LOS FACTORES DE PRODUCCIÓN Y LA CAPACIDAD OCIOSA
En el mercado siempre hay factores de producción sin utilizar en inventarios,
individuos que buscan trabajo y capacidad productiva sin utilizar. El mercado
nunca se encuentra en perfecto equilibrio, sino que los individuos, acto a acto,
acercan al mercado a ese punto de equilibrio al mismo tiempo que lo alteran al
modificarse la data del mercado. El punto de equilibrio es una situación a la
que el mercado siempre se acerca pero nunca llega. En este punto de equilibrio,
todas las personas que deseen trabajar podrán hacerlo, todos los factores de
producción son utilizados según los recursos más escasos y los procesos
productivos no poseen capacidad ociosa.
La falta de conocimiento sobre el futuro y las decisiones equivocadas, hacen que
se almacenen recursos productivos innecesariamente, así como invertir en
procesos productivos que no eran tan importantes, por lo que terminan teniendo
una capacidad mayor a la necesaria. Suele argumentarse, que la expansión del
crédito es necesaria para obtener el “pleno empleo” y aprovechar la capacidad
ociosa que el libre mercado no sabe utilizar. Sin embargo, además de lo ya dicho
en la primera parte de este trabajo respecto al empleo y desempleo, esto implica
que los precios deberán subir debido a la emisión monetaria, mientras que los
dueños de factores de producción y los individuos que trabajan no verán aumentar
sus ingresos nominales debido a la mayor demanda se satisface con los factores
no utilizados y con los individuos que se encontraban desempleados. Si los
dueños de factores de producción y trabajadores aceptasen esto, el resultado
sería una caída en sus ingresos reales de modo tal que puedan utilizarse sus
servicios por completo. Si en cambio, con la emisión monetaria los dueños de los
recursos productivos también suben sus precios y los gremios y sindicatos buscan
lo mismo, el resultado final será similar al inicial. Cuando la emisión
monetaria llega a su fin, se volverá a los mismos niveles de desempleo y de
factores y capacidades productivas sin utilizar.
La existencia de estos recursos sin utilizar y de las capacidades ociosas no
afecta los procesos que llevan al ciclo económico. Para que estos recursos sin
utilizar comiencen a ser empleados, es necesario un aumento en la cantidad de
bienes de capital disponibles, de modo tal que la nueva estructura de precios
indique una rentabilidad al uso de estos recursos disponibles. Si las fuentes
productoras, confundidas por la ilusión monetaria y crediticia, actúan como si
esta cantidad de bienes de capital ya se encontrase disponible, los efectos del
ciclo económico no se diluyen por más que haya existencia de recursos y
capacidad productiva sin utilizar. La utilización de estos factores disponibles
que no se utilizaban no implica una extracción activa de los mismos de otras
líneas de producción. Sin embargo, sí implica una extracción pasiva de otros
proyectos productivos, ya que los mismos eran más urgentemente necesitados en
otras actividades, y si bien en este caso la emisión monetaria no hace que se
quiten recursos de actividades ya existentes, sí hace que los nuevos proyectos
se tomen equivocadamente, ya que esos recursos deberían haberse destinado a otro
tipo de actividades o a expandir líneas de producción ya existente.
Por lo tanto, la existencia de recursos sin utilizar y de capacidad productiva
ociosa no es un argumento válido para defender la expansión monetaria y del
crédito. Los efectos siguen siendo los mismos, la ilusión monetaria lleva a que
la estructura económica se apoye sobre proyectos insostenibles por falta de
rentabilidad y de los bienes de capital necesarios para poder llevarlos a cabo.