GESTIÓN INTEGRAL DE LOS RECURSOS HÍDRICOS

Coral Martínez Erades

NAWAPO, la Política Nacional del Agua en Tanzania

En 1991, en respuesta al pobre desempeño de los proyectos hidrológicos, el Gobierno introdujo una nueva Política de Agua Nacional, NAWAPO por sus siglas en inglés (National Water Policy). NAWAPO fue revisada en Julio de 2002, y pretende haber rectificado todas las carencias de las políticas anteriores además de haber introducido la descentralización de la gestión de oferta de agua en línea con la Agenda 21 de la Conferencia sobre Medioambiente de las Naciones Unidas, en 1992 (Río de Janeiro). El gobierno tanzano espera que para el 2015 se puedan percibir los efectos positivos de NAWAPO.

NAWAPO se basa en: (i) un proceso de “descentralización mediante devolución” y (ii) la recuperación de costes. La implementación de estos principios afecta totalmente a las agencias del sector de agua rural y el modo en que éstas operan. La nueva posición del gobierno “manos fuera, ojos puestos” limita su rol a la formulación de políticas, coordinación, supervisión y regulación. La gestión y coordinación en las actividades diarias queda en manos de las autoridades locales. Ya que se trata de un enfoque conducido por la demanda, se espera que las comunidades inicien una demanda de mejoras en las facilidades. No solo la participación de la comunidad durante todo el proyecto debe ser garantizada, los usuarios también han de comprometerse a alcanzar una recuperación total de costes durante el continuo funcionamiento y mantenimiento. Finalmente, mientras que en el pasado las intervenciones de donantes han ignorado la jerarquía de las organizaciones a nivel local, regional y nacional; actualmente se les requiere implementar sus proyectos bajo la supervisión del Gobierno (IRA, NRI y IRC, 2001).

Actualmente la estrategia del sector se encuentra incorporada en tres programas diferentes: el Programa de Oferta Rural de Agua y Sanidad (NRWSSP), el Programa de Oferta de Agua y Alcantarillado Urbano (UWSSP), y el Programa de Gestión de Recursos de Agua (WRMP). Todos ellos recogidos en un único Programa de Desarrollo del Sector de Agua (Water Sector Development Programme – WSDP). Éste programa adopta un enfoque sectorial amplio para planificación (SWAP) como mecanismo por el cual el gobierno y agencias de desarrollo acuerdan la estrategia para alcanzar un mejor desempeño y un uso más efectivo de los recursos. En el 2007, como resultado del desarrollo de los tres programas nacionales, el Ministerio de Agua concilió el Proyecto de Apoyo al Sector de Agua (WSSP).

La financiación y apoyo presupuestario que prometía el Documento de Estrategia de Reducción de la Pobreza (PRSP) del 2000 no alcanzó el sector del agua hasta 2005. Cuando lo hizo, los sistemas del sector tuvieron que asignarse de forma ecuánime y el gasto de la descentralización debió ajustarse. En el 2007, tras varios años de reformas en el sector, un plan sectorial aparentemente comprensivo, el Programa de Desarrollo del Sector de Agua (WSDP) se asumía para invertir en infraestructura de oferta y saneamiento del agua cerca de un billón de dólares durante un periodo de cinco años, financiados por: el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Africano (AfDB), y los gobiernos de Alemania y Holanda junto al gobierno de Tanzania. Como resultado la financiación se cuadriplicó desde el 2002. Podría argumentarse que esta inversión resultó demasiado tardía como para cumplir con los objetivos de la NAWAPO pero sin duda resultó un gran paso en la dirección adecuada. Este programa de varios donantes apunta a mejorar la coordinación e incrementar la participación nacional en las inversiones del sector de agua. Puesto que la escala de financiamiento ahora disponible es mucho mayor que la de financiaciones anteriores, tenemos razones para esperar que las tendencias de cobertura hayan mejorado (AMCOW 2009).

Sin embargo, la realidad es que a pesar de los enormes esfuerzos realizados desde los noventa para proveer con agua potable a la población, la situación nacional apenas mejora. Aún queda pendiente el reto de reducir la existente diferencia en cobertura del servicio entre las zonas rural y urbana. El último Censo de Población y Hogar llevado a cabo a nivel nacional fue en 2002, este censo señala que únicamente un 42% de la población rural y un 85% de la población urbana tienen acceso a agua potable. AMCOW (2009) subraya el mal funcionamiento de al menos un 30% de los proyectos de agua. Además indica que el aumento del costo del abastecimiento de agua segura para uso doméstico es tal que los pobres no lo pueden afrontar (AMCOW 2009). 

La falta de agua ha resultado en crecientes presiones socioeconómicas y en numerosos conflictos entre los usuarios durante períodos de sequía prolongados. Más allá, Tanzania carece de las tecnologías adecuadas para controlar las inundaciones durante la época de lluvias. Las cañerías de drenaje suelen reventar debido a la presión del agua, lo que hace que se mezcle el agua sucia y limpia. Este problema, junto con la falta de un método sistemático para el tratamiento del abastecimiento directo del agua para la población, conduce a la propagación de enfermedades como el cólera, la bilharciosis, la malaria, la sarna y el tracoma en las zonas con instalaciones de saneamiento insuficientes (Social Watch, 2009)

La Estrategia de Asistencia a los Recursos de Agua de Tanzania del 2006 (TWRAS) subraya el papel central del agua en el desempeño de sectores claves de la economía y las vidas de los tanzanos y tanzanas. El documento destaca las consecuencias de la carencia de inversión en: (a) servicios de oferta y saneamiento del agua (WSS) y (b) desarrollos de regadíos y energía hidráulica para la seguridad alimentaria y energética. Paralelamente, el estudio muestra una alta vulnerabilidad del desempeño de sectores claves de la economía (energía, agricultura, industria, ganado, minería, turismo y pesca) frente a sequías, inundaciones y una gestión inadecuada de recursos de agua. Actores y organizaciones como el Banco Mundial, destacan como dificultades claves para alcanzar el desarrollo de un sector efectivo: (1) inversiones escasas e informales en infraestructura para otros sectores productivos que requieren del agua; (2) un débil enfoque de gestión de recursos de agua; (3) bajos niveles de servicios de agua y saneamiento; (4) inadecuada coordinación del sector y capacidad institucional (World Bank 2009).

A pesar de la aparente abundancia de agua en Tanzania, unos 2.700 m^3 per cápita anuales, la pobre infraestructura para el abastecimiento limita la disponibilidad de agua, lo cual, junto a otras carencias, supone que gran parte de la población tanzana se tenga que enfrentar a la escasez de agua. Asimismo, el crecimiento poblacional, junto con la mejora del desempeño económico, hace crecer la demanda de los diferentes sectores sociales y económicos. En otros términos podemos decir que el rápido crecimiento poblacional y económico no ha sido acompañado por el mismo grado de desarrollo en servicios como: agua, alcantarillado, suministros agrícolas y energéticos así como la eliminación de residuos. Sin embargo este crecimiento poblacional y económico si ha sido acompañado por una creciente competición por el agua, contaminación y otras tensiones sobre los recursos del agua (IUCN 2005).

Tanzania cuenta con suficiente agua para las necesidades de los usuarios según las estadísticas de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que muestran que, en 2006 y 2007, respectivamente, se encontraban disponibles 2.466,9 y 2.291,9 metros cúbicos de agua per cápita. Sin embargo, mientras algunas zonas del país reciben más de 1.600 mm de lluvia por año, otras reciben alrededor de 600 mm y no cuentan con un almacenamiento del agua adecuado. Los servicios de agua se distribuyen de forma desigual entre los distritos y regiones así como entre las poblaciones urbana y rural. Al mismo tiempo, debemos considerar que la mayor parte de la población rural dedica un promedio de 27 minutos diarios al acarreo del agua, en comparación con los 5,9 minutos que le supone al habitante urbano (Social Watch 2009).

En Tanzania, la GIRH se implementa a través de la Gestión de Cuenca de Río (RBM). El principio detrás de la RBM es el reconocimiento de la gestión de sistemas de agua como parte de un entorno natural más amplio y en relación a su entorno socio-económico. No se trata de un enfoque nuevo en el país, habiendo comenzado en los cincuenta y sesenta, sin embargo, no fue hasta 1989, con la revisión del Acta del Agua, que el Ministro de Agua declaró nueve cuencas de ríos: Pangani, Wami/Ruvu, Rufiji, Ruvuma y Southern Coast, Lago Nyasa, Lago Rukwa, Lago Tanganyika, Lago Victoria, y las cuencas de Drenaje Interno de los Lagos Eyasi, Manyara y Bubu. Hasta el momento se han creado cinco Oficinas de Agua de Cuenca (desde 1991); Oficina de la Cuenca del Río Pangani (1991); Cuenca Rufiji (1993); Cuenca Lago Victoria (2000); Cuenca Wami/Ruvu (2001) y Cuenca del Lago Nyasa (2001) (IRA, 2004 y; IRA, NRI y IRC, 2001).
 

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