
para entrar o salir voluntariamente del mismo, si hay o no libertad para
competir en igualdad de condiciones. No es lo mismo la situación de un único
productor cuando éste se supo ganar el mercado y desplazar a la competencia que
cuando su existencia en el mercado depende de la protección del Gobierno.
Empresas como Microsoft no poseen ningún tipo de protección legal (más bien lo
contrario), y debido a que elaboran productos de mejor calidad que sus
competidores éstos quedaron fuera del mercado destinando su capital a otros
procesos productivos donde brindan mejores servicios. Si Microsoft se dejase
estar en la elaboración y desarrollo de sus productos, cualquier otro competidor
podría desplazarlo del mercado igual que sucedió con el olvidado Quatro Pro
entre muchos otros. Distinto es el caso donde estas empresas gozan de protección
gubernamental y, por lo tanto no necesitan competir contra los potenciales
nuevos productores. El gobierno les regala el mercado, no necesitan ganarse la
aprobación de los consumidores.
No importa cuántos productores halla en un mercado, el mismo puede ser
“competitivamente perfecto” halla solamente un grande o muchos pequeños
productores. La “perfección” es un concepto cualitativo respecto al mercado, no
un problema cuantitativo de cuantos productores participen en el mismo.