Casi en la misma línea de Solow, Schumpeter fue el que más enfatizó el papel del empresario como innovador, por lo que sería el empresario y no el proletario, el verdadero revolucionario y nervio-motor del crecimiento. El siguiente párrafo proviene de una de sus obras más conocidas: “Capitalismo, Socialismo y Democracia”, leamos lo que dice:
El impulso fundamental que establece y prolonga la máquina capitalista en movimiento viene de los nuevos consumidores, de los nuevos métodos de producción y transporte, los nuevos mercados, las nuevas formas de organización industrial que la empresa capitalista crea
Esto se logra, continúa Schumpeter, en la práctica cotidiana de la competencia, pero no sólo en una competencia relativa a las ventas o en la calidad del producto, sino la que se concentra en la innovación, la apertura de mercados y la combinación más adecuada de factores de producción. Luego veremos la importancia de la innovación y la tecnología en el desarrollo local, aunque no en el sentido neoclásico precisamente, sino en una dimensión más amplia.