Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
PARTE TERCERA: LOS MARCOS CONCEPTUALES DE LA ECONOMÍA.
CAPÍTULO 12.- ECONOMÍA INSTITUCIONAL, ESCUELA DE LA REGULACIÓN Y ECONOMÍA EVOLUCIONISTA.
La creación de una Economía evolucionista.
Pluralismo, metáforas y transferencias
Uno de los puntos de partida de la Economía evolucionista es la consideración de
que existe una crisis en el seno mismo de esta ciencia. Esta crisis se mostraría
en sus conceptos y preceptos fundamentales. Por ello, se manifiesta la opinión
de que una revitalización exige nuevos conceptos y preceptos. Sin embargo, la
existencia de una crisis en el seno de una ciencia no garantiza que se vayan a
superar los problemas y anomalías, para pasar a un contexto teórico nuevo y
superior; el progreso no es inevitable (Hodgson, 1993). Esta consideración
supone, de hecho, la aplicación al ámbito de la propia ciencia económica de uno
de los preceptos fundamentales de la Economía Evolucionista: la pluralidad de
trayectos posibles que la evolución puede acarrear y la consideración de que la
evolución no implica forzosamente el tránsito hacia niveles superiores, óptimos
o de mayor eficacia y eficiencia. La pluralidad de trayectorias, en el ámbito
del conocimiento científico económico, afecta tanto al resultado como al punto
de partida.
Las bases conceptuales del desarrollo teórico evolucionista en Economía se
encuentran en los filósofos realistas, el pragmatismo norteamericano, el
organicismo y los sistemas de pensamiento de Whitehead y Hoestler, junto con
elementos del viejo institucionalismo, las teorías de Keynes y de los
poskeynesianos. Pero las ideas evolucionistas han tenido un notable
resurgimiento en Economía durante la década de los años ochenta, sobre todo, a
partir de la publicación del libro de Richard Nelson y Sidney Winter (1982): An
Evolutionary Theory of Economic Change.
Pero, tal vez la característica más significativa de la Economía evolucionista,
en cuanto a sus puntos de partida, sea el uso de metáforas y de la abducción
como método de construcción conceptual. La abducción emerge como una tercera
categoría frente a la dicotomía entre inducción y deducción. La abducción es el
proceso por el cual se establece una hipótesis explicativa. Es el único proceso
lógico que da lugar a una idea nueva, ya que la inducción se limita a determinar
el valor, y la deducción meramente desarrolla las consecuencias evidentes de una
hipótesis pura.
Peirce vio que la transferencia aductiva de la metáfora de una disciplina a otra
era una fuente importante de creatividad y novedad en una ciencia. De esta
manera se razona que una fuente de creatividad en la ciencia proviene de la
yuxtaposición de dos campos de referencia distintos, de tal manera que las ideas
existentes que antes estaban separadas pueden fertilizar entrecruzándose. Esta
yuxtaposición tiene lugar por medio de la transferencia de conceptos y preceptos
de una ciencia a otra, por medio de la generación de metáforas.