2.- TEORÍAS HISTORICISTAS DE LA CULTURA.
Este enfoque teórico de la cultura surge con Franz Boas quien se fundamenta en
el análisis etnográfico para estudiar y describir mediante la observación y la
investigación, el conjunto de los rasgos políticos, económicos, religiosos, etc.
que forman la cultura de una sociedad. Por ejemplo, Wissler (1923) forma pautas
agrupando los rasgos de la cultura. La historia de la humanidad, es la historia
de los actos hechos por el hombre y que han estado permeados por la "dimensión
cultural" la cual permite su reproducción social a través de todas "las
instituciones creadas por los pueblos y todas las transformaciones que sufren
éstas a lo largo de la historia...". (Espinoza y Pérez: 1984) y promueven o
frenan los procesos históricos de los pueblos (Echeverría). Este enfoque teórico
ha tenido muy pocos logros debido a que ha faltado sistematización de los
estudios.
Bajo este enfoque historicista de la cultura, puede quedar comprendida la teoría
del ciclo vital de las culturas que propone Spengler (1944). Este autor sostiene
que "las culturas son organismos. La historia universal es su biografía...el
contenido de toda la historia humana se agota en el sino de las culturas
particulares, que se suceden unas a otras, que crecen unas junto a otras, que se
tocan, dan sombra y se oprimen unas a otras." Sin embargo, el análisis
evolucionista de la cultura se dificulta a menos que como dice Bartra (1996), la
biología dé un salto: "el código genético de los organismos no contiene, como se
sabe, las instrucciones para un cambio evolutivo; los cambios y las variaciones
no se encuentran programadas en los mensajes genéticos", situación que
ineludiblemente hace que esta comparación entre los fenómenos biológicos y los
fenómenos culturales, a pesar de ser interesante, solo puede conducir
teóricamente a un nuevo callejón sin salida.
Por lo tanto, las manifestaciones culturales cumplen un ciclo de vida. Las
manifestaciones culturales nacen, crecen, florecen, entran en decadencia y
mueren. Las grandes culturas "cumplen círculos majestuosos". Para decirlo en las
palabras de Spengler (1944): "Emergen de pronto, extienden a lo lejos sus
magníficas curvas, debilítanse luego y desaparecen...Una cultura nace cuando un
alma grande despierta de su estado primario y se desprende del eterno
infantilismo humano; cuando una forma surge de lo informe; cuando algo limitado
y efímero emerge de lo ilimitado y perdurable. Florece entonces sobre el suelo
de una comarca, a la cual permanece adherida como una planta. Una cultura muere,
cuando ese alma ha realizado la suma de sus posibilidades, en forma de pueblos,
lenguas dogmas, artes, estados, ciencias, y torna a sumergirse en la
espiritualidad primitiva...Toda cultura pasa por los mismos estadios que el
individuo. Tiene su niñez, su juventud, su virilidad, su vejez."
La historiografía apoyada en las investigaciones etnográficas están haciendo
grandes aportaciones al estudio de los diferentes sistemas culturales existentes
en la historia de las sociedades. Bartra (1996) destaca un planteamiento: "...la
cultura sólo se entiende en la longue durée, como diría Braudel. La cultura
obedece a un prolongado proceso de construcción y maduración en el que
intervienen de manera decisiva estructuras muy complejas y elaboradas. La
cultura política -con su cauda de mitos- suele habitar una larga franja
temporal, a veces muy delgada, que se extiende a través de muchos años sobra la
historia de un país o región. Ejemplificaré lo anterior con lo que Vázquez Marín
(1996) supone que dirían los revolucionarios del siglo XIX: " el sujeto
histórico son ahora los desheredados: poseedores de su fuerza de trabajo, de la
fe que guardan, de los rasgos raciales que los identifican, de los conocimientos
culturales adquiridos en una difícil batalla por la supervivencia".
Esta peculiaridad ofrece evidentes problemas prácticos de investigación. Para
estudiar la cultura, con frecuencia es necesario renunciar a la visión
globalizadora para enfocar directamente la lente sobre algunos aspectos (yo los
llamo cánones), como quien espía por el ojo de la cerradura, con paciencia y
durante un tiempo prolongado, para descubrir los secretos de la alcoba de la
historia cultural".
A mi juicio, uno de los puntos más débiles de la teoría del ciclo de vida de la
cultura, lo constituye el principio de que cada una de las etapas tiene un valor
determinado, una duración ideal que puede ser representada matemáticamente.
Afirma Spengler (1944) que "toda cultura, toda época primitiva, todo
florecimiento, toda decadencia, y cada una de sus fases y períodos necesarios,
posee una duración fija, siempre la misma y que siempre se repite con la
insistencia de un símbolo." Este principio de acuerdo a Spengler (1944) también
rige en las expresiones culturales de las "formaciones religiosas, científicas,
políticas, económicas, ...", es decir en todo tipo de organizaciones.