EL DESARROLLO LOCAL COMPLEMENTARIO

Mario Blacutt Mendoza

La Nueva Geografía Económica

Paul Krugman (1953) Premio Nóbel de Economía el 2008, es un economista de la Universidad de Princeton y de MIT. Hay dos razones principales  por las que Krugman y Stiglitz son dos de mis economistas contemporáneos favoritos: no son neoclásicos a ultranza, por lo que tienen la posibilidad de hacer aportes de valía a la disciplina económica, la cual se convierte en acto real en cada nueva iniciativa que presentan. En este caso, Krugman nos revela una nueva percepción de gran valía: la importancia de la Geografía Económica (Geography and trade, 1991) Esta obra continúa con la gran renovación de la economía, empezada hace más de veinte años, porque su tesis se apoya en los rendimientos crecientes y en los modelo de competencia imperfecta; ambas concepciones, estructuradas, como vimos, por muchos economistas, hace que el modelo neoclásico tradicional languidezca y sobre sus estertores se erija una nueva consideración sobre el por qué de la disciplina económica. Como toda teoría que vale algo, Krugman empieza el cincelado formal de su concepción haciendo preguntas a la realidad:

¿Por qué se concentra la actividad económica en unas determinadas localizaciones en vez de distribuirse uniformemente por todo el territorio? ¿Qué factores determinan los sitios en los que la actividad productiva se aglomera? ¿Cuáles son las condiciones para la sostenibilidad o la alteración de tales situaciones de equilibrio?

Krugman afirma que los rendimientos crecientes debidos a las economías de escala provenientes de la competencia imperfecta son dominantes en relación, tanto con los rendimientos constantes, como con la competencia perfecta y la ventaja comparativa del modelo neoclásico tradicional. También dice que las economías externas surgen de un proceso de aglomeración de naturaleza regional o local, algo con lo que no estoy plenamente de acuerdo, dado que esa representación mental surge de la mirada a las condiciones de los países desarrollados y no de los subdesarrollados, los que son destinatarios de esta obra. Por otra parte, Krugman tiene la intención de seguir por la senda abierta por Walter Isard en aspectos tales como la conceptualización del “lugar central”; pero, en su opinión, necesita complementarlo con otros elementos tan importantes como el anterior, para lo cual cree oportuno formular una Teoría General de la Concentración Espacial. La manía de pretender estructurar “teorías generales” que ha cundido como pandemia, viene de los trabajos desarrollados por los físicos teóricos, los que sueñan con lograr una Teoría General del Universo, relacionando las fuerzas débiles, las fuertes, el electromagnetismo y la ley de la gravedad en uno sólo. O conciliar la Mecánica cuática con la Teoría de la Relatividad. Walras, con su sistema de ecuaciones y Keynes, con su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, son ejemplos de dos autores con muchos deseos de hacer de la economía una ciencia parecida a la física teórica. Ahora tenemos otra tentativa, esta vez, la de Krugman, la que si bien no pretende parangonar las leyes económicas con la ley de la gravedad, intenta una “solución general” para explicar las razones y causas de las concentraciones espaciales. Si tomamos en cuenta que un Premio Nobel en Física dijo que dedicaría los próximos diez años de su vida a averiguar el por qué el vacío no tiene peso, no vemos razón alguna para oponerse a los entramados mentales que algunos economistas, con mucho tiempo y recursos disponibles, se divierten. Pero las intenciones de Krugman aún no se han encontrado con la necesidad de explicar las razones para la existencia de las brechas que hay entre las ciudades. Sin embargo, Krugman nos demuestra su inventario de recursos para salir de cualquier atolladero. Así, ante la pregunta surge una respuesta ágil y liberadora: las brechas entre las ciudades existen por accidentes de la historia, germinación misma del azar, de la casualidad, por lo que no tendrían que rendir cuentas a la “ciencia”

Pero Krugman no es el único teórico que se ocupa de estas cosas y, por lo tanto, no está libre de los que no piensan como él. El nuevo tema por él presentado bajo el nombre de La Nueva Geografía Económica, fue desafiado por varios geógrafos económicos a través de una andanada de críticas a la versión kugmaniana.

Moncayo cita, por ejemplo, a Ron Martin, de la Universidad de Cambridge, quien habría manifestado que la “Nueva Geografía Económica” ni era nueva ni era geografía. También habría dicho que la “teoría general de la aglomeración” tenía muy poco espacio y demasiadas matemáticas. En cuanto a la teoría de localización propuesta, Martin dice que no es sino una actualización de las anteriores, con el aditamento de fórmulas matemáticas. En nuestra opinión, la inserción de las formulitas en los modelo tiene la intención de hacerlas más respetables puesto que los hacen menos entendibles. No importa que los simbolitos y las formulitas cercenen el modelo hasta convertirlo en la simple radiografía de un hueso, lo importante es mostrar que se tiene el pedigree necesario para pertenecer a la congregación de los iniciados como espectros de la economía. Otro obús con una carga crítica mortal, lanzada por Martin, es la acusación formal de que Krugman, ocupado con las formulitas no toma en cuenta las instituciones, la historia (la cultura, para nosotros) el capital humano y el cambio tecnológico. Al enterarnos de la acusación, inmediatamente nos dimos cuenta que coincidía con la nuestra: ignorar las instituciones y las características históricas y culturales de una población-territorio es una ofensa de lesa economía.

Los geógrafos económicos no están contentos con la Nueva Geografía Económica; más bien sienten que su área espacial ha sido invadida por cuerpos extraños que la deforman sin piedad, especialmente con la “excesiva formalización” de los modelo. Finalmente, Martin, en su ensayo: “Hacia una geografía económica multidimensional, multiperspectiva y multívoca” dice:

Una geografía económica multidimensional debe procurar analizar los distintos niveles o dominios de los procesos económicos, y las formas en que esos dominios interactúan para producir una específica configuración de desarrollo espacialmente desigual. Esta geografía debe considerar al menos cuatro niveles: la microeconomía de los individuos y las firmas; la macroeconomía del estado-nación; la economía del capital transnacional y las finanzas transnacionales, y la economía global o mundial. Cada uno de esos niveles o esferas es parcialmente una variable dependiente. Ninguno controla totalmente a los otros; ni ninguno es totalmente independiente de los demás.

Muy bien por Martin; pero lo dicho por él necesita la complementación necesaria que otorga el conocimiento de las formas de vida, las percepciones, actitudes, relaciones de los sujetos económicos con el entorno, los conocimientos, las escalas de valores….. en fin, todo lo que singulariza al Desarrollo Local Complementario como algo diferente de los otros procesos. Pero nos alegramos que los geógrafos económicos hayan decidido participar en la batalla por el desarrollo local, identificado por ellos, como “espacial”.

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