I.- LA CULTURA COMO UN SISTEMA DE CONTROL SOCIAL.
Por sistema de control podemos entender "el conocimiento que alguien que conoce
y tiene cuidado, pone mucha atención a lo que hacemos y puede decirnos cuando
nos desviamos." (O'Reilly: 1989). Por lo tanto, los sistemas de control formal
operan mejor cuando al supervisor le importa lo que hacen sus colaboradores, en
términos de resultados y conductas, como por ejemplo en la administración por
objetivos. Deal y Kennedy (1983) afirman que "...toda organización desarrolla
una serie central de supuestos, sobreentendidos y reglas implícitas que rigen la
conducta diaria en un ligar de trabajo."
En los sistemas de control social, como la cultura conceptualizada en la forma
de creencias, valores y expectativas compartidas, se dan acuerdos sobre lo que
constituyen las conductas y actitudes apropiadas para actividades y situaciones
que son menos rutinarias y predecibles y que requieren más creatividad e
innovación, y por lo tanto autonomía y flexibilidad, aunque paradójicamente, se
presenta una conformación entre las personas que comparten ese conjunto común de
valores, creencias y expectativas. Un buen ejemplo es el relatado por Deal y
Kennedy (1983): "Los novatos no son aceptados del todo como miembros de la
organización hasta que no han aprendido las reglas, el resultado es la
reprobación universal y la imposición de sanciones. La aceptación de las reglas
es la base primordial para las recompensas y la movilidad ascendente."
La cultura organizacional define las reglas del juego que moldean los
comportamientos de los miembros. Sin embargo, habrá que enfatizar que para que
la cultura se constituya en un sistema de control de actitudes y conductas
apropiadas, es necesario que se dé el concenso y la aprobación entre todos los
miembros de una organización, y que resulte en un acuerdo común entre las
creencias y valores de la alta dirección que nos indican como deben de ser las
cosas, con los de las personas de los niveles inferiores que señalan cómo son
las cosas actualmente.
J.-CULTURA ORGANIZACIONAL Y DESEMPEÑO.
Algunas investigaciones recientes (Newstrom y Davis: 1993) concluyen que existe
una relación positiva y directa entre la cultura organizacional y el desempeño
de los empleados y de la organización en general. Una encuesta realizada por
Denison (1984) demostró que "Las características culturales y conductuales de
las organizaciones ejercen un efecto mensurable sobre el desempeño de una
compañía". A semejantes conclusiones llegaron otros investigadores, como por
ejemplo, Barney (1986); y Weick (1987).