MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

Martina Rodríguez Domínguez (CV)
Universidad Autónoma de Baja California

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1.1 - Las remesas familiares

Según datos de CONAPO México ocupó el segundo lugar como país receptor de divisas a nivel mundial en 1999, seguido de Turquía. El promedio por cada transacción fluctuó alrededor de los 327 dólares y el medio más utilizado y seguro es la transferencia, donde la comisión es de un promedio del 5% (Arroyo & Corvera, 2003).
La participación de las remesas en la balanza de pagos de los países que las reciben las sitúan en los primeros lugares como ingreso de divisas (Rivas & Gonzálvez, 2011).
El comportamiento de las remesas en México ha despertado el interés político y social, representan una fuente de financiamiento para el desarrollo económico regional, aunque no parece haber un consenso respecto a los efectos económicos y sociales de las remesas.
Por el contrario hay un debate académico y político sobre el papel de las remesas en el desarrollo económico de las regiones y localidades. Durante los ochenta surgieron dos enfoques sobre el análisis de las remesas, el estructuralista y el funcionalista; el enfoque estructuralista argumentó que la emigración y las remesas representaban obstáculos al desarrollo regional a finales de esa década cambió la perspectiva funcionalista, la cual sostenía que la migración y las remesas podían constituir una opción al desarrollo y la transformación estructural de las regiones (Canales & Montiel, 2002).
El enfoque estructuralista clásico consideró que la migración tenía un efecto negativo en la economía y la estructura social de las comunidades de origen de los migrantes, al crear una serie de distorsiones estructurales que se reflejaban en conflictos sociales y argumentaban la emigración generaba mayor emigración, donde las remesas se destinan al consumo familiar y una mínima parte se invierte en proyectos productivos. El enfoque funcionalista hace énfasis en los impactos económicos en las comunidades de origen de los migrantes y plantea que la migración debería ser vista como un instrumento que puede promover el desarrollo regional (Canales & Montiel, 2002).
Actualmente ha surgido un nuevo paradigma desde una visión crítica del enfoque estructuralista al plantear las remesas como único recurso de las comunidades para mejorar las condiciones de vida, refleja carencias de alternativas de empleo y oportunidades económicas, por el contrario, la continuidad del fenómeno migratorio refleja la continuidad de los factores estructurales que lo originan: el fracaso del Estado y del mercado para generar empleos, inversión productiva y crecimiento económico. El enfoque funcionalista plantea que las remesas son importantes como fondos de inversión por la virtual ausencia de financiamiento público y privado e intenta reorientar el debate de las remesas en función de las nuevas condiciones de la migración (Canales & Montiel, 2002).
Respecto a las remesas se puede decir que tienden a decrecer en la medida en que el migrante pierde la esperanza de regresar se va descartando su regreso conforme se va insertando en la sociedad, las redes son reestructuradas e incluyen nuevas parejas, amistades, posibilidades y compromisos. Cuando los resultados de migrar son satisfactorios el siguiente paso es la reagrupación de los hijos o de la pareja con el propósito de incrementar sus ingresos, pero si por el contrario los resultados son insatisfactorios, solo les queda la opción de regresar, lo cual implica una pérdida de ingresos por remesas esenciales para la subsistencia de los familiares del migrante (Martín, 2012).
El crecimiento de las remesas ha generado algunas externalidades en las áreas de recepción de cada país y tienen impactos macroeconómicos y microeconómicos, de tal manera que benefician tanto a la balanza comercial como a las familias, por lo que las remesas se consideran bondades de la movilidad internacional contemporánea porque pueden ser un estímulo para promover la emigración desde los países en desarrollo (Martínez, 2003).
En algunos hogares de las familias que reciben remesas éstas se han convertido en la principal fuente de ingresos (Rivas & Gonzálvez, 2011) y se emplean en la manutención básica, mientras que en otros hogares son un complemento familiar para satisfacer las necesidades básicas; salud, vivienda (para ampliarla o mejorarla), sin embargo la migración internacional no ha resuelto la situación económica de muchos hogares (Mestries, 2003). Además, las remesas de los migrantes desde el exterior ayudan a mantener los vínculos afectivos y mantienen el control y la disciplina: expresan afecto, preocupación e interés por la familia (Rivas & Gonzálvez, 2011).
Según datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) se incrementó el número de hogares que reciben remesas familiares de 2000 a 2006 en un total de 1.9 millones. Pasaron de 5.3 por ciento a un 7 por ciento y disminuyó de 2008 a 2010 de 1.6 a 1.4 millones de hogares, en términos relativos representa 5.9 y 4.7 del total de los hogares (CONAPO, 2010).
Los ingresos por remesas son considerablemente importantes para México, su monto ha superado en algunos años los ingresos provenientes del turismo y la inversión extranjera directa y en 2008 ocupó el segundo lugar como fuente de divisas en el país, después de los ingresos por las exportaciones petroleras. El impacto de las remesas se expresa principalmente en el contexto estatal, regional y local. Por ejemplo, la región tradicionalmente expulsora de población a Estados Unidos de América del centro occidente de México concentró en 2010 cerca del 30% del total de las remesas que entraron al país (CONAPO, 2010).
El éxodo de migrar conlleva incertidumbres, amenazas y desafíos. Las formas de comunicación trasnacional proyectada en videos, voz e imágenes pasan a través de las fronteras y conecta a las comunidades tanto de origen como de destino de los migrantes (Skolnik, Lazo, & Steigenga, 2012).
Los migrantes tratan de convertirse en parte de la sociedad de acogida pero mantienen vínculos con sus lugares de origen a través de la amplia gama de innovaciones en las comunicaciones y mediante el envío de remesas (Menjivar, 2001).
Los individuos migran de sus países de origen para ir en busca de oportunidades laborales y de formación de capital, enfrentando dificultades por la irregularidad en la que se encuentra y sin contar los diversos factores como es el proceso de adaptación a una cultura diferente, la discriminación, desprotección y vulnerabilidad entre algunos de ellos y aun así se puede cuestionar el interés altruista de los migrantes para ayudar a sus localidades (Martínez, 2003).
En México, el uso productivo de las remesas se ve restringido por la ausencia de capacidades locales para llevar a cabo los proyectos productivos, aunque los beneficios de las remesas a nivel nacional son más potenciales que reales frente a la pobreza, los migrantes enfrentan costos para ahorrar y remitir el dinero a sus países de origen. Algunas experiencias exitosas de envíos colectivos de remesas se encuentran en Zacatecas y Guanajuato, donde se han implementado programas como el Tres por Uno, donde el gobierno pone un dólar por cada dólar que invierten los migrantes para promover obras de infraestructura y desarrollo en los lugares de origen de los migrantes (Martínez, 2003).
La relación entre migración a Estados Unidos de América y las remesas monetarias que reciben los municipios de la región del occidente de México, es que las remesas se emplean en la manutención de las familias de los migrantes, con poca relación entre migración y remesas, que no se convierten en detonantes del desarrollo económico, Por otra parte, los envíos monetarios que realizan los migrantes a sus familias a los lugares de origen representan un apoyo económico, el dinero enviado del extranjeros a las comunidades no beneficia directamente a la comunidad receptora porque se pagan servicios y productos de otras ciudades, por lo que el impacto de las remesas beneficia directamente a otras ciudades o regiones (Mendoza C., 2004).
El impacto de las remesas en la reducción de la pobreza en México es prácticamente insignificante y se debe a que las remesas constituyen en esencia el fondo salarial y contribuyen a mejorar el nivel de vida de los hogares perceptores, pero están lejos de resolver los problemas estructurales que propician la pobreza. En promedio el bajo monto mensual que recibe cada familia por transferencia indica que se trata de familias inmersas en situaciones de vulnerabilidad social y precariedad económica que pertenecen a estratos pobres y donde las remesas contribuyen a paliar la pobreza pero en ningún caso a resolverla (Canales(c), 2008).