PLAN ESTRATÉGICO DE DESARROLLO SOSTENIBLE EN RED PARA RORAIMA (BRASIL)

Silvio Testa

1 - FUNDAMENTOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Antes de introducirnos de lleno en el discurso sobre desarrollo sostenible iremos por un lado a describir muy brevemente el contexto general de globalización en el que nos encontramos y a partir del cual tendremos que trabajar, por el otro se presentarán, también brevemente, unas consideraciones de tipo semántico sobre el término desarrollo.

Una característica importante de la evolución de la economía mundial en la década de los noventa ha sido el rápido proceso de mundialización. Éste ha consistido basicamente,  en un incremento de las corrientes internacionales de bienes, servicios y recursos financieros, debido a diversos factores, entre los que cabe mencionar las medidas de políticas económicas adoptadas por los gobiernos, tanto de forma colectiva como individual, para liberalizar el comercio y los mercados del capital, así como la privatización y desregulación de las actividades económicas. Otra fuerza impulsora de la mundialización ha sido el rápido desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y su creciente utilización a nivel mundial. Los países y las empresas que han logrado adaptarse a las nuevas circunstancias han prosperado; los que no han podido hacerlo debido a la falta de capacidad técnica, infraestructura o capacidad institucional, han visto cómo se ampliaba la distancia que los separaba del resto del mundo.
Podemos decir que la globalización moderna es un proceso de interconexión financiera, económica, política y cultural, potenciado a través de la incorporación en diversas organizaciones de la tecnología de la información y de la comunicación en un contexto de victoria política del capitalismo y de cuestionamiento cultural de los grandes relatos. Basten estas pocas frases para dibujar el fondo sobre el cual situamos esta breve síntesis sobre el desarrollo sostenible.

Antes de introducirnos en el breve recorrido histórico que presentaremos a continuación nos parece importante algunas observaciones en relación a la semántica del término desarrollo. Queremos resaltar la fuerza positiva que reviste este término en la mentalidad moderna. El término trae su fuerza de otros términos igualmente considerados con una carga de positividad tácitamente aceptados como son el de producción sobre el que se apoya el de crecimiento económico. Es un hecho que este último se percibe como algo bueno en sí, crecer es algo positivo aunque esto sólo tenga que ver con el PIB y se reduzca a lo monetario. El término desarrollo que inicialmente se aplicó en biología para referirse al crecimiento de plantas y animales en su evolución, empezó a aplicarse en campo de lo social en el siglo XIX (Naredo 2006).1  Esta nueva aplicación tuvo el efecto de convertir la época actual en el momento más alto de un estado de evolución identificado con la cultura occidental. Esta utilización ideológica y política del término hizo que el mundo se dividiera conceptualmente entre países desarrollados y subdesarrollados (Naredo 2006).2 La carga de positividad del término llevó a la idea de que evidentemente los países subdesarrollados tenían que seguir la estela de los desarrollados porque esto era lo realmente deseable y bueno y  se convirtió en una ideología universal. Al caer el régimen comunista de la Unión Soviética quedó claro que el único camino viable hacia el desarrollo era el del capitalismo. Ante el problema de la escasez de recursos naturales, el término desarrollo se vio acompañado por otro que suaviza sus consecuencias no deseadas. Surge el desarrollo sostenible y con él un discurso único que no admite alternativas ya que se presenta como el último estadio de la evolución.
Con estas consideraciones pasamos a ver el desarrollo sostenible desde una perspectiva histórica.

Perspectiva histórica

Ya en la economía clásica el crecimiento económico a largo plazo era visto con pesimismo ya que éste se relacionaba con la explotación de los recursos naturales y a los límites de éstos. A. Smith, T. Malthus y D. Ricardo expresaban sus ideas sobre los límites ambientales, mientras que J. Stuart Mill tenía una visión más optimista del crecimiento basada en los avances tecnológicos. El pensamiento económico neoclásico desplazó la preocupación del crecimiento a largo plazo y se concentró en la definición de una serie de leyes que rigen la actividad económica (a imitación de los físicos a partir de Newton) dejando de lado supuestamente cualquier juicio de valor. El sistema económico funcionaría como un sistema regido por un conjunto de leyes precisas.  La intervención estatal sería justificada para subsanar los fallos del mercado.
El periodo de entreguerras fue marcado por la formulación de la economía Keinesiana y, a partir de la Segunda Guerra Mundial, vuelve a tener importancia el concepto de crecimiento económico a largo plazo acompañado de la confianza en la innovación tecnológica. Las teorías del desarrollo enfocadas de forma independiente con relación a las teorías económicas tienen su comienzo en esta época. El concepto de desarrollo comienza a concebirse en términos de crecimiento económico, orientándose hacia el logro de un acelerado desarrollo industrial y tecnológico; a este paradigma de desarrollo se le llamó "desarrollista". Al identificar desarrollo con crecimiento económico, se subordinó a éste  la explotación de los recursos naturales. Este enfoque del desarrollo ha ido acarreando consecuencias negativas relacionadas con el incremento del deterioro de las condiciones ambientales del planeta y los diferentes sistemas biofísicos y sociales que lo constituyen, lo cual ha desencadenado la llamada crisis ambiental.
Como resultado de esta crisis, ya en la década de los 60, comienza a cuestionarse este paradigma de desarrollo por sus altos costos sociales, económicos, culturales y ambientales vinculados al consumo y manejo irracional e indiscriminado de los recursos del medio. El evidente distanciamiento entre los países del norte y del sur hace que se  empiece a cuestionarse esta concepción del desarrollo tanto en lo referente a su ineficacia para resolver los problemas que enfrenta la humanidad, como respecto a la responsabilidad con la creciente degradación ambiental3 .
Por otra parte, empieza a tener una importancia creciente el término ecología que fue usado por primera vez por el biólogo aleman Ernst Haeckel (1834- 1919). Está compuesto por dos palabras griegas: oikos y logos. La primera significa "casa" y la segunda estudio o reflexión. Así que la palabra ecología tomó el significado de estudio sobre las condiciones y las relaciones del hábitat de los seres naturales tanto animados como inanimados. Hoy podemos afirmar que la ecología es el estudio de la interacción de todos los seres existentes.
El motivo por el que esta ciencia ha tomado la extraordinaria relevancia que tiene actualmente, se debe principalmente al hecho de que el desarrollo tecnológico occidental se ha revelado como el principal factor desestabilizante de las relaciones naturales entre los seres. La ecología, incorporando el análisis del desarrollo tecnológico, constata que éste tiene efectos perniciosos para el hábitat por encima de las catástrofes naturales que puedan ocurrir. Temas como la conservación de la capa de ozono y de las selvas tropicales, o la contaminación, están en relación directa con el desarrollo tecnológico.
Al hilo de esta creciente conciencia ecológica, en la década de los setenta se comienza a definir el desarrollo no sólo en base a las variables de corte económico, sino también en base a variables de otra naturaleza. Por un lado surgió la economía del medio ambiente como subdisciplina económica que dentro de la teoría general de los sistemas, por otro lado surgieron las Nuevas Teorías del Desarrollo que se sitúan al margen de los enfoques de las economías ortodoxas y que asumen los principios de la declaración de Cocoyoc (México 1974). Todo esto cristalizó en diferentes tendencias que van desde un tecnocentrismo que apoya un crecimiento basado en el mercado y la tecnología, hasta un ecocentrismo que rechaza el crecimiento económico.

En el 1972 el Club de Roma sintetizó la situación a nivel mundial de esta forma: "La población no puede crecer sin alimentos, la producción de alimentos aumenta con el crecimiento del capital, más capital exige más recursos, los recursos desechados se convierten en contaminación, la contaminación interfiere en el crecimiento de la población y los alimentos, y todo esto con sus relativos rezagos (Meadows 1972)". 4
El citado informe afirma que el "proceso económico, tal y como se desarrolla actualmente, está ampliando de manera inexorable la brecha que existe entre los países ricos y los países pobres del mundo".5 Este informe causó muchas inquietudes sobre todo por el hecho del previsible agotamiento de los recursos sobre el que se basa el crecimiento económico, afirmando que este modelo de crecimiento del sistema mundial llegará inevitablemente al colapso.
La tesis de los límites naturales del crecimiento basada en el trabajo de Meadows, fue rechazada en el debate posterior donde se dio una vuelta hacia una tendencia  tecnocentrista que afirma que los recursos naturales son suficientes para el abastecimiento de las necesidades de la humanidad

En este contexto de preocupación mundial, ante las graves y diversas problemáticas ambientales que enfrenta el planeta, surge como alternativa la teoría del desarrollo sostenible o sustentable, concepto éste que adquirió verdadera relevancia en el 1987 a raíz del Informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Nuestro Futuro Común, conocido también como informe Brundtland, en el cual se definió el Desarrollo Sostenible como "aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas propias"6 , definición ésta, que ha sido asumida por la Comisión mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo de las NU.
La atención se centra, a partir de este momento, en el modo de utilización de los recursos energéticos. De hecho, estos recursos son geográficamente muy localizados y están en manos de los países más desarrollados. Se constata por tanto, el reparto desigual de los recursos energéticos y su consumo, de los medios de producción, y de los beneficios del desarrollo. El desarrollo viene a ser un problema que tiene que ver con la situación global del planeta y en particular con  la supervivencia de la vida humana. Se plantea el problema de un desarrollo sostenible sobre la base de una reconciliación entre economía y medio ambiente. 7
Este modelo ha resultado ser muy polémico y en ocasiones contradictorio, por lo cual desde finales de la década de los ’80, se han desarrollado múltiples acercamientos conceptuales al mismo. En línea con el abanico de tendencias antes citadas, podemos observar que las aportaciones que se basan en este informe se orientan claramente el logro de un crecimiento con eficiencia económica, que no deteriore ni utilice de manera irracional los recursos naturales, que garantice el progreso, la justicia y la equidad social, que respete y estimule la diversidad y riqueza de las identidades culturales, así como el precepto de la eficiencia ecológica de los sistemas biofísicos. El mismo informe antes citado, a lo largo de su desarrollo, maneja de forma poco clara  los conceptos de desarrollo sostenible y crecimiento sostenible que desde el punto de vista de las nuevas teorías del desarrollo tienen elementos claramente antagónicos. Esto, si por un lado ha aumentado la elasticidad de las interpretaciones y ha favorecido su difusión, por el otro ha dado lugar a un sinfín de definiciones donde cada autor precisa su propia concepción de desarrollo sostenible, y en cierta forma, el concepto ha asumido unos aires de generalidad  y contradictoriedad en sus planteamientos.
En todo caso, el nuevo paradigma de la sostenibilidad presupone alcanzar una armonía entre las diversas aristas que incluye el desarrollo humano, tales como la economía, la sociedad, la naturaleza, la cultura y la tecnología, donde la dimensión ambiental atraviese transversalmente este proceso de desarrollo. La expresión “desarrollo sostenible” ha alcanzado un consenso universal y ha entrado a formar parte de todas las instituciones a partir de la Conferencia de Río de Janeiro.

La ONU fue incorporando estos conceptos y a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992 surgieron los principios fundamentales y el programa de acción para lograr el desarrollo sostenible. Los orígenes de la celebración de esta cumbre están en  la preocupación de los participantes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (Estocolmo junio 1972).
La declaración de la Conferencia de Río de Janeiro ha sido la base más reciente sobre la que se ha planteado un programa a nivel mundial sobre el desarrollo sostenible. De aquí ha surgido “Agenda 21” que, basándose en los principios de la declaración de Río, reúne un consenso a nivel mundial sobre cooperación internacional dirigida a la consecución de un desarrollo sostenido, con especial atención a los países con economías en transición hacia el desarrollo. A partir de aquí se realiza el Plan para su ulterior ejecución, hasta llegar a la cumbre de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible y su declaración y  el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible o “Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo”.
En el intervalo entre la Conferencia de Río y la de Johannesburgo, ha habido  varias grandes conferencias bajo los auspicios de las Naciones Unidas, entre ellas la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y la Conferencia Ministerial de Doha. El merito de estas conferencias ha sido sin duda  definir para el mundo una amplia visión del futuro de la humanidad.

1.2 Conceptos generales


En todo este recorrido, los documentos, declaraciones y planes de actuación que han sido elaborados, dan pie para extraer los principales conceptos sobre los que se sustenta el modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad. Si consideramos el informe del Secretario General de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) 8 en la línea de ejecución de la Agenda 21, para la preparación de la cumbre de Johannesburgo, vemos como se toman en consideración muchos ámbito de discusión que responden a respectivos conceptos relacionados con el desarrollo.
Fundamentalmente el desarrollo sostenible hace referencia a la lucha contra la pobreza y a la promoción de medios de vida sostenibles. Se reconoce que la erradicación de la pobreza, la modificación de pautas insostenibles de producción y consumo, junto con la protección y ordenación de la base de recursos naturales para el desarrollo social y económico son objetivos primordiales y requisitos fundamentales de un desarrollo sostenible.


1 J. M. Naredo. Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Madrid 2006. Pg. 176.

2 Ibid. Pg. 179

3 www.monografias.com/trabajos25/educacion-ambiental

4 D.L. Meadows. Los límites del crecimiento. México 1972

5 Ibid. Pg 64.

6 Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, Nuestro futuro común, Madrid 1988.

7 Cfr., Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, Nuestro futuro común, Madrid 1988. Este informe, uno de los más completos sobre el tema, después de analizar los diferentes aspectos de los que se compone el problema ecológico, aboga por un desarrollo "sostenible" proponiendo una serie de estrategias urgentes que hay que poner en acto.

8 Naciones Unidas. Consejo Económico y Social. Comisión sobre el Desarrollo Sostenible constituida en comité preparatorio de la Cumbre  mundial sobre el Desarrollo Sostenible. Segundo período de sesiones: 28 de enero a 8 de febrero de 2002

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