POBREZA, DESARROLLO Y POLÍTICA SOCIAL EN MÉXICO

Hilario Barcelata Chávez

LA POBREZA EN MICHOACÁN

La pobreza es multidimensional.
Esta tesis la reconocen de labios para afuera casi todos, pero pocos la aplican al realizar sus mediciones de pobreza. En contraste, desde hace más de 10 años vengo aplicando el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP) que coherentemente considera tal carácter multidimensional. La pobreza con el MMIP puede calcularse a partir de las encuestas nacionales de ingresos y gastos de los hogares (ENIGH), o los censos de población y vivienda, o las encuestas nacionales de empleo, instrumentos todos desarrollados por el INEGI.
En ésta y la próxima entrega presentaré los resultados obtenidos con la base de datos del cuestionario ampliado del censo de 2000 en Michoacán. En tres entregas de Economía Moral de 2002 (30/08, 06/09 y 01/11) presenté resultados a escala nacional.
Los datos censales conllevan una sobrestimación de la pobreza, como advertí en dichas entregas. A escala nacional, la sobrestimación de la incidencia de la pobreza (por ciento de la población pobre), al comparar los resultados del censo con los de la ENIGH 2000, es de 10 puntos porcentuales, 86.7 por ciento contra 76.3 por ciento. La sobrestimación más importante ocurre en el medio urbano (13 puntos porcentuales), mientras en el rural es de sólo tres puntos. Es probable que dada la mayor proporción de población rural en Michoacán respecto al promedio nacional (35 por ciento contra 24 por ciento), la sobrestimación de la pobreza en Michoacán sea un poco menor a la nacional. Con estas advertencias, veamos los resultados.
En octavo lugar se ubica Michoacán, de peor a mejor, cuando se ordenan las entidades federativas según la proporción de población indigente (definida como la que cumple, en promedio, menos de la mitad de las normas) con 60 por ciento (véase Economía Moral, 30/08/02), casi 20 puntos menos que en Chiapas (79.2 por ciento) y 45 puntos más que en la mejor situada, Nuevo León (14.4 por ciento).
En el cuadro se sintetizan los principales resultados de Michoacán. Los datos permiten apreciar la estructura social para el conjunto del estado y por tamaño de localidad. Antes veamos, sin embargo, si los resultados globales por dimensión arrojan alguna luz sobre los órdenes y orígenes de la sobrestimación. El MMIP se compone de las siguientes dimensiones: necesidades básicas insatisfechas (NBI), ingresos o línea de pobreza (LP) y tiempo (T). Las dos últimas, al combinarse dan lugar a la dimensión combinada ingresos-tiempo (LPT). Esta, al combinarse con NBI, genera el MMIP. Estas combinaciones se llevan a cabo, en la base de datos, hogar por hogar. La dimensión de NBI es resultado de combinar las siguientes áreas del nivel de vida: vivienda (calidad de materiales y espacios), condiciones sanitarias (agua, drenaje y excusado), otros servicios (energía -combustible para cocinar y electricidad-, teléfono y recolección de basura), bienes durables básicos, educación (nivel educativo de adultos y nivel y asistencia escolar de menores), servicios de salud y seguridad social.
La proporción de pobres en el MMIP, que en el estado en su conjunto es 92.6 por ciento, seis puntos arriba del promedio nacional, es el resultado de proporciones de pobres por NBI un poco más bajas, 84.1 por ciento, y de ingresos-tiempo de 91.2 por ciento (el que a su vez resulta de una pobreza de ingresos de 86.2 por ciento y una de tiempo -que no se muestra en el cuadro- de 57.6 por ciento).1 Salvo la pobreza de tiempo, que es mucho más baja (también en el país -donde es de 56.1 por ciento), las incidencias de NBI y de ingresos se ubican en niveles similares en el estado. La pobreza por NBI se calcula con indicadores más confiables que el ingreso. Por ello, los altos niveles de la pobreza por NBI en Michoacán, nueve puntos porcentuales por arriba de la media nacional (75.2 por ciento), son indicativos del alto nivel de la pobreza prevaleciente en Michoacán, al margen de la sobrestimación de la pobreza de ingresos.
La sobrestimación de la pobreza por ingresos (debido a la deficiente captación de los ingresos de los hogares) se refleja en el predominio, dentro de los pobres de ingresos, de los indigentes, lo que no ocurre en NBI. En el estado casi cuatro de cada cinco pobres por ingresos (86.2 por ciento de la población) son indigentes (66.4 por ciento de la población). En cambio, más de la mitad de los pobres (54 por ciento) por NBI son pobres no indigentes. En ambos casos el peso de la indigencia es mayor que en el promedio nacional.
El cuadro muestra estas situaciones en los diferentes tamaños de localidad del estado. Prácticamente toda la población rural (la que vive en localidades de menos de 2 mil 500 habitantes) del estado (98.4 por ciento) es pobre por el MMIP, y 82.8 por ciento es indigente. Estas cifras son muy similares a los promedios nacionales rurales (98.1 y 81.8 por ciento) y a las proporciones de la pobreza de ingresos en Michoacán. Si bien la proporción de pobres por NBI es sólo 2 puntos porcentuales menor (96.6 por ciento), la de indigentes es mucho menor, 56.4 por ciento. En esta materia, el peso de los pobres no indigentes es más alto que el promedio nacional rural, donde tres de cada cuatro pobres por NBI son indigentes. Se requiere un análisis desagregado de los indicadores de NBI para identificar las razones de esta aparente paradoja.
Al pasar de las localidades rurales a las urbanas pequeñas y luego a las grandes, la incidencia en todas las dimensiones de la pobreza va disminuyendo y aumenta la importancia de los pobres no indigentes. La proporción de pobres por el MMIP disminuye de 98 por ciento (rural) a 93 por ciento (urbanas menores a 100 mil), a 87 por ciento (de 100 mil y más), hasta 80 por ciento en Morelia. Aun de manera más veloz, la indigencia baja, en los mismos tamaños de localidades, de 83 por ciento a 57 por ciento, a 37 por ciento y a 29 por ciento. En NBI sucede algo similar, pero más rápido: de 97 a 86 a 70 y a 58, mientras la indigencia se mueve de 57 a 36 a 21 y a 13. Este último dato refleja que en Morelia, pero también en las otras localidades de más de 100 mil habitantes del estado, la indigencia por NBI afecta a una minoría. La pobreza urbana por NBI, sin embargo, sigue afectando a más de la mitad de la población urbana, aun en las ciudades más importantes.
Notemos que siendo Michoacán un estado dominantemente urbano, la existencia de grandes diferencias en las proporciones de pobres entre el medio rural y el urbano no significa que la mayoría de los pobres viva en el campo. De los 3.66 millones de pobres del estado por el MMIP, 1.35 millones viven en localidades rurales y 2.31 millones (63 por ciento) en localidades urbanas. Incluso si sólo nos referimos a los indigentes, 1.24 millones son habitantes urbanos contra 1.13 rurales. Destaca aquí una peculiaridad del sistema de localidades de Michoacán, donde 42 por ciento de la población, y 43 por ciento de los pobres, viven en localidades urbanas pequeñas (entre 2 mil 500 y menos de 100 mil habitantes). En ellas habitan 1.56 millones de pobres, 16 por ciento más que en el medio rural, y 947 mil indigentes, cifra cercana a los indigentes rurales (1.13 millones). Dividiendo la población pobre de Michoacán en tres grupos, encontramos que de los de combate a la pobreza, el monto más alto debería asignarse a las localidades urbanas pequeñas, seguidas por las rurales y, en último lugar, las localidades urbanas grandes.

Pobreza en municipios de Michoacán2
En octavo lugar de peor a mejor en materia de pobreza, medida por el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP), se ubica Michoacán entre las entidades federativas, como señalé en la entrega anterior (21/2/03). Cuando desagregamos cada entidad federativa en sus áreas urbana y rural, conformando así 63 áreas geográficas (Distrito Federal se consideró totalmente urbano), y las ordenamos a escala nacional de peor a mejor (usando como criterio de ordenación lo que llamo la incidencia equivalente de la pobreza, HI3), las áreas rurales de Michoacán se ubican en el lugar 11 y las urbanas en el 37. Resulta interesante contrastar los lugares que las áreas rurales y urbanas de Michoacán ocupan entre sus iguales: las primeras ocupan el lugar 11 entre 31, mientras las urbanas ocupan el 8 entre 32. Como se aprecia, la ubicación relativa es peor para áreas urbanas que para rurales. Esto puede deberse, en parte, a la peculiaridad del sistema urbano de Michoacán, como hice notar en la entrega anterior, en el cual predominan las localidades urbanas pequeñas (de 2 mil 500 a 100 mil habitantes), en contraste con lo que ocurre a nivel nacional, donde predominan las zonas metropolitanas mayores de 500 mil habitantes.
A partir de la ordenación de áreas urbanas y rurales de cada entidad federativa construí, a nivel nacional, seis estratos geográficos de pobreza, desde la ultrapobreza hasta la pobreza baja, pasando por la altísima, la muy alta, la alta y la media. (Para resultados detallados, véase Economía Moral del 06/9/02.) En el estrato de ultrapobreza, con valores de HI superiores a 0.7 quedaron ubicadas las áreas rurales de Chiapas (las peor situadas, con una HI igual a 0.766), las de Guerrero, Oaxaca y Puebla; en el otro extremo, pobreza baja, con HI menores a 0.3, quedaron las áreas urbanas de Coahuila, Chihuahua, Distrito Federal, Baja California Sur, Baja California y Nuevo León (con la mejor situación, con una HI igual a 0.238).
En general, las áreas rurales se ubican en las peores situaciones y las urbanas en las menos malas, pero hay excepciones en la ordenación, ya que las áreas urbanas de Chiapas y Guerrero (en el estrato de pobreza muy alta) se encuentran peor situadas que las áreas rurales de Sinaloa y Coahuila y, junto con las áreas urbanas de Oaxaca, tienen niveles de HI superiores a las áreas rurales de Nuevo León, Jalisco, Sonora, Baja California Sur y Baja California. Esta última, en el estrato de pobreza media, es el área rural mejor situada (con una HI de 0.392), en mejor situación que las urbanas de muchos otros estados, incluido Michoacán.
Las áreas rurales de Michoacán (en su conjunto) quedan ubicadas en el estrato de pobreza altísima, con un valor de la incidencia equivalente (HI), de 0.6360, mientras las áreas urbanas del
Estado se ubican en el estrato de pobreza alta, con un valor de HI igual a 0.448. El nivel de pobreza en el medio rural en Michoacán es muy similar al de las áreas rurales de Tabasco y Guanajuato, mientras la pobreza urbana de Michoacán es muy similar a las de Veracruz y Campeche urbanos y, sorprendentemente, a la de Baja California Sur rural. Comparando Michoacán con los extremos nacionales antes mencionados, encontramos que hay mayor distancia entre las áreas urbanas de Michoacán y las de Nuevo León, que entre las áreas rurales de Michoacán y las de Chiapas.
Usando el mismo criterio (HI del total de pobres) he ordenado los municipios de Michoacán. Tumbiscatio es el municipio más pobre y Morelia el menos pobre. La ordenación hubiese resultado muy similar si se hubiese hecho con la HI de los indigentes solamente. Comparé ambas ordenaciones y la diferencia promedio de lugares ocupados por cada municipio en ambas ordenaciones es de sólo 2.4 lugares, lo que sobre un total de 113 municipios, significa un poco más de 2 por ciento.

En el Cuadro 2 se presentan las principales medidas agregadas de pobreza para los 10 municipios más pobres y los 10 menos pobres. Esta lista habría sido casi idéntica de haberse realizado la ordenación con HI de la indigencia, con la excepción de Jiquilpan, que no habría quedado entre los 10 mejor situados. En su lugar habría quedado Purépero. Habría habido pequeños cambios de orden en la parte superior de la lista también. En cambio, los mismos 10 municipios habrían quedado en el mismo orden.
En los 10 municipios más pobres del estado, prácticamente todos los habitantes son pobres (entre 98.2 por ciento y 99.4 por ciento), pero además la inmensa mayoría es indigente (entre 87 por ciento y 94 por ciento). En términos de la incidencia equivalente de la pobreza (HI), los seis municipios más pobres de Michoacán (con valores de HI mayores a 0.7, que llegan a 0.748 en Tumbiscatio) se ubican en el estrato de ultrapobreza, a niveles cercanos al promedio de los municipios rurales de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Puebla rurales, mientras los otro cuatro (con valores ligeramente por debajo de 0.7), se encuentran al nivel de las áreas rurales de Veracruz y Yucatán, ubicándose en el estrato de pobreza altísima.
Los contrastes entre estos y los 10 municipios mejor situados, son menores en la incidencia de la pobreza que en los demás indicadores. En efecto, la proporción de pobres (H) varía de 81.9 por ciento en Morelia a 99.4 por ciento en Tumbiscatio (17.5 puntos porcentuales de distancia), mientras la de indigentes varía de 30.4 por ciento en Morelia a 94.2 por ciento en Susupuato (casi 62 puntos de distancia). Los niveles de I (intensidad de la pobreza) y de HI (incidencia equivalente) son también muy contrastantes. Mientras Tumbiscatio tiene intensidades de la pobreza (I), de 0.753 y de 0.78 y de incidencias equivalentes (HI) iguales a 0.748 y 0.732, Morelia observa valores de I de 0.424 y de 0.635 y de HI de 0.347 y de 0.193, en pobreza e indigencia respectivamente. Morelia, junto con Zamora, el segundo municipio mejor situado del estado, se ubican en el estrato de pobreza media. Morelia a niveles similares al conjunto de las zonas urbanas de Jalisco y Zamora a nivel de las de Guanajuato. Los otros ocho municipios mejor situados del estado se ubican en el estrato de pobreza alta, con situaciones similares a las áreas urbanas de Zacatecas, Hidalgo, Tabasco, Morelos, Campeche, del propio Michoacán, Veracruz y Yucatán.


1 La pobreza de ingresos-tiempo es más alta que la de ingresos, a pesar de la relativamente baja incidencia de la pobreza de tiempo, porque esta última se utiliza como modificador de los ingresos del hogar. Los ingresos obtenidos trabajando más allá de las normas son eliminados en la pobreza de ingresos-tiempo.

2 Se metió un duende en mi computadora y el cuadro de la entrega anterior ("La pobreza en Michoacán", Economía Moral, 21/2/03) lo envíe incompleto, y así apareció publicado. Omití dos columnas referidas al número de personas y proporción de pobres en las localidades entre 2 mil 500 y 100 mil habitantes. Hoy compenso este error incluyendo, como Cuadro 1, la parte omitida. El análisis está en la entrega anterior.

3 La incidencia equivalente, HI, es el resultado de multiplicar H, la proporción que se encuentra en la situación analizada (pobres, indigentes, etcétera), a la que llamamos incidencia, por la intensidad media de sus carencias (I). H es igual al cociente entre q, el número de personas en el estrato o situación, dividido entre el total de la población (n) del área analizada (es decir =q/n). La intensidad (I), también conocida como la brecha relativa de la pobreza (cuyos valores máximo y mínimo posibles son 1.0 y cero), expresa para un grupo social (un estrato de pobreza, por ejemplo), la distancia relativa que separa a sus miembros, en promedio, de las normas o umbrales que separan a los pobres de los no pobres. Así por ejemplo, los indigentes de Uruapan (véase Cuadro 2) tienen una I de 0.666, lo que expresa su distancia respecto a las normas, indicando que no logran cumplir con dos terceras partes de ellas, cumpliendo apenas con la tercera parte. Al multiplicar H por su respectiva I, y obtener HI, obtenemos qI/n (dado que H=q/n); qI es el número de pobres equivalentes o número de pobres homogeneizado por su intensidad. De esta manera, si en la incidencia (q/n) se divide el número de pobres entre la población, cuando dividimos el número de pobres equivalentes entre la población lo que tenemos es la incidencia equivalente (HI). Esta es la mejor medida, en mi opinión, para ordenar áreas geográficas según su pobreza. Indica, a nivel social en su conjunto, la proporción que la masa carencial social (o pobres equivalentes) representan respecto a una situación en la que, tanto pobres como no pobres se encontraran exactamente al nivel de las normas

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