MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

Martina Rodríguez Domínguez (CV)
Universidad Autónoma de Baja California

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CAPÍTULO I: COMPONENTES EN EL ANÁLISIS DE LA EMIGRACIÓN INTERNACIONAL DE MÉXICO

Los antecedentes de la migración se remontan a los tiempos de la colonia cuando Europa conquistó territorios en América, Asia y África en busca de tierras y metales preciosos en las minas. Cuando agotaron la fuerza local de trabajadores activaron flujos migratorios de africanos como esclavos al Nuevo Mundo. Sucesivamente durante el siglo XII, los migrantes escaparon de los feudos hacia los lugares citadinos, surgiendo comunidades urbanas en el origen del capitalismo. La migración alimentó el crecimiento económico y político de los centros urbanos, conforme el capitalismo se expandía en el mundo. Actualmente, el mercado mundial implica la expansión industrial y la reestructuración productiva lo que provoca traslados de trabajadores calificados a diversas partes del mundo (Kuhn & Fagundes, 2012).
En 1940 en México la industrialización postrevolucionaria descapitalizó al campo y ocasionó el éxodo de campesinos hacia Estados Unidos de América que no pudieron ser absorbidos por la naciente industria en México. Por un lado, la falta de mano de obra en los Estados Unidos de América, después de la Segunda Guerra Mundial y por otro, la necesidad de un mercado laboral en México, obligó a ambos países a firmar el “Programa Bracero”; pero la mecanización acelerada de la agricultura en los Estados Unidos y las regulaciones estrictas a los empresarios que contrataban braceros hicieron decrecer la demanda de migrantes. Después de 22 años Estados Unidos de América pone fin al “Programa Bracero” (1942-1964). La inmigración de mexicanos indocumentados a Estados Unidos de América, continuó y el trabajador indocumentado se catalogó como un problema en la agenda de relaciones bilaterales (Salgado, 2002).
Hasta antes de 1961 en los Estados Unidos de América predomino la migración europea. Actualmente su origen mayoritariamente es no europeo. Así, durante la década de 1990, el 47% procedieron de América Latina, el 34% de Asia y el 13% de Europa. Los patrones de la migración han cambiado, además de la diversidad de orígenes. Algunos migrantes son altamente educados y además, se encuentra mano de obra calificada, según el Censo de 1993 de los Estados Unidos de América más del 60% de los inmigrantes de la India tenían título universitario, que es diez veces la tasa de los mexicanos y tres veces la de los estadounidense nativos. Pero la migración contemporánea tiene menores tasas de 1971 a 1990 (25%), respecto a las de 1910 a 1920 (36%) por lo que el número de indocumentados ha disminuido (Zhou, 2003).
Por otra parte, el crecimiento de la población en los Estados Unidos de América ha sido alterado por la migración internacional y por la composición racial. La disminución de los blancos no hispanos pasó de 76% en 1990 frente a un 69%, los hispanos después de ser un grupo minoritario más grande del país comprende el 12.5% de la población total comparado con el 9% en 1990. La apertura para recibir a cientos de miles de inmigrantes a partir de 1960 fue notoria, reconoció a 20.9 millones entre 1971 y 2000, proporcionándoles la condición de residentes permanentes conforme la normatividad de inmigración “Inmigration Reform and Control Act (IRCA)” de 1986 para frenar la inmigración indocumentada que llevó a los inmigrantes a establecerse de manera permanente la nueva relación se reflejó en el Censo de 2000 (Zhou, 2003).
Las nuevas tendencias de la migración internacional en la globalización que implican la intensificación de los flujos migratorios, crecimiento de la migración ilegal y desaceleración de la circularidad, dan lugar a flujos con tendencia a residencia permanente en los Estados Unidos de América (en México el 99 por ciento de la migración internacional se dirige a los Estados Unidos de América) desde 1980 (Ibarra, 2003).
La migración es uno de los componentes del cambio demográfico y especialmente la población joven económicamente activa es la que migra, afectando la estructura natural de la población y rejuveneciendo a la población en los lugares de destino. Esto es válido en algunas entidades federativas de la región centro occidente de México con alta intensidad migratoria hacia los Estados Unidos de América donde se pierde población por migración. Por ejemplo, en el año 2000, Zacatecas registró tasas de crecimiento poblacional negativas en la mayoría de sus municipios (CONAPO, 2010).
La zona fronteriza entre México y los Estados Unidos de América sostienen el mayor flujo migratorio del mundo, su alto grado de inmigración indocumentada, la circularidad de movimiento y un patrón de selectividad que ha favorecido a los jóvenes varones con escasa educación procedentes de comunidades pequeñas ocupan empleos inestables en el mercado laboral de los Estados Unidos de América (Massey & Sana, 2003).
En los Estados Unidos de América la población migrante mexicana es abatida con los bajos salarios y trabajos temporales de servicios. Los empleadores prefieren a inmigrantes que hablan inglés, así el capital humano indica un potencial que determina su salario, además de la experiencia laboral, la edad y el nivel de educación se correlacionan positivamente con los ingresos en la mayoría de los trabajos en los Estados Unidos de América, aunque desde la perspectiva neoclásica la educación no siempre aumenta el salario de los inmigrantes (Cornelius, Tsuda, & Valdez, 2003).
La preferencia hacia los trabajadores nativos en los Estados Unidos de América en la distribución de puestos en cuestiones laborales y el impedir el acceso de los inmigrantes, provoca la discriminación contra los inmigrantes, (Valenzuela, 2002). En México los estados fronterizos caracterizados como grandes expulsores de migrantes hacia los Estados Unidos de América han experimentado una disminución en las tasas de crecimiento de migrantes residentes en la Unión Americana lo que se ha reflejado en una menor participación en el total de población de cada uno de los estados (Mendoza J. E., 2006). Aunque las políticas oficiales de integración promueven la aceptación y la integración de las diferencias, prepara el camino para la exclusión, las políticas restrictivas pueden ser perjudiciales para la integración en la medida en que se traduce en una exclusión de facto de las instituciones comunes de los inmigrantes (Mancilla, 2012).
Se puede decir que el flujo migratorio tiende a aumentar con el transcurso del tiempo, Douglas Massey reconoce que no puede continuar indefinidamente, por lo que cuanto más alto es el porcentaje de hispanos en la población de destino menor es la posibilidad económica, y cuanto menor es la oportunidad económica menor es el crecimiento de la población hispana en esa área (Heer, 2003).
La migración internacional entre México y Estados Unidos de América da paso a la formación de un circuito migratorio por donde circulan personas, bienes, dinero, información e ideas, la migración se organiza de tal manera que las interacciones de los actores se extienden en el tiempo, por lo que las redes sociales se pueden definir como el conjunto de nodos y actores fuertes unidos por relaciones sociales donde los actores pueden incluir información, avisos, amistad o intereses de relación y algunos niveles de confianza. Además los factores son variados y diversos por los que los hombres y las mujeres se incorporan a los flujos migratorios, entre los que se encuentra la falta de empleo y bajos salarios pero no son los únicos (Pérez, 2003).
Por otro lado, desde otra perspectiva la paulatina disminución de la migración de México hacia los Estados Unidos de América en los últimos años, es el reflejo del aumento en las leyes antiinmigrantes, las medidas de seguridad y el blindaje de la frontera con el vecino país del norte aumentan la dificultad de los cruces fronterizos de migrantes indocumentados de México hacia los Estados Unidos de América (Navarro, 2012; Portes, 2001). El descenso de la migración de mexicanos al vecino país ha contribuido a la disminución de la movilidad de migrantes indocumentados residentes en los Estados (Mendoza C., 2004).