INFLUENCIA DEL TURISMO EN DESARROLLO LOCAL DE VIÑALES

Carmen Lucía Hernández Hernández

Epígrafe 2.4. Breve recorrido histórico del turismo en nuestro país.

De turismo propiamente dicho no podemos hablar en los primeros años de colonización en Cuba, aunque sí podemos referirnos a visitantes foráneos en la misma. Con la creación del puerto en la bahía de La Habana, esta ciudad se convirtió en el punto de convergencia de numerosos barcos provenientes de América del Sur, siendo la vía fundamental de la visita en la isla de personas de diferentes  costumbres y tradiciones. En importante destacar que en  la demás regiones del país era casi nula la presencia de este tipo de fenómeno que se experimentaba en la Capital. 

Las tabernas y las posadas proliferaron como consecuencia  del número creciente de visitantes a Cuba; el comercio creció considerablemente por la interacción y el intercambio y esta colonia alcanzó un punto donde se convirtió en la más importante de España en América, alcanzando una economía creciente. Los resultados no fueron del todo buenos: el vicio, el libertinaje y el juego experimentaron un incremento.

Hacia el siglo XIX nuestro país alcanza niveles favorables en la economía, con desarrollo del azúcar y el tabaco. En  La Habana se comenzaron a construir paseos, parques con bandas de música, cafés, teatros y  se hacían las populares tertulias. En este período llega a Cuba el primer buque de vapor (1815) y los avances en la sociedad cubana se hacían cada vez más notables.1 La Ciudad de la Habana se hacía más atrayente, no solo desde el punto de vista comercial, sino que por su posición geográfica, era la escala de los buques que transportaban mercancías y pasajeros de Europa a América. Por la creciente demanda de visitantes a la Habana y por la necesidad de alojar a esas personas  se fueron creando casas de huéspedes y hoteles, primero en la capital y después en todo el país.

En 1856  se construyó el Hotel Inglaterra, considerado el más confortable y que pronto se encontró rodeado de los mejores teatros de la ciudad, el  Teatro Tacón, el mayor de Cuba y, a partir de 1877, el Teatro Payret. En 1860 se inauguró el hotel Telégrafo, en la céntrica esquina habanera de Neptuno y Prado, el cual fue adquiriendo cada vez mayor relevancia. Se distinguía por estar dotado de baños dentro de las habitaciones. El personal que trabajaba en el mismo hablaba varios idiomas. Siete años después se inauguró el  hotel Santa Isabel,  edificación típica del siglo XVIII.2

Posteriormente Cuba protagonizó un período de guerras sucesivas que dejaron a la isla en una crisis política, económica y social. Con tales acontecimientos el número de visitantes e inmigrantes bajó considerablemente y las inversiones hoteleras y los programas urbanísticos sufrieron un paro.

En el siglo XX, con la intervención norteamericana, se reanimaron los programas para la capital y se reinició la construcción hotelera. Ya los norteamericanos venían, desde finales del siglo XIX, realizando inversiones en nuestro país  y paseos por la isla. Fenómeno que tomó auge en el período histórico conocido como La República. Se creó el hotel Plaza, el Presidente, el Nacional, el Sevilla, el Paseo de Prado, y el Parkview.3

En agosto de 1919 se creó la Comisión Nacional para el Fomento del Turismo, pero dicha legislación principalmente estaba orientada  a legalizar todo tipo de juegos y espectáculos de apuestas en el país. 4 Era la primera organización del sector y estaba destinada a .legalizar una serie de restricciones tomadas en los Estados Unidos como era la erradicación del alcoholismo,  los casinos y la lotería. Tales tolerancias en nuestro país fueron aprobadas para la atracción de aquellos turistas que desearan divertirse, jugar y beber. Otro de los factores que favorecieron el desarrollo del turismo en esa fecha fue la Primera Guerra Mundial, ya que los visitantes que se dirigían a Europa, Ahora venían a Cuba y a otras regiones de América.

El turismo en esa etapa estaba basado en los juegos y los vicios. Representaba la tercera fuente de ingresos para el país, después del tabaco y el azúcar. Esta situación cambió con la crisis del 29 y la derogación de la Ley Volstead. 5 Así se comenzaron a tomar nuevas estrategias para esta rama, ahora dirigiéndose a un turismo de naturaleza, playas y otras zonas.

Fue creada la Corporación Nacional de Turismo, mediante la ley- decreto No. 599 en octubre 16 de 1934.  En esta ley quedaron plasmados los estatutos jurídicos de la actividad turística y se estableció cómo  el Estado, la provincia y el municipio deben contribuir al fomento del turismo, tanto nacional como internacional, para conocer bellezas naturales e historia de Cuba. Realmente esta Comisión estaba huérfana de recursos y de influencia en los niveles gubernamentales. Fue pobre su incidencia.6

A pesar de todos los intentos por fomentar el turismo, las consecuencias desencadenadas por la Segunda Guerra Mundial, provocó la interrupción de la actividad turística del país. Las prácticas militares desarrolladas por los Estados Unidos en la costa Atlántica y  el Mar Caribe trajeron consigo la desviación turística.

En la década del 50 se reanimó la construcción de nuevas instalaciones con fines recreativos y con varias estrategias económicas se logró un aumento de la empresa turística. Se volvió a fomentar un turismo de vicios y juegos con la creación y reanimación de casinos. Recordemos que fue un período de dictadura Batistiana y las nuevas instalaciones estaban controladas por grupos económicos norteamericanos ilícitos.

La Corporación Nacional de Turismo creada en 1934 fue reemplazada por el Instituto Cubano del Turismo por medio del decreto ley 137 del 12 de junio de 1952,  a escasos meses del segundo golpe de estado de Batista. Sería un organismo oficial autónomo, adscrito al Ministerio de Comercio.  En este período se constituyó la Comisión  de Turismo del Consejo Consultivo, integrada por un presidente (que era el vicepresidente del Instituto Cubano del Turismo) y dos consejeros consultivos (al mismo tiempo asesores del ICT).7
 
 En sentido general, el sector turístico en Cuba no contaba con una política de desarrollo, desde el Estado no se asignaban fondos sino que estaba orientada por grupos inversionistas extranjeros. Las estrategias de aprovechamiento de recursos naturales nunca se pusieron en práctica, se fomentó de acuerdo a los intereses norteamericanos un turismo de vicio y juego; concentrado, además, en una sola región: La Habana.

Epígrafe 2.5. 1959: Un cambio radical en torno al turismo.

 

Con el proceso revolucionario cubano, el turismo tomaría un rumbo distinto al tomado anteriormente. La principal fuente de vacacionistas provenía de Estados Unidos y la visita a nuestro país sería posteriormente limitada por una serie de restricciones políticas y económicas impuestas por su gobierno. Las contradicciones entre Cuba  y  la principal potencia imperialista se agravaron. Desde Washintong se comenzaron a presionar a los inversionistas extranjeros que tenían intereses en nuestro país para que retiraran sus negocios. El gobierno cubano cerró los casinos y los negocios ilegales, y se declararon de uso público todas las playas del país. En consecuencia decayó el flujo de turistas hacia nuestro país, que mayor medida eran estadounidenses.

 Al mismo tiempo en Europa se fomentó este sector  y las playas de Italia, Grecia y España pasaron a ser el lugar atrayente para los europeos; sin dejar de mencionar la  agitada situación que tenía lugar en nuestro país.

Así se creó una política orientada al impulso de un turismo nacional, basado en los valores culturales, históricos y sociales de nuestro país. La nueva política de fomento turístico se encaminó a gestar un movimiento nacional que garantizara el acceso popular y pleno disfrute de las playas y los escasos centros turísticos y recreativos existentes en aquel momento. No se renunciaba a promover un turismo extranjero de sana motivación, bien distinto al que  había padecido Cuba.

Se creó  El Instituto Nacional de la Industria Turística, primer organismo especializado en turismo, concebido por el Gobierno de la Revolución, precisaba que aparte de su significación económica, el turismo, como divulgación organizada de los atractivos del  escenario natural y la cultura nacional , debe cumplir la doble función de enseñar  a conocer y disfrutar mejor lo propio y mostrar esta tierra privilegiada y este pueblo a los demás pueblos, para estrechar con ellos vínculos de solidaridad.

A partir de los años setenta se comenzó a tomar acuerdos y políticas para la recuperación del turismo internacional, específicamente los visitantes de los países socialistas, de modo tal que fue incrementando el número de turistas paulatinamente en esos años, aunque las cifras no eran significativas. En el regulado incremento influyó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas de Cuba con países de América Latina y sus relaciones con  el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

Otros aspectos se unieron a la nueva coyuntura: La asunción a la presidencia de los Estados Unidos de James Carter,  que posibilitó la apertura de viajes a Cuba por sus residentes.

En la década de los ochenta se creó el INSTUR, Instituto Nacional de Turismo, sustituyendo al INIT. En su estructura y funcionamiento el  INTUR reflejaba ya  la nueva orientación en relación a la aproximación al turismo, pues paulatinamente se fue dividiendo en partes iguales la atención y recursos para el turismo nacional y el turismo internacional. Este último había ganado en importancia económica como fuente no despreciable de  divisas. En esta década el turismo internacional fue ganado peso en la economía cubana y fue demostrando su capacidad como fuente importante de ingresos para el país.

A diferencia de lo que había sucedido en los años setenta, en los ochenta volvieron las prohibiciones para los estadounidenses de los viajes a Cuba, aun así siguió el flujo de turistas de los demás países. Para ese entonces el turismo cubano había alcanzado cifras tan significativas como las del período republicano. La política que estaba dirigida al turismo nacional, tuvo que experimentar un vuelco con la creciente demanda del turismo internacional, y hacia esa dirección se movió el país, haciéndose explícita en las palabras de nuestro Comandante Fidel Castro en 1988, en el discurso del 26 de julio:8

“Hay gente que todavía no entiende, y no entiende que tengamos que explotar el sol, ese sol y esa luna, incluso, que nos ilumina. No vivimos en el Polo Norte ni en el Polo Sur. No vivimos en un país frío, vivimos en un país, por cierto, caluroso, más aún aquí en Santiago de Cuba. Las exportaciones son difíciles, hay que competir duro también en el campo del turismo.  Ahora, el campo del turismo puede ser fuente de empleo para decenas de miles de compatriotas, que tienen que ser trabajadores bien preparados, que tienen que saber atender al turista como debe atenderse.

Con mucho realismo y sentido común desarrollamos los planes de turismo, porque debemos convertir el turismo en una de las fuentes de ingreso en divisas para el país.” 

Como parte de la nueva estrategia se construyeron nuevos hoteles en todo el país y las opciones creadas de excursiones por otros lugares de interés planteaba la necesidad de la ampliación del transporte en esta área. También se expandió por todo el territorio una red de campismos populares para la población nacional en vistas de sustituir las instalaciones turísticas que antes eran para los nacionales, ahora se hacía necesario orientarlas hacia los extranjeros.

En los años noventa pasa el turismo a ser uno de los sectores priorizados de nuestra economía y se reordenan las estructuras y organismos que lo conforman. Se crea el MINTUR.

Para cada provincia está designado un delegado del Ministro del Turismo cuya función principal es la de coordinar las acciones de los diferentes eslabones que intervienen en esta actividad en el territorio, para lo cual se auxilia de un Consejo de Turismo, de ámbito territorial donde participan instituciones turísticas, proveedoras de bienes y servicios y otras instituciones oficiales. En el mismo se analizan los principales aspectos del turismo en la localidad.

En los últimos años la actividad turística de Cuba se ha consolidado debido a su ventajosa posición geográfica, a la cual se suman sus bellezas naturales y sus fuertes manifestaciones culturales y artísticas, la  rica historia y la idiosincrasia de su pueblo.

De una u otra forma, desde los noventa, el movimiento turístico no ha sufrido grandes variaciones, aunque si ha sufrido el impacto de los huracanes que azotaron la Isla, el recrudecimiento del bloqueo, las restricciones agudizadas con el gobierno de Bush, crisis económicas mundiales y problemas políticos.

Un elemento fundamental en esta área es la inversión extranjera que se advierte desde 1995 y se regula mediante la Ley 77, aprobada por la Asamblea Nacional del Poder  Popular el 5 de Septiembre de 1995.  La misma  se sustenta en principios que en el turismo ayudan al logro de varios objetivos, como son: la creación de nuevas capacidades hoteleras, el desarrollo de un producto turístico  a lo largo de la Isla (lo que permite  que el impacto del turismo contribuya  al desarrollo de las regiones deprimidas por la crisis) y el cuidado del medio ambiente, entre otros.9

La inversión extranjera en este sector puede ser vista hasta la actualidad y ha propiciado un desarrollo del nivel competitivo de las empresas vinculadas a este servicio y su nivel de gestión y generación de ingresos.

Cuba es un destino en el  Caribe que se diferencia de los demás por la variedad de sus atractivos turísticos, sin dejar de ser un destino de sol y playa en primer término, cuenta con significativos atractivos históricos y culturales, ecológicos y paisajísticos, ciudades y balnearios mineros- medicinales que le dan una diversidad que la perfila como un destino de interés para viajeros de cualquier país y edad. Además, desarrolla un turismo de Salud, Cultural, Naturaleza,  Eventos e Incentivos, Náutico y Buceo, Cruceros, Todo Incluido, entre otros.
Se reconoce como una tendencia internacional la demanda al alojamiento no hotelero convencional. En Cuba este fenómeno se manifiesta a través del denominado “alojamiento privado” 10.

Se ha  incrementado a nivel mundial la demanda de las modalidades asociadas a desarrollos culturales y sostenibles. La riqueza cultural de la Isla, así como el amplio patrimonio tangible  e intangible,  ha propiciado el desarrollo de esta modalidad.

En el caso de Cuba, al analizar las políticas turísticas a partir de 1959 hay que tomar en cuenta el doble papel del Estado: como institución pública y dueño de los medios fundamentales de producción, empresas, etc., diferenciando, consecuentemente, las que se aplican en cada ámbito. El carácter transversal del turismo hace que las actividades que desarrolla se relacionen con diferentes elementos e instituciones del  Estado. Ello determina que se requiera una institución pública con suficiente poder político para coordinar las actividades turísticas: El Ministerio de Turismo.

De igual forma se establece que lapolítica de desarrollo del turismo en nuestro país se sustenta sobre dos pilares fundamentales: uno de ellos es un gran respeto medio ambiental y el otro,  el gran respeto por la identidad nacional, que el turismo en Cuba se identifique y se diferencie por lo que somos los cubanos y nuestra rica cultura nacional11 .

Indudablemente el sector turístico es una de las actividades de mayores perspectivas de desarrollo y de más alta garantía de crecimiento. Pero las posibilidades que genera no solo se aprecian a escala nacional, sino  que también los espacios municipales son beneficiados con esta actividad. Ver hasta donde influye en el desarrollo de las municipalidades es nuestro principal objetivo.

1 Leal Spengler, Eusebio:   La Habana, ciudad antigua. Editorial Letras cubanas, La Habana, 1988, p. 66

2 El turismo en Cuba. Colectivo de autores. Documento digital. Pág. 46.

3 Ibídem. Pág. 47.

4 Villalba Garrido, Evaristo. Cuba y el Turismo. Editorial Ciencias Sociales, La Habana 1993. Pág. 47.

5 La Ley Volstead fue aprobada en los Estados Unidos para erradicar el alcoholismo entre los estadounidenses.

6 El turismo en Cuba. Ob. Cit. Pág. 49.

7 Ibídem. Pág. 56.

8 Discurso el 26 de julio 1988, Revista Cuba Socialista no 35. sept/oct 1988.

9 Ibídem. Pág. 98.

10  Casas particulares con licencia estatal para ofrecer el servicio de alojamiento a los turistas internacionales.

11 Cuba: la espiral del turismo.  Entrevista a Ibrahim Ferradaz.  Revista habanera.  Año 6 No. 2  2001

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