COMPONENTES DE SOSTENIBILIDAD DE LA VIVIENDA TRADICIONAL EN EL ÁMBITO RURAL DE LA REGIÓN HUASTECA DE SAN LUIS POTOSÍ: HACIA UNA ARQUITECTURA RURAL SUSTENTABLE.

COMPONENTES DE SOSTENIBILIDAD DE LA VIVIENDA TRADICIONAL EN EL ÁMBITO RURAL DE LA REGIÓN HUASTECA DE SAN LUIS POTOSÍ: HACIA UNA ARQUITECTURA RURAL SUSTENTABLE.

Rigoberto Lárraga Lara (CV)
Universidad Autónoma de San Luis Potosí

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3.5-Sostenibilidad en la Huasteca Potosina

Al arribo de los primeros pobladores a la que hoy llamamos Región Huasteca contaban ya con el conocimiento y manejo del fuego -la primera de las transiciones de la transformación de la biosfera mencionada por Takács (2004)-esto permitió, defenderse de los animales depredadores, el fuego además significó según Stresser-Pean (2008) un elemento fundamental para su sistema religioso en la construcción del mito de la creación ya que su relación con el sol le daba un toque místico en su utilización en los distintos ritos prehispánicos. Además el fuego les ha permitido hasta la fecha utilizar un sistema roza, tumba y quema que permite utilizar y rotar las tierras de cultivo a baja intensidad. El fuego como en todo el mundo tiene un papel fundamental en el cambio climático y la deforestación pero en las primeras etapas de transición el fuego tuvo un limitado papel en la zona de estudio
Los pobladores de la huasteca principalmente Teenek y Nahuas, y en su frontera noroeste los Xi`uy con algunas invasiones de Otomíes llegaron a ocupar la zona con un lenguaje ya estructurado que les permitió tener según Ruvalcaba y Pérez (1996) lazos de identidad y cohesión social, como lo sugiere Takács (2004) el lenguaje permitió un impacto mayor sobre el medio ya que le permitía a las sociedades ser más eficientes en el uso colectivo de las herramientas y su uso en la transformación y dominio sobre su entorno natural, la caza colectiva y la organización social de la agricultura permitió desde el inicio que sus primeros habitantes tuvieran ventaja sobre el medio ambiente.
De acuerdo con Ruvalcaba y Pérez (1996) pudo ser por la búsqueda de más recursos alimenticios o bien por algunas invasiones de los otomíes la razón que debió expulsar al norte a los grupos hoy denominados Teenek. Al llegar los primeros pobladores provenientes del sur ya manejaban el fuego, el lenguaje (familia máyense) y la agricultura en la hoy llamada región Huasteca. Cuando los primeros hombres se establecen en esta región tropical sub-humeda traen consigo el sistema de agricultura utilizado en el sur de Mesoamérica en climas similares. El impacto antropogénico de los primeros pobladores de la Huasteca sobre la biosfera está en función al crecimiento demográfico que les permitió la actividad de la agricultura de rotación sobre el trópico subhumedo. Ruvalcaba y Pérez (1996) mencionan que hay evidencia de otros sistemas de agricultura como chinampas en Tamihaua y terrazas en Otontepec. La agricultura permitió que en edades tempranas esta zona llegara según Ruvalcaba y Pérez (1996) a 1,309,812 habitantes con su respectiva presión sobre los recursos naturales existentes, además de haberse convertido en proveedor de algunos insumos del imperio azteca.
Los principales poblados en la zona estaban sobre los rio navegables, estas eran Oxitipa, Tziiuhcoac, que a la llegada de los españoles eran verdaderos centros de distribución y comercio de los recursos de la zona, esto tendría un impacto sobre la organización social, la que estaba organizada en castas y permitía el uso de herramienta y sistemas de explotación de los recursos para tales dimensiones.
A la llegada de los españoles a América y posteriormente a la Huasteca se hizo la introducción de especies exógenas como el ganado, y plantas domesticadas introducidas para su explotación, muchas de ellas se adaptaron al medio natural y al no tener competencia dominaron sobre las nativas impactando negativamente sobre el entorno, las enfermedades tomaron un papel importante en el decrecimiento de la población indígena que en tan solo unas décadas quedaría diezmada, el uso de indígenas como esclavos llevados a las Antillas fue otro de los encuentros violentos que vivió la zona. Al verse abandonados muchos de los terrenos agrícolas indígenas fueron apropiados por los nuevos sistemas de agricultura y la recién incorporada ganadería.
La zona de la Huasteca se convirtió por mucho tiempo en un almacén de recursos para su explotación, quedando en el olvido haciendo gran diferencia entre indígenas pobres y grandes terratenientes con capacidad de explotar los recursos. La electricidad y el uso de los combustibles fósiles ha llegado a cuenta gotas a los rincones de la serranía Huasteca, para inicio del siglo XX se encontró el primer pozo petrolero de país, en el municipio de Ébano, atrayendo recursos extranjeros y movilizando a un gran número de personas que buscaban empleo en la extracción del petróleo. Este fenómeno permitió que se acelerara la construcción y mejoramiento de las principales vías de comunicación lo que permitió también hacer más eficiente la extracción de los recursos naturales de la zona.
La abundante provisión de recursos naturales producto de la diversidad de vegetación, y el clima subhumedo, los ríos y las planicies del centro de la Huasteca, combinado a la concentración de recursos económicos por parte de los caciques y las dos o tres familias que tienen hasta la fecha el control de la actividad comercial, hacen el caldo de cultivo para la explotación de recursos naturales, degradación de éstos, la segregación y marginación social. Según Samano y Romero (2008) el costo de los servicios en la Huasteca se incrementa hasta un 400% y la mano de obra se subestima pagándose por debajo de su valor real.
La ganadería, los ingenios cañeros y la producción de cítricos (monocultivos) tienen al final del siglo XX un gran auge incorporando sus productos en el mercado nacional e internacional, y con ello la presión de la actividad sobre los recursos naturales. A la fecha es evidente como los monocultivos han empobrecido el ecosistema y también a sus agricultores ya que muchos de estos sembradíos en la actualidad son subsidiados por remesas de inmigrantes y otros están abandonados por haber caído el precio internacional de sus productos.
Actualmente se ha agregado a las anteriores actividades humanas, una más, que al igual que las otras tienen un alto grado de presión sobre los recursos, esta es el eco-turismo, el cual ha sido promovido como “salvador” del medio ambiente y la pobreza, pero que hasta la fecha solo ha fortalecido la privatización, y la sobrecarga de la capacidad de carga de los recursos naturales.
Principalmente en el cultivo de la caña de azúcar en la región se ha incrementado en las ultimas 3 décadas el uso de fertilizantes y plaguicidas, aún no hay datos de las consecuencias sobre los mantos friáticos y los ríos superficiales pero es evidente que esta transformando y deteriorando al entorno.
“México puede dedicar la caña que serviría para unas 400,000 toneladas de azúcar y producir con ellas unos 350 millones de litros de etanol (…) Un ingenio similar a La Glora en Brasil se provee de unos 20 o 25 cañeros, nosotros tenemos unos 5,000, con una propiedad de tres hectáreas promedio, además tenemos un contrato ley que en otros países no existe, eso tendrá que cambiar”, en esta cita de Soane (2009) hecha por CNN Expansión podemos ver la percepción de la actividad en un mercado internacional donde los cañeros (que son 5000) se ven como un estorbo a las aspiraciones comerciales al igual que la ley y los contratos de trabajo que limitan la actividad, al mismo tiempo se ven las zonas cañeras como un bien infinitamente productible sin contemplar las descargas de fertilizantes, plaguicidas y consumo de agua que afecta al, medio ambiente de la Huasteca Potosina.
Para finales de los 70`s la política nacional en busca de desarrollar el campo y permitir que la producción del éste solucionará los problemas de desigualdad y pobreza del país, pone en practica en la Huasteca un proyecto de agricultura por irrigación planteado en las planicies del Pujal Coy donde según Aguilar (1995) grandes extensiones de tierra fueron deforestadas con el fin del “milagroso proyecto verde” y estas cambiaron su uso de suelo, atrayendo una vez más a una gran multitud de campesinos pobres con la esperanza de encontrar empleo y una mejor calidad de vida aumentando la presión sobre los recursos de la zona y los conflictos agrarios.
Debido a las condiciones geográficas, la ciudad más grande es Cd. Valles la cual esta presentando ya problemas de inseguridad, asentamientos irregulares en zonas de alta vulnerabilidad (en los últimos años constantemente inundada), la contaminación es evidente ya que los tiraderos de basura se hacen cada vez menos controlados. El incremento de servicios está atrayendo a las poblaciones dispersas e incrementando la presión sobre el cambio de uso del suelo.
Al despegarse de los espacios rurales y concentrarse en las ciudades se ha ido según Samano y Romero (2008) asimilando en la cosmovisión rural una sustitución que va más allá de la aculturación de los conceptos modernos. Al mismo tiempo que los avances tecnológicos han favorecido a la producción industrial, en el área de la salud los avances y los servicios descentralizados han permito una esperanza de vida mayor lo que implica la necesidad de más recursos.
El principal problema de la Huasteca gira en torno a dos ejes el primero es el acelerado agotamiento de los recursos y la distancia cada ves más marcada en la inequidad en la distribución de los recursos económicos. Ruvalcaba y Pérez (1996) mencionan que el deterioro de las condiciones materiales de vida, la desesperanza por mejorarlas, el racismo, la violación de sus derechos humanos asociados a la impunidad y a la prepotencia es el caldo de cultivo para la posibilidad de un movimiento armado.
En el sector de vivienda, en específico la vivienda rural en la Huasteca Potosina, se puede apreciar distintos tipo de paisajes arquitectónicos. En el pasado según Moya (1982), Stresser-Pean (2008) Alcorn (1984) se podía apreciar una homogeneidad en las construcciones con características similares en la utilización de técnicas y materiales provenientes de la selva, estas permitían varios de los puntos propuestos por Toledo (1996), como la autosuficiencia, equidad, autonomía, equilibrio comunitario, etc. En el presente se puede identificar que los modos de apropiación de la naturaleza están tomando distancia de ella, al ser objetivo de los programas de gobierno para la erradicación de la pobreza (subsidios al mejoramiento de la vivienda ) donde los materiales utilizados son exógenos a las comunidades, el control político y económico hace distinción entre los miembros de la comunidad, y crean dependencia, intermediarismo y paternalismo, que convierten a las comunidades en dependientes de los programas, sus tiempos y costos. En el futuro se deberán tener acciones sustentables en la toma de decisiones relacionadas con la vivienda rural que permitan fortalecer la apropiación sustentable de los recursos naturales insumos de la vivienda, su impacto y manejo sustentable.
Una dependencia similar esta sucediendo con los monocultivos como es el caso de la caña de azúcar que esta agotando los recursos naturales y cada vez es menor el rendimiento y beneficio económico de la actividad en las comunidades, este tipo de actividades (monocultivos) especializadas rompen con el atributo de diversidad ecológica y crean dependencia con los proveedores de insumos.
La bioclimatización permite el ahorro de energía fósil en la climatización de los espacios habitables, las viviendas tradicionales en la Huasteca Potosina tienen menores niveles de consumo de energía eléctrica al utilizar los elementos de tradición ancestral en la construcción de sus viviendas.
“El objetivo del diseño bioclimático es restablecer la relación entre el ser humano y el clima (…) Muchas de estas estrategias son empleadas por la arquitectura tradicional o vernácula, en particular en las regiones cálidas, como es el caso de la Huasteca Potosina, donde la población ha buscado integrarse al clima y sacarle partido, (…) Dichos aspectos, vinculados a otros de carácter antrópico, propios de las comunidades indígenas, constituyen la base de una oferta bioclimática contextualizada con el medio” (Moreno et.al.:2010).

Las alturas en las viviendas tradicionales son sujetas a las dimensiones de los elementos vegetales que la constituyen, solución ancestral a la bioclimatización del espacio y su confort térmico.
Por otro lado, nunca se construyen más viviendas de las que se van a utilizar, lo que si sucede en las sociedades urbanas donde al mismo tiempo que hay superávit de vivienda hay necesidad no cubierta por su falta de accesibilidad económica.
En la Huasteca se observa, que se está generando un alto grado de dependencia de los insumos para la construcción de origen externo (laminas, bloks, acero, cemento) lo que crea insuficiencia, dependencia y paternalismo.
En la vivienda tradicional en la Huasteca se utiliza técnicas y materiales locales, promoviendo el intercambio de fuerza de trabajo y la solidaridad de la comunidad (vuelta de mano), cosa contraria sucede cuando se aplican técnicas que requieren de fuerza de trabajo del exterior de las comunidades. “…en el sexenio del presidente Carlos Salinas nos construyeron 100 viviendas en la comunidad, trajeron blocks, cemento, armex, y varias cuadrillas de albañiles quienes nos construyeron las casas…” Don Jacinto (2010) habitante de la localidad indígena Teenek de Lima en Cd. Valles, San Luis Potosí.
En las viviendas no bioclimatizadas existen ineficiencias registradas por Aguillón (1996) en el consumo de energía pero también en el recurso económico necesario para su reproducción, una vivienda tradicional cuesta 7 veces menos que una de materiales industriales, esto implica mayor esfuerzo de trabajo para obtener el capital. En el proceso de apropiación es prescindible el manejo de los recursos que permitan el desarrollo de tecnologías tradicionales, sobre aquellas externas de difícil manejo.
Toledo (1996) menciona 6 dimensiones del desarrollo comunitario sustentable que en la Huasteca Potosina pueden fortalecer la sostenibilidad encontrada en los componentes de la vivienda tradicional, estos son:
Territorial. El control sobre el territorio es necesario en función de la conciencia colectiva del inventario de fortalezas y debilidades, que los ubica a manejar lo que consideran suyo y de sus descendientes. Esto los aproxima a la autonomía en las decisiones y autosuficiencia en el manejo de sus recursos. En la Huasteca principalmente en las comunidades indígenas con alto índice de pobreza y dependencia se requiere empoderar a las comunidades en el conocimiento y control de su territorio, que les permita tomar decisiones oportunas y adecuadas que dejen fuera a los intermediarios y relaciones de dependencia y sume la participación.
Ecológica. El manejo no destructivo de los recursos naturales depende las prioridades internas y las opciones que estén a la mano, para lo que es indispensable un diagnóstico y un inventario. El control ecológico de los pueblos de sus recursos no necesariamente coincide con lo planes de desarrollo regionales ya que no se utilizan las metodologías apropiadas para su elaboración y este es uno de los retos a enfrentar
Económica. La regulación de los intercambios económicos internos y externos a las comunidades con los criterios de equidad, permiten el desarrollo y distribución de los beneficios. El caciquismos uno de los desafío a enfrentar en una zona donde la dinámica de enriquecimiento e inequidad económica esta dirigida por el caciquismo.
Social. La tarea fundamental es el mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos. En la Huasteca existe gran segregación socio espacial manifestada en la disparidad de oportunidades para mejorar la calidad de vida. Los niveles de bienestar altos de algunos es acosta de la miseria de muchos otros.
Cultural. El verdadero desafío es permitir que la continuidad y el cambio sean los pilares del control cultural (UNESCO 2009), manteniendo creencias, costumbres vestimentas, viviendas, pero al mismo tiempo respondiendo a las necesidades contemporáneas de los pueblos. Existe una gran diversidad cultural en la Huasteca, mantenida en el tiempo por una estructura de identidad que reproduce el conocimiento ancestral como respuesta empírica a sus necesidades, a medida que sus necesidades cambien y queden obsoletas las respuestas tradicionales se irán sustituyendo y perdiendo vigencia.
Política. La Capacidad de las comunidades para crear su propia organización, esta capacidad se ve limitada por los intereses centralizados utilizando la manipulación en el consenso consultivo. Es necesario facilitar verdaderas estructuras de participación comunitarias que auto gestionen sus recursos y dirijan su destino. En la Huasteca hace falta mucho trecho por caminar, primero por las grandes desigualdades que nos permiten realmente una participación social efectiva, segundo por las estructuras de poder que se ven favorecida en la nula participación.
Uno de los actores mencionado por WRI (2003) en la toma de decisiones en el manejo de los recursos naturales son los gobiernos. En general la política en México es verticalista, sus acciones de ingeniería social no contempla aún el total de las necesidades reales de las sociedades rurales en la Huasteca Potosina, en ella se ha promovido indirectamente el paternalismo y el intermediarimo, por otro lado se aplican leyes ambientales reguladoras del uso de los recursos.
Aunque en su retorica los planes de desarrollo salvaguardan los recursos naturales, en la práctica los planes están todavía lejanos a ser construidos por la base de la sociedad “desde adentro” Y de “abajo hacia arriba” razón por la cual son rechazados o vistos con apatía por las comunidades. Autores como Singh (2008), Gaventa (1999), Geczi (2007), Geilfus (1998), Sherry (1971), Najam (2006) refieren nuevos instrumentos para el empoderamiento de las comunidades, que permiten que las éstas enfrenten con responsabilidad las decisiones tomadas sobre su medio ambiente, para lo que es necesario el acceso a la información y las herramientas que facilitan la autonomía en el manejo de sus recursos.
El segundo actor son las empresas. La iniciativa privada ha logrado tener intereses en común con el gobierno ya que la estructura de poder permite el control de los recursos naturales y servicios lo cual promueve la diferenciación socioeconómica y el deterioro de los recursos naturales por la sobrexplotación.
El tercer actor son los Individuos. La falta de una cultura de participación, la no equidad de condiciones y la ausencia de voz de la sociedad, la falta de democracia y la débil cohesión social en asuntos medioambientales no han permitido avances considerables en la materia de la gestión de los recursos ambientales en la región de estudio.
El cuarto actor son las instituciones internacionales. Algunas instituciones académicas, ong´s y organizaciones religiosas están colaborando en la construcción de las bases para la gestión ambiental en la región huasteca, pero aún hace falta más participación de las comunidades, empresas y gobierno.
Existe en la Huasteca Sur el trabajo de una organización internacional la cual esta trabajando con 40 comunidades indígenas, tienen 16 años trabajando en la zona, los proyectos que actualmente maneja con base administrativa en Tancanhuitz de Santos son: piletas para almacenamiento de agua potable, hornillas ecológicas, y letrinas secas. La ONG se llama Visión Mundial y maneja recursos económicos de donaciones destinados para comunidades en pobreza extrema.
Los factores que intervienen en la toma de decisiones en el manejo de los recursos naturales en la Huasteca Potosina son: el primero según WRI (2003) es la ciencia y tecnología. La mayor parte de los recursos y proyectos aún esta en relación directa con las empresas y sus intereses de extracción neoliberal, al margen están los proyectos académicos que promueven la participación de las comunidades con pocos recursos y alcances mínimos. La tendencia (a producir a través de agroquímicos) ya superada por otros países aún se mantiene como solución a la problemática del campo.
El segundo factor son las actividades delictivas. La inseguridad ha traído un retroceso en la conciencia de los problemas medioambientales quedando estos en segundo plano en las prioridades de la sociedad. La corrupción afecta las condiciones de extracción limitando a los que menos tienen y beneficiando las acciones depredadoras de los que más tienen en un proceso acelerado e intensivo de extracción de los recursos.
El tercer factor son las condiciones naturales. El cambio climático ha traído aumento de volumen de precipitación pluvial en unas zonas y promovido incendios en otros factores que hacen más vulnerable a inundaciones y sequias a la región.
El cuarto factor son las condiciones sociales y económicas. El principal problema es la mala distribución de la riqueza la cual hace presión sobre los recursos naturales, ya que las comunidades rurales se ven empujadas a talar la selva para su uso como potreros y cultivos (insostenibles en estas condiciones), en una situación de sobrevivencia.
El quinto factor es la voz y acceso. Este factor es limitado en la zona, a pesar de la identidad territorial las sociedades rurales se ven limitadas a organizarse en pro de la gestión de los recursos naturales.
Estabilidad política. Es estable a pesar de las injusticias sociales y el incremento al deterioro medioambiental no obstante se avizora un descontento social creciente ante la escases de recursos y la inseguridad.
Las decisiones tomadas a favor o en contra de los recursos naturales de la Huasteca Potosina está en manos de los grupos de poder, y del sistema neoliberal donde insertan sus productos, utilizando con astucia las leyes que favorecen la extracción de los recursos (en función de la oferta y la demanda) y la casi nula voz de la sociedad campesina que en condiciones de marginalidad y e ignorancia, hacen el caldo de cultivo ideal para el intermediarismo y la neo-colonización, donde no solo entregan sus recursos naturales sino también su fuerza de trabajo a costos económicos bajos y costos sociales y ambientales altos.
El gobierno a través de sus distintos niveles permite y promueve la liberación del mercado, introduciendo programas de apoyos y subsidios paternalistas que permiten la perpetuación de la pobreza y la ignorancia, las comunidades rurales están muy lejos de ser autónomas, autosuficientes, participativas e independientes, los caciques e intermediarios, fundidos casi imperceptibles a las familias que controlan el poder político y económico de la huasteca mantienen un sistema de control socioeconómico que permite el beneficio de unos cuantos sobre la marginalidad de muchos otros.
Entre los principios básicos propuestos por La Carta de la Tierra está el de “cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor” CICT (2009). En este sentido, es necesario superar la perspectiva “progresista” que pretende salvar al “otro” y asumir una perspectiva de desarrollo con identidad en base los derechos y responsabilidades de cada grupo en su localidad, en la Huasteca se implementan programas de asistencia social y conservación ambiental, en una perspectiva “progresista”, lo que no permite una conciencia local de sus capacidades y desarrollo de las mismas.
Otro principio es el de “erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental: reconocer a los ignorados, proteger a los vulnerables, servir a aquellos que sufren y posibilitar el desarrollo de sus capacidades y perseguir sus aspiraciones” CICT (2009). Consideramos que muchos de los esfuerzos de los gobiernos pobres, se han quedado en los beneficios colaterales de las tres primeras acciones (reconocer, proteger y servir), pero no hemos sabido de forma integral desarrollar sus capacidades que es realmente lo que permitirá erradicar su pobreza, de otra forma solo son votos electorales.
Un principio más es el de “fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transferencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y accesos a la justicia” CICT (2009). Es necesaria para la sostenibilidad la democracia y la participación en la toma de decisiones, mientras seamos víctimas de los intereses partidarios de quienes nos representan no podrá hacerse responsable a quienes toman decisiones.
Otro de los principios es “La ética para la sostenibilidad enfrenta la creciente contradicción en el mundo entre opulencia y miseria, alta tecnología y hambruna, explotación creciente de recursos naturales y la desesperanza de millones de seres humanos” CICT (2009). La Huasteca potosina históricamente se ha visto como una región de abundantes recursos, clima benevolente y prosperas propiedades, la contradicción está presente en los grados de marginalidad que presentan más de la mitad de sus municipios, donde la gran mayoría de la población vive en condiciones de miseria, ignorancia y segregación de oportunidades, por un lado familias de mucho poder controlan los recursos y por otro un gran sector de la población sobrevive con el mínimo, la mayoría de los municipios están evaluados como de alta y muy alta marginación (CONAPO: 2005).
El Manifiesto por la Vida (Varios: 2002) plantea revertir el principio de “pensar globalmente y actuar localmente” (expresión de la Carta de la Tierra). Repensar la globalidad desde la localidad del saber, arraigado en un territorio y una cultura desde la riqueza de su heterogeneidad, diversidad y singularidad. El problema de pensar globalmente es que por lógica el pensamiento global esta dirigido por el status quo que nos tiene en el lugar donde estamos y no permite un desarrollo equitativo, por el contrario si capitalizamos el conocimiento local y lo reorganizamos desde este sitio pensando en lo global con responsabilidad, podremos brindar igualdad de oportunidades en la toma de decisiones ambientales, sociales, políticas, económicas y culturales. Conservando la riqueza de la diversidad.
Otro principio es que la “democracia directa fundada en principios de participación colectiva en los procesos de toma de decisiones sobre los asuntos de interés común” (Varios: 2002). A nivel local muchas de las comunidades conservan el control de la toma de decisiones de sus recursos comunes en base a la participación colectiva directa a través de las asambleas ejidales. En localidades más grandes donde se pierde el sentido de comunidad se van convirtiendo cada vez más dependientes de las decisiones que toman los mandos representativos.