Caractersticas Fisicoqumicas - Libro Gratis
Calidad del agua para consumo humano: municipio de Turbaco-Bolivar, norte de Colombia

Calidad del agua para consumo humano: municipio de Turbaco-Bolivar, norte de Colombia

Carlos Alberto Severiche Sierra
Rosa Leonor Acevedo Barrios
José Del Carmen Jaimes Morales

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3.2 Características Fisicoquímicas

En 2013, Montoya y colaboradores, estudiaron el cambio de algunas variables fisicoquímicas en el agua de siete años y siete ciénagas pertenecientes a la zona de planos de inundación de Ayapel en nueve muestreos durante el periodo 2006-2009. El valor medio de la conductividad eléctrica en la ciénaga fue tres veces inferior al valor medio de las ciénagas de la región. Consideraron 100 µS/cm como discriminante entre ciénagas con valores inferiores y los caños con valores superiores. No hallaron relación entre la transparencia y la concentración de pigmentos fotosintéticos, por lo que consideraron esto como indicador de un nivel de estado trófico bajo del sistema. A nivel temporal todas las formas de nutrientes evaluadas presentaron diferencias lo que indico la importancia del efecto del pulso de inundación a través del ciclo hidrológico. Con la disminución de la columna de agua en época de estiaje, evidenciaron un aumento de las concentraciones de nitrógeno, las cuales fueron favorecidas por la resuspensión de material del fondo de la ciénaga. La concentración de fósforo fue más sensible a la variación espacial, ya que el ciclo de este nutriente estuvo asociado a los sedimentos y a la composición del suelo de cada microcuenca. Encontraron diferencias en la dinámica del sistema para una misma fase del pulso en ciclos sucesivos, por lo que el momento hidrológico en el que realizaron el muestreo fue el factor principal en el comportamiento de las condiciones fisicoquímicas del sistema (Montoya et al., 2013).

Robles y colaboradores en 2013, determinaron la calidad del agua del acuífero Tepalcingo-Axochiapan, México. Efectuando seis muestreos y tomaron muestras en ocho pozos de agua potable antes de añadirle cloro y en un manantial. Determinaron dos parámetros bacteriológicos y once fisicoquímicos. La mayoría de los pozos y el manantial presentaron aguas muy duras. Los pozos mostraron concentraciones más elevadas de sólidos disueltos en las zonas de menor altitud con excepción del manantial. De acuerdo al análisis discriminante y a las distancias de Mahalanobis, el manantial presentó mayores diferencias con respecto a los demás pozos. Bacteriológicamente, el manantial y un pozo no fueron adecuados para actividades recreativas y fisicoquímicamente tres pozos fueron inadecuados como fuente de suministro de agua potable. La falta de servicios sanitarios y el drenaje en algunas zonas puedo ocasionar el deterioro de la calidad del agua del acuífero en dichas zonas (Robles et al., 2013).

En 2009, Milan y otros, aplicaron y analizaron variables fisicoquímicas, indicadores biológicos, variables microbiológicas, macroinvertebrados acuáticos y el índice biótico BMWP, publicando sus resultados posteriormente en el año 2011. Las variables fisicoquímicas, los macroinvertebrados acuáticos y el índice BMWP indicaron mejores condiciones ambientales en la estación 2, que ubicaron a unos 150 m del nacimiento de la quebrada (estación 1), mientras que la estación 4, estuvo establecida cerca de la desembocadura al río Cauca, exhibió un deterioro del agua. Las estaciones 3 y 4 presentaron niveles altos de coliformes fecales, con un número mayor en la 4. No obstante, los resultados de las muestras que tomaron de la red de distribución de agua potable del corregimiento de Bolombolo indicaron que el agua proveniente del acueducto presento condiciones aptas para el consumo humano (Milán et al., 2011).

Sardiñas y colaboradores en 2008, realizaron la evaluación físico-química del agua de depósitos positivos a focos de Aedes Aegypti en el municipio Cotorro de Ciudad de La Habana; el muestreo lo realizaron en el periodo de junio de 2004 a julio de 2005. El universo de trabajo estuvo constituido por 86 focos de Aedes Aegypti confirmados en el laboratorio del Centro Municipal de Higiene y Epidemiología, donde existieron más de 500 ml de agua en áreas de riesgo definidas por el Departamento de Lucha Antivectorial del municipio. Los focos representaron 41.3% del total de focos identificados en las 3 áreas de salud. La muestra que recolectaron representó 32.5% del total de focos. El pH se mantuvo en un intervalo de 6.80-7.11, la turbidez entre 5.0-7.8 U y la conductividad entre 406-909 µS/cm. Encontraron que la concentración de nitrato estuvo entre 6.25-14.26 mg/L y la del nitrito entre < 0.006-3.62 mg/L, la evaluación de las características físico-químicas, pH, turbiedad y nitratos del agua de depósitos positivos a focos de Aedes Aegypti no sobrepasaron los valores establecidos en la norma cubana. La concentración de nitrito sobrepasó la norma cubana en 17.8 % de las muestras (Sardiñas et al., 2008).

La temperatura, salinidad y turbidez del agua en el estuario del Guadalquivir, así como la abundancia, biomasa y número de especies de su macrofauna acuática (necton e hiperbentos), fueron estimadas en 2008 por Baldo y otros, mensualmente, entre junio de 1997 y mayo de 1999, en cinco estaciones de muestreo a 8, 20, 30, 40 y 50 km de la desembocadura, utilizaron para la toma de muestras un barco angulero provisto de un arte de pesca con malla de 1 mm de luz. En el estuario existió horizontalmente un marcado gradiente salino: la salinidad media mensual osciló habitualmente entre 17 y 27 en la estación más externa, mientras que en la zona más interna raramente sobrepasó 4. La temperatura fue homogénea en todo el estuario, con máximos estivales (28ºC) y mínimos invernales (10ºC). La turbidez también fue relativamente homogénea en todo el estuario, con valores máximos invernales (362 UNT) y mínimos principalmente estivales (10 UNT). Los máximos de turbidez coincidieron con la zona de confluencia del agua marina y dulce. Los resultados de los análisis de regresión múltiple por pasos indicaron que la distancia a la desembocadura y el caudal medio de agua desembalsada (el mes previo) desde la presa de Alcalá del Río (a 110 km de la desembocadura) explicando un 70% de la varianza de la salinidad, mientras que el caudal desembalsado apenas explicó 17% de la varianza observada en la temperatura y la turbidez del agua. La salinidad explicó un 50% de la varianza del número de especies, mientras que la salinidad y la temperatura son las variables ambientales que controlaron la variación de la abundancia y biomasa de la macrofauna estuárica, llegando a explicar 75% y 71% de la varianza de la abundancia y biomasa de la comunidad nectónica, respectivamente, y 54% y 48% de la varianza de la abundancia y biomasa hiperbentónica, respectivamente. La salinidad fue, en todos los casos, la variable que explicó un mayor porcentaje de la varianza (Baldo et al., 2005).