MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

Martina Rodríguez Domínguez (CV)
Universidad Autónoma de Baja California

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CONCLUSIONES

Análisis de los resultados

Se concluyó que la alta tasa global de participación en la en la región centro occidente de México en los grupos de edad de la población económicamente activa entre los 14 y 29 años, corresponde a la reserva laboral que no encuentra trabajo localmente, ni en otras regiones de país, debido a la estrechez y precarización del mercado laboral (Delgado & Márquez, 2007). La disminución de la tasa global de participación promedio del periodo a partir de los 30 años puede correlacionarse a las altas tasa de migración internacional que registra la región centro occidente de México.
Según los resultados de los cálculos de la Tasa Global de Participación de la región centro occidente se incrementó respecto a la TGP del resto del país en el periodo de 2005 a 2010, durante 2005 a 2006 la TPG de la región centro occidente era inferior a la TGP del resto del país, en 2007 se igualan ambas tasas, en 2008 crecen al mismo ritmo y de 2009 a 2010 la TGP de la región centro occidente supera a la TGP del resto del país. Se deduce que una de las causas de la incorporación de la población al mercado laboral en la región centro occidente de México puede ser la disminución de las remesas familiares en los hogares de los familiares de los migrantes que reciben remesas; según cifras de la Encuesta Nacional del Ingreso y Gasto de los Hogares en México en 2006 el 7% de los hogares en México recibían remesas, para 2010 el porcentaje disminuyo a 4.7%, de acuerdo a este dato un millón 350 mil hogares en México reciben remesas, además se puede argumentar que el 57% de los hogares receptores de remesas se encuentran en localidades rurales, con bajo y muy bajo nivel de marginación (BBVABancomer, 2013).
Durante el periodo de 2005 a 2010 la Tasa Global de Participación en la región centro occidente de México paso de ser inferior respecto al promedio nacional a valores superiores, lo que refleja que aumentó la incorporación de la población económicamente activa de la región centro occidente de México al mercado laboral comparada con el resto del país.
La Tasa de Ocupación (TO) al inicio del periodo de 2005 a 2010 era superior en la región centro occidente de México a la TO del resto del país, disminuyó en 2007-2008 y se igualó al ritmo de crecimiento de la TO del resto del país, posteriormente en los siguiente años de 2009 a 2010 la tasa de ocupación en la región centro occidente fue menor. La desaceleración de la tasa de ocupación en la región centro occidente de México durante el periodo 2005-2010 fue posiblemente causada por cambios estructurales en la economía mexicana (Canales(a), 2002) por la incorporación de la población al mercado laboral hasta igualarse al promedio nacional del México en 2007-2008 y en 2009 es inferior al resto del país.
La tasa de desocupación en la región centro occidente de México en el periodo 2005-2010 registra valores superiores durante todo el periodo respecto a las entidades federativas del resto del país, lo que significa que el desempleo en la región histórica de migración internacional es un problema en el mercado laboral. La evidencia muestra que a pesar de la constante disminución que han tenido los salarios, el empleo no se ha logrado incrementar y que las condiciones de trabajo que presenta el sector productivo mexicano no es el mínimo requerido para garantizar un empleo de calidad que mejore las condiciones laborales de los trabajadores, ante estas condiciones, la migración es la forma de no poder ofrecer un empleo que mejore sus condiciones de vida (Rodríguez & Gaona, 2011).
Según los registros de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) la región centro occidente registra mayor población económicamente activa de 14 a 29 años y a partir de los 30 años la proporción se invierte, la región centro occidente registra una menor población económicamente activa que la población del resto del país, la proporción se iguala en los grupos de 60 años y más.
En la región centro occidente de México la población ocupada muestra niveles mayores en educación básica completa e incompleta (primaria) que la población desocupada, pero a medida que aumenta el nivel de educación la población ocupada registra menor proporción respecto a la población desocupada, lo que significa que la población desocupada tiene mayores niveles de educación secundaria y media superior durante el periodo de 2005 a 2010.
Entre las reflexiones finales de esta investigación es que se esperaba un signo negativo en el coeficiente de la tasa de desempleo de los Estados Unidos de América. De acuerdo a los resultados de la ecuación en la relación de largo plazo, los resultados encontrados fueron los esperados, el signo negativo en el coeficiente de la tasa de desempleo en los Estados Unidos de América significa que existe una relación inversa entre las variables, es decir que una disminución en la tasa de desempleo en los Estados Unidos de América afecta de manera negativa a las remesas familiares que envían los migrantes desde los Estados Unidos de América.
Los resultados obtenidos de la ecuación aplicada durante esta investigación, donde se establece una relación entre la variable dependiente del logaritmo de las remesas en México y la variable independiente de la tasa de desempleo de los Estados Unidos de América, contrasta con el planteamiento de la literatura donde se establece que un aumento en la tasa de desempleo en el país de destino de los migrantes afecta de manera negativa o genera una disminución en el envío de remesas familiares a los lugares de origen (Arango, Montenegro, & Obando, 2013), lo que significa que un aumento en la tasa de desempleo de los Estados Unidos de América afecta de manera negativa o disminuye el envío de remesas familiares a México.
El papel de la migración ante el desafío del desempleo
La migración de la población mexicana a los Estados Unidos de América es un hecho de tradición histórica, dentro del contexto de las relaciones binacionales México-Estados Unidos de América tienen como antecedente un marco económico y social en donde ambos países tenían intereses muy concretos para el desarrollo de sus economías. Estados Unidos de América se vería beneficiado por la creación de ferrocarriles, la agricultura y el desarrollo de su industria minera y México visualizó una alternativa para recibir remesas del extranjero que generarían a su vez nuevas inversiones, sin embargo, el proceso migratorio tuvo un impacto desigual en ambas naciones, México nunca obtuvo los beneficios deseados, sino que esta situación inicio el desplazamiento voluntario de millones de mexicanos, principalmente hombres en edad productiva (Salgado, 2002).
Se puede argumentar que el comportamiento de los desplazamientos de población mexicana con destino hacia los Estados Unidos de América está en función de la dinámica y la modalidad de integración entre ambos países. Las políticas alientan, contienen e incluso reprimen los desplazamientos poblacionales (Delgado & Márquez, 2007).
El fenómeno migratorio es de trascendencia histórica en México y las causas de los desplazamientos de población hacia los Estados Unidos de América están vinculadas a las estructuras económicas, políticas y sociales de ambos países; por otro lado, la transformación y volumen de los flujos migratorios responde a las condiciones a que se enfrentan ambos países.
La migración mexicana es un fenómeno social que ha perdurado por varias décadas, la continuidad y persistencia en el tiempo del proceso migratorio de México hacia los Estados Unidos de América se debe a su carácter dinámico que le permite adaptarse a las diferentes condiciones estructurales de las diferentes etapas y ciclos de la historia política y social de ambos países (Canales(a), 2002).
En México una de las causas de la disminución de las remesas podría ser la crisis financiera que afecta a los Estados Unidos de América. De acuerdo a algunas estimaciones realizadas por el Banco de México, la crisis se ha visto reflejada en la caída de las remesas familiares en los últimos años, además, la incapacidad de la economía mexicana de absorber la mano de obra, o de generar empleos, impulsa en parte la migración hacia los Estados Unidos de América preponderante en la región centro occidente en busca de empleo o mejores ingresos. Por otro lado, el deterioro de los ingresos de los individuos en términos reales ha generado la entrada en el mercado de trabajo de algunos integrantes de la familia (Papail, 2003).
Después de 1990 la situación en la frontera norte de México ha cambiado, la crisis financiera y económica ha afectado la migración internacional y se ha reflejado en la caída en el volumen de los migrantes a Estados Unidos de América. La válvula de la migración a Estados Unidos de América se ha ido cerrando, los obstáculos para migrar sin papeles son cada vez mayores el escenario en la frontera es poco alentador aumentan el número de deportados que ya no desean regresar a su lugar de origen (Piñeiro, 2010).
Se concluye que debido a la magnitud, las remesas representan uno de los principales rubros de transferencias corrientes en la balanza de pagos de muchos países en desarrollo, por lo que algunos organismos internacionales de ayuda al desarrollo como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo entre muchos, dedican una atención especial a las remesas como un recurso que podría contribuir a la reducción de la pobreza de los países de origen de migración internacional. Si bien, se plantea que la migración es una posibilidad de desarrollo y que las remesas son un beneficio derivado de la migración, destacando que esa fracción del ingreso salarial que los migrantes transfieren a sus lugares de origen tiene un potencial para reducir la pobreza y promover el desarrollo económico y lo cual coincide con la literatura respecto al papel desempeñado por las remesas para disminuir la pobreza en los lugares de origen de los emigrantes. Lo cierto es que no se ha logrado establecer con precisión la relación entre las transferencias de remesas y el desarrollo económico, ni hay un consenso en torno a los efectos económicos de las remesas (Canales(c), 2008).
Estimaciones realizadas por algunos investigadores del BBVABancomer sugieren que el principal determinante que explica la migración es la demanda de empleo en los Estados Unidos de América, después del desempleo en México y finalmente las diferencias salariales entre ambos países (BBVABancomer(a), 2010).
Entre algunas de las dificultades para la realizar esta investigación es la falta de información y en algunos casos la ausencia de datos; es decir, no existe una congruencia cronológica de la información en algunas de las bases de datos de las fuentes consultadas de México. Proporcionan información incompleta y en algunos casos hay ausencia de datos en algunos años, inclusive aplican metodología diferente de un periodo a otro.
Otra limitación de esta investigación es que el tiempo de análisis fue relativamente reducido. El periodo de cinco años tal vez no refleja un comportamiento real en el tiempo, acotado en parte por la disponibilidad de datos a nivel estatal en México.
Las posibles líneas de investigación en un futuro es analizar el papel que desempeña el desempleo de los Estados Unidos de América, el desempleo en México y las diferencias salariales en la migración internacional de la región centro occidente de México y aplicar para este mismo criterio a nivel nacional para medir la relación entre estas variables económicas utilizando una metodología adecuada, ya que el tema de la migración tiene múltiples facetas que podrían determinar algunas causas de los desplazamientos de población hacia los Estados Unidos de América.