A medida que la fábrica se iba consolidando aparecieron métodos destinados a explotar el tiempo de trabajo del obrero hasta niveles verdaderamente ridículos.
Uno de los primeros en usar este método fue un ingeniero norteamericano llamado Frederich W. Taylor, el mismo que fue descrito en su libro titulado “Principios de Administración Científica” (1912) El método propuesto se basaba en el estudio entre el obrero y la máquina para minimizar el tiempo que un obrero debía dedicar a una tarea específica. Esto se lograba, en primer lugar, con la aplicación de una mayor división del trabajo, una especificación más concreta de cada tarea, de tal manera que ésta pudiera ser descompuesta en movimientos simples que eran cronometra-dos por el capataz, para establecer el nivel salarial que cada uno de los obreros debía recibir por su rendimiento. A este método es que se denominó “organizaciónn científica del trabajo”, más conocido como “Taylorismo”. Se suponía que el método eliminaría los “movimientos inútiles” en la ejecución de las tareas asignadas.