COMPONENTES DE SOSTENIBILIDAD DE LA VIVIENDA TRADICIONAL EN EL ÁMBITO RURAL DE LA REGIÓN HUASTECA DE SAN LUIS POTOSÍ: HACIA UNA ARQUITECTURA RURAL SUSTENTABLE.

COMPONENTES DE SOSTENIBILIDAD DE LA VIVIENDA TRADICIONAL EN EL ÁMBITO RURAL DE LA REGIÓN HUASTECA DE SAN LUIS POTOSÍ: HACIA UNA ARQUITECTURA RURAL SUSTENTABLE.

Rigoberto Lárraga Lara (CV)
Universidad Autónoma de San Luis Potosí

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4.4-Modelo de indicadores de sostenibilidad de Oktay y Hoskora (2005)

Según algunos estudiosos los indicadores de sostenibilidad deben proveer información relevante, valida, consistente, fiable y comparable, medible y completa -Atkinsson (1997), Macleren (1996), Hart M. (1999), Kotval (2001), Hollanders (2002), Segnestam (2002)- Desarrollados por lo general para sitios específicos y están diseñados para medir el progreso hacia la sostenibilidad y como es mencionado por Macleren (1996) no deben ser apropiados para otro sitio sin las adecuaciones pertinentes.
“Para ser útiles los indicadores deben ser capaces de decirnos (a) si existe la sostenibilidad en los asentamientos y si esta mejora o deteriora en relación los criterios de sostenibilidad u objetivos deseables, y (b) como estas tendencias están relacionadas con las tendencias en la estructura espacial, organización urbana y estilo de vida” (Oktay y Hoskora 2010:3) .
Los indicadores de sostenibilidad (ambiental, económica, cultural, social y política) nos dan la información de análisis que en su conjunto muestran si estos sistemas pueden mantenerse a largo plazo o si están siendo degradados.
“Desde la realidad no podemos determinar cuando una comunidad se ha vuelto verdaderamente sostenible los indicadores de sostenibilidad no nos puede decir que tan lejos debemos de ir pero si nos permiten saber si nos estamos moviendo en la dirección correcta” Oktay y Hoskora (2009:9)
Siguiendo a Macleren (1996) los indicadores puede ser útiles y eficaces sí son seleccionados específicamente para un área. En consecuencia Oktay y Hoskora han desarrollado un marco para la selección de indicadores de sostenibilidad para evaluar el nivel de sostenibilidad de la vivienda en un barrio histórico al norte de Chipre el cual adecuaremos para su aplicación en el diseño de indicadores para la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.
El proceso específico de selección de indicadores propuesto por Oktay y Hoskora (2005, 2009) cuenta con los siguientes diez pasos:
Identificación del “deber ser”: Dependiendo de la meta definida por un área caso específico, los objetivos son necesarios para lograr esta meta.
Determinación de los factores causantes de la problemática y características de un área específica de estudio de caso.
Construcción de indicadores que indagan sobre los factores que causan. Según Mitchell, et al. (1995), En los casos en que los indicadores no están disponibles, los nuevos indicadores tienen que ser construidos ", esta construcción debe hacerse en consulta con los sujetos pertinentes del conocimiento"
Tener la lista de indicadores iníciales. Esta lista inicial por lo general consiste en algunos indicadores que en muchas ocasiones no son relevantes para un área de estudio de caso. A fin de entender su importancia el siguiente paso es
Evaluación de indicadores: Prueba de la relevancia, validez, consistencia, claridad, exhaustividad, el atractivo de los medios de comunicación y la comparabilidad -Kotval (2001), Hollanders (2002),- de los inicialmente seleccionados indicadores.
Tener la lista de los indicadores finales para un área caso específico.
Definiciones y los objetivos de los indicadores seleccionados para el área de caso.
Selección de un método de medición de los indicadores.
Analizar el entorno natural, construido y socio-económicos de un estudio de caso a través de multi-métodos de análisis dimensional (es decir, análisis histórico y de ubicación; uso de la tierra de la encuesta; estudio arquitectónico y evaluación: encuesta de tráfico y transporte; encuesta social; Lynch análisis, el análisis de patrón urbano, el análisis de paisaje urbano, el análisis de pérdida de espacio, etc)
La medición de los indicadores seleccionados y averiguar el nivel de sostenibilidad de los casos seleccionados

i.- Primer paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Identificar el “deber ser” de la sostenibilidad de la vivienda tradicional

Los criterios seleccionados que nos permitirán relacionar los datos con el “deber ser” de la sostenibilidad son: para la dimensión económica el criterio es la equidad; para la dimensión social son la calidad de vida y la participación comunitaria; para la dimensión ambiental los criterios son la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales; para la dimensión institucional, el criterio es la gobernanza; en la dimisión cultural los criterios son la continuidad y el cambio del conocimiento tradicional (UNESCO: 2009).
Estos indicadores están planteados en términos de autosuficiencia, autogobierno, y auto-dependencia (Tetrault: 2004), los cuales se establecen como el “deber ser” de la sostenibilidad. Siguiendo a Toledo (2000) a medida que se acerquen los pueblos a los estándares de sostenibilidad tendrán mayor control: ambiental, social, económica, institucional y cultural.

Metas para la sostenibilidad de la vivienda tradicional: el “deber ser”
Dimensión ambiental: el desafío de la conservación y el manejo sustentable de los recursos.
Proteger el sistema biofísico que permite la obtención de insumos a la vivienda.
Usar de manera sustentable los ecosistemas y la naturaleza.
Utilizar preferentemente recursos locales, naturales, abundantes renovables, bioasimilables, aceptables por la población local.
Aplicar el principio de reciclaje y re-uso en todos los procesos materiales posibles reduciendo desechos.
Desarrollar procesos de producción, construcción y explotación no contaminantes ni agresivas para el medio.
Priorizar el uso de recursos (materiales, agua, energía) del entorno natural en la edificación, considerando la capacidad de carga de este y estableciendo compensaciones si esta es superada.
Reducir en general el consumo de materiales en la edificación, instrumentar el uso de materiales renovables y/o con menor consumo energético en su fabricación y puesta en obra y/o reciclados o reutilizados.
Analizar el ciclo de vida de los materiales y evaluar el costo total en términos energéticos incluyendo sus externalidades derivadas del transporte.
Reducir la producción de residuos en las fases de construcción y demolición y reciclar y revalorizar los residuos resultantes.
Incrementar la eficiencia energética de la edificación tanto en la fabricación de materiales, como en la fase de construcción y puesta en obra, así como en el ciclo de vida completo de la vivienda.
Implementar el manejo integrado de los desechos sólidos domésticos, incluyendo el tratamiento y la deposición final adecuada

Dimensión Social: El desafío de la calidad de vida en la vivienda tradicional
Permitir el desarrollo del capital social para su reproducción en el presente y futuro.
Superar el déficit de vivienda y servicios de saneamiento.
Satisfacer las necesidades humanas de de la vivienda (Hernández: 2003)
Satisfacer las necesidades de vivienda en el presente y en el futuro.
Garantizar la equidad en la oportunidad de acceso a la vivienda (m2 y calidad).
Fomentar la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisface la mayor parte de sus necesidades de vivienda.
Lograr la confiablidad en la estructura y materiales empleados y acabados por parte de los ocupantes.
Facilitar la construcción, rescate y bienestar de la cultura bioclimática y su aceptación de sus ocupantes en relación al bienestar social.

Dimensión Política/Institucional: el desafío de la gobernanza y la participación comunitaria
Facilitar la participación comunitaria y la gobernabilidad democrática en los comités de desarrollo y mejoramiento de vivienda.
Promover instrumentos y regulaciones legales para asegurar la sostenibilidad ambiental de la vivienda tradicional.
Facilitar la participación comunitaria en los consejos consultivos en los temas relacionados con la vivienda.
Descentralizar territorios y toma de decisiones.
Ejercitar el derecho y la participación de pueblos indígenas.
Dimensión económica: el desafío de la equidad
Alcanzar la autonomía e independencia de los organismos crediticios para la construcción de vivienda.
Fortalecer la autonomía en la gestión, tiempos y costos de la vivienda tradicional.
Permitir poca o nula dependencia externa de materiales y conocimientos constructivos, con lo cual se robustece la autosuficiencia y relativa independencia de las comunidades rurales.
Garantizar la vivienda accesible al 100% de la población costos de construcción acordes con el contexto económico local caracterizado por baja liquidez y abundancia de fuerza de trabajo.
Fortalecer la equidad en la oportunidad de acceso a una unidad de vivienda de iguales dimensiones y calidad.
Buscar el bajo costo de sustitución de vivienda en caso de contingencia ambiental (inundaciones).
Fortalecer las relaciones de solidaridad e intercambio de fuerza de trabajo que permite un precio accesible aún 100% de la población.

Dimensión Cultural: el desafío de la continuidad y el cambio del conocimiento tradicional en la vivienda (UNESCO: 2009)
Promover el uso y desarrollo de tecnología tradicional para la vivienda en un proceso de adaptación continua de los ecosistemas locales.
Incorporar eficientemente innovaciones sustentables a las necesidades contemporáneas de los usuarios de la vivienda tradicional.
Facilitar la trasmisión del conocimiento racional de generación a generación.
Fortalecer los lazos de identidad cultural a través de la unidad del paisaje arquitectónico y su relación estrecha al entorno natural.
Permite la diversidad de soluciones arquitectónicas que satisfacen a la mayoría las necesidades de sus usuarios y enriquece la diversidad cultural.
Permitir la continuidad en la conservación del conocimiento arquitectónico ancestral –parte del patrimonio cultural de México-.
Proteger el conocimiento indígena y la trasmisión del conocimiento en el seno de las comunidades.
Alcanzar la participación de la mayor parte de los integrantes adultos, hombres y mujeres, de cada familia en los proyectos de construcción.

Estas metas fueron extraídas de diferentes fuentes (ver cuadro 3) construidas por categorías de análisis de acuerdo a los criterios de sostenibilidad seleccionados construyen el “deber ser” de la sostenibilidad de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina.

Podemos resumir el “deber ser” en los siguientes ideas: continuidad del conocimiento de técnicas y manejo de materiales locales; conservación de una identidad cultural, uniformidad del paisaje arquitectónico tradicional; autosuficiencia en la obtención de materiales, de preferencia renovables y de bajo o consumo energético; autonomía de los usuarios para tomar decisiones de gestión y diseño de las construcciones; continuidad del sistema de participación solidaria en la transmisión de conocimiento e intercambio de fuerza de trabajo; independencia de organismos e instituciones para la construcción y mejoramiento de su vivienda; continuidad en el desarrollo local de tecnología tradicional en su proceso de adaptación continua a su medio ambiente; continuidad en la diversidad de espacios y funciones necesarias para satisfacer la mayoría de sus necesidades de habitabilidad de las familias contemporáneas.

Figura 20. Metas para la sostenibilidad. Cuadro de autores.
Metas para la sostenibilidad
“el deber ser”
Sostenibilidad ambiental Sostenibilidad Económica Sostenibilidad social Sostenibilidad cultural Sostenibilidad institucional
Alucino (2002) Kibwage (2011) Hernández (2005) UNESCO (2009) Insunza (2009)
CONAVI (2008) Oktay, Hosokara (2010) Tetrault (2004) Chiu (2004) Tetrault (2004)
Morillon (2009) Hernández (2005) Oktay, Hosokara (2010) Oktay, Hosokara (2010) Toledo (2006)
Oktay, Hosokara (2010) Winston, Pareja (2007) Toledo (2006) Echeverria (2008)
Jong-J, Rigdom(1998) ICOMOSS (1999)
Fox (2007) Tetrault (2004)

ii.- Segundo paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Determinación de los factores causantes de la problemática y características de un área específica de estudio de caso.
Problemáticas, desafíos y crisis actuales
A medida que los pueblos sustituyen sus técnicas de construcción tradicional y uso de materiales locales por aquellos exógenos de tipo industrial, se va deteriorando: primero, la continuidad del intercambio solidario de fuerza de trabajo “vuelta de mano”; segundo, la trasmisión de conocimiento de técnicas y uso de materiales de construcción en el seno de la comunidad, ya que los nuevos sistemas constructivos requieren conocimiento más especializado; tercero, al no utilizarse los elementos vegetales como insumos en la construcción de la vivienda se pierde el interés en el manejo del recurso y este va desapareciendo al no procurarse su renovación o cultivo; cuarto, la capacidad de las personas de tomar decisiones respecto al tiempo y costo de la construcción de las nuevas viviendas, ya que estas decisiones se subordinan a los tiempos electorales o administrativos de los programas de subsidios, maniatando así a las comunidades a los apoyos gubernamentales o en algunos casos de ONG´s; quinto, la diversidad cultural al no reproducirse la vivienda tradicional se pierde uno de los componentes que dan identidad a los pueblos rurales e indígenas, componente que de acuerdo con Echeverría (2008) y Fox (2007) constituye un patrimonio cultural; sexto, la equidad en la obtención de la vivienda, debido al intermediarismo y a las relaciones no equitativas de poder, (algunas personas tienen mayor acceso a los recursos que otras y encontramos casonas de los comisariados ejidales de doble planta y númerosos cuartos, mientras a otros solo les llegan 4 laminas y un puño de blocks que no les sirven ni para una barda); séptimo, la conexión mística y sagrada de una selva que provee los insumos de alimento y refugio, sustituida por una visión “progresista” de explotación de los recursos y dominio de la naturaleza (Toledo 2000:125); octavo, en la autosuficiencia económica los recursos provenientes de la selva y el intercambio de fuerza de trabajo aseguran una vivienda para cada nuevo núcleo familiar, no así, aquellos que dependen de los programas de gobierno los cuales piden ciertas características y tienen limitados los recursos en tiempos y cantidades.
“… por ejemplo en SLP, existe un programa de subsidio a la vivienda para erradicar la pobreza, el cual es operado por FONHAPO y consiste en $25,000 pesos por familia, este apoyo solo se ofrece una sola vez, y se encontró que según los datos provistos por SEDESOL a través de Infomex, (folio: 2000059410) del 2005-2009 se repartieron 5,253 subsidios en la Huasteca Potosina con un monto de entre $3,000 y $9,000 pesos por familia, en un afán de llegar a más familias disminuyeron el monto de 25,000 a 3,000 los cuales llegaron en forma de paquete de materiales”. (Lárraga, Moreno 2011:3)
La suma del deterioro de cada uno de estos componentes hace cada vez menos sustentable la construcción y uso de la vivienda rural.
Antes de entrar en materia cabe mencionar nuestra postura la cual coincide con la UNESCO (2009) -para la sostenibilidad del conocimiento tradicional- en donde se enfatiza que el dinamismo de dicho conocimiento está en la continuidad y el cambio producido en el seno de las comunidades, no obstante según Samano y Romero (2008) los cambios producidos de manera abrupta son asimilados como “sustitución de” y no “como innovación”, esta tensión entre innovación y continuidad es el verdadero reto que enfrenta la diversidad cultural de los pueblos en el ámbito rural.
Las causas percibidas del deterioro de los componentes que hacen sustentable a la vivienda tradicional son de naturaleza diversa. Entre las causas más importantes se encuentran: primero, los pueblos en extrema pobreza están siendo prioridad en los planes de desarrollo para lo cual se canalizan recursos con especial atención a la vivienda. Estos proyectos pretenden el mejoramiento de la calidad de vida que de acuerdo con Plan Nacional de Desarrollo Indígena PNDI (2009-2012) éstos deben ser con identidad, tomando en cuenta las costumbres y expresiones locales de la vivienda así como materiales y técnicas, sin embargo, los productos finales de estos programas se traducen en acciones mecanicistas proveyendo paquetes de materiales industrializados y pisos firmes de concreto que en su ejercicio se distribuyen a través de las redes existentes de poder, con los vicios que estas ya poseen; segundo, la devaluación local de los componentes culturales que les dan a las comunidades identidad, sustituyendo los elementos tradicionales por aquellos que se consideran como “modernos”, “progresistas” o de integración a la sociedad mestiza, “una vivienda de material me hace menos pobre a los ojos de los demás”; tercero, cuando se hace una evaluación de costo beneficio es más económico lo “regalado” que lo que requiere responsabilidades ambientales, sociales, culturales e institucionales, por lo cual se percibe que el block, la lamina, el acero y el concreto cuyos costos energéticos de extracción y transportación, así como sus externalidades ambientales son elevados costos tienen ventajas percibidas sobre los materiales vegetales que requieren un manejo sustentable, ya que el subsidio no permite la evaluación completa del ciclo de vida de los materiales para una correcta evolución costo beneficio.
Aunque el problema ambiental entorno a la vivienda es bastante amplio nos enfocaremos a los componentes más significativos en la construcción de vivienda, dejando a un lado aquellos elementos complejos como el “cambio climático” y otros que requieren muchos indicadores agregados y el entendimiento de sistemas complejos para su comprensión.
La problemática en torno al deterioro de los componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional es el resultado de la interacción de problemas que se relacionan y tienen sinergias, estos los podemos ordenar en cinco grupos: ambientales, económicos, sociales, culturales e institucionales.
La sustitución de los materiales y técnicas tradicionales por preindustriales y exógenos a las comunidades impacta el medio natural de la siguiente forma: aumento del consumo de energía fósil para climatización de los espacios interiores de la vivienda, mayor uso de energía fósil y generación desechos en la extracción, transformación y transportación de los materiales pre-industrializados, inapropiada gestión de los recursos maderables de la selva, mayor consumo de recursos para la obtención de insumos, disminución de coeficiente de ocupación del predio y disminución de la huerta de traspatio.
Sus consecuencias en el ámbito social se reflejan en: la disminución de la práctica de “vuelta de mano” (especialización de la mano de obra), aparición de nuevos espacios y funciones en la vivienda, la intervención exógena y paternalista a través de los subsidios, migración y disminución de la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones en el seno de las comunidades (lo que es fundamental según la UNESCO: 2009 para su continuidad). En general se perciben varios factores que nos hacen pensar en una disminución de la calidad de vida de los usuarios, entre los que se mencionan: dependencia, inequidad, e insuficiencia, lo cual presiona a los usuarios a la migración para obtener “la vivienda de materiales que anhela”, convirtiéndose estos cascarones en símbolo de dicha, fortuna y éxito del migrante, y al mismo tiempo en desdicha e infortunio para las familias que no vuelven a ver a sus migrantes.
Agrupados en los económicos están presentes: la pérdida de autonomía y autosuficiencia al incorporase insumos externos a las localidades como el crédito y los materiales pre-industrializados; el incremento de la dependencia a las instituciones para suplir la vivienda a través de los subsidios como medio de adquisición; el sobre precio y la especulación de los insumos exógenos a las localidades. El sobreprecio de la mano de obra especializada, el incremento del costo de cimentación, e impermeabilización de cubiertas, el incremento del costo de refuerzo y estructura. La aparición de nuevos elementos como ventanas, muros interiores bajadas de agua pluvial, incrementos en los costos de electricidad para enfriar los espacios internos.
Los problemas culturales manifiestos son: la pérdida gradual de identidad y cohesión social al incrementarse las diferencias en el paisaje arquitectónico -sustitución de técnicas y materiales-; cambio de costumbres y nuevos elementos en la cosmovisión de las comunidades al considerarse las construcciones de materiales preindustriales como símbolo de progreso y desarrollo económico; aparición de sistemas constructivos más especializados donde no todos los elementos de la familia pueden participar de igual forma que lo hacían con las viviendas tradicionales –lo que conlleva a una perdida en la trasmisión del conocimiento de generación a generación-; deterioro del patrimonio cultural al disminuir diversificación de soluciones ancestrales sobre todo aquellas prehispánicas aún sobrevivientes.
En cuanto, a los institucionales están presentes las políticas de intervención para el desarrollo y erradicación al a pobreza –mencionadas en Ley de Vivienda (2006) cap. IV; en la Ley para el Desarrollo Rural Sustentable (2007) donde se creó el Fondo Nacional de Vivienda Rural; en el Plan Nacional para el Desarrollo Indígena PNDI 2009-2012 (Diario Oficial 4/12/9), marco normativo donde se encuentra el programa de vivienda rural de SEDESOL y el fondo para habitaciones populares FONHAPO - sin embargo en su ejercicio se interpretan elementos y concepciones urbanas donde el concepto de durabilidad de los materiales se ve traducida en un menosprecio por los elementos vegetales de la vivienda tradicional, proponiendo los materiales pre-industrializados como solución práctica a la deforestación y al mejoramiento de la calidad de vida de los pobres, dando un sobrepeso a la sostenibilidad ambiental, disminuyendo la importancia de la sostenibilidad económica, social, política y cultural de la vivienda rural.
La problemática descrita y analizada en sus relaciones y distintos ámbitos (ambiental, cultural, económico, social e institucional) tiene a su vez relaciones de lo local hacia lo global, y esta son: primero: predomina una visión “progresista” y “redentorista” al abordar los proyectos de intervención de una manera vertical, formulando prototipos universales de vivienda y modelos de intervención que atentan con la diversidad cultural, con algunas excepciones de proyectos alternativos que empiezan a utilizar técnicas de participación comunitaria en el diseño arquitectónico, como las experiencias participativas de Narváez (1998), Romero (1998), Lárraga (2000), Montenegro (2000), Benítez (2002), Olorthegui (2009), y un sin número de experiencias como: construcciones de tierra, eco-villas, bioconstrucciones, arquitectura solar, autoconstrucción, entre otras, todas ellas de tipo experimental, no obstante en general la mayor parte de las experiencias aún son diseñadas e instrumentadas desde arriba y la participación de los usuarios se limita a una etapa del proyecto; segundo, la mayor parte de los indicadores globales de calidad de vida contempla a la vivienda como un instrumento de medición incluso la construcción de vivienda es un indicador (en si mismo) de desarrollo económico para los países, pero en todos los casos se utiliza como indicador de “buena calidad de vida” la construcción de éstas con materiales preindustrializados asumiendo que los materiales vegetales son símbolo de pobreza, esto lo podemos encontrar en los indicadores propuestos por Agenda 21 en la Cumbre de la Tierra celebrada Rio de Janeiro (1992), en los Indicadores de Desarrollo Sustentable de México IDS (2000), en los indicadores de sostenibilidad urbana para el Estado de San Luis Potosí, Villasis (2010); tercero, a nivel internacional y nacional existe el interés por parte de las ONG´s e investigadores académicos por proyectos que promuevan el desarrollo sustentable de las localidades pobres en el ámbito rural, no obstante en lo que respecta a las soluciones arquitectónicas aún no existen instrumentos que nos permitan aportar al fortalecimiento de la sostenibilidad de la vivienda rural, existen esfuerzos como los distintos seminarios sobre vivienda rural y calidad de vida (1999-2003), así como los seminarios de conservación y sostenibilidad del patrimonio (2011), en donde todavía se debate el concepto de sostenibilidad en términos ambientales sin considerar las demás dimensiones de la sostenibilidad enfrascándose a aportaciones de ahorro de energía y disminución de insumos, así como empleo de elementos de bioclimatización; cuarto, la tendencia global a la concentración de los asentamientos humanos, se ve cada vez más fuerte, a nivel nacional la primera propuesta se puso en marcha en Chiapas con la primera Ciudad Rural Sustentable en “Nuevo San Juan de Grijalva” seguida por la Ciudad Rural “EL Pinar” y junto a 22 proyectos similares en dicho estado, y para el 2012 se anuncio la construcción de otra en el estado de Puebla, una tendencia que despierta muchas tensiones y contradicciones como lo describen los autores Zunino y Pickard (2008).
Los actores y agencias que han intervenido en la generación del problema y su posible solución son: primero, en su carácter étnico se encuentran indígenas y mestizos, en su mayoría indígena con más del 75% de hablante indígena, los Teenek de la “Lima” han tenido un papel fundamental en la conservación de las técnicas y el uso de materiales tradicionales en la construcción de su vivienda, no obstante la mayoría de los adultos trabajan en la zona urbana de Cd. Valles y tienen acceso a programas para el mejoramiento de la vivienda lo que ha permitido la sustitución de algunas viviendas tradicionales por hibridas o sustituidas; segundo, en su carácter de propiedad de la tierra existen ejidatarios, pequeños propietarios, o avecindados, los ejidatarios debido a su condición ante las instituciones financieras y de desarrollo son más propensos a innovar o sustituir elementos en la construcción de sus viviendas, aunque también por su cohesión ante la asamblea se identifican fuertemente con sus costumbres y tradiciones; tercero, el indígena migrante es un actor de cambio, muchos de ellos aprenden en la ciudades a manejar nuevas técnicas de construcción y las transportan a sus comunidades, al igual que son factor importante en el la inyección de recursos económicos que en la mayoría de los casos se materializan en una vivienda, en la Lima existen pocos migrantes al país del Norte pero si tiene un gran número de migrantes a Valles, San Luis Potosí, Monterrey y Guadalajara; cuarto, entre los foráneos están los residentes temporales, como los académicos que hacen estancias de investigación, los profesores rurales, los ministros de culto, voluntarios de ONG´s, los médicos, quienes levantan censos, transportistas, turistas, todos ellos son factor importante en la construcción de nuevas necesidades, no faltará quien comente que deberían tener un sanitario como el de la ciudad, o bien una mejor cocina, o bien deberían tener cuartos con divisiones interiores en la vivienda, o bien persiguiendo un fin particular manipule o facilite en cierta dirección a pequeñas transformaciones en los usos y costumbres del lugar; quinto, en su papel de poder que desarrolla en la comunidad están los lideres locales, los intermediarios, los que tienen voto en asamblea y los que tienen voto pero no lo ejercen y los que no tienen voto en las decisiones locales, los lideres quienes son los más cercanos a los apoyos de subsidios en algunos casos capitalizan su posición y construyen viviendas de dos o tres plantas ostentando su posición y poder, siendo el caso del juez auxiliar de La Lima quien anteriormente fue comisariado ejidal, quien posee una vivienda de materiales industrializados, con muchos cuartos levantado en tres pisos de altura; sexto, existen los asentados en grupos dispersos alejados de los caminos principales y de la localidad principal, así como aquellos descritos como extremamente pobres quienes por su condición utilizan los medios más cercanos y más accesibles construyendo sus viviendas con materiales vegetales y locales conservando las técnicas y usos; séptimo, otro actor es aquel que ha explotado y saqueado los recursos madereros para su comercialización y uso fuera de las localidades ya que no tienen una conciencia o compromiso con las generaciones futuras de la localidad pues solo significa para él un recurso inmediato; octavo, las instituciones encargadas de construir escuelas, clínicas, áreas deportivas o infraestructura turística o cultural, tienen por normativa la utilización de prototipos que aseguren la aplicación de los recursos, muchas de las ocasiones no importando clima, rasgos culturales, o condiciones geográficas, en la Lima se encuentra un centro de desarrollo artesanal el cual no utilizo materiales tradicionales de la región por la naturaleza federal de los recursos; noveno, la Secretaria de Desarrollo Social a través de los paquetes de materiales, piso firme, programas como 3 x 1, Fondo para desastres naturales (Fonden), instituciones como Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) con programas como “Tu casa”, el Fondo Nacional para Habitaciones Populares (FONHAPO) con subsidios para remodelación y adquisición de vivienda, y proyectos aún más ambiciosos como las mencionadas ciudades rurales con apoyos federales y de iniciativa privada, colaboran de manera abrupta en la sustitución y homogenización del paisaje arquitectónico en el ámbito rural, haciendo caso omiso a lo manifiesto en el PNDI (2009-2012) a cerca de una vivienda con identidad; decimo, el papel de ONG´s como el caso de Hábitat para la humanidad, o Visión Mundial que acercan ecotecnias como cisternas, letrinas, cocinas libres de humo, que permiten una mejor calidad de vida a las comunidades; decimo primero, los comerciantes de materiales de construcción y sus alianzas con las instituciones de fondeo, así como las instituciones crediticias que a favor de sus propios intereses hacen su labor de mercadeo y endeudan a sus clientes.
La “Lima” junto a la “Pila” y el “Chochupe” participo en un trabajo de investigación acción específicamente en Cartografía Participativa Ramos (2007), en donde se elaboraron talleres que arrojaron mapas de trabajo, fuera de esta experiencia de participación no se conoce un trabajo previo de gestión ambiental y de acuerdo con Ramos (2007) existen los elementos participativos para desarrollarlo.
“La capacitación de la población local en la cartografía básica y la utilización de herramientas cartográficas, creo nuevas capacidades y elementos valiosos para la autogestión ó verificación del los trabajos que otras instituciones o dependencias de gobierno pudieran realizar en sus tierras” Ramos (2007:156).

Desde la perspectiva de escenarios futuros la pérdida de la identidad cultural según Samano y Romero (2008) para las comunidades Tének en la Huasteca son tres:
El primero es que las cosas siguan como están, dándose un deterioro paulatino pero constante de la perdidad de recursos naturales y de la identidad cultural de las comunidades Teenek. A largo plazo estamos pensando en una transformación, hacia un mundo moderno pero viable a mediano plazo. Un segundo escenario seria catastrófico, que llevaría a una trasformación acelerada de las comunidades hacia la modernidad, integrándolos a los circuitos de mercado y un acelerado deterioro de los recursos naturales y de la identidad cultural, abandonando definitivamente sus tradiciones, sus usos y costumbres y convirtiéndose en sujetos modernos, integrándose totalmente a la sociedad dominante en este caso consumista. Un tercer escenario seria una trasformación, más lenta donde las comunidades retomen sus tradiciones y enfrenten a la modernidad con conciencia e inteligencia, cambiando elementos modernos que les ayuden a conservar sus tradiciones y saberes, pero que llevaría a una sostenibilidad a largo plazo. El reto es saber como lograr cambiar el discurso de la modernidad para rescatar los conocimientos tradicionales y estos permitan, mediante la conciencia de la conservación de lo que se tiene, heredar algo de recursos a sus hijos en el futuro Samano y Romero (2008:40).
Las tendencias observadas en los planes de desarrollo y programas para la erradicación de la pobreza en el campo de la vivienda y en especial en el ámbito rural, es la de concentrar los servicios y los asentamientos humanos como lo fue el experimento en “Nuevo San Juan de Grijava”, del cual le siguió “El Pinar” en el mismo estado de Chiapas (donde están contemplados 22 proyectos más) y anunciado por el gobierno federal una más en Puebla para el 2012, esta tendencia es muy criticada por los intereses que existen sobre las tierra de aquellos que están siendo reubicados según Zunino y Pickard (2008) son intereses mineros de trasnacionales, desarrollos eco turísticos, pero sobretodo de explotación de recursos de la iniciativa privada, fuera de esta critica existen valores de juicio para caracterizar a estos proyectos como no sustentables.
Otra tendencia es, a la falta de uso de los materiales de origen vegetal existe de manera colateral un deterioro en el conocimiento y su transmisión a las nuevas generaciones de técnicas y uso de materiales, así como también una perdida de interés por el cultivo y regeneración de los recursos forestales en la naturaleza.
La vivienda en el ámbito rural no dependía de créditos ni subsidios para su construcción, hoy en día la tendencia es acercar a las financieras a los grupos marginados creando dependencias donde no existían. Lo anterior lo registra Torres (2010) donde menciona que los Xí iuy en la región Pame en San Luis Potosí se encuentran en un estado de deterioro sus técnicas para construir sus viviendas además de que ya no existe en la región los elementos vegetales para su continuidad, lo que los orilla a depender de los tiempos de electorales para conseguir algo de material para sus próximas construcciones.
Ante tales tendencias podemos visualizar algunas alternativas: entre las ambientales son aquellas relacionadas con la gestión comunitaria de tipo sustentable para el uso y conservación local de los elementos vegetales insumo en la construcción de las viviendas, restituyendo los elementos utilizados y planeando a futuro los que se requieren para el crecimiento demográfico de la comunidad; entre los culturales se requiere el fomento e intercambio de conocimiento de técnicas, donde a través de la experimentación se innove con tecnología tradicional las soluciones a los nuevos requerimientos de habitabilidad, se requiere a la vez un programa de educación que permita transformar actitudes y revalorar los elementos que le dan fortaleza a la diversidad cultural; entre los económicos, se requiere que el ingreso de apoyos federales se usen en la gestión de los recursos naturales así, y en la trasmisión del conocimiento tradicional en el seno de las comunidades permitiendo así autonomía, autosuficiencia e independencia.

iii.- Tercer paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Construcción de indicadores que indagan sobre los factores causantes.
Según Mitchell, et al. (1995), En los casos en que los indicadores no están disponibles, los nuevos indicadores tienen que ser construidos ", esta construcción debe hacerse en consulta con los sujetos pertinentes del conocimiento"

En respuesta a los compromisos internacionales Agenda 21, México elaboró 134 indicadores de desarrollo sustentable IDS en cuatro categorías (sociales, económicos, ambientales e institucionales) de estos los indicadores relacionados con la vivienda son 29 de los cuales dentro del modelo PER hay 8 de Presión, 8 de Estado y 13 de Respuesta. La información de estos indicadores esta analizada a nivel nacional y algunos a nivel estatal, se encontró muy poca información a nivel regional y casi nada a nivel local por lo que se levantará información en sitio.
A nivel estatal se encuentran los indicadores de sostenibilidad urbana elaborados por Villasís (2010) para la ZMSLP-SDGS en ellos encontramos un sistema de 42 indicadores basado en el modelo UN-Hábitat, mismo que tiene una agrupación en cinco ejes temáticos: vivienda, desarrollo social, manejo ambiental, desarrollo económico y gobernanza. De estos se han tomado 17 indicadores que tienen una relación directa con la vivienda en general y no solamente con la de tipo urbano.
Por otro lado, CONAVI (2008) propone para evaluar la sostenibilidad de desarrollos habitacionales 18 indicadores agrupados en 4 categorías: a)- ubicación, densificación de suelo, verticalidad y servicios, b)- Uso eficiente de energía, c)- Manejo adecuado de residuos sólidos. Todos ellos para el ámbito urbano, con una parcial respuesta a la sostenibilidad ambiental y nula atención a las otras cuatro dimensiones de la sostenibilidad. Estos indicadores se utilizan para evaluar los proyectos de urbanización que solicitan un apoyo gubernamental llamado “Hipoteca Verde”. Los criterios e indicadores de CONVI son muy parecidos a los utilizados por las certificaciones (Leadership in Energy and Environmental Design) LEED-ND y los usados por Alucino (2002), Boylé (2004), De Paula Tenorio (2010), Jong-Jing, Rigdon (1998).
Oktay y Hoskora (2010) utilizan 29 indicadores los cuales se distribuyen en las siguientes categorías: 5 económicos, 10 ambientales, 10 sociales, 3 culturales, todos relacionados con la sostenibilidad de la vivienda, de estos solo 12 aplican en el estudio de caso de la vivienda tradicional en la Huasteca Potosina y se requieren obtener los datos a través de entrevistas semiestructuradas y encuestas por hogar.
De los indicadores seleccionados se extrajeron 37 los cuales tienen metodologías ya diseñadas y validadas, y se propone construir 6 indicadores alternativos utilizando las metodologías ya citadas.

iv.- Cuarto paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Tener la lista de indicadores iníciales. Esta lista inicial por lo general consiste en algunos indicadores que en muchas ocasiones no son relevantes para un área de estudio de caso.
Lista de indicadores Iníciales

De los 43 indicadores expuestos en el primer filtro (cuadro 4) se encuentran 37 que cuentan con hojas metodológicas ya elaboradas (IDS, ESALAC, UN-HABITAT, Oktay) y 6 indicadores alternativos propuestos para evaluar la sostenibilidad en el ámbito rural de la vivienda tradicional; 6 de los 43 no se encuentra disponible su información y el profundizar sobre ellos nos apartarían de la dirección de la presente evaluación por lo que se excluirán y se dejará para futuras investigaciones; 4 requieren monitoreo y 2 de ellos puede ser encontrada la información en el censo de población, para 28 de ellos se requiere que los datos se obtengan en campo; 8 de ellos requieren de análisis y observación especializada; para 6 de los indicadores se requerirá una adecuación del concepto ya que en su formato original no satisface la realidad rural, como es el caso de la durabilidad de los materiales de la vivienda; para 6 más no aplica con los objetivos planteados para la vivienda tradicional por lo que serán excluidos; por último para la mayor parte de ellos será indispensable la información local tomada en sitio.
v.- Quinto paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Evaluación de indicadores: Prueba de la relevancia, validez, consistencia, claridad, exhaustividad, el atractivo de los medios de comunicación y la comparabilidad -Kotval (2001), Hollanders (2002),- de los inicialmente seleccionados indicadores.

Después de determinar la lista de indicadores iníciales, el siguiente paso es el proceso de evaluación. Los indicadores son sometidos a distintos criterios que los validan y vinculan con el estudio de caso en particular, a fin de averiguar si estos indicadores son relevantes, accesibles y medibles para el caso especifico. (ver cuadro 5)

Del primer filtro al segundo fueron excluidos 9 indicadores (6, 7, 22, 24, 26, 27, 29, 30 y 33) por las dificultades en la obtención de datos, su ámbito geográfico y método de obtención. Por otra parte, de la lista de 34 indicadores del cuadro 5 se excluirán 7 indicadores más, estos son (8, 9, 12, 13, 19, 37 y el 39) principalmente por los problemas encontrados en la calidad de los datos causados por los instrumentos metodológicos utilizados en la obtención en campo, esto no quiere decir que no sean relevantes sino que los instrumentos con que se cuenta actualmente para su medición son insuficientes para trabajarlos de manera, fiable y mensurable. De los 27 restantes la mayoría están enfocados a ordenar y a ofrecer datos relevantes de los recursos locales que nos permiten medir la sostenibilidad de la vivienda en el ámbito rural.

vi.- Sexto paso del modelo de Oktay y Hoskora:
Tener la lista de los indicadores finales para un área caso específico.

En general la lista de indicadores de sostenibilidad para la vivienda tradicional aun que es examinada por las políticas internacionales, según Macleren (1996) para cada comunidad se debe determinar su definición en la búsqueda de causales para la sostenibilidad local. Por lo cual, los 27 indicadores presentados en el cuadro 6, se agruparon en 5 categorías, las cuales nos permitirán ordenar la información por dimensiones de la sostenibilidad algunos de los indicadores se agregaron por su afinidad por lo que presentamos como lista final 14 indicadores que representan los componentes de sostenibilidad encontrados en la vivienda tradicional y que nos dan la pauta para medir la sostenibilidad de la vivienda en una estudio de caso.
Figura 23. Filtro por categorias

Lista final de indicadores de sostenibilidad para la vivienda tradicional se organiza en los siguientes indicadores agregados (ver Figura 24)
Autosuficiencia en la obtención de materiales insumo de la vivienda tradicional
Grado de auto dependencia alimentaria al interior de la vivienda
Manejo sustentable de los desechos domésticos
Ahorro energético a través de los elementos bioclimáticos de la vivienda
Operación de un Comité local para asuntos relacionados con el manejo sustentable de los insumos relacionados con la vivienda
La suficiencia de la vivienda para garantizar la salud física y psicológica de sus usuarios
Suficiencia de la vivienda para resolver las necesidades básicas de sus usuarios
Se trasmite eficientemente el conocimiento de técnicas y materiales ancestrales
La vivienda y su construcción trasmiten simbolismos y tradiciones en el seno de la comunidad
Existe uniformidad en el paisaje arquitectónico
La vivienda es accesible
Equidad en la calidad, tipo y tamaño de la vivienda
Grado de participación comunitaria
Auto dependencia en las decisiones en tiempos y costos de sus viviendas.
Figura 24. Filtro por categorías

Vii.- Séptimo paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Definiciones y los objetivos de los indicadores seleccionados para el área de caso (Ver hojas metodológicas).

Vii.- Séptimo paso del modelo de Oktay y Hoskora:
• Selección de un método de medición de los indicadores (Ver hojas metodológicas).

Por último, a manera de ejemplo, definición y análisis se muestra una de las hojas metodológicas utilizadas, la cual corresponde al indicador de autosuficiencia en esta hoja podemos observar los componentes requeridos en la metodología de Oktay y Hoskara y su metodología de medición.
Nota: las otras hojas metodológicas pueden encontrarlas en el anexo.

1.1 Ficha metodológica, indicador autosuficiencia
1. Nombre del indicador Autosuficiencia en la obtención de los materiales para construcción de la vivienda tradicional
2. Categoría Ambiental
3. Criterio El desafío de la conservación y manejo sustentable de los recursos naturales
4. Marco de referencia El concepto de entorno inmediato empleado por Hernández (2003) justifica un espacio de 15km como un espacio de fuerte cohesión social que identifica a las personas con su lugar de uso. Los principios de “ciclo de vida de los materiales” apuntalan la idea de que son más sustentables aquellos que no requieren grandes costos energéticos en su transportación. El concepto de autosuficiencia en este indicador declara que existe el material y las condiciones de manejo sustentable tales que permiten su uso actual y futuro para la demanda de vivienda de las generaciones venideras.
Jong-Jing Rigdon (1998) propone como uno de los tres pilares de la sostenibilidad en el diseño arquitectónico el análisis del ciclo de vida.
Validación del criterio de sostenibilidad: el “control de los recursos naturales” (Toledo 1999), Análisis de ciclo de vida (Goedkoop, 2006)
5. Definición La autosuficiencia en la obtención de los materiales para la construcción de un entorno inmediato permite: la continuidad del sistema constructivo por el bajo costo y el manejo responsable de los recursos, además existe bajo consumo de energía al disminuir la transportación de ellos y disminuye el número de intermediarios comerciales
6. Propósito Conocer la cantidad de los insumos para la construcción de vivienda tradicional extraídos localmente, el “deber ser” se acerca al 100% del total ya que de esta forma no genera externalidades en otros sitios.
7. Metas para la SVT
(Hernández: 2005)
(JonJing, Rigdon:1998)
Utilizar preferentemente recursos locales, naturales, abundantes renovables, bio-asimilables, aceptables por la población local
Analizar el ciclo de vida de los materiales y evaluar el costo total en términos energéticos incluyendo sus externalidades derivadas del transporte.
8. Datos requeridos en la encuesta son: Los datos requeridos en la encuesta son: ¿qué cantidad de material necesario para la construcción de una vivienda se extrae de un entorno inmediato (15 km)? (estado)
9. Características generales del indicador Unidad de medida Clasificación PER Escala
Cualitativo-criterio de juicio Estado Vivienda/Local
10. Metodología de medición o calculo Los datos requeridos para elaborar el criterio de evaluación son obtenidos a partir de la información recabada en campo analizada a través del lente de la sostenibilidad analizado por la literatura especializada referida en el marco teórico, se considera los materiales utilizados en cubierta con un 30%, los utilizados en estructura un 40% y los utilizados en muros un 22%, 8% para el tipo de piso o firme, en este indicador no se consideran los materiales necesarios para su instalación eléctrica e hidrosanitaria ya que son comunes para los distintos sistemas encontrados (ver criterio de evaluación).
11. Limitaciones La información puede tener un cierto grado de sesgo ya que en algunos casos la extracción de ciertos materiales fue de forma clandestina y puede ser falseada.
Por la complejidad del análisis de ciclo de vida y la diversidad de materiales y tipologías de vivienda analizadas se tomará como valido que todo insumo transportado por mas de 15Km para su uso en la construcción es menos sustentable que el que lo es por menos de 15 km.
12. Calidad de los datos Accesible: sí, por medio de la encuesta a hogares y a especialistas
Comparable: estandarizados y fácilmente comparados con otras comunidades
Consistente: En función del método utilizado y los recursos, los datos pueden ser consistentes y disponibles a largo plazo, los datos a años anteriores es improbable que existan.
Creíble: sí, la procedencia de los materiales puede ser corroborada en campo y no es necesario un nivel profundo de la ubicación de su origen sino la distancia de su procedencia sea esta o no mayor a 15km.
Mensurable: Sí, el indicador se enmarca de tal forma que se puede medir con datos numéricos y porcentuales.
Relevante: sí.
Valido: depende del método y los recursos usados en la recolección de datos.
13. Utilidad para la comunidad Atención sobre los recursos: sí, pone atención en los insumos.
Atención en las causas: sí, implica reducir al mínimo el uso de materiales externos a las comunidades.
Establece vínculos y relaciones: Sí, combina ámbitos, ambientales, económicos e institucionales (subsidios).
Entendible: sí, fácilmente comprensible para la comunidad en su conjunto.
14. Fuente de datos Entrevista semi estructurada, observación especializada, encuesta de hogar.
15. Observaciones *Viviendas “sustituidas” construidas con el 100%materiales exógenos extraídos y transportados de una distancia mayor a 15km.
*Vivienda “hibrida” que cuenta con piso de cemento, cubiertas de lamina galvanizada, pero conserva la estructura y muros de materiales extraídos localmente con un bajo consumo de energía en su transportación y extracción
*Vivienda “tradicional” que utiliza el 100% de sus materiales de forma local, con un bajo consumo de energía fósil en su extracción y transportación.
16. Criterio de evaluación
(Método de medición: Oktay, Hoskora 2005) 1 Para aquella comunidad donde de 81 a 100% de los materiales que utilizaron para la construcción de sus viviendas fueron traídos de una distancia mayor a 15km lo cual se considera como insostenible en todos los aspectos.


2 Comunidad donde del 61 al 80% de los materiales que utilizaron para la construcción de sus viviendas fueron traídos de una distancia mayor a 15km lo cual se considera como cercana a la insostenible
3 Comunidad donde del 41 al 60% de los materiales que utilizaron para la construcción de sus viviendas fueron traídos de una distancia mayor a 15km lo cual se considera como parcialmente sostenible
4 Comunidad donde del 21 al 40% de los materiales que utilizaron para la construcción de sus viviendas fueron traídos de una distancia mayor a 15km lo cual se considera como sostenible en la mayoría de los casos.
5 Comunidad donde de 0 al 20% de los materiales que utilizaron para la construcción de sus viviendas fueron traídos de una distancia mayor a 15km lo cual se considera como altamente sostenible.