PLAN ESTRATÉGICO DE DESARROLLO SOSTENIBLE EN RED PARA RORAIMA (BRASIL)

Silvio Testa

2.4.2 Establecimiento de los escenarios


            Para definir los escenarios de futuro nos basamos por un lado sobre la experiencia recogida entre la población y los agentes que desde hace décadas actúan en la región, por otro lado tendremos en cuenta la evolución de los diferentes tipos de políticas, tanto del gobierno federal como estatal, que están marcando el futuro de la región, y por último la capacidad de Nos Existimos para articular un movimiento capaz de integrar las necesidades de los sectores más desfavorecidos de la sociedad y de impulsar un cambio en los sectores estratégicos considerados.
Empezando por el primer punto, que es la experiencia de décadas de trabajo en la región por parte de diferentes agentes, podemos afirmar que la tendencia al fatalismo o a la pura supervivencia diaria es algo constante en la sociedad roraimense. A pesar de esto han existido y existen señales indiscutible de una voluntad de transformación de la realidad, de no rendición a la evidencia histórica de explotación y sufrimiento, que a pesar de ser propiedad de algunas minoría ha tenido una repercusión enorme dentro del estado y fuera de sus límites geográfico. Así la organización indígena ha tenido logros a lo largo de su historia difícilmente previsibles desde una visión demasiado realista de la situación. Es el caso de afirmar que el discurso sobre la transformación de la realidad, tildado muchas veces de utópico, ha funcionado y se ha firmemente instalado en la realidad, por ejemplo, de los pueblos indígenas.
            Estos ejemplos nos hacen apostar por el potencial social del que hablábamos en el capítulo sobre análisis de potencialidades.

            La segunda base para diseñar unos escenarios de futuro es la evolución de la política sobre el estado de RR. Ya hemos tenido ocasión de describir la hostilidad con que se mira desde el gobierno del estado, el despliegue de medidas de desarrollo sostenible y de emprendimientos dirigidos a la consecución de los derechos básicos de la población. No obstante se impone la evidencia de los discursos de otros modelos de desarrollo y, aunque sea solo a nivel formal, el lenguaje político está comenzando a incorporar términos relacionados con la sostenibilidad.
            Pero lo que más nos importa sobre este asunto es el logro perpetrado por una serie de pueblos indígenas que ha significado la recuperación de sus tierras desde hace décadas ocupadas por inversores externos que han ocasionado sufrimientos y muertes en sus comunidades. La firma del presidente Inacio Lula da Silva del decreto de Homologación de la tierra indígena Raposa Serra do Sol ha marcado un antes y un después en la vida de los pueblos indígenas de RR. Este logro tiene una importancia tremenda en nuestro plan ya que el futuro de los pueblos indígenas de RR está despejado para trabajar en la línea de desarrollo pregonado por estos pueblos a lo largo de sus años de luchas para recuperar las tierras. Es por tanto un momento clave para el pasado y el futuro de estos pueblos que pueden ahora desplegar su capacidad de desarrollo de forma libre.
            Estos logros no tienen que hacernos olvidar las amenazas que siguen cerniendose en el cielo de RR. La ley de mineración en curso de reformulación y de promoción, la dificultad o el desinterés en controlar los procesos de evacuación de los ocupantes del área indígena, la política económica que sigue impulsando el gobierno del estado que reduce la integración de los más desfavorecidos a políticas de asistencialismo usadas en muchas ocasiones con fines electoralistas, y un etcétera de dificultades que muchas veces encuentran un límite solo en las políticas federales, muchos más abiertas y diversificadas.
            Por último el movimiento Nos Existimos, que es el fulcro sobre el que se asienta nuestro plan. La verdadera fuerza del movimiento no es de carácter económico sino de carácter ético y político. La capacidad de aglutinar los tres segmentos de la población de RR más desfavorecidos con la intención de movilizarlos en vista de una transformación de la realidad, hace de él un catalizador de apoyos de muchas organizaciones de muy diferente extracción, tanto a nivel nacional como internacional. Desprovisto muchas veces de capacidad de generar riqueza para las organizaciones que lo componen, tiene en cambio una buena capacidad de denuncia y de oposición civil a la corrupción política, los abusos contra los DD.HH., así como de organizar campañas de apoyo en favor de las causas más sangrantes del estado.
            La gran novedad de este movimiento, en relación a otros muchos existentes, es exactamente la de haber unido entre sí fuerzas sociales que tradicionalmente se consideraban enfrentadas y haber conseguido trabajar conjuntamente con indígenas, agricultores y habitantes de la ciudad. Se ha logrado realizar un análisis común de la situación de pobreza y abusos que existe en el estado y se está trabajando para establecer objetivos comunes de cara al futuro. Este loable esfuerzo no ha terminado. El movimiento tiene evidentes divergencias y fragilidades, pero la superación de las primeras crisis, su expansión y el tiempo de vida que tiene, son testigos de la existencia de una dinámica interna de crecimiento y de fortalecimiento con una notable madurez.

            Con estas bases podemos establecer los escenarios de futuro previsibles y decantarnos por uno de ellos para pasar luego a la formulación de los objetivos.

Escenario A.
Las dificultades de articulación de los tres segmentos más desfavorecidos de la sociedad de RR hacen prevalecer un sentimiento de desgaste en los coordinadores que ralentiza el proceso de unión entre ellos por cuestiones concretas y urgentes que no pueden tener solución a corto plazo. Esto debilitaría el movimiento y propiciaría la búsqueda en solitario de objetivos para cada uno de los segmento e incluso podría volver a los tradicionales enfrentamientos sobre todo entre indígenas y agricultores. Sería ceder terreno al fatalismo social y restarlo a la posibilidad de la transformación de la realidad.
            Esta situación es la más adecuada para que las partes contrarias al movimiento potencien esta disgregación y lo debiliten ya que lo consideran un competidor u opositor indeseado. Vendría menos la oposición ciudadana a la política tradicional del gobierno estatal y a aquellos sectores que tienen intereses encontrados con la legalidad vigente que podría convertirse en papel mojado.

Escenario B.
            Desde esta perspectiva se daría la ampliación de la experiencia adquirida por los pueblos indígenas a los otros segmentos sociales de RR sumando así  fuerzas para aumentar la significabilidad de la oposición ciudadana a la falta de políticas que estén dirigidas a la integración económica de los más desfavorecidos, al respeto del medio ambiente y de los DDHH.
            La trayectoria histórica de los pueblos indígenas sigue intacta y reforzada por la legalidad vigente en relación a la homologación de la tierra Raposa Serra do Sol. Se abre un nuevo frente de trabajo que es el de un desarrollo para estos pueblos en las líneas de la sostenibilidad. La organización indígena puede ahora desplazar sus esfuerzos para la recuperación de las tierras y concentrarlos en la implantación de proyectos de desarrollo sostenible para sus comunidades. En esta nueva  tarea se insertan los agricultores y la sociedad urbana con pocos recursos para diseñar proyectos con un objetivo general común pero con capacidad para establecer objetivos propios, adecuados a cada uno de los segmentos. Se fortalece el intercambio entre los diferentes segmentos sociales y se unifica el impulso utópico de que la trasformación de la realidad es posible.
            La oposición a este planteamiento sigue siendo importante desde el ámbito gubernamental y de la clase económica dominante que ve en ello una amenaza sobre todo a nivel moral. Esto continuará a dar lugar a las campañas de desprestigio hacia Nos Existimos y sobre todo hacia la organización indígena que en esto tiene larga experiencia.
Por otro lado la línea de Nos Existimos encuentra suficientes elementos como para fundamentarse en los planes federales de desarrollo, de erradicación de la pobreza y otros programas puestos en marcha por el gobierno federal y por lo tanto tiene legitimidad absoluta en sus planteamientos.

Escenario C.
            Para este tercer escenario, manteniendo lo dicho en el escenario segundo a propósito de Nos Existimos, es suficiente añadir una variación a la línea de oposición al movimiento. En lugar de la feroz oposición a la que nos tienen acostumbrados,  la clase económica dominante y el poder político buscan unos acuerdos con las fuerzas que componen Nos Existimos por considerarlas interesantes y válidas en sus planteamientos.
Se abre una perspectiva de futuro en las que caben diferentes alternativas en la búsqueda del desarrollo de RR, en las que caben diferentes tendencias ideológicas y alianzas de interés entre partes. El protagonismo de la sociedad civil es incentivado y apoyado.

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